Entrevista Psiquiatrica

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Harry Snack Sullivan

LA ENTREVISTA PSIQUIÁTRICA

Siglo XX Nueva Imagen

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LA ENTREVISTA PSIQUIÁTRICA

Harry Stack Sullivan

PREFACIO DE LA EDICIÓN INGLESA

Este es el segundo de los libros póstumos de Harry Stack Sullivan, preparados ambos bajo

los auspicios de la Fundación Psiquiátrica William Alanson White, albacea literario de Sullivan.

Este volumen está basado en dos series de conferencias que Sullivan pronunció, la primera en

1944 y la segunda en 1945, ambas bajo el título genérico de La entrevista psiquiátrica. Esas

conferencias tuvieron como escenario las aulas de la Escuela Psiquiátrica de Washington, que es la

institución de adiestramiento de la Fundación. Si bien las conferencias fueron dictadas

principalmente con destino a los psiquiatras, Sullivan las destinó también a todos aquellos que se

ocupan de realizar entrevistas dinámicas. Las conferencias fueron grabadas, y este libro tiene

como base aquellas grabaciones y dos libros de notas, uno correspondiente a cada año, que

Sullivan utilizó como guía en la presentación de sus conferencias.

En general, el programa del propio Sullivan para la organización del material, según lo

definió é1 mismo en el segundo año, ha sido seguido en esta edición, para lo cual se eligió el

mejor material de cada año, con el propósito de cubrir los diversos temas. Eso fue complementado

con material extraído de las conferencias (tres en total) sobre la entrevista psiquiátrica, que

Sullivan incluyó en una serie más general y teórica de conferencias que pronunció en 1946-47. En

consecuencia, este libro intenta presentar todo lo mejor de Sullivan sobre este tema y, al mismo

tiempo, no apartarse radicalmente de la organización de Sullivan para un enfoque del tópico.

Hasta donde ha sido posible, se ha dejado intacto el lenguaje del autor. No obstante, las

repeticiones y divagaciones—más adecuadas para el salón de conferencias que para la página

impresa— han sido omitidas o complementadas con notas al pie, aclarándose al mismo tiempo las

frases oscuras por medio de referencias a los libros de notas de Sullivan, a lo que él mismo dijo

sobre esos puntos en otras oportunidades, y escuchando las grabaciones, a fin de determinar el

énfasis y el significado de las frases según él las pronunció. Los títulos y subtítulos del libro tienen

su origen, principalmente, en los títulos encontrados en los libros de notas del autor, procedimiento

que resultó muy útil en la preparación del primero de estos dos volúmenes.

Una buena parte del material contenido en los dos primeros capítulos de este libro apareció

primeramente en la revista Psychiatry (1951-14:361-373 y 1952-15:127-141). Al organizar este

material en forma de libro, ha sido necesario trasladar una parte del mismo y realizar algunas otras

modificaciones sin importancia en bien de la secuencia y de la claridad.

Al presentar este volumen al público, la Fundación desea hacer especial mención de la

contribución aportada por el doctor Otto Allen Will al trabajo sobre los papeles clínicos, en

general, y de este libro, en particular. Poco después de la muerte de Sullivan, el doctor Will se

interesó por la posibilidad de organizar todas las series de conferencias del extinto en forma de

libros. Comenzó a poner algunas de las diversas conferencias clínicas en forma legible, de manera

que la riqueza del material pudiera ser más fácilmente reconocible. Su voluntaria aceptación de esa

misión ha desempeñado un papel muy importante en el programa de publicación de esta serie de

libros por la Fundación. La selección y la apreciación preliminar del material de este volumen

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fueron llevadas a efecto por el doctor Will, quien ha actuado en todas las fases de esa labor como

asesor médico.

En la preparación de este libro tenemos una deuda de particular gratitud con Philip A.

Holman, miembro de la redacción de la revista Psychiatry, quien colaboró intensamente en la

edición. Igualmente, expresamos nuestra gratitud a la señorita Marguerite A. Martinelli, quien tuvo

a su cargo la corrección de pruebas y la tarea de pasar a máquina el manuscrito definitivo.

Finalmente, quisiéramos rendir un homenaje a los amigos de la Fundación —estudiantes y

colegas de Sullivan, en su mayoría, que continúan prestando su apoyo financiero y su aliento al

proyecto.

Helen Swick Perry

Mary Ladd Grawel

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INTRODUCCIÓN

En este libro la psiquiatría es definida como el campo de estudio de las relaciones

interpersonales, destacando más la interacción de los participantes de una situación social que

concentrándose exclusivamente en la economía supuestamente privada de cualquiera de los

participantes. La entrevista psiquiátrica es un ejemplo especial de las relaciones interpersonales, y

el término, según es empleado aquí, no se refiere exclusivamente a la reunión de un psiquiatra y su

paciente. La entrevista se caracteriza por la reunión de dos personas, una de ellas reconocida como

experta en materia de relaciones interpersonales y la otra conocida como el cliente, entrevistado o

paciente, que espera extraer algún provecho de una discusión seria con el experto sobre sus

necesidades.

La situación está destinada a dar claridad a ciertas normas características de la vida del

cliente, con la perspectiva de que tal elucidación le resulte de provecho. El término psiquiátrico,

según se emplea aquí, indica simplemente que la entrevista es considerada como un fenómeno

interpersonal y que los datos para su estudio y comprensión deben ser derivados de la observación

sobre lo que ocurre entre los participantes de la entrevista o, para decirlo de otra manera, de la

observación del campo de su interacción. También está implícito en el término el concepto de que

las normas de vida deben ser aclaradas y que de tal proceso el cliente puede extraer algún

beneficio. En las situaciones de entrevistas cuyo objetivo es la obtención de datos sobre hechos por

parte del entrevistador —como por ejemplo en la presentación de un cuestionario— y en las cuales

el beneficio subsiguiente para el entrevistado es de poca o ninguna importancia, no cabe, por esta

definición, emplear el adjetivo “psiquiátrica”.

De esta manera, el término “entrevista psiquiátrica”, según se emplea en este libro, tiene

amplias implicaciones, y la discusión que aquí se presenta del mismo está prácticamente

relacionada no solamente con el psiquiatra y su paciente sino con el entrevistador y el entrevistado,

en una gran variedad de situaciones. El término “entrevista” no es aplicado a un cierto periodo fijo

de tiempo, sino más bien a un curso de hechos interpersonales que pueden estar comprendidos, en

cierto modo, en una sola conferencia de sesenta a noventa minutos de duración, desarrollados con

mayor amplitud durante el transcurso de varias conferencias, o elaborados en las numerosas

sesiones de psicoterapia intensiva. Las características y movimientos más esenciales de la terapia

más prolongada están contenidos en una sola entrevista psiquiátrica. De esa manera, una gran parte

de lo que se discute aquí, en términos de la entrevista, tiene aplicación a todo el curso de un

empeño psicoterapéutico.

A menudo hablamos u oímos hablar del “arte” de una cosa u otra: el arte de vender, el arte

de la medicina, el arte de vivir, o el arte de entrevistar, etc. Empleado de esa manera, el vocablo

“arte” puede indicar que una parte muy importante de la profesión o tarea es una relación

interpersonal, cuyo hábil manejo desempeña un papel de suma importancia en el éxito o el fracaso

de la empresa. La palabra sugiere, asimismo, que los detalles de esa relación no están sujetos a

observaciones y descripción; son “intuitivos”, ‘subjetivos” o “personales” y posibles de ser

perjudicados de alguna manera al ser observados muy de cerca; o son “insignificantes”, y nada

“científicos”, y por lo tanto no apropiados para un estudio objetivo. Así, referirse al “arte” de

entrevistar puede sugerir que los procesos en esa interacción no son observables, y que por razones

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que no están enteramente claras la situación podría florecer mejor en una atmósfera de reserva o

aislamiento.

Sullivan pensó que el método científico podía ser aplicado al estudio del campo

interpersonal, y que las normas de acción en la entrevista podían ser identificadas, observadas y

definidas de una manera que, en cierto grado, trasladaría todo el proceso, apartándolo de la

oscuridad de su arte; para llevarlo hacia la claridad de una ciencia. En ese sentido, Sullivan

alcanzó algún progreso, al prestar considerable atención a los componentes no verbales de la

situación: tono de voz, pautas de la dicción, expresión facial, gestos corporales, etc., o sea las

formas por las cuales se transmite entre las personas una cantidad tan grande de significaciones, y

cuya observación es a menudo e indiscriminadamente catalogada por un término tal como el de

“intuición”. Sullivan observó, asimismo, que los procesos de la entrevista se mantienen oscuros

debido a la ansiedad mutua de los participantes. Así, resulta más fácil para el paciente pensar en su

relación con el terapeuta como irritante, frustrada y confusa, o hasta maravillosa, que reconocer la

ansiedad que ha llevado a esa irritación, frustración o confusión. De la misma manera, el terapeuta

puede hallar más cómodo y menos perturbador—aunque difícilmente más beneficioso—considerar

el papel que desempeña en la entrevista como una actuación artística no sometida a observación,

evitando así un estudio de las interacciones con su paciente, en el cual su propia ansiedad juega un

papel muy significativo.

En las conferencias con base en las cuales se ha confeccionado este libro, Sullivan no hizo

más que formular sus pensamientos respecto a una teoría de relaciones interpersonales, aplicadas

al caso especial de la entrevista. Una parte del tiempo de duración de la conferencia era invertida

en la discusión en grupo, cuyo punto de vista era el de investigar, formular preguntas y sugerir

enfoques del estudio de la conducta humana, más bien que intentar descubrir “respuestas”

definidas a pretendidos “problemas”. Este proceso o enfoque operativo fue desarrollado todavía

más por Sullivan en años posteriores, en una serie de conferencias relacionadas con la tarea de

entrevista. Todas ellas fueron reuniones movidas, en las cuales los estudiantes presentaron material

referente a diversos casos. En ellas se fomentó la discusión, y se comprobó que la cuestión de la

psiquiatría, según lo demuestra la interacción de grupo, es una cuestión de relación interpersonal.

A excepción de las notas tomadas por los estudiantes, no existen constancias de esas conferencias,

que tampoco están reflejadas en este libro.

Aunque la reunión de dos personas, con el propósito de desarrollar un intercambio

significativo de ideas dirigidas hacia su mutua ilustración, es una característica fundamental de la

entrevista, tal reunión es complicada por la fuerza disyuntiva de la ansiedad experimentada por

ambos participantes de la entrevista. El psiquiatra y el paciente —o sea el entrevistador y el

entrevistado— tienen como motivo para reunirse el uno con el otro ciertas consideraciones obvias.

El psiquiatra considera la reunión como un medio de practicar su profesión y de ganarse la vida; el

paciente llega a la entrevista con el propósito de aprender más sobre ciertas características de su

conducta que él considera que son, en cierto modo, un obstáculo, y con la esperanza de

modificarlas para su mayor satisfacción. A pesar de tales motivos, que parecerían actuar en favor

del rápido progreso de la comunicación, una característica notable de las entrevistas psiquiátricas

es el hecho de que al paciente no habrá de resultarle fácil la presentación de su caso al psiquiatra,

que frecuentemente incurrirá en evasivas, de cuyas sutilezas puede muy bien no darse cuenta, y

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hasta puede desear retirarse de la situación antes de haber obtenido de ella beneficios apreciables.

El psiquiatra puede observar que su labor es obstaculizada por su propia irritación, fastidio, falta

de atención y otras reacciones que aparentemente son inapropiadas para el experto en esta

especialidad. De esta manera, tanto el psiquiatra como el paciente, si bien se reúnen por motivos

poderosos, están al mismo tiempo movidos por la ansiedad a retirarse uno del otro. Este interjuego

de movimientos —múltiples variantes de avance y retroceso— es característico del campo de la

entrevista. Las operaciones tanto por parte del psiquiatra como del paciente son inevitables

acompañamientos de una entrevista y, por lo tanto, no pueden ser razonablemente consideradas

como causas de regocijo o de lamentación. Debido a su despliegue, el paciente no tiene por qué ser

catalogado como difícil o no cooperador, de la misma manera que tampoco puede juzgarse

incompetente al psiquiatra. Aunque el psiquiatra debe estar siempre alerta a estas sutiles

interacciones, no es muy probable que identifique inmediatamente todas ellas. El fin de la

entrevista no es eliminar esos movimientos, sino reconocerlos, explorar sus orígenes, y llegar a un

entendimiento, a una comprensión de su significado en la situación que se estudia. Conciernen al

presente libro tales relaciones de fuerzas en un campo social.

No hay nada de extraordinario en el concepto de que los participantes de una entrevista

pueden experimentar emociones que promuevan su mutuo retiro. A pesar de que la experiencia de

la ansiedad es siempre desagradable, existen muy pocas probabilidades en nuestro mundo de que

podamos evitarla en todo momento, a despecho de nuestra gran capacidad para desarrollar normas

notablemente efectivas de conducta como formas de defensa. Si el primitivo conocimiento de la

ansiedad ha sido marcadamente doloroso, aquel que la haya experimentado se mostrará cauteloso

en sus tratos con la gente, y poco dispuesto a exponerse a relaciones que puedan amenazar la

constancia de su sensación de seguridad. Tal persona puede no acoger con agrado el hecho de

llegar a ser un psiquiatra o un paciente: los contactos personales, que son ingredientes de ambos

papeles, pueden parecerle demasiado dolorosos para arriesgarse a sus efectos. No obstante, sin la

experiencia de la ansiedad uno no podría convertirse en paciente, y sin tal experiencia no es

probable que uno se preocupase tanto por las sutilezas de la acción humana como para convertirse

en un psiquiatra.

Para el psiquiatra, su experiencia de la ansiedad puede ser dedicada a un empleo útil en su

trato con los pacientes así como con otras personas. Para que tales experiencias puedan tornarse en

útiles herramientas terapéuticas es necesario, imprescindible, identificarlas, llevarlas a la

conciencia, comprender sus orígenes y modalidades, y aceptar su realidad como parte de la vida

sin temor ni vergüenza. Todo esto es simplemente una parte de la cuestión de ser un psiquiatra

competente y un eficaz entrevistador, tal y como esos términos son empleados en este libro.

Sullivan pasó algún tiempo en el Hospital St. Elizabeth’s de Washington, donde trabajó en

colaboración con William Alanson White y tuvo la oportunidad de observar gran número de

pacientes diagnosticados como esquizofrénicos. Luego se trasladó al Hospital Sheppard y Enoch

Pratt, en Maryland, una pequeña unidad hospitalaria, donde pasó varios años investigando las

dificultades de los pacientes esquizofrénicos agudamente perturbados. Durante este periodo;

Sullivan estudiaba también las dificultades que experimenta la gente para comprenderse unos a

otros para descubrirlo que el otro “quiere decir’. En el transcurso de esta tarea, llegó a una

observación de la interacción de fuerzas en un campo social, y comenzó a desarrollar un método

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de pensar crecientemente congenial con los conceptos de las ciencias físicas modernas y con la

tendencia de las ciencias sociales. Avanzaba en dirección del así llamado enfoque operativo del

estudio de la comunicación.

En su trabajo con los pacientes esquizofrénicos, Sullivan observó que a menudo empleaban

el lenguaje más como medio de defensa que de comunicación; lo que hablaban servía para

mantener a la gente a distancia, protegiendo así una estimación propia ya bastante baja. Una

persona que ha experimentado profunda ansiedad en sus contactos con otros, tiende siempre a

retirarse de los demás. Puede llevar a efecto tal tendencia por medio de la separación física,

“guardando sus pensamientos para sí mismo” o hablando de tal manera que quienes lo escuchen se

aburran, irriten o confundan, lo califiquen de “loco” y, a su vez, se retiren de él o ella. Todo esto

no es “consciente” o deliberadamente planeado, sino una complicada reacción a la ansiedad, y el

resultado final es un rotundo éxito en lo referente a evitar a los demás.

Después del periodo pasado en el hospital mencionado, Sullivan pasó algún tiempo

trabajando con pacientes de los denominados obsesivos. Aunque su conducta era más

convencional y socialmente aceptable que la de muchas personas esquizofrénicas, el empleo

obsesivo del lenguaje podía ser comprendido como otra complicada defensa contra la disminución

de la propia estimación a manos de otra persona, y la concurrente experiencia de ansiedad. Ciertos

aspectos del vivir humano en nuestra cultura se tomaban crecientemente claros. Era evidente que

la ansiedad era una experiencia común, que tenía sus orígenes en las relaciones de las personas

unas con otras y que, en reacción con ella, se desarrollaban normas defensivas u operaciones de

seguridad, que servían para aislar a las personas y mantenerlas a cierta distancia unas de otras. En

alguna forma exagerada, esas normas o pautas eran conocidas como síntomas e indicaciones de

enfermedad mental”. Los pacientes psiquiátricos eran comprendidos como esencialmente

indistintos de otros seres humanos, y como notables ejemplos de la experiencia humana común, es

decir, del hombre pueden originarse no solamente grandes bienes, sino también grandes males.

Esto lo aprenden la mayor parte de los niños a muy temprana edad. Aprenden que no les es posible

existir sin contactos humanos, y aprenden asimismo que algunos de esos contactos son peligrosos,

porque suscitan ansiedad y por otras causas. La experiencia que lo lleva a uno a acentuar los

aspectos peligrosos de los contactos humanos, y a levantar grandes barreras para protegerse contra

los mismos, constituye la historia de aquellos reconocidos como perturbados mentales, así como

de muchos otros cuyas dificultades pueden estar ocultas detrás de una fachada convencional.

Al llegar a una mayor comprensión de los efectos destructivos generales de la experiencia

de ansiedad, su frecuencia en la vida cotidiana y la íntima relación que existe entre lo que se

denomina vida normal y vida anormal, Sullivan desvió su interés hacia la enseñanza y el fomento

de los esfuerzos de colaboración de los que trabajan en los distintos campos de las relaciones

humanas. Si el paciente psiquiátrico no era una forma peculiar de mutación humana, u otra

expresión de desastre biológico, sino que era, en notable grado, un reflejo del vivir del grupo que

dirigía las normas de su conducta, de la misma manera que dirigía la de las personas afortunadas y

normales, entonces el papel del psiquiatra tenía que cambiar. Los naufragios biológicos podían ser

aislados y fiscalizados en instituciones, mientras los casos aislados de desviaciones podían ser

tratados por los límites de una especialidad médica. Pero conforme se ensanchaba el interés del

psiquiatra, paralelamente al concepto más nuevo de su paciente como, cuando menos, una

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expresión parcial del grupo social, se tomó evidente, y cada vez más, que los problemas

psiquiátricos no podrían ser solucionados por medio de la creación de un gran número de

psiquiatras, por muy eficientes que fueren, para atender a aquellos que podrían de modo

concebible beneficiarse de sus esfuerzos.

Fue la comprensión de algo parecido a esto lo que llevó a Sullivan a desviar su atención de

los detalles de tratar la ansiedad en la terapéutica individual a los problemas relacionados con la

disminución de la ansiedad —o tensión— según se presentaba en los grupos. Por lo que había

aprendido en su estudio de la persona en términos de marca social, llegó a un mayor

reconocimiento de la importancia de la estructura social en relación con la salud mental y el

desorden mental. En 1948, el año anterior a su muerte, trabajó activamente en la formación de la

Federación Mundial de la Salud Mental, y participó en la creación del Proyecto de Tensiones de la

UNESCO establecido por las Naciones Unidas para el estudio de las tensiones que afectan el

entendimiento internacional. En el desarrollo de una mayor comprensión de la íntima relación

existente entre la persona socialmente productiva y la emocionalmente desordenada y menos

productiva, Sullivan llegó a considerar la ansiedad como un lugar común destructivo en el ser

humano, como el motor de mucha tensión de grupo y como fuerza de tal significado en sus efectos

que debe ser tratada por el grupo a través de medidas de salud pública. La psiquiatría preventiva y

la aplicación de los conocimientos psiquiátricos a otros campos de estudio, le parecieron de mayor

urgencia que una preocupación exclusiva por la terapéutica individual. En ese tren de

pensamiento, Sullivan se situaba en la tradición médica. Muy pocos médicos activos considerarían

con fruición la tarea de tratar a los pacientes tuberculosos sin el apoyo de las medidas de salud

pública que resultan tan efectivas en la reducción de la incidencia de dicho mal. Si se llega a

comprender claramente que un buen número de los desórdenes emocionales son reflejo de las

experiencias de las vidas de quienes los sufren, y si se comprende asimismo que muy pocas

personas enfocan siquiera remotamente una plena comprensión de sus posibilidades, y que tal

desperdicio de potencial humano es prácticamente costoso y destructivo para el grupo social

general, es posible que se preste una seria atención a los esfuerzos tendientes a la prevención de tal

pérdida. Para el psiquiatra, la tarea es, por lo menos, la aumentada clarificación de las dificultades,

tal como él las ve en sus pacientes y relacionar esas dificultades con el escenario social más

amplio, con una promoción acompañada de un reconocimiento mayor de esas relaciones.

A lo largo de toda su carrera, Sullivan se preocupó por los problemas de la comunicación,

conforme los mismos eran demostrados en una variedad de situaciones, por gran numero de

pacientes de las grandes salas hospitalarias; del comportamiento oscuro de los pacientes

esquizofrénicos observados en íntimo contacto personal; de la vida más convencional de la

persona obsesiva, y de la interacción de grupos, grandes y pequeños. Este libro sobre la entrevista,

basado en conferencias pronunciadas en 1944 y 1945, se ocupa de los fenómenos que se oponen a

la libertad de la comunicación, según son revelados en el caso especial de dos personas sentadas

una junto a la otra para un propósito supuestamente común: mejorar la vida de una de ellas.

Ningún paciente —y muy pocas personas incluidas en cualquier clasificación— llega a presencia

de otra persona sin una considerable cautela y cierta expectativa de rechazo. La comprensión de

tales obstáculos a la comunicación, que reflejan la ansiedad subyacente y la anticipación de daño

procedente de otro ser humano, es uno de los principales objetivos de la entrevista psiquiátrica.

Ésta puede ser considerada, por sí misma, como una miniatura de todos los procesos

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comunicativos, que contiene dentro de sí las cualidades esenciales de todas las relaciones

humanas, y gran cantidad de datos referentes a la convivencia de la gente en cualquier esfera

social.

Debe resultar claro que este libro no representa una planificación definida de lo que el

entrevistador tiene que hacer exactamente, al conducir la entrevista. No ha sido compuesto con

miras a que sirva de bosquejo-guía para la acción, sino más bien a modo de una provocativa

sucesión de ideas que pueden resultar estimulantes para el pensamiento de cualquiera que

conduzca una entrevista. Muchos de nosotros, médicos, enfermeros y otros, hemos sido educados

en la tradición de identificar los problemas y luego hacer algo para solucionarlos; como personas

prácticas que somos, queremos tratar con una clara declaración de una dificultad y una

prescripción de acción. Queremos ver un comienzo, una solución y un fin de una situación. Si

solamente se nos dijese que el mal de un paciente se origina en el punto A, que puede ser

definido como enfermedad B, y que puede ser curado por medio de la aplicación del remedio C,

mediante el empleo de la técnica D, sentiríamos que vamos bien encaminados. Este libro no brinda

tales informaciones.

Sullivan estaba tratando de formular de alguna manera un proceso, con lo cual quiero decir

un movimiento siempre en progreso y jamás estable de interacciones que se producen entre la

gente. Este dinámico interjuego de fuerzas en un campo social está en constante movimiento, aun

cuando la conducta exterior de los participantes sugiere un equilibrio. Tal equilibrio es de carácter

dinámico, y la relación se mantiene por las pautas siempre cambiantes del comportamiento de las

personas comprendidas en ese campo social. El proceso psicoterapéutico —y la entrevista

psiquiátrica vista como segmento de aquel proceso— pueden ser contemplados de esta manera

operativa, en la cual la persona observada puede ser comprendida sólo en términos de su relación

con otras que ejercen influencia en su “espacio vital”, o campo de vida, y en términos de la

conducta del observador —el terapeuta o entrevistador— que es, necesariamente, una parte de

aquel campo. En este sentido, el estudio de la entrevista se convierte en un estudio del proceso o la

interacción que resulta de la presencia de los participantes en aquel campo. De ese estudio es

posible extraer ciertas deducciones bastante exactas sobre la pasada experiencia de los

participantes, según se refleja en la acción común. Las preguntas y respuestas referentes a tal

campo tienen que ser entonces lo que se denomina a menudo “vagas”, es decir, que no pueden ser

concluyentes, definitivas y precisas. Pueden sí ser sugestivas, provocativas y útiles para guiar una

nueva investigación conforme uno participa de y avanza con el proceso que se está estudiando. El

intento de tratar con cantidades fijas —suscitar preguntas como: “¿Qué es lo que digo ahora?’,

“Qué quiere decir el paciente cuando dice eso?” — presenta un cuadro estático y en cierto modo

irreal de la entrevista. “Lo que digo” y “Lo que quiere decir el paciente” puede ser determinado

sólo en términos del contexto total y ese contexto no es estático. Así, en su consideración de la

entrevista psiquiátrica, Sullivan refleja un movimiento, en su propio pensamiento, hacia un

enfoque operativo del estudio de la psiquiatría, y lo que escribe puede comprenderse mejor cuando

se tiene en cuenta ese punto de vista en desarrollo.

En su trabajo con pacientes esquizofrénicos, Sullivan descubrió que la técnica de la así

llamada asociación libre no siempre rendía grandes beneficios. El paciente mudo no respondía, el

paranoide tendía a repetir estereotipias paranoicas y el paciente que estaba cercano al pánico se

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aproximaba frecuentemente más a él, y se lanzaba a un gran despliegue de acciones “alocadas”

que con frecuencia interrumpían efectivamente la relación. El paciente, hebefrénico, se mostraba

generalmente poco dispuesto ante cualquier sugestión de hablar libre y fácilmente. La persona

obsesiva podía sí hablar extensamente, pero a menudo con poca relación aparente con cualquier

cosa que pudiese constituir seriamente un problema de su vivir. El paciente maniaco se asociaba

con una demostración excesiva de libertad, y la persona deprimida se retiraba todavía más cuando

se le pedía que se tranquilizase y hablase con libertad.

En este libro, Sullivan no habla “en favor de” una entrevista que es enteramente dirigida

por el terapeuta, y tampoco habla “contra” la expresión sin censura del libre fluir de ideas. No

obstante, se opone a la prescripción casual de cursos de acción sin tener alguna idea de cómo habrá

de ser efectuada tal acción.

Recuerdo que hace algunos años, cuando realizaba una práctica más generalizada de la

medicina, le aconsejé a cierto paciente que tenía presión arterial elevada que “tomase la vida con

más tranquilidad”. Aquel caballero era muy cortés, me agradeció el consejo y se fue. Más tarde, ya

terminado mi trabajo, me puse a meditar sobre cómo ese hombre, que mantenía a su esposa y tres

hijos con su trabajo, como conductor de un camión volcador, podría aplicar mi consejo. Decidí que

la prescripción no era adecuada al caso y que yo debía haber dedicado una mayor atención a

descubrir en qué forma podría hallársele un uso práctico.

Lo mismo ocurre con Sullivan y la cuestión de la asociación libre. Él creyó que el concepto

era excelente, pero vio que las razones de las dificultades con que tropezaba su aplicación estaban

íntimamente relacionadas con la comunicación de la entrevista.

Hablar libremente y sin censura supone un nivel muy bajo de ansiedad, estado que rara vez

existe en la situación de la entrevista, a no ser que la ansiedad sea descubierta por maniobras

defensivas que, de por sí, no son expresiones útiles de libre asociación. Las preguntas formuladas

por Sullivan son simples. “¿Cómo se consigue que la gente asocie libremente?’, y “si hay

dificultad en hacer eso, ¿cuál es el carácter de la misma y qué puede hacerse para salvarla”. Sólo

suscitar tales preguntas puede resultar productivo en lo que se refiere a mejorar la comunicación.

En estas conferencias Sullivan no discute la contratransferencia como tal, pero sí pone gran

énfasis en el papel del médico o entrevistador. Un aspecto importante de ese papel es el hecho de

que la observación de uno por otro puede ser considerablemente influida por ansiedades no

reconocidas, originadas en anteriores relaciones con personas. Tales distorsiones son denominadas

por nosotros transferencia o contratransferencia, según sea su referencia al paciente o al terapeuta.

A juicio de Sullivan, no hay situación en la cual el entrevistador sea una figura “neutral” en el

campo terapéutico: es inevitablemente un participante y el campo de la acción social se altera con

su presencia. Así, el terapeuta jamás puede observar a su paciente obrando como si yo no estuviese

aquí y él no me hubiese visto jamás pues sólo puedo verlo obrando en términos de su pasado e

incluyéndome a mí también. Teniendo esto en cuenta, es evidente que la eliminación de las

distorsiones de transferencia no evita el hecho de que el campo social está compuesto por los

participantes como personas reales, además de las formas en que cada uno de ellos experimenta

esta “realidad” común, como reflejo de sus anteriores experiencias en el vivir.

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Sullivan no tenía gran confianza en la exactitud de la memoria de nadie en lo que se refería

a reproducir, ya fuese el contenido de una entrevista, o sus complementos, vocal y de gesto. No

obstante, pensó que el hecho de tomar notas durante una entrevista era un obstáculo para el

intercambio de ideas, y durante un tiempo sostuvo la opinión de que las máquinas grabadoras

podrían perturbar desfavorablemente el campo. Sin embargo, estaba muy interesado en la

realización de observaciones detalladas de los aspectos no verbales de la comunicación, y en los

últimos años de su vida utilizó una máquina grabadora durante algunas de sus horas de terapia,

escuchando después las grabaciones, en un esfuerzo para enterarse más claramente “de lo que

había pasado”. Había escuchado grabaciones de sus colegas en sus entrevistas con los pacientes, y

abrigaba la esperanza de que, de esa manera, le sería posible acrecentar su efectividad como

consultor.

En el año 1948 Sullivan contribuyó en forma notable a la iniciación de un proyecto en el

curso del cual fueron grabados tres casos de terapéutica de tres pacientes distintos por otros tantos

terapeutas. Esas grabaciones fueron sometidas luego a un concienzudo análisis y estudio por

terapeutas y consultantes. De esta manera, se produjo un movimiento tendiente a someter el

trabajo de los terapeutas a una investigación detallada, con lo cual se consiguió una visión más

profunda de lo que suele llamarse con tanta despreocupación la “operación terapéutica”.

En nuestros días la grabación de las entrevistas psiquiátricas y su posterior estudio son cada

vez más comunes. El paso siguiente —que ya ha sido dado por algunos y fue propuesto por

Sullivan 1 a fines de la década de 1920— es fotografiar las sesiones de la entrevista, con el

propósito de obtener una buena visión de los componentes de comunicación no verbales y de

gestos. Por medio de este sistema es posible que lleguemos a alcanzar una mayor comprensión de

muchas cosas que en este libro son solamente sugeridas, implícita o todavía no claramente

formuladas.

Estas conferencias referentes a la entrevista psiquiátrica nos presentan algunas pistas

respecto a la no siempre fácil cuestión de llegar a “conocer a otra persona”, como decimos, y nos

brindan algunos ejemplos de las maneras en que la experiencia de la ansiedad da origen a normas

de protección que invariablemente complican la cuestión. En cualquier entrevista se torna

perfectamente clara una cierta característica de lenguaje o dicción, o sea que el lenguaje es

empleado no solamente para la transmisión de ideas, sino también para mantener las cosas en la

oscuridad, para conservar la distancia con otra persona, y para la protección por medios que tienen

algo de magia de la propia estimación.

Una de las características realmente notables del hombro es su desarrollo de la palabra

hablada, que tan extraordinariamente se adapta a sus propósitos. Cuando uno observa a una

criatura, ve en ella a una persona a la cual interesa todo cuanto sucede a su alrededor, que tiene

gran curiosidad, que formula toda clase de preguntas, y que emplea la palabra hablada como un

maravilloso medio de relaciones con el mundo que se está abriendo ante sus ojos. Luego llega la

experiencia de la ansiedad en relación con los demás —que no ha de reducir la influencia de la

ansiedad en los años anteriores a la vida verbal— y el niño descubre que ciertas cualidades

mágicas de la palabra hablada pueden salvarle, de algún modo, de esas disminuciones dolorosas de

1 “Experiencia efectiva de la esquizofrenia temprana”. American Journal of Psychiatry (1927) 6:467-483.

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su propia estimación. Aprende que frases como “Perdóneme usted”, “lo siento mucho”, y otras

elaboraciones de palabras pueden obtener cierta semblanza de aprobación. Y de esta manera, se

produce un notable proceso. Justamente en el momento en que el niño está ampliando sus

conocimientos sobre el universo y las gentes que lo habitan, y ya comienza a adquirir habilidad

con esa asombrosa herramienta que es el lenguaje —la cual, unida a su viva curiosidad, habrá de

apresurar aquella expansión— experimenta un cambio que queda señalado por una constricción y

un recogimiento. Su curiosidad es restringida, su interés por la gente sufre un embotamiento, y

puede llegar a sentirse más preocupado por la protección de su propia estimación y por oír el

empleo del lenguaje para ese fin, que por cualquier otra cosa. Este proceso se produce,

aparentemente, en cierto grado, entre toda la gente de nuestra cultura, y en cualquier otra de la cual

yo tenga conocimiento. Se registra casi una carrera entre las circunstancias que favorecen el

empleo del lenguaje para la comunicación de ideas y las circunstancias que apoyan su utilización

para el ocultamiento y la distorsión de esas ideas. Si ocurriese que la experiencia de ansiedad es

tan intensa que el valor de ocultamiento del lenguaje es de principal importancia, se observa una

considerable reducción en la curiosidad de la persona y en las posibilidades de que experimente

algo que se parezca a una marcada comprensión de sus potencialidades. Así son aquellos a quienes

el psiquiatra ve como pacientes, y muchísimos otros a quienes jamás llegará a conocer. Es este

entremezclar de los aspectos comunicativo y definido del lenguaje, lo que caracteriza a todas las

entrevistas psiquiátricas. Esto, y el fondo de ansiedad que lo origina, constituyen el tema central de

estas conferencias.

Este libro destaca un cierto ingrediente importante de la tarea de entrevistar con éxito y que

a menudo es expresado más por medio de gestos y tonos de la voz que por las palabras

propiamente dichas. Esta cualidad o ingrediente queda demostrado por el entrevistador, que se

muestra vivamente sensible e interesado por las necesidades del entrevistado, y no hace nada que

signifique rebajar la propia estimación del mismo. El entrevistador hábil sabe que aquellos que van

a verlo a su consultorio no tienen un gran exceso de seguridad, y por ello no se deja llevar a

heroicos intentos de aumentar esa seguridad por algún medio mágico. Es decir, no intenta lo

imposible, empeñándose en gestos improductivos de reaseguración. Lo que sí hace es demostrar

un muy simple y profundo respeto por el otro participante de la entrevista. Ahora bien: resulta

impresionante en grado sumo el hecho de que tal despliegue de honesto y llano respeto hacia otra

persona suscita de ésta no sólo sentimientos recíprocos de respeto hacia el entrevistador, sino —y

esto es lo más maravilloso— algunos sentimientos de acrecentado respeto hacia sí mismo. Y eso

es, precisamente, lo que uno esperaría que ocurriese en un campo social. Cuando lo anterior

sucede en una entrevista, son excelentes las perspectivas de beneficio para todos los interesados.

OTTO ALLEN WILL

13

I. CONCEPTOS BÁSICOS

DE LA ENTREVISTA PSIQUIÁTRICA

Desde que el campo de la psiquiatría ha sido definido como el estudio de las relaciones

interpersonales, y desde que se ha afirmado que ésta es una zona perfectamente valedera para la

aplicación del método científico, hemos llegado a la conclusión de que los datos referentes a la

psiquiatría emergen únicamente de una observación participante. En otras palabras, que el

psiquiatra no puede hacerse a un lado y aplicar sus órganos sensorios, por mucho que éstos estén

refinados mediante el empleo de aparatos, para observar lo que otra persona hace, sin complicarse

personalmente él también en la operación. Su principal instrumento de observación es su ego: su

personalidad, él como persona. Los procesos, y los cambios en los procesos que componen los

datos que pueden ser sometidos a un estudio científico, se producen, no en el sujeto entrevistado,

no en el observador, sino en la situación que se crea entre éste y aquél.

Podemos decir que los datos psiquiátricos son originados por una observación participante

de interacción social, si es que nos inclinamos al enfoque sociopsicológico, o de relaciones

interpersonales, si nuestra inclinación va hacia el enfoque psiquiátrico; los dos términos significan,

hasta donde me es posible determinarlo, precisamente la misma cosa. En la psiquiatría no existen

datos puramente objetivos, como tampoco hay datos subjetivos valederos, por la sencilla razón de

que el material se convierte en científicamente utilizable sólo en la forma de un complejo

resultante: la inferencia. Las vicisitudes de la inferencia constituyen uno de los principales

problemas del estudio de la psiquiatría y del desarrollo de las entrevistas psiquiátricas prácticas.

No me dispongo a discutir nada que se parezca a la teoría de la psiquiatría, ni intentaré

investigar las razones por las cuales una gran parte de las cosas que digo se me antojan de

verdadera importancia práctica. Al estudiar la cuestión de una conferencia seria con otra persona,

me referiré únicamente a lo que parece capaz de ser formulado, respecto a los pasos que llevarán

probablemente al fin que se desea. Estos comentarios serán aplicables si la otra persona es un

paciente, en el sentido de que busca ayuda para lo que él llama sus idiosincrasias personales o

particulares, o el trato que recibe de otras personas si es alguien que busca un empleo; o si ha sido

enviado por su patrón para descubrir por qué no es eficiente en su trabajo. Cualquier entrevista

cuyo propósito sea hacer frente a ciertos criterios, que poco más adelante bosquejaré, puede

utilizar las mismas técnicas que emplea el psiquiatra cuando trata de descubrir de qué manera

pueden servir las necesidades profesionales de su paciente. Al referirme al entrevistado o cliente,

algunas veces lo llamaré paciente, pero esto no supone la menor restricción a la pertinencia de lo

que yo diga con relación al campo médico, y creo que, en su mayor parte, será aplicable por igual

a los campos de la obra social o dirección de personal, por ejemplo.

DEFINICIÓN DE LA ENTREVISTA PSIQUIÁTRICA

Como punto de referencia para comentarios que a menudo son vagos, tal vez resulte de

utilidad intentar una definición de lo que quiero decir cuando me refiero a la entrevista

psiquiátrica. Según yo la veo, tal entrevista es, principalmente, una situación de comunicación

vocal, en un grupo de dos, más o menos voluntariamente integrado, sobre una base

progresivamente desarrollada de experto-cliente, con el propósito de elucidar pautas características

de vivir del sujeto entrevistado, el paciente o el cliente, y qué pautas o normas experimenta como

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particularmente productoras de dificultades o especialmente valiosas, y en la revelación de las

cuales espera obtener algún beneficio. Naturalmente, cualquier persona tiene numerosos contactos

con otra gente, los cuales se calcula que habrán de producir información, aunque ésta sea

solamente las directrices referentes a cómo podrá llegar a donde desea ir. Pero esos contactos no

son considerados debidamente como ejemplos de la investigación psiquiátrica o sería y altamente

técnica.

EL CARÁCTER ORAL DE LA ENTREVISTA

El comienzo de mi definición de la entrevista psiquiátrica expresa que tal entrevista es una

situación de comunicación principalmente oral o vocal, no solamente comunicación verbal. Si uno

supiese que todas las personas que acuden al consultorio de un psiquiatra o cualquier otro

entrevistador, tendrán que ser acosadas, como uno oye decir a menudo en psiquiatría, o

interrogadas, exhaustivamente, para determinar qué es realidad y qué ficción, entonces las

entrevistas tendrían que proseguir durante muchas, muchísimas horas, a fin de que la otra persona

tuviese un significado comprensible para el entrevistador. Pero si se tienen en cuenta los aspectos

no verbales, pero no por eso menos primariamente vocales, del intercambio, es factible en realidad

hacer una formulación tosca de mucha gente en el espacio de una hora y media a, digamos, seis

horas de conversación seria (podría añadir no seis horas consecutivas, aun cuando hasta he hecho

eso). Puede prestarse mucha atención—y con beneficio— a los aspectos delatores de la

entonación, ritmo de la conversación, dificultades de enunciación, etc., pues son factores

conspicuos para cualquier estudioso de la comunicación vocal. Es estando alerta a la importancia

de estas cosas —como señales o indicaciones de significado— que la entrevista psiquiátrica se

torna práctica en una razonable sección del curso de la vida de uno.

La experiencia queme da una peculiar, ya que no importante, inclinación en toda esta

cuestión es que inicial-mente me interese profundamente por los pacientes esquizofrénicos. Las

personas esquizofrénicas son seres muy tímidos, de escasa estimación propia y sujetos a la

sospecha de que no son particularmente apreciadas o respetadas por los extraños. Como muchas

otras personas, son bastante sensitivos a que se escudriñen sus vidas, a la inspección ya que se les

“mire directamente a los ojos”. Es posible que en demasiados casos estén llenos de tonterías

tradicionales sobre que los ojos son las ventanas del alma y que en ellos se ven cosas que tal vez

no se revelan de otra manera, lo cual parece ser una de las ideas más erróneas que yo haya

conocido. En resumen, los esquizofrénicos se perturban siempre cuando se les mira de frente y con

cierta insistencia.

Como deseaba aprender todo lo que me fuese posible sobre los esquizofrénicos (y con un

poco de suerte tal vez sobre otros seres humanos también), muy al comienzo de mis trabajos de

investigación hice abandono de la idea de observar a las personas mientras éstas hablaban

conmigo. Durante años —siete y medio por lo menos— me senté siempre a un ángulo de noventa

grados de las personas a quienes entrevistaba, y por lo general miraba a cualquier punto que

estuviese definidamente frente a mí, para darles la sensación clara de que no las miraba a ellas.

Puesto que el campo visual es tan grande que uno puede observar un movimiento motor de otra

persona sobre una zona extraordinariamente amplia, creo que perdí muy pocos de los movimientos

15

de sorpresa, repentinos cambios de postura y una cosa u otra de mis pacientes, pero lo cierto es que

no me fue posible ver los pequeños movimientos de sus rostros)2

A fin de conquistar cierta tranquilidad sobre lo que estaba ocurriendo, desarrollé,

necesariamente, aún más, una ya considerable agudeza auditiva, con objeto de que me fuese

posible oír la clase de cosas que, probablemente, la mayor parte de las personas se siente inclinada

a creer —engañándose a sí mismas— que solamente pueden ver. Creo, en efecto, que la mayor

parte de las guías referentes a lo que la gente quiere decir en realidad nos llega por vía de los

oídos. Las variaciones tonales en la voz —y al decir “variaciones tonales” quiero decir, muy

amplia y genéricamente, cambios en todo el complejo grupo de cosas de que se compone el

lenguaje— son con frecuencia guías maravillosamente seguras en la situación comunicativa. Por

ejemplo, si alguien está tratando de describir su trabajo como un jornalero electricista, las cosas

pueden ir bastante bien hasta que está apunto de decir, sobre el trabajo, algo que pertenece aun

campo en el cual él es culpable de una gran deslealtad a su sindicato. En ese instante, su voz tendrá

un sonido alterado. Puede brindar los datos referentes a lo que un jornalero electricista debe ser y

hacer, pero su voz sonará diferente mientras lo explica.

En la entrevista psiquiátrica, una gran parte de la experiencia que uno va conquistando

lentamente se manifiesta en una demostración de ligero interés en el punto en el cual se registra

una diferencia tonal. Así, el entrevistador podría decir, por ejemplo: ‘Ah, sí, y según entiendo, el

pago dedos centavos y medio por dólar, exactamente, de los ingresos de uno a ese fondo de

caridad para enfermos y heridos, no es descuidado jamás por todos los miembros del sindicato,

¿no es así?”, ya esto nuestro interlocutor podría responder, volviendo a sonar su voz distinta a lo

que sonaba anteriormente: “En efecto. Ésa es una parte muy importante de la afiliación al

sindicato”. Y entonces, si el entrevistador se siente seguro, dueño de la situación, podría decir: “Y

es una parte muy importante que usted ha cumplido siempre, sin fallar una sola vez, ¿verdad?”

Entonces la voz del entrevistado suena ciertamente muy distinta, tal vez llena de indignación

cuando dice: “¡Claro! ... ¡Ni una sola vez!’ Si el entrevistador está seguro de la manera en que

marchan las cosas, podría hasta decir: “Comprenderá usted, claro, que no sospecho nada, pero la

verdad es que su voz ha sonado rara cuando aseguró eso, y no me ha sido posible evitar un

pensamiento: sino será que algo le remuerde la conciencia”. Al oír esto el otro puede responder

con entonación todavía más distinta, para decir: “Bueno... La verdad es que... al principio de mi

profesión, me guardé una pequeña parte de ese porcentaje y eso pesa sobre mi conciencia desde

entonces”.

Así, la entrevista psiquiátrica es, primordialmente, una cuestión de comunicación vocal y

sería un error muy grave presumir que la comunicación es primordialmente verbal. Los

complementos de sonido sugieren lo que debe uno deducir de las proposiciones verbales

2 Un estudio visual para determinar lo que hay en los rostros de otras personas que delatan las falsedades y otras cosas,

demuestra inmediatamente el burdo despropósito de pensar en que sus ojos nos brindan pistas o guías de ninguna

clase. Hasta en la parte inferior de la cara, que es evidentemente más expresiva y está más íntimamente relacionada

con el estado mental de la persona interesada, las tensiones no son en modo algunas tan manifiestas que puedan

expresar la cambiante mezcla de verdad, mejores apariencias, mentira disimulada y mentira franca, que integran una

gran parte de la comunicación.

16

expresadas. Como es natural, una gran cantidad de esas proposiciones verbales pueden ser

tomadas como simples cuestiones de datos rutinarios, sujetos a las probabilidades ordinarias ya las

investigaciones ulteriores que se necesitan para aclarar lo que la persona quiere decir.

Creo que en el transcurso de veinticinco años no he sostenido una sola entrevista en la que

la persona con quien estaba hablando no se haya fastidiado durante la primera parte te la entrevista

por las preguntas estúpidas formuladas por mí. Y estoy seguro de que generalmente leo con toda

exactitud la mente de mi interlocutor en ese sentido. Un paciente no dice lo que es evidente y yo

me pregunto qué es lo que quiere decir, y para saberlo le formulo nuevas preguntas. Pero después

de la primera media hora él comienza a observar que existe una razonable incertidumbre respecto

a lo que quiso decir, y las declaraciones que se le antojan obvias pueden ser notablemente

incomunicativas, puesto que deben permitir al entrevistador sin mucha experiencia que suponga

que sabe algo, cuando en realidad no es así. Sólo más tarde descubre que ha estado galopando

hacia la lejanía por una angosta senda de fantasía privada, que con toda seguridad no podía ser lo

que el paciente había estado diciendo, porque ahora el paciente está hablando sobre algo que

evidentemente no tiene la menor relación con aquello. Así, una parte de la habilidad de entrevistar

se origina en una especie de serena observación de cuanto se produce: “¿Tiene esta frase, esta

declaración un significado indiscutible? ¿Existe alguna certeza respecto a lo que quiere decir esta

persona?”

Por ejemplo, durante una entrevista, uno puede enterar-sede que una persona es casada y si

uno se siente muy ligeramente satírico, puede decir: “E indudablemente feliz, ¿verdad?” Si la

respuesta es: “Sí”, ese sí puede involucrar cualquier cosa, desde un canto fúnebre a un poema de

supremo placer. Puede indicar que el “sí” es “no”, o cualquier cosa entre ambos. La pregunta

lógica, supongo yo, después de enterarnos de cuán feliz es la persona en su casamiento, puede ser:

“¿Ha sido éste su primer amor?” La respuesta puede ser “Sí”, y ante ella uno puede replicar: “¿Ah,

sí? ¡Eso no tiene nada de común!” Ahora bien: a nadie le importa que sea poco común o no. Es

más: es bastante inusitado, pero no extremadamente inusitado. Ese “extremadamente inusitado” lo

convierte en un problema, con el resultado de que el informante tiene la sensación de que ello

requiere una pequeña explicación; no está muy seguro de si es o no algo de lo cual uno debe

sentirse orgulloso. Y al llegar a ese punto, el entrevistador puede empezar a oír algo sobre la

historia del entrevistado, algo interpersonalmente íntimo, que se refiera al sexo opuesto. Por

ejemplo, es frecuente, en casos de matrimonio con el primer amor del o de la entrevistada, que

exista la cuestión de si el amor ha aparecido alguna vez en la vida del paciente, y entonces uno

descubre, a lo mejor, que el casamiento no tiene nada de delicioso.

EL GRUPO DE DOS

Pero volviendo a mi definición de la entrevista psiquiátrica, el punto siguiente es que esta

comunicación pertenece aun grupo de dos, y en esa sugerencia hay, ciertamente, una ligera medida

de ironía. Si bien es prácticamente imposible explorar la mayor parte de las zonas significativas de

la personalidad, mientras se halla presente una tercera persona, es asimismo cierto que, aun cuando

solamente haya dos personas en la habitación donde se realiza la entrevista, el número de personas

más o menos imaginarias que quedan envueltas en este grupo de dos es, a menudo, sorprendente.

En efecto, dos a tres veces en el transcurso de una hora, o más pueden hallarse presentes también

17

en el campo verdaderas series de esas personas imaginarias. Sobre este punto insistiré más

adelante, cuando discuta lo que yo denomino distorsión paratáctica.

INTEGRACIÓN VOLUNTARIA DE LOS PARTICIPANTES

El punto siguiente que me gustaría tocar se refiere a la entrada, más o menos voluntaria, del

paciente en esta situación terapéutica, sobre la base experto-cliente. Los psiquiatras están

acostumbrados a tratar con personas que acosan distintos grados de disposición, que recorren toda

la gama, desde aquellas que se muestran extremadamente reacias a entrevistarse con el psiquiatra,

pero tienen que hacerlo por disposición de la ley, a los que se muestran seriamente interesados en

obtener los beneficios que brinda la psiquiatría moderna. Creo que estos sorprendentes extremos

sólo acentúan el hecho de que la mayor parte de la gente va a una de esas entrevistas por motivos

completamente mezclados: esas personas desean que les sea posible hablar sobre sus cosas

francamente con alguien, pero al mismo tiempo llevan consigo, prácticamente desde la niñez,

determinaciones inculcadas que les obstaculizan toda discusión libre. El resultado es que la gente

espera a menudo que el psiquiatra sea o bien un maravilloso genio aun perfecto asno.

Y, ahora, veamos el reverso de la medalla: en la actitud del psiquiatra hay algunos

elementos más o menos voluntarios. Éstos pueden variar, desde el que se entusiasma ante lo que

está a punto de descubrir, hasta el que se muestra indiferente hasta el aburrimiento respecto al

paciente, y estas actitudes, por desgracia, pueden ser determinadas casi desde el principio de la

entrevista. Las actitudes de los entrevistados son también datos preciosos. Pero toda emoción

notable por parte del entrevistador es un lamentable incidente que puede considerarse equivalente

a un problema psiquiátrico. Por ejemplo: toda curiosidad desmedida respecto a los detalles de la

vida de otra persona, en especial los referentes a su vida sexual, su costumbre de ingerir bebidas

alcohólicas o algo por el estilo, constituye un ingrediente en extremo infortunado de la entrevista

psiquiátrica. Por otra parte, una indiferencia más o menos desdeñosa hacia lo que el paciente

puede tener para ofrecer equivale a una prueba completamente seria de morbidez por parte del

entrevistador.

Como habré de sugerir, en la psiquiatría no existe diversión alguna. Si uno trata de

conseguirla es seguro que tendrá que pagar un precio elevadísimo por su injustificado optimismo.

Si uno no se siente capaz de sobrellevar los grandes dolores de cabeza que causa la psiquiatría,

será mejor que se dedique a otra cosa. Se trata de un trabajo: un trabajo rudo como no conozco

otro. Es cierto que, generalmente, no exige grandes esfuerzos físicos, pero sí requiere un alto grado

de concienzuda vigilancia ante un campo que algunas veces varía con suma rapidez, de señales

notablemente complejas de por sí y por sus relaciones. Y la necesidad de reacciones inmediatas a

lo que sucede, resulta, al cabo de una larga jornada de trabajo, sumamente fatigosa por cierto. Es

muy curioso, pero la verdad es que hay datos que sugieren un hecho: que cuanto más complicado

es el campo al cual uno tiene que atender, más rápidamente se siente la fatiga. Por ejemplo: al

tratar un problema de carácter muy serio en una persona despiadadamente competente, el

psiquiatra encontrará que no es nada fácil por cierto llegar a determinar lo que es reservado, lo que

es distorsión y lo que no es conocido por el informante pero que resulta muy pertinente para el

trabajo que se está realizando. Es así que un gran entusiasmo hacia la psiquiatría es ridículo y

muestra que uno no ha madurado todavía; pero al mismo tiempo, el hecho de que el psiquiatra se

muestre indiferente a su trabajo resulta fatal. La actitud más sensata de un psiquiatra en una

18

entrevista es, probablemente, limitarse a alcanzar la muy seria comprensión de que se está ganando

la vida y que, para eso, tiene que trabajar intensamente.

En cambio, tiene menor importancia que el paciente crea al principio que está sumamente

impaciente de ver al psiquiatra o entrevistador, o que se crea amargamente contrario a todo eso.

Esto introduce una ligera diferencia al principio, porque uno trata de amoldarse, en todo cuanto le

es posible, al estado de ánimo del paciente. En otras palabras: si una persona llega ante usted

completamente irritada, no sirve de nada sonreírle y decir: “¡Pero mi querido amigo!... ¡Parece

usted perturbado! A ver, cuénteme lo que le sucede”. Eso es, probablemente, demasiado

reminiscente de lo peor de su pasada experiencia con tías solteronas y demás.

Cuando una persona llega ante uno muy irritada, debe tomársela muy en serio y, si usted es

como yo, con una ligera sospecha de que usted también es capaz de irritarse, y que le gustaría

saber a qué se debe esa descarga de fusilería.

De este modo, la actitud inicial —ya sea voluntaria o involuntaria, vacilante o reservada—

del cliente, determina en cierto modo la actitud y quizá la pauta de las investigaciones iniciales del

entrevistador. Pero la actitud del cliente no debe tomarse muyen serio por si misma. Muchas

personas que al comienzo de la entrevista se muestran muy resistentes, resultan notablemente

comunicativas en cuanto descubren que el entrevistador es sensato en sus preguntas y que no se

limita a distribuir elogios, culpas y demás, sin discriminación.

LAS RELACIONES ENTRE EL PROFESIONAL Y EL CLIENTE

Las relaciones experto-cliente que ya he mencionado involucran mucho. Según lo define

nuestra cultura, el primero es un hombre que extrae sus ingresos y estado en la sociedad, uno o los

dos, del empleo de una información excepcionalmente exacta o adecuada sobre el campo

particular de su actividad, al servicio de otras personas. Este uso “al servicio de otras personas”

está fijado en nuestro orden social industrial-comercial. El experto no comercia con los

implementos o impedimentos de este campo de acción. No es un “comer-dante”, un

“coleccionista”, un “conocedor” o un ‘fantasista”, pues éstos emplean su habilidad principalmente

para servir a Sus propios intereses.

El experto en psiquiatría debe poseer la capacidad de comprender el campo de las

relaciones interpersonales, y puesto que esta área de problemas es peculiarmente el campo de la

observación participante, se espera del psiquiatra que manifieste una extraordinaria habilidad en

las relaciones con su sujeto o paciente. Hasta donde todos aquellos que llegan hasta él tienen que

ser, por definición, relativamente inseguros, el psiquiatra está particularmente inhibido de buscar

satisfacciones personales o prestigio, a costa de ellos. Busca únicamente los datos que necesitan

pan beneficiar al paciente, y espera que éste le pague sus servicios.

En general, cualquier experto que trafica con los artículos en los cuales se supone que es

experto, corre el riesgo de ser denominado un fantasista, un perito, un estafador o algo por el

estilo. Esto se debe a que la gente se encuentra en una peculiar desventaja en sus tratos con el

experto, que posee grandes conocimientos del campo de su especialidad; y si trafica con los

artículos de ese campo, así como con su destreza, la gente le teme y sospecha de él. Por definición

cultural, la gente espera de él que sea un proveedor de información exacta y destreza y que no

tenga relación alguna con el mundo comercial-industrial, más que la que supone percibir el pago

19

de los servicios que presta. Este es el caso, de manera destacada, de los psiquiatras, que operan en

un campo de complejidad tan atemorizante que muy pocos de ellos mantienen durante mucho

tiempo la presunción de que son grandes expertos en materia de psiquiatría. Resulta notable

considerar la definición cultural del experto, en lo que es aplicable a la psiquiatría: es un experto

que tiene conocimientos especializados de las relaciones interpersonales, los problemas

personales, etcétera; no trafica con las satisfacciones que pueden producirle las relaciones

interpersonales, y no persigue la obtención de prestigio o posición moral a los ojos de sus clientes

o a expensas de los mismos. De acuerdo con esta definición, el psiquiatra no se interesa

evidentemente por lo que el paciente pueda tener para ofrecerle, temporal o permanentemente,

como compañero, y se muestra resistente a todo apoyo por parte del paciente para obtener

prestigio, importancia y demás.

Sólo si el psiquiatra seda clara cuenta de este “tabú”, llamémosle así, de traficar con los

artículos ordinarios de las relaciones interpersonales, mucha gente desconfiada descubre que puede

tratar con él y hasta puede verdaderamente comunicarle sus problemas con otras personas. De esta

manera el psiquiatra tiene que estar siempre muy al tanto de este aspecto especial del papel del

experto; que concierne particular y principalmente a la información, la información correcta,

inusitadamente adecuada, y que está bloqueado por la actitud cultural, que le impide utilizar sus

conocimientos expertos para proporcionarle una satisfacción personal o para acrecentar

evidentemente su prestigio o reputación a expensas del paciente. Sólo si se da cuenta de esto,

puede el experto consolidar rápidamente y con razonable facilidad las relaciones entre él y el

cliente.

LAS NORMAS CARACTERÍSTICAS DE VIDA DEL PACIENTE

Volviendo de nuevo a mi definición de la entrevista psiquiátrica, dije que la misma va

dirigida al propósito de dilucidar normas características de vida. La personalidad demuestra de

manera notable, en todos los casos y en todas las situaciones, los efectos perdurables del pasado; y

los efectos de un hecho pasado particular son no solamente quizás afortunados o infortunados, sino

que están profundamente ligados con los efectos de un gran número de otros hechos pasados. De

esta manera, no existe lo que se llama enterarse de lo que “sufre’ una persona por su modo de vida,

en el sentido de que uno llegue a enterarse de algo definido, sin tener una idea bastante clara de

quién es aquel a quien pertenece esa vida, y con quién. En otras palabras, yen todos los casos, lo

sepa uno o no, si han de comprenderse correctamente los problemas de nuestro paciente, tenemos

que comprenderlo en sus principales características referentes a su trato con los demás. Ahora

bien, esta relación de la dificultad en la vida con el resto de las características importantes de una

personalidad, es una cosa que me veo obligado a destacar, debido a que nosotros, los seres

humanos, somos unas criaturas tan competentes que no siempre sabemos, ni aproximadamente, lo

que hemos pasado. Los psiquíatras saben mucho respecto a sus pacientes que éstos no saben que

saben. Por ejemplo, sorprendido de improviso por una pregunta inesperada de un colega amigo:

“Sí, sí, pero al diablo con sus dificultades de vivir... ¿Qué clase de persona es este paciente de

usted?”, el psiquiatra puede embarcarse en una descripción que resultaría honrosa para él, aunque

no sedé cuenta de ello.

¿Y creen ustedes que esto se limita a los psiquiatras? Lo que usted sabe sobre las personas

a quienes conoce bien es realmente asombroso, a pesar de que usted no lo haya formulado nunca.

20

Tal vez eso que sabe no haya sido nunca importante, o por lo menos muy importante y merecedor

de que usted lo formule; para usted no ha tenido valor particular alguno, podríamos decir. Todo su

valor, naturalmente, está en que contribuye a una mejor comprensión o entendimiento, pero si su

interés radica en lo que hace una persona y no en comprender a esa persona probablemente usted

ignorará todo lo que sabe sobre ella.

En la entrevista psiquiátrica es una excelente idea saber todo lo que se pueda sobre el

paciente. Resulta muchísimo más fácil la terapéutica si el paciente se ha dado cuenta de que usted

está interesado en comprender algo de lo que él cree que le sucede, y también qué clase de persona

consideran sus amigos que es él, etc. Así, el propósito de la entrevista psiquiátrica es dilucidar las

normas características de vida, algunas de las cuales crean dificultades para el paciente.

Muchas personas que consultan a psiquíatras se consideran como victimas de una

enfermedad o defecto hereditario, o sabe Dios qué, en la forma de alguna clase de maligna entidad

que está atada a ellas o arraigada en su ser. No piensan en sus dificultades —así las llaman—

como importantes pero no especialmente distinguidas partes de su conducta general de vivir, en un

mundo civilizado, con otras personas. Muchos problemas están tan realmente separados de

relación alguna con otras personas —cuando son expuestos por el paciente— que el psiquiatra

joven se sentiría, a mi juicio, bastante tímido en lo referente a sugerir al paciente que tal vez no

fuese cierto que ha tenido esos problemas en sus relaciones con todos, sino únicamente con alguna

persona en particular; y creo que hasta el muy experimentado psiquiatra apenas desearía exponer

al paciente a un esfuerzo tan innecesario. Pero uno puede siempre preguntar cuándo se produce la

dificultad, y en qué ambiente es más probable que se la encuentre. Con una frecuencia notable,

uno de esos pacientes que tiene una neurosis ‘orgánica” o “hereditaria” que nada tiene que ver con

otras personas, puede producir ejemplos de su neurosis en los cuales se encuentran complicadas

hasta cinco o seis distintas personas, sin que le sea posible recordar o pensar en otros escenarios en

los que se haya demostrado el mal. Es únicamente cuando ha llegado a este punto que el psiquiatra

puede decir: “En otras palabras: ¿que usted no tiene tal dificultad, que usted sepa, con su esposa y

su hermana soltera, etcétera, etcétera?” El paciente se detiene y piensa, para luego decir con toda

honestidad: “No: creo que nunca la tengo”. Sólo entonces se encuentra el paciente al borde de

darse cuenta de que quizás el otro tiene algo que ver con la dificultad; sólo después de ser llevado

a hacer el descubrimiento, con sus propios datos o información, puede empezar a darse cuenta de

que es el contexto interpersonal el que pone de manifiesto las dificultades.

No estoy tratando de decir aquí que no hay nada que haga difícil el vivir, a excepción de

otras personas y la inadecuada preparación de uno para tratar con ellas. Hay un vasto número de

cosas, tales como la ceguera uni o bilateral, el labio leporino y la educación defectuosa, que causan

dificultades en el vivir. Pero la entrevista psiquiátrica está destinada principalmente a descubrir las

dificultades oscuras del vivir, que el paciente no entiende claramente; en otras palabras, todo

aquello que por razones culturales —razones de su educación particular para la vida—ve nebuloso,

que le confunde crónicamente, o confunde a los demás. Tales dificultades se destacan más

claramente y con mayor significado cuando uno se da cuenta de qué clase de persona es él, qué

hace esa persona y por qué.

Para resumir, las pautas de dificultad del paciente surgen en su pasada experiencia e

interpretan variadamente todos los aspectos de sus relaciones interpersonales comunes. Sin la

21

posesión de datos que reflejan muchos aspectos importantes de la personalidad del paciente,

resultan ininteligibles sus declaraciones y las observaciones del psiquiatra sobre señales de

dificultades.

LA ESPERANZA DE BENEFICIO DEL PACIENTE

Y esto me trae a la parte final de mi definición: que el paciente tiene por lo menos alguna

esperanza de mejoramiento o de obtener algún beneficio personal como consecuencia de la

entrevista. Esta declaración puede no resultar particularmente impresionante; sin embargo, he

participado de prolongadas entrevistas que han sido muy desagradables para el paciente, pero que

terminaron de alguna manera útil para él y satisfactoria para mí, sólo porque él se dio cuenta de

que había en la entrevista algo que podía favorecerlo. El quia pro quo que hace funcionar a la

gente en este necesariamente perturbador asunto de tratar de ser franco respecto a las

características más lamentables de uno, ya sus errores más mortificantes, es que uno está

enterándose de algo que promete resultar de utilidad. Hasta donde la participación del paciente en

una situación de entrevista le inspira la convicción de que el psiquiatra está aprendiendo no

solamente cómo experimenta sus dificultades el paciente, sino quién es el paciente y con quién

experimenta esas dificultades, la esperanza implícita de beneficio está en proceso de realización.

Deseo destacar de manera rotunda esto, porque hay situaciones de entrevistas en las cuales

no se presta atención en absoluto a lo que el interrogado —víctima, podríamos decir— obtiene de

las mismas. Por el contrario, se trata de un interrogatorio unilateral. Las preguntas son formuladas

y las respuestas recibidas por una persona que no presta la menor atención a la ansiedad ola

sensación de inseguridad del informante, y que no ofrece pista alguna para el significado de la

información obtenida. Estos interrogatorios unilaterales están bien para ciertos propósitos muy

limitados y crudamente definidos. Por ejemplo, si uno desea acumular en quince minutos algunos

indicios sobre si una persona sobrevivirá probablemente o no dos años en el ejército, en todas las

circunstancias que suelen presentarse en esos dos años de vida militar, entonces sí puede

emplearse ese tipo de interrogatorio. Pero por el gran número de personas entrevistadas de esta

manera, el porcentaje de errores en el juicio del entrevistador habrá de ser elevado. Hasta dónde

llega ese porcentaje no ha sido determinado todavía por nadie, pues hasta las personas que deciden

utilizar el interrogatorio unilateral interpretan indudablemente una buena parte de lo que sucede,

además de las respuestas propiamente dichas.

Uno puede, en una entrevista bastante corta, alcanzar ciertos objetivos limitados. Por

ejemplo, un entrevistador puede determinar que a una persona no se le debe dar un empleo de

operador telefónico, descubriendo que no posee capacidad para corregirse después de una

interpretación errónea, o que le ataca los nervios que alguien se dirija a él en forma descortés. Pero

para propósitos que se parezcan a los de la entrevista psiquiátrica, en la cual uno está realmente

tratando de apreciar los valores del entrevistado, en términos de su vivir futuro, se necesita algún

tiempo, y una técnica basada simplemente en el sistema de preguntas y respuestas no resultará

eficiente.

El entrevistador tiene que estar seguro de que la otra persona sale beneficiada de algún

modo de la entrevista, que sus esperanzas de mejorarse (como posiblemente lo expresará él), de

obtener un empleo mejor, o de alcanzar lo que le haya impulsado a buscar y obtener la entrevista,

22

sean alentadas. Mientras ese objetivo personal reciba apoyo, la situación de la comunicación

mejora y el entrevistador llega, finalmente, a obtener datos con base en los cuales puede hacer una

formulación de algún valor para él —en su carácter de experto— y para la otra persona interesada.

Resumiendo, la entrevista psiquiátrica, según se le considera aquí, es precisamente un

grupo de dos, en el cual se crea una relación de experto-cliente, en la que el experto es definido

por la cultura. Hasta donde existe tal relación experto-cliente, el entrevistado espera que la persona

que está sentada frente a él, detrás del escritorio, demuestre una comprensión realmente experta de

las complicaciones de las relaciones interpersonales; espera asimismo que el entrevistador muestre

pericia en la conducción de la entrevista. Cuanto mayor sea esta pericia, siendo los demás factores

iguales, más fácilmente se logrará el propósito que persigue la entrevista. El entrevistador tiene

que descubrir quién es el cliente, es decir, debe investigar qué curso de acontecimientos ha

experimentado el cliente para llegar a ser lo que es en el momento de la entrevista, lo que tiene en

materia de antecedentes y experiencia. Y, sobre la base de quién es la persona, el entrevistador

tiene que enterarse de qué es lo que considera como problemático en su vivir, y lo que le parece

difícil. Eso es cierto, ya sea que uno realice la entrevista con la idea primordial de hallar que la

persona es un doctor, le curarle de un así llamado desorden mental, de conseguir-le un empleo, de

colocarle en una fábrica, de separarle de alguna clase de servicio, o de decidir si uno puede fiarse

de él en una cierta posición de responsabilidad. Al tratar de descubrir en qué zonas el entrevistado

encuentra sus dificultades de funcionamiento, el entrevistador haría muy bien en recordar que sin

importar cuán bastamente superior sea una persona, hay bastante en la cultura que justifique que

esa persona tenga algunas dificultades. Jamás me ha tocado experimentar la perturbación, o el

privilegio, de ser consultado por una persona que no experimentan dificultad alguna, y puedo decir

que, cuando parecía que ése era el caso, se demostró rápidamente que no era así. De este modo,

podemos asumir que todas las personas tienen alguna dificultad en su vivir. Creo que está

decretado por nuestro mismo orden social, que ninguno de nosotros pueda hallar y mantener un

modo de vida que le dé perfecta satisfacción, el debido respeto de sí mismo, etc.

El hecho de que el entrevistador se entere de dónde su cliente encuentra los dolores de

caben o dificultades en el trato con sus semejantes y para lograr sus propósitos de vida, que

pertenece a la esencia misma de la entrevista psiquiátrica, significa que la otra persona tiene que

lograr algo a cambio de lo que él da. El quid pro quo que lleva a la mejor entrevista psiquiátrica —

así como a la mejor entrevista para una ocupación, u otros propósitos— es que la persona

entrevistada se da cuenta casi desde el comienzo mismo de la entrevista, que va a aprender algo

que le resultará útil, sobre la manera en que vive. En tales circunstancias, es muy posible que se

torne comunicativo; de lo contrario, revelará tanta cautela corno le permita su intelecto y sus

antecedentes, y no ofrecerá información alguna que él crea que podría perjudicarle de alguna

manera. Repito: que la persona se retire de la entrevista psiquiátrica con una cierta medida de

claridad sobre sí misma y su modo de vivir con sus semejantes es el objeto esencial de dicha

entrevista.

EL PSIQUIATRA COMO OBSERVADOR PARTICIPANTE

Como ya he dicho al principio, la psiquiatría es, peculiarmente, el campo de la observación

participante. El hecho es que no nos es posible comprender, por ejemplo, los movimientos

motrices de otra persona, como no sea sobre la base de una conducta que tenga un significado pan

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nosotros, es decir, sobre la base de lo que hemos experimentado; hecho o visto hacer a nosotros

mismos, en circunstancias en las cuales su propósito, los motivos, o por lo menos, las intenciones

nos hayan sido comunicadas. Sin estos antecedentes del pasado, el observador no podrá deducir,

por medio de puras operaciones intelectuales, el significado de la formidable serie de actos

humanos. Como ejemplo de lo que acabo de decir agregaré que casi todas las cosas pertenecientes

a la comunicación forman patrones tan sumamente convencionalizados y están tan fijadas dentro

de la cultura, que si mi pronunciación de una palabra se desvía de la de ustedes, no es difícil que

ustedes se pregunten, confundidos, qué demonios he querido decir. Las cosas que tienen que ver

con la pasada experiencia de uno y con las prescripciones de la cultura y demás que eran comunes

en nuestro hogar; las actividades que nos son asignadas como personas interesadas en su

realización, y las actividades a las que uno responde como si fuese la persona principal, directa o

simplemente interesada en ellas, constituyen los datos de la psiquiatría. Por lo tanto, el psiquiatra

está inescapable e inextricablemente comprometido en todo cuanto ocurre en la entrevista, y, hasta

donde se demuestra inconsciente de su participación en la entrevista, hasta ahí no sabrá lo que está

sucediendo. Éste es otro argumento en favor de la posición de que el psiquiatra tiene un trabajo

rudo que realizar, sin perseguir su propia satisfacción o prestigio. Puede esperar legítimamente

sólo la satisfacción de sentir que ha hecho aquello por lo cual fue pagado. Esto será suficiente, y

probablemente más de lo que puede hacer bien. El psiquiatra no debe olvidar jamás el hecho de

que todos los procesos del paciente van dirigidos a él con mayor o menor exactitud, y de que todo

cuanto ofrece —su experiencia— va dirigido más o menos exactamente a su paciente, lo cual da

como resultado un maravilloso interjuego. Por ejemplo: uno se da cuenta de que las declaraciones

no son cosas que pueden ser rígidamente fijas en cuanto a su significado expuesto por un

diccionario, sino que son solamente aproximaciones —algunas veces remotas aproximaciones—

de lo que se quiere decir. Pero eso es justamente el principio de las complejidades del carácter

participante de la entrevista psiquiátrica y, es más, de todos los intentos de comunicación entre

personas, de los cuales la entrevista psiquiátrica es un característico ejemplo.

Eso no significa, como algunos expertos en semántica nos harían suponer, que antes que un

psiquiatra empiece a hablar con su paciente, debería darle una lista de palabras que no deben ser

utilizadas. Significa simplemente, como ya lo he dicho antes, que el psiquiatra escucha todas las

declaraciones con un cierto interés crítico, preguntado: “¿Podría esto significar cualquier cosa

excepto lo que primero se me ocurre?” Pone en duda, al menos para sí mismo, mucho de lo que

oye, no por suponer que el paciente es un mentiroso, que no sabe cómo expresarse, o algo por el

estilo, sino con la misma sencilla pregunta siempre en su mente: “¿Significará esto algo que no se

me ha ocurrido a mi inmediatamente? ¿Sé lo que él ha querido decir con eso?” Algunas veces, esto

lleva a que el entrevistador formule preguntas en voz alta, pero ciertamente no supone interrogar

vocalmente o dudar de todas las declaraciones. Así, si el paciente dice, por ejemplo: “El lechero

dejó caer un tarro de leche y el ruido me despertó”, yo siempre estoy dispuesto a creer que esa

exposición es fiel reflejo de lo que, en efecto, ha ocurrido.

Por otra parte, un paciente puede decir: “Sí: es mi mejor amigo... No tiene un solo impulso

hostil hacia mil” En ese caso, supongo que eso tiende a explicar, de alguna curiosa manera, que

esa otra persona le ha hecho algún daño serio, tal como huir con su esposa, o quizás haya sido un

gran servicio. Tengo que descubrir, por medio de la entrevista, si ha sido lo primero o lo segundo.

Y le respondo: “¿Ah, sí? ¡Me parece sorprendente!” Ahora bien, cuando digo que algo me parece

24

sorprendente, el paciente tiene la sensación de que está colocado en una situación embarazosa; le

parece que está obligado a probar algo, y entonces me dice algo más sobre cuán maravillosa es la

motivación de su amigo. Después de haber escuchado esos datos adicionales, puedo decir: “Sí: es

posible que usted no pueda pensar, en este momento, en nada que él le haya hecho y que haya

tenido efectos por lo menos infortunados”. Entonces, el pobre recordará, sin duda, el episodio de la

huida de su esposa. Y de esta manera llegamos, gradualmente, a descubrir por qué le es necesario a

él considerar a esa otra persona como un amigo tan perfecto, lo cuales, con mucha frecuencia, un

campo iluminativo digno de ser explorado. Dios sabe que ello puede ser lo que más se acerca a un

buen amigo que ese hombre haya tenido, y él siente fina excesiva necesidad de un amigo.

Cuanto más convencionales son las declaraciones de una persona, más dudoso es,

naturalmente, que uno tenga la menor idea de lo que en realidad quiere decir. Por ejemplo: hay

personas que han sido educadas para cultivar la virtud (y los motivos culturales que

proporcionaron esa educación eran horribles) hasta tal punto que realmente son casi incapaces de

hablar mal de nadie.

El psiquiatra (el entrevistador) desempeña un papel muy activo en lo referente a introducir

interrogantes, no para demostrar que es hábil oque es escéptico, sino literalmente para asegurarse

que sabe lo que se le está diciendo. Hay muy pocas cosas que benefician al paciente más, en lo que

se refiere a avanzar hacia su más o menos claramente formulado deseo de salir beneficiado de la

investigación, que ese extremo cuidado por parte del entrevistador en descubrir exactamente lo que

él quiere decir. Casi todas las veces que uno pregunta: “Bueno, ¿habla usted en serio cuando dice

tal o cual cosa?”, el paciente experimenta una mayor claridad respecto a lo que realmente quiere

decir. Y qué alivio es para él descubrir que el verdadero significado de lo que ha dicho es

cualquier cosa menos lo que ha dicho al principio, y que, por fin, está revelando algún autoengaño

convencional que él ha estado practicando durante años contra sí mismo!

Permítaseme que ilustre esto que acabo de decir, añadiendo un caso específico. Se trata de

un joven que había estado hundiéndose evidentemente en un mal esquizofrénico durante varios

meses y queme fue enviado por un colega. Entre las cosas sorprendentes que pude arrancar a este

pobre ciudadano fue la de que, con asombro y pesadumbre para él, se pasaba una buena parte de su

tiempo en la cocina con su madre, zahiriéndola cruelmente con oscuras o directas expresiones

amargas y críticas. Él pensaba que debía estar loco, porque era el único hijo y su madre, según me

dijo, era una mujer perfecta. Lo cierto en que tenía unos padres realmente perfectos. Habían hecho

por él todo cuanto puede imaginarse, menos llevarlo de un lado a otro sobre un almohadón. Y

ahora se había hundido en aquella situación sólo porque se había inscrito en un par de cursos en

una de las mejores universidades. En otras palabras, era un joven inteligente, que tenía ambiciones

sumamente sanas, las cuales representaban la materialización de la elevada educación que le

habían dado sus padres. Me empeñé en descubrir qué era lo que tanto le sorprendía en aquella

cuestión de su hostilidad hacia la madre, y entonces él me aclaró que lo sorprendente, para él, era

que su madre jamás le había hecho el menor daño y, por el contrario, le había rodeado siempre de

toda clase de bondades. Al enterarme de esto, pensé: “¿Ah, sí? No me parece que sea así. No tiene

sentido. Tal vez este muchacho haya pasado por alto algo”.

Para entonces yo pude ya decir algo como lo que sigue: “Tengo una vaga sensación de que

algunas personas podrían dudar de la utilidad, para usted, dejos cuidados que sus padres y en

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especial su madre pusieron para que usted no aprendiese a bailar o practicar algunos deportes,

como también que no se engolfase en la vida frívola que llevan las personas de su edad en nuestra

sociedad”. Y me encantó ver aquel joven esquizofrénico que me miró agudamente. Aunque se

hallaba sentado en un lugar que no me permitía mirarlo directamente, me fue posible sorprender

aquella mirada. Y entonces le dije: “¿O cree usted que eso fue, en realidad, una verdadera suerte

para usted?” Se produjo una larga pausa, y entonces el joven opinó que cuando tenía menos años

quizá se hubiese irritado respecto a eso.

Sospeché que esa no era toda la historia, que él todavía se sentía irritado por aquello, y con

mucha razón. Entonces averigüé si había sentido alguna desventaja en la universidad, como

consecuencia de la falta de aquellas habilidades sociales que servían a sus colegas para pasar

agradablemente sus noches. Recordó que había observado a menudo sus defectos en ese sentido y

que los lamentaba. Con este mejoramiento de la comprensión pudimos descubrir algo más sobre lo

que la madre había hecho realmente para desanimar-le de su impulso de desarrollar técnicas

sociales. Al cabo de una hora y media dedicada más o menos a ese tema, pude decirle: “Dígame:

¿le sigue pareciendo curiosa su actitud desagradable para con su madre?” Y él me contestó que

pensándolo bien tal vez no era tan curiosa como él había creído.

Un par de días después la familia me telefoneó para informarme que el joven había salido

muy beneficiado de su entrevista conmigo. Y la verdad es que, en efecto, se había beneficiado.

Pero el beneficio —y esto tal vez parte del porqué de que yo relate esta historia— surgió del

descubrimiento de que una actuación suya, que le resultaba profundamente lamentable, porque

parecía irracional y enteramente injusta, se tomó razonablemente justificada por un cambio, en su

conciencia, de su pasado y de sus relaciones con la actual víctima de su conducta. Así, se eliminó

la sensación de que estaba loco, que solamente un loco podía hacerlo que él hacía y, pueden

ustedes creerme, no es por cierto una ayuda para la tranquilidad de una persona creerse loco. Su

paz y tranquilidad se acrecentaron hasta el punto de que ya no era necesario sentir remordimiento,

desprecio hacia si mismo y toda clase de vagas impiedades religiosas; pero por otra parte, pudo

sentir, como trató de sugerirlo en nuestra entrevista inicial, que no había nada diferente en su

conducta de la de prácticamente cualquier otra persona, si se exceptuaba el acento en el tipo de sus

manifestaciones. Como le fue posible comprender que los aspectos repulsivo, extraño, misterioso,

lamentable y horrible de su experiencia reflejaban defectos de su memoria y comprensión,

referente a sus orígenes, la necesidad de manifestar esa conducta pareció disminuir, lo cual

significaba en realidad que quedaban en libertad de manifestarse procesos en competencia, y que

aquella división de su vida se había quebrado en cierto grado. Los ataques exteriores sin sentido,

psicóticos, contra su madre, no le proporcionaron la satisfacción que sintió al preguntarle más

directamente por qué diablos no le había dejado nunca que jugase al bridge. Con la sustitución de

la posibilidad de un enfoque más directo, el material psicótico desapareció, y é1 se sintió mucho

mejor.

De esa manera, cada vez que el intento del psiquiatra, descubrir sobre qué está hablando el

paciente, le lleva a éste a ser algo más claro sobre lo que está pasando o trata de comunicar u

ocultar, se acrecienta hasta cierto punto su comprensión de la vida. Y nadie experimenta graves

dificultades en su vida, si comprende perfectamente lo que le está sucediendo.

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Todo lo contenido en esta frase depende de lo que yo quiera decir por “graves”, y

permítaseme que diga que me he referido a esas dificultades que requieren indiscutiblemente la

intervención de un experto. Mi opinión es que el hombre está asombrosamente dotado de

capacidades de adaptación, y estoy seguro de que cuando una persona siente claramente la

situación en que se encuentra, hace una de tres cosas: decide que es demasiado para él y la

abandona, la resuelve de manera satisfactoria, o trata de obtener una ayuda adecuada para

resolverla. Y eso es todo.

Cuando una persona se encuentra a sí misma recurrente-mente en situaciones oscuras que

cree que debería comprender pero en realidad no comprende, y en las cuales considera que su

prestigio le exige una acción adecuada (una entidad en cierto modo hipotética, puesto que ignora

lo que es la situación), necesita evidentemente una asistencia psiquiátrica. Esa asistencia

materializa en la forma de la observación participante del psiquiatra y el paciente, en la cual el

psiquiatra intenta descubrir lo que le sucede al paciente. Pueden formularse numerosas preguntas,

y darse igual número de contestaciones, en la entrevista psiquiátrica, antes que el paciente se dé

cuenta claramente de toque el psiquiatra está tratando de explorar; pero en el proceso, el paciente

habrá experimentado muchos principios de aclaraciones sobre asuntos que subsiguientemente

cobrarán un considerable significado personal.

Como ejemplo de semejantes situaciones oscuras, que parecían exigir una acción, me

agradaría mencionar el caso de una paciente con quien sostuve una breve entrevista hace unos

cuantos años en Nueva Cork. Era una joven señora, de unos cuarenta y tres años, que presentaba,

como dificultad en su vida, el hecho de que, durante las noches, sus pechos eran terriblemente

manoseados por una hermana suya, que residía en Oklahoma. Ahora bien, semejante declaración

era una razonable señal de que algo raro sucedía en la mente de aquella mujer. Resulta, también,

que el pastor de una de las más importantes iglesias de Nueva York le prestó la única ayuda que

ella pudo obtener en aquella maldita indecencia perpetrada por su hermana. Puesto que yo siempre

aprecio cualquier ayuda que pueda prestar alguien, me agradó muy especialmente enterarme de

aquello y pregunté por qué la buena mujer me había buscado a mí.

Entonces me enteré que había otras dificultades. La paciente empezaba a sospechar que una

mujer que trabajaba en su oficina había sido empleada por su hermana para que la espiase. Esta

dama psicótica, muy agradable de aspecto, se ganaba la vida como muchas otras. Le dije: “¡Ajá!

…¡Ahora sí que vamos viendo algo claro! Cuénteme todo eso, sin omitir detalles”. Ella se

encrespó al darse cuenta de que era peligroso reconocer un contenido psicótico aun psiquiatra.

Resultó que ella habla estado dominando su creciente indignación contra aquella mujer durante

algunas semanas, y que había estado consultando a su pastor con creciente frecuencia respecto de

su problema. No le pregunte lo que había hecho el pastor. Pero ocurrió que mirara el reloj en aquel

momento y me diese cuenta de que tenía esperando otro paciente desde hacía veinte minutos. Por

ello, le dije a la mujer: “Mire. No creo que sería práctico que yo intentase ocupar el lugar de su

amigo el pastor, que, por lo visto, es para usted un consuelo y una ayuda. Pero sí deseo decirle una

cosa, que no tengo más remedio que decirle, tanto en mi carácter de psiquiatra como en el de

miembro de la sociedad. Si usted se siente obligada a hacer algo físico para vengarse de esa mujer

que la espía en la oficina, antes de hacerlo, vaya al pabellón psicopático de Bellevue y solicite que

se le acuerde la internación voluntaria durante dos o tres días. Al fin, eso sería mucho mejor”. Y

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ella me respondió: “¡Ah!... ¡Usted es como todos los demás psiquiatras!” Con esas palabras,

terminó la sesión. Estoy completamente seguro de que aquella mujer obtuvo un gran beneficio de

aquel final nada cordial de la entrevista.

EL CONCEPTO DE LA DISTORSIÓN PARATÁCTICA

Y ahora, anotemos una característica de todas las relaciones interpersonales, que es

especialmente notable en el tipo íntimo de interrogatorio que puede ser la entrevista psiquiátrica y

que, en efecto, está extrañamente ilustrada por el caso que acabo de mencionar. Ésta es la

concomitante para-táctica de la vida, como yo la denomino. Con esto quiero decir que no sólo

existen personas perfectamente tangibles complicadas (en este caso la hermana de la paciente que

residía en Oklahoma y una compañera de trabajo en la oficina), sino que existen también

fantásticas construcciones sobre aquellas personas, tales como la hermana que manoseaba los

pechos deja paciente en su habitación de Manhattan durante la noche, y la compañera de trabajo

que actúa como comisaria o agente de la hermana. Estas elaboraciones psicóticas de personas

imaginarias e imaginarias acciones personales, son espectaculares y parecen muy extrañas. Pero el

hecho es que en un gran número de relaciones de la clase más común —con vecinos, enemigos,

conocidos y hasta gente tan estadísticamente determinada como el cobrador y el cartero— existen

a menudo variantes de tales distorsiones. Las características de una persona sobre las cuales

estarían de acuerdo un gran número de competentes observadores, pueden no parecemos las

verdaderas características de la persona hacia la cual realizamos movimientos acomodaticios o no

acomodaticios. Las verdaderas características de la otra persona en ese momento pueden resultar

de importancia muy escasa para la situación interpersonal. Y a eso llamamos distorsión

paratáctica.

Distorsión paratáctica, como término, puede parecer completamente inusitado; en realidad,

el fenómeno que describe no tiene absolutamente nada de inusitado. La gran complejidad que

caracteriza ala entrevista psiquiátrica es el producto de la sustitución del psiquiatra por el

entrevistado, una persona o personas que son notablemente distintas, en la mayor parte de los

sentidos significativos, del psiquiatra. El entrevistado dirige su comportamiento hacia esa persona

ficticia que temporalmente tiene un ascendiente sobre la realidad del psiquiatra, e interpreta las

observaciones que formula éste, así como su comportamiento, sobre la base de esa misma persona

ficticia. A menudo hay pistas que anuncian el acaecimiento de estos fenómenos, los cuales

constituyen la base de las realmente asombrosas incomprensiones o malos entendidos y errores

que caracterizan a todas las relaciones humanas, y es necesario, entonces, adoptar ciertas

precauciones especiales contra eso, en la entrevista psiquiátrica, una vez que ésta se encuentra ya

bien encaminada. La distensión paratáctica es, asimismo, una forma en la que la personalidad

despliega ante otra algunos de sus más graves problemas. En otras palabras, la distorsión

paratáctica puede ser, en realidad, un oscuro intento de comunicar algo que verdaderamente

necesita ser comprendido por el terapeuta, y tal vez finalmente comprendido por el paciente

también. Innecesario es decir que si tales distorsiones pasan inadvertidas, si no son esperadas, si se

ignora la posibilidad de su existencia, pueden fracasar la mayor parte de los elementos que

componen la entrevista psiquiátrica.

28

II. LA ESTRUCTURACIÓN

DE LA SITUACIÓN DE LA ENTREVISTA

EL PAPEL CULTURAL DEL PSIQUIATRA COMO EXPERTO

He destacado ya la definición cultural de un experto. Ahora quiero referirme aún más a los

aspectos peculiares de esa definición, en lo que es aplicable al psiquiatra, o a cualquiera que actúe

en el campo general de la psiquiatría, es decir, aun estudiante serio de, digámoslo así, los aspectos

prácticos de la personalidad y el vivir del ser humano.

Creo que lo que la sociedad le enseña a uno a esperar es de suma importancia. Es muy

probable que la persona que llega a la entrevista psiquiátrica esperando un cierto patrón de hechos

que luego no materializa no vuelva, asimismo, no dirá cosas muy agradables sobre el entrevistador

si éste, considerando que las cosas que espera su cliente están fuera de lugar, no hace caso de esas

esperanzas y presenta al cliente algo que él considera “mucho mejor”. En otras palabras, lo que se

enseña a esperar al paciente es aquello que debe lograr, o cuando menos, cualquier variación que

se introduzca debe apartarse claramente de aquello, de una manera muy cuidadosamente

preparada. Para ilustrar esto, digamos que una persona se presenta con la esperanza de obtener

satisfacción para su, digamos, sed de contento. El psiquiatra puede considerar, encontraste, que

sería una gran cosa para el paciente aprender a ganarse la vida de algún modo. Pero antes que

pueda esperar el éxito en ofrecer al paciente su ayuda para ese fin, debe prestar cuidadosa atención

al hecho de que el paciente ha concurrido al consultorio pan lograr contento, y que el psiquiatra

tendrá que atender muy seriamente lo que aquél espera, si desea que se debilite su deseo de

contento, y si quiere inducirle a seguirlo en la misión de desarrollar su interés hacia ganarse la

vida. La definición social o cultural es muy importante por cierto en las primeras etapas de una

relación interpersonal. en efecto, es finalmente importante si una de las personas interesadas la

pasa por alto, puesto que esto significa que la relación no será desarrollada en sentido alguno que

tenga un verdadero significado. Ocurrirá algo, pero la persona que ha pasado por alto la definición

cultural de la situación, no sabrá lo que ha ocurrido y el curso de los acontecimientos, desde

entonces, no se adaptará particularmente a él. El experto psiquiátrico, o cualquiera que vea un

extraño con la suposición de que descubrirá lo que con é1 se relacione y que posiblemente le sea

útil, debe prestar considerable atención a lo que tradicionalmente, en la sociedad informada, es

aceptado como la función de uno, en su papel particular de experto.

Y ahora, permítaseme que mencione algunas de las maneras en que el psiquiatra, durante

su trabajo, ilustra esta definición social. El experto en psiquiatría debe tener, según se espera de él,

una comprensión poco común del campo de las relaciones interpersonales, una comprensión muy

extensa, maravillosamente detallada, o ambas cosas a la vez. Se supone de él que estará, cuando

menos, familiarizado con prácticamente todo lo que hacen las personas en su relación mutua, y

que sabe más que su cliente sobre las relaciones interpersonales en cualquier campo de interés que

pudiera ser discutido. Se supone que posee una comprensión tan poco común de la técnica de la

observación participante, que cuando habla con cualquier otra persona se entera de mucho más que

lo que podía esperarse de un razonablemente inteligente mortal común. Capta mucho más y está

más informado respecto de lo que ocurre en sus relaciones con los demás, de lo que lo están

personas hasta talentosas pero no expertamente preparadas. Y se espera de él que demuestre su

29

pericia en la conducción de su relación con el paciente, esperanza en la cual muchos pacientes

reciben un triste desengaño más de una vez. En otras palabras, puesto que el psiquiatra es un

experto en las relaciones interpersonales, no tiene nada de extraño que el paciente llegue ante él

esperando que conduzca las cosas de tal modo que materialice los propósitos que lo han llevado al

consultorio: es decir, que sus ventajas y desventajas en la vida sean correctamente apreciadas y

que sus dificultades serán suavizadas a fin de que puedan convertirse en elementos remediables y

significativos de su pasado, oque será aconsejado, por ejemplo, a que se divorcie de su esposa en

el supuesto caso de que ella constituya realmente la dificultad del paciente, en lugar de serlo su

pasado. El experto en psiquiatría es considerado presuntivamente, por la definición cultural de un

experto y por los rumores generales y creencias sobre la psiquiatría, perfectamente capaz de

conducir con éxito una entrevista psiquiátrica.

Ahora bien: esta declaración significa que la demostración de pericia en la entrevista

psiquiátrica se produce, como lo dijo cierta vez Adolf Meyer, en el “aquí y ahora” de dicha

entrevista. No se produce en cualquier otro lugar, como por ejemplo en el gabinete del médico que

dice: «Debe usted consultar a un psiquiatra, y me permito aconsejarle que vea al doctor tal o cual,

a quien considero un maravilloso psiquiatra”. Eso está bien; tal vez consiga que el paciente baje a

una de las líneas del metro o tome algún ómnibus, en su camino hacia el psiquiatra, pero no hace

nada para establecer la relación experto-cliente, que es el factor subyacente en las posibilidades de

éxito de la entrevista psiquiátrica. El psiquiatra tiene la obligación de demostrar a su paciente, en

términos de los rumores y creencias que prevalecen en el peldaño social particular al cual

pertenece el paciente, que él, el experto, el psiquiatra, es, por lo menos, algo de lo que se espera de

él que sea.

El psiquiatra demuestra que hace honor al papel que de él se espera —naturalmente, hasta

donde esas esperanzas tengan sentido común y algún significado— si el paciente experimenta. en

el transcurso de la entrevista, algo que le impresione como una capacidad realmente de experto

para atenderlo. Si nos detenemos a considerar a las personas a quienes llamamos “comprensivas”

—es decir, capaces de tratarlo a uno de manera experta— se observará que todas ellas demuestran

un considerable respeto hacia nosotros. Conocer a una persona así puede significar realmente todo

un acontecimiento; es casi un privilegio tenerla a nuestro lado. Este respeto hacia uno, que resulta

tan impresionante cuando uno lo experimenta, no solamente adopta la forma general de respaldar

el valor de uno como compañero en la misma habitación, sino que también es revelado por una

cierta advertencia de cualesquiera de las severas sacudidas que uno puede sufrir durante la

distensión, así como por cierta tendencia a presentarse en auxilio de uno en aquellas ocasiones en

las que nos sentiríamos mucho mejor si tuviésemos alguna información de la cual carecemos, y así

por el estilo. En otras palabras, uno es bien dirigido primeramente cuando es tratado como digno

de tomarse la molestia de atenderlo, yen segundo lugar cuando la otra persona tiene clara

conciencia de los disturbios en su sensación de valor personal, seguridad, etc., y es sensible a ellos

mientras uno se encuentra en su presencia.

Así, cuando cierta pregunta va a tocar un tópico o campo referente al cual el paciente no se

siente muy seguro o se muestra ansioso, el psiquiatra hace un pequeño movimiento preliminar, que

indica que él está completamente al tanto de lo desagradable que va a resultar su pregunta, pero

también de que la misma es absolutamente necesaria pan que él pueda obtener la información que

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precisa; en otras palabras, le brinda al paciente una pequeña advertencia, para prepararlo. De

cuando en cuando puede darse cuenta de que el paciente está ansioso por algo que, para el

psiquiatra, es una de las cosas más naturales del mundo. En este caso, el psiquiatra puede

preguntar: “¿Le parece que eso es poco común?” El paciente puede contestar: “Sí, la verdad es que

me lo parece”, y el psiquiatra replica: “¡Caramba! Jamás he oído a nadie hablar honestamente que

no mencionase eso”. Así, el respeto hacia la otra persona y hacia su sentimiento de seguridad es el

primer elemento de la pericia en las relaciones interpersonales, que todo cliente buscará en un

entrevistador que está empeñado en una tarea psiquiátrica o casi psiquiátrica. Y si el cliente no

encuentra eso, de nada valdrá la propaganda del médico familiar, por mucha que sea, pan que el

paciente se llegue a considerar en una situación favorable, o que los resultados de la entrevista le

parezcan profundamente iluminadores.

Datos pertinentes y fuera de lugar. Tanto la cultura como el orden social —o sea lo que es

enseñado desde la cuna en adelante— pueden servir de apoyo al psiquiatra al decir que, como

experto, tiene “derecho” a ciertos datos pertinentes y significativos referentes a la persona que le

consulta. Dicho de otra manera, tales datos son necesarios por la básica suposición de que el

psiquiatra tiene que comprender quién es el cliente y de qué manera se han producido las cosas en

su vida. Cualquier persona que “tiene derecho” a algo constituye, como es natural, una referencia

sumamente oscura a algo profundamente complicado. Pero es tan prevaleciente esta noción de que

existen derechos inherentes y residentes relacionados con uno, su familia, su empleo y así hasta el

infinito, que el cliente la acepta por regla general. El orden social es de tal naturaleza que, no bien

uno, en su carácter de psiquiatra, indica esa premisa, el movimiento abrumador en la personalidad

del cliente se inclina hacia la siguiente conclusión: “¡Claro que el doctor tiene perfecto derecho a

eso! ¡Tiene que tenerlo, si ha de hallarse algún sentido a este problema mío!” Y de este modo, el

psiquiatra no se embarca en discusiones referentes a si está “bien” o está “mal” que se le

proporcionen los datos que necesita, ni en debates relacionados con la “corrección” de que él oiga

esto o lo otro, o la “necesidad” de que el paciente le revele tal o cual cosa. Se limita a suponer que

los datos tienen que serle proporcionados, a fin de que le sea posible hallarle un sentido a todos los

siempre demasiado oscuros procesos de vivir; evita toda discusión prolongada con su paciente

respecto a los orígenes de, o las razones para la suposición, presentándola como una especie de

dogma, que tiene que ser aceptado si el trabajo ha de progresar y tener sentido alguno. Claro que si

el paciente no acepta esta suposición, y se empeña en saber sobre qué diablos está hablando el

psiquiatra, yo, en mi caso, se lo digo, pero sin que me agrade, debido a que necesita tantas

palabras.

De este modo, el experto insiste en conseguir lo que tiene que saber destacando el hecho de

que, sin esa información, le es imposible adivinar qué clase de persona es su cliente, o saber qué es

lo que le aqueja. Con ciertos cambios en la frase, esto es aplicable también a los entrevistadores,

con el propósito de decidir si una persona debe o no debe ser empleada, debe o no ser despedida,

puede o no realizar tal o cual trabajo, y así sucesivamente. El experto tiene derecho a que se le

suministren los datos pertinentes y significativos, y parlo tanto se empeña en conseguirlos. Si

tropieza con grandes dificultades, explica a su cliente cuán necesarias son esas informaciones, y

cuando ese punto ha quedado aclarado averigua por qué no le es posible conseguirlas.

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Algunas veces se revelan dificultades del vivir al tratar ese punto. Por ejemplo, en los

estados paranoicos se registra el más hermético secreto sobre toda clase de cosas que, a mi juicio,

no tienen el menor interés para nadie que no sea el paciente. Es muy posible que el psiquiatra,

mientras trata de enterarse de diversas cosas que necesita saber, tropiece con esas zonas de secreto.

Si eso ocurriese, puede decir, por ejemplo: “¿Es que usted supone que yo tengo que entender esa

dificultad que usted tiene con su vecino molesto, sin que me brinde la menor información?” Es

posible que al oír eso el paciente se enfurruñe un momento, por hallarse ante un dilema, porque en

lo que a él se refiere el psiquiatra deberla en realidad ser capaz de hacer precisamente eso que dice

le es imposible. No obstante, la pregunta, expresada de esa forma, tiene un sentido bastante

peculiar. Y si entonces el psiquiatra añade: “¿O es que se trata de algún secreto que usted no desea

confesar?”, es posible que el cliente se yerga indignado, y responda algo así: “Es que, la verdad,

no creo que estas cosas mejoren por medio de la discusión”. Y bien: eso contribuye a aclarar que

el psiquiatra no puede ser de utilidad al paciente, y así debe expresarlo sin ambages. De esa

manera se evidencia que hay algunos secretos notables en la vida de esa persona, que son secretos

hasta para él.

El entrevistador tiene derecho también a ejercitar su habilidad para desalentar las

trivialidades, impertinencias, gestos graciosos para su diversión o repeticiones de cosas que ya ha

oído. Es quizá más difícil para el joven entrevistador demostrar su pericia en este sentido, que

insistir para conseguir las informaciones que necesita. Pero si se trata de un experto en relaciones

interpersonales, es muy probable, por excelentes razones, que dude de que uno tiene todavía

mucha vida por delante, y por lo tanto desea emplearla lo mejor que le sea posible. Es asimismo

profundamente impresionante para la gente, en el intervalo lúcido después que se retira del

consultorio, darse cuenta de que uno la ha ceñido a algo que tiene sentido, y que cada vez que

comenzaba a decir algo ya dicho anteriormente, uno interrumpía para decir: “Sí, sí. Ahora vamos a

investigar esto o aquello”. Dicho de otra manera, el experto no permite a la gente que le diga cosas

fuera de lugar, que solamente Dios podría adivinar cómo han ocurrido en la conversación Y de esa

manen, desde su primera reunión con el paciente hasta el final o la interrupción de una entrevista o

serie de entrevistas, el psiquiatra se conduce como un verdadero experto en relaciones

interpersonales, que está genuinamente interesado en los problemas de su paciente. Tiene sumo

cuidado de obtener todos los detalles necesarios para evitar incomprensiones o errores, que el

paciente da sin intención, a pesar de lo cual se muestra cauteloso ante cualquier aliento tendiente a

un detalle repetido, circunstancial, o inconsciente, en el informe y comentario del paciente. En una

entrevista psiquiátrica no hay tiempo que perder. Si el psiquiatra ve que el paciente está repitiendo

cosas que ya ha dicho, ocupándose de detalles que no tienen el menor valor ilustrativo, o

dejándose llevar a inconsecuencias sobre una persona remotamente relacionada con el problema

que se estudia, puede, pero sin brusquedad, desalentar tales movimientos, tolerando un mínimo de

tiempo perdido, puesto que sabe que hay mucho, pero mucho quehacer. En realidad esa actitud

entraña una bondad hacia el paciente, puesto que le comunica que el psiquiatra parece saber lo que

está haciendo y con tal esperanza en su mente observará fielmente lo que dice y hace el psiquiatra.

El psiquiatra se priva asimismo de la satisfacción de cualquier curiosidad respecto a las

cuestiones en las cuales no existe razón alguna para investigar. Y se priva de eso de una manera

pasiva, puesto que no pregunta, por ejemplo, qué placeres anteriores ha aprendido la persona en

sus relaciones con su esposa o novia, cuando eso carece de importancia; además, se priva de eso

32

muy activamente, al interrumpir los relatos cuando ya ha oído lo que tiene importancia para él, aun

cuando tenga la seguridad de que resultaría interesantísimo escuchar el resto. Por otra parte, el

paciente aprecia profundamente esa actitud. En primer lugar, se le evita el probable marcado

disgusto de entrar en detalles que le avergüenzan. En segundo término, se da cuenta, aun cuando

sólo sea después que ha abandonado el consultorio, que ‘este doctor estaba tratando de descubrir

que era lo que me aquejaba. No estaba tratando de divertirse o entretenerse”. Tal descubrimiento

contribuye en forma notable a dar mayor perdurabilidad al beneficio que yo deseo que se obtenga

en una entrevista psiquiátrica. Los pacientes se sienten inmensamente satisfechos al saber que el

médico puede poner fin a las cosas una vez que ha conseguido lo que desea, y que entonces puede

trasladar su curiosidad, aplicándola a cualquier otra cosa que considere de importancia.

Trivialidades psiquiátricas. Hay todavía otra cosa que el entrevistador deberá evitar, y es todo

comentario carente de sentido, y todo cuanto signifique oscurecer los problemas. Al mismo

tiempo, evita dar su tácito consentimiento, por medio de la ausencia de todo comentario, a

decepciones o lamentables errores expresados por el paciente (tema éste que tocaré más

ampliamente en otra parte). A menudo no nos damos cuenta hasta qué punto carecen de sentido

muchos comentarios. Muchas perogrulladas de la cultura y trivialidades psiquiátricas son

expresadas con suma facilidad, pero desafío a cualquiera a que determine lo que significan en su

mayoría. Por ejemplo: la gente se refiere con frecuencia ala “fijación-madre”, y cuando eso ocurre

y quien lo dice es el psiquiatra, durante la entrevista, me parece que lo menos que merece es una

buena tanda de puntapiés. Yo me he criado en la escuela psicoanalítica, y durante mis estudios de

los esquizofrénicos —hombres solamente, desde que descubrí que no me era posible estudiar

mujeres esquizofrénicas sin confundirme más de lo que ellas lo estaban— descubrí muchas

“fijaciones’ de esa especie. Es decir: escuché algunos relatos de las relaciones de personas con sus

madres, y esos relatos siempre fueron acompañados por un tesoro de detalles que hacían de esas

relaciones algo que jamás podría ser apropiada y significativamente condensado bajo el rubro

‘fijación-madre”. Tampoco podía tener ese término sentido alguno para aquellos pacientes que

experimentaban a sus madres de muchas maneras, tanto devastadoras como maravillosas. Dicho de

otro modo: la “fijación-madre” puede ser una hermosa verdad abstracta, útil para las meditaciones

privadas del psiquiatra, pero para la persona que sufre la “fijación-madre’, el término está casi tan

desprovisto de sentido y es casi tan tonto como cualquier cosa en la que yo pudiese pensar. Así, los

psiquiatras tratan de evitar los comentarios sin sentido y las trivialidades psiquiátricas que

obstaculizan tanto la obtención de información por el psiquiatra como por el paciente, y se limitan

a dar a este último una vaga sensación de que: “¡Tengo que haber sido muy estúpido!... ¡Claro está

que esto es así, pero a mí no se me habla ocurrido!” En semejante situación no hay nada sencillo y

útilmente claro en lo que dijo el psiquiatra; lo único que hizo fue oscurecer el problema.

Así, hasta donde es posible —y todos nosotros fracasamos de cuando en cuando si se toca

uno de nuestros intereses particulares—, el psiquiatra recuerda que el papel que tiene que

desempeñar es el de un experto. Intenta mantenerse en los límites de ese papel, por muchos cid -

de-sacs que el paciente abra ante él; si siente un interés en la entrevista que no sea el de una

persona que está empeñada en un rudo trabajo, en la más difícil de todas las tareas, o sea la de

comprender quién es esa persona, qué es lo que la aqueja, y qué puede hacer él que resulte

prudente y duradero en sus resultados, lo reconoce y lo lamenta profundamente. Desde el principio

hasta el fin, y hasta donde le es humanamente posible, el psiquiatra trata de evitar verse

33

complicado como persona —aunque sea una persona muy querida y maravillosa— y se ciñe a la

misión de ser un experto, pura y exclusivamente un experto, o sea que se mantiene en el papel de

uno que, teóricamente y de hecho, trata con sus pacientes únicamente porque él (el psiquiatra) ha

tenido la ventaja de una cierta educación original y única, así como una experiencia que le capacita

para ayudarlos.

En todo esto el psiquiatra evita, con el mayor cuidado, todo procedimiento que esté

destinado a impresionar a su paciente, a demostrar que el psiquiatra es clarividente, o que posee

omnisciencia. El psiquiatra, como cualquier otro experto entrevistador, debe haber desarrollado

una cierta medida de humildad, de manera que no se sienta demasiado inclinado a obrar como si lo

supiese todo y su mente lo penetrase todo con una sola mirada. Es posible que sienta que la tarea

de entrevistar es muy dura, y eso es, precisamente, lo que aconsejo a los jóvenes psiquiatras.

Porque, en efecto, la tarea es, indudablemente, muy dura.

LOS OBSTÁCULOS CULTURALES

EN LA LABOR DEL PSIQUIATRA

En las relaciones experto-cliente del psiquiatra con su paciente, algunas de las dificultades

extraordinarias que el psiquiatra encuentra en ser un experto tienen su origen en lo que podríamos

llamar los elementos “antipsiquiátricos” en la cultura propiamente dicha, es decir, elementos de la

cultura que hacen que el desempeño en la pericia psiquiátrica sea muchísimo más difícil de lo que

es la demostración de pericia en un gran número de otros campos de la actividad humana. Bajo

este tópico, podría yo discutir un gran número de actitudes culturales que han estado destacándose

conspicuamence a través de toda la historia, peto sólo intentaré generalizar algunas de las que

hostigan constantemente al experto en psiquiatría, de la misma manera que han estado hostigando

a los pueblos de la cultura de Europa Occidental. En primer lugar, al tratar de llegar a ser expertos

en psiquiatría nos aqueja notablemente el hecho de que a todos los seres humanos se les enseña

que no deberían necesitar ayuda, por lo cual se avergüenzan cada vez que la necesitan, o

experimentan la sensación de que son unos tontos al buscarla o esperar que alguien se la dé. Y

juntamente con esto, acuden en procura de ayuda psiquiátrica con curiosas esperanzas sobre lo que

habrán de obtener, quizá en parte porque eso es tan necesario para alentar la propia estimación.

En segundo término—y eso está sumamente extendido en la herencia cultural, de tal

manera que es general que se le enseñe a la gente— tenemos la creencia de que las personas deben

conocerse a sí mismas, saber lo que una u otra cosa fija llamada naturaleza humana es en realidad,

distinguir entre lo correcto y lo erróneo y lo bueno y lo malo, y ser capaces de descubrir en los

demás, claramente, todo cuanto se refiere a esas importantes cuestiones. Y en tercer lugar, se le

enseña más o menos a la gente que debe ser regida por la 1ógica, o tener sentido común, o, si no le

es posible demostrar que posee un sentido común particularmente eficaz, por lo menos que debe

tener buenos instintos naturales, y buena intuición, los cuales deberán gobernar cuando se trata de

elegir la manera correcta de obrar y pensar en sí mismos yen los demás.

Otra idea que está generalmente arraigada en la personalidad es que uno deberla

avergonzarse sino le ha sido posible elevarse y superar las limitaciones que le imponen su pasado,

los infortunios propios y los errores cometidos; o si uno no ha conseguido hacerlo, entonces debe

34

ocuparse de producir una riquísima cosecha de expresiones orates para demostrar por qué, no

obstante todo el valor de uno, etc., etc esos infortunios fueron imposibles de superar.

Finalmente, como una especie de generalización de todo eso, o en alguna gente como otro

punto de vista antipsiquiátrico aparte: uno debe ser independiente. Uno no debería necesitar de

alguien que le diga cómo tiene que hacer esto o lo otro, y cómo tiene que vivir. Fue la noción

culturalmente avalada de independencia la que hizo que la historia de Robinson Crusoe fuese tan

atractiva en nuestra feliz juventud, y una más reciente demostración de esa noción es la aparecida

en un libro que fijó como el ideal de madurez humana el que uno debe ser dependiente tan sólo

cuando está enfermo, lo cual, como espero haber dejado claramente sentado, es un idea un tanto

dudosa.

EL EMPLEO DEL PROCEDIMIENTO METÓDICO PARA

SUPERAR LOS OBSTÁCULOS PERSONALES

El psiquiatra tropieza con extraordinarias dificultades para ser un experto, no solamente

debido a estas ampliamente extendidas actitudes antipsiquiátricas de la cultura, sino también

debido a las informaciones técnicas inadecuadas que recibe. En la actual etapa de los

conocimientos psiquiátricos, eso resulta inevitable por la sencilla razón de que todavía no

comprendemos bastante los procesos que integran las relaciones interpersonales como para que

consigamos que sean adecuados a todos los problemas que surgen en el transcurso de nuestro

intento de llegar a ser psiquiatras. Además, hay en todos los casos una cierta medida de

impedimento o desventaja que surge de la ignorancia, por parte de la psiquiatría, de los factores

interpersonales, ignorancia que estorba o impide su participación como experto en ciertas fases de

las relaciones doctor-paciente. Ahora bien, éste puede ser un impedimento recurrente en casi todas

sus relaciones doctor-paciente, o prácticamente en todas ellas, en cuyo caso uno presume muy

seriamente que la ignorancia de los factores interpersonales pertenece principalmente a la

comprensión de sí mismo por el psiquiatra. O el impedimento puede variar de una de sus

relaciones doctor-paciente a otra, en cuyo caso el impedimento pertenece principalmente a las

características de pacientes particulares que el psiquiatra, debido a su educación y adiestramiento

personales, no puede observar.

Ninguno de nosotros —con una razonable humildad respecto a lo incompleto de la

psiquiatría y de nuestra orientación personal— podemos esperar que nos sea posible evitar esos

impedimentos. En consecuencia, a fin de reducir las probabilidades de serias dificultades

emanadas de que ignoramos o pasamos por alto procesos interpersonales en las relaciones doctorpaciente,

conviene hacer uso, prácticamente hasta convertirlo en hábito, de un procedimiento más

o menos metódico para desarrollar esas relaciones con los pacientes. Si bien no me es posible decir

a otros psiquiatras actualmente cuál procedimiento se adaptará idealmente a ellos, hay algunas

líneas generales que probablemente resultarían útiles a casi todos los que practican la entrevista.

Por lo tanto, quiero discutir una especie de diagrama de método, o diagrama de la forma en que

uno puede desarrollar métodos para concebir las entrevistas psiquiátricas. Siguiendo

moderadamente ese método de procedimiento, el psiquiatra ahorra tiempo a la vez que demuestra

su habilidad.

35

La entrevista psiquiátrica puede ser considerada como compuesta por una serie de etapas

que, si bien son realmente hipotéticas, novelescas, abstractas y artificiales, pueden resultar de

suma utilidad para el psiquiatra, si las tiene ordenadas en su mente, para disponer su tiempo con el

paciente. Pero loquees más importante aún, creo que son completamente necesarias para alcanzar

el propósito de una intensa relación de esta clase. Esas etapas son: primera, el comienzo formal;

segunda, el reconocimiento; tercera, la investigación o interrogatorio detallado; y cuarta, la

terminación.

Me referirá a estas etapas con lujo de detalles más adelante, y por el momento bosquejaré,

sólo en breves palabras, lo que quiero decir sobre ellas. El comienzo incluye la recepción formal de

la persona que viene a ser entrevistada y un interrogatorio sobre, o referencias de las circunstancias

de su vida. Deberá incluir asimismo una breve pero estudiada referencia por el psiquiatra a

cualquier información que ya obre en su poder. Esto es importante, no sólo para promover una

sensación de confianza en el paciente, por medio de la franqueza del entrevistador, sino también

para proporcionar una oportunidad al paciente de corregir cualquier información presuntiva que el

psiquiatra pudiera haber recogido de otra fuente, si ello fuese necesario. Finalmente, debe

establecerse un motivo adecuado para la conferencia, es decir que el psiquiatra debe lograr una

justificación adecuada para el empleo de su capacidad.

Durante toda esta etapa de la entrevista, el psiquiatra debe recordar que la persona que va a

consultarle es una extraña, aunque en otras circunstancias puede ser un viejo amigo suyo. Así, el

psiquiatra no puede saber qué impresión causará a ese extraño cualquier cosa que él diga o haga,

pues no conoce absolutamente nadado sus antecedentes, como tampoco de los elementos

paratácticos que pueden ser muy poderosos en lo que se refiere a producir influencias sobre sus

impresiones. Por lo tanto, el psiquiatra tiene que estar muy alerta para enterarse de algo de la

impresión que él y algunos de sus actos provocan, y al mismo tiempo muy alerta también para

saber en qué forma él mismo es afectado por ciertas cosas que el paciente puede decir o hacer. El

entrevistador debe proceder de tal modo que no se desarrolle situación perturbadora alguna en esta

etapa, pues el comienzo de la entrevista puede, o bien acelerar notablemente el logro del resultado

que se busca, o hacer que ese resultado sea prácticamente inalcanzable.

El segundo paso del procedimiento, el reconocimiento, que debe iniciarse lo más

“naturalmente” posible, consiste en obtener un bosquejo a grandes trazos de la historia social o

personal del paciente. En esta etapa, el entrevistador se preocupa de lograr alguna noción de la

identidad de la persona; quién es, cómo ha sido que se convirtió en la persona que ha venido a

consultarte. Así, el entrevistador formula preguntas convencionales sobre la edad, el orden de los

hermanos, fecha del casamiento, y así sucesivamente; no intenta desarrollar una historia

psiquiátrica; por el contrario, trata de orientar respecto a ciertas probabilidades básicas. La

habilidad del entrevistador, en lo que se refiero a obtener e interpretar esa historia, puede

determinar a menudo principalmente la facilidad o dificultad de la investigación o interrogatorio

detallado siguiente.

Además, el tiempo que se invertirá para alcanzar el propósito de la entrevista, o serie de

entrevistas, puede depender de la concisa exactitud con que se obtiene la mencionada historia.

36

La etapa siguiente, el interrogatorio detallado, depende de manera considerable, aunque no

exclusivamente, del propósito ostensible de la entrevista, tópico al cual me referirá en breve. La

mayor parte de estas conferencias versará sobre los principios y técnicas del interrogatorio

detallado, es decir, sobre algunos de los detalles que componen la casi ilimitada variedad de

sutilezas y complejidades de esa prolongada extensión de indagación en la vida de otra persona y

sus problemas. Por el momento, diré tan sólo que si bien el entrevistador se rige, en esa

indagación, por el ostensible propósito de la entrevista, jamás realiza una buena entrevista si olvida

para lo que realmente es: para permitir a un experto en relaciones humanas que contribuya algo al

éxito de vivir de otra persona.

La cuarta etapa de la entrevista, en este abstracto programa particular es, o bien la

terminación, o la interrupción de la entrevista psiquiátrica. Al decir terminación quiero dar a

entender que el entrevistador no espera volver a ver a su cliente. Ha terminado. Y por interrupción

quiero decir que el entrevistador ha visto a su cliente todo el tiempo que va a atenderlo ese día, y

lo verá de nuevo al siguiente, o en una fecha cercana cualquiera. Si la entrevista es interrumpida, el

psiquiatra debe dar una prescripción al paciente para el intervalo, como preparación para la sesión

siguiente. Por ejemplo, puede sugerirle algo que el paciente deberá tratar de recordar. Si la

entrevista ha terminado, el entrevistador debe formular una declaración final. En general, el

propósito más importante que puede alcanzarse, ya sea al terminar una entrevista o interrumpirla

por cualquier periodo de tiempo, es la consolidación de lo que se ha alcanzado, en término de

algún beneficio duradero para el entrevistado.

III. ALGUNAS CONSIDERACIONES

TÉCNICAS SOBRE LA ENTREVISTA

TIPOS DE ENTREVISTAS PSIQUIÁTRICAS

Antes de que entre a estudiar las etapas de la entrevista psiquiátrica en detalle, me agradaría

mencionar varias consideraciones que afectan el curso de la entrevista en general y al

interrogatorio detallado en particular. Una de ellas es el ostensible propósito de la entrevista. Si

ésta obedece al propósito de descubrir si existe una razón adecuada para despedir de su empleo a

una persona a quien alguien desea que se despida, naturalmente el entrevistador no cubre todos los

mismos tópicos que cubriría si estuviese tratando de descubrir, por ejemplo, por qué el sujeto sufre

eyaculaciones precoces en todos sus intentos de establecer su potencia heterosexual. Así, el

entrevistador está regido por el ostensible propósito de la entrevista, sin embargo, las suposiciones

que he nombrado no han cambiado, y el intento del entrevistador de ser de alguna utilidad a la

persona no puede sucumbir, pues ésta es la razón por la cual la persona revela lo que el

entrevistador desea saber.

Para dar una idea aproximada de la exposición formal de propósitos ostensibles en las

entrevistas psiquiátricas, permítaseme que mencione, en primer lugar, la consulta realizada con

propósitos de diagnóstico, para aconsejar y tal vez facilitar la obtención de un tratamiento

competente en otra parte. Es decir: el psiquiatra trata de determinar el carácter de las dificultades

personales en la vida del entrevistado, y aconsejarle con quién y de qué manera podrá obtener un

tratamiento o beneficio. Aun cuando el entrevistador, en este caso, no contempla un tratamiento

37

intenso para el paciente, igual tiene que realizar una intensa labor terapéutica, en el amplio sentido

de que ya he hablado; el paciente puede no estar en condiciones ni siquiera para revelar muchas de

sus mayores dificultades de vivir, a no ser que se torne evidente que su médico le será útil en lo

que respecta a alentarlo para superar esas dificultades, al menos por el momento.

Y tenemos también la entrevista que es, en efecto, la conferencia inicial sobre psicoterapia

breve o un tratamiento continuado en potencia, es decir, que el entrevistador se aboca a la vez al

diagnóstico y al establecimiento de un conocimiento profesional, con vistas a realizar él mismo el

tratamiento.

Éstas son dos cuestiones muy diferentes. En el primer tipo de consulta psiquiátrica, es una

conclusión predeterminada que, a no ser que el paciente demuestre ser una persona encantadora

más allá de sus más fantásticos sueños, este doctor particular le dirá simplemente adónde podrá ir

para hacerse tratar, Me parece que ésa es una tarea definitivamente más fácil que la entrevista en la

cual el psiquiatra no sólo descubre, según se espera, algunas de las dificultades principales que

aquejan al paciente, sino que le comunica a éste la convicción, que comparte el mismo psiquiatra,

de que puede ayudarlo a eliminarlas. El elemento de la futura relación da tan fuerte tono de color a

algunas entrevistas del segundo tipo, que he conocido psiquiatras que pasan por alto lo que aqueja

al paciente, en el proceso de disponer su tratamiento, como resultado de lo cual el tratamiento

resultó bastante difícil por cierto. Por otra parte, cuando es conclusión predeterminada que ese

entrevistador particular no realizará milagros, sino que se limitará a decir al paciente adónde ir y

por qué, se facilita notablemente la obtención de las informaciones necesarias.

El tipo siguiente de entrevista que deseo mencionar es realizada también con el propósito

de diagnosticar una dificultad del vivir, pero con un acento especial en influir el ambiente más que

al paciente. Por ejemplo: hay esposas que algunas veces llegan al psiquiatra con el fin de descubrir

tratamientos para sus esposos, o jóvenes para sus novios y viceversa, con la idea de que eso tal vez

consiga eliminar algunos rozamientos en esas relaciones. Que yo sepa, algunas veces se consigue.

Ocurre también que acuden al consultorio del psiquiatra maestras de escuela para consultar sobre

posibles tratamientos de niños difíciles de llevar, con la idea de que eso podría facilitar la tarea de

enseñarles y convivir en la misma aula con ellos. Y conozco casos de sacerdotes que consideraban

que les era necesario obtener algunos conocimientos técnicos respecto a sus relaciones con los

comulgantes. Padres, custodios de cárceles, jueces y muy inteligentes miembros de estudios

jurídicos se preguntan si algún pequeño consejo técnico respecto a la salud mental y las probables

necesidades de sus clientes no resultaría una ayuda en la tarea de ayudarlos a ellos. En tales casos,

se supone que el psiquiatra producirá el beneficio, en lo que concierne a la situación dada, a través

de algún efecto, sobre y por intermedio de otras personas o instituciones. Pero eso no elimina la

necesidad de ayudar también a la persona que acude a la entrevista, si el entrevistador ha de

obtener realmente los datos que necesita; esto no prohíbe que se haga algo en favor de esa persona,

para ayudarla a vivir.

Hay también un creciente campo de entrevistas en relación con la dirección de personal de

empresas comerciales o industriales. Así, es posible que se pida al psiquiatra que en-(reviste a un

candidato a ser ascendido o trasladado de alguna organización que tiene un funcionario

convencido de que algo se puede ganar por medio del estudio de la personalidad. O, si una persona

falta reiteradamente al trabajo debido a enfermedad, puede aconsejársele que consulte a un

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psiquiatra. Tales procedimientos son cada día más aceptados en el creciente campo de la medicina

industrial. Incidentalmente, parece haber un número cada vez mayor de generales en los ejércitos

de Gran Bretaña, Estados Unidos, e indudablemente de la Unión Soviética, que ya han descubierto

que el oficial al mando de una compañía que llega a relacionarse en cierto modo con sus soldados,

ese que podría decir: “Juan: parece que no te encuentras muy bien hoy. ¿Qué te pasa? ¿Malas

noticias de tu casa?”, y recibe una contestación más o menos como ésta: “Sospecho que mi novia

se ha entusiasmado con otro”, y luego habla cordialmente con el soldado un rato, es el comandante

cuya compañía se distingue entre todas las demás por el número reducido de ausencias sin

permiso, y una proporción sorprendentemente disminuida de perturbaciones psiconeuróticas en

combate. Dicho de otra manera, comienza ya a ser claro en muchas partes que una proporción

importante de aparente dificultad, en lo que respecta a la productividad de la gente, está

relacionada con oscuros problemas que nada tienen que ver con el trabajo de la persona y que se

originan, por ejemplo, en el hogar, en la comunidad, en la congregación religiosa, o en cualquier

otra parte, y que puede resultar de suma utilidad tener a mano una persona que no se muestre

demasiado liberal con sus consejos, pero que sea bastante hábil en su misión de descubrir qué es lo

que preocupa a la persona, de modo que le sea posible decirle: “¿No le parece que es probable que

esto o aquello le perjudique? ¿Por qué no intenta dejarlo?” Una cosa tan sencilla corno ésta surte

un efecto inmensamente útil en lo referente a esas dificultades de dirección de personal, y

contribuye a mejorar las relaciones entre el patrón y sus empleados, entre el oficial y sus soldados,

y otros tipos diversos de complicada cooperación interpersonal.

Como ya he dicho, el propósito ostensible de la entrevista tiene mucho que ver con el

procedimiento exacto, pero sin embargo es de fundamental importancia que el entrevistador

trasmita al entrevistado una mayor sensación de capacidad, de adaptación para seguir viviendo, y

de hacer las cosas mejor, quizá, como resultado de la entrevista, aun, por ejemplo, en el caso en

que el entrevistado puede ser despedido como consecuencia de descubrir, tanto él como el

entrevistador, que tiene una gran desventaja en su trato con la organización particular en la que se

encuentra empleado. No es suficiente que el entrevistador descubra algo y demuestre de manera

convincente que lo ha descubierto. El entrevistado debe también obtener algo en limpio de eso.

EL USO DE LAS TRANSICIONES EN LA ENTREVISTA

El tema de tas transiciones es de un significado tan peculiar en relación a la totalidad del

procedimiento de la entrevista, que deseo referirme a él antes de proseguir adelante. Si bien la

construcción de transiciones es de notable importancia en la indagación detallada, es una parte

necesaria de la técnica de las entrevistas, en todas sus etapas. Y es tan peculiarmente una

abstracción de técnica, que nada tiene que ver con el propósito ostensible, pero vale la pena que el

entrevistador la tenga perfectamente organizada en su mente, sea cual fuere la base sobre la que

entrevista a otra persona. Cuando hablo sobre la forma de realizar las transiciones, me refiero

simplemente a cómo debe actuar el psiquiatra en las entrevistas. Es imperativo, si desea saber cuál

es su posición con otra persona, que avance a lo largo de una senda que, por lo menos, le sea

posible a la otra persona seguir, aun cuando fuera no muy claramente, de tal manen que no se

pierda por completo respecto de lo que se intenta lograr. Cuando se pierde—y debo decir que eso

sucede a menudo— se pierde también el psiquiatra, sin que a lo mejor lo sepa uno o el otro.

Entonces, sin que el paciente se dé realmente cuenta, y a menudo el psiquiatra tampoco, comienza

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a actuar con gran vigor la ley que dice que, pasado cierto límite los beneficios no se producen

proporcionalmente al empeño que se pone en lograrlos. Resulta ideal, si es posible, avanzar paso a

paso, con un suficiente agitar de banderas de señales y demás, a fin de que siempre haya algo que

se aproxime a un consenso respecto a lo que se está discutiendo. Lamentablemente, para muchos,

ello significaría que el psiquiatra tendría que vivir varios meses con ellos; y así, cuando se está

conduciendo una entrevista psiquiátrica, es posible que sea necesario desviarse de esa idea de

proceder siempre hacia un objetivo que no es desconocido pero que, sin embargo, puede ser

designado a fin de que el paciente pueda ver lo que el psiquiatra pretende conseguir. En realidad,

el entrevistador debe cambiar de dirección con mucha frecuencia. Durante ese proceso, abordará

muchos tópicos, que, aunque interesen al paciente, son identificados por el psiquiatra como de

improbable utilidad, es decir, que consumirían muchísimo más tiempo que el que justificarla

cualquier probable utilidad. Tiene que interrogar respecto a ciertas cosas que el paciente tiene gran

habilidad para eludir y, como resultado, la entrevista deberá proceder a veces desde una situación

oscura a otra, con el entrevistador no siempre muy seguro de que el paciente sabe bien lo que él le

está preguntando o que él entiende bien lo que el paciente trata de decirle.

Considero las transiciones en las entrevistas como uno de los muy importantes detalles

técnicos que siempre deben suscitar considerable atención, y que requieren una especie de serena y

continua vigilancia en todo el trabajo del psiquiatra en su trato con extraños, de manera seria e

íntima. Obsérvese que cuando se habla de cambiar el tema —esa es una manera de decirlo— ello

no revela toda la historia. Hay personas que, a mi juicio, jamás han permanecido en el mismo tema

dos observaciones seguidas. Y hay entrevistadores que no parecen mejorar mucho esa

performance. Resulta sumamente fácil pasar de lo que se estaba discutiendo a otra cosa cualquiera

que ha surgido de repente en la mente, y si el psiquiatra hace eso sin notar lo que ha hecho, es muy

posible que se obtengan las ideas más fantásticas respecto al entrevistado. De esta manera,

conviene siempre observar —con la misma facilidad con la cual la gente puede observar un mundo

de cosas que se están produciendo, sin perder su lugar— cuando se cambia el tema de la

conversación. Ese cambio de tema puse muy bien ser tratado de una entre por lo monos tres

maneras, que son de importancia yen modo alguno resultan abstracciones artificiales.

La primera de ellas podríamos denominarla la transición suave. Cuando el entrevistador

desea cambiar el tema de conversación, puede realizar la transición por medio de una declaración

adecuada y por lo menos superficialmente veraz, que dice definidamente: ‘Sí, sí: y eso nos lleva al

tópico de... ¿eh?” Es posible que el paciente se agote tratando de adivinar de qué manera ese

tópico ha sido introducido, pero por lo menos el entrevistador le ha llevado de la mano, metiéndolo

en el nuevo tópico. Suele ocurrir muchas veces que el entrevistador emplee algún pequeño

comentario como, por ejemplo: “Ah, sí... Bueno: algunas veces no se debe a esto o lo de más allá.

Y me pregunto: ¿ha tenido usted, por casualidad, alguna experiencia como esa?” En otras palabras,

va de una cosa a otra de una manera completamente suave, para que su entrevistado tenga la

sensación de que esa es una indagación muy clara y de verdadera colaboración. Ahora bien: el

entrevistador no hará eso probablemente, si no se da cuenta de que va a cambiar de tópico. Y si no

se da cuenta de tales cosas, es muy posible que pierda su cliente.

En la transición acentuada no se emplea una de esas maneras corteses de trasladarse el

psiquiatra y su paciente, de la mano, de un tópico a otro, sino que el primero indica, como

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casualmente: ‘Sí: el mundo está a punto de experimentar algún ligero cambio”. En lo que a mí se

refiere, generalmente empiezo a gruñir, como un cojinete a bolilla en el cual se hubieran

introducido algunos granitos de arena, para indicar que algo está a punto de suceder. Quiero dejar

a un lado lo que está pasando, enfáticamente, no de tal manera que sea olvidado para siempre, sino

con el suficiente énfasis como para perturbar el cuadro, como dirían algunos viejos psiquiatras

experimentales. Quiero que lo que se ha estado discutiendo no ejerza influencia sobre lo que se va

a discutir inmediatamente. Supongamos que el entrevistado me ha estado mostrando qué alma

inenarrablemente hermosa posee. Entonces, gruño un poco corno preliminar y luego digo algo, por

ejemplo: ¿Con qué clase de persona se encuentra usted a sí mismo verdaderamente odioso?” La

verdad es que, probablemente, yo no diría una cosa tan cruda. Pero el punto es que mientras esté

completamente poseído por la idea de convencerse respecto de lo maravillosa que es su alma, sería

en verdad tosco que yo procediese suavemente a tratar de describir cómo diablos el entrevistado es

un individuo fastidioso. Pero en el cambio acentuado, es posible que él olvide lo que estaba

hablando. La gente suele ser dada a volverse un tanto insegura cuando se sugiere que el estado del

tiempo va a cambiar y las predicciones no resultan dignas de mucha fe. Pero de cualquier modo,

causa una pequeña interrupción, una suerte de pausa vacía, y que ciertamente no es suave,

socialmente, de conversación. Y luego, sin conmoción alguna —sin asustar al paciente—

introduzco el nuevo tópico. De esta manera, los datos últimos no son “envenenados” por la

exploración que estaba en progreso antes, como podría ocurrir con una transición suave.

Tenemos asimismo la transición abrupta, en la cual, lamento mucho decirlo, muchos

entrevistadores parecen ser verdaderos maestros. No quisiera en modo alguno alentarles a mejorar

todavía más esa capacidad. No obstante, la misma tiene sus usos. Debo decir que no me estoy

refiriendo a una transición tan abrupta que el paciente se asuste bruscamente y no le sea posible

desentrañar qué fue lo que dijo el entrevistador Quiero decir, más bien, queso introduce un nuevo

tópico en la conversación que es pertinente pero que ha sido introducido en lo que podría llamarse

un punto socialmente inoportuno, y sin la menor advertencia. Eso puede hacerse, por ejemplo, para

evitar o para provocar ansiedad. Y aquí podría decir que muchas entrevistas pasando lo

informativo a lo nebuloso, sencillamente porque el paciente se ha tornado agudamente ansioso;

pero por otra parte, algunas entrevistas jamás llegarían a ser entrevistas psiquiátricas, si no se

hiciese que el paciente fuese dominado por la ansiedad. La cuestión se relaciona con la forma

como se hace que el paciente se tome ansioso. Eso se hace apropiadamente cuando el paciente es

llevado a través de un periodo perturbador hasta que produce material definidamente

reconfortante, o desde algo que estaba sucediendo, con riesgo notablemente acrecentado para la

situación, hasta algo que resulta notablemente tranquilizador.

Para resumir, la transición suave se utiliza para pasar poco a poco a otro tópico; la

transición acentuada ahorra tiempo y aclara la situación; y a transición abrupta es utilizada, por lo

común, ya sea para evitar una ansiedad peligrosa, o para provocar ansiedad cuando se observa

quede otra manera no es posible llegar a lo que se busca.

LAS ANOTACIONES DURANTE LA ENTREVISTA

A menudo se me pide que exprese mi opinión respecto de la conveniencia de tomar notas

en el transcurso de una entrevista, considerando tal acción desde el punto de vista de su efecto

sobre el psiquiatra y el paciente- Existe una gran variación entre las personas respecto al grado en

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el cual un cierto comportamiento o conducta es automático. De esa manera no hay personas tan

expertas en taquigrafía que pueden anotar, casi automáticamente, una gran parte de lo que están

escuchando, pero sin por ello obstaculizar la vigilancia de su mente consciente en la tarea de

participar de la labor de la entrevista. Algunas son capaces de tomar anotaciones escritas que

pueden resultarles útiles después, sin por ello desviar en absoluto su atención durante la entrevista.

Las únicas veces que yo he tomado notas durante una entrevista, con la sensación de que no

obstaculizaba seriamente el trabajo que tenía que realizar, fue cuando se trataba de pacientes cuyo

ritmo de producción era muy lento: ciertos esquizofrénicos perturbados y un paciente que padecía

un grave desorden en la región entre la esquizofrenia y el mal obsesivo. Los pacientes

esquizofrénicos experimentan una gran dificultad en lo referente a completar las frases que

comienzan. A menudo se pierden antes de terminar la frase, y hablan con relativa poca frecuencia,

perdiendo mucho tiempo en comenzar y detenerse. Porque estaba profundamente interesado, en

forma teórica, por saber cómo era el desorden de pensar y hablar, tomé en, efecto, y en forma

completa, anotaciones de las horas transcurridas con algunos esquizofrénicos perturbados. Tuve un

paciente que hablaba con tal lentitud y se encontraba en un estado teóricamente tan importante,

que escribí al pie de la letra todo cuanto dijo. Lamentablemente, temo que esa transcripción no

podrá estar a disposición de la posteridad, porque no me es posible traducir” lo que escribo sin

perder dos o tres veces el tiempo que invertí en conducir la entrevista. Y eso, a su modo, relata una

historia: el hecho de que yo no estaba prestando la suficiente atención para escribir legiblemente

sugiere que estaba muy ocupado en otra cosa. Y el anverso de eso es, más o menos, mi opinión en

lo que se refiere a tomar notas; si se presta a éstas suficiente atención hasta el punto de que

resulten legibles, eso puede muy bien interferir con cosas mucho más importantes para el paciente,

ya que no para el psiquiatra.

El entrevistador psiquiátrico realiza, según se supone, tres cosas: estudia lo que puede

querer decir el paciente con lo que expresa; estudia la mejor manera en que él mismo puede

exponer lo que desea comunicar el paciente; y, al mismo tiempo, observa el tipo general de los

hechos que se le comunican o que se están discutiendo. Además de eso, tomar notas que tengan un

valor más que evocativo, o lleguen siquiera aproximadamente a constituir una constancia verbatim

(palabra por palabra) de cuanto se ha dicho en la entrevista es, a mi juicio, algo que está muy por

encima de la capacidad de la mayor parte de los seres humanos.

Aun cuando el entrevistador fuese capaz de hacer todo lo que acabo de detallar, cuando

trate con pacientes que son muy desconfiados, hasta paranoides en sus actitudes, eso de tomar

notas garantizará que el entrevistador oye un grupo estudiado de comunicaciones, en las cuales

todas las sutilezas que de otro modo podría captar están ausentes. Sin embargo, hay ocasiones —

por ejemplo cuando estoy obteniendo los datos sociales generales de una persona— en queme

parece que debería tomar algunas notas. En tales ocasiones le digo al paciente que poseo realmente

un don especial para olvidar todo lo queme es de utilidad y que, por lo tanto, si a él no le importa,

tomaré algunas notas respecto al número de hermanos que tiene, y algunas otras cosas sin importancia.

No obstante, en otros momentos cuando me ha parecido que es posible obtener algo

importante de una entrevista me he preocupado sobremanera de que esas notas de la entrevista

pasen inadvertidas por completo para el paciente.

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En los interrogatorios de pacientes ante entrevistas de junta médica, el paciente no sólo se

encuentra en presencia de un taquígrafo, sino de un gran número de psiquiatras. Muchos

psiquiatras consideran esto como práctica relativamente bárbara, pero puesto que descubrí que se

realizaba en varios lugares donde trabajé, las he aprovechado cada vez que me ha sido posible.

Opino que el hecho de que se está tomando una versión taquigráfica de la sesión es inicialmente

perturbador para muchos pacientes, pero hay tantas otras cosas que perturban y disgustan sobre el

interrogatorio, que la mayor parte de los pacientes, según creo, olvidan que se están anotando sus

palabras, antes de que termine la sesión. No obstante, debo decir rotundamente que, según creo, el

hecho de tomar notas no facilita por cierto la comunicación.

Condensando todo lo dicho en forma sucinta, creo que la mayor parte de los psiquiatras, si

están realmente empeñados en conducir y comprender una entrevista psiquiátrica, tienen ya

demasiada ocupación como para que les sobre tiempo para tomar notas escritas, aun cuando dichas

notas no ejercieran una influencia perturbadora sobre el paciente. Y creo también que los

pacientes, igual que el resto de nosotros, pueden hablar por lo general con relativa libertad, si sólo

sus memorias y las del entrevistador han de ser consultadas posteriormente respecto a lo que ha

dicho. Y todos nosotros nos tornamos considerablemente más cautelosos si sabemos que se ha de

tomar una versión taquigráfica o escrita de la sesión. Personalmente, y debido a una prolongada

experiencia, me es posible hablar en presencia de un taquígrafo o una máquina grabadora; y puedo

hasta interesarme más en si he conseguido o no exponer debidamente lo que estaba tratando de

presentar, que preocuparme por el efecto inhibitorio de la máquina grabadora. No obstante, si

supiese que un extraño iba a llevarse el disco antes de que me fuese posible revisarlo, es posible

que no pensase lo mismo sobre esta cuestión, a pesar de que tengo una fe considerable en que digo

lo que quiero decir, aparte, claro está, de esos accidentes sin importancia que se producen cuando

uno habla, y de la fatiga, que algunas veces me impide encontrar las palabras que estoy buscando.

Estas son ventajas que rara vez poseen tas personas que se dedican a la entrevista psiquiátrica; aun

cuando en sus mejores momentos se sientan perfectamente capaces de hablar el idioma, la

entrevista psiquiátrica es una situación de considerable esfuerzo, durante la cual los

entrevistadores pueden sentirse en desventaja. Y la idea de que se está grabando no hace sino

aumentar todavía más esa desventaja.

Una versión verbatim de una entrevista, a no ser que haya sido profusamente anotada, es

casi invariablemente engañosa en grado sumo. Yo he hecho algunas grabaciones de entrevistas que

he considerado como material asombrosamente didáctico, pero cuando las hice oír a colegas

inteligentes descubrí muchas veces defectos que yo no les había visto antes, pero que saltaban a la

vista. En otras palabras, el significado completo de una conversación no se encuentra en el

contexto verbal al pie de la letra de la comunicación, sino que se refleja en toda clase de sutiles

interjuegos. Por ejemplo, algunos ligerísimos cambios de tono que sugieren la más velada

insinuación de irritación por parte del psiquiatra, desvían a menudo al paciente de un intento de

encubrimientos a una razonable avenencia entre lo que él cree que es inocuo decir y lo que los

hechos puedan haber sido. Tales cosas no aparecen en la grabación verbatim más perfecta. De esa

manera, para dar a una tercera persona una noción de todo cuanto ha ocurrido en una entrevista,

uno se verá obligado a comentar el informe escrito, agregándole las impresiones que acompañaron

a distintas declaraciones y explicando por qué las cosas fueron expuestas como lo fueron, además

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de otros muchos detalles. Solamente de esa manera podría comenzar a ser aparente la riqueza del

intercambio en una situación de dos centros.

LA INTEGRACIÓN INTERPERSONAL

DEL ENTREVISTADOR Y UI. ENTREVISTADO

Me gustaría pasar revista ahora a algunas de las cosas que he dicho, pero desde un punto de

vista distinto en cierto modo. Lo que ya he mencionado sobre el curso de la entrevista a través de

sus diferentes etapas y la transición, durante la entrevista, de tópico a tópico, puede pensarse que

significa el comienzo, curso y terminación de una situación interpersonal. La psiquiatría estudia

las relaciones interpersonales, que ocurren únicamente en situaciones interpersonales; tales

situaciones involucran algo más que la simple presencia de dos personas en algún lugar; se

refieren a dos personas que están relacionadas una con la otra, ya eso nosotros lo llamamos

integración. Pero hay más aún: una situación interpersonal, de la cual la entrevista (situaciónentrevista)

es un ejemplo particular, está integrada y producida, y el curso de sus hechos

determinada hasta cierto punto por algo de las dos personas interesadas, que es recíproco, y cuyas

manifestaciones coinciden aproximadamente en el tiempo. Así, uno puede decir que la situaciónentrevista,

o serie de situaciones, está integrada por motivos coincidentes y recíprocos del

entrevistado y el entrevistador.

Puede aprenderse mucho respecto a la entrevista psiquiátrica, si la consideramos desde el

punto de vista de las razones que han motivado que se produzca, es decir, si examinamos los

motivos recíprocos que coinciden en una entrevista particular. De lo que sabemos sobre la

integración de las situaciones interpersonales, saco la conclusión que ya he destacado tanto: una

entrevista tiene que prometer utilidad o beneficio para el entrevistado; él se siente con derecho a

una cierta medida de beneficio derivado de ella, y debe obtener ese beneficio. Si esa esperanza no

materializa en alguna forma, el psiquiatra no podrá tener idea alguna sobre lo que está ocurriendo.

De este modo, por muy aparentemente inferior, infortunado, necesitado que pueda estar otro ser

humano, el entrevistado tiene que darse cuenta de que su beneficio de la entrevista tiene que ser

algo más que imaginario. Debe tener un motivo suficiente para proseguir la misma; de lo

contrario, aunque parezca que está respondiendo realmente a las preguntas que le formula el

entrevistador, en realidad estará haciendo algo totalmente distinto.

Como experto en la observación participante de las situaciones interpersonales, el

entrevistador tiene la tarea de influir de tal modo la entrevista que el curso, estrechamente

observado, de su participación revele los obstáculos principales y las mayores ventajas en el vivir

que constituyan características relativamente duraderas del entrevistado. Ahora bien: eso es un

requisito muy grande, y mi experiencia me sugiere que muchos de nosotros, después de haber

descubierto algunas de las dificultades u obstáculos del paciente, podemos emplear una vivísima

imaginación que nos proporcione algo así como un cuadro general comprensivo del entrevistado

como persona. La necesidad de hacer eso se comprende, pero la verdad es que la práctica rinde

ideas sumamente distorsionadas. La intervención nada conspicua del entrevistador (psiquiatra) no

servirá para revelar todas las dificultades y ventajas razonablemente probables del entrevistado en

toda su plenitud, y tampoco dará como resultado que las mismas sean documentadas o probadas;

algunas de ellas solamente serán indicadas. Pero asimismo no deberán ser pasadas por alto o

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dejadas a la interpretación de la imaginación del entrevistador en retrospectiva, cuando está

escribiendo su informe sobre la entrevista.

Son los hechos interpersonales y la norma de su curso los que generan las informaciones o

datos de la entrevista; es decir, que el entrevistador experimenta la manera en que los hechos

interpersonales se siguen uno a otro, qué relación o relaciones aparentes tienen uno con otro, qué

inconsistencias notables se producen, y así sucesivamente. De este modo, los datos de la entrevista

pueden proceder no tanto de las respuestas a preguntas, sino de la oportunidad y esfuerzo de lo que

se ha dicho, los ligeros malos entendidos que surgen aquí y allí, las ocasiones en que el

entrevistado se desvió del tema, tal vez ofreciendo voluntariamente hechos muy importantes que

no le habían sido solicitados, etc. Y así, conforme el entrevistador se va tornando más hábil, se da

cuenta, con eficiente claridad, de que lo que debe hacer es observar el curso de los hechos y la

forma en que los mismos, como pauta de progresión, dan origen a un campo amplísimo de datos

sobre la otra persona con la cual está trabajando. Su empleo de esos datos y su capacidad para

trazar deducciones de ellos, irán aumentando con la experiencia. Sin embargo, hasta que no posea

la información que puede obtenerse de esta base de observación participante, no tendrá

absolutamente nada con qué empezar; y no es posible obtenerlo por el procedimiento

encantadoramente simple de sentarse ante una mesa-escritorio y, con una sensación de aislamiento

total de la persona que tiene frente a sí, disipar pregunta tras pregunta, y dejar constancia de las

respuestas en una planilla.

La casi inevitable oscuridad extrema de los hechos, a principios de la entrevista, y la

continua complejidad de un número tan grande de esos hechos que integran su curso, hacen que

resulte muy útil ser modestamente metódico y, al mismo tiempo, estar alerta en todo momento.

Dicho de otro modo, el entrevistador se da cuenta claramente del tipo de datos significativos que

puede esperar razonablemente en distintas fases de la entrevista; toma medidas para asegurar-se

esos datos; valida o marca para una validación subsiguiente todo aquello que le parezca

innecesariamente indefinido o improbable; y toma nota con el mayor cuidado de toda ocasión en la

cual el material que puede esperarse razonablemente no ha aparecido. Todo esto significa lo que

ya he destacado: la conveniencia de incluir en cada entrevista, muy metódicamente pero sin

importunidad alguna, las cuatro fases que he mencionado y de dar, en la iniciación formal de la

entrevista, ciertos pasos muy definidos. Debido a la algunas veces imposible complejidad de las

relaciones con otra persona que nos es relativamente desconocida, es prudente que el entrevistador

se inculque un bosquejo de las maneras en que pueden darse esos pasos, desarrollando tipos de

acción que operen tan efectiva e inadvertidamente que no tenga que invertir tiempo en estudiarlo

que habrá de ser el paso siguiente.

Pero puesto que ningún bosquejo podrá anticipar las variaciones que pueden ocurrir en la

relación personal con un extraño, no es suficiente que el entrevistador sepa exactamente lo que

espera hacer; tiene que estar también alerta a cualquier sugestión de que ha sucedido algo que

resulta completamente inesperado, porque las novedades que se presentan en una investigación

metódica no conspicua son precisamente las cosas que distinguen sus resultados. Por ejemplo:

entre las características más significativas del curso de los hechos que integran una entrevista,

tenemos las ausencias de esos hechos que toda o gran parte de la experiencia anterior del

entrevistador le lleva a esperar. Una persona puede elaborar todo un curso de datos históricos que,

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en la experiencia del entrevistador, ha significado siempre que detrás han de venir ciertos hechos.

Cuando no se produce esa secuencia, en el relato de un paciente determinado, el entrevistador no

tiene por qué excitarse por ello, pero al mismo tiempo no debe olvidar esa omisión. El hecho de

que los datos que era razonable esperar de un cierto movimiento en una entrevista no hayan

aparecido, puede resultar sumamente revelador y, de cualquier manera, es demasiado promisor

para que sea pasado por alto u olvidar.

De manera bastante similar, el psiquiatra observa todos los puntos en que el paciente

parece no comprender las cosas que el psiquiatra considera necesarias o importantes en la vida, o

en el trabajo del paciente. En tales puntos, en lugar de llegar a la conclusión de que está tratando

con una persona estúpida, el psiquiatra expone algunas insinuaciones sobre lo que puede ser la

información, para determinar si, en efecto, falta. Si ese es el caso, puede formular algún

comentario que siempre debe ser tan sencillo, claro y modesto como le sea posible, para ver lo que

sucede, porque hay un buen número de personas que necesitan sólo una insinuación para

comprender prolongadas series de deducciones y resulta sumamente útil descubrir eso, ante la

anterior situación.

O —como otro ejemplo— el psiquiatra puede estar confundido por algo que dice el

paciente. Esto no siempre justifica que el entrevistador se incorpore de un salto a la situación y

formule preguntas sobre la misma; hay momentos en que resulta muy prudente esperar, para

resolver cualquier duda que se puede tener. No obstante, si los hechos no han sido aclarados en

algún punto particular, el entrevistador debe saber que tal es el caso, de manera que cuando

parezca que se presenta una oportunidad de una transición perfectamente buena, o cuando parece

que no ocurre nada de particular y el paciente está esperando sus preguntas, le sea posible suscitar

de nuevo ese punto, es indicar que está en duda respecto a su verdadero significado. La gente llega

a comprender muy rápidamente que lo que ha dicho puede no ser comunicado perfectamente al

interlocutor, y se muestra siempre razonable respecto a ilustrar las diversas conclusiones que ha

expuesto. Ahora bien, la observación de todas esas cosas es una función que compete al

entrevistador, mejor dicho, a que éste esté alerta. Por muy sereno que sea el curso de la entrevista,

el entrevistador tiene que estar siempre alerta a algo nuevo o inesperado. Esa es una función que,

en cieno sentido, está Íntimamente relacionada con este tipo de actividad que la gente denomina

“pensamiento”, pero que en realidad es bastamente más extenso que lo que conocemos como

“pensamiento”. Para propósito más preciso, podemos aplicar a esta actividad el término “proceso

secreto” —algo que no puede ser observado, sino únicamente inferido- que está en contraste con el

otro tipo de operaciones referentes, o sea abiertas o evidentes, que pueden ser observadas, aunque

algunas veces solamente por los iniciados. Algunos podrán decir que los procesos secretos pueden

ser observados por medio de la introspección. Es indudable que algunos podrían ser observados

por ese medio, si no fuera que el proceso de la introspección tiene la probabilidad de destruir la

claridad de los procesos secretos. De cualquier modo, el campo de procesos secretos en la

conducta humana es muchísimo más amplío que cualquier cosa que haya descubierto el hombre

por medio de la introspección.

Toda vez que la vigilancia de uno es una función de procesos secretos, resulta de utilidad,

en el adiestramiento para la tarea de entrevistar, tener en cuenta el género de datos que pueden ser

esperados de etapa en etapa de la entrevista. Eso puede calificarse, si usted lo desea, como ‘saber

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lo que uno está buscando”; sin embargo, vacilo en describirlo de esa manera, puesto que

cualquiera que piense en tales términos corre el serio peligro de creer que mira, desde un punto de

observación aislado, las performances con las cuales está relacionado solamente como observador,

cosa que no puede hacer el entrevistador. No hay datos psiquiátricos que puedan ser observados

desde una posición aislada por una persona que no esté comprometida en la operación. Todos los

datos psiquiátricos tienen su origen en la participación en la situación que se está observando, o en

otras palabras, por medio de la observación participante. Así, en lugar de “saber lo que uno está

buscando”, uno debe estar alerta a las posibilidades del futuro inmediato de la relación en la cual

uno está comprendido. Es por esto que no me es posible decir: “He aquí diecisiete tablas de hechos

que pueden caracterizar las entrevistas. Memoricen todas ellas y entonces siempre podrán saber

exactamente lo que deben esperar”. Tal cosa es absolutamente imposible.

El estado de alerta no puede crearse jamás de manera útil, sólo en respuesta a cosas que

pueden ser comunicadas con precisión en palabras, a no ser que la comunicación sea de un

carácter particularmente extraordinario. Claro está que si yo miro inesperadamente y con los ojos

desorbitados hacia la puerta y grito: “¡Fuego!”, empleo una palabra, y el estado de alerta de quien

escuche se verá muy poderosamente incluido por semejante comunicación. Pero eso es sumamente

excepcional, y aun así apenas si puede ser calificado de comunicación verbal. Es una clase rara de

advertencia de un gran peligro, muy poco distinta del sonido de un gong de gran tamaño. Así, no

me es posible enseñar a nadie qué debe esperar, ni a qué debe estar alerta para no perder ni un solo

hecho de importancia. En lugar de eso, estoy tratando de fomentar la organización del

pensamiento, de tal manera que incluya, en ese mismo amplio sentido, las funciones de los

procesos secretos, un gran número de los cuales no pueden ser formulados con exactitud.

Pero cuando digo que el psiquiatra debe estar intensamente alerta, no quiero sugerir que

emplee esa vigencia para observar al paciente, la conducta del paciente, lo que dice el paciente,

etc. Por el contrario, debe tener conciencia en todo momento del hecho de que esa es una

performance de dos personas, en la cual el comportamiento del paciente y lo que dice se ajustan,

por lo que el paciente sabe y es capaz, a lo que él adivina sobre el psiquiatra. De modo

correspondiente, los comentarios, preguntas, observaciones, etc., del entrevistador son efectivos

hasta el punto en que él es consciente de la actitud del paciente hacia él, y hasta donde es

consciente de todo cuanto hasta entonces ha sabido de los antecedentes del paciente, su

experiencia y qué clase de persona es. Así, el psiquiatra, hasta donde es posible, concentra su

atención en los procesos que se producen entre él y la otra persona, o que los comprendan a

ambos, y no en algo tan remoto como: “¿Qué hace y dice este paciente mío?” Sin embargo, si

añade “conmigo y a mí”, entonces comienza a tener sentido.

IV. LAS PRIMERAS ETAPAS DE LA ENTREVISTA

EL COMIENZO FORMAL

Y ahora deseo referirme con bastante amplitud, dentro del marco de referencia que he

tratado de establecer, a la primera de las cuatro fases que ya he mencionado: el comienzo formal

de la entrevista, incluyendo la recepción del entrevistador y el establecimiento abierto del tipo de

situación interpersonal que se espera habrá de seguir.

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En primer lugar, estudiemos el encuentro “físico” propiamente icho entre el psiquiatra y el

entrevistado. Es posible que éste sea un perfecto extraño, al cual se ha visto por primera vez unos

momentos antes, sentado en la sala de espera del consultorio, o puede ser un viejo amigo que se

convierte, de manera desconcertante, en un cliente que acude en busca de consejo del experto. O,

claro, puede ser también alguien que ha concertado una entrevista, por teléfono, para consultar al

psiquiatra. La forma en que es recibido el entrevistado puede acelerar notablemente el logro del

resultado que se desea, o puede hacer que dicho resultado sea inalcanzable. Desde el momento en

que el entrevistador y el entrevistado se ven uno al otro por primera vez, están en progreso

aspectos muy importantes de la entrevista psiquiátrica. Y desde ese mismo momento, el

entrevistador tiene que darse cuenta de que su propia conveniencia, sus propios errores pasados, no

son ni remotamente de tanta importancia como la asunción de que he ahí una persona que debe ser

tratada con respetuosa seriedad, porque desea ser beneficiada o, por lo menos, puede ser

beneficiada.

Esto significa que el entrevistador no saluda a su paciente —que puede ser una persona a la

vez penetrante y hostil— con un montón de palabrería social que puede estar muy bien para

saludar a ancianos parientes maternos. Creo que los modelos sociales de algunos médicos han

contrariado a una mayor proporción de sus pacientes en perspectiva, que sus fracasos de habilidad

y sus evidentes estupideces de juicio. Cualquier persona que advierte lo que está sucediendo, no se

divierte al ser tratada simplemente como otro ejemplo estadístico de un paciente al cual debe

hacérsele sentir que está como en su casa, procedimiento éste que algunos entrevistadores suponen

que llevan a efecto tratando al paciente como si fuese un objeto de arte animado, un imbécil, o

algo por el estilo. Las palabras ceremoniosas no son quizá la manera ideal de comenzar una

entrevista psiquiátrica; las frases habituales —en especial aquellas a las que se acompaña un

apretón de manos bondadoso que recuerda a la persona sensitiva una curiosa relación entre lo que

tiene en su mano y un pescado muerto—, tampoco conducen al establecimiento de una

justificación de la pericia interpersonal a la que ya me he referido. Y,per contra, los saludos

asombrados como: “iOh!... ¡Hola!... Pase, pase”, que podrían estar bien para una persona recién

llegada del extranjero, no resultan sustitutos útiles.

Permítaseme sugerir que un extraño está tan perturbado por la perspectiva de conocer al

entrevistador, como éste lo estaría en una situación similar. De esta manera, si bien yo no trato

nunca de hacerle un saludo excesivamente cordial al paciente cuando llega, sí trato de obrar como

si él fuese esperado por mí, es decir, trato de saber el nombre de la persona que pide hora para una

consulta conmigo por primera vez, y la saludo incluyendo ese nombre, despojándola de cualquier

ansiedad mórbida respecto a si ha llegado un día que no era el de la consulta o cualquier otra cosa

por el estilo. Le sugiero también que entre, lo cual es una forma de hospitalidad que se extiende a

muchas ramas de la civilización y es, en efecto, según supongo, indispensable doquiera que exista

la doctrina de que la casa o la oficina de un hombre son su castillo. Lo miro bien a mi paciente,

mientras está todavía en la puerta y desde entonces ya no vuelvo a mirarle con fijeza. Una vez que

ha entrado, le indico dónde debe sentarse. Creo que la mayoría de nosotros ha experimentado el

alivio, en una situación difícil, de que alguien nos indique dónde podemos sentarnos; nos saca de

encima todo ese preguntarnos, in mente, dónde pensará sentarse la otra persona, dónde es

apropiado que nos sentemos nosotros, etc. Una experiencia mía me grabó esto en la mente: un gran

hombre, que me había invitado en consulta respecto a un artículo, me pidió cortésmente que

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entrara, y luego se sentó y se quedó mirándome un buen rato sin invitarme a que me sentase.

Decidí que ése era un pésimo modo de tratar a un extraño.

Seguidamente, le digo al paciente que me he enterado de la causa que lo ha traído a mi

consultorio. Si me ha telefoneado para pedir hora, puede decirle: “Por nuestra conversación

telefónica me he enterado de que usted tiene un problema de tal o cual naturaleza”, y al final de la

frase le doy una entonación ligera de interrogante. Si me doy cuenta de que ha venido a

consultarme porque alguien le recomendó que lo hiciese, quizá le diga; ‘Tengo entendido que el

doctor.., le invitó a que me viese, por tal o cual razón”, y vuelvo a introducir la ligera interrogación

al final. En otras palabras, demuestro que he prestado atención a los pequeños datos que hasta

entonces me han sido proporcionados, por ejemplo, que me he tomado la molestia de atender

debidamente lo que él me dijo por teléfono. Y soy franco hasta el extremo de los datos que ya

poseo; aunque, en algunas circunstancias especiales, ello no sea cierto, por lo menos trato de dar al

cliente algo de mi impresión referente al porqué de su visita. Estos primeros datos no son

probablemente pertinentes. Por ejemplo, lo que el paciente me dijo por teléfono puede haber sido

una simple excusa para que lo atendiese, o la razón por la cual el patrón del cliente lo envió a mi

puede haber representado una falsa interpretación de aquél. Pero mediante el hecho de que yo

extiendo mis cartas sobre la mesa —basta donde ello resulte practicable— le doy, al comienzo

mismo de la entrevista, una magnífica oportunidad de corregir la situación, de revisar la

información que poseo hasta ese momento. Así, cuando le doy mi impresión de la historia que

poseo porque él me la ha proporcionado, o por intermedio de otra persona, él puede reaccionar,

desde: ‘Sí, doctor, tiene usted razón: es un gran problema”, hasta: “¿Cómo?... ¡Jamás lo había

soñado siquiera! ¿Cómo es posible que me haya comprendido usted tan equivocadamente?” En

este último caso, ciertamente no le digo: “Sin embargo, ese es el caso”. No. Le digo algo así como:

“Bien, entonces, haga el favor de explicarme cuál es el caso’. Y él comienza a explicarme. Así, el

entrevistador opera de tal manera, que no se desarrolla situación complicada alguna en esa su

primera entrevista con el extraño.

De este modo es mucho más fácil para el paciente “arranca”, si resulta que no es la persona

que el entrevistador cree que es, y generalmente eso es lo que ocurre. Empieza a sentir: “Bueno:

hemos comenzado”. Y, en efecto, hemos comenzado, algo se ha producido con el menor número

posible de palabras y de gestos. El final de la primera etapa de la entrevista llega en el momento en

que el paciente ha formulado tal declaración que yo puedo suponer que siente que me ha

transmitido alguna idea sobre su problema y sobre sí mismo. Pero no trato de descubrir, a esa

altura, qué es lo que le aqueja, pues como ya he dicho antes, nadie puede comprender lo que

aqueja a una persona sin antes llegar a conocer bien a esa persona. Pero yo trato de que él tenga la

sensación de que yo sé algo, por lo menos, él me ha explicado el porqué de su presencia ante mí.

Cuando ha llegado ese momento tanto él como yo estamos listos ya para pasar a la segunda etapa.

Ya que me he referido al uso por el psiquiatra de los datos colaterales —es decir, de la

información que se obtiene de alguna fuente que no es el mismo paciente—, tal vez convenga que

me extienda un poco sobre este tema. Algunas veces se suscita una pregunta sobre si el psiquiatra

debe o no recibir esos datos. A mi juicio el problema no es tanto si recibe tal información, sino la

forma en que la utiliza cuando la obtiene. Cuando se trata de problemas muy serios —por ejemplo,

si el paciente es una persona que sufre grave desorden mental, o se halla en evidente peligro de

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grave desorden mental y está abocado a adoptar decisiones que superan en mucho su capacidad, de

tal manera que otras personas están preocupadas porque el paciente tiene que llegar a esas

decisiones— yo consideraría como una devoción sencillamente quijotesca, o alguna curiosa

doctrina, el hecho de que el psiquiatra no obtuviese todos los datos que le fuera posible referentes

al problema en cuestión. Pero lo que él hace con esos datos es, a menudo, un problema muy

delicado de técnica. Ya sea que el entrevistador ha buscado información sobre su paciente en

fuentes que no son el paciente mismo, o que dichos datos le hayan sido entregados en la forma de

un documento que precede a la llegada del entrevistador al consultorio, o algo por el estilo, yo he

llegado gradualmente a opinar que es de suma importancia por cierto realizar la entrevista sobre la

base de los datos que se reciben durante la misma. Sin embargo, en ciertas ocasiones, puedo

utilizar datos colaterales al dirigir el curso de la entrevista.

Por ejemplo, es posible que se me pida que vea a un hombre que ha solicitado cierto

empleo del gobierno, porque el jefe de personal que va a darle dicho empleo no está muy seguro

del candidato. Dicho jefe me da toda clase de datos, entre ellos el hecho de que ese hombre ha

estado internado durante algún tiempo en un hospital de enfermos mentales, aquejado de un serio

desorden. En el curso de la entrevista, me es posible indagar varias veces si cualquier detalle que

se estaba discutiendo se tomó alguna vez tan serio como para resultar genuinamente incapacitante.

La respuesta, en todos los casos es: “iOh, no!” No hay sugestión alguna de que ese hombre haya

tenido alguna vez algo ni remotamente parecido a un desorden mental; dicha posibilidad es negada

con toda energía, desde todos los enfoques. Hacia el final de la entrevista, medito el asunto y

descubro que no veo muy claro en su cronología de empleos. Entonces le digo: “Vamos a ver.

Estudiemos, año por año, lo que usted ha estado haciendo, y dónde”. Cuando el paciente llega a

los años fatales, se produce una pausa, y las cosas no marchan tan bien. Le digo: “Bien; ¿continuó

usted en ese empleo durante todo aquel año?” “iNo, no; no continué!” Espero unos treinta segundos

y vuelvo a preguntarle: “¿Y qué más?” Y él me responde: “Lo cierto es que tuve ciertas

dificultades con mi esposa por aquel entonces, y tuve que tomarme una licencia. Estaba realmente

tan perturbado por esa cuestión, que dejé de trabajar durante un año y medio, e hice un viaje”. Le

replico: “Bien. ¿Adónde fue?” El hombre me relata el comienzo del viaje y de pronto me dice:

“¿Sabía usted que estuve en un hospital de enfermos mentales?” A esto le digo: “¡Por amor de

Dios, dígame todo eso!” Y él me lo cuenta.

Me agrada eso, porque yo no le hubiera preguntado nada sobre ese incidente. En esta

relación, no le dije al principio todo lo que sabía, y él se tomó sumamente informativo sobre

muchas cosas, tanto buenas como malas, desde su punto de vista, a excepción de que me ha

ocultado algo; creo que se iría con la sensación de que había estado en manos de un fullero si yo le

revelase al final que poseía datos abundantes sobre eso que me ocultó. Lo que yo insisto que es de

vital importancia en la entrevista psiquiátrica: que el paciente obtenga algún beneficio de la

misma; estaría en peligro si él descubriese que las cartas habían sido acomodadas contra él desde

el comienzo. Pero la verdad es que yo sé que muchas personas que reservan hechos ocultándolos

al médico, crean, al pensarlo otra vez sobriamente, que han conseguido engañar a aquél con tal

ocultación. Muchas personas que no llegan a superar jamás las inhibiciones que se imponen a sí

mismas antes de ir a la entrevista psiquiátrica, se preguntan, a las dos o tres horas de haberse

retirado del consultorio, si no han obrado tontamente al no revelar los datos que escondieron.

Durante la entrevista, protegieron cuidadosamente esa omisión, ese vacío en el conjunto de datos,

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pero porque yo les he brindado tantas oportunidades de llenarlo, no pueden menos que observar,

en retrospectiva, que el hecho fue evidentemente un vacío. Entonces es muy posible que se le

ocurra al paciente que tal éxito en la ocultación contiene en sí elementos de fracaso personal.

Esta es una excepción a lo que ya he declarado anteriormente: que en general, cuando una

persona llega a mi consultorio por primera vez, por orden o por recomendación de alguien,

establezco la situación lo mejor que puedo, proporcionándole, con toda la franqueza de que soy

capaz, un bosquejo muy condensado de las cosas sumamente significativas que se me han contado

ose me ha pedido que determine. Pero al decirle todo eso, cuido mucho cualquier detalle de suma

importancia (cualquier énfasis que pueda conducir a error, etc.), que pueda haberme sido

proporcionado por mi informante. Me abstengo de comunicar cualesquiera de las insinuaciones

que casi siempre aparecen cuando una tercera persona habla sobre una segunda persona, y

aconsejo enfáticamente a todos los entrevistadores que no se dejen influir mucho por tales

insinuaciones. No es que aquellos que envían pacientes al entrevistador intenten engañarle por

adelantado; lo que pasa es que no se dan cuenta del daño que pueden causar. La mayor parte de la

gente, al referirse a alguien que envían al psiquiatra, tratan de demostrar que saben algo sobre

psiquiatría; inocente engaño, pero que puede resultar infortunado si el psiquiatra se deja arrastrar a

él.

Así, yo le digo al entrevistado cualesquiera de los hechos presumiblemente

incontrovertibles queme han sido expuestos, suprimiendo por completo cualquier elemento de

interpretación por la persona que me los comunicó. El hecho de contarle al paciente los hechos a

“grosso modo”, según me han sido comunicados, ahorra con frecuencia mucho tiempo. Silo que se

me ha dicho no es cierto, quiero que la corrección o el desmentido se produzcan de inmediato.

En general, no hay razón alguna, que yo conozca, para que el psiquiatra no revele al

paciente todos los hechos según le fueron relatados, a no ser que algunos de ellos puedan resultar

muy perturbadores. No hay razón para dictaminar que el paciente está loco, como preliminar a la

ayuda para que recupere la razón. Por ejemplo, puede ser que se le hayan dicho al psiquiatra tantas

cosas graves sobre una persona, que parezca un hecho irrebatible que esa persona padece un

desorden mental. Pero carece de sentido empeñarse en un prolongado examen psiquiátrico si el

psiquiatra acepta todo cuanto se le ha dicho como un hecho real. En mis muchos años de práctica,

muy pocas veces he comprobado que los hechos que me habían sido relatados eran hechos reales.

Hasta donde el paciente estaba en verdad tan enfermo como se me había dicho, el cuadro que

obtuve después de cuatro, cinco o seis horas de indagación, resultó completamente distinto del que

se me había proporcionado por adelantado, y significó posibilidades de tratamiento en el futuro

que no habían sido involucradas por la información que me fuera transmitida.

En general, la información colateral no debe ser rechazada sin alguna razón poderosa. No

obstante, cuando alguien oscuramente relacionado con el paciente, u hostil a él ofrece

voluntariamente información, uno debe descubrir el motivo de esa intervención tan ‘útil”, antes de

aceptarla. Por ejemplo, un marido puede consultarme porque su esposa le amenaza con el divorcio.

Un par de días después, la esposa me llama por teléfono para decirme que desea hablar conmigo.

Es una buena idea averiguar lo que piensa esa señora. ¿Es que siente la necesidad de un psiquiatra

para sus propias dificultades, o qué? No, no es eso: desea hablarme sobre su marido. En tales

casos, mi actitud general es bastante seca. Por ejemplo, puedo decir: “Me gustaría mucho obtener

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los datos sobre esos hechos, pero como estoy empezando recién a comprender a su esposo y sus

dificultades, me parece que debemos esperar algún tiempo. No quiero confundirme indebidamente

por medio de un exceso de información recibida toda de repente”. Así, cuando el interés del

informante es deliberadamente hostil a la persona con quien está tratando el psiquiatra, conviene

mantener una actitud de muy juicioso aislamiento al recibir esa información y al aventurar

cualquier comentario sobre ella. El entrevistador tiene derecho a suponer que los motivos de la

acción pueden no ser constructivos. Eso no significa necesariamente que los datos proporcionados

sean malos, pero debe inspirar cautela en el empleo de los mismos. Y, puesto que muy a menudo

resulta en beneficio de los intereses de un enemigo saber lo que el psiquiatra piensa sobre su

paciente, la más elemental precaución aconseja que el psiquiatra bable de tal manera que resulte

muy difícil ordenar lo que dice como para que refleje claramente su opinión.

Ésta es una cuestión de la relación confidencial del experto y su paciente o cliente, que está

profundamente arraigada en nuestra cultura, y que no podemos suprimir con facilidad. Si

decidimos suprimirla por alguna causa, entonces, confío que seremos muy hábiles por cierto en lo

que se refiere a evitar las consecuencias perjudiciales que pueden producirse, como consecuencia

de desempeñar un papel contrario a las esperanzas definidas por la cultura. Una persona que

consulta a cualquiera con la idea de establecer una franca relación con ella o él, ya ha superado

algunas inhibiciones bastante serias, fijadas por la cultura. Si el entrevistador decide entonces

violar la relación confidencial, tiene que mostrarse muy hábil al hacerlo y estar completamente

seguro de que posee motivos adecuados. Y yo definiría esos “motivos adecuados” como algo

íntimamente relacionado con los movimientos destinados a proporcionar el progreso del paciente

hacia el descubrimiento de modos más satisfactorios de vivir.

A través del comienzo de la entrevista, el psiquiatra, ciertamente, y cualquier entrevistador

en cierta medida, debe saber “cómo obrar”, es decir, debe haber aprendido de la experiencia la

impresión común obtenida de él en las circunstancias particulares de tropezar con esa clase de

extraño que el entrevistador parece ser a primera vista. En otras palabras, el psiquiatra debe tener

alguna idea sobre la forma en que afecta al extraño, y cómo facilita o retarda ciertas cosas que el

extraño puede haber pensado hacer. El psiquiatra debe haber aprendido asimismo qué clase de

impresiones inmediatas obtiene él de la aparición, movimientos iniciales y comportamiento vocal

de otra persona, anotando que en tal relación lo que oye primero de otra persona, no importa cuán

libre y fácil sea, o cuán convencional, representa el repertorio de operaciones de esa persona,

dirigido a un completo extraño. El psiquiatra, que es, en tal situación, ese extraño, tiene la peculiar

necesidad de poseer alguna idea de cómo esas operaciones le afectan; de otra manera, se encuentra

en una mala posición, como lo está cualquier hombre común que desperdicia tal vez horas enteras

de nuestro tiempo para discutir sobre la excelencia de sus primeras impresiones.

Resulta de notable utilidad para el terapeuta revisar esos detalles con gran cuidado al

comienzo de su carrera, captando gradualmente los fenómenos que han producido tal o cual

impresión en él. De manera similar, al observar el contexto más amplio de lo que la otra persona

ha hecho después del comienzo formal de la entrevista, el terapeuta puede empezar a desarrollar

impresiones seguras de la forma en que él ha afectado a aquellas personas. Por ejemplo, puede tal

vez observar que, si una persona dice: “Hola, doctor” cuando él le abre la puerta, él impresiona por

lo general a esa persona como un hombre reservado y hosco. Puede descubrir, naturalmente, que la

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persona que sigue y que le saluda también con las mismas palabras, piensa inmediatamente que él

es un hombre encantador por cierto. Sin embargo, debe advertir que esa clase de amistosidad algo

precipitada —¡Hola, doctor!— le lleva a fruncir el ceño hoscamente, lo cual, a su vez, lleva a

muchas personas a creer que no es una persona muy agradable. ¿Por qué han de pensar de otro

modo, cuando desde el primer instante el psiquiatra registra en su rostro su estado de ánimo? De

esta manera es útil tener siempre presente cuál es la reacción común, aunque uno pueda jurar que

al día siguiente volverá a producirse.

Si no se le ha ocurrido al psiquiatra ordenar lo que son sus clasificaciones particulares de

extraños, y qué efectos surten esas impresiones inmediatas suyas en su propia expresión y otros

detalles de su comportamiento —que a su vez afectan la impresión del entrevistado sobre él— no

llegará a descubrir mucho y no progresará mucho tampoco. Si observa esas reacciones suyas del

principio desde este punto de vista muy sencillo, entonces comenzará a realizar observaciones

interesantes. Por ejemplo, una gran parte de lo que revelamos por nuestro rostro no llega

generalmente a constituirse en una conciencia clara, sino que “ocurre simplemente “, por así

decirlo, sin que nosotros tengamos conciencia de ello. Creo innecesario decir que el hecho de tener

conciencia sobre tales cosas es un aspecto particular de la vigilancia, el estado de alerta, que

requiere ser cultivado. Así, podemos llegar a descubrir ciertas cosas delatoras que llevamos a cabo

“sin pensar” y que ejercen un efecto poderoso en lo que se refiere a obstaculizar el favorable

desarrollo de una situación de entrevista. Y entonces, siguiendo la costumbre de esa criatura

excesivamente capaz llamada hombre, una vez que hemos descubierto cuál es la dificultad real,

ésta tiende a desaparecer, es decir, que no continuamos haciéndola.

¿A qué se refiere realmente ese “saber”, ese “haber aprendido”? ¿Significa, por ejemplo,

que el psiquiatra realmente hábil “sabe qué papel debe adoptar”, sabe “cómo comportarse

exactamente”, a fin de impresionar al paciente en la forma que éste debe ser impresionado? Sí, eso

es, pero con grandes requisitos. Es mucho más exacto decir que la experiencia del psiquiatra está

sintetizada en una aptitud para no hacer nada fuera de su conocimiento que pueda constituir un

gran obstáculo para el desarrollo de la situación de la entrevista, o que conduzca su desarrollo de

manera innecesariamente oscura.

Por ejemplo, muchos entrevistadores sin experiencia, sin la mera conciencia del hecho,

comunican a sus entrevistados un disgusto o aversión para cierto tipo de datos, y sus constancias

de las entrevistas se destacan por el hecho de que las personas a quienes ven no parecen haber

vivido en las zonas particulares contaminadas por aquella aversión. Hasta que tales entrevistadores

se den cuenta de que están prohibiendo inconscientemente, o despojando la entrevista de un tipo

particular de datos, continúan sin poder encontrarlos. Así, “aprender la manera de obrar” es,

principalmente, una cuestión de tener conciencia de lo que uno hace, y tener conciencia de ello en

términos de cómo afecta ala entrevista. Conforme el entrevistador va alcanzando eso, deja de hacer

aquellas cosas que van obstaculizando el desarrollo de la entrevista.

Como un aspecto más de “aprender la manera de obrar” —o tal vez como ejemplo especial

de ese estado de conocimiento de las acciones de uno que he estado mencionando— el

entrevistador debe aprender a evitar todo intento deliberado de dar una impresión que resulte

imposible o prácticamente imposible sostener en las circunstancias. He llegado a conocer un

notable número de acciones de psiquiatras destinadas a impresionar al paciente. No es poco

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frecuente que la impresión que debía ser producida en el cliente por un comportamiento, más o

menos complicado y estudiado, esté completamente alejada del cuadro del psiquiatra, tal como

otros lo ven. Así, todo lo que pudiera resultar de ese comportamiento era una sensación clara de

confusión de parte del entrevistado. Dudo que una sensación inicial de confusión ante lo que dice

o hace el experto sea una indicación de su habilidad, y apenas necesito destacar la inconveniencia

de esos actos destinados a producir imposibles buenas impresiones.

Si bien he sugerido que el psiquiatra debe estar alerta para aprender, hasta donde le sea

posible, la impresión inmediata que ha creado de sí en un extraño, debo destacar, al mismo tiempo,

que eso es algo que ti no puede saber. Cuando mucho, puede tener una suposición útil de

“probabilidades alternadas” basadas en la experiencia con otros clientes, incluso la información

que ha recogido en la observación inicial sobre el comportamiento demostrado por ese cliente

particular. Ahora bien: ¿por qué digo suposiciones de, por lo menos, dos alternativas, o mejor

dicho dos probabilidades? No me interesa que el entrevistador tenga una docena, aunque resulta

muy difícil abarcar, sin perder alguna, tantas probabilidades. Pero si no tiene más que una, está

operando con base en fe, que es el método de operación característico de la gente que jamás se ha

detenido a dudar de su capacidad de origen celestial para saber cuánto hay que saber sobre una

persona, nada más que hablando con ésta cinco o seis minutos. Para tales personas, su única

suposición de probabilidad equivale a una certeza. Pero si el entrevistador tiene varias

probabilidades en su mente, eso le mueve a explorar todavía más, y entonces la probabilidad de

una aumenta y la de la otra disminuye; y así, por medio de ese sencillo mecanismo, avanza hacia

una razonable exactitud. Lo mejor que puede tener un psiquiatra en las primerísimas etapas de su

contacto con un extraño, es una suposición de quizá dos posibles impresiones que pueda haber

creado en ese extraño. Tal conjetura es útil; es el comienzo de llegar a saber, muy en general, de

qué manera impresiona a esas personas. La única manera en que llega a saber tales cosas es

teniendo sumo cuidado de cerrar su mente en el momento en que tiene un “pálpito”. Cerrar su

mente demasiado pronto puede resultar muy agradable o muy perturbador, según sean sus

necesidades del momento, pero habrá de ejercer muy escaso efecto en lo que se refiere a ayudarle

a mejorar en entrevistas posteriores.

Un aforismo que se atribuye a la expresidenta Mary E. Woolley de Mount Holyoke, acude

a mi memoria como digno de atención en este punto. En cierta ocasión, aquella gran dama dijo

esto, cuya verdad me dejó menos que mudo durante horas después de haberlo oído: “A menudo

resulta muy importante distinguir entre lo meramente muy difícil y lo realmente imposible”. El

reconocimiento de que algunas cosas son imposibles, y no sólo difíciles, resulta un gran elemento

de economía en cualquier campo que comprenda operaciones muy complejas, y la entrevista

psiquiátrica es probablemente una operación muy compleja. Por lo tanto, es útil que al comienzo

mismo del contacto de uno con extraños, se tenga una viva comprensión de que hay un gran

número de cosas que serían maravillosas si fuesen posibles, pero que, puesto que no son posibles,

no merecen que uno pierda el tiempo con ellas. Por ejemplo, si usted recuerda sus observaciones

personales al conocer a otros, se dará cuenta de que hay límites a lo que se puede llegar a alcanzar

en lo que respecta a la recepción formal de un extraño. Uno puede dirigirse a la puerta y llamarlo

para que entre, o alzar la cabeza y decir: “¡Ah! Usted es el señor Jones”, y a renglón seguido

invitarlo a sentarse, etc. Tales sencillas y convencionales operaciones son, más o menos, todo lo

que es posible hacer a esa altura de la sesión, con un resultado concebible-mente entendido, y todo

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lo que se refiere a la entrevista psiquiátrica debe estar enfocado vivamente en resultados

completamente entendidos. Cuando digo entendidos” me refiero a los datos que caen con relativa

facilidad en hipótesis alternativas en cuanto a su probable significado, hipótesis alternativas que

pueden ser indagadas de tal modo que una de ellas gana en importancia mientras la otra se esfuma

hasta la insignificancia.

Y ahora me agradaría resumir una gran parte de lo que he estado diciendo, en otro aforismo

que me puede ser atribuido: El entrevistador debe estar alerta a todo cuanto se ha dicho y hecho

en el comienzo formal de cada entrevista, para que le sea posible hacerlo cada día mejor por

medio del recuerdo correcto de todo lo pasada Solamente cuando un entrevistador puede recordar

un curso de hechos exactamente, tanto en lo que se refiere al movimiento como al tipo del

movimiento, es decir, la sincronización del movimiento, qué es lo que ha precedido a qué, qué es

lo que ha seguido a qué, qué tiene el material del cual podrá extraerse un análisis útil de los

procesos comprendidos, de los cuales, a su vez podrá sintetizar una comprensión cada vez mejor

del aspecto particular de vivir. Puesto que el entrevistador está tratando de ser un experto en

apreciar los movimientos de otra persona, a fin de obtener una visión útil de la misma, su

entrenamiento puede muy bien comenzar con la idea de que tiene que estar intensamente alerta a

lo que él mismo dice y hace. Algunas veces un paciente menciona algún increíble error que el

psiquiatra ha cometido hace mucho tiempo; si el psiquiatra recuerda nítidamente lo que dijo o

hizo, el descubrimiento de que eso ha sido un craso error puede constituir un paso adelante. Sin

embargo, ocurre a menudo que el psiquiatra no tiene una idea precisa de lo que ha hecho. El

paciente le dice algo que se parece mucho a lo que él recuerda vagamente, pero no está en

posesión de los hechos con bastante claridad como para estar seguro, porque en el momento de

hacerlo no estaba bastante alerta. Cabe tan sólo que se ha producido una seria incomprensión o

interpretación errónea de algo que ha sucedido entre él y el paciente, y que resulta lamentable;

pero que yo sepa, las lamentaciones no sirven de nada a nadie.

De este modo, uno aprende a dedicar una inmensa cantidad de vigilancia a la labor que

tiene entre manos, una especie de alerta claridad sobre lo que ha ocurrido. Esto no quiere decir que

el entrevistador obre como si tuviese miedo de que el extraño fuese a estallar ante él, o algo por el

estilo. La gente puede estar tan alerta como para tener una macroscópica constancia de pequeños

hechos, y sin embargo a cometer congenialmente toda clase de cosas que no requieren atención

particular alguna. Y el entrevistador descubre que hay comunicación emanada del primer

encuentro visual con el extraño, no sólo comunicación por medio del lenguaje sino comunicación

por medio de los gestos, ampliamente concebida, una especie de intercambio de movimientos

expresivos distintos del lenguaje.3 Lo que se comunica inicia el desarrollo por inferencia de

hipótesis sobre la otra persona.

EL RECONOCIMIENTO

Como ya he sugerido, al finalizar la primera etapa de la entrevista, el paciente deberá sentir

la sensación de que: “Bueno, ahora el médico ya sabe por qué estoy aquí”. Y entonces, el

3 Una noción de la amplitud de este intercambio pude ser obtenida leyendo “Ensayo de Clasificación de los

Movimientos Expresivos”, págs. 24-35, en: Estudios del Movimiento Expresivo, de Gordon W Allport y Philip E.

Vernon, Nueva Cork, Macmillan, 1933.

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psiquiatra puede decir, en efecto: “Bien: ¿quién es usted?”. En otras palabras, se dispone, en la

segunda etapa, a obtener un bosquejo general del paciente, el cual deberá ser breve, y de ningún

modo extenso, como la historia de una vida. Esta es la etapa a que me refiero como “el

reconocimiento”.

Por regla general, yo comienzo esta etapa diciendo algo como lo que sigue: “Bueno, ahora

haga el favor de decirme qué edad tiene usted, ¿Dónde nació? ¿Viven su padre y su madre?” Y si

uno de los dos hubiese muerto: “¿Cuándo y de qué murieron?” Si el paciente no supiese de qué

murió su padre, por ejemplo, eso puede conducir al descubrimiento de que el padre no vivió en el

hogar de la familia durante los últimos veinte años, y que, si bien el paciente está bastante seguro

de que su padre ha muerto, no conoce ninguna de las circunstancias de su muerte. He aquí algunos

datos muy interesantes. A renglón seguido, le pregunto el número de parientes consanguíneos que

tiene, incluso los que hayan muerto, si hubo alguno. Si uno de ellos murió durante el periodo de

memoria del paciente, ello puede resultar sumamente significativo, pero también es importante

tomar nota de los que fallecieron antes que él recuerde, porque pueden haber sido de particular

significado para sus padres, y de ese modo ejercer un considerable efecto sobre él. Le pregunto

también cuál es un lugar en el orden de edades de los hermanos y trato de obtener una respuesta

exacta. Después le pregunto quién, además de sus padres, se hallaba siempre o frecuentemente en

la casa hasta que él cumplió siete años. Por ejemplo, si la abuela —o una tía solterona, o cualquier

otro pariente— estaba con frecuencia en la casa durante esos años, ello puede dejar una influencia

permanente; es conveniente estar advertido de esto cuanto antes, porque de lo contrario podría

ocurrir que uno cometiese graves errores de inducción. Para un gran número de personas, la tarea

de clasificar todo ese material de datos resulta realmente impresionante. Muchas pueden haber

olvidado, por ejemplo, que la abuelita en la figura más alegre de la casa en ese periodo de los

primeros siete años de vida del paciente, y se alegran cuando se les hace recordar ese hecho.

Luego pregunto qué hacía el padre, la madre, o quien fuese el que sostenía el hogar, para

ganarse la vida. Para ese entonces es probable que yo haya conseguido tener una noción de la

posición económica de la familia, pero si ése no es el caso, formulo la pregunta en forma

específica. Después inquiero si hubo alguna vez algún cambio de importancia en la posición

financiera de la casa. (Todo esto me fue impuesto naturalmente, por el hecho de que inicié mi

práctica profesional justamente en los días en que comenzaba la gran depresión en los Estados

Unidos.) Los cambios o grandes perturbaciones económicas tienen por lo general razones o bien

especiales o bien generales, y ejercen efectos muy marcados sobre el curso del desarrollo de la

personalidad. Los padres tienen siempre in mente un determinado curso de actividad para sus

hijos, curso que los hijos buscan o evitan a toda costa, pero un gran cambio económico puede

conducir a una trágica revisión de las ambiciones paternales, con los correspondientes efectos

sobre los hijos y sus aspiraciones, lo cual puede muy bien dejar marcas indelebles. Si, en efecto, se

registraron cambios económicos, trato de establecer qué edad tenía el paciente cuando los mismos

ocurrieron Si fue cuando él tenía muy pocos años —menos de los ocho— pueden haber influido

las expresiones y esfuerzos paternos tendientes a dar un rumbo a la vida del hijo. Si los cambios se

han producido cuando el paciente tenía alrededor de veinte años, tienen que haber afectado su

obtención de una educación universitaria, o si pensaba estudiar medicina o derecho, pueden haber

afectado su objetivo educacional, aun cuando fuese mayor. Si los cambios ocurrieron una vez que

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él había completado ya su educación, lo probable es que no hayan ejercido una influencia mayor,

salvo en lo que se refiere a que otra gente depende de él.

Y cuando ya tengo todos esos datos —y véase que procedo de acuerdo con lo que se me ha

inculcado como un sistema de valores que parece tan natural a los norteamericanos— me vuelvo

curioso, algunas veces ante el asombro del paciente, sobre qué clase de persona es su padre. La

gente es cualquier cosa, desde muy locuaz —locuaz en extremo— hasta desvalida ante tal

pregunta, y si ese desamparo del paciente parece ser una falta real de formulación verbal, digo:

“Bien, ¿cómo era considerado en su comunidad?” Si persiste en su impotencia para formular eso,

puedo mencionar al pastor de la iglesia a la cual pertenece el padre, al médico de la familia, al

farmacéutico donde tiene una cuenta corriente, al almacenero, etc., y preguntarle: “¿Qué le parece

a usted que dirán de su padre si se les pregunta qué opinan de él?”

Un ligero apresuramiento ante la oscuridad no puede causar daño alguno en ese punto,

porque la brevedad respecto a estas cosas no es tan sólo para conveniencia del psiquiatra: también

tiene cierta pertinencia en la cuestión de por qué se halla el paciente en el consultorio. Porque la

verdad es que está allí para darme una biografía adecuada de sí mismo; y así, si parezco un poco

apresurado en mi deseo de obtener lo que quiero de su biografía, su disgusto es mínimo. He

obtenido una cierta idea de qué clase de persona es o era su padre, y una vez logrado eso, me torno

curioso para saber si la suya era una familia feliz. ¿Eran felices en su matrimonio los padres? Y en

seguida deseo enterarme de cómo era la madre. Por razones que jamás me atrevería a poner en

palabras, mientras pregunto qué clase de persona era el padre, le pido al paciente que me describa

cómo era su madre. Cuando ya hemos desarrollado ese punto hasta cierto grado —el paciente

suele tener una idea excesivamente vaga de esa señora—, recuerdo otras personas que ya han sido

mencionadas con frecuencia anteriormente como de la casa, durante los primeros años del

paciente, y pregunto qué clase de personas eran. Esto es, por regla general, un alivio tan grande

para el paciente, después de haber tratado de describir a su madre, que a menudo obtengo cosas

muy interesantes sobre esos semiparientes, y éstos pueden resultar muy ilustrativos, aunque no sea

más que para comprender el papel que puedo desempeñar más adelante en la relación con el

paciente.

Al llegar a este punto suelo suspirar —con suficiente motivo— y preguntarle al paciente

algo sobre su educación, y cuando ya hemos discutido ese punto lo más rápidamente posible,

deseo saber la historia de sus ocupaciones. En esa historia no creo que invertirá un mínimo con la

generalidad de los pacientes para descubrir si fueron aplazados o no en algún año de estudios, a no

ser que los haya catalogado ya como de mente débil. La educación es, en lo que a mi concierne, un

claro índice de la combinación de perspicacia y ciega ambición de parte de los padres del paciente,

parientes ricos, y el paciente mismo. La historia educacional puede ser breve, muy breve, como,

por ejemplo: “Pues del colegio secundario pasé a tal o cual instituto preparatorio y luego a tal o

cual universidad, donde finalmente obtuve el titulo de doctor en medicina en tal o cual facultad”.

Eso es suficiente; se limita a revelarme que es afortunado, juzgándolo por la generalidad de las

personas.

La historia de las ocupaciones si bien incluye también grandes factores de la situación

económica general, las oportunidades geográficas particulares, y otras cosas, es mucho más

ilustrativa en lo que se refiere a la capacidad del paciente para convivir con los demás y progresar

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en la vida. Por lo tanto, llegado a ese punto, deseo saber qué es lo que ha hecho desde que terminó

sus estudios, y me muestro bastante curioso al respecto. Cuanto más enferma está una persona,

más omite los detalles de su historia de ocupaciones. Y así, aquí, por primera vez, generalmente

hago algo que es muy importante como parte de la entrevista psiquiátrica: le digo al paciente lo

que he oído decir, y luego le pregunto si esa es toda la historia, diciéndole algo así: “Bien: aparte

de esos dos empleos, ¿no ha tenido usted otras ocupaciones?” Ante esa pregunta, muchas personas

me revelan que sí, han tenido otros veinticinco empleos, pero no les ha sido posible conservarlos

mucho tiempo. Esta información es muchísimo más importante que la que se refiere a los dos

empleos que se hablan mencionado. De esa forma, uno debe descubrir si hay algo más o no de la

historia de ocupaciones del cliente que lo que salió a la luz primeramente en la entrevista. Sin

embargo, mientras hato eso, observo con atención el reloj. Es decir: no me interesa saber si el

capataz de la fábrica donde trabajaba el paciente era bueno o malo; lo único importante para mí es

qué empleos, por cuánto tiempo y en dónde los ha tenido el paciente, datos con los que tengo una

idea de si la persona progresaba en su trabajo; si la gran necesidad de dinero le empujaba a dejar

un empleo para conseguir otro mejor rentado; si conservó cada empleo el tiempo suficiente para

enterarse a fondo de lo que era su trabajo, yen cuanto lo sabía cambiaba de casa o de fábrica, en

una costumbre curiosamente concienzuda pero superficialmente mórbida de aprender algo sobre la

vida; si reñía con todas las personas con quienes trabajaba, y muchas cosas por el estilo. No me

interesan los detalles, pero sí busco un bosquejo de los hechos.

En ese punto me torno curioso sobre si la persona está casada, y en caso afirmativo, cuánto

tiempo lleva de matrimonio. Le pregunto, canto quien no quiere la cosa: “¿Completamente feliz?”

Y si su matrimonio no es feliz, el paciente, por regla general, demora un instante su respuesta

afirmativa. Algunas veces, al recibir esa respuesta, lo miro y le pregunto si tiene hijos, así como

también si es su primer matrimonio. Con frecuencia, el cliente me responde: “No, no: estuve

casado antes”, con un tono de voz que equivale a decir que yo debería saber eso, cuando en

realidad todo cuanto me ha dicho hasta entonces no me indicó ni remotamente tal cosa. Y luego

quiero saber datos sobre el matrimonio anterior. Lo más importante es: ¿Fue el primer amor?, y si

hay alguna discrepancia en esto, viene, naturalmente, la pregunta: “¿Por qué se casó?” Algunas

veces no fue más que porque la familia consideró que le convenía casarse. Recibo toda esta

información sin demostrar sorpresa porque un experto jamás debe sorprenderse cuando obtiene lo

que desea.

Y con eso he terminado. De las opiniones de los vecinos y conocidos del paciente sobre

éste, es decir, qué clase de persona le parece que es, he tratado de seleccionar aquellas que tienen

una cierta medida de probable significado para comprender lo que él hace. Él tiene la sensación de

que yo sé mucho sobre él, en parte debido a que la mayoría de esos datos no son generalmente

discutidos en sus relaciones con extraños. De una manera vaga, sé en efecto bastante, porque desde

entonces en adelante me limito a vigilar cuáles de los índices acostumbrados demuestran ser

correctos en su caso, y en cuáles él es una excepción de las probabilidades implícitas de los datos

semiestadísticos de su pasado, la posibilidad de su familia, etcétera.

Por ejemplo, existe cierta probabilidad de que el quinto y último hijo de la familia, que es

el único varón, y que ha nacido diez años después del hermano que le precede, esté terriblemente

echado a perder por mimos. Al descubrir que una persona ocupa tal posición en la familia, pienso

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de inmediato: ¡Ah! Lo probable es que este hombre haya vencido al asesinato, desde los años de su

infancia”. Y así, observo eso, comienzo con eso, pero tengo la esperanza de que me es posible

reconocer cualesquiera excepciones notables que encuentre. Para eso es que deseo tener un breve

bosquejo. El entrevistador utiliza todo lo que le es posible de las dudosas pero sin embargo

respetables generalizaciones que ha ido recogiendo en toda su vida y estudios anteriores,

recordando empero que esas generalizaciones son declaraciones de probabilidad; jamás son

declaraciones en el sentido de que “en tales circunstancias, esto o lo otro es inevitablemente así”.

Jamás tenemos esa clase de conocimiento absoluto respecto al vivir humano y, por lo tanto,

permaneceremos eternamente jóvenes. Si resultare que nada referente al paciente encaja en la

pasada experiencia del entrevistador, éste tendrá en realidad una enorme y difícil tarea en lo que

respecta a serle útil a su cliente.

Algunos psiquiatras, al descubrir que alguien es el hijo menor y el Único varón, nacido

muchos años después de la hermana que le precedió, consideran como seguro, más bien como una

probabilidad, que se trata de un individuo mal criado. Esos señores deberían estudiar las ciencias

naturales, en lugar de tratar con el humano vivir. Las excepciones de las probabilidades que surgen

de este tipo de datos crudos sobre la gente son notables en extremo. Es posible que no se

aproximen al cincuenta por ciento, pero no por esto dejan de constituir un grupo muy significativo

de excepciones, y puesto que el entrevistador debe —según se espera de él— demostrar cierta

pericia para tratar con la gente, será bueno que no deje de tenerlas en cuenta. Pero hasta dónde las

probabilidades que ha llegado a aceptar resultan valederas en un caso dado, resultaría fácil tener a

mano esos datos desde entonces. Y cuando el entrevistador encuentre excepciones, porque todos

las respetan por el mismo carácter que tienen de ir contra la regla general, las encuentra más

fáciles de recordar que si hubiese tropezado con ellas ciegamente, mientras escuchaba la larga

historia de vida, y se hallaba quizá confundido por la extraña actitud de tía Hattie, cuando le llegó

la menopausia, que sólo es pertinente si uno tiene curiosidad por saber si habla algún caso de

demencia en la familia, sino, es pérdida de tiempo.

De esta manera, el segundo paso es un apresurado recolectar de esa clase de pistas o guías

que ordinariamente pueden resultar bastante útiles al que está empeñado en el estudio de la

personalidad y costumbres de una persona. Pero obsérvese que no be preguntado nada sobre la

personalidad del sujeto; he intentado simplemente descubrir cómo es que se encuentra en mi

consultorio —en el sentido de tiempo y espacio—, para descubrir cuáles son los mojones más

evidentes que han señalado su curso hasta aquí. Sin embargo, cuando esos datos sociales han sido

completados, el psiquiatra habrá sido impresionado por muchas características de la persona con la

cual está tratando. Debido al gran número de tópicos que se cubren en el bosquejo social, a su

verdadera importancia, y a la vez aparente falta de relación, es más probable que el paciente

muestre indicios significativos, tal vez sin saberlo por completo, que si estuviese conversando

libremente sobre alguna cosa de cuyos tópicos tuviese un dominio más o menos amplio. Más

adelante, en la indagación detallada, a no ser que por alguna razón el psiquiatra tenga realmente

que recurrir al reinterrogatorio, es necesario en grado sumo dejar al paciente más o menos el

control de los tópicos; las cosas tienen que fluir, pues de lo contrario pueden resultar tan

desconectadas que el entrevistador no sepa bien que es lo que ha sabido.

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Pero en el reconocimiento, en el cual el entrevistado está más o menos contestando a una

serie organizada de preguntas, el entrevistador tiene una oportunidad, estando con el oído alerta y

el ojo avizor, de recoger un gran número de pistas para su exploración ulterior. Por ejemplo, el

entrevistador observa, en esta etapa, la relativa facilidad o dificultad de la relación, que refleja el

grado de la concentración del entrevistador en el procedimiento, su sensibilidad a la otra persona,

en este caso el entrevistador; y sus actitudes tal como uno las describe comúnmente en términos

como reservada, desconfiada, mutuamente respetuosa, hostil, defensiva, conciliatoria,

apologéticamente inferior, superior, etc. Es posible también que el psiquiatra observe la actitud del

entrevistado hacia su propia memoria si parece que confía en ella o no; su actitud respecto a

“responder a las preguntas”, y si la misma le hace considerarse en desventaja o no; la aparente

extensión de su necesidad de que se le tranquilice, y así sucesivamente. Más adelante, cuando me

refiera a la entrevista como procedimiento, me extenderá más sobre las clases de impresiones

generales que el entrevistador puede percibir durante esta etapa de la entrevista, y las formas en

que determina el valor de esas impresiones y pone a prueba su validez.

EL RECONOCIMIENTO EN LA PSICOTERAPIA INTENSIVA4

El reconocimiento puede durar unos veinte minutos, en el caso de que yo no espere volver

a ver a la persona, o durará entre siete y media a quince horas, que me parece aproximadamente el

promedio cuando el tiempo no es factor de suma importancia. Pero también puede durar más. Una

vez en mi experiencia actual, pensé literalmente un poco más de tres meses en esa fase que yo

denomino el reconocimiento. La persona fue un candidato en adiestramiento, que habla realizado

una dilatada meditación respecto a su historia personal y, por lo tanto, dicha historia era bastante

rica en datos y estaba ya bastante bien organizada.

La habilidad que un entrevistador puede manifestar en la obtención e interpretación de esa

historia en bosquejo, tiene mucho que ver con la facilidad o dificultad del interrogatorio detallado

subsiguiente que, si el entrevistador es un psiquiatra que está realizando el tratamiento de un

paciente, significa ordinariamente el prolongado lapso de psicoterapia intensiva. El interrogatorio

detallado puede ser reducido, según sea la exactitud concisa de los puntos destacados de este

bosquejo de reconocimiento de la personalidad, hasta un noventa por ciento.5 Estoy

4 [Nota de los editores: El resto de este capítulo está tomado de la serie de conferencias sobre Concepciones de la

Psiquiatría Moderna, que Sullivan pronunció en la Escuela de Psiquiatría de Washington en 1946-47, y en las cuales

discutió algunos aspectos de la entrevista psiquiátrica.Hay edición castellana publicada por editorial Psique, Buenos

Aires, 1959.

5 [Nota de los editores: En una sesión de preguntas y respuestas, al final de la serie de conferencias de 1944, Sullivan

formuló las siguientes observaciones en respuesta a una pregunta que le fue hecha sobre la psicoterapia breve:

“He sostenido desde hace mucho tiempo que la psicoterapia breve debía ser alcanzada mejorando la utilización del

minuto psicoterapéutico. Si uno no está regido por principio alguno, sino solamente por algunas vagas creencias—

como en algo parecido a la asociación libre—creo que la psicoterapia breve puede muy probablemente medirse en

términos de décadas. Pero si uno está interesado en una dificultad precisamente definida y recurrente que las personas

tienen en relación significativas con otros, es completamente posible que pueda hacerse mucho en un apeo bastante

corte. Si ha de hacerse bastante en un corto periodo de tiempo, ni el paciente ni el psiquiatra pueden permitir que se

sostengan largas digresiones respecto de su mutua admirabilidad, o sobre interesantes espectáculos en el teatro, etc.,

etc. En electo, el psiquiatra debe seguir los acontecimientos tan de cerca, cuando parece comenzar una digresión, o

algún problema subordinado parece adueñarse del centro de la conversación, que le permita indagar si tal es en verdad

el caso, o si el tópico encaja realmente en el tema que estaban discutiendo ambos en ese momento. En tales

60

completamente seguro de que la razón de los indeterminables lapsos de vida invertidos en la

supuesta psicoterapia intensiva de pacientes es, en algunos casos, simplemente el hecho de que el

psiquiatra no tenía indicaciones particulares sobre cómo el paciente había llegado a su consultorio;

en vez de eso, el psiquiatra dependía de lo que se denomina asociación libre, para describir todo

eso. Puesto que la asociación puede ser ciertamente muy libre, cuando llegó el momento en que el

psiquiatra tuvo alguna noción de la historia de la vida del paciente, mucho temo que esa noción

haya sido equivocada. Así, el momento ideal para realizar esa clase de indagación —para tratar de

descubrir “¿Cómo es este paciente?”, en términos de la rudimentaria historia de su vida— es

inmediatamente después de haber comenzado la cosa, en cuanto se haya establecido una relación

doctor-paciente en potencia. Si el doctor hace eso, entonces estará en condiciones de tener puntos

de vista que no son trascendentales. Y aun si la mitad de los hechos que le fueron relatados son

erróneos, serán corregidos con bastante prontitud.

Supongamos, por otra parte, que una persona llega ante el psiquiatra y dice: “Se me ha

diagnosticado como neurótico obsesivo, y se me dijo que necesito el psicoanálisis. ¿Puede usted

hacerse cargo de mí?”, y el psiquiatra responde:

“Sí, comenzaremos inmediatamente”. ¿Qué es lo que se asume ahí? En primer lugar que el

mencionado diagnóstico ha sido hecho por un doctor competente, yen segundo lugar que el

psiquiatra es una persona deiforme, que tiene por fuerza que triunfar, o que es un canalla sin

principios, que percibirá dinero sin pensar ni un instante en lo que el paciente habrá de recibir a

cambio de lo que desembolse. Sugiero que el psiquiatra trate de descubrir algo sobre una persona,

antes de formular o sugerir amplias promesas respecto a lo que hará, o a lo que deberá hacerse, y

particularmente antes de que empiece a hacer algo que puede o no ejercer influencia constructiva

alguna sobre el paciente, no en el sentido de desarrollar una historia psiquiátrica de acuerdo con

este o aquel bosquejo que pueda hallar en la biblioteca del hospital o la clínica, sino desde el punto

de vista de orientarse respecto a ciertas posibilidades básicas de acuerdo con el programa de

desarrollo de las cosas.

No quiero significar que todo el reconocimiento está siempre netamente separado de todo

el interrogatorio detallado. La verdad es que hay cuestiones que se presentan de tal modo en el

curso de desarrollo de este bosquejo, que es evidentemente ventajoso en grado sumo continuar de

inmediato con el tópito en detalle. Es mucho mejor abocarse a los detalles en el momento más

oportuno, que dejarse dominar en cualquier sentido por la obsesión de seguir el resto del bosquejo

social antes de obtener algo en que basarlo. A no ser que algo sea diferido suavemente de tal modo

que el entrevistador lo considere natural, no es probable que sea la misma cosa al suscitarse de

nuevo. Por ejemplo, al interrogar al paciente respecto a su madre, el entrevistador puede haberse

enterado de que era una mujer maravillosa, salvo que tenía un genio violento y a veces, debido a la

ira, parecía no estar en su sano juicio. Si después de haber oído una información como esa el

circunstancias, el paciente puede llegar a darse cuenta de que el psiquiatra sabe lo que está haciendo y que existen

buenas razones para que él colabore en ‘oque aquél está haciendo. Incidentalmente, cito que la frecuencia de la

entrevista es importante tan sólo desde el punto de vista de las limitaciones del psiquiatra y que se trata de una

cuestión de su habilidad o capacidad para recordar. A mí, me lleva por lo general un rato, en cada entrevista, recordar

lo que ha estado ocurriendo; por lo común, el paciente dice algo que suscita el reconocimiento correcto y entonces

estamos ya en camino hacia donde nos hallábamos en la sesión anterior.”

61

psiquiatra desvía el interrogatorio con una pregunta referente a la otra persona, el paciente habrá

de sufrir, probablemente, como consecuencia de la franqueza que tuvo en su declaración original.

El resultado es que cuando el entrevistador vuelve al tema madre y formula preguntas sobre la del

paciente, puede oír una catarata de excusa sobre lo que el paciente dijo en primer lugar por haberse

convencido este para entonces de que es necesario Ser mucho franco en las declaraciones. Y el

entrevistador ya no puede estar tan seguro, ni aproximadamente, de la información que obtiene.

Pero si. cuando se formula la declaración original, el entrevistador invita al paciente a poner unos

cuantos ejemplos —qué era lo que precipitaba el mal humor y la ira de su madre, etc.— antes de

pasar a otros asuntos, entonces el tópico es ampliamente abierto, y eventualmente pueden

discutirse los detalles con mucha menos dificultad.

E1 uso de/a asociación libre. Durante el reconocimiento, es posible que el entrevistador oiga

hablar de alguna situación de un momento perteneciente al pasado del paciente, que parece

significativa, pero que no se presenta clara; cuando el entrevistador formula preguntas

complementarias, puede llegar a un punto en el cual algo que él quisiera saber no es accesible para

el paciente. Es decir: el paciente no puede recordarlo. Empleando antigua jerga, el material ha sido

“reprimido”. Esta es la oportunidad de hacer algo sumamente educativo. El entrevistador puede

decir: “Lo cierto es que me pregunto cuál es la verdad de este asunto. Dígame, a usted ¿qué le

parece?” Debido en parte a la presión, y en parte también a la objetividad de la pregunta y a que el

paciente está tratando verdaderamente de obtener algún provecho de su contacto con el psiquiatra,

a menudo experimenta una sorprendente experiencia al descubrir lo que acude a su mente. En otras

palabras, al atacar lugares en blanco de la memoria del paciente, de esta manera tan sencilla, el

entrevistador le está dando, en realidad, una insinuación sobre el carácter de la asociación libre

que, de otra manera, podría resultarle terriblemente difícil conseguir.

Es más: tratar de decir a los pacientes lo que significa la asociación libre y tratar de

conseguir que ellos la materialicen, puede resultar todo un problema. Hace tiempo medio por

coleccionar prescripciones dadas a los pacientes por analistas, respecto a la manera de empezar a

trabajar. Claro está que, antaño, la primera instrucción que recibía el paciente era: “Tiéndase en

ese sofá y relaje todo su cuerpo completamente’. Una de las innúmeras variantes de esa

prescripción, agregaba: “Experimente la mayor sensación de paz que le sea posible y dígame todo

cuanto acuda a su mente, aunque le parezca que no tiene la menor importancia”. Tratar de relajar

el cuerpo por completo siempre tranquilizaba al paciente, por lo cual el psiquiatra no tenía que

preocuparse de ninguna otra cosa por un rato; algunos pacientes podían pasarse los seis meses

siguientes tratando de obtener esa completa relajación sin conseguirlo ni una sola vez. Si el

psiquiatra pide al paciente que haga cosas que no le son posibles, el paciente muy pocas veces

tiene el buen sentido de decirle al médico: “Sí, doctor, pero ¿cómo se hace eso?” En su lugar,

presumen que el psiquiatra sabe lo que está haciendo, y tratan de relajar sus cuerpos. Si la

prescripción no da resultado favorable, tales pacientes tienen entonces la prueba de que no les es

posible obtener beneficio alguno del psiquiatra. En lo que a mi se refiere, esas prescripciones no

dieron el menor resultado. Al fin llegué a la conclusión de que la única manera de lograr que el

paciente alcance la asociación libre, que le resulte de beneficio tanto a él como a mí, es inculcarle

la facultad de su personalidad para presentar datos desconocidos por una corriente más o menos

libre de pensamientos. Y llegué también a la conclusión de que la manera de inculcarle eso no era

hablando sobre ello, sino realizando algunas demostraciones. El momento ideal para esto es

62

cuando surge una pregunta válida y el paciente no tiene nada que decir a modo de respuesta. De

esa manera, cuando nos abocamos a cualquier problema que ha surgido durante el reconocimiento,

y tropezamos con callejones sin salida respecto de él —es decir, áreas en las cuales el sistema del

ego está en funciones— trato de lograr que el paciente hable más o menos al azar, conforme van

sucediéndose los pensamientos en su mente y entonces, en una buena proporción de casos, el

paciente me da una demostración bastante convincente de su progreso en lo que respecta a

proporcionarme una buena información. En otras palabras, cuando el paciente no tiene respuesta a

una de las preguntas que le hago y que son de evidente real importancia para él, el funcionamiento

de la personalidad es tal que el proceso siguiente tiene probabilidades de producirse: conforme el

paciente empieza a hablar sobre las cosas que acuden a su mente, sus pensamientos empezarán a

circular de la manera más curiosa, hacia la contestación a mi pregunta. Puede suceder, como es

natural, que el proceso empiece y termine, o se detenga, muchas veces antes de que el paciente

haya contestado a una sola pregunta significativa.

Sólo después que el paciente ha tenido unos cuantos ejemplos del hecho de que la

asociación libre tenía sentido, puede el psiquiatra llegar a conclusiones al respecto, hasta

conclusiones útiles sobre la inconveniencia de elegir lo que ha de informar sobre la entrevista.

Cuando el paciente ha logrado realmente algo por medio de un informe más o menos libre de sus

procesos ocultos, empezará a comprender que el hecho de abandonar ideas por el solo temor de

que son inmateriales, puede hacer que fracase el proceso terapéutico. A menudo me ha sido dado

escuchar a personas que comenzaron por lo que parecía ser un simple evadirse de una posición

cargada de ansiedad, es decir, que parecían hablar de algo que no era pertinente, pero si estaban o

parecían estar hablando con fidelidad sobre lo que pasaba por sus mentes, no seguía siendo

inaplicable mucho tiempo, pues la mente, por regla general, no pierde mucho tiempo con los

detalles que no son pertinentes o que carecen de importancia. Claro que cuando una persona habla

y habla sobre las abejas y las flores, o algo por el estilo, es posible que yo diga sardónica-mente:

“Esto parece ser asociación libre real pero me gustaría saber a qué demonios se refiere”. De esta

manera, el modo que yo empleo para lograr que opere ese aspecto tan importante de la

personalidad, es inducir al paciente a que ole informe sobre sus pensamientos de relativamente

libre fluir, antes de formularle una sugestión en el sentido de que ése es un método de mucha

importancia. Uno se siente inclinado a creer que todos estamos perfectamente enterados de todo lo

que se refiere a la asociación libre, y que no es posible tender una trampa a nadie para que la logre

por medio de una técnica tan simple. Pero si el psiquiatra está realizando una tarea bastante

afortunada en el reconocimiento, el paciente, por regla general, estará tan interesado y ocupado

que no podrá ponerse a pensar en la última película de psicoanálisis que vio, pues estará

trabajando realmente en algo que tiene verdadera importancia para él. Así, el psiquiatra debe tratar

de provocar que ocurra algo a lo cual él pueda referirse entonces como sucedido, en lugar de

decirle al paciente todas las cosas insignificantes que acuden a su mente, o algo por el estilo.

Resumen del reconocimiento. En mi experiencia fiscalizadora6 de los últimos tres años, he

comprobado que es útil recomendar que el psiquiatra —particularmente en una serie de entrevistas

con un paciente— ponga fin al reconocimiento preliminar con una declaración que constituya un

6 [Nota de los editores: Sullivan se refiere aquí a su trabajo fiscalizador y consultivo con los psicoterapeutas, en la

zona de Washington.

63

resumen de lo actuado basta entonces. Así, ese resumen seria elaborado al final de, digamos, unas

siete a quince horas de entrevistas, y precedería a los esfuerzos detallados de la psicoterapia. En tal

resumen, el psiquiatra informa al paciente todo lo que ha oído y lo que considera como un

problema que parece hallarse comprendido dentro del campo de la psiquiatría. En toda mi

experiencia, ese resumen ha resultado, sin una sola excepción, de gran utilidad para el paciente, y

muy satisfactorio para el terapeuta. En efecto, hasta en los casos en los cuales un paciente que ha

sido visto en una sola entrevista se irritaba ante ese resumen, y cerraba aparentemente la puerta a

toda ayuda psiquiátrica, he comprobado posteriormente algunas veces, por medio de la

información colateral, que resultaba beneficiado. En una serie larga de entrevistas, es importante

establecer la justificación de que el paciente acuda al psiquiatra; la relación no debe ser dejada

tácita durante mucho tiempo en lo que se refiere a su carácter básico. La situación psiquiátrica es

formalmente establecida cuando hay un consenso —aun cuando sea involuntario— de que el

paciente y el psiquiatra pueden muy bien referirse todavía más al problema que ha surgido del

reconocimiento.

El resumen, al final del reconocimiento, debe ser presentado con toda la economía posible

de tiempo, aunque sin llegar a la descortesía; si el psiquiatra es prolijo en ese tiempo, es posible

que el paciente se tome mucho más prolijo en el curso del interrogatorio detallado. Al presentar el

sumario, el psiquiatra debe explicar que ahora desea decir al paciente lo que le ha impresionado en

el reconocimiento, así como que le agradaría que el paciente lo tolere hasta que haya terminado, de

modo que pueda hablar relativamente sin interrupciones; al mismo tiempo, el psiquiatra debe decir

al paciente que al final del resumen le pedirá que enmiende o corrija todo aquello que él haya

comprendido mal, y señale cualquier detalle de importancia que el psiquiatra no haya podido

captar hasta entonces.

Muchos terapeutas, al intentar por primera vez el empleo de este método han encontrado en

sí mismos notables impulsos a dilatar el resumen, y se han sentido inseguros respecto a lo que

debían incluir en él, etcétera; en efecto, por lo general han tenido que adoptar una firme resolución

antes de llegar a la decisión final de componer el resumen. Siento una gran simpatía hacia esa

repugnancia del psiquiatra a decirle al paciente todo lo que ha llegado a saber sobre él. Como

psiquiatras, todos podemos exponer el argumento perfectamente razonable de que la psiquiatría es

un campo muy completo y que, en un momento determinado durante la terapia con un paciente, no

hemos tenido tiempo para verificar los hechos. Muchos psiquiatras que no han tenido la

experiencia de usar la declaración sumaria, experimentan una sensación confusa que puede ser

descrita como sigue: “Si yo le dijese al paciente cuán poco ha sido lo que he captado de todo lo

que me dijo, se desanimaría por completo”. Pero el hecho brutal es que en toda la experiencia que

poseo sobre este experimento —es decir mis fiscalizaciones de lo actuado por otros psiquiatras—,

ese confuso anticipo de cuán mal parado ha de quedar el psiquiatra ante el paciente, jamás ha

materializado; en todos los casos, el resumen ha dado como resultado que el paciente demostrara

un señalado respeto hacia el psiquiatra que lo está tratando. El psiquiatra, como ustedes

comprenderán, está particularmente calificado —en virtud de su educación psiquiátrica— para

seleccionar los detalles pertinentes de la vida de otra persona, y formar con ellos patrones

significativos, mejor que cualquiera del infinito número de asesores voluntarios con los cuales el

paciente, como cualquier otra persona, ha estado tratando anteriormente.

64

Una de las razones de la vacilación inicial del psiquiatra en revelar por medio de un

resumen cuán a ciegas se encuentra en la situación de la entrevista, es que la clase de cosas que

resume es determinada por su propia experiencia y su propia comprensión del vivir del paciente.

Eso es lo que se oculta tras la sensación de invalidez que nos acomete en todo momento, cuando

emprendemos la tarea de componer el resumen. Pero las propias limitaciones del psiquiatra, y su

falta de comprensión del vivir del paciente, son obstáculos en su trabajo con el mismo, en especial

durante el interrogatorio detallado, ya se dé cuenta o no de ellas el mismo psiquiatra. Además,

algunas veces resulta en realidad beneficioso para el paciente darse cuenta de que el psiquiatra,

debido a su propia experiencia, es insensible en cierto modo a ciertos aspectos del vivir. El

resultado más aplastante de tal revelación sería que el paciente fuera en busca de otro psiquiatra, lo

cual en algunos casos podría ser de real utilidad, si con ello ha de llegar a saber algo.

Cuando el psiquiatra intenta seriamente resumir lo que ha ocurrido, en el final del

reconocimiento, el paciente tendrá una experiencia que en algunos sentidos es sorprendente. Cosas

que el paciente ha sabido toda su vida, y que ha relatado al psiquiatra en las entrevistas, le serán

reflejadas otra vez en el resumen de una manera que tendrá un significado nuevo, a pesar de lo que

el psiquiatra piense como estupideces y olvidos que él mismo ha cometido. De esa manera, hasta

donde el sumario representa un punto de vista experto, en cierto modo, de los datos que el paciente

tuvo a su disposición en su conciencia y que fue impulsado a informar en la entrevista, será una

entrevista muy edificante para el paciente, un paso muy definitivo en su educación sobre la forma

en que opera la psiquiatría. A menudo el resumen muestra al paciente algunas de sus evasiones y

distorsiones convencionales.

Al presentar su resumen, el psiquiatra tiene que emplear cierto juicio para determinar

cuándo tiene un bosquejo de cosas razonablemente significativas; y jamás sabrá cuán bueno es su

juicio en ese sentido, hasta que no lo haya puesto a prueba. Después que el psiquiatra ha resumido

la situación y proporcionado una especie de recomendación de lo que cree que sería más o menos

el punto de ataque inmediato, deberá, según ya he dicho, alentar al paciente a que enmiende y

corrija esa declaración. Es importante que el paciente haga eso en forma eficiente porque, de esta

manera, el psiquiatra puede aprender mucho más sobre lo que tiene entre manos que lo que podría

saber en el mismo tiempo si emplease otros medios. En efecto, esta es una manera sumamente

buena de conseguir que comiencen las cosas sobre una base que se parezca algo aun consenso

válido. Claro está que si el psiquiatra ve que el paciente está enmendando de manera meramente

obsesiva —dorando la píldora, como suele decirse—, debe interrumpirse para decir: Sí, bueno.

Deduzco que usted está más o menos de acuerdo conmigo. Claro que a mí no mees posible cubrir

todos los detalles que usted ha cubierto”.

Según mi experiencia, la mayor parte de las enmiendas o correcciones del paciente, al

finalizar el sumario, han consistido en recordarme que he dejado a un lado alguna cifra importante.

En esos casos en que dos o tres personas ejercían más o menos la misma influencia sobre las

dificultades de vivir del paciente, muy a menudo me ocurre que recuerdo todas menos una de esas

personas. Y el paciente, al final ha de pensar: Pero ¿dónde dejó a la tía Agatha?”, y me indicará el

hecho de que he olvidado la importancia de tal figura de su familia. Es incapaz, en tal oportunidad,

de generalizar sobre dichas figuras, pero se muestra muy satisfecho cuando yo le digo: “¡Ah, sí! Su

tía Agatha era también parecida a tal o cual persona”. Entonces, él se da cuenta de que yo

65

comprendo la importante experiencia, a pesar de que no me era posible recordar a todas las figuras

significativas. En la entrevista única de una hora y media, yo he utilizado a menudo un resumen de

diez minutos al finalizar la hora y cuarto de sesión, para tratar de decir al paciente lo que me

parecía importante de todo cuanto había oído. Es posible que el paciente farfulle durante los

últimos cinco minutos sobre lo que yo he dejado fuera del resumen, pero muy a menudo termina la

entrevista indicando que seguirá mi sugestión sobre lo que debe hacer, indicando de esta manera

que mi resumen le ha sido de utilidad. A pesar del hecho de que el psiquiatra dejará muchos vacíos

en su breve resumen, deberá serle posible dar al paciente una noción clara de lo que el considera

como un importante problema.

Tangencialmente, me gustaría mencionar que en una serie de entrevistas hacer que el

paciente prepare una cronología de su vida. Esto ayuda sobremanera al psiquiatra que como yo,

experimenta dificultad en asignar nombres abstractos a personas concretas. Además, ahorra tiempo

cuando se trata de pacientes que son particularmente productivos de nombres y que mencionan, en

el curso del trabajo, a todas las personas con quienes han tenido algo que ver. Sugiero que el

paciente prepare un informe, el cual debe mostrar, en una columna, la fecha o el año y su edad,

empezando con su nacimiento y avanzando hasta el presente, y en otra columna, frente a esa escala

de tiempo, breves comentarios sobre dónde vivió, quién viví a en la casa en un momento

determinado, y cualquier acontecimiento de gran significación, incluso aquellos sobre los cuales

me ha estado informando. Yo le explico que tal informe puede ayudarle quizás a recordar ciertas

cosas que no habían surgido a principios del reconocimiento, y que todo eso resultaría muy valioso

para mí en mi esfuerzo para no olvidar a las distintas personas y cuándo sus influencias fueron

sentidas por el paciente. Señalo que esto ahorrará bastante tiempo a los dos, y me ayudará a evitar

interpretaciones erróneas. Con mucha frecuencia por cierto, el paciente acepta y adopta esta

sugestión mía y tanto él como yo salimos beneficiados de este procedimiento.

La cuestión sobre qué ha de incluirse en el resumen, en términos del problema del paciente

según lo ve el psiquiatra, no es, por cierto, tan fácil como parece. Ser simplemente franco en los

trabajos psiquiátricos daría a menudo como resultado una situación en la cual el psiquiatra se

mostraría cruel y destructivo en grado sumo. Cuando más adelante discutamos el desarrollo del

sistema del yo, se tornará bastante más claro que un gran número de personas se ven expuestas a

una ansiedad extremadamente severa, a no ser que puedan mantener ciertas operaciones defensivas

convencionales, que representan las manifestaciones del yo contra la ansiedad. Por lo tanto, el

psiquiatra tiene siempre la responsabilidad de presentar un problema de vivir del paciente, de tal

manera que haga algo más que precipitar una intensa ansiedad. Al finalizar el reconocimiento, es

posible para el psiquiatra presentar los problemas de tal modo que el paciente no se torne

demasiado ansioso por continuar el trabajo con él. En algunos casos, he proporcionado al paciente

una declaración bastante sombría al final de, digamos, siete horas con las cuales se habría

terminado el tratamiento si yo la hubiese proporcionado a modo de una conclusión al finalizar la

primera hora de la entrevista. Pero en el periodo del reconocimiento el paciente ha recibido

insinuaciones de que el encuentro tiene sentido y que el psiquiatra no expuso las cosas todo lo

brutal, despectiva y cruelmente que hubiera podido; y esas tempranas insinuaciones han hecho

posible al paciente reaccionar del efecto de ese resumen bastante sombrío.

66

Es posible que un ejemplo ilustre la clase de resumen que puede resultar útil, sin ser

demasiado provocador de ansiedad. Al comentar el tipo particular de menosprecio de un paciente

hacia otras personas, yo podría decir, por ejemplo: “Bien: me parece que esta práctica de elogiar a

la otra persona y luego menospreciarla, que usted se vio obligado a emplear con la tía Agatha, ha

quedado arraigada en usted desde entonces”. Si se dice de otra manera, esto puede resultar

extremadamente ofensivo para el paciente y provocaría intensa inseguridad. Pero tal tipo de

comportamiento, al ser colocado en su marco histórico, no parece tan horrible como cuando se le

coloca en un contexto más inmediato. Una vez que el paciente puede recordar en ese marco

aquello sobre lo cual estoy hablando, entonces puede decirle; “¿Así que esta práctica parece haber

continuado, eh?” De una manera vaga, se produce algo así como una transferencia de culpa a la tía

Agarba en este enfoque de la cuestión. Pero lo que considero más importante, he indicado que

estoy interesado en cómo comenzaron las cosas, y que no me sorprende que algunas de ellas

prosigan todavía, aun cuando el paciente no ha reconocido esta práctica hasta ahora y, al

reconocerla, no se muestra muy satisfecho de ella. Algunas veces, los problemas del vivir que el

psiquiatra encuentra en el reconocimiento son tan graves, tan próximos a la estructura de los más

serios desórdenes mentales, que resultaría sencillamente desastroso echarlos a la cara del paciente.

El psiquiatra no puede esperar que un paciente que está profundamente perturbado renuncie a sus

oscuros vestigios de seguridad concordando, con el psiquiatra, en que es una persona psicótica.

Aun en esos casos, sin embargo, creo que el psiquiatra debe presentar algo al paciente. Si el

psiquiatra omite todo énfasis sobre lo que en el comportamiento del paciente demuestra en

realidad una psicosis, puede algunas veces referirse a las que, en esencia, son las dificultades

psicóticas del paciente con los demás, sin comunicar en realidad la idea al paciente de que esas

dificultades constituyen un desorden mental particularmente muy severo. En tales circunstancias,

no es por cierto inusitado que el paciente posea una completa claridad sobre el hecho de que, de un

modo bastante objetivo y que no perturba, el psiquiatra ha dicho, en esencia, que él es un

psicótico; y eso se establece sin el menor movimiento serio de ansiedad mientras el paciente

considera que podría ser posible llegar a algo beneficioso con el psiquiatra. Quizás un caso que

recuerdo en este momento sirva para ilustrar algunos de los puntos que he estado exponiendo

respecto al sumario.

Hace algún tiempo tuve ocasión de ver a un paciente quien me reveló en la primera

entrevista que tenía un problema homosexual. El resultado final del reconocimiento fue que le dije

que no disponía de tiempo psiquiátrico —y que no conocía a ningún doctor que dispusiese de él—

para su interés en los problemas homosexuales. Si, por otra parte, deseaba saber por qué no le era

posible conservar un empleo más de seis meses —a pesar de una serie de asombrosos ascensos

iniciales— y se hallaba siempre en un creciente y terrible peligro de verse completamente

desacreditado y expulsado de su empleo, entonces yo creía que sí le podía hallar un buen

psiquiatra. Créase o no, el paciente se mostró completamente dispuesto a ponerse al trabajo

respecto al problema de por qué, en el lapso de seis meses aproximadamente, cada uno de los

patrones que había tenido chocaba con él de tal forma que le obligaba a renunciar al empleo. Lo

más curioso de esta historia es que, en el proceso de estudiar sus dificultades con los sucesivos

patrones, el gran problema sexual se hundió del todo. Esta clase de éxitos no se produce muy a

menudo por cierto; en general los problemas homosexuales, o de cualquier otra índole, no

desaparecen. La parte importante de esta historia es que, como resultado de un breve

67

reconocimiento, me negué rotundamente a tener nada que ver con !o que el paciente consideraba

su gran problema. Por el contrario, le indiqué otro problema que necesitaba un tratamiento muy

urgente y que yo consideré de posible solución por medio de !a psiquiatría. El paciente estuvo de

acuerdo conmigo y nos pusimos a trabajar en ese segundo problema: es decir, comenzamos el

interrogatorio detallado al paciente.

Así, en mi resumen del reconocimiento, trato siempre de bosquejar para un paciente lo que

yo veo como principal dificultad de su vivir y que a mi juicio se halla encuadrado dentro del

campo de la psiquiatría. Al hacer esto, significo que si trabajamos juntos tengo la esperanza de

poder llegar a una solución del problema. Aunque califico a éste de problema mayor, no hago

cuestión de prestigio en sostener que sea el mayor de la vida del paciente, o de tal carácter que

hayamos de pasarnos varios meses en una larga serie de entrevistas, discutiendo. En realidad,

muchas personas no pueden sacar a luz sus problemas principales del vivir, hasta que se han

encontrado en una situación interpersonal casi imposiblemente segura. En tales casos, puede muy

bien resultar que el gran problema de la vida del paciente se aclare mucho después del

reconocimiento.

Si al llegar al final del reconocimiento el psiquiatra no se encuentra en condiciones de

definir claramente cualquier problema mayor del paciente, no debe vacilar en absoluto en indicar

algún otro de menor importancia que aqueje al paciente. Quizá éste piense: “¡Ah, sí, pero eso no

tiene importancia! Lo que pasa es que el doctor no sabe realmente qué es lo que me aqueja”. Pero

el paciente sabe también que la razón por la cual e! doctor no ve claramente sus problemas más

importantes es que él no ha podido mostrárselos. Y si el doctor ha expresado un problema por muy

menor que sea, de manera adecuada, esa declaración no ha cerrado las puertas a toda clase de

descubrimiento para el futuro; se ha limitado a indicar que en lo que a él se refiere ese problema es

digno de que se trabaje para solucionarlo. Lo importante es que el doctor y el paciente tengan en

un momento dado en qué trabajar.

Sin esta declaración de un problema del vivir, los tratamientos pueden resultar

completamente inútiles. Son dolorosamente reminiscentes del taller siderúrgico donde yo trabajé

cierta vez; después de una tormenta de granizo, las pequeñas locomotoras de vía angosta, con sus

cargamentos de lingotes, luchaban para avanzar por las heladas vías y aparentemente lograban su

objeto, pero de pronto todo el convoy patinaba hacia atrás y volvía al punto de partida. En la

entrevista psiquiátrica, todo ese negocio de mucha alharaca, ninguna realización y una especie de

vacío doloroso, en el cual el médico tiene que tratar rápidamente de reestimular, puede remediarse

por medio del simple expediente de establecer algo como base sobre la cual se pueda trabajar, al

final del reconocimiento. Luego, el doctor se aboca al trabajo sobre ese problema particular. Si el

paciente parece desviarse de ese problema sin propósito alguno, el médico investiga qué es lo que

ha sucedido. Pero si el paciente se desvía de ese problema a algo que parece ser de mucha más

importancia, entonces el médico puede descansar. El punto es que el psiquiatra trata de tener algo

sobre lo cual trabajar, y continúa trabajando en eso hasta que surge algo más merecedor de su

atención. Yen algunos sentidos, esa es toda la historia de la psicoterapia intensiva.

68

V. LA INVESTIGACIÓN DETALLADA

LA PUESTA EN ESCENA TEÓRICA

Durante las primeras etapas de la entrevista, el entrevistador habrá recibido una buena

cantidad de impresiones respecto de la clase de persona a la que está observando. Esas

impresiones, derivadas de las dos fases iniciales de una entrevista, deberán serle muy útiles para

llevar rápidamente a efecto los procedimientos que componen la gran tirada del interrogatorio

detallado. Lamentablemente, esas impresiones necesitarán una gran revisión conforme van

avanzando las entrevistas de una serie, y hasta durante una entrevista larga. Vuelvo a decir que las

impresiones son, en su sentido más puro, hipótesis y que, como todas las demás hipótesis, deben

ser puestas a prueba. Así, las impresiones que uno tiene durante las dos primeras etapas son

puestas a prueba en el prolongado interrogatorio detallado.

Sobre la base de la experiencia de muchos años en mate-da de entrevistas, diría que existen

suficientes méritos en las primeras impresiones de uno sobre un extraño, para justificar cierta

presunción. Pero este hecho puede convertirse en un gran obstáculo contra todo notable éxito en la

tarea de entrevistar, puesto que hay suficientes casos de impresiones singularmente incorrectas

para justificar la concienzuda comprensión de que uno tiene que poner a prueba sin cesar otras

alternativas, y tratar de mantener una mente abierta en lo que respecta a la corrección esencial de

sus impresiones. Es tonto suponer que la primera impresión de uno es muy buena, salvo en su

sentido muy general. No existe magia alguna mediante la cual hasta el ser humano más

experimentado puede determinarse, en una serie relativamente simple de relaciones, los moldes

seguros de otra personalidad. Tampoco puede el psiquiatra determinar, después de unas cuantas

entrevistas, las características duraderas de un paciente de manera tan exacta que le sea posible

formular predicciones sobre el comportamiento del paciente en una situación dada. No conozco

prueba alguna de que sea posible llevar a efecto semejante magia. Si el entrevistador comprueba

que sus impresiones, al comienzo de una entrevista, se acercan bastante a las que ha recibido al

final de ésta entonces sí puede sentirse enormemente alentado; esta es otra de las innumerables

manifestaciones del carácter extraordinariamente dotado del ser humano. Pero si el entrevistador

empieza a dormirse sobre sus laureles, suponiendo que una primera impresión sobre un extraño

tiene algo más que una importancia puramente experimental, entonces quiere decir que todavía no

esta en condiciones de conducir entrevistas.

La etapa del interrogatorio detallado en la entrevista psiquiátrica es una cuestión de mejorar

las primeras aproximaciones de comprensión, proceso en el cual puede producir un cambio

realmente revolucionario en las impresiones de uno. En un número apreciable de casos he tenido

que realizar revisiones fenomenales de las primeras impresiones que me produjo un paciente,

sobre la base de datos del interrogatorio detallado. A menudo las declaraciones que me indujeron a

error habrían causado el mismo efecto en cualquiera que estuviese prestando atención únicamente

a lo que esas declaraciones significaban presumiblemente. Por ejemplo, un paciente puede

decirnos cosas que tienen tan poco que ver con sus características duraderas, que finalmente se da

cuenta de que una de las grandes dificultades de la entrevista es el esfuerzo del paciente para

impresionarlo. Si bien no se trata de malicia ni estupidez por parte del paciente, ejerce sin duda

influencia sobre la manera en que se presentan las cosas. Así, el paciente no seda cuenta en

absoluto de intención alguna de su parte para engañar al psiquiatra u obstaculizar sus esfuerzos

69

para descubrir lo que está ocurriendo; y las cosas que son en realidad engañosas, son expresadas

con la misma sencillez que si fuesen ciertas.

Este elemento de irrealidad en las contestaciones a preguntas no es exclusivamente un

aparte de la entrevista psiquiátrica. En cualquier situación de la vida, cuando se formula una

pregunta a una persona, su respuesta varía notablemente en su propiedad, significado,

comunicación, etc., de acuerdo con el área de contacto con la realidad a la cual parece pertenecer

la pregunta. Yo puedo preguntar, por ejemplo, cómo puede llegar desde una casa determinada

hasta la parada más próxima del tranvía, con muchas probabilidades de que obtendré una respuesta

comunicativa. Las preguntas de orientación geométrica o geográfica dirigidas a un centenar de

personas en serie producirían algo así como cuarenta respuestas, que serían incompletas y poco

correctas. No obstante, más de quince de cada cien respuestas estarían relacionadas realmente con

la pregunta y resultarían reflexiones bastante adecuadas de lo que podría describirse como

aspectos fijos de la realidad.

En este reino de pretendidas relaciones espaciales que no tienen significado particular

alguno, a excepción de su inmediata utilidad para la persona interesada, uno puede esperar cierto

grado de adecuación en la respuesta. En la categoría siguiente de relaciones —es decir, las que se

refieren al tiempo— parece producirse un aumento en el borde de la incertidumbre, información

errónea, e inaplicabilidad. Si yo preguntase a un grupo de turistas, por ejemplo: “¿Fueron ustedes a

tal o cual lugar primero?”, descubriría por las respuestas que no hay probabilidad siquiera tan alta

de que la respuesta honesta, solemnemente provechosa, tenga relación útil alguna con los hechos,

según una tercera persona los percibiría, o revelados en un crudo análisis estadístico de los datos

reales.

Podríamos proceder a estudiar, por medio de gradación tras gradación, la probabilidad de

que un pedido particular de información obtenga algo útilmente relacionado con un curso

significativo de hechos. Cuando estuviésemos en esa larga serie de gradaciones, que no intentaré

bosquejar aquí, llegaríamos finalmente a preguntas referentes a la creencia de uno sobre cómo

deberá obrar en una situación dada, tal como, por ejemplo, preguntarle a varias personas: “¿Cómo

creen ustedes que deberían comportarse sobre esto o lo de más allá?” De manera sorprendente

descubriríamos que las respuestas no contienen prácticamente incertidumbre alguna; de pronto,

cada respuesta estaría muy próxima a la así llamada norma de conducta en ese particular. Ahora

bien: si modificásemos la pregunta un poco, preguntando: “¿Cómo obraron ustedes en tal o cual

circunstancia?”, refiriéndonos ahora a un hecho real, las respuestas serían asombrosas: el borde de

falta de pertinencia en ellas, así como su inmaterialidad, etc., se aproximaría mucho al cien por

ciento. En otras palabras, una persona no puede decirnos exactamente cómo obró en una situación

importante, a no ser que, por pura casualidad el modo en que obró coincidiese con su idea sobre

cómo debió haber obrado, coincidencia muy poco común, en la cual la respuesta es tan buena

como una dirección geográfica. Dicho de otra manera, todo el mundo sabe, en una situación

cultural determinada, cómo debe obrar. Si su comportamiento coincide con lo que él cree que

debió haber hecho, puede informar sobre la cuestión con toda exactitud. Si, como es el caso con

muchísima mayor frecuencia, no existe tal coincidencia entre el acto y lo ideal uno comprueba que

se registra una disminución realmente asombrosa en la probabilidad de que la respuesta sea válida.

70

Así, parece ser casi imposible para cualquiera de nosotros, al menos en nuestro trato con

extraños, decir algo que demuestre, de manera sucinta, que somos inferiores a nuestras demandas

sobre nuestro propio comportamiento. Todos sabemos cuándo estamos “en falta” respecto a lo que

hemos hecho, idea que es aprendida primeramente en la niñez de las personas autorizadas. Cuando

comenzamos a informar sobre algo que no está a la altura de nuestra norma de comportamiento,

sabemos que no está a la altura de esa norma. Eso se produce muy rápidamente en los procesos

encubiertos. Sin embargo, lo que nosotros producirnos entonces no es una declaración simple. Es

una catarata de palabras dirigidas a lo que confiamos que es el oído no escéptico que está

escuchando.

El trabajo de un entrevistador está principalmente interesado en la apreciación de tales

declaraciones: excusas por un fracaso, extravagantes exageraciones de los éxitos, y estudiada

minimización de los errores. Así, la parte detallada de la entrevista psiquiátrica, para que sea

significativa, tiene que estar excesivamente lejos de una conversación compuesta de simples y

correctas respuestas a preguntas claras. La incertidumbre en esta parte de la entrevista surge de la

sensación que experimenta el entrevistado de que lo que le está ocurriendo no es “suficientemente

bueno”. Los hechos reales de la entrevista pueden ser expresados corno sigue; “Sí le digo la

verdad al doctor, no pensará muy bien de mí”. O: “Tengo que ponerle buena cara a eso, pues de lo

contrario, puedo causar mala impresión al doctor”. O: “¡Mi Dios!...Si hago las cosas así, claro que

no autorizará mi ocupación’. Todas estas operaciones secretas muestran un intento por parte del

entrevistado de leer la mente del entrevistador. Un gran número de ellas forman defectos en el

proceso de comunicación, pues todas ellas surgen como resultado de una pregunta terriblemente

perturbadora y significativa en la mente del entrevistado: “¿Qué pensará el doctor?” Los

complejos productos que el entrevistador obtiene del entrevistado emanan del intento de éste de

evitar hasta las más débiles señales de una respuesta desfavorable a esa pregunta en su mente. No

existe ni la más remota probabilidad de que cualquier persona en este orden social, y quizá en

cualquier otro mundo, no trate de aparecer lo mejor que pueda, lo cual significa que cada uno de

nosotros, al hablar de cualesquiera de nuestras actuaciones anteriores, tratará de adivinar qué

puede decir que minimice los aspectos desfavorables de tales actuaciones. Éste es un fenómeno tan

universal que sería totalmente absurdo que un entrevistador se sintiese molesto por todas las

respuestas complejas —ese andar alrededor de lo obvio— que obtiene a las preguntas que formula

al entrevistado.

Si traducimos este fenómeno a la situación psiquiátrica, comprobamos que desde el punto

de vista del psiquiatra todos estos contactos con cualquier paciente están marcados por la extraña

dependencia del paciente de alguna clase de confortación sobre lo que el paciente cree que piensa

el psiquiatra de lo que se está discutiendo. Apenas es necesario decir que la idea del paciente sobre

lo que está pensando el terapeuta respecto de sus observaciones, está a menudo muy lejos de la

exactitud. Cuando le ocurre aun paciente que no tiene una idea aproximada sobre lo que está

pensando el psiquiatra, su angustia resulta a veces patética. La vacilación —el intento de cubrir los

dos cuernos de un dilema con un pie— es acerba y penosa para el paciente. Puede resultarle

mucho más cómodo sostener la opinión de que “sabe’ adónde va el psiquiatra, que tiene alguna

idea sobre lo que es la respuesta ‘correcta”, y que puede, con cierta exactitud, estimar cómo su

prestigio es considerado por el psiquiatra, que lograr una razonable apreciación del simple hecho

de que el psiquiatra está exponiendo sin señal alguna sobre la cual basar cualquier interpretación

71

digna de confianza de la actitud del psiquiatra. Cuando la conservación del tiempo es muy

importante, resulta muy conveniente para el psiquiatra desarrollar un modo de comportarse que no

indique claramente si su reacción a lo que ha oído es favorable o desfavorable, en tales

circunstancias, el paciente obra por lo general bajo la presunción de que le es imposible adivinar

con exactitud si está causando una buena impresión al psiquiatra y obtendrá algún progreso, o si

está causando mala impresión y no lo obtendrá. El paciente se siente mucho mas cómodo si está

completamente engaitado en sus impresiones sobre las impresiones del psiquiatra, esté ya éste o no

trabajando en un importante aspecto de su personalidad. A pesar de que todo esto parece ser una

manera nada práctica de manejar el asunto de vivir, puedo asegurar a ustedes que es perfectamente

entendible, una vez que uno ha alcanzado una razonable comprensión de lo que ahora voy a tratar.

EL CONCEPTO DE LA ANSIEDAD

El concepto de la ansiedad es central en todo este sistema de enfoque. Dicho en otras

palabras, uno podría asegurar que la ansiedad es el concepto explicativo general para el intento del

entrevistado de crear una impresión favorable de sí mismo. Pero más importante aun, es este

concepto el que da al psiquiatra la mayor comprensión general posible sobre aquellos movimientos

realizados por el paciente que le engañan, ya se encuentren esos movimientos en las declaraciones

formuladas por el informante, o en la interpretación que el psiquiatra da a cuanto oye. El empleo

de transiciones bruscas y acentuadas durante la entrevista se torna comprensible en términos de

este mismo concepto, puesto que las transiciones hacen posible que el psiquiatra modifique

tendencias comunicativas, o restrinja o aumente el desarrollo de ansiedad en el entrevistado. Y este

concepto de la ansiedad puede ser comprendido en términos de lo que todos nosotros hemos

sabido más íntimamente y más continua-monte desde el principio mismo de nuestra memoria.

Una parte importante de una comprensión razonable del concepto de la ansiedad podría

describirse de manera sencilla como sigue: “La presencia de la ansiedad es mucho peor que su

ausencia’, lo cual es, en esencia, lo que ya he dicho anteriormente yen forma extensa. En

circunstancia alguna concebible que me haya ocurrido a mí, jamás persona alguna ha buscado y

apreciado como deseable la experiencia de la ansiedad. Ninguna serie de “útiles” ataques de

ansiedad de la terapia podrá conseguir tornarla en algo merecedor de que se desee experimentarla.

Esto es, de muchas maneras, bastante asombroso, en particular cuando uno compara la ansiedad

con el temor. Si bien el temor posee muchas de las mismas características, puede buscarse en

realidad ocasionalmente, como una experiencia, sobre todo si el temor es esperado o anticipado.

Por ejemplo: las personas que suben a uno de esos aparatos peligrosos de los parques de

diversiones, pagan para tener miedo. Pero nadie pagará jamás para obtener ansiedad propiamente

dicha. Nadie desea experimentarla. Únicamente otra experiencia —-la de la soledad— puede ser

clasificada en la misma categoría de las experiencias totalmente indeseables.

No solamente nadie desea la soledad, sino que, si la misma se encuentra presente, es

deseable siempre su disminución, salvo bajo las circunstancias más extraordinarias. La ansiedad

es, hasta un punto increíble, una señal de que algo deber ser diferente de inmediato. Conforme el

entrevistador va estudiando las circunstancias de su contacto en la situación de la entrevista con el

paciente —cualquier extraño—, observará que aquellas veces en que el extraño está claramente

“en ayunas” respecto a lo que el entrevistador piensa de él, el entrevistado está sufriendo

72

considerable ansiedad. Y la ansiedad es un estado tan penoso, que con frecuencia resulta más fácil

para el entrevistado pensar para sí que está leyendo la mente del entrevistador, que aprecia una

situación de manera más realista. Si el entrevistador ha de llegar a tener destreza alguna en el

trabajo de interrogatorio, tiene que darse cuenta de que no sabe lo que la persona que tiene ante sí

está pensando. Sin embargo es tanto más cómodo aun para el psiquiatra, dejarse llevar por la

esperanza de que sabe, que algunas veces obra como sien realidad supiese. La única explicación

concebible de esta singular parodia de la capacidad humana es que resulta mucho mejor que

sentirse más ansioso.

¿Cómo diablos es que la ansiedad ejerce una influencia tan poderosa en las relaciones

interpersonales? ¿Por qué surte este efecto ubicuo de hacer que la gente obre, podríamos decir,

como asilos? La gente obra de esa manera, por la excesivamente dudosa esperanza de no sentirse

incómoda. Puede seguir estando terriblemente incómoda cuando los hechos han terminado, pero

no ha sufrido tanta ansiedad como podría haber sufrido sin el uso del comportamiento defensivo.

En la situación terapéutica es muy frecuente que, si el paciente sufriese una ansiedad mayor, los

resultados serían más provechosos así como altamente deseables. Es posible que no necesitase

experimentar una ansiedad mayor respecto a ese problema particular, pero ese hecho no importa

mucho al paciente. La ansiedad es reina y señora.

EL DESARROLLO DEL SISTEMA DEL YO EN LA

PERSONALIDAD

Es tan importante para todos nosotros que mantengamos cualquier nivel de euforia que

estemos experimentado, que desarrollamos un vasto sistema de procesos, estados de alerta,

símbolos y señales de peligro, a fin de proteger la sensación de bienestar que sentimos. Si bien

esto tiene su principio en la relación del niño y la madre, es evidente primero en el niño cuando

desarrolla habilidades generales para evitar gestos prohibitivos; y en la última mitad de la infancia,

esas habilidades se elaboran en un gran número de técnicas verbales para darles mejor cara a las

situaciones difíciles. Este vasto sistema de operaciones, preocupaciones, vigilancias y demás,

podría ser denominado con perfecta propiedad el sistema de/ yo, esa parte de la personalidad que

hace enteramente de las influencias de otras personas significativas sobre la sensación de bienestar

de uno. Esta organización de un enorme número de complejas operaciones, nace exclusivamente

para el propósito de evitar disminuciones de la euforia que están relacionadas con la otra persona

significativa con quien la criatura está “integrada”. Puesto que estas disminuciones de la euforia

son, en efecto, la misma cosa que la experiencia de la ansiedad, el psiquiatra tiene que darse cuenta

de que todos los pacientes llevan consigo experiencias de su edad más temprana que les toman en

cierto modo cautelosos sobre una expresión demasiado espontánea de sí mismos a otra persona, ya

sea por medio de palabras o gestos. En la infancia, diríamos que el sistema del yo busca proteger la

sensación de bienestar de uno, para que no disminuya el nivel de la euforia; y toda disminución de

la sensación de bienestar es experimentada por la criatura como ansiedad. Cuando pensamos en los

años más adultos de la existencia, resulta más informativo, más ilustrativo, considerar el

funcionamiento del sistema del yo en términos de operaciones destinadas a proteger la propia

estimación; y toda disminución del nivel de la propia estimación es experimentada como ansiedad.

Si bien la exposición es diferente, estamos hablando, en realidad, de la misma cosa. Ya hablemos

de la infancia o de los años más adultos de la existencia, nos referiremos a estas operaciones

73

destinadas a la protección del sistema del yo como operaciones de seguridad Dicho de otra

manera, todas las operaciones de anti-ansiedad son operaciones de seguridad; todos los esfuerzos

tendientes a la protección de la propia estimación son asimismo operaciones de seguridad. En

cierto modo es más fácil ver el elemento seguridad en los procesos por medio de los cuales todos

nosotros en un mundo adulto leemos prácticamente, en la gente que nos rodea, los movimientos de

nuestra propia estimación. Pero yo empleo asimismo el término “operaciones de seguridad” para

referirme a las operaciones del sistema del yo en el niño, pues las operaciones de seguridad del

adulto tienen su principio en la protección por el niño de su relativo estado de euforia o bienestar.

Uno de los grandes beneficios que extraemos de la experiencia bien asimilada, es una mayor

previsión para evitar la experiencia desagradable y lograr la agradable. Esta noción bastante obvia

sobre el vivir humano puede ser aplicada, por regla general, a evitar la ansiedad. Puesto que el

otro, desde el principio al fin, ha sido capaz de herir nuestra propia estimación, de reducir nuestra

propia euforia, es muy lógico que el sistema del yo se desarrolle en un aparato singularmente sutil

para observar las señales de aprobación o desaprobación del otro. Pero uno debe recordar que las

señales que uno ve en el otro no significan necesariamente demasiado sobre él. La observación

“objetiva’ no existe; es la observación participante en la cual uno puede ser el factor significativo

en la participación.

De esta manera, todo el que acude al consultorio de un psiquiatra está siempre muy

ocupado interpretando al entrevistador, mientras que éste lo está interpretando a él. Existe una

pequeña probabilidad de que el entrevistador interprete correctamente, pero hay muy pocas de que

el entrevistado lo haga de esa forma, pues el entrevistador no está ocupado en ser nada que se

parezca a una persona cuyas características duraderas serían pertinentes a la entrevista. Está

ocupado en ser un experto en determinar cuáles son las características duraderas del entrevistado.

Las características duraderas del entrevistador pueden interferir, hasta cierto grado, las

manifestaciones de su habilidad de perito para obtener una idea del entrevistado bastante digna de

confianza. Hasta ese punto, el entrevistador se está estorbando a sí mismo.

No tengo la menor intención de sugerir que el perfecto entrevistador es un ser opaco, libre

de todo gesto significativo, y demás. Si cualesquiera de nosotros fuésemos entrevistados respecto a

un aspecto significativo de nuestro vivir por una persona que no nos proporcionase guías sobre lo

que pensara y qué tal íbamos progresando, creo que nos veríamos reducidos al mutismo en unos

pocos minutos. Nuestra incertidumbre sería espantosa, y estaríamos demasiado agudamente

ansiosos para que nos fuera posible seguir. En resumen, ninguno de nosotros nos consideramos tan

seguros, y no nos consideraremos tan seguros hasta que el orden social haya mejorado

notablemente en su utilidad para la vida. El entrevistador da señales, verdaderas señales, por

medio de gestos tonales, gestos físicos y declaraciones verbales que pueden ser y lo son

interpretados o mal interpretados por el paciente. La habilidad del entrevistador radica en no hacer

eso de la manera errónea. Esos gestos y señales del entrevistador pueden no ser notablemente

reveladores de sus ideas respecto a la discusión que está en marcha, pero sirven para indicar al

entrevistado que el entrevistador es un ser humano, y eso es suficientemente tranquilizador, al

mismo tiempo que hace que la entrevista sea suficientemente camoda, de modo que él puede

seguir sin quedar completamente atado por su incertidumbre y su ansiedad.

74

El paciente cree con frecuencia que ha descubierto la impresión exacta que está causando al

psiquiatra, y se entusiasma mucho sobre lo que cree que está transmitiendo al mismo. El paciente

continuará probablemente entusiasmado, hasta que una sencilla y vulgar pregunta del psiquiatra le

demuestre que su concepto sobre la impresión que estaba produciendo al terapeuta estaba

completamente equivocado. En este punto, el paciente experimentará una considerable ansiedad.

Por muy penosa que resulte la experiencia, el paciente no parece a menudo haber aprendido nada

de ella. Después de recuperarse, puede iniciar el ciclo otra vez y de inmediato, elaborando en su

mente una nueva visión de la impresión que el psiquiatra tendrá de él, hasta que es interrumpida

por el terapeuta, y el paciente vuelve a sentir ansiedad.

Dicho en otros términos, de la única cosa que el terapeuta puede depender siempre en las

entrevistas psiquiátricas es que el paciente (su sistema del yo) estará muy activo por cierto. A no

ser que el entrevistado esté revelando datos correspondientes a sus aptitudes para la vida, sus

éxitos, o sus habilidades poco comunes, como ser humano, las operaciones del sistema del yo

están siempre en oposición al logro del propósito que persigue la entrevista. Es decir, se oponen

siempre a la clara revelación de lo que el entrevistado considera como obstáculos, deficiencias,

defectos y qué sé yo qué más, y no facilitan la comunicación salvo en los campos donde ese que es

comunicado acrecienta su sentido del bienestar, su sensación de que está causando una impresión

favorable ante el psiquiatra. Conviene al entrevistador asumir serenamente que ésa es la manera en

que funciona el mundo. Este es un aspecto perdurable de la realidad; no es motivo de lamentación,

de desprecio hacia el otro ser, o de irritación ante cuán duramente tiene que trabajar el

entrevistador para ganarse la vida. Y entonces comprenderá que, en su carácter de observador

participante, una gran parte del trabajo del interrogatorio detallado es su empleo de la habilidad

para evitar que el paciente sufra indebida ansiedad, y al mismo tiempo obtener índices dignos de

confianza, sobre loe! entrevistado considera significativos infortunios que le rodean, desgraciados

incidentes de su pasado, obstáculos que encuentra en su trato con los demás, etc. Pero confío en

que estoy poniendo bien en claro que la entrevista psiquiátrica de éxito no es principalmente una

cuestión de dejar en evidencia al entrevistado.

Como ya he dicho, uno de los aspectos notables del sistema del yo es que, después de sufrir

una derrota, reacciona de inmediato y se pone a trabajar nuevamente. Este hecho contiene en sí

algunas inferencias prácticas para el manejo, por el entrevistador, de aquellas acciones, procesos,

observaciones y hechos que tienen como propósito proteger el sistema del yo del entrevistado. De

tal manera, si el entrevistador se impresiona indebidamente por el hecho de que la ansiedad puede

ser una barrera absoluta contra los procesos interpersonales, él se puede tornar demasiado

considerado respecto a los sentimientos del entrevistado. En ese caso, obtendrá una gran cantidad

de datos sobre las manifestaciones del sistema del yo del entrevistado, pero esos datos no le serán

de utilidad particular, pues no servirán para otra cosa que para demostrar de manera clara que,

como todos los seres humanos, el entrevistado trata siempre de producir una buena impresión. Y

ese descubrimiento no será suficiente para solucionar problema alguno.

Por otra parte, el entrevistador puede no tener nada que ver con los movimientos del

entrevistado tendientes a reconfortarse —que aparecen mejor ante el psiquiatra—, pero puede

echarlos inmediatamente al olvido. Así, el entrevistador precipita la ansiedad cada vez que el

entrevistado trata de evitarla, y la entrevista se torna improductiva. Si el entrevistado es un

75

paciente, es completamente seguro que no volverá al consultorio del psiquiatra. Si es candidato a

un empleo, o algo por el estilo, es perfectamente seguro que no dará al entrevistador base adecuada

alguna para que pueda formar una opinión.

Ahora bien: ¿Cómo obtiene uno los datos que necesita, a pesar de la ansiedad de que está

poseído el entrevistado? En la primera parte de esta conferencia se destacó la orientación que debe

darse a toda situación de entrevista, a fin de que logre ejercer algún efecto útil y beneficioso en el

entrevistado. Y ahora digo que hice eso teniendo en cuenta lo que sigue: hay una gran cantidad de

datos bastante sutiles en apoyo de la noción de que todo ser humano, si no ha sido fastidiosamente

desmoralizado por una larga serie de desastres, llega con bastante facilidad a manifestar procesos

que tienden a mejorar su eficiencia corno ser humano, sus satisfacciones y sus éxitos en el vivir,

tendencia que yo califico, empleando cierta libertad, el impulso hacia la salud mental. Si las

operaciones de uno con otra persona empiezan a conectar con la esperanza, por parte del otro, de

un resultado favorable de la experiencia, entonces, por muy desagradables que resulten los

detalles, empezará a verse no tan inmediatamente desviado por la ansiedad. Si, por ejemplo, como

resultado de bien dirigidos y sostenidos esfuerzos realizados por el psiquiatra durante tres meses

de intenso tratamiento terapéutico, el paciente llega finalmente a la conclusión de que el

procedimiento puede dar resultados favorables, le será posible continuar, a pesar de la presencia de

una creciente ansiedad. Es más, siesta convicción de un cambio favorable llega a fortalecerse

notablemente ,el paciente podrá, en ciertos momentos oportunos, experimentar una ansiedad que

se intensificará con bastante rapidez, aun cuando puede llegar a un punto en que sus habilidades

convencionales se vean seriamente perjudicadas: por ejemplo, puede sufrir perturbaciones en su

modo de expresarse.

De este modo, el entrevistador, ya sea un psiquiatra o un gerente de personal de alguna

empresa, tiene que aprender a facilitar ese movimiento de la situación-entrevista que hace que la

ansiedad del entrevistado se tome menos inmediatamente desviada, recordando que ninguna

intervención, por muy experta que pudiera ser, podrá hacer que la ansiedad sea deseable. Cuando

la ‘tolerancia” del entrevistado respecto a la ansiedad ha aumentado, le es posible hasta discutir

cosas que está seguro habrán de perjudicar la estimación que el entrevistador pueda sentir hacia él.

No obstante, debe recordarse siempre lo que sigue: el psiquiatra puede —si es ala vez hábil

y suficientemente estúpido— precipitar una intensa ansiedad y “aplastar”, como algunos dicen, las

defensas del paciente; puede acosarlo, ciñéndolo rígidamente a las realidades, como algunos tienen

la maldita costumbre de decir pero de esa manera jamás le será posible obtener información útil.

Se le entregarán numerosos “fenómenos”, pero no habrá manera de que pueda adivinar a qué se

refieren. Por ejemplo, el médico puede sentir una gran vanidad ante el hecho de que ha conseguido

llevar al paciente a un estado de temblor corporal, prácticamente generalizado, en el cual dice: ‘Y

bien, doctor: eso no fue así. Lo que yo hice en realidad, fue aplicarle un golpe con el hacha”.

Puede haber golpeado a alguien con un hacha, pero cuando el paciente se encuentra en ese nivel de

ansiedad, el psiquiatra no puede estar seguro de nada cuanto oye. De cuando en cuando, el

hermoso relato referente al golpe con el hacha no es otra cosa que una ansiosa adivinación del

paciente respecto a lo que el terapeuta está insistiendo que él debe decir, y no tiene referencia

particular alguna con cualesquiera otros aspectos del pasado del paciente. Una ansiedad de

semejante intensidad provoca un terrible esfuerzo y tensión en el paciente, en lo que se refiere a las

76

perspectivas de futuros resultados, y proporciona al psiquiatra datos que le son completamente

inútiles.

Pero el entrevistador tiene que luchar contra la ansiedad casi eternamente. Y esa lucha

contra la ansiedad en sus relaciones con otras personas, es una labor de exquisito refinamiento y de

importancia decisiva, por lo menos hasta que la otra persona vea una gran probabilidad de que de

ella habrá de producirse algo útil. Una vez que eso ha ocurrido —y el entrevistador debe mostrarse

sumamente sensato al juzgar cuándo ocurre— es posible que no tenga por qué preocuparse tanto

sobre la posibilidad de hacer algo más. Si provoca alguna ansiedad cuando la verdad es que no

necesitaría hacerlo, la misma puede ser aliviada generalmente por medio de un suave gesto

tranquilizador. Pero hasta que el entrevistado se haya convencido de que la entrevista habrá de

rendirle algún beneficio —la entrevista o serie de entrevistas— el psiquiatra deberá evitar todo

descuido en lo que se refiere a provocar la ansiedad, o toda insensibilidad a sus manifestaciones. Y

no puede permitirse objetar la existencia de la ansiedad y sus manifestaciones. Fracasar en

cualesquiera de esos sentidos equivale a fomentar el desastre.

Todo aquel que avance sin consideración hacia el poder disyuntivo de la ansiedad en las

relaciones humanas, jamás aprenderá a ser un buen entrevistador. Cuando no se tiene en

consideración la ansiedad, no existe una verdadera situación-entrevista; en su lugar puede haber

solamente una persona (el paciente) que trata desesperadamente de defenderse contra alguna clase

de mal (el terapeuta), el cual parece decidido (según lo considera el paciente) a demostrar que la

otra parte (el paciente) es un ser completamente vacío. Eso puede resultar una espectacular

perfonnance humana, pero no proporciona datos psiquiátricos pertinentes al progreso terapéutico.

Lo que he dicho respecto de las operaciones de la ansiedad y la seguridad se tornará más

significativo si uno realiza un cuidadoso estudio de la situación molesta que siga y en la cual uno

se vea complicado con su patrón, su esposa o esposo, y demás. Es innecesario decir que uno solo

podrá estudiar esa situación molesta en forma retrospectiva. A pesar de que esas situaciones

incluyen, con frecuencia, varías complejidades, siempre se caracterizan por la ansiedad y siempre

manifiestan operaciones casi puras de seguridad. Esto significa, naturalmente, que uno no se

limitará a pensar sobre la brillante respuesta que podría haber dado o algo por el estilo, sino que

estudiará en realidad todo cuanto le es posible recordar de cómo se desarrolló la situación, cómo se

sentía uno, lo que hizo, y demás. Cualesquiera de esas situaciones molestas —que por desgracia

todos nosotros experimentamos por lo menos una vez al día— muestra, en microcosmos,

prácticamente todo cuanto necesita uno para comprender realmente lo que se refiere a las

operaciones de seguridad, a fin de volverse bastante hábil en la tarea de provocarlas o pasarlas por

alto en su trato con los demás. Cuando uno estudia las situaciones particularmente molestas, es

posible que llegue, a su debido tiempo, a descubrir que, por ejemplo, una observación particular,

formulada en un tono particular, fue la que le hizo a uno sentirse incómodo. Esta sensación de

aguda yen cierto modo difusa incomodidad es la ansiedad, sea cual fuere la manera en que se

experimenta, y sean cuales fueren los disfraces y el lenguaje que uno le aplique a fin de conseguir

que parezca menos desagradable. Las primeras veces que uno lo intenta —aun cuando trate

intensamente de analizar con claridad en su memoria que fue lo que sucedió exactamente, un

hecho después de otro, tratos, pensamientos, esto y aquello— es muy probable que descubra que

en realidad no había experimentado incomodidad particular alguna. La otra persona lo irritó a uno,

77

lo humilló, y uno se enojó, lo humilló a él, y así sucesivamente. Pero entonces uno se equivoca por

completo respecto a lo que estoy tratando de describir, es decir: las ansiedades que originaron esos

fuegos de artificio. Hasta que uno no consiga descubrir que la primera experiencia en esta serie de

hechos es una aguda incomodidad, no podrá conseguir encontrarle mucho sentido a lo que estoy

diciendo.

Esto sucede porque la irritación es mucho más agradable, como experiencia, que la

ansiedad. Los hechos, en bruto, son que resulta mucho más confortable sentirse irritado que

sentirse ansioso. Reconociendo que ninguna de esas dos sensaciones es demasiado deliciosa, todo

parece estar en favor de la irritación. La irritación lo deja a uno con frecuencia como si estuviese

agotado, a menudo empeora las cosas a la larga, pero al mismo tiempo produce una curiosa

sensación de poder. En otras palabras, el patrón expresivo de ira tiende a llevarse todas las otras

cosas por delante. No sólo así se consigue evitar la ansiedad, pero el índice inicial de su presencia

se esfuma a la observación y uno queda sin idea clara alguna de cómo se produjo eso. En

aproximadamente un noventa y cuatro por ciento de todas las ocasiones en que uno ha

experimentado ansiedad, las operaciones de seguridad provocadas por aquella ansiedad son las

cosas sobre las cuales uno se siente claramente al tanto, mientras que la ansiedad precipitante es

oscurecida.

La incomodidad, la incomodidad tensa, una repentina y definida transición de lo regular a

lo peor, de lo bueno a lo malo, una sensación general de malestar, pertenecen a la misma clase o

género: indican ansiedad. Es la ansiedad la que lo lanza a uno a la manifestación de esas

operaciones de seguridad. Existe una infinidad de maneras en que se exponen esos medios de

protección, esas operaciones de seguridad. Al sugerir que usted intente advertir los movimientos

de la ansiedad premonitoria en usted, me doy perfecta cuenta de que será difícil, sino imposible,

capturar la experiencia de la ansiedad, puesto que la misma se mueve con enorme rapidez hacia las

operaciones de seguridad. Pero sí puede llegar a descubrir que, además de la inmediata activación

de la operación de seguridad, se ha producido una operación oculta que le da a uno cierta noción

sobre qué fue, de la otra persona, lo que le irritó, etc. Descubrirá que enseguida de lo que haya

causado su ansiedad, usted desarrolla una desfavorable estimación de la otra persona y reacciona

en respuesta a esa estimación, Además, puede llegar a descubrir que el carácter de su acción

proporciona un claro índice del carácter de su desfavorable apreciación de la persona que lo ha

lastimado.

Es así que en la tarea de entrevistar, el entrevistador tiene que aprender a reconocer la

ansiedad que subyace en las operaciones de seguridad en el entrevistado. De lo contrario, no

conseguirá que tenga mucho sentido tratar de desarrollar la sensibilidad bastante sutil que hace

posible operar en el campo de la ansiedad recurrente con resultados sostenida y crecientemente

útiles en la comunicación. Estudia, por medio de las habilidades que le es posible adquirir, los

índices por los cuales el entrevistador indica su suposición respecto a lo que el entrevistador está

pensando. Esta suposición es la parte formulada de lo que el entrevistado cree que está haciendo

con el entrevistador. El entrevistador, al estudiar esos índices, permite que prosigan las

operaciones de seguridad el tiempo suficiente para que él pueda desarrollar una razonable certeza

respecto a las sensibilidades que han provocado esas operaciones, es decir que, observando las

mismas, busca guías referentes a la ubicación de la ansiedad subyacente. Y cuando el entrevistador

78

ha desarrollado un buen “pálpito”, respecto al motivo de la inseguridad, lo pone a prueba mediante

el uso de alguna pregunta destinada a destruir repentinamente la ilusión del entrevistado de que

progresa muy bien en su intento de causar buena impresión. Los movimientos sucesivos en la

situación pueden indicar si el paciente está experimentando ansiedad o no, y de esa manera, si el

‘pálpito” del entrevistador era razonablemente probable o completamente descabellado.

Refiriéndonos de nuevo al estudio de la propia experiencia de una situación molesta, es

posible que usted descubra que una aguda sensación de malestar es seguida por lo que parecen dos

corrientes de procesos. Una de éstas es que usted está empeñado en una clase de acción, a menudo

una acción de ira, hacia la otra persona del caso. El otro proceso, que avanza paralelo al primero,

es que usted está analizando la situación como una en la cual esa otra persona lo ha herido o

disminuido, o le ha hecho algo que es decididamente desagradable. Si el psiquiatra tiene siempre

en cuenta esos procesos cuando está observando a su paciente, es posible que advierta que las

formas en que responde el paciente, sus palabras irritadas, etc., son de manera notable una

revelación y una comunicación sobre la interpretación que él ha hecho de una situación particular.

Dicho en otras palabras, si el paciente define una situación como perjudicial o provocadora de

ansiedad, todo cuanto hace lo pondrá de manifiesto. Pero si el psiquiatra no reconoce que la

ansiedad yace tras todo ese funcionamiento, buscará en donde no habrá de hallarla la explicación

de esa conducta.

Así, el entrevistador ve ambos intentos de causar buenas impresiones y el comportamiento

airado como operaciones de seguridad que se producen en circunstancias en cierto modo distintas.

Observa el tipo de esas operaciones de seguridad, obtiene una idea respecto a qué clase de teoría

sobre U y sobre la situación se oculta tras ese tipo de actividad, y formula esa idea como una

hipótesis que debe ser sometida a prueba a fin de que se torne útil. Si tiene dos hipótesis, tanto

mejor será, como ya he dicho anteriormente, para poner a prueba sus hipótesis, el entrevistador

hace algo destinado a perturbar el campo de operación, y lo que sigue puede confirmarlas sobre

dónde se origina la sensibilidad del paciente. Ahora bien, si la hipótesis es correcta, nada de eso

resulta agradable para el paciente, puesto que termina con cierta ansiedad experimentada, sin que

su operación de seguridad lo proteja por el momento. Es muy importante que eso no ocurra fuera

del claro conocimiento del entrevistador y, por lo tanto, sin fin útil alguno. El entrevistador no

tiene que pasar por esa representación de escuchar el relato en cierto modo rosado del paciente

sobre algo, y luego destruirlo sin antes tratar de que lo que está haciendo le entere de algo. De lo

contrario, el entrevistador está manifestando una absoluta despreocupación y falta de respeto hacia

la otra persona interesada, o está mostrando un embotamiento o una profunda preocupación por

otra cosa, todo lo cual constituye una violación de toda la noción básica referente a la relación

esencialmente terapéutica o útil.

Es inevitable que, de cuando en cuando, el entrevistador destruya —a menudo muy

torpemente— la propia estimación del entrevistado. Eso está bien si el entrevistador sabe lo que

está haciendo y aprende algo como resultado de hacerlo, pero silo hace porque se siente inseguro o

está distraído, el interrogatorio detallado no se desarrollará jamás satisfactoriamente. Por el

contrario, el entrevistador reunirá una colección completamente ficticia de datos sobre una criatura

completamente ficticia también, que aquel creerá inocentemente que es la persona que está

entrevistando.

79

VI. LA ENTREVISTA COMO PROCESO

Una gran parte de nuestra discusión de la entrevista ha sugerido que ésta es un proceso, o

un sistema de proceso, y la palabra proceso supone, naturalmente, un cambio. Ahora deseo

presentar aquí una generalización de ese cambio —es decir, una manera de considerarlo— que

ayudará al entrevistador a seguirla pista de todo cuanto está ocurriendo. Una clase de cambio que

puede producirse en una situación-entrevista es un cambio en la actitud del entrevistado. Un

cambio en la actitud de la otra persona es bastante fácil de advertir para cualquiera en un caso de

conversación. Pero advertir otro e igualmente importante grupo de cambios que pueden producirse

en una situación interpersonal, requiere más adiestramiento, más interés concentrado. En la

situación-entrevista, esos cambios en cierto modo más recónditos son cambios en la actitud del

entrevistador, reflejados por el entrevistado. Dicho en otros términos, el entrevistador debe

preguntarse a si mismo: ¿Qué actitud mía es reflejada por el entrevistado? ¿Qué parece que él está

experimentado frente a mi actitud? ¿Qué cree él que estoy haciendo? ¿Qué cree que opino yo

sobre él? Una gran cantidad de guías respecto a los complejos procesos que componen la

entrevista aparecen primeramente cuando el entrevistador comienza a pensar en tales términos.

Parte del desarrollo de su habilidad procede de la observación, más o menos automática, de cuál es

probablemente el caso, en lo referente a los sentimientos del entrevistado y sobre la actitud del

entrevistador. La impresión del entrevistado puede estar, naturalmente, muy lejos de lo que el

entrevistador calificaría como ‘exacta”. En otras palabras aun cuando el entrevistador se muestra

notablemente objetivo, así como entera y respetuosamente impersonal, puede parecerle al

entrevistado que el entrevistador está empeñado en ponerlo en evidencia como una persona nada

buena. Las operaciones del entrevistado proporcionan guías referentes a lo que está

experimentado, yen muchos casos apuntan hacia el tipo de dificultad que habrá de tener con

cualquiera que le impresione como superior en capacidad o en posición. Así, es muy importante

darse cuenta de que hay dos grupos de procesos dirigidos al entrevistador: uno es la actitud directa

del entrevistado hacia él; y el otro es esa parte de las actuaciones del entrevistado, que están

fielmente relacionadas con la supuesta actitud del entrevistador.

IMPRESIONES GENERALES DE LA SITUACIÓN-ENTREVISTA

A fin de poder observar un cambio, es necesario contar con un punto de partida; y para el

interrogatorio detallado, ese punto de partida son aquellas impresiones generales obtenidas en las

etapas del recibimiento formal del paciente, el comienzo formal de la entrevista ye!

reconocimiento. Los cambios de esas impresiones generales iniciales que se observan durante el

curso posterior de la entrevista son útiles como datos.

La primera impresión general rudimentaria que cualquier entrevistador recibe de una

entrevista particular es en términos de su eficiencia: quizá la entrevista se presenta dura, es decir,

el entrevistador considera que en realidad gana su dinero obteniendo cualquier información de su

cliente; o tal vez el entrevistador encuentra que resulta notablemente productiva. No es difícil

obtener tales impresiones generales el entrevistador apenas puede dejar de observarla, si tiene que

hacer un esfuerzo poco común para obtener resultados o si, por el contrario, no necesita hacer

esfuerzo alguno para recoger información pertinente. Después de haber obtenido esta impresión

más general, empieza a analizar desde distintos puntos de vista. Y aquí usaré algunas expresiones

80

populares que apuntan en la dirección que quiero explicar. Primeramente, considera la entrevista

en términos de su vigilancia-genera4 es decir, cuán alerta está y en cuántas áreas, así como cuán

claramente las implicaciones evocadas en su mente por las observaciones y preguntas de la otra

persona, están relacionadas con lo que podría razonablemente esperarse. Dicho de otra manera, la

atención del entrevistado a lo que está ocurriendo puede variar notablemente. Algunas personas

están atentas a todo lo que dice el entrevistador, y ponen sumo cuidado en todo lo que producen,

pero al mismo tiempo no son cautelosas; están simplemente decididas a sacar algún provecho de la

entrevista. Hay otras que son distraídas; los ruidos de afuera, o cosas que se están produciendo en

sus propias mentes, obstaculizan su deseo de seguir las preguntas con atención, así como los

comentarios y las sugestiones del entrevistador. En algunas ocasiones, la atención de una persona

en la situación-entrevista puede ser, apropiadamente, denominada vaga. Tales personas parecen

tener solamente el más fortuito y oscuro contacto con lo que el entrevistador está tratando de

lograr, y las respuestas que producen parecen tener, cuando mucho, una tenue o nebulosa relación

con lo que ha dicho la otra persona.

Simultáneamente con todo esto, el entrevistador desarrolla una impresión sobre la

‘inteligencia” del entrevistado. Las primeras impresiones sobre la inteligencia de otra persona

pueden resultar completamente engañosas. Por ejemplo, de cuando en cuando, en las entrevistas

relacionadas con empleos y trabajo, uno encuentra a una persona que parece no saber literalmente

el idioma. La indagación sobre su historia de trabajo puede mostrar, sin embargo, que ha logrado

progresos extremadamente rápidos en el manejo de maquinarias muy complejas en un empleo

industrial, y el entrevistador se da cuenta de que para haber logrado eso, el entrevistado tiene que

poseer una gran inteligencia general. Mf, uno tiene que darse cuenta siempre de que la

inteligencia, en el sentido de algo que es útil como ayuda para vivir, no es en modo alguno

necesariamente mensurable por medio de la destreza verbal. La destreza verbal está íntimamente

relacionada con la inteligencia, pero sólo si hubo una oportunidad para el desarrollo de las

capacidades verbales.

Finalmente, en este grupo de características muy generales, es posible que el entrevistador

advierta la conespondencia del entrevistado. Las personas que más se distinguen en eso suelen ser

elogiadas por sus amistades como poseedoras de una “comprensión sensitiva” peculiar, es decir, es

probable que sean suficientemente sensitivas a cosas tales como índices tonales menores, de tal

modo que les es posible, con un mínimo de preguntas molestas, captar o comprender esas cosas

que resultan embarazosas de comunicar para otras personas. La correspondencia incluye un grupo

de complejos elementos de la personalidad que, a igualdad de otras cosas, contribuyen a facilitar el

vivir y que, en su manifestación más elevada, quizá componen lo que ordinariamente llamamos

“tacto”. En la situación-entrevista, la correspondencia del entrevistado puede variar desde la

cooperación comprensiva, en la cual puede casi saber cuál será la pregunta siguiente, y

proporciona una sucinta e ilustrativa respuesta no bien aquélla es formulada, hasta un

embotamiento tal que se pierde por completo mientras trata de adivinar lo que quiere decir el

entrevistador, deduciendo muy poco de esas indicaciones, que bastarían a una persona

comprensiva. Algunas veces, el embotamiento parece alcanzar el borde de algo que probablemente

es hostil; en otras palabras, hay personas cuya mudez es casi deliberada. Algunas veces hay una

repugnancia a ser conducido, del tal manera que resulta singularmente difícil conseguir que el

entrevistado trate los tópicos que el psiquiatra le presenta, aunque puede resultar muy productivo

81

en lo que se refiere a algo que no es pertinente, o algo que es importante pero tangencial por el

momento. Ocasionalmente, hay entrevistados —algunas veces casos de juzgado y otros niños

difíciles— que son, según es dado pensar al entrevistador deliberadamente obstructivos. Parece

claramente que tal entrevistado está empeñado en tratar de impedir que el entrevistador pueda

exponer lo que desea eficientemente, y trata de hurtarle todo cuanto es de interés.

Estas son únicamente insinuaciones de las clases de impresiones generales que el

entrevistador ha reunido cuando comienza el interrogatorio detallado; que pueden, naturalmente,

ser impresiones equivocadas, desde el punto de partida desde el cual observa un cambio7.’ Se da

7 [Nota de los editores: Este capítulo ha sido tomado de la serie de conferencias de 1945. En su conferencia de 1944

sobre el mismo tema, Sullivan mencionó otras dos impresiones generales que puede obtener el entrevistador, las

cuales describió como “relacionadas con la elaboración de la observación, más que con la observación propiamente

dicha”:

Es útil advertir la actitud habitual del paciente hacia su memoria o recordación. Recordación es una función de

motivación, y la actitud de la persona hacia su propia recordación —ya sea seguridad, vaga incertidumbre o enfático

pesimismo— puede resultar muy reveladora. Cuando expreso actitud de seguridad, no quiero decir que nadie sepa que

su memoria obrará siempre, puesto que eso no ocurre jamás. . Yo, por ejemplo, encuentro extremadamente difícil

recordar datos ordinales —números de teléfonos, nombres de personas y cosas por el estilo—, pero generalmente

recuerdo cualquier cosa que necesito mucho, y así mi actitud hacia mi función de recordación es bastante confiada.

Siempre espero que opere bien si existe un motivo razonable para que así lo haga; sin embargo, no espero nunca ser

capaz de recordar poesías puesto que desde que yo sepa, jamás habrán de serme útiles. En contraste, hay personas que

casi siempre se preguntan si lo que recuerdan del año antepenúltimo es correcto o está equivocado. No parecen tener

optimismo particular alguno respecto a su éxito en recordar cualquier cosa; no se fían de su memoria. Creo que la

mayor parte de esas personas no mencionan esa desconfianza, es algo de lo cual no se jactan. Por otra parte, cuando

uno encuentra alguien que se refiere a lo pésima que es su memoria, lo más probable a que esa persona confié en su

memoria y uno no puede fiarse de sus declaraciones. Así, el entrevistador puede hacer algún cálculo de la recordación

del paciente. ¿Lo que ha pasado en su vida le ha servido de algo y lo tiene a su disposición cuando lo necesita? ¿O hay

muchas cosas de su pasado que deben ser consideradas como perdidas, extraviadas o robadas? No es que el recuerdo

sea importante de por sí, sino que la actitud de la persona hacia él proporciona una valiosa guía respecto a la

simplicidad de su motivación. Si su recuerdo le es relativamente útil, probablemente ha estado avanzando hacia

objetivos más o menos claramente previstos durante un largo tiempo, y hasta ha tenido algún éxito en llegar más cerca

de los mismos; y su sistema de motivación es relativamente simple. Al tratar de componer la historia de motivaciones

de algunas personas infelices, uno puede hundirse en pantanos que le llevarán horas de lucha para salir, mientras que

uno podría haber hallado una guía útil e inmediata o algo muy parecido, con sólo advertir hasta qué punto podían

depender de sus memorias.

“También puede hacerse una deducción sobre el sentimiento habitual del paciente respecto a responder a las

preguntas Algunas personas se encuentran en atroz desventaja frente a casi cualquiera, si son colocadas en la posición

de responder a preguntas; y por muy suave que sea la manera en que uno conduce la entrevista, tales personas

descubrirán prontamente que se les está pidiendo que respondan a muchas preguntas, lo cual las disgustará

profundamente. Esta actitud refleja ciertas cosas respecto al pasado del entrevistado, pero también brinda al

entrevistador un «palpito» bastante importante sobre cuanto más rápidas avanzarán las cosas si le es posible conseguir

que esa persona hable sobre ellas, de manera que el entrevistado pueda quedarse callado y escuchar, interrumpiendo

solamente de vez en cuando con alguna observación breve. Naturalmente, si el tiempo con que se cuenta es muy

limitado y el problema es muy complejo, uno apenas puede recurrir a eso. En tales circunstancias, cuando alguien se

perturba ligeramente porque se le lanza una pregunta, uno puede algunas veces, créase o no, aminorar los efectos

adversos diciendo: «¿Tiene usted la sensación de que lo estoy interrogando?» Ante esto, cualquier persona en su sano

juicio responderá de inmediato: «¡No creo, que usted me está interrogando! » Pero las personas que se perturban se

alegran tanto de que se les arroje aunque sea una paja para salvarse, que no advierten el carácter absurdo de tal

indagación y en realidad se sienten mejor en lo que se refiere a lo que está haciendo el entrevistador, habiéndose

alejado, de alguna manen, de la ansiedad relacionada con el hecho de que se le está interrogando.”]

82

cuenta naturalmente que al mismo tiempo que está recogiendo esas impresiones generales del

entrevistado, éste está recogiendo también más presiones sobre él.

Y ahora me agradaría mencionar algunos de los términos más específicos que emplean con

mucha frecuencia los entrevistadores, para descubrir a los entrevistados, y que proporcionan una

impresión en cierto modo más refinada de los procesos que se producen para integrar la entrevista.

Los siguientes juegos de actitudes sugieren patrones que el entrevistador empleará como puntos de

partida al observar cambios en su relación con el entrevistado. Si bien éstas son palabras del

lenguaje común, confío también que les haré contener algún significado bastante específico. En las

primeras etapas de la entrevista, el entrevistado puede parecernos que se muestra, por ejemplo,

reservado, cauteloso, desconfiado, hostil o despreciativo.

De esa manera, resulta muy compensador para el entrevistador ser curioso respecto a esas

señales en las observaciones y actos del entrevistado que reflejan al entrevistador la clase de

persona que aquél supone que él es.

Un juego completamente diferente de cinco términos puede caracterizar igualmente al

mismo entrevistado, desde un punto de partida distinto: su actitud frente al entrevistador puede ser

altanera, superior, conciliatoria, diferencial o apologéticamente inferior. Hay dos situaciones que

pueden ser presentadas por el entrevistado en las primeras etapas de su trabajo y que son de

peculiar dificultad, por cuya razón es de suma importancia para el entrevistador considerar con

todo cuidado cómo habrá de tratarlas, Una es presentada por el informante biso/ente; en ciertos

tipos de labor de entrevista, el informante puede ser insolente en grado sumo, y es bueno

ciertamente cuando eso cambia.

Algo que es mucho más común en el trabajo psiquiátrico, de igual modo que en todas las

demás formas de la labor de entrevistar, es la situación presentada por el informante evasivo.

LA OBSERVACIÓN DE CAMBIOS EN LA

SITUACIÓN-ENTREVISTA

El interés del entrevistador está en observar los cambios que se presentan en tales juegos de

actitudes: en observar qué es lo que está mejorando o empeorando de la situación. Naturalmente,

algunas veces el entrevistador tiene la impresión de que hay poco o ningún cambio. Tal vez

durante el comienzo de la entrevista y el reconocimiento, el entrevistador ha desarrollado, por lo

menos hasta donde él puede juzgarlo, impresiones del entrevistado, que resultan bastante exactas.

Quizá el entrevistado empezó mostrándose una persona altanera. Conforme va progresando la

entrevista todavía parece Como Si creyera que el entrevistador fuese uno de los mayores dolores

de cabeza que ha tenido la desgracia de encontrar; no se produce ni el más mínimo cambio. Estas

situaciones en las cuales parece no haber alteración particular alguna en la actitud del informante,

en el curso de una entrevista bien conducida, son de un profundo significado, por razones que

confío poder aclarar un poco más adelante. Como es natural, algunas veces el psiquiatra ve una

persona mutuamente respetuosa, que revela un respeto de sí mismo y parlo tanto de la otra persona

tan evidente, que el entrevistador piensa: “Bueno: la verdad es que no me explico qué puede

necesitar este hombre de un psiquiatra”. Algunas veces, la respuesta es que esas personas no

buscan curas, sino empleos o cualquier otra cosa, pues la entrevista psiquiátrica se utiliza para

muchas cosas además de encontrar la curación. Una actitud de autorrespeto razonablemente clara,

83

en la cual se muestre también respeto a la otra persona —el uno no existe sin el otro— no es

probable que experimente mucho cambio durante una entrevista o serie de entrevistas, a no ser que

el entrevistador constituya un desencanto muy serio para la persona que posee este autorrespeto.

Además de advertir cambio, y de tener alguna idea sobre qué es ese cambio, en términos de

lo que se ha mejorado, lo que ha empeorado o lo que no ha mostrado cambio alguno, el

entrevistador trata de recoger, más o menos automáticamente, impresiones sobre cuál ha sido, de

sus propios actos, el que ha influido en le cambio. Si la situación es mala —es decir, si la

entrevista es dura por cualquier motivo— conviene que el entrevistador tenga alguna idea sobre

qué operaciones suyas son responsables del fracaso en ¡oque respecta a producir algún cambio,

aun cuando pueda haber pensado que aquellas operaciones estaban bien ajustadas para un

mejoramiento de la situación. Si sabe lo que estaba tratando de hacer, y si le es posible estudiar —

en bien de otras cosas, por así decirlo— cuánto bien hizo, cuán rotundamente fracasó, o cuán

dramáticamente triunfó, entonces poseerá importantes datos relacionados con el sistema de

motivación que caracteriza al entrevistado.

Como ya he sugerido antes, el entrevistador tendrá una impresión general del cambio de

impresión del informante respecto a él, revelado por la actitud del informante. En este cambio

existen tres zonas, por así decirlo, de importancia capital. En primer lugar, el entrevistador puede

preguntarse: ¿Se está impresionando el paciente ante la pericia en relaciones interpersonales que

está revelando el terapeuta? En segundo término: ¿Aprecia cada vez más el paciente al terapeuta,

como una persona comprensiva? Es decir, ya sea el terapeuta cordial o severo, ¿muestra interés

alguno en no herir los sentimientos del informante, o más exactamente, rinde todo el respeto que le

es posible a la necesidad de sentir propia estimación que experimenta el informante? Como

indicación de ¡oque quiero decir por ‘comprensiva”, consideraremos una situación en la cual un

terapeuta, por un motivo u otro, está interrogando a una persona de diecisiete años sobre los

detalles de su vida sexual. Algunos entrevistadores formularían preguntas bruscas, que podrían

servir al propósito de dar al o la adolescente ideas nuevas respecto a posibles aventuras sexuales

que a él o ella no se le habían ocurrido antes, pero por regla general el resultado principal sería

producir tal ansiedad que el adolescente no podría ni siquiera tartamudear, y como es natural no se

produciría nada beneficioso, ni visible, ni audiblemente. Otros entrevistadores, colocados ante una

situación idéntica, pondrían tanto cuidado que lamentablemente no les seria posible obtener

tampoco información útil alguna; aun cuando creyesen lo contrario, una indagación posterior

revelaría que no la habían obtenido. Así, la persona realmente comprensiva no se muestra tan

tierna hacia el entrevistado que le prohíba hacer lo que ha ido al consultorio a hacer, pero al mismo

tiempo, trata de oponer las menores dificultades posibles en ese sentido, aun a costa de parecer

muy frío y remoto. La tercera pregunta importante respecto a la impresión del paciente sobre el

entrevistador, es la que sigue. ¿Parece él sentir una simplicidad de motivación en el terapeuta, es

decir, que el terapeuta se interesa solamente por lo que se refiere a realizar una labor competente?

En otras palabras: ¿hasta qué punto parece considerar el paciente que el terapeuta está principalmente

preocupado por la obtención de datos válidos, con base en los cuales podrá llegar a

conclusiones válidas sobre él y sus problemas; y hasta qué punto parece pensar que el terapeuta

obra impulsado por motivos ulteriores?

84

La tarea de apreciar los cambios en esas zonas es muy importante. Hasta dónde el paciente

parece estar más y más impresionado por la experta capacidad o destreza del doctor, y más y más

aliviado por su comprensiva manera de hacer las cosas, y perfectamente convencido de que el

doctor no tiene objetivo alguno que no sea el de determinar quién es el paciente y qué es lo que le

aqueja, hasta ahí la obra seria de la entrevista se facilita bastamente, y las dificultades de la

personalidad del paciente serán presentadas cada vez con menos desgaste para el doctor. Cuando

esas impresiones no son tan favorables, los datos son presentados de tal manera que su

interpretación resulta más difícil, puesto que hay menos libertad de movimiento en el campo

interpersonal, es decir, la capacidad de expresarse del paciente está más restringida.

IMPRESIONES COMO HIPÓTESIS QUE DEBEN

SER PUESTAS A PRUEBA

Estas impresiones generales a las que me estoy refiriendo son en efecto, hipótesis burdas y,

como todas las hipótesis relacionadas con el trabajo interpersonal, deberán ser sometidas a

continuas o recurrentes pruebas o correcciones. Algunas veces el entrevistador puede, casi tan

automáticamente como una máquina de calcular, sumar pruebas negativas y positivas de estoy

aquello, de tal modo que simplemente sepa, sin tener que pensar laboriosamente sobre ello, que el

paciente está, digámoslo así, progresando. En tal caso, el entrevistador ha puesto a prueba las

hipótesis tan continua y automáticamente, que sabe la respuesta sin molestarse en hacer algo sobre

ellas muy consciente o deliberadamente.

Pero con mayor frecuencia el entrevistador obtiene impresiones que, al ser estudiadas con

cuidado, pueden resultar justificadas o injustificadas. Esas impresiones deben ser sometidas, por lo

tanto, a pruebas más o menos específicas, con la idea de captarlas con mayor exactitud. Una de las

maneras en que se someten a prueba esas impresiones consiste en una más o menos inadvertida

inferencia. No obstante, las pruebas de las hipótesis no pueden ser dejadas, sin riesgo, totalmente

libradas a operaciones de referencia relativamente no formuladas. Por el contrario, conviene al

entrevistador que piense, de cuando en cuando, sobre las impresiones que ha obtenido. El acto

mismo de formularlas las coloca ya en dos grupos generales: aquellas sobre las cuales uno no tiene

duda razonable alguna y aquellas que, cuando son advertidas, pueden ser motivo de discusión.

Como es natural, las últimas necesitan ser sometidas a nuevas pruebas. Un entrevistador así

llamado altamente intuitivo, que no formula sus impresiones, sino que confía únicamente en su

inferencia inadvertida, habrá de descubrir probablemente que, después de una entrevista, surgirán

en su mente algunas preguntas sumamente fértiles, pero que no le ha sido posible asegurarse guías

respecto a las respuestas de estas mismas.

Ese es el peligro, si uno depende de la maquinaria que está fuera de la conciencia para que

lleve a efecto todo el trabajo, en lugar de intentar, de cuando en cuando, pasar revista a las

impresiones que uno tiene. La otra manera de poner a prueba las hipótesis es por medio de alguna

clase de actividad exploratoria con propósitos claros. El entrevistador formula preguntas críticas,

es decir, preguntas compuestas de tal modo que la respuesta indicará si la hipótesis es

razonablemente correcta o definitivamente inadecuada.

85

LA SITUACIÓN DE LA COMUNICACIÓN MFJORADC

Y ahora, permítaseme que considere el caso general en el cual la entrevista muestra, más o

menos continuamente, o por lo menos de periodo en periodo, una comunicación que está en

proceso de mejoramiento. Esta es la situación en la cual todo marcha bien. Para el entrevistador sin

experiencia eso puede ser una gran desgracia, pues puede dejar de advertir cuidadosamente y todo

lo completamente posible, todo el contexto —las operaciones, las observaciones y sus tipos— que

lleva a mejoramientos nítidos de la situación. Si el entrevistador sabe de qué manera la situación

ha llegado a marchar tan bien, en el sentido de que sabe en qué puntos de sus operaciones

aumentará la comunicabilidad del paciente, tiene en su poder valiosos índices de las operaciones

secretas de seguridad del informante, es decir: sus operaciones de seguridad que sólo son evidentes

por inferencia. Dicho en otros términos, el entrevistador puede encontrar, en el contexto que llevó

a mejoramientos netos en la libertad de comunicaciones del paciente, bases bastante claras como

para deducir qué fue lo que le llevó a experimentar ansiedad; el mejoramiento de la comunicación

del paciente en un momento determinado, supone que el paciente, en ese momento, ha

experimentado un alivio de la sensación de que causaría una mala impresión, que delataría algo

desastroso, o algo por el estilo. Mirando hacia atrás un poco más, el entrevistador puede empezar

entonces a ver el tipo general de las precauciones del entrevistado, sus operaciones de seguridad,

por medio de las cuales estaba defendiendo una zona particular, hasta que el entrevistador hizo

algo que le llevó a creer que podía seguir adelante sin peligro

Así, a no ser que el entrevistador preste estrecha atención a los mejoramientos más o menos

episódicos de la entrevista que “marcha maravillosamente” puede pasar por alto una gran cantidad

de los datos que podrían mostrarle lo que sería el entrevistado en una situación más difícil, que no

“marchase’ tan maravillosamente. Las mismas cosas pueden descubrirse sobre el entrevistado

tanto en las entrevistas que van bien, como en las que van mal, pero en las primeras esas cosas son

reveladas solamente si el entrevistador advierte cada uno de lo cambios favorables y piensa en él

en términos de lo que el paciente estaba haciendo anteriormente, que ahora ya no es necesario que

haga.

LA SITUACIÓN DE LA COMUNICACIÓN DETERIORANTE

Y ahora, permítaseme que considere el caso especial en el cual se está produciendo un

deterioro de la actitud comunicativa, es decir, que el paciente se está tornando menos

comunicativo y obra como si pensase que el entrevistador es cualquier cosa menos un experto.

Cuando las cosas parecen ir de mal en peor, yo aconsejaría a cualquier terapeuta que controle su

ansiedad por el momento, silo es posible, y que trate de estudiar el deterioro de la relación, por

medio de una revisión retrospectiva puesto que de esta manera puede ganarse muchísimo. (Confío

en que se está tomando claro el motivo por el cual destaco que le conviene al entrevistador tener

algún recuerdo de lo que ha ocurrido, lo cual es improbable si se limita a disparar preguntas y más

preguntas con toda la rapidez que puede, sin hacer caso de las respuestas.) El entrevistador puede

comenzar su estudio con un intento de determinar el instante en que el deterioro pareció

caracterizar a la relación por primera vez. Suele ocurrir que una entrevista psiquiátrica “marchó

mal” desde el comienzo, desde que el entrevistador pronunció sus primeras observaciones al

extraño. Con mayor frecuencia, marcha mal desde el reconocimiento. Tal vez el entrevistador, por

su manera de obtener la historia social general del paciente, ha tropezado con algún aparato, de

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seguridad del paciente, y si eso es cierto, conviene mucho saberlo, O, en retrospectiva, el

entrevistador puede darse cuenta de que el comienzo de la entrevistase caracterizó por una cierta

disposición y consideración mutuas por parte del U y el paciente, que les hizo pasarlas etapas del

reconocimiento, o bosquejo de la historia social del paciente, con toda felicidad y que aun durante

algún tiempo en el interrogatorio detallado todo parecía marchar perfectamente bien.., hasta un

cierto punto, en que el entrevistador preguntó algo, el paciente respondió, y las cosas parecieron

agriarse desde entonces. Tal descubrimiento es muy útil, por cierto, tanto como base para rectificar

la situación deteriorante y, mucho más importante, como dato para alcanzar el propósito que

persigue la entrevista. Las cosas no tienen que ser hermosas para que una entrevista sea un éxito;

algunas entrevistas muy desagradables pueden producir al entrevistador una impresión bastante

buena respecto a lo que aqueja al entrevistado. Podría añadir que cuanto más tiempo haga que el

entrevistador ha estado trabajando con una misma persona, más posible habrá de ser que esté

razonablemente seguro de lo que ha ocurrido. Al comienzo de una relación, el entrevistador puede

saber tal vez lo que él mismo dijo y puede saber lo que el paciente dijo; sin embargo, ha sido como

sidos extraños estuviesen hablando para sí. Más adelante, las entrevistas progresan a menudo hasta

lo que equivale a comunicaciones singularmente sutiles de hechos. Cuanto más larga sea la

relación en cuanto al tiempo que lleva como tal, mayor será la posibilidad de que el entrevistador

esté razonablemente seguro de cuáles fueron las cosas que marcharon mal y cuál fue,

probablemente, la situación en el momento en que apareció el deterioro.

Al estudiar esta cuestión de la regulación del tiempo, el entrevistador deberá advertir si la

situación comenzó a ir de mal en peor insidiosamente o con relativa brusquedad. Si su aparición ha

sido relativamente abrupta, una cuidadosa revisión en la propia mente del entrevistador sobre las

circunstancias aparentes, le proporcionará un “pálpito” sobre lo que ha ocurrido, y ese pálpito

puede luego ser puesto a prueba de diversas maneras- Si en retrospectiva el entrevistador no puede

determinar ningún instante particular en el cual las cosas parecieron empeorar, pero tiene la

sensación de que comenzaron a mostrarse peores insidiosamente desde el principio de la

entrevista, tiene algo en sus manos que muy probablemente habrá de resultar intrincadísimo. En

este caso: Primero, le conviene revisar la base de hechos para su más pronta y más favorable

apreciación de ka situación.

Es posible que algunas veces descubra en retrospectiva que su propio entusiasmo, más bien

que el del paciente, fue el responsable de que sintiese que las cosas habían ido mejor en el

comienzo. Dicho en otros términos, en algunas situaciones que se supone han estado

deteriorándose insidiosamente, el asunto ha andado muy mal desde el principio, y el paciente ha

sido empujado más y más a impresionar al entrevistador sobre cuán mal están las cosas, hasta que

el entrevistador seda cuenta finalmente. Pero eso no es deterioro. Cuando el entrevistador seda

cuenta del hecho de que la situación es mala, eso significa —si significa algo— un cambio

ligeramente favorable, puesto que la comunicación ha mejorado.

Así, conviene mirar hacia atrás, a fin de ver si existía una razón valedera para pensar que

las cosas iban mejor en cierto momento, y ahora van peor.

Segundo, y esto es muy importante en la situación que verdaderamente se está

deteriorando, el entrevistador deberá revisar lo que ha sucedido todo lo mejor que pueda, para

enterarse si ha ocurrido algo desalentador respecto al resultado de la entrevista. ¿Ha dicho o

87

pareció significar algo el entrevistador, o alentó al paciente a decir algo (que el entrevistador no ha

neutralizado) que desaliente la esperanza del paciente de lograr un resultado favorable de la

entrevista? Cuando una persona se desalienta respecto a una relación interpersonal, las cosas

comienzan a ser fastidiosas, y la persona tiende a pensar en cómo podrá hacer para salir de esa

situación cortésmente. La mayor parte de los psiquiatras han experimentado esa desagradable

concepción de que han dicho, o han permitido al paciente que diga sin replicarle, algo que es

profundamente desalentador. Luego de eso, es posible que las cosas vayan mucho peor. En

algunos casos, el paciente está tan desalentado en relación con el psiquiatra, que no tarda en darse

cuenta de que las cosas no van a andar bien con ese experto en particular, por lo cual, desde el

principio prácticamente, se pone a pensar en cómo le será posible escapar para probar con otro

psiquiatra.

Tercero, conviene al entrevistador que está buscando los hechos referentes a una situaciónentrevista

en deterioro, observar qué relación tiene la situación actual con su propia actitud hacia

ese entrevistada Debe estudiar cuál ha sido su actitud desde el mismo principio, o cuál ha sido

desde el hecho particular: por ejemplo tal vez el entrevistado dijo algo que desagradó al

entrevistador, o que provoque una repentina concentración de su interés. Algunas veces el joven

psiquiatra encuentra que los datos referentes a una madre, un padre, tías solteras, etc., le resultan

aburridos y no le inspiran, pero se interesa sobremanera por algún “problema” — tal como la

masturbación—, y algunas veces las entrevistas se deterioran lamentablemente, después que se ha

producido tal repentina revelación de inesperado interés por parte del psiquiatra.

Así, cuando las cosas están deteriorándose más bien insidiosamente, conviene al

entrevistador verificar si su paciente le desagradó al entrar en el consultorio, si el paciente le

ofendió de alguna manera, o si, por desgracia, el entrevistador demostró indebido interés por

algunos aspectos de la información, de tal manera que el inteligente entrevistado puede haberlo

interpretado como señal de que el entrevistador estaba muy poco interesado por él, pero sí le

interesaba vivamente algún aspecto de su vida, del cual él podíaser el actual ejemplo entretenido.

Y ahora, deseo mencionar varias actitudes más que pueden parecer como cambios en la

entrevista, tanto de parte del entrevistador como del entrevistado. Consideramos, particularmente,

las situaciones en las cuales el informante se torna aburrido, se siente claramente divertido ante

una indagación del entrevistador, está manifiestamente irritado, o francamente enojado. Los

cambios en la situación-entrevista representados por la aparición de cualesquiera de esas actitudes

por parte del paciente, no tienen nada de alentadores. Esas mismas actitudes pueden, como es

natural, aparecer en el entrevistador, en algunas ocasiones, algunas de ellas pueden ser

deliberadamente asumidas por el entrevistador. Hay momentos en los cuales conviene que el

entrevistador exprese aburrimiento, aparezca ligeramente divertido o hasta irritado; no obstante, si

el entrevistador está genuinamente irritado, yo diría que eso se debe probablemente a un serio

defecto de sus avios para entrevistar. Además, tenemos los pacientes que desde el principio de la

entrevista o durante el transcurso de la misma, se muestran frívolos, petulantes, arrogantes,

insolentes, sarcásticos o irónicos. Por parte del entrevistador, hay ocasionalmente circunstancias, si

se trata de un profesional realmente experto, en las cuales puede resultarle útil expresar cualquiera

menos las dos primeras y la última de esas actitudes. Que yo sepa, una actitud frívola jamás puede

resultar útil por parte de un entrevistador. También aconsejo rotundamente en contra de la menor

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petulancia en cualquier circunstancia, y eso puede aplicarse todavía con mayor fuerza a los tratos

con pacientes que comienzan con petulancia las situaciones-entrevista. Dar a nuestra actividad un

tipo similar al del informante en ese caso, no conduce absolutamente a nada, Y una actitud irónica

por parte del entrevistador es desperdiciada a menudo y puede causar muchos dolores de cabeza,

porque la ironía, sobre todo si es sutil, puede resultar fácilmente engañosa y colocar al psiquiatra

en situaciones de las cuales le resultará difícil salir. Es por eso que aconsejo en contra de la actitud

irónica.

Los informantes muestran, a veces, cambios bastante abruptos, al tornarse decididamente

más evasivos de lo que han sido hasta ese momento. En algunas ocasiones se vuelven muy

activamente obstructivos; insisten enfáticamente en hablar fuera de lugar, de manera que el

psiquiatra apenas puede dejar de advertir la definida mala disposición del paciente a seguirle y a

mantenerse dentro del tópito que él considera urgente. En especial en el campo psiquiátrico, el

entrevistador encuentra con relativa frecuencia un paciente que se vuelve, a juicio seguro del

entrevistador, oscuramente desconfiado.

Estas actitudes que acabo de mencionar constituyen índices bastante importantes de cambio

en la situación-entrevista. Más adelante trataré de ser un poco más informativo al respecto, pero

por el momento estoy tratando de construir una especie de tosco cerco dentro del cual quizá

podamos, o quizá no, cultivar algunas vides. Y ahora, permítaseme que presente una regla que el

entrevistador haría muy bien en grabar en su mente: durante todo el proceso de la entrevista, hasta

en sus fases de terminación, es muy importante para el entrevistador verificar secretamente sus

observaciones; no debe limitarse a reaccionar de manera automática o inconsciente a las

actitudes expresadas de! paciente, ya sea por medio de palabras tonos o gestos. Todos nosotros

somos muy dados a la respuesta automática —es más, la vida es tan excesivamente compleja, que

necesitamos un gran número de maneras para solucionar las cosas instantáneamente, sin mucho

tiempo para meditarlas—, pero la misma no tiene lugar alguno en el trabajo de la entrevista

psiquiátrica, que es por cierto intensamente compleja y por lo tanto bastante, por no decir

extraordinariamente incierta. Si bien es de desear siempre la aparición de la espontaneidad en las

reacciones del entrevistador a los momentos afectivos y cambios en el paciente, esas reacciones no

deberán ser jamás automáticas de la manera que podrían serlo, por ejemplo, con su esposa, su hijo,

el conductor del ómnibus en que viaja, etc., puesto que en el acto mismo de la respuesta

automática es probable que la desatención selectiva elimine la mitad o más de los datos útiles. Y

ningún entrevistador puede permitirse semejante pérdida.

EL. TEOREMA DE LA EMOCIÓN RECÍPROCA

Y ahora, permítanme desviarme hacia una consideración en cierto modo más teórica de las

cuestiones que he estado discutiendo. Como ya he indicado antes, la entrevista es un sistema, o

una serie de sistemas, de procesos interpersonales, derivados de la observación participante, como

resultado de la cual el entrevistador puede llegar a conclusiones referentes al entrevistado. En estas

circunstancias, las entrevistas caen en un principio general que yo he organizado como el teorema

de la emoción recíproca. Este teorema es como sigue: la integración de una situación interpersonal

es un proceso en el cual: 1) las necesidades complementarias son resueltas (o agravadas); 2) los

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tipos recíprocos de actividad son desarrollados (o desintegrados); 3) se facilita la previsión de

satisfacción (o rechazo) de necesidades similares.

Este teorema es una declaración extremadamente general que, hasta ahora en mis

exploraciones, no ha parecido tener defectos serios. Creo que si uno estudia sus implicaciones

plenas, un gran número de cosas pertenecientes al estudio de las relaciones interpersonales, y

pertenecientes asimismo ala observación participante, por medio de la cual el entrevistador obtiene

sus datos, serán aclaradas. En esta declaración general, empleo la palabra ‘necesidades” en el más

amplio sentido de la misma; en el sentido genérico. De esta manera, al discutir el desarrollo de la

personalidad, nos referimos a todos los motivos importantes, o “motores’ de la conducta humana

como necesidades de satisfacción. Existe una necesidad de satisfacción de varias fuerzas, tales como

la lujuria y el hambre; y la necesidad, en este sentido particular incluye también la de una

sensación de seguridad personal en las relaciones interpersonales, que a su vez puede ser calificada

necesidad de evitar, aliviar o huir de la ansiedad o, asimismo, necesidad de autoestima.

Ahora bien: en la primera parte del teorema mencionado he dicho que las necesidades

complementarias pueden ser resueltas, desarrollándose tipos recíprocos de actividad. Por ejemplo,

en el reino de las operaciones de seguridad, el impulso de reasegurar es complementario de la

necesidad de reaseguración. Reasegurar por implicación, el lugar de por elogio directo o

reaseguración directa, es el tipo de actividad que es recíproco de la pauta, en la otra persona, de

descontar, descreer o invertir el elogio directo o la apreciación. Dicho en otros términos, si una

persona tiene que descontar, no creer o convertir en lo opuesto todo elogio directo, entonces la

pauta recíproca de actividad que aparecería en una situación interpersonal simple sería la

reaseguración por implicación, o sea por medio de expresar algo que muy poco tendría que ver

directamente con la autoestima de la otra persona, pero ante una elaboración más amplia, se

comprobarla que significa un punto de vista favorable o una perspectiva promisoria. La

experiencia de una situación interpersonal así caracterizada, es decir, caracterizada por tales

necesidades complementarias y pautas recíprocas de acción, tiende hacia su futura reintegración

(es decir, su recurrencia), sobre la base de una anticipación escrita o mental de mejoramiento de la

autoestima de uno en o por la relación.

Éste es un patrón muy general de pensamientos respecto a todas las relaciones

interpersonales. Ahora, deseo mostrar cómo ese patrón general puede estar relacionado con la

situación-entrevista. Consideremos una situación-entrevista en la cual el entrevistador comunica

—por medio de gestos tonales, o por el tipo de sus observaciones, o ambas cosas a la vez lo cual

ocurre por regla general— su propia necesidad de reaseguración. La manera más generalizada en

que los entrevistadores revelan su necesidad de que el paciente tenga confianza en ellos —o sea su

propia tranquilidad— no es pidiendola, sino mediante alguna forma de actividad que está

destinada a ignorar, menospreciar o humillar al paciente en el curso de la entrevista. En efecto,

tales actividades, casi sin excepción expresan en realidad una necesidad del entrevistador de que se

le tranquilice en alguna forma respecto a su propia importancia, aunque el paciente no se dé cuenta

de ello, o lo advierta muy vagamente. En este caso, la necesidad del paciente, que sería

complementaria y por lo tanto llevaría a una resolución sería una cosa algo curiosa: la necesidad

de ser despreciado. En realidad, existen en efecto situaciones en las cuales es perfectamente

razonable decir que una persona necesita ser despreciada. Sin embargo, eso es toda una novedad

90

en materia de necesidades de seguridad, y no es muy probable que ocurra en la entrevista

psiquiátrica. En efecto, podría ocurrir realmente en la entrevista psiquiátrica sólo como motivo

complejo, dirigido a un fin completamente fuera del de la situación-entrevista común. Puedo

sugerir un ejemplo de esto en otra situación: un número de nuestros agentes OSS realizaron una

excelente labor y contribuyeron a ganarla Segunda Guerra Mundial, al proporcionar, en su

comportamiento, una clara expresión de ‘una necesidad de ser despreciados”, como consecuencia

de la cual las personas que necesitaban esa tranquilidad quedaron completamente libres y

revelaron cosas que esos agentes necesitaban descubrir. Pero ésas no eran situaciones-entrevistas,

en el sentido que yo me estoy refiriendo a ellas. Los agentes OSS eran en realidad los

entrevistadores y no los entrevistados, pero sus informantes, al convertirlos en las víctimas de su

desprecio, equivocaron, felizmente, sus papeles. Uno no espera que esto suceda en las entrevistas

psiquiátricas afortunadas.

Ahora bien, ¿qué ocurre en la entrevista psiquiátrica, si el entrevistador expresa una

necesidad de ser tranquilizado, mediante el procedimiento de dominar a su víctima, o sea al

paciente? Ya he dicho que, por definición cultural, el paciente es el cliente de un experto, y por lo

tanto es inferior en ciertos sentidos significativos. Debido a esta situación, el paciente se considera

menos capaz y, por lo tanto, necesita que se le reasegure mediante la actuación del entrevistador.

En consecuencia (y esto sigue a la primera parte de mi teorema), la necesidad de ser reasegurado

del mismo entrevistador no es satisfecha por medio de una necesidad complementaria por parte del

paciente, y de esta manera, la necesidad de seguridad del entrevistado, en lugar de ser resuelta, es

agravada. Y ahora tomemos la segunda parte del teorema: si el entrevistado ha de desarrollar un

tipo de actividad que sea recíproco al tipo del entrevistador, ese tipo tiene que ser de actividad

sumisa o reconfortante para el entrevistador, O, si no consigue desarrollar ese tipo, la actividad

comunicativa se desintegra, o, lo que es lo mismo, se derrumba.

El desarrollo por el entrevistador de este tipo recíproco de actitud sumisa, representa, en

realidad, un situación infortunada, Si en el desarrollo de la relación de la entrevista, el entrevistado

obtiene la impresión de que le es imprescindible adoptar ciertos puntos de vista para agradar al

entrevistador, y procede a someterse a tal exigencia, desde ese mismo instante los datos que logra

el entrevistador serán casi imposibles de interpretar. A no ser que el entrevistador sea sumamente

hábil en lo que se refiere a la interpretación de los datos interpersonales, no conseguirá

comprender nada, salvo lo que lee de esos datos, fuera de la información que el informante sumiso

le entrega obedientemente. El entrevistador obtendrá un panorama sumamente pobre del

informante, en comparación con el que, el ejemplo, obtendrá de él un vecino estimado cualquiera.

Este es un resultado muy mezquino para una indagación psiquiátrica y por lo tanto el

entrevistador, si posee habilidad en la interpretación de situaciones sumamente complejas, no

permitirá que el entrevistado caiga en cualquiera de esas relaciones sumisas.

Y finalmente, para explicar la última parte de mi teorema: en esta situación, el entrevistado

desarrollará una vigilante previsión del rechazo de esa necesidad implícita de tranquilidad, y esto

hará que asegure la protección de su autoestima. Es decir: cuanto más se prolongue tal situación,

más será regido por la previsión de cualquier indicación de que habrá de producirse un

empeoramiento de su ansiedad. Puesto que sus ansiedades son siempre detestablemente

desagradables y una potente fuerza impulsora para alejarse de aquello que las provoca, se torna

91

más y más cuidadoso de que ninguna de sus inseguridades sea revelada o anunciada al

entrevistador necesitado de seguridad.

LOS TIPOS DE RESULTADO DE LAS SITUACIONES

INTERPERSONALES

Los procesos interpersonales que componen la entrevista siguen el patrón general de todos

los procesos interpersonales, que puede ser ilustrado por medio del diagrama que sigue:

Resolución de la situación

Tensión continuada con procesos ocultes

Situación integrada por Con aumento de tensión

cualquier dinamismo y procesos

suplementarios

Frustración

Con desintegración o

disociación

Una situación integrada por cualquier dinamismo —por ejemplo la lujuria o la búsqueda de

seguridad— manifiesta procesos que dan como resultado una de tres situaciones subsiguientes:

primera, puede producirse una solución razonable de la situación. Por ejemplo, la camarera puede

preguntar: “¿Desea usted cerezas o bananas?’ Cuando la respuesta es, por ejemplo: “Bananas’, eso

resuelve la situación, Y en todas las otras situaciones, el resultado final, delicioso, simple, de una

configuración interpersonal es que se ha resuelto: toda la tensión relacionada con la situación ha

desaparecido, y el asunto es terminado basta que algo provoque una situación similar.

La segunda posibilidad es que una situación puede ser continuada con tensión y

procedimientos encubiertos. En este caso, la persona continúa haciendo la misma cosa, más o

menos acertadamente, pero al mismo tiempo empieza a pensar, ya sea advertida o

inadvertidamente. En otras palabras, empieza a mirar a su alrededor en busca de lo que está mal,

para descubrir qué puede hacerse para lograr una solución satisfactoria.

La tercera posibilidad es que Los procesos de la situación pueden llevar a lo que nosotros

denominamos frustración. Existen dos posibles estados subsiguientes a la frustración. Uno de ellos

se caracteriza por una intensificación de la tensión, reflejando la necesidad que está afectada, y por

procesos suplementarios, que pueden oscilar desde movimientos circenses hasta maneras

excesivamente hábiles de salvar los obstáculos, de tal manera que se produce una solución

demorada de la situación. Algunas veces el psiquiatra debe tratar situaciones en las cuales sabe que

cualquier ataque de frente, cualquier enfoque directo, le llevarla a una completa frustración En

consecuencia, idea procesos suplementarios que se entretejen alrededor del obstáculo (ansiedad)

de tal manera que finalmente el paciente, al sentirse razonablemente seguro, llegará a un punto que

jamás podría ser alcanzado frontalmente. El otro resultado de la frustración puede ser la

desintegración del dinamismo propiamente dicho y la totalidad del sistema de motivación, o

disociación; y los procesos de las entrevistas que comprenden la disociación son sumamente

complejos.

92

EL USO POR EL ENTREVISTADOR

DE LAS FORMULACIONES PRECEDENTES

Ahora he tratado de establecer dos consideraciones muy generales: 1ª.) que todas las

situaciones-entrevistas caen bajo el teorema de la emoción recíproca, y 2ª.) que los procesos de las

entrevistas siguen ese mismo tipo de todos los procesos interpersonales. De estas dos

relativamente amplias consideraciones, se desprende que el entrevistador muestra su pericia en su

elección de un papel pasivo o activo, en momentos particulares de la entrevista. Puede trabajar con

éxito en una situación deteriorante, si no se permite que la misma se desintegre. En algunas

ocasiones, trabajando en una situación deteriorante, eso es inevitable; algunas veces, es hasta

deseable. En general, sin embargo, siendo iguales otros factores, se asegura los mejores resultados,

de manera más económica, en una situación que está mejorando.

En momentos embarazosos, la indagación del entrevistador progresa desde la perplejidad

expresada ante las preguntas directas y, si es necesario, finalmente ante el uso del “como si”. Por

ejemplo, el psiquiatra puede decir al paciente que tiene la impresión de que el paciente está

obrando “como si” el psiquiatra hubiese hecho tal o cual cosa, y luego observa lo que ocurre. En

cualquier caso, atiende respetuosamente todo aquello que parece llevar una intención comunicativa

en forma de contestaciones y comentarios. Si no le es posible sacar nada en limpio de una

observación del paciente, o si la observación se le ocurre fuera de lugar, trata de recordar el

anterior contexto de las entrevistas, que puede ser con lo que se relaciona la observación. No

vacila en aumentar el tiempo de esa entrevista para dedicarlo a dicha revisión, y hasta puede

quedarse en silencio durante un rato, antes de proseguir. Si de esa presurosa mirada retrospectiva

no encuentra nada que le de a lo que ha dicho el paciente significado o pertinencia alguna, hace

una pausa momentánea para decidir si eso es importante. Hay mucho de ese material que en

realidad no merece que se prosiga la investigación particular sobre él. Pero si parece que el asunto

puede tener importancia, entonces el entrevistador trata de descubrirla. Puede arriesgarse

formulando alguna pregunta sobre él, y el resultado puede ser que el paciente pueda corregirlo de

manera enfática. Como ya he dicho antes, a menudo se consigue una gran cantidad de material

ilustrativo cuando el entrevistador expresa algo que está claramente equivocado, y el informante lo

corrige, poniéndolo en la buena senda. Sin que se sepa por qué se produce una curiosa laxitud

cuando el entrevistado tiene una oportunidad de corregir al entrevistador, y en ese momento, el

entrevistado dice, por regla general, mucho más que lo que había tenido intención de decir. En

efecto, mi propia experiencia en materia de psicoterapia ha sido que las ocasiones en que el

paciente ha podido corregir mis errores —por ejemplo, sobre su historia o sobre lo que le impulsó

a obrar en una situación determinada— han sido tan valiosas como cualquier otro espacio igual de

tiempo que yo haya invertido haciendo cualquier cosa. Como es natural, algunas veces resulta útil

para el terapeuta tratar una observación que no entiende, diciendo, por ejemplo: “No estoy seguro

de entenderle. ¿Quiere tener la bondad de decírmelo de otra manera?” De este modo, el psiquiatra

evita cometer errores en la formulación de su pregunta.

Cuando me referí a la irritación, sugerí que la misma no es una de las actitudes que se

permiten experimentar al entrevistador hacia su entrevistado. Confío que ésta haya resultado una

declaración absoluta, completa y explícitamente comprendida: la irritación, ya sea en sus grados

suave o violento, es una de las operaciones de dkfraz ntds comunes de la ansiedad. El

93

entrevistador puede “utilizar” señales de suave irritación, e hasta expresiones de enojo pero si en

verdad está irritado, eso significa por regla general que él mismo tiene necesidad de alguna ayuda

psicoterapéutica, ya sea de sí mismo o de alguna otra persona. Es imposible que el entrevistador

que pierde la paciencia de cuando en cuando con el paciente, haga frente a las muy técnicas

necesidades de su labor de entrevistar, ni que obtenga conclusiones en las cuales puede confiar.

Por otra parte, la ansiedad resulta casi imposible de cvi-lar para cualquier entrevistador, por

lo menos durante el curso de algunas de las entrevistas que lleve a efecto y que constituyen su

trabajo. Hasta un entrevistador con veinticinco o treinta años de experiencia se mostrara muy

ansioso en su trabajo de cuando en cuando, en especial cuando entrevista a psicóticos incipientes.

Y cuando el entrevistador no tiene mucha experiencia, suele ocurrir que no se sabe quién

experimenta más ansiedad, si él o el paciente.

La habilidad en materia de entrevistar incluye, como una gran parte de su base, ciertos

procesos para tratar de tal modo las ocasiones de ansiedad que la labor de la entrevista no sea

seriamente perjudicada. Hay dos declaraciones que puedo hacer respecto a esos procesos que

salvan la situación-entrevista de la ansiedad que el entrevistador tiene que experimentar de cuando

en cuando en su trabajo. Primera, el entrevistador debe estar alerta a los movimientos menores de

ansiedad “en sí mismo”, de modo que pueda ejercer la previsión con respecto a los procesos que

siguen. En casi todas las personas se produce una gran ansiedad, de la cual la persona interesada

no tiene clara conciencia. Algún proceso suplementario, como por ejemplo la irritación, entra

apresuradamente en escena y solamente la más cuidadosa indagación retrospectiva podría brindar

una indicación de que habría ansiedad. En la situación-entrevista, en lugar de desprenderse de la

ansiedad lo más rápidamente posible, el entrevistador tiene que prestar gran atención a ese

movimiento, si lo experimenta. Si lo evita, o si de alguna manera “ignora” esa ansiedad, no logrará

saber nada por la misma. Por medio de la observación de esos hechos con los cuales está

relacionada la ansiedad, el entrevistador puede enterarse, no sólo sobre sí mismo sino también

sobre su relación con el paciente. La ansiedad es desagradable, pero puesto que es inevitable

experimentarla, no debe ser jamás dejada de lado, como aliada.

Segunda, el entrevistador deberá tratar de identificar la causa aparente de su ansiedad. Al

decir “aparente” quiero decir que tal causa puede ser completamente simple, sólo una incipiente

racionalización, y no causará por cierto perjuicio alguno que el entrevistador reconozca esta

posibilidad. Al dedicarse a buscar la causa, el entrevistador puede considerar primeramente al

entrevistado, como fuente de estima reflejada. Si el terapeuta considera que su estimación está

disminuyendo a los ojos del paciente, tendrá la tarea de explorar si ello ocurre en efecto, yen caso

afirmativo, determinar las causas de ese intercambio de posición.

El paso siguiente es estudiar la posibilidad de que la ansiedad tenga su origen en relación

con el supuesto fracaso del terapeuta en ponerse a tono con lo que imagina que es el ideal del

paciente, aunque este ideal puede estar apenas comprendido en el conocimiento efectivo del

paciente propiamente dicho. Así, el terapeuta podría “observarse así mismo como terapeuta’, en

comparación con lo que él imagina que es el comportamiento del doctor A: un colega más o

menos distinguido. En tal comparación, el terapeuta quizá se sienta “inferior”, y experimente

ansiedad. Y aquí, puede formular una simple pregunta: ¿Qué hay en la relación entre el terapeuta y

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el paciente, que en esa ocasión lleva al primero a soñar despierto sobre su supuesta comparación

con un colega?

Finalmente, al buscar la aparente causa de la ansiedad, el entrevistador puede preguntarse

si tiene alguna relación con un desarrollo previsto, algo que ocurrirá o puede ocurrir. Las

posibilidades de este futuro sospechado pueden ser útilmente estudiadas, y la ansiedad ha servido

aun propósito en cierto modo indirecto pero importante, al atraer la atención a los posibles hechos.

Sea cual fuere el caso, la ansiedad en el entrevistador no puede ser evitada por completo.

Es una clara indicación, al menos, de que es completamente humano. Y toda vez que la ansiedad

estará con él por momentos, vale la pena que trate de sacarle provecho. Y eso sólo puede hacerlo

observándola y estudiándola lo mejor posible.

VII. LA HISTORIA DEL DESARROLLOCOMO

MARCO DE REFERENCIA EN LA

INVESTIGACIÓN DETALLADA

He sugerido que es muy importante que el entrevistador preste atención a la ansiedad, yen

especial a su propia ansiedad. La ansiedad tiene tan abrumador y casi ubicuo significado en la

comprensión de las relaciones interpersonales, que resulta de gran ayuda tener muy en cuenta

durante la totalidad de la entrevista una esquematizacíon de dos partes sobre la personalidad

hipotética del entrevistado, que el entrevistador trata de formular. Esa esquematización de dos

partes —que, a la manera de todos los esquemas abstractos, conduce a conclusiones erróneas si

uno la toma demasiado literalmente— constituye para el entrevistador una manera útil de

organizar sus pensamientos. De acuerdo con esto, la personalidad está dividida en: 1) el sistema de

yo, y 2) el “resto” de la personalidad.

El entrevistador está constantemente en contacto con este sistema del yo del entrevistado.

Si he conseguido dar algún sentido a mis comentarios precedentes sobre la ansiedad, el lector tiene

que darse cuenta de que, cada vez que no está tratando con un extraño, tanto él como el extraño

están muy seriamente preocupados por cuestiones de apreciación, de estimación, respeto,

deferencia, prestigio, etc., y que todas esas son manifestaciones del sistema del yo. En

consecuencia, de lo que uno puede estar siempre seguro es de que se trata de un momento

sumamente raro por cierto en una situación-entrevista, por muy prolongada que ésta sea, aquel en

que el sistema del yo del entrevistado no está implicado centralmente.

Esto significa que a través de todo el desarrollo de la entrevista, por muy prolongada que

sea, el entrevistado esta revelando esfuerzos tendientes a evitar, disminuir y ocultar las señales de

su ansiedad al entrevistador y a sí mismo,8 es decir que en una cierta fase se mantiene ignorante de

que está ansioso, o mejor dicho, de saber que está ansioso. Dicho en otros términos, ese

ocultamiento puede aplicarse tanto al entrevistador como a la persona que es entrevistada. Pero eso

8 [Nota de los editores: Sullivan dice, en su libro de notas, que este uso de “sí mismo” es una frase que es descriptiva

de fenómenos, más que una declaración precisa”

95

es, hasta cierto punto, una figura literaria más que una declaración precisa; es decir, la gente oculta

su ansiedad de sí misma y de los demás, por la prontitud con que hace algo al respecto.

El sistema del yo del entrevistado está, en todo momento, pero en diversos grados, en

oposición a que se alcance el propósito que persigue la entrevista. Ésta es una manera complicada

pero bastante correcta de decir lo que casualmente podría expresarse como: el sistema del yo de un

extraño está viendo siempre a la otra persona corno enigma, y adopta las debidas precauciones

contra la otra persona, sobre esa base. Por lo tanto, la habilidad del entrevistador se dirige a

entrampar las operaciones de seguridad del entrevistado, sin aumentar el alcance o la sutileza de

dichas operaciones. El entrevistador amateur, al tratar de entrampar la ansiedad del entrevistado,

puede hacer que las manifestaciones de las operaciones de seguridad sean más sutiles, a fin de que

no le perturben a él. Así, el entrevistador tiene que poseer habilidad para poder evitar la

provocación de más operaciones de seguridad u operaciones que resulten mis oscuras y sutiles.

Esto, en efecto, equivale a evitar, por el entrevistador, una innecesaria provocación de ansiedad,

pero sin que, al mismo tiempo, pierda los datos que se necesitan para una correcta apreciación de

la persona con quien está tratando.

La historia del desarrollo del sistema del yo involucra las circunstancias bajo las cuales el

entrevistado experimentará ansiedad —por lo menos una ansiedad momentánea—y fija los tipos

generales de las operaciones de seguridad que habrán de ser manifestadas bajo esas circunstancias.

La historia del desarrollo de la persona, en la cual se incluye la historia del desarrollo del sistema

del yo, es accesible al entrevistador tan sólo en la forma de 1) experiencia formulada en el sistema

del yo, aun cuando sea manifestada sólo en la forma de operaciones de precaución contra el

recuerdo claro, y muestre de manera inconfundible los efectos de cierta experiencia formativa; y 2)

datos que forman una base adecuada para una deducción respecto a la experiencia —y deficiencias

de la experiencia— del significado universal del desarrollo. Dicho en otras palabras: en el trato de

uno con un entrevistado, uno es provisto de datos que están relacionados en forma bastante clara

con la historia del desarrollo del yo del entrevistado, el que se manifiesta en sus operaciones de

seguridad, sus precauciones contra la ansiedad; y estos datos forman una base razonablemente

buena para la deducción respecto a sus deficiencias en una buena y básica experiencia para vivir.

En el primer grupo, las señales son claras si el entrevistador es capaz de leerlas; en el segundo, se

trata siempre de una cuestión de deducción. Es en estas consideraciones donde la técnica aquí

indicada para entrevistar tiene su origen; de ellas procede la necesidad para la situación-entrevista

de tener una probable utilidad para el entrevistado, la definición de la relación entre el

entrevistador y el entrevistado, ola relación médico-paciente, como la de un experto y un cliente, y

el establecimiento de cuatro fases de la situación-entrevista.

De estas consideraciones surge también el principio de que el entrevistador necesita tener

una buena comprensión de alguna esquematización de la manera en que la gente, bajo las

circunstancias más favorables, llega a ser tan capaz y humana como lo es. Entre todos los

esquemas que me han sido útiles en el desarrollo de ideas psíquicas y la elaboración de ciertas

técnicas psiquiátricas, la más útil —aparte del concepto de que el hombre es un ser muy adaptable

y que un enfoque útil para estudiarlo está en la observación de sus relaciones interpersonales— ha

sido la concepción de las etapas de su historia de desarrollo o evolución. Ya he dicho antes que el

entrevistador debe tener siempre en cuenta una pregunta muy pertinente respecto al entrevistado:

96

“¿Quién es esta persona y cómo es que ha llegado aquí?’ La respuesta genérica es que la ha

llevado a esa situación una combinación de sus dotes innatas y una experiencia personal. Ya he

descrito antes de qué manera el entrevistador puede obtener una idea general de la respuesta a esa

pregunta, en el curso del reconocimiento. Pero, ¿c6mo hace para llenar los vacíos que quedan en

los datos sociales y estadísticos? ¿Qué es el hilo que le mantiene más o menos en su rumbo a

través del interrogatorio detallado? El mejor hilo, que yo sepa, es la historia de la evolución. En mi

experiencia he comprobado que resulta útil la siguiente clasificación heurística del desarrollo de la

personalidad: infancia, niñez, la etapa juvenil, preadolescencia, adolescencia temprana,

adolescencia posterior y la etapa adulta. Más adelante habré de estudiar esas eras en forma más

amplia y detallada.

Además, hay dos categorías generales de historia de la evolución que parecen pertinentes

en lo que se refiere a llegar a algún plan para la organización de los datos recibidos. La primera es

la relación entre la maduración de la capacidad que caracteriza a los primeros años —los primeros

veintiséis o veintisiete años del ser humano después de su nacimiento— y las probables

oportunidades de experiencia que ha tenido la persona. Uno no puede tener una experiencia que

requiera habilidad todavía no manifestada; por otra parte, el hecho de que uno ha madurado una

habilidad no le garantiza en forma alguna una oportunidad de tener experiencia a la cual se adapte

particularmente esa habilidad. De esta manera, existe siempre el problema de la coincidencia de

las oportunidades de experiencia con la maduración de las habilidades para tener esas

experiencias. La segunda categoría, mucho más compleja que la primera, está compuesta por

señales de torcimiento de la personalidad, descubiertas en el curso de la entrevista. Tales señales

son pruebas de deficiencias en la necesaria experiencia —es decir, necesaria en el sentido de que

cada uno de nosotros tiene que poseerla para desarrollarse— y son también indicios de

operaciones de seguridad que corresponden a esas deficiencias, las que no sólo reflejan las

deficiencias, sino que limitan o distorsionan el reconocimiento y la ventajosa utilización de

oportunidades subsiguientes para remediar las deficiencias. En la parte final de esta declaración

me refiero a una de las verdades básicas en la comprensión de la personalidad: conforme se

desarrolla el sistema del yo, muestra una tendencia muy potente a ejercer influencia, ya que no

dominio, sobre la dirección de su desarrollo en el futuro inmediato; así, las operaciones de

seguridad estorban en realidad al paciente en su afán de obtener la experiencia que le valdría

remediar aquellas deficiencias de un vivir anterior, que son las que dan origen a las operaciones de

seguridad.

De acuerdo con mi bosquejo sobre el desarrollo de la personalidad, la primera etapa, la

infancia, comienza con el nacimiento y termina con la aparición de la palabra articulada, por muy

poco o nada comunicativa que sea. En el curso de ese breve periodo la expansión de las

posibilidades humanas avanza a un ritmo realmente prodigioso. El aprendizaje de los hábitos del

lenguaje —o en ciertos casos la indicación de que los hábitos del lenguaje podrían ser

aprendidos— introduce la etapa de la niñez. En la niñez, la velocidad del desarrollo, que ha

empezado ya a disminuir su ritmo al finalizar la infancia, continúa ese ritmo de disminución. No

obstante aquellas cosas que se aprenden en la niñez: lenguaje, hábitos de higiene y demás, son de

tan espectacular importancia que todavía parece que el niño aprende con velocidad casi de

relámpago. A pesar de que las madres no se impresionan algunas veces demasiado por esa rapidez,

cualquiera que tratase de enseñar esas cosas a un adulto que no supiese ninguna de ellas, sedaría

97

cuenta de que el niño es increíblemente educable y capaz de comprender cosas nuevas en forma

positivamente asombrosa.

Durante la infancia y la niñez, ha aparecido un “adulto significativo” como una rara especie

de criatura no claramente comprendida, pero de una gran importancia como fuente de la muy

desagradable experiencia de la ansiedad. Pero sólo al final de la niñez desarrolla cada uno de

nosotros la necesidad de “otra” persona en el sentido de que sea alguien que se parezca a nosotros

y evidencia claramente que no es un adulto significativo. Dicho en otras palabras, la niñez termina

cuando el niño comienza a sentir la necesidad de compañeros y cuando revela un interés

descriminativo en, o fantasías más bien realistas de, otros compañeros de juego. Ahora bien: hay

algunos niños que tienen lo que los adultos pueden llamar “compañeros de juegos”, y ciertamente

un gran número de niños parecen tenerlos. Pero el juego en que esas personas son compañeras se

compone, en realidad, de las operaciones independientes de dos unidades, cada una de las cuales

hace algunas concesiones menores a la presencia de la otra. La necesidad de compañeros introduce

lo que introduce lo que yo llamo la etapa juvenil. Esa etapa se caracteriza en especial en nuestra

cultura por su relación con la escuela y la educación formal. En este periodo, el aprender continúa

a un ritmo en cierto modo decreciente, tal vez debido a que es creciente la complejidad de lo que

debe ser aprendido, “complejidad” en mi sentido usual, que significa incongruencia y falta de

principio racional. Hasta ese periodo, la cultura ha sido transmitida a la criatura por número

reducido de personas: dos, tres, cuatro o cinco, y necesariamente ha sido distorsionada por sus

perspectivas y particularidades personales. Pero ahora, muchos de los errores en la enseñanza del

niño, que han existido porque en su hogar existía un torcimiento peculiar, son corregidos por el

contacto con otros de su misma edad, que también tienen ideas sobre lo que está bien y es

apropiado de cuanto aprendieron en sus hogares. Todas estas cosas tienden a enfocar en sentidos

menores en el maestro, y la educación formal tiende a mostrar al niño lo que está

indiscutiblemente mal y lo que está indiscutiblemente bien, de lo que ya sabe.

Otro proceso de aprender, que aparece en ese periodo, sólo puede ser continuado con

compañeros, y no con personas mayores significativas: el niño descubre que obtiene algunos

éxitos y experimenta algunos fracasos en las competiciones, es decir, en actuaciones en las cuales

cae en activa comparación con otros seres más o menos similares a él. Y juntamente con esto, el

niño en la etapa juvenil aprende que a veces es muy necesario llegar a una componenda, y que hay

ciertas maneras de llegar a eso, sin pérdida de su propia estimación y sin ser humillado como un

ser débil. Y conforme van pasando los años de estudios, el niño en edad juvenil aprende que

obtiene “status” por ser inteligente, por ser el preferido del maestro, así como por ser popular o por

jugar al fútbol y cosas por el estilo.

Al final de la etapa juvenil se presenta otro gran cambio en el desarrollo. Este puede ocurrir

en cualquier periodo entre las edades de ocho años y medio a diez, y hasta después, puesto que las

etapas del desarrollo se van tornando cada vez menos progresivamente fijas en su relación con la

edad cronológica: reflejo de la influencia de la enseñanza en la maduración. El cambio que pone

fin a la era juvenil es sorprendente, brusco, es decir, es una cuestión de semanas; no obstante, esa

brusquedad, aparentemente, jamás es advenida por la persona que la experimenta. Ésta empieza a

mostrar una positiva cautela adulta, en que no dice mucho sobre todo eso hasta que llegue a

acostumbrarse a ello; el resultado es que su familia tiene muy poca conciencia del nuevo cambio.

98

El cambio es éste: uno de esos compañeros del mismo sexo, que ha sido tan útil en enseñar al

mocito cómo debe vivir entre sus camaradas, empieza a adquirir una importancia peculiar. Se

distingue entre los demás de su clase por el hecho de que sus puntos de vista y sus deseos parecen

tener una importancia real: comienza a importar casi tanto, o tanto como el mismo mocito; y con

eso, termina la etapa juvenil y comienza la fase de la preadolescencia. Esa persona que se torna tan

importante es denominada compinche o camarada e importa hasta cuando no está presente, lo cual

no tiene nada de parecido con lo que ha sucedido a lo largo de la etapa juvenil.

Durante la preadolescencia avanzan ciertos acontecimientos dramáticos que son

probablemente necesarios para elevar a la persona a un estado humano real. Y ese avance se

produce de manera asombrosamente rápida. En el transcurso de ese breve periodo, que puede

preceder a la pubertad por una cuestión de sólo algunas semanas, o más comúnmente meses, no se

produce aceleración alguna del desarrollo que, si uno piensa psicológicamente, puede reflejar el

inminente cambio de la pubertad. Sea como fuere, en la importancia recientemente bailada de otra

persona hay un cambio sencillamente revolucionario en la actitud de la persona hacia el mundo.

Hasta entonces, aparte de la cara creencia de sus padres en su completa devoción a ellos, y aparte

también de su habilidad para convivir con sus compañeros, es correcto decir que el joven ser

humano ha sido extraordinariamente concentrado en sí mismo. El asombroso cambio en la

preadolescencia consiste en que esta egocentricidad, esta concentración en las propias

satisfacciones de uno y sus seguridades, y las maravillosas técnicas que tiene a su disposición para

obtener aquéllas, dejan ahora de ser el objetivo primordial de la vida. Lo que ahora parece más

importante es el uso de las técnicas para acercarse más a otra persona. Es lo que importa a esa otra

persona, el camarada, que adquiere la máxima relevancia. Dicho en otros términos, tenemos ahí la

primera aparición de la necesidad de intimidad, de vivir en gran armonía con otra persona. Debido

a que la necesidad de intimidad hace que el otro, y el vivir en armonía con él, tengan tanta

importancia, se presta una gran atención a cómo piensa él y cómo siente, lo que le agrada y lo que

le desagrada y de esta más cuidadosa observación del otro, se reúne una gran cantidad de datos

sobre el resto del mundo. Mientras el pequeño Willie estaba aprendiendo su geografía y daba las

respuestas correctas en la escuela, podría deducirse que él tenía un gran interés en visitar Alemania

o Canadá, o aprender las tablas de multiplicar, aun cuando esos intereses no le provocaban

pesadillas durante la noche. Poro cuando descubre que la vida no puede ser realmente completa sin

una creciente intimidad y armonía con otra persona, comienza a desarrollar con gran rapidez un

interés personal por el mundo en general.

Creo que la mejor comprensión de los problemas de la vida que algunas personas llegan a

manifestar, hace su aparición en esos dos grupos preadolescentes. Tal comprensión está, a menudo

horriblemente desprovista de ilustración y lamentablemente carente de documentación, pero

incluye una notable conciencia de la otra persona y una asombrosa habilidad para revelarse a esa

otra persona. Debido a que nuestra cultura es tan prohibitiva respecto al desarrollo de ciertas

expresiones humanas, el paso siguiente en la personalidad es con frecuencia acompañado por un

estado de ansiedad más o menos crónico, y los seres crónicamente ansiosos son muy dados a tener

intereses muy libres, constructivos y filantrópicos hacia sus semejantes. Así, la breve época de la

preadolescencia representa muy a menudo la máxima realización de una persona particular, en lo

que se refiere a un interés constructivo por el bienestar del mundo en general.

99

El cambio de la pubertad llega al final de la preadolescencia y durante un tiempo los

acontecimientos no parecen ser notablemente perturbados por cambios de la voz, la aparición de

nuevos vellos, etc. La última y asombrosa maduración fisiológica de la cual tenemos conocimiento

es la aparición del orgasmo, con lo cual quiero decir: nada más místico que, en el varón, la simple

eyaculación del semen. Algún tiempo después que se ha establecido esa eyaculación, él (y

continúo usando al varón como ejemplo) comienza a sentir que una de las muchachas es mucho

más atractiva que lo que él había advertido hasta entonces, yen consecuencia, hace algo respecto a

ese descubrimiento. Su camaradería se desintegra entonces con bastante rapidez, y el mocito entra

en la adolescencia temprana, en la cual, si hemos de mostrarnos crudos sobre un magnífico y muy

perturbado periodo, intenta hallar un patrón o tipo de vida que incluye la satisfactoria descarga de

la lujuria. Aun después que ha encontrado algo en la forma de una técnica, por así decirlo, para

hacer frente a ese impulso que se presenta con el cambio de la pubertad—y que, si no es satisfecho

puede llegar a ser sumamente peligroso— es posible que pase algunos años más, si no el resto de

su vida, tratando de aprender cómo hará para que otras personas colaboren con él a este respecto.

Cuando se alcanza un tipo de vida que satisface ese impulso, ha comenzado la adolescencia

posterior, la cual continúa hasta que, por medio de numerosas medidas educativas, la persona llega

a ser capaz, en la etapa adulta, de establecer pleno repertorio humano o maduro de relaciones

interpersonales, según se lo permite la oportunidad disponible, tanto personal como cultural.

Estas son las clásicas zonas de desarrollo de la personalidad; para cada una de ellas he dado

un punto a modo de umbral, que es muy rico en sus implicaciones, y que debe tener un profundo

significado para el futuro de cada persona. En cada una de esas etapas del desarrollo de la

personalidad, hay ciertas experiencias que componen la suerte común del relativamente afortunado

ser humano y si—tal vez debido a particularidades del grupo paternal al cual la persona esta

sometida— esas experiencias no pueden ser logradas, muestra, hasta que se las ha remediado,

deficiencias serias en el desarrollo de la personalidad, con numerosas señales concomitantes y

algunos síntomas, Y son esas deficiencias las que componen la tarea principal del psiquiatra, así

como las de aquellas personas interesadas en el ajuste de personalidades a empleos. Claro que

existe indiscutiblemente alguna diferencia entre lo que un entrevistador puede investigar al

entrevistar a una persona que es candidato al puesto de vicepresidente decimoquinto a cargo de

operaciones de una gran compañía fabril y lo que puede hacer al entrevistar a un paciente.

Pero si bien existe diferencia en lo que el entrevistador puede preguntar y qué actitud puede

manifestar, etc., sin embargo no las hay en el significado de los datos que deberá tratar de obtener.

BOSQUEJO SUGERIDO POR LA OBTENCIÓN DE DATOS

Ahora deseo formular sugerencias sobre el tipo de enfoque, tipo de conjetura, que puede

resultar útil, en conjunción con la historia de desarrollo, a fin de descubrir los detalles importantes,

y cómo la persona ha llegado a ser quien es. Confío en que ustedes se darán cuenta de que éste no

es un bosquejo definitivo: hay innumerables cosas que no aparecen en él; pero de un estudio de

vuestro pasado recordable, se desprenderá que este bosquejo toca los puntos más altos, y ustedes

podrán utilizar su propio pasado para llenar tos vacíos de muchos de los detalles.

Desórdenes en aprender los hábitos de higiene. Una de las primeras cosas sobre las que el

entrevistador podría obtener información es la historia del paciente respecto al aprendizaje de los

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“hábitos de higiene”. El establecimiento de tales pautas comienza por regla general antes del final

de la infancia y su resultado es que la información del paciente sobre esos hábitos no está

probablemente formulada y necesitaría meses de investigación para llegar a un grado cualquiera de

certidumbre. Es así que casi nadie sabe conscientemente mucho sobre su adiestramiento higiénico.

Pero a menudo ha recogido algunas guías sobre el mismo.

Algunas de las personas realmente infortunadas del mundo se han visto expuestas a un

estricto entrenamiento del intestino, bastante antes de la primera niñez, y como resultado del

interés preternatural de sus padres por sus hábitos de higiene (interés que no es sino una expresión

de las personalidades de los padres) han llegado a sufrir perturbaciones bastante graves en su vida

ulterior. En otras palabras, el temprano aprendizaje de los hábitos de higiene, y de perfeccionarlos

—que ocurre mucho antes de la aparición del habla, por muy autístico que sea su carácter— puede

llevar a una persona a mostrar un torcimiento muy Serio respecto al curso común del desarrollo

humano desde entonces, a no ser que más adelante se le presente una experiencia más afortunada.

El muy impulsivo y obsesivo padreo madre, que enseña a sus hijos a ser extremadamente pulcros

antes que ellos tengan oportunidad de desarrollar esos tipos de expresión, que deberían haber

progresado satisfactoriamente antes que ellos se volviesen pulcros, está generalmente tan orgulloso

dejo que ha logrado, que se jacta de ello de cuando en cuando, como para hacer ver a los demás

cuán bueno ha sido. Una criatura aprende generalmente todo esto por oírselo al padre o madre,

para quien era terriblemente importante que el niño fuese maravillosamente pulcro desde su más

tierna infancia.

Sin embargo, el paciente no pensará en todo eso durante una entrevista psiquiátrica; y

aunque se le preguntase directamente, quizá se vea tan frustrado por el alcance deja indagación —

ya que no por la aparente impertinencia de la misma— que puede sentir un intenso enojo y poner

rápidamente fin a la cuestión. Es así que el entrevistador debe buscar las pequeñas señales que le

sea posible descubrir en ese sentido. Tales señales son a menudo oscuras. No sé nada que sea

particularmente indicador de una extremada y temprana pulcritud muy demorada. Pero sisé que los

desórdenes de las costumbres o hábitos higiénicos pueden reflejarse oscuramente —hasta el

extremo de una significativa coincidencia estadística— en la limpieza personal y ciertas cosas.

Entre éstas, están la atención prestada al polvo que puede haberse acumulado en las sillas que uno

está a punto de ocupar, el mantenimiento de la ropa alejada de todo contacto casual con la

suciedad, la cuidadosa preservación de las rayas de los pantalones, y así sucesivamente. Tales

cosas son sugerencias de que podría resultar muy pronto conveniente que el psiquiatra, sin

precipitación indebida alguna, haga algunas indagaciones respecto a la mitología familiar, sobre

cuándo se volvió tan pulcro el paciente. En mis indagaciones, yo tiendo a destacar las calculables

cualidades de la anormalidad, convencido de que nadie tiene por qué sentir-se avergonzado, u

ofendido, porque yo advierta alguna pulcritud particular, o excesivo cuidado en su manera de

vestir. No deseo asustar a los entrevistados por medio de una referencia demasiado cruda al

exagerado cuidado que ellos pueden considerar como algo particularmente privado o “extraño”.

Los padres que han producido hijos pulcros están generalmente tan orgullosos de eso hecho, que el

niño se entera de ello más adelante, y yo, a mi vez, me entero también andando el tiempo.

La limpieza personal pertenece no sólo a si el paciente es toscamente sucio, sino también a

cuán cuidadosamente se ha peinado los cabellos, limpiado sus uñas, afeitado, y demás.

101

Afortunadamente, puesto que sabemos tanto más que lo que por lo general senos dice —de lo

contrario hace mucho tiempo que hubiéramos muerto de extenuación—podemos obtener con

bastante facilidad una impresión de si una persona es limpia, descuidada o sucia, pulcra o

exageradamente ordenada. La sensación de que una persona es ordinariamente limpia, y no

indebidamente limpia o indebidamente sucia, es la norma; esa condición indica que el paciente no

Llene un interés preternatural en ese campo de actividad.

Los desórdenes en el aprendizaje de los hábitos higiénicos pueden reflejarse también, más

sutilmente, en la actitud del paciente hacia ciertas palabras, que considera definida-mente

ofensivas y no emplea. Tales palabras son aquellas que generalmente son juzgadas como “sucias’

por las personas en la etapa juvenil. Puesto que generalmente no son usadas por los entrevistadores

psiquiátricos, resulta un poco difícil tratar esta cuestión. Pero no obstante, el entrevistador tiene en

cuenta tales cosas. Un psiquiatra puede darse cuenta gradualmente de que un paciente está un poco

restringido en su libertad de usar todas las palabras que conoce, Si, después de la entrevista inicial,

el psiquiatra lleva a tal paciente a una psicoterapia intensiva y le da la vieja prescripción

psicoanalítica de que debe acostarse en el sofá y decir todo cuanto acuda a su mente, hasta las

cosas sin importancia, probablemente el paciente sudará y se sonrojará durante varias horas,

porque lo único que acude a su mente es una de esas palabras anglosajonas que él no pude decir

Eso es interesante, pero también es una técnica muy pobre para ahorrar tiempo.

Entre las cosas en las que uno puede pensar como relacionadas con el periodo de enseñanza

higiénica figuran la enuresis prolongada (años después de la ¿poca en que la mayor parte de las

personas dejan de mojar la cama), la constipación habitual, la diarrea recurrente (episodios de

diarrea tan frecuentes que uno jamás sabe, de semana a semana, o de un día a otro cuándo se

producirá el siguiente), y hasta un periódico ensuciar de la cama. Una impensada brusquedad sobre

estas cuestiones puede servir únicamente para obstaculizar la comunicación y hasta suspenderla.

Es una ayuda para el entrevistador tener siempre en cuenta el posible significado de las pequeñas

vacilaciones, y demás. Con tales significados en su mente, puede encontrar momentos en los

cuales le sea posible formular con toda franqueza y sencillez y evidentemente en procura de

información, preguntas bastante directas y generalmente prohibidas. Sin embargo, podría hacer eso

con éxito solamente si ha captado las guías que tornan pertinentes tales preguntas. Si el

entrevistador formula una cantidad de preguntas sutiles que resultan fuera de lugar, no demuestra

la habilidad en relaciones interpersonales que el cliente espera de el. Pero si formula preguntas

pertinentes en momentos en que las mismas son apropiadas, es probable que el paciente no se

ofenda y que le sea posible producir información pertinente.

Desórdenes en el aprendizaje de los hábitos del lenguaje. Pues-toque, en Los más afortunados, el

aprendizaje de los hábitos del lenguaje choca por lo general con el aprendizaje de los hábitos de

higiene, de tal modo que unos u otros parecen ser descuidados por algún tiempo, el entrevistador,

en el esquema de desarrollo, piensa ahora en los desórdenes del comportamiento durante el

aprendizaje del lenguaje. Tales desórdenes pueden mostrarse en leves sugestiones de dificultades

más tempranas (tal como la vacilación al hablar), en la superactividad oral, o en los

acompañamientos amanerados en momentos de tensión.

Si un entrevistador está interesado en tales fenómenos, puede observar que el paciente

muestra una ligera tendencia a la vacilación en el hablar, en aquellos momentos en que parece

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estar molesto por una u otra causa. La segunda vez que eso ocurra, el entrevistador puede hacer

una pausa y, con una transición en cierto modo busca, decir: “Dígame, cuando era usted chico,

¿tartamudeaba?” ¡Y se entera de que, en efecto, el paciente tartamudeaba de niño” Un gran número

de personas que ha padecido serios disturbios o desórdenes en el lenguaje, muestran alguna

sugestión de un impedimento en el hablar en momentos de tensión o disgusto, muchos años

después de haber superado los desórdenes más graves. No es tan fácil advertir esas señales; incluso

hay otras cuya relación con las dificultades en el hablar durante el desarrollo del lenguaje no son

tan fáciles de percibir. Por ejemplo, hay algunas personas que acusan, mientras hablan, una

cantidad apreciable de movimientos oscuramente innecesarios de la cara, alrededor de la boca, a

los cuales yo he denominado “superactividad oral”. Hay otras personas que despliegan diversos

amaneramientos mientras hablan; por ejemplo, una persona puede tener que detenerse por un

momento y hacer algo, tal como un gesto con una de sus manos, antes que le sea posible reanudar

libremente lo que estaba diciendo.

Todas estas cosas sugieren que puede haber un gran valor en desarrollar un interés por las

distorsiones de la personalidad que ocurre ya desde la época del aprendizaje del lenguaje. Las

señales que acuden a la atención del entrevistador pueden tener, todas ellas, relación con una

historia de desórdenes o deficiencias en los hábitos del lenguaje que el entrevistador puede

descubrir por medio de un cuidadoso interrogatorio. Esa historia puede mostrar cualesquiera de las

siguientes dificultades: 1) demora en el aprendizaje del lenguaje; 2) dicción perturbada en forma

de tartamudeo, balbuceo o ceceo; 3) peculiaridades de vocabulario, y 4) el uso continuado de

términos que son autísticos o francamente neologistas.

La demora en el romper a hablar no es un desorden del comportamiento en el aprendizaje

del lenguaje, sino una manifestación de una situación mórbida en la cual no hay suficiente

necesidad de aprender a hablar y, en efecto, un premio positivo al no aprender. El ceceo, que

puede ~br en parte orgánico, tiene gran desventaja social y por lo tanto resulta importante para la

personalidad, por muy neurológico o anatómico que sea su origen. Las distorsiones más oscuras,

tales como las peculiaridades en el vocabulario, no son un desorden de la adquisición del hábito de

hablar, sino un efecto en la adquisición de la destreza de la validez consensual, es decir, la

habilidad de manejar las palabras de tal modo que expongan lo que uno quiere decir a la persona

con quien se está hablando.

Los desórdenes de esta última categoría son mucho más comunes de lo que la gente cree.

Como ya he tratado de sugerir anteriormente, es fácil creer que uno entienda todo cuanto se le

dice, y viceversa, pero si uno no pasara por alto casos negativos se vería profundamente

impresionado ante las cosas raras que la gente quiere decir con palabras que uno usa con un

significado completamente distinto. Algunas veces, el uso por parte del paciente do las palabras es

extraordinario; aparentemente, depende de una de ellas para comunicarnos algo que en realidad no

comunica ni mucho menos, y uno seda cuenta de que el paciente es todavía autístico en su pensar

verbal y que se ha registrado un empeoramiento muy grave en este aspecto de extrema importancia

de su socialización. Esto alcanza su estado positivamente patológico con el empleo de los

neologismos que tienen significado y existencia como palabras ionicamente en el cerebro del que

los usa. No es posible hallarlos en diccionario alguno, y por regla general no están sometidos a

ninguna de las leyes filológicas. Son puramente autísticas, generalmente de un significado muy

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profundo, pero por completo incomunicativas combinaciones de fonemas (es decir, sonidos

articulados) que la persona usa sólo como si tuviesen un significado para quien las oye, y que no

pueden, en modo alguno, tener el menor significado para el oyente, como no sea el de que indican

la presencia de un problema.

Actitudes hacia los juegos y los compañeros en ellos. Y ahora pasaremos a la etapa juvenil,

reconociendo que dejamos sin tocar una gran parte de un periodo excesivamente rico, como por

ejemplo todas las actitudes hacia la autoridad, que tienen sus bastiones en la niñez, en la gradual

dominación de los padres sobre ciertos impulsos no regenerados del niño, etc. Si uno mira

retrospectivamente a sus años escolares, una de las cosas que posiblemente le impresionará es que

no fue iniciado en juegos que representaban una cierta cooperación, un cierto elemento de

competencia y, a menudo, un gran elemento de componenda con los compañeros. Ése, según

pienso con frecuencia, es el enfoque más fácil de la comprensión del desarrollo de idiosincrasias

en la etapa juvenil. Confió en que un entrevistador tendrá siempre una idea de la actitud de su

cliente hacia los juegos y hacia las personas que son sus compañeros en los mismos.

Existen algunas maravillosas excentricidades que aparecen aquí. Cierto pequeño sector de

la sociedad de Manhattan se levanta todos los días alrededor del medio día o algo más tarde, se

viste con sumo cuidado, se une a sus esposos o esposas —concesiones, por así decirlo, a la

necesidad social— y se va al club de bridge. Una vez allí se ocupan de una actividad intensamente

concentrada, casi sin pronunciar una palabra o, cuando hablan, emitiendo tan sólo algunas de las

que ordena imperiosamente la más rígida etiqueta. Después de un número considerable de horas

empeñados en tal actividad (?),se retiran del club y “recuperan” a su remanente social —quiero

decir, el esposo a la esposa—, comen algo y se enfrascan en una rutina de vida sin el menor

significado, hasta la próxima reunión del grupo. Estos fanáticos devotos del bridge, gracias a la

peculiaridad de Manhattan y su concentración de excentricidad y demás, viven una vida que puede

decirse está compuesta sólo de bridge; el resto es una cuestión de rutina aburrida y tediosa, que

resulta muy impresionante. Si uno se siente muy superior a esta gente extraña, debo permitirme

sugerir que yo no la encuentro muy distinta que digamos—sise exceptúa la forma absoluta en que

ha organizado sus vidas alrededor de lo único que les interesa y agrada hacer— de ciertas grandes

y prósperas comunidades que giran más o menos alrededor de un Country Club suburbano. En

esos casos, todo lo que en la vida no es golf ye! club, es tratado como rutina aburrida a la que uno

no tiene más remedio que resignarse. El marido o la esposa de uno que hace algo para ganarse la

vida, a fin de facilitar ese agradable modo de vivir, es evidentemente un ser infrahumano y es

tratado más o menos como tal.

Ahora bien: ésas son personas genuinamente de la etapa juvenil, pero han hallado modos

de vida satisfactorios. El hecho de que una persona haya sido tan deformada moralmente, en una

cierta etapa de su desarrollo que ni siquiera se acerca a ser un adulto, no significa que se tome

terriblemente anormal y se pase el resto de su vida en un hospital para enfermos mentales. Lejos

de esto. Ni siquiera quiere decir que existan probabilidades de que se torne candidato para una

entrevista psiquiátrica, como no sea en un tiempo de guerra y en otros momentos en que su

volición no tiene mucho que ver con lo que él hace.

De cualquier manera, el entrevistador puede aprender muchísimo por medio del

interrogatorio y la indagación de las actitudes de la gente hacia los juegos. Las personas que han

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pasado por etapas juveniles de mucha tensión probablemente no son socios de círculos o clubes de

bridge de Nueva York, o de clubes suburbanos, etc., etc. Lo más probable, en efecto, es que

sientan un tranquilo y restringido interés por los juegos y un muy agudamente restringido interés

hacia las personas con quienes tos juegan. Pero esa es otra historia.

Actitudes hacia la competición y/a avenencia Como ya he dicho anteriormente, hay algunos

tópicos que uno enfoca de manen indirecta, porque no desea suscitar una gran ansiedad por medio

de una exploración demasiado cruda de algún terreno “peligroso”. Sin embargo, la actitud del

paciente hacia la competición es una cosa sobre la cual uno puede formular preguntas diferentes,

puesto que la competición goza, si no de una estimación social profunda, por lo menos de una gran

tolerancia. Creo que no hay peligro particular alguno en el hecho de preguntarle a la persona que

uno tiene ante si cuál es su actitud hacia la competición. Dicha persona seguramente dirá siempre

algo interesante, aunque no sea más que: “¿Qué quiere usted decir?” Cuando se trata del tópico de

la competición, tal respuesta es asombrosa Quizá la otra persona está confundida por lo que uno

puede haber querido decir con la palabra “actitud”. Entonces, uno puede preguntar qué es lo que le

ha confundido, si la pregunta le ha revelado algo, formula esta otra: “Bien, ¿qué opina usted de la

avenencia?”, es decir, qué piensa el paciente de las personas que llegan a una componenda, si él lo

haría fácilmente, si no llegaría jamás a una componenda, sobre qué lo haría, y así sucesivamente.

Conforme se va avanzando en todo esto, el entrevistador observa si el entrevistado se

muestra manifiestamente competitivo en la situación-entrevista —si tiene que saber más sobre las

cosas que el psiquiatra, si tiene que comprender primero que él adónde va—o, por el contrario, si

se muestra indebidamente conciliatorio, en un esfuerzo tendiente a causar en el psiquiatra la

sensación de que está de acuerdo con él hasta en sus más insignificantes expresiones. Tales cosas

resultan muy significativas, pero pueden ser pasadas por alto o mal interpretadas, a no ser que el

entrevistador siga alguna clase de proyectos para organizar sus pensamientos y su procedimiento.

La ambición. Entre la gente que ha sido relativamente, si no absolutamente, reprimida durante la

etapa juvenil —dicho en otras palabras, cuyo desarrollo subsiguiente de personalidad ha sido más

bien rudimentario o sumamente desarrollado— figuran algunas personas que, debido a su

naturaleza competitiva, podríamos decirlo así, desarrollan una intensa ambición. Esta ambición se

revela por regla general con bastante claridad por medio de algunos éxitos notables. La nuestra es

una cultura que premia la competición, y dentro de ella cualquier persona que dedique todo cuanto

tiene en sí — dientes y uüas, por así decirlo— a un cierto tipo de actividad, tiene por fuerza que

haber gozado de asombrosos éxitos y experimentado grandes fracasos. Vale la pena advertir no

sólo cuán intensamente ambiciosa puede ser una persona, sino también el carácter del objetivo

hacia el cual apunta su ambición. El entrevistador descubrirá algunas personas que son

intensamente ambiciosas sobre una cosa después de otra; la ambición es una característica de esos

seres, y el objetivo particular que están tratando de alcanzar parece ser simplemente una función

de la situación en que se encuentran. Hay muchas otras personas, más significativas porque pueden

llegar a ocupar posiciones mucho más importantes con la sociedad, que han estado persiguiendo

un objetivo más o menos claramente definido durante años, haciendo todo cuanto han podido,

menos suicidarse, para conseguirlo.

Instrucción inicial. Además de la competición, la avenencia, los juegos y qué sé yo cuántas cosas

más, la etapa juvenil es también el periodo de corregir el torcimiento super individualista de la

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ocultación que casi todos los seres humanos llevan a la escuela desde sus hogares. Tiene una

importancia muy particular distinguir el pensamiento y tal vez hasta en las preguntas de uno, esa

instrucción inicial. No me refiero al primer día de escuela, que lamentablemente ha estado tan

cargado de emoción y excitación que la mayor parte de las personas conservan sobre él sólo una

memoria muy borrosa, sino más bien al periodo general de la escuela pública de enseñanza

general. En primer lugar, todos han estado en ella y, en segundo término, es allí donde uno

empieza a aprender técnicas sociales para tapar sus “verdaderos” sentimientos con tanta rapidez

que lo que ocurre después resulta a menudo muy poco revelador. El psiquiatra desea saber, en

general, cualquier cosa que le proporcione una noción de la manera en que el paciente recuerda esa

escuela. ¿Lo pasó bien en ella? ¿Aprendió mucho? ¿Le gustaba aprender las cosas que enseñaban

allí? ¿Tiene la impresión de que algún maestro era maravilloso a su juicio? Y así sucesivamente.

En ciertos sentidos, esta es una reflexión de la felicidad o infelicidad que él pueda haber llevado a

la escuela desde su hogar.

Puede observarse una cosa que tiene relación con los acontecimientos de la etapa juvenil:

se trata de que algunas personas acusan una curiosa falta de facilidad para emplear el idioma

anglosajón. Si bien resulta casi imposible hablar el inglés sin emplear palabras derivadas del

anglosajón, para algunas personas las palabras derivadas del griego o el latín resultan mucho más

atractivas, son mejor acogidas y más frecuentemente utilizadas que sus equivalentes del

anglosajón. Yo, por ser una de esas personas, puedo decirles a ustedes que uno emplea vocablos

derivados del latín y el griego porque las raíces latina y griega han sido mezcladas en el desarrollo

de la ciencia. Yo inicié una educación científica desde muy joven y me enamoré de la precisa

preferencia que la ciencia ha conferido a esas raíces del griego y el latín. Sin embargo, eso no

explica en modo alguno esos casos en que el empleo del anglosajón se torna prácticamente

atrofiado cuando puede emplearse en su lugar alguna palabra derivada del griego o el latín. Si una

persona se criase en el hogar de un profesor de latín o griego, eso no sería tan extraño. Pero resulta

de sumo interés cuando una persona se ha criado en una situación en la cual no existía razón obvia

alguna para desconfiar del anglosajón, y en el cual éste era el modo prevaleciente del idioma

inglés, a pesar de todo lo cual esa persona avanza por la vida desde entonces empleando

principalmente palabras derivadas del latín y el griego. Puede ser que haya encontrado, en su

instrucción escolar y en las posibilidades educativas que se abrieron ante él allí, algo que le resultó

mucho más atractivo que cuanto había llegado a esperar en su hogar. Y así, el entrevistador puede

obtener, indirectamente, cierto es, nuevos conocimientos de cómo se sentía el paciente respecto de

su hogar.

Experiencia en la universidad. Si el desarrollo de la indagación por el entrevistador sigue

demasiado claramente las etapas de desarrollo según las he establecido, le estará advirtiendo al

entrevistador, por así decirlo, sobre lo que debe producirse en la entrevista. Por lo tanto, mientras

trato de recoger los datos pertenecientes desde los Últimos meses de la etapa juvenil hasta la

madurez, los tópicos son mencionados en un orden que, a mi juicio, desalienta toda apreciación

demasiado fácil de lo que uno persigue; sin embargo, esto representa quizá un bosquejo

apresurado de lo que podría ser, en manos de los habilidosos y diligentes, un bosquejo adecuado

de una entrevista prolongada.

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De manera bastante abrupta, después de haber preguntado algo que tiene un gran

significado y corresponde a los primeros años de la etapa juvenil, el entrevistador puede saltar

sobre los estudios secundarios hasta llegar a la universidad. Transiciones tan bruscas perturban tas

direcciones que ya comienzan a desarrollar en el paciente, y, por tanto, mejorar la probabilidad de

que en realidad éste se refiere a su recuerdo, en lugar de intentar un buen ajuste a un cierto tipo de

interrogatorios. De esta manera, después de haber aprendido algo sobre la experiencia del paciente

en la escuela del Estado —por ejemplo, si era un buen alumno en matemáticas o en gramática, o

en ambas materias (lo que es sumamente raro)—, yo pregunto si ya me he enterado durante el

reconocimiento de que el paciente cursó estudios universitarios, cuál fue su experiencia en la

universidad. Le pregunto si encajó bien con los “modelos”, es decir, los alumnos que son muy

estudiosos, o con los ‘sociables”, o sea los alumnos que pertenecen a familias de la sociedad y

prolongan, en la universidad, los hábitos de sus hogares. Estos son los grupos en los cuales pueden

ser clasificados la mayor parte de los estudiantes. En lo que se refiere al futuro de uno, en

circunstancias comunes, es mucho mejor pertenecer a uno u otro grupo que ser una expresión de

cualquiera de los dos o de ambos. Y en los Estados Unidos, a no ser que uno tenga una carrera que

le espera, resulta mucho mejor ser un triunfador social que ser un «modelo”. En otras palabras, el

patrón norteamericano de la normalidad es ingresar a la universidad y gastar el dinero de los

padres de uno, así como evitar toda información que pueda eludir. Ése es el patrón más «normal”

de desarrollo. Recuérdese que las normas no son dadas por Dios, ni por uno, sino que son el resultado

de un estadístico recuento de narices. ¿Ha sido identificado el estudiante con el grupo de los

indebidamente estudiosos, o con el de los indebidamente frívolos? ¿O no ha sido identificado con

uno ni con otro?

Interés por los clubes de varones o mujeres. El entrevistador necesita asimismo saber—y lo

pregunta— si su paciente, antes de llegar a ser padre —o antes de llegar a ser madre— reveló

algún interés particular en llegar a ser figura prominente en los clubes de varones o mujeres,

durante un lapso de años. Si es así, creo que eso puede constituir una guía bastante importante de

deficiencias en su experiencia preadolescente.

E/ camarada preadolescente Y habiendo llegado a este punto de la entrevista, por regla general

investigo si el paciente tuvo un camarada en la etapa de la preadolescencia. El cambio

preadolescente tiene tanta relación con la adaptabilidad social del ser humano, el verdadero lugar

de la persona en, por lo menos, el mundo potencial del porvenir, que el hecho de no haber tenido

alguna experiencia en ese sentido me parece sumamente infortunado. Puesto que parecería al

entrevistado que existe muy poca conexión entre si sentía interés por los clubes de varones y si

tenía un camarada, me agrada siempre introducir una transición. Sin demostrar excesiva

brusque4ad, trato de indicar que todo se suspende aquí y que ahora comenzamos por una senda

completamente nueva. Yen seguida pregunto: “¿Se destaca alguien en su recuerdo como un

camarada especial en sus primeros anos de escuela?” Si la respuesta es afirmativa, deseo saber qué

ha sido de esa amistad y de ese camarada. “¿Siguen siendo tan amigos?”

Hay tanta soltura en la palabra respecto a esas relaciones, que una pregunta categórica tal

como la formulada por mí es absolutamente necesaria si, en el espacio de uno o dos minutos, ha de

obtenerse alguna guía que resulte útil. En ese campo es muy fácil que uno se equivoque. Muchas

personas consideran que deberían haber tenido camaradas, y se alegran cuando les es posible

107

nombrar cincuenta o algo así que, en efecto, tuvieron. Pero cuando yo les pregunto: “¿Se destaca

alguno de ellos sobre los demás, en su recuerdo?”, el vocablo “alguno” significa que el camarada

es singular e indica que el paciente puede tener que decir quién y qué y cuál y por qué lo fue. De

esa manera, el paciente, por regla general, presta seriamente atención a la pregunta antes que hacer

de inmediato un gesto social para indicar su normalidad, etc. La nueva pregunta referente a qué

suerte corrió esa amistad, esa relación, da al entrevistador alguna noción sobre el verdadero

carácter: sise trata de una construcción imaginaria, o un extracto de la vida del paciente. Ocurre

con mucha frecuencia que el paciente no ha pensado en su camarada desde hacía veinte o veintidós

años, y por lo tanto se siente un poco sobresaltado por la pregunta durante unos instantes, pero

asimismo puede decir: “Sí, tuve un camarada, pero ahora no me es posible recordar cómo se

llama”. Si se muestra asombrado al no poder recordar el nombre de su camarada después de

veintidós años dono verlo y no pronunciar ese nombre, eso es una rotunda confirmación de que en

efecto ha tenido ese camarada. De esta manera, el resultado es a menudo muy convincente, y

después de escuchar lo que el paciente tiene que decir en respuesta a un estímulo categórico como

éste, el psiquiatra considera bastante seguro que sabe cuál ha sido el caso, mientras que una

pregunta casual, o un enfoque despreocupado de la cuestión, pueden producir respuestas oscuras y

convencionales, que con toda probabilidad estará muy lejos de los hechos reales.

La pubertad Y luego, pregunto con frecuencia: ¿Cuándo experimentó usted el cambio de la

pubertad?” Pregunto eso simplemente para introducir un tópico, ya que ni una entre tal vez setenta

u ochenta personas tienen la más remota idea de cuándo experimentó el cambio de la pubertad. Es

cierto que la persona tenía ya edad suficiente como para recordar, pero los hechos entonces eran

tan desconcertantes, se producían tantas cosas en aquella época, que es algo así como el primer día

de la escuela: todo está envuelto como en una niebla espesa. Recuerdo vívidamente la experiencia

de intentar, un día, silbar y comprobar que no me era posible. Pero no tengo la menor idea en qué

día, mes o año ocurrió eso. Y lo mismo sucede con la mayor parte de la gente. Pero no causa mal

alguno que, de cuando en cuando en la entrevista, el paciente no sepa contestar a algo que se le ha

preguntado directamente.

Luego, uno pregunta sobre varias cosas: cuándo cambió la voz del paciente, cuándo

comenzó a afeitarse, cuándo tuvo el primer orgasmo; o, en el caso de una mujer, cuándo tuvo su

primera menstruación, cuándo observó cambios en sus pechos, y demás. Sin embargo, conforme el

psiquiatra va enumerando esas cosas, es posible que el paciente recuerde algo importante sobre

alguna o algunas de ellas. Si la pubertad del paciente se presentó con mucha demora, lo cual puede

resultar muy significativo, es probable que recuerde algo sobre más de una cosa. Eso es, en

realidad, lo más significativo respecto del cambio de la pubertad: sise presenta dos o tres años

después de la época más generalizada en las personas, es decir, después que todos los coetáneos

del paciente lo han experimentado, esa demora puede ser, por sí misma, una señal de un muy serio

torcimiento de la personalidad. En tales circunstancias, una gran parte de las penurias de la vida

datan de La demora real del cambio de la pubertad, y sobre todo eso, el paciente tendrá una

notable cantidad de información que ofrecer. Eso, a su vez, tiene un gran significado en lo que se

refiere a las penurias de la vida que han separado aquel tiempo del actual.

Una vez que he pasado por el proceso de ser incapaz de determinar a qué edad un paciente

se tomó pubescente, estoy en condiciones de preguntar algo más respecto a esos fenómenos, y

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entonces trato de averiguar silos mismos trajeron apareadas algunas ideas no muy afortunadas. Si

me entero entonces de que hay en el paciente recuerdos concretos —por ejemplo, una mujer puede

decirme algo como; “Yo pensé que algo terriblemente malo se había producido, porque jamás se

me había pasado por la imaginación que una persona pudiese sangrar de ahí”—, ya sé que, en

efecto, se produjo una experiencia infortunada. Sin embargo, si encarase la cuestión de la manera

contraria y preguntase a esa mujer: “¿No le había advertido su mamá sobre eso?”, o “¿Sabía usted

lo que iba a suceder?”, ella sólo podría responderme: Sí, sí, mamá me había advertido”, o; ‘Claro

que mamá no me dijo nada”. Y con tales respuestas yo no me enterarla de nada.

Primeramente, verifico el hecho de que el entrevistado sabe o no sabe cuándo entró en la

pubertad, pero por lo menos sabe a qué me estoy refiriendo, y luego, me entero de si hubo alguna

idea afortunada que se relacionase con ese acontecimiento. Con este enfoque indirecto puedo

llegar a sabor algo que es razonablemente digno de fe.

Relaciones infortunadas en la adolescencia temprana Después de haber tratado concienzudamente

todas las amnesias y demás molestias del cambio de la pubertad, pregunto al paciente, con cierto

tono categórico: “¿Recuerda usted a alguien que, a su juicio, haya ejercido una influencia

particularmente mala en su adolescencia temprana?” Si el paciente, después de meditar un

instante, me responde: “Sí”, empleo mi criterio respecto al grado de su ansiedad sobre si debemos

seguir más allá con ese tópico. Si la respuesta es afirmativa, generalmente abandono el tema ahí

mismo, antes que seguir indagando sobre él, pero trato de no olvidarlo, puesto que tales datos

pueden ser desarrollados más adelante. Muy pocas veces resulta importante saber todo lo que se

refiere a esa infortunada relación. Lo importante es que parece haber existido tal relación y en

muchísimos casos conviene restringir nuestra curiosidad y confiarnos a la pregunta significativa

referente a qué fue de esa relación. Si la misma ha sido conservada como un tesoro desde

entonces, eso es muy interesante, pero si por el contrario, fue terminada lo antes posible, ese

detalle delata una resolución bastante sana.

Actitud hacia la conversación “risqué”. A continuación, el entrevistador inquiere respecto a los

recuerdos del paciente sobre el arte pornográfico de la etapa escolar, sus recuerdos respecto a los

tipos de obscenidades oídas en el colegio secundario, y demás, así como la actitud del paciente

ante ellas. Si se encuentra relativamente bien, el paciente, muy vagamente y sin convicción,

adivina que al principio no le agradaban, lo cual es correcto. El entrevistador pasa entonces de

repente al momento actual, y desea saber qué piensa el paciente sobre la conversación “risqué”, o

francamente sexual. ¿Participa de ella sin violentarse, fácilmente? ¿La encuentra, por el contrario,

bastante repelente? Y así sucesivamente. Si le parece al psiquiatra que su paciente es un hombre

muy excéntrico, y él se siente terriblemente confundido, a ciegas, puede preguntarle si a su juicio

tales conversaciones sexuales son obscenas. Ahora bien: lo que la palabra “obscena” significa para

una persona es con toda probabilidad diferente de lo que significa para otra, pero en nuestra

cultura, el vocablo ‘obsceno” lleva consigo por regla general una vigorosa condenación. De esta

manera, no es excepcional que una persona se sienta molesta ante los chistes o cuentos “risqué’.

Sin embargo, cuando una persona considera que toda conversación “risqué” es positivamente

obscena —cuando la misma no causaría igual impresión a la mayor parte de la gente— es muy

probable que haya sido sometida a influencias bastante torcidas en sus años idos, y no le ha sido

posible todavía desprenderse totalmente de ellas.

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Actitud hacia el cuerpo. Una vez que se han obtenido algunos indicios respecto a la libertad con

que el paciente puede contemplar el hecho de que él —o ella— tiene Órganos genitales, sin

haberlos mencionado jamás, el psiquiatra puede suscitar un tópico relativamente relacionado con

eso: ¿La actitud del paciente hacia sus órganos genitales es aplicable también al resto de su

cuerpo? Un modo suave de enfocar esta cuestión, si el psiquiatra no ha conseguido enterarse de

nada al discutir el tema de los juegos y los deportes, es el de preguntar al paciente si es miembro,

por ejemplo, del YMCÁ, un club atlético, o algo por el estilo, y qué es lo que hace en tal

institución. Si resulta que el paciente es miembro de un equipo de natación de su club, por

ejemplo, existen probabilidades de que esté perfectamente dispuesto a que una parte de su piel sea

vista desnuda en público, y no es necesario, en consecuencia, que el psiquiatra formule preguntas

tontas en ese sentido.

Si el psiquiatra ha ido llevando al paciente gradualmente hacia ese tema, de tal manera que

no crea que se le formulan esas preguntas por una injustificada curiosidad y nada más, se le

pregunta si opone objeción alguna a ser visto desnudo por individuos de su mismo sexo. Si no se

opone, entonces el psiquiatra puede preguntarle si todavía tiene timidez a que se vean desnudas

algunas partes de su cuerpo. Esto puede resultar muy interesante. Dicho en otros términos, el

psiquiatra esta tratando de obtener alguna idea respecto de la actitud de su paciente hacia sus

Órganos genitales y el resto de su cuerpo.

Preferencia sexuaL Una vez que se ha llevado al paciente a pensar un poco en términos de la

adolescencia posterior, el psiquiatra puede preguntarle si en realidad prefiere a los hombres o a las

mujeres para compañeros. Si el paciente se muestra más reservado tocante a este punto, uno

siempre puede modificar su pregunta de manera amistosa, diciendo: “Claro que eso puede variar

de acuerdo al estado de ánimo en que usted se encuentre. Como es natural, usted preferirá la

compañía de una mujer cuando lo que busca es la satisfacción sexual”. Si el paciente mira al

psiquiatra desconfiadamente, eso quiere decir que el segundo estaba equivocado, lo cual también

es información. Y entonces puede continuar con otra pregunta, referente a si le agrada más comer

con hombres o mujeres, y así sucesivamente.

Ahora bien: la preferencia hacia los componentes del sexo contrario varía realmente de

situación a situación en la mayor parte de las personas. Sin embargo, el interrogatorio general del

entrevistador debe proceder de acuerdo a la manera que acabo de bosquejar. Uno no puede

mostrarse demasiado preciso en sus preguntas, sin que el entrevistado se asuste un poco. Dicho de

otra manera, deben formularse al paciente preguntas generales bastante directas, simplemente

como método de transición, para suscitar un tópico. Una vez que se ha logrado ese objetivo, el

psiquiatra ya se torna específico.

Actitud hacia la soledad. El entrevistador deberá descubrir asimismo cuál es la actitud de su

paciente hacia la soledad. Créase o no, hay muchas personas que consideran la posibilidad de la

soledad igual que los creyentes consideran su premio en el cielo, sólo que ellos reciben ese premio

en vida. Existen otras personas que estarían dispuestas a correr kilómetros y kilómetros a fin de

huir de la soledad. Y hay muchas otras que están en una posición intermedia. Si el paciente gusta o

no gusta de la soledad, o no parece saber qué es lo que significa —dicho en otras palabras no la

necesita probablemente muy a menudo—, entonces el entrevistador puede formularle esta

categórica pregunta: “¿Se siente usted alguna vez tan solo que llega a tornarse intranquilo?”

110

(Obsérvese bien que esto no es “¿Estuvo usted alguna vez?” o “¿Recuerda usted...?” sino “¿Se

siente usted...?’) La respuesta tiene un gran significado, cuando es afirmativa.

El hábito de la bebida y los narcóticos. Con todas las técnicas mencionadas, he abarcado la

historia del desarrollo del paciente, a excepción de sus actitudes hacia la autoridad, que no trataré

de discutir aquí. Y ahora me referiré a unos cuantos tópicos que me parece que necesitan una

atención muy especial. No son en modo alguno tan remuneradores o tan básicamente significativos

como lo es la noción de la historia del desarrollo, pero son Útiles porque sirven adecuadamente su

propósito.

El primero que pasaré a mencionar es el que se refiere a la relación del entrevistado con el

alcohol y los estupefacientes. Un buen número de psiquiatras pasan por alto la posibilidad del uso

de estupefacientes, que naturalmente es mucho más restringido, como idiosincrasia notable, que el

uso del alcohol. Pero no deben ser olvidados por completo, porque de cuando en cuando el

psiquiatra se encuentra frente a un adicto a ellos.

Esta cuestión de las bebidas alcohólicas es, a mi modo de ver, suficientemente reveladora,

por lo cual yo siempre, o en la inmensa mayoría de los casos, inquiero sobre ella. Pasaré muy

rápidamente sobre algunas de tas cosas que deseo averiguar en tales casos. ¿Cuándo se

emborrachó por primera vez el paciente? Pronuncio la palabra ‘emborrachó” con una ligera caída

en la inflexión de la voz, como para pedir excusas por la idea de que él haya podido emborracharse

jamás. Y el paciente, por regla general, me contesta. Casi todo el mundo ha estado borracho por

primera vez. Pero lo interesante es saber si ha vuelto a emborracharse. Después que el paciente ha

superado el shock de que yo piense que él puede haber estado borracho alguna vez, le pregunto si

fue seriamente agraviado o dañado o herido mientras se hallaba bajo la influencia del alcohol.

Resulta notable la gran proporción de personas que han interrumpido su marcha por la senda

alcohólica como resultado de haber sufrido algún serio agravio cuando estaban ebrias, o un

accidente que pudo haber tenido muy serias consecuencias; a tales personas les ha reportado cierta

elevada prudencia la mezcla del alcohol con la actividades peligrosas. Por eso vale la pena

enterarse de ello.

Luego, deseo saber qué es lo que hace el paciente cuando ingiere una cantidad apreciable

de alcohol. ¿Se torna pendenciero? ¿Suele buscar peleas como consecuencia de su estado? ¿Le

acometen crisis de llanto o experimenta una manifiesta facilidad para llorar? ¿O por el contrario,

se hace amigo de todo el mundo a la vez que se siente alegre y optimista? La respuesta, muy

frecuentemente, es: “Me produce mucho sueño”, lo cual no siempre es cierto. En otros casos,

aquellos en que el paciente indica que muestra un complejo muy desagradable de comportamiento

cuando está ebrio, pero no se siente muy dispuesto a hablar sobre eso, no formulo más preguntas.

Tal comportamiento me indica que se trata de una persona muy desgraciada, que se ha engolfado

en el alcohol cada vez que la presión social es excesiva y que, bajo la pérdida de inhibiciones,

revela una buena parte de la desgracia y la hostilidad que le han llevado a una situación dolorosa

con la sociedad. El espíritu pendenciero y el belicoso son, más o menos, grados de lo mismo y

constituyen, en lo que a mise refiere, sugestiones definidas de que la personalidad no está

excelentemente integrada, y no ha alcanzado un alto grado de desarrollo en la adolescencia

posterior.

111

A continuación, pregunto al paciente hasta qué punto “resiste”, cuánto puede tolerar, es

decir, qué cantidad de alcohol puede ingerir por lo general sin inconvenientes serios para su

coordinación o juicio normal. Cuando me ha dado alguna clase de respuestas —que generalmente

es bastante vaga, porque también en esto estoy introduciendo un tópico más que esperando

datos— deseo saber qué circunstancias lo incitan a excederse de la cantidad mencionada. Algunas

veces las respuestas me revelan cosas que resultan asombrosamente significativas. En otras

palabras, muchas personas se muestran tan angustiadas ante su falta de capacidad, en ciertos

momentos, para evitar ingerir una cantidad excesiva de alcohol, que hasta han elaborado una

especie de estadísticas bastante buena sobre las situaciones que les provocan a beber con exceso.

Entonces me pregunto si el paciente ha advertido algo que altere su capacidad alcohólica, y

transfiere la pregunta al paciente. Hay un número apreciable de personas que pueden beber una

enorme cantidad de alcohol por regla general, pero que, en ciertas ocasiones, se intoxican con una

cantidad notablemente pequeña. Si el paciente ha observado algo por el estilo, puede también

haberse impresionado tanto por el riesgo relacionado con ello, que ha resuelto por cálculo datos

sobre lo que parece afectarle en ese sentido.

Una vez que he logrado todo lo que antecede, puedo solicitarle al paciente algo que me

revele hasta qué -punto es un conocedor de las bebidas alcohólicas, es decir, con qué insistencia

exige la variedad o la calidad de dichas bebidas. Hay personas que, no pudiendo obtener otra

bebida, ingieren alcohol etílico, con agua o sin ella. Hay otras personas que se muestran tan

desagradables ante la imposibilidad de obtener lo que desean, que sus amigos más íntimos se

preocupan siempre de tener la clase de bebida que aquéllos prefieren, antes de invitarlos a sus

casas. Eso no es simplemente una peculiaridad de hábito de beber; es también un reflejo de la

importancia de uno, tanto para sí como para los demás, y desde ese punto de vista resulta bastante

interesante. Las personas que no tienen mucho que perder en materia de respeto de sí mismas, no

suelen ser “conocedoras”.

Luego, deseo saber basta qué punto son enfáticas estas cuestiones del gusto. Si descubro

que son muy enfáticas quiero saber de qué manera se explica o racionaliza ese énfasis. En realidad,

no me importa la racionalización: lo que pasa es que quiero simplemente oír hablar al paciente

sobre ese énfasis referente al gusto. Sus comentarios me proporcionarán una pista o indicio sobre

cuán seriamente se toma a si mismo, lo que puede haber aprendido de la experiencia, y muchas

otras cosas que aparecen en la racionalización de un pronunciado gusto a una insistente preferencia

por algo.

Los hábitos de la alimentación. A renglón seguido, puedo preguntar al paciente sobre las

cuestiones de la alimentación. No existe preferencia personal alguna en el hecho de que haya

puesto el alcohol antes que la comida. En realidad, el alcohol es una introducción mucho mejor

que la comida a todo un estado de ánimo, pues todo el mundo come, y por lo general no

enteramente a satisfacción. Por lo que a mí se refiere, siempre quiero saber, hasta en los centros de

reclutamiento del ejército, el estado del estómago y los intestinos, para lo cual pregunto: “¿Hay

alguna comida que usted observe que no le sienta bien?” como es natural, en un consultorio de

veinticinco dólares por hora, la pregunta tiene que ser mucho más refinada por ejemplo: “¿Sufre

usted alguna alergia a los alimentos?” Ésta es una introducción mucho más respetable al tópico

genérico de la comida. Y luego pregunto, si no he sido informado al respecto, si hay algún

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alimento que al paciente no le agrada, o dicho en otras palabras, si tiene caprichos o preferencias

en lo que respecta a los alimentos. Si existen, eso, en general, refleja un considerable interés,

aunque sea de carácter intensamente patológico, respecto a las cuestiones de la alimentación en los

primeros años de la vida del paciente.

Algunas veces oigo relatar alguna historia en el sentido de que el paciente no gustaba, hace

algún tiempo, de esto o aquello, pero que el tiempo que pasó en las filas del ejército le curó de esas

“delicadezas”. Tal relato resulta de sumo interés, porque ése es un tipo de tensión que mucha gente

no ha soportado jamás. En ese caso, deseo saber si el paciente come mucho o es parco en el comer,

si come a horas regulares o no, silo hace a altas horas de la noche, etc. Algunas veces, tales cosas

resultan muy interesantes ya menudo parecen estar tristemente fuera de lugar. Uno tiene que

emplear cierto criterio conforme avanza la información.

En el caso de una persona poco común, desconcertante, o bien, posiblemente muy

importante, conviene llegar a la pregunta sobre cuán ceremoniosamente trata las comidas para las

cuales tiene tiempo. Ahora bien, resulta muy extraño que hay muchas personas extremadamente

ocupadas, pero que tienen tiempo suficiente para almorzar, y que gozan de la ceremonia de

almorzar con cierta gente, mientras que el hecho de tener que ir a casa pan cenar puede resultarles

una rutina de lo más desagradable. Entonces procuro averiguar si el paciente trata con más

ceremonia alguna de las comidas que hace durante el día, o, en otras palabras, si presta un

apreciable cantidad de atención a los preparativos, a vigilar que todos los detalles estén atendidos,

y si experimenta considerable disgusto si, por ejemplo, tal o cual plato se ha terminado en el

restaurante y no le es posible comer lo que esperaba. Todo esto constituye una interesante

reflexión sobre la actitud del paciente hacia la vida. Hasta es posible que salga a la luz su actitud

respecto de los amigos, en este estudio del grado hasta el cual alguna comida resulta, para él, un

verdadero acontecimiento, al cual espera con deleite y al que dedica una gran cantidad de interés y

trabajo.

El sueño y las funciones del sueña El entrevistador insinúa a continuación el tópico referente al

hábito del sueño y las funciones del sueño. Si no conduce al paciente hasta ese tópico con una

cuidadosa indagación, a menudo obtendrá solamente respuestas que nada dicen, respuestas en

blanco, o que pueden conducir a error. Las funciones del sueño son conocidas por la mayor parte

de la gente a modo de sus sueños. Pero si uno piensa en esos fenómenos como sueño y las

funciones del sueño, siempre podrá estar más seguro que si pensase, a la manera tradicional, sólo

en el sueño.

Una buena manera de suscitar este tema es jade preguntar: “¿Cuántas hora de sueño parece

necesitar usted? Si el paciente responde informativamente, todo va bien, pero si no lo hace, el

psiquiatra está ya dentro de ese campo y puede formular nuevas preguntas, tales como, por

ejemplo, si el paciente tiene el sueño pesado o liviano, si consigue dormir bien en camas que no

son la suya o en los camarotes de los barcos o trenes, y así sucesivamente.

A continuación puede preguntársele si sueña. Algunas personas considerarán que esa

pregunta es indeciblemente ingenua, mientras otras se limitarán a responder ‘no” con perfecta

honestidad, al menos según creen. Si el paciente responde que, en efecto, sueña, yo suelo

preguntarle en seguida si suele tener pesadillas. Algunas veces, el psiquiatra tropezará con un

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curioso fenómeno: la persona que no sueña, pero que sufre pesadilla. Puedo asegurar a ustedes que

uno no sabe nunca que quiere decir la gente, o lo que las palabras de uno significan para la gente,

hasta que no lo ha descubierto!

En algunos casos en los cuales todo parece ser espantosamente normal, quizá yo indique

que no estoy muy satisfecho al saber que el paciente duerme ocho horas todas las noches, jamás

sueña y jamás sufre una pesadilla. Mientras miro al pobre paciente con un gesto de irritación, le

digo: “¿Ha sufrido usted alguna vez terrores nocturnos? ¿Le dijo alguno de sus conocidos que ha

sufrido terrores nocturnos?” Creo que alrededor de la mitad de los seres humanos no saben lo que

son esos terrores nocturnos, pero si el lector los ha sufrido, sabe perfectamente lo que son. El

recuerdo de los mismos es, por regla general, tan desagradable, que el paciente lo delata por medio

de algún indicio, por mucho que desee ocultar el hecho.

Si ha sufrido terrores nocturnos y mi irritación y mi pregunta le han perturbado un poco,

vuelvo a preguntarle qué sueña y cuándo sueña, esto último a pesar de haberme dicho él que nunca

tiene sueños. Es muy posible, entonces, que el paciente empiece a decir otra vez: “¡Pero si nunca

sueño!”, y yo le replico: “¡Oh!. Lo que quiero decir es si recuerda algún sueño... Todo el mundo

tiene, por lo menos, dos o tres sueños que le es posible recordar perfectamente, y creo que eso

puede ser aplicable también a usted. ¿Qué sueños recuerda usted haber tenido, por ejemplo, hace

diez o veinte años? Veamos: cuénteme algo sobre sus sueños”. Si él sigue insistiendo en que no

tiene sueños, abandono el tema por percibido, y calculo que en ese paciente encuentro un tipo de

resistencia que me indica una dedos cosas: o bien la persona tiene un organización propia muy

rígida, ose trata de una persona muy reservada y cautelosa que, bajo cualquier presión que yo me

crea capaz de aplicarle, sigue sosteniendo lo que con toda evidencia es un intento muy arriesgado

de llevar adelante su plan: ser una persona ‘normal”.

Hay personas que no saben que sueñan. Esas personas poseen una organización propia que,

bajo circunstancias suficientemente desgraciadas, les llevaría probablemente a un hospital para

alienados, pero que de otro modo les convierte en pilares de la Iglesia, o de cualquier otra cosa

altamente respetable con la cual se encuentran identificados.

La vida sexual y entonces llegamos al tópico del sexo. Habrán notado ustedes que yo estoy

profundamente interesado en las actitudes de la gente hacia sus órganos genitales y en la historia

de ciertos cambios que, por lo menos en las mentes de muchas personas, tienden a concentrarse en

los mencionados órganos. No estoy particularmente interesado en lo que puede descubrirse en las

primeras etapas de una entrevista psiquiátrica por medio de preguntas referentes al sexo. Deseo

destacar de manera muy particular que la doctrina general de que el sexo es, de alguna curiosa

manera, el espejo de la personalidad, puede hasta donde me ha sido posible descubrir, poseer la

capacidad de estar asombrosamente equivocada. El sexo es muy importante por espacio dolos

veinte minutos que puede acaparar de cuando en cuando, pero no está ciertamente ni

necesariamente detrás de todas las demás cosas que llenan el resto de nuestro tiempo.

Si un entrevistador ha pasado —aunque sea a trompicones— por todos estos tópicos, más o

menos en la forma que he sugerido, puede decirle al paciente: “Bien: ahora veamos la vida

sexual..”. Es usted una persona restringida en tales casos, o por el contrario, es usted

completamente libre? ¿Es usted promiscuo?” Esa palabrita feliz del final obtiene, a menudo,

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insospechados resultados. Después de haber obtenido una especie de balbuceo como respuesta a

esa pregunta, hago esta otra: “Bien, dígame, ¿desde cuándo es cierto eso? Porque supongo que

usted no siempre ha sido así. Haga el favor de darme una noción respecto a la historia de su

experiencia sexual. Por ejemplo, ¿cuándo comenzó?” Cuando sé algo referente al comienzo de la

historia de desarrollo del paciente, puedo saber también lo que está discutiendo, pero si pierdo el

comienzo, ocurre a menudo que sólo creo saber lo que se está discutiendo.

Algunas personas, es más, un notable número de ellas, recuerdan su primer contacto sexual

con otra persona; si bien puede resultar un poco difícil de situar en el tiempo, por regla general

está vivamente grabado en la memoria, de una u otra manera. Si el paciente me cuenta algo, por

muy poco que sea, quedo satisfecho. No me importa que lo que me diga no tenga detalles por el

momento, porque ya he recogido casi todos los datos que necesito para adivinar sus grandes

problemas y su probable adaptabilidad al juego de circunstancias que puede tener ante sí. En

realidad, lo que estoy haciendo es fintear en busca de algo que pueda haber pasado inadvertido

para mí en todo cuando ha ocurrido antes, y no busco en realidad nada más íntimamente sexual

que saber de qué manera trata con los representantes del sexo opuesto, si como amigos, o como

enemigos. Por ejemplo, suponiendo que mi paciente sea un hombre, le pregunto si un gran número

de conquistas femeninas tiene una importancia terrible para su prestigio, o si evita intimidades con

las mujeres, a excepción de una vieja y muy querida amiga con la cual las mantiene desde hace

veinte años. Todas estas cosas tienen mucho menos que ver con el sexo, que con la personalidad

en su totalidad.

Después de haber llevado a mi paciente a pensar en términos de la mirada retrospectiva, le

pregunto algo así (con las mujeres es posible que emplee algo más, a modo de transición):

“¿Experimentó usted muchas dificultades relacionadas con la masturbación?” ¡Dios nos proteja!

Supongo que alrededor de las tres cuartas partes de la gente de mi edad, “monta el picazo”

inmediatamente y realiza todos los movimientos y gestos indicadores de una terrible irritación,

indignados ante la idea de que se hayan masturbado. Ante esa actitud, lanzo una mirada de fino

desprecio imitado, y digo:

“Bueno, bueno: haga el favor de no decirme que no lo ha hecho nunca. Creo que a mi edad

no podría resistirlo. Pero dígame: ¿experimenta todavía dificultades relacionadas con eso?”

Cuando se formula esa pregunta a personas que hace dieciocho o veinte años que están casadas, y

que tienen dos o tres hijos, por regla general me miran ceñudamente, como para decidir si han de

indignarse o no, pero toda vez que se trata de una pregunta más, algunas veces responden: “SI,,.

Luego de haber infligido tan rudo golpe, es posible que pregunte si el paciente ha tenido

alguna vez contacto con prostitutas. Después de escuchar una u otra cosa que el paciente diga en

respuesta, le pregunto si ha sufrido alguna enfermedad venérea, y cuántas veces. Deseo saber

también si las prostitutas le resultan todavía interesantes, etc. Lo curioso de todo esto es que cada

vez me resulta más evidente que, al interrogar tanto a ancianos como a jóvenes adolescentes sobre

su comportamiento genital, las mismas preguntas son pertinentes para ambos grupos.

En ciertos casos, pregunto si el paciente ha tenido alguna experiencia con el adulterio. No

formulo esa pregunta cuando considero que la misma ha de ser considerada ridícula, pero si

deduzco que el adulterio es todavía una palabra aterradora para una persona, pregunto si lo ha

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practicado, cómo le afectó, y demás. En los casos en que el adulterio no fuera de interés para el

paciente, o que a éste le pareciese una indagación ridícula y arcaica, le pregunto si alguna vez se

ha visto envuelto, o bajo amenaza de verse envuelto, en alguna acción de divorcio.

En el supuesto caso de que mi informante parezca ser una persona notoriamente normal —

es decir, vigorosa pero restringidamente heteroxesual— intento, por medio de interrogatorio,

descubrir si sus actuaciones genitales heterosexuales son en realidad de carácter autoerótico, es

decir, utilizando los órganos genitales del sexo opuesto en lugar de las manos propias. Trato

asimismo de descubrir si sus actuaciones heterosexuales tienen el carácter de una operación de

seguridad, en cuyo caso deseo saber de qué manera el hecho de que él tenga relaciones

heterosexuales contribuye a su prestigio, y así sucesivamente. Y por fin, pregunto si el paciente

realiza sus operaciones genitales heterosexuales para satisfacerse a si mismo ya su compañera.

Noviazgos y el matrimonio. Y éste es un punto al llegar al cual se puede razonablemente pasara!

tópico del casamiento y la historia de los noviazgos, así en plural. Si ese plural no es aplicable,

también eso resulta un dato interesante. Si el psiquiatra ha desarrollado la entrevista en forma

parecida a la que he sugerido con anterioridad, está ya advertido, por medio del reconocimiento

social, de bastantes cosas con respecto al matrimonio, el noviazgo, los hijos y demás, en lo que se

refiere a su entrevistado. Por lo tanto, no necesita, en un momento excesivamente tardío, tornarse

curioso respecto a si el paciente ha consolidado el sumamente importante cumplimiento del status

al convertirse en marido y padre, o esposa y madre. Ésa es una de las razones del reconocimiento.

El psiquiatra recoge todos esos datos de abrumadora importancia, de tal manera que en el

interrogatorio detallado pueda proceder metódicamente, sin tanta atención a las necesidades de

prestigio del paciente. En otras palabras, el reconocimiento le indica al psiquiatra con qué tendrá

que datar cuando se presente el momento debido en el interrogatorio detallado.

A renglón seguido puede venir una apreciación de pautas interpersonales, también plural,

que caracterizan a la vida matrimonial: las satisfacciones, los disgustos, las seguridades y las

inseguridades. Claro que al emplear estas alternativas me estoy refiriendo a todos los casos. En

toda mi larga experiencia, todavía no me ha sido posible encontrar un solo matrimonio que tuviese

únicamente satisfacciones y seguridades. Dicho en otros términos, es probable que hayan más

satisfacciones que disgustos, pero si una persona me asegura que su vida de hogar es perfecta, me

saco los anteojos, lo cual quiere decir que no me es posible verla, y mirándola como si en realidad

la viese, exclamo: “Extraordinario!” Y de inmediato paso a otro tópico, aunque vuelvo a ése más

adelante.

Deseo saber, y lo pregunto, si el compañero o compañera es quien dirige la vida conyugal,

quién ‘lleva la batuta” en la casa, es decir, si el que manda es realmente el paciente o su cónyuge o

si ese dominio de uno sobre el otro es compartido felizmente por marido y mujer. Quiero saber

también quién es la persona que, fuera del matrimonio, ejerce más influencias sobre él, lo mismo

que sobre su compañera o compañero, sise trata de parientes políticos o los infaltables vecinos.

Dicho de otra manera, pregunto hasta qué punto se ve hostigado el compañero o compañera por la

necesidad de no aparecer inferior a los Jones, sus vecinos, así como también si experimenta una

sensación de profundo desencanto relacionada con sus relaciones matrimoniales. Una gran parte

de todo esto es deducido por el psiquiatra con base en la forma en que responde el entrevistado, no

preguntándoselo.

116

La paternidad. Mí llegamos luego a la cuestión de la paternidad, tópico poderosísimo, sise adapta

al paciente. Trato de determinar las verdaderas características de la persona como padre —o

madre—, así como sus ideales sobre lo que debería ser como progenitor. Y tendientes a ese fin,

formulo preguntas tan embarazosas como ésta: “¿Tiene usted en su familia alguna criatura que

constituya para ustedes un problema?” Si en efecto la hay, pregunto cuál considera el paciente que

es la explicación. Inquiero asimismo si hay un hijo que es el preferido, y por qué lo es. Una vez

contestado esto, si la respuesta es afirmativa, pregunto si esa preferencia ha ejercido influencias

perjudiciales sobre el niño o sobre alguno de sus hermanos. Si es así, mi próxima pregunta es:

“¿Hay influencias neutralizantes? La actitud del padre entrevistado hacia las influencias escolares

que pesan sobre su hijo o hijos constituye una excelente cuña que se introduce aquí, puesto que la

escuela es en cierto modo impersonal. Y a continuación, deseo saber todo cuanto pueda decirme el

paciente respecto a los abuelos, tíos, tías, vecinos y demás, que puedan estar ejerciendo influencias

sobre su hijo o hijos.

Hay dos cosas que se pueden preguntar al llegar a este punto, y que el psiquiatra no debe

olvidar nunca. Si ha sido hábil durante su reconocimiento del paciente, es posible que ya posea

algunos de esos datos. Primera: en la exploración de esa área, no deje de descubrir si la persona ha

tenido algún aborto, y si algunos hermanitos menores murieron antes del nacimiento del hijo

sobreviviente. En otras palabras, el psiquiatra deber saber si existieron influencias tales que

pudieran obrar para aumentar la importancia del hijo sobreviviente, etc. Segunda: el psiquiatra

debe interrogar no solamente sobre los medios hermanos, porque puede haber habido un divorcio

del padre o de la madre, sino también sobre los menores en tutela u otros seudohermanos en la

familia, personas de aproximadamente la misma edad a quienes se cuida porque, por cualquier

razón, no pueden ser cuidados en otra parte. Es sencillamente increíble cuán pocos atisbos obtiene

el psiquiatra sobre estas cosas, cuando son significativas, a no ser que haga preguntas sobre ellas.

La historia vocacionaL Una vez que el psiquiatra ha dejado atrás todos estos tópicos, llega al de la

historia vocacional del paciente. Hay que recordar que vocación, en nuestra cultura, significa por

regla general trabajo, no estimación, Y aquí también el reconocimiento que ha llevado a efecto el

psiquiatra en la segunda etapa de la entrevista puede haberle proporcionado algunas excelentes

pistas o guías referentes a la conveniencia de trabajar retrospectivamente con la persona, desde su

actual vocación para obtener la historia o de comenzar en el principio mismo de su vida

vocacional.9 Si el psiquiatra decide comenzar por el principio, debe recordar que en muchos

9 [Nota de los editores: En una sesión con debate, al finalizar la serie 1944 de conferencias, se le preguntó a Sullivan

si la actitud del paciente hacia el trabajo que realiza en la época de la entrevista psiquiátrica tiene mayor significado

que su actitud hacia trabajos anteriores. Sullivan discutió es-te punto de la manen siguiente, relacionándolo con la

investigación de los hechos corrientes en la vida del paciente:

“La actitud de una persona hacia el empleo o trabajo que realiza en el presente momento, ha de ser, muy

probablemente, la misma que la que adopta hacia el trabajo en general. Lo que él informa sobre su actitud hacia

empleos anteriores, puede consistir en muy poco más que el hermoso efecto coloreante de la distancia sobre la

memoria. De esta manera, yo, personalmente, dataría saber siempre por cierto, todo lo posible respecto a la actitud de

una persona hacia el trabajo que realiza en el momento de la entrevista. Si me responde que le agrada muchísimo, eso

resulta muy interesante, y es posible que yo pueda descubrir si ésa es, realmente, su actitud, al preguntarle si alguna

vez en su vida tuvo un empleo o trabajo que no le agradecen. Si dice que no le agrada su actual ocupación, trato de

descubrir si ésa ha sido su actitud general hacia los empleos, o si hay circunstancias particulares referentes a su

ocupación actual que justifican su considerable antagonismo hacia la situación.

117

hogares se requiere del niño alguna contribución en la forma de trabajo, mucho antes de que llegue

a la edad en la cual se le pudiera considerar como apto para ganar un salario. Es posible que haya

tenido que hacer mandados u otros trabajos domésticos, y el psiquiatra quiere saber hasta qué

punto los realizó, bajo qué obligación de hacerlo se hallaba, etc. También querrá saber todo lo

referente al primer empleo que ha tenido el paciente, su primer empleo a horario completo, o

empleo para el periodo de las vacaciones escolares solamente. ¿Qué hizo con lo que ganaba? ¿Qué

beneficio le aportaron esos salarios? ¿Quién los utilizó y para qué? ¿Fueron simplemente gastados

por la familia, o se emplearon en comprar patines o cualquier otra cosa de cierto valor? ¿Qué

enseñanza referente al ahorro recibió el paciente de sus padres?

Obsérvese que, en toda la historia de trabajo del paciente, el psiquiatra está tratando

realmente de saber todo cuanto pueda de los datos relacionados con un empleo que es definido.

Resulta increíble cuán equivocado puede estar uno, sise limita a suponer que lo que una persona

dice sobre sus empleos u ocupaciones anteriores significa lo que uno cree que significan las

palabras que esa persona pronuncia. Uno trata de descubrir lo que ha hecho el entrevistado, sus

motivos para aceptar talo cual empleo, su actitud hacia esa ocupación, su idea retrospectiva de

éxito o fracaso en la misma, y las razones de posición que le llevaron a aceptarla, es decir, si al

entrar a ese trabajo descendió o ascendió de posición. A renglón seguido, yo acostumbro preguntar

si el empleo siguiente significó un paso adelante o atrás. Y luego, cuál es su actitud retrospectiva

hacia el valor de un empleo particular, en lo que se refiere a la adquisición de capacidad.

Algunas personas han sentido odio hacia algunos de sus empleos anteriores pero han dado

gracias a Dios durante muchos años, porque las iluminó para mantenerse en ellos, ya que aquellos

trabajos contribuyeron a al adquisición de capacidad para otro empleo posterior. Yen seguida le

pregunto al paciente: “Ahora que está usted mirando retrospectivamente, dígame: ¿su experiencia

“En general, en el tratamiento de la personalidad hay tres campos de hechos que son de una gran pertinencia. El

primero de ellos es el campo de os hechos actuales en la vida del paciente, fuera de la situación del tratamiento,

incluyendo su ocupación actual. El segundo está constituido por sus relaciones actuales en la situación del tratamiento

es decir, sus relaciones con el psiquiatra, Y el tercer campo de datos pertinentes está constituido por los hechos de la

vida pasada del paciente.

“Resulta difícil para la mayoría de las personas, revelar franqueza y sinceridad cuando discuten sus sentimientos,

pensamientos, impulsos, y demás, con respecto a otra persona con la cual mantienen la peculiar relación paciente a

psiquiatra. Por lo tanto, durante un tiempo bastante prolongado, al comienzo de todo trabajo terapéutico, la mayor

parte de nuestro campo de investigación es ocupado por los hechos actuales fuera de la situación del tratamiento. Uno

podría no creerlo al leer algunas de las popularizaciones de historia psicoanalítica, pero a pesar de eso es cierto. Es

desde los hechos actuales que nosotros avanzamos a la relación terapéutica presente entre el doctor y el paciente,

descubriendo tanto los problemas emocionales notados como los no advenidos, que constituyen las dificultades del

vivir del paciente.

“Cuando conseguimos localizar un problema, identificando algo que es impracticable, ineficiente y definidamente

contrario a la consecución de los objetivos idealizados del paciente, tenemos todas las razones para volvernos hacia el

tercer campo de datos muy pertinentes: el pasado distante, en el cual esa dificultad emocional panicular tuvo su

comienzo. Es importante advertir que el descubrimiento de cómo empiezan esas cosas proporciona a menudo una gran

cantidad de información sobre lo que las mismas representan, mientras que sus más sofisticadas y maduras

manifestaciones pueden ser ciertamente muy oscuras, No obstante, algunos pacientes, como ya lo he dicho, muestran

una tendencia muy definida a alterar la historia para que se amolde a sus deseos o necesidades; para ellos, el presente

tiene la virtud de ser capaz de por lo menos alguna investigación, mientras que el pasado suele estar coloreado

bastante pesadamente. Desde este punto de vista general, lo que está sucediendo en la actualidad tiene un significado

muy especial.”]

118

en un empleo, le alentó o desalentó? ¿El trabajo en ese empleo que acaba usted de mencionarme,

tuvo utilidad social a su juicio?” Ésta es una pregunta con trampa, porque hay dos enfoques

cubiertos por las palabras “utilidad social”. Primero, se refiere al efecto del empleo sobre el

respeto a sí mismo del entrevistado. El respeto a sí mismo es lo que los miembros importantes de

la sociedad le reflejan a uno, por lo cual un empico puede muy bien mejorar nuestro respeto a

nosotros mismos, o todo lo contrario. Segundo, la utilidad social puede referirse a la concertación

de contactos sociales que han sido útiles subsiguientemente. En otras palabras, quiero saber cuál

fue el resultado obtenido en aquel empleo, en lo que se refiere a la gente que el entrevistado

conocía.

Si el psiquiatra puede seguir el rastro de todos estos criterios, sabrá bastante sobre una

persona, solamente con investigar todo lo referente a su historia vocacional.

Los entretenimientos. Lo que el psiquiatra debe investigar a renglón seguido es la historia de los

entretenimientos y distracciones del paciente. Esto tiene mucha importancia, porque constituye un

gran campo de datos para la determinación de la personalidad, con referencia al grado de madurez

de la persona con la cual está tratando el entrevistador. No debe pasarse por alto la aplicación de

los criterios vocacionales a las actividades de entretenimiento o distracción. Al mismo tiempo, no

debe creerse nunca que, porque algo tiene para nosotros un sonido familiar, tenemos que saber

exactamente lo que quiere decir. Cuando por fin desarrollé la idea de que debía formular dos o tres

preguntas adicionales, para descubrir lo que en realidad quería decir la persona, descubrí, por

ejemplo, que el juego de bolos significa en realidad cosas muy distintas a personas diferentes.

El entrevistador desea saber lo que está discutiendo, y debe tener razonable cuidado de

asegurarse de que sabe lo que significa una cosa para la persona que esta hablando. Esto tiene una

importancia muy especial cuando se está tratando con personas totalmente inmaduras, puesto que

el verdadero interés de las mismas en la vida no son sus vocaciones, sino sus entretenimientos.

De tales personas, el psiquiatra no aprenderá mucho de importancia de su historia

vocacional, pero en un estudio de su historia de entretenimiento puede ser posible descubrir algo

que empiece a tener sentido. Hasta las personas más diligentes son más libres en este campo de

entretenimiento que lo que les permite ser el sistema económico en el trabajo vocacional.

Teniendo esto en cuenta, me he tomado el trabajo de tratar de formular algunas insinuaciones del

campo que cubren los intereses por los entretenimientos.

Todo campo de interés, tanto en los entretenimientos como en el trabajo recreativo, tiene

no solamente su propio valor sino también una importancia como zona de contacto con otras

personas. Este contacto con otras personas, que va desde el más íntimo al muy remoto, puede

verse notablemente restringido al campo del interés por las distracciones, o puede no mostrar

restricción alguna. En consecuencia, completamente aparte del nombre real del entretenimiento,

existen siempre los problemas de la relación existente con uno. Existen, naturalmente, diversos

campos de interés: por ejemplo, el religioso, el político, el social y el científico. En la organización

de los datos referentes a la personalidad, tiene alguna importancia distinguir entre los diversos

campos científicos: las ciencias sociales, las ciencias mágicas y las ciencias de humanidades.

Más allá de lo religioso, lo político, lo social y lo científico, está lo estético. Cuando uno

llega a esto, debe buscar los campos, porque suele ocurrir con frecuencia que hay más de uno,

119

aunque sólo uno sea convencionalmente presentado. En todos esos diversos campos estéticos, el

psiquiatra debe saber si el interés se manifiesta en relaciones pasivas o activas. Por ejemplo, ¿se

pasa el entrevistador horas y más horas contemplando obras pictóricas de famosos pintores, o trabaja

diligentemente pintando telas al óleo?

Y en cualquier interés estético de entretenimiento, el psiquiatra debe averiguar qué grado

de socialización hay en él. ¿Se trata de un interés que el entrevistado tiene que compartir con otras

personas que están empeñadas en lo mismo o es algo que él puede hacer solamente si tiene

auditorio apreciativo que no está activamente empeñado en ese mismo interés?

Otros campos de entretenimiento incluyen el campo de interés matemático, el campo

lingüístico y el campo literario.

Este último se divide agudamente en lo productivo, lo crítico y lo consuntivo. Para aquellos

que leen, ¿cuál es la historia de los libros que les gustan? ¿Ha cambiado su gusto, o siguen

prefiriendo las novelas policiales, como ha ocurrido casi desde que tienen uso de razón, o las

historias mitológicas, que siempre, les entusiasmaron? ¿O han cambiado gradualmente y ahora Se

interesan por los clásicos y las biografías?

El gran campo de interés recreativo es la historia actual. Para mucha gente resulta más

reposada la historia antigua: la Guerra Civil, la historia medieval, la de la cultura prehelénica,

etcétera. En todos esos campos de interés hay importantes discriminaciones que deben hacerse

entre los aspectos especiales de campos más amplios. Y el psiquiatra aprende mucho de las

preocupaciones recreativas particulares del entrevistado, sus razones para haber desarrollado las

mismas, los beneficios o perjuicios que dichas preocupaciones le han producido, y el papel que

desempeñan en sus relaciones con otras personas, Al explorar esos intereses, nos enteramos hasta

qué punto se da cuenta el entrevistado de sus semejantes y de sus propias relaciones con ellos y sus

producciones.

Todas estas cosas a las que me he referido representan esfuerzos, tensiones, índices de

dirección del desarrollo, poderosas insinuaciones de torcimiento perdurable, y así sucesivamente.

Eso es lo que deseamos saber en la entrevista psiquiátrica. En ella, los psiquiatras tratamos por

todos los me4ios a nuestro alcance de saber quién y qué es la persona entrevistada. Pero para hacer

eso, necesitamos descubrir cómo llegó a donde está, y por cuál camino llegó. La historia del

desarrollo nos sirve como utilísima guía.

EL YO PERSONIFICADO

Ahora deseo formular algunos breves comentarios respecto de los datos que deben

obtenerse sobre el yo personificado, en contraste con la personalidad como un todo.

Los referentes a uno mismo, de los que uno se da cuenta de cuando en cuando con claridad

—es decir, lo que uno sabe sobre sí mismo— componen el grupo de datos que comprenden al yo

personificado. Éste no es lo mismo que el sistema del yo. El yo personificado es esa «parte”, sise

nos permite la palabra, del sistema del yo que se refleja en declaraciones pertinentes al sujeto:

“Yo” y, como tal, es una fuente de información comunicada, en contraste con otra información

sobre el sistema del yo de la persona que necesariamente tiene que ser deducida. Dicho de otro

modo, existe una distinción entre lo que un informante puede decirle a un entrevistador en

120

contraste con lo que el entrevistador puede deducir con cierta seguridad y puede, en efecto, ser

capaz de validar por experimento, pero sobre lo cual el informante no puede decirle nada. Lo que

el informante puede decir respecto a su sistema del yo es sólo el contenido de su yo personificado.

Y ahora me agradaría sugerir una esquematización del yo personificado, que resulta de

utilidad para el entrevistador, en esta fase de la investigación.

1) ¿Qué es lo que el entrevistado estima y qué es lo que desprecia de sí mismo? Tiene

que ser muy rara por cierto la persona que no desprecie absolutamente nada de si misma, pero si

llega a acercarse siquiera a la sabiduría y la cordura, se mostrará siempre muy cuidadosa antes de

revelar que es lo que desprecia. Por lo tanto, resulta mucho más fácil descubrir lo que una persona

estima realmente de si misma, que descubrir lo que desprecia. En la entrevista psiquátrica

“perfecta”, el entrevistador descubre a la vez lo que el paciente estima y lo que desprecia de sí

mismo.

2) ¿A qué experiencia es particular e irrazonablemente vulnerable la propia estimación

del paciente? Dicho en otros términos, ¿qué clase de situación lo coloca en evidente y gran

desventaja con respecto a la totalidad de su razón?

3) ¿Qué son los característicos “movimientos enderezadores” —operaciones de

seguridad— que aparecen después que el paciente se ha turbado es decir, se ha tornado “conscientemente

ansioso”? Al llegar a este punto, deseo llamar la atención de los psiquiatras sobre la

distinción entre esas características operaciones de seguridad en los momentos en que la persona

sabe que ha sido vuelta ansiosa, y esos datos que indican la presencia de las operaciones de

seguridad cuando la persona no se da cuenta de que se ha tornado ansiosa. Ya he sugerido

anteriormente que la gente suele disgustarse, irritarse y hasta enfurecerse cuando se la ha vuelto

ansiosa, pero sin que se dé cuenta de que ha estado ansiosa. El estado emocional, la ira o la

hostilidad, ha aparecido tan rápidamente, que se le evita a la persona la comprensión de que ha

estado ansiosa. Pero ahora me estoy refiriendo a las operaciones de seguridad que aparecen en una

situación diferente: la forma en que obra la persona cuando sabe que ha estado conscientemente

ansiosa o descompuesta.

4) ¿Cuán grandes son las reservas de seguridad del paciente? Por ejemplo: a) ¿Hasta

qué punto es justificada la vida del paciente? Dicho en otros términos, ¿cuán adecuadamente

puede la persona exponer características de su vida que son fuera de toda razonable duda,

estimables y que valen la pena?; b) ¿Hay en su vida propósitos exaltados que son demostrados en

otra acción que no es la simple discursiva? Hablar es una de las formas de actividad de las relaciones

interpersonales. Pero para que los propósitos exaltados sean significativos en lo que respecta a

dar validez al vivir de la persona y darle una reserva de seguridad, no basta con la facultad de

hablar; la persona tiene que haber demostrado aquellos propósitos de otra manera, que por medio

de meras declaraciones. Hablar puede ser terriblemente importante en dar validez a su vivir, pero

solamente si está rígidamente orientado hacia un objetivo remoto y no al servicio de simples

operaciones de seguridad. De esta manera, el entrevistador trata de determinar si existen

propósitos exaltados que la persona haya demostrado a través de los años por alguna otra cosa que

la palabra; c) ¿Existen causas secretas de vergüenza o lamentación perdurable? Y, si las hay, ¿cuál

es su relación con la justificación que da la persona de su vida? Aquellos que están realmente en

121

contacto con lo que les sucede desde la cuna hasta la tumba, tienen casi siempre lamentaciones

perdurables, y pueden considerarse ciertamente afortunados si consiguen escapar a la vergüenza

perdurable sobre tal o cual cosa. Pero eso no significa que tales personas carezcan de una reserva

de seguridad. Que tenga una gran reserva de seguridad depende de si la justificación de sus vidas,

tal como existe en el yo personificado, pesa mucho más que sus secretas recriminaciones,

vergüenzas y lamentaciones.

Hasta ahora he nombrado los cuatro grandes criterios de la cualidad del yo personificado

que, en mi experiencia, han demostrado ser perdurablemente útiles. Es posible que haya otros

muchos criterios que fueron mejores, pero yo he aprendido a confiar en los que acabo de

mencionar. Permítaseme que sugiera algunas de las maneras por medio de las cuales el

entrevistador descubre esas cosas. Dicho en otros términos, he tratado de indicar lo que el

entrevistador desea saber; ahora sugeriré campos de datos que arrojarán alguna luz sobre esos

puntos importantes.

¿Busca el paciente, por costumbre, ser considerado a una luz particular? ¿Trata de causar la

impresión a la mayor parte de la gente de que es una persona amable, considerada, bondadosa y

precavida, o —en cierto modo el reverso de esas cualidades— trata de causar la impresión de que

es irreflexiva, severa, cruel, desconsiderada o austera? Y recuérdese que estoy hablando sobre lo

que la persona sabe que trata de transmitir. Hay un notable número de personas que se toman gran

trabajo para impresionar a su ambiente con su austeridad. Esas personas pueden figurar entre los

ciudadanos más valiosos del mundo, profunda y cuidadosamente considerados, muy sabios en sus

intentos de ser bondadosos. Pero yo me reítero ala impresión en los demás que una persona parece

estar tratando de causar; y esa impresión puede variar desde lo amable o lo austero, desde lo

desconsiderado a lo considerado, desde lo bondadoso a lo severo o cruel, y desde lo precavido a lo

irreflexivo. Esto indica simplemente la forma de mostrarse así mismo a los demás, que la persona

ha organizado conscientemente. Es significativa como tal, como la forma que ha hallado apropiada

para tratar con la mayor parte de las situaciones de la vida, y no como un producto de la situaciónentrevista.

Y recuérdese en este sentido queme estoy refiriendo a los datos que emergen del punto

de vista de los accesibles o personificados aspectos del sistema del yo del entrevistado.

En ese mismo interrogatorio, el entrevistador desea saber cuál en la actitud habitual

manifestada por el paciente hacia la servidumbre y, después de una considerable digresión, qué

actitud manifiesta hacia los animales, o sea las criaturas de menor tamaño, domésticas o no. El

entrevistador puede también descubrir con utilidad para él cuáles son las características de la

actitud del entrevistado hacia sus semejantes, en contactos relativamente desacostumbrados. Dicho

en otros términos, ¿de qué manera difiere su actitud en contactos desacostumbrados con ciertos

grupos, de su actitud en contactos usuales con ellos? Entre los grupos mencionados podría

nombrar, en primer término, los que son definidamente superiores, más afortunados, o poseedores

de mayor fortuna. En segundo lugar, mencionaría a la gente perteneciente a un complejo de cultura

distinto, tal como aquella que se encuentra en una nación extranjera.

Una perturbación en la actitud es particularmente advertida cuando la persona está de visita

en un país en el cual existe una considerable barrera del idioma. Dicho de otra manera, este criterio

del yo personificado es más aparente en un norteamericano cuando se encuentra en el continente

europeo que cuando visita Inglaterra, pues los ingleses pueden parecerle completamente naturales,

122

y aun suponiendo que le parezcan “extraños” o raros en cierto modo por lo menos puede discutir

sus rarezas con ellos. Pero cuando un norteamericano va, por ejemplo, a Francia, Alemania,

Suecia, España, Italia o Europa Oriental, entonces su calidad de extranjero es muchísimo más

conspicua para él y las manifestaciones de su yo personificado se tornan más notables. También

resultan de interesantes las actitudes características en contactos desacostumbrados con las

personas definidamente inferiores, las menos afortunadas o las menos acaudaladas.

Es de importancia observar que los datos que pueden obtenerse, pertenecientes a los

contactos relativamente desacostumbrados, pueden ser completamente distintos de aquellos que

son manifestados en situaciones recurrentes o habituales. Por ejemplo, una persona puede, en el

transcurso de sus actividades para ganarse la vida, tener algún contacto con otros que son

definidamente superiores a ella, más afortunados, más acaudalados o más poderosos, que pueden

ser incluidos en la categoría general de los “patrones”. Puede esa persona estar acostumbrada a

participar de situaciones y conferencias con gente de dones mucho mayores que los propios, a

tratar con clientes de fortuna o con clientes muy pobres, de la misma manera que conocer a esas

personas extraordinarias su suelen sernos presentadas en los cocktaü-parlies. Hay, asimismo,

numerosas personas, en es-pedal esas que están empeñadas en trabajos sociales, que tratan con

clientes cuyos antecedentes son, en un sentido mensurable, completamente distintos de los

propios. Y todos nosotros tenemos ciertos contactos con gente que es de unidamente inferior,

menos afortunada y menos rica que nosotros. Pero tales situaciones, si son recurrentes o

habituales, resultan definidamente menos significativas, en cuanto a los datos que proporcionan

sobre el yo personificado, que otras situaciones paralelas a la cuales la persona no está realmente

acostumbrada.

Además de estas cosas, el entrevistador acaricia siempre la esperanza de obtener una

impresión, en la situación-entrevista, sobre cuán notablemente está dotado el paciente de

verdadero sentido del humor, de capacidad para mantener un sentido de la proporción respecto a

su lugar en el inmenso tapiz de la vida. Esto también pertenece más al yo personificado que a

cualquier otra cosa. Hay muchas cosas que son denominadas humor por los descuidados y

despreocupados, pero yo defino el humor —de manera completamente rígida— como la capacidad

para mantener un sentido de la proporción en lo que se refiere a la importancia de uno mismo en

las situaciones de la vida en que se encuentra.

Y por último, me interesa saber, y lo pregunto, cuán tiernamente valora en realidad su vida

y con qué constancia y durante cuánto tiempo la ha valorado de esa manera. Aquí me refiero a un

sentido de proporción que es, quizá, hasta más amplio que verdadero sentido del humor. ¿Qué

considera el entrevistado que vale más que él? ¿Por qué cosa sacrificaría en realidad su vida?

¿Cuándo se presentó un caso así, si es que lo hubo? ¿Hasta qué punto es eso una cuestión de

estado de ánimo? Como ya he dicho anteriormente, todos estos datos están relacionados con una

consideración del yo personificado del paciente, en contraste con todos los demás datos que el

entrevistador pueda recoger durante la entrevista.

123

VIII. SIGNOS DIAGNÓSTICOS

Y PATRONES DE DESORDEN MENTAL,

MODERADO Y GRAVE

Antes de brindar al lector una lista de signos diagnósticos —que es cualquier cosa menos

una lista definitiva— me agradaría señalar que si bien casi todos estos signos pueden ser hallados

en uno u otro de los estados clásicos de desorden mental, también pueden aparecer en cualquiera

de nosotros. Es decir, que no hay nada de exclusivo en cualquier desorden mental si se exceptúa su

patrón o modelo y quizá el énfasis que se da a varias de sus manifestaciones. De esta manera,

todos nosotros exhibimos cuanto exhibe cualquier paciente mental, menos lo del modelo, los

acentos, y así sucesivamente.

SIGNOS DIAGNÓSTICOS CON SÍNTOMAS ASOCIADOS

El psiquiatra puede hacer observaciones de diagnósticos sobre la base de signos verificados

por síntomas que da el paciente en su información. Conviene siempre tener en cuenta que los

signos son fenómenos que el psiquiatra pude observar más o menos objetivamente, mientras que

los síntomas tienen que ser informados por el paciente. Dicho de otro modo, sólo el paciente

experimenta los síntomas. Cuando el entrevistador observa un signo, tiene que hacer ciertas indagaciones

para determinar si existen síntomas correspondientes que el entrevistado experimenta. De

lo contrario, alguna apariencia facial del paciente que es determinada genéticamente, puede llevar

al observador a burdos errores respecto al estado de ánimo que prevalece en el paciente. Hay

algunas personas que han sido tan maldecidas por la herencia, que no les es posible evitar aparecer

como altaneras. Sin embargo, su expresión puede no tener mucha relación con la manera en que

consideran a los demás. Cuando se observa una coincidencia entre lo que el entrevistador reconoce

como signos y lo que el entrevistado experimenta, el observador ha encontrado una zona que

justifica una investigación más concienzuda. Estos signos diagnósticos no significan que la

persona que se está entrevistando padezca cierta enfermedad o algo por el estilo. Por el contrario,

son términos bastante ricos en significado útil para el psiquiatra; en otras palabras lo ayudan a

orientarse respecto de lo que tiene que resolver en la entrevista y lo que tiene que hacer para

resolverlo. Algunos de estos signos tienen más probabilidades de aparecer en la primera y más

formal etapa de la entrevista, debido a que el paciente no actúa en la misma con tanta conciencia

de si mismo como puede tener cuando el psiquiatra llega realmente al interrogatorio detallado. Por

otra parte, algunos signos tienen más probabilidades de aparecer en las descripciones más

elaboradas de las cosas que se producen en la parte más detallada de la entrevista.

El primero de estos signos con síntomas asociados es la apatía. La apatía es un estado muy

curioso. Hasta donde me ha sido posible descubrirlo, se trata de una manera utilizada para

sobrevivir a las derrotas sin daños materiales, aun cuando, si perdura, la persona es dañada por el

correr del tiempo. La apatía se me antoja un verdadero milagro de protección, con el cual la

personalidad en absoluto fracaso descansa hasta que le es posible hacer alguna otra cosa. Un

paciente apático no revela interés particular alguno en el procedimiento de la entrevista

psiquiátrica, o en cualquier otra cosa. Esta falta de interés podría ser calificada como una cierta

ausencia de los aspectos de presentación de prácticamente cualquier emoción que pueda

experimentar una persona. En tal persona, no se registra mucho en lo referente a vivir. Como es

124

natural, muchos de los mejores esfuerzos del entrevistador deseoso de obtener información,

resultan desalentadores en extremo en tales circunstancias, porque el afán de la persona apática

está dirigída simplemente a terminar con las cosas cuanto antes.

Claro que si el paciente es una persona sumamente apática, no hace nada; ni siquiera habla.

Pero aquí me estoy refiriendo al paciente que está alrededor de los bajos estados ambulatorios de

la apatía; en este caso, el psiquiatra se encuentra con que cualquier respuesta ligera que le es

posible obtener es, con toda claridad, un intento de mostrarse cortés más que una prueba de la

sensación del paciente en el sentido de que en esa situación puede hacerse algo. El paciente está

allí, simplemente, y realiza ciertos movimientos sin la menor esperanza de que los mismos tengan

sentido para el psiquiatra o para él mismo. Por fortuna, nosotros los psiquiatras no encontramos

muchas personas de esas características en este país yen tiempos normales. En ciertas ramas del

servicio militar, yen ciertas extensas regiones de los países desgarrados por la guerra, hay una

excelente oportunidad de llegar a entrar en contacto con la apatía en todos sus grados y

manifestaciones.

Mucho más frecuentes, en la experiencia común, son los estados de tristeza y depresión.

Entre la tristeza y la depresión hay aproximadamente tanta diferencia como la que existe entre

cualesquiera otras dos cosas pertenecientes a una persona, pero la impresión inicial no las

diferencia con claridad. La gente que sufre de depresión tiene el aspecto triste y ‘suena” a triste. Y

si una persona parece y suena a triste, el signo que se percibe es el de la tristeza. Si la aparente

tristeza es una señal de depresión —que es un estado mucho más serio y completamente distinto—

, ello se tornará evidente gradualmente. La tristeza puede explicarse siempre. Es decir: si la

persona se siente dispuesta y con libertad para decir al entrevistador qué es lo que motiva su

aflicción, su relato resultaría significativo; hay una explicación adecuada de su sensación de

sentirse triste. Pero la explicación de la persona que sufre depresión respecto a su tristeza —si le es

posible salir de su depresión el tiempo suficiente para formular una explicación— la coloca en una

clase igual a la de los grandes mártires de la historia; es el pecado imperdonable, o algo por el

estilo, que le ha cotocado en tal situación, y ése es un estado mental en cierto modo distinto de la

tristeza. El procedimiento a seguir en la entrevista psiquiátrica, para tratar ambos estados, es muy

distinto. La tristeza está muy propensa a cambiar durante una entrevista; hasta una persona que ha

sufrido un profundísimo dolor está propensa a animarse algo durante el proceso de proporcionar

datos estadísticos, etc. Pero el psiquiatra que intenta cambiar la depresión, tiene antes! una tarea

sumamente difícil.

Puede decirse que todo lo contrario de la tristeza es el júbilo en cuyo estado la persona

experimenta una gran elevación de espíritu. La diferencia entre sentir esa gran elevación de

espíritu debida a un gran triunfo o éxito, por ejemplo, y sentirse jubiloso, radica en si la persona

tiene una explicación adecuada que ofrecer respecto a su elevación de espíritu, o sino la tiene. Más

o menos similar es la absorción extática, que al observador le es dado observar muy pocas veces,

por mucha que sea su habilidad. En tal estado, el paciente cree que cuenta literalmente con la

atención de Dios, o que ha sido victima de una apoteosis y se ha convertido en el verdadero Dios.

En tales momentos, la persona está tan profundamente preocupada por la distinción de señales y la

trascendental importancia que se ha apoderado de ella, que le queda muy poco tiempo disponible

para las meras trivialidades del vivir, tales como los alimentos, la bebida, los ingresos o rentas, la

125

diferencia, etc. Cambio mercurial es un término que describe a aquellos que pasan, en un periodo

relativamente corto de tiempo, de un estado de ánimo aplastado a otro elevado, sin que exista, al

parecer, base razonable alguna para semejante cambio. Tales personas pueden ser llevadas por

regla general a manifestar ese estado de ánimo mercurial y sus oscilaciones, durante el curso de

una entrevista.

Otra señal es lo que yo describiría como extravagancia superdramática sobre realidades,

que con mucha frecuencia llega literalmente al punto en el cual no existen adjetivos simples

empleados, sino sólo las formas comparativas y superlativas de los adjetivos, etc. La persona ha

tenido una niñez “maravillosa”, unos padres “maravillosos” y una compañera matrimonial

“perfecta”; vive una vida del “más puro gozo”, y así sucesivamente. Todo, para esa persona, es

“maravilloso”. Y toda vez que eso opera en ambos sentidos, le han ocurrido también cosas

“terribles”; anteayer pasó por una experiencia realmente “aterradora”, lo cual puede significar,

cuando uno lo ha meditado un poco, que alguien le dijo algunas palabras desagradables. Este

comportamiento, cuando tiene ya su tipo fijo, puede caracterizar lo que más adelante trataré como

histeria.

Otro de esos indicios diagnósticos que aparecen hasta cuando el psiquiatra está tomando la

historia social del paciente, es la vacilación o la indecisión. En una persona así, parecen estar

ausentes las operaciones por las cuales otra persona “llega a una decisión” y se vuelve

relativamente segura de que la probabilidad se inclina decididamente en ver de un platillo o el otro

de la balanza. Esa persona responde a un gran número de preguntas, con toda honestidad, que no

sabe, que no está “segura”, aunque la verdad es que dice lo suficiente para que la otra persona esté

segura. Puedo asegurar que no se trata de una pose; es un terrible fastidio para quien la sufre; no es

más una pose que lo que lo es la extravagancia de muchos histeroides. Los indecisos y los

histéricos viven de esa manera.

Un aspecto más positivo de esta indecisión, esta duda sobre si uno ha acertado en esto o

aquello, es el modificador habiwaI la corrección rutinaria de todas las declaraciones. Una persona

que califica todo lo que dice obra como si una simple declaración no fuese suficiente; tiene que

agregar unas cuantas frases, pan estar segura de que el entrevistador no caerá en error, si el

psiquiatra, en un sensato esfuerzo tendiente a no perder el tiempo, dice: “Bien: ¿ocurrió quizá tal o

cual cosa?”, con asombrosa frecuencia recibirá una respuesta más o menos como ésta: “Este..,

exactamente, no”. Al cabo de cinco minutos, el entrevistador puede llegar a enterarse de que una

de las palabras que empleó no era la ideal, y que el paciente consideró que el entrevistador sería

engañado o confundido si él respondía: ‘Sí”.

Los signos y síntomas relacionados siguientes pertenecen a la cuestión extremadamente

importante de la tirantez, es decir, la manifestación de tensiones que no parecen estar

convencionalmente justificadas por la situación, Una señal de tirantez se presenta en la

vocalización. Todos nosotros hemos sabido, desde muy temprana edad, cómo “suenan” tas

personas cuando están ansiosas, cuando están tensas, lo contrario de cómo suenan cuando están

tranquilas en lo referente a su prestigio y demás. Sin ese conocimiento, no nos iría muy bien por

cierto en nuestros intentos de comunicación. Pero es posible que no nos demos cuenta de cuánto

sabemos, y por tanto el entrevistador tiene que buscar los cambios significativos detono, etc., que

se producen, en cuyo caso los observará. Aunque lo probable es que haya comenzado a advertir

126

tales indicios desde su cuna, tal vez nadie le ha hablado sobre ellos de manera específica, por lo

cual no tiene puntos particulares de referencia a los cuales adaptar sus observaciones en tal

sentido. Pero esos puntos de referencia tienen que ser construidos. La mayor parte de los cambios

de la tensión, durante la entrevista psiquiátrica, se manifiestan por cambios en la voz; aun cuando

los cambios de tensión sean tan abruptos que cualquiera pueda observarlos —es decir, que se

manifiestan por movimientos del cuerpo, bloqueo real, o algo por el estilo—, son anunciados por

cambio en la voz. Dicho en otros términos, de todo nuestro equipo de comportamiento, la voz es

probablemente la más exquisitamente sensitiva a los movimientos de ansiedad. Otro —y mucho

más crudo— de los signos de tensión es la tirantez en la postura que, corno ya he sugerido antes, el

entrevistador puede observar con más facilidad y catalogar con mayor certeza, aunque se trate de

un psiquiatra sin mucha experiencia. El mismo puede aparecer en una rudeza brusca de

movimientos, o en episodios recurrentes de verdadero temblor.

Más allá de éste está lo que yo describo como ansiedad crasa, en la cual la persona revela,

no solamente tensión, sino también diversos síntomas más o menos pertenecientes al tipo común

de temor, tales como la transpiración cuando la habitación está caldeada, serias perturbaciones de

la vocalización y temblor general.

Un signo que figura en una categoría completamente distinta es el que yo denomino fluidez

psicopática. El paciente se muestra dueño de una gran facundia, parece tener un pasado

sumamente estimable, y todo un gran porvenir. Todas sus declaraciones son plausibles en su

contexto inmediato; todas ellas se adaptan de manera hermosa a lo que se está diciendo. Con tales

personas, el entrevistador tiene que estar alerta, no sólo, a los cambios de la voz, o algo por el estilo,

sino también a la improbabilidad de que todas tas cosas informadas por el paciente en el

transcurso de una entrevista bastante prolongada pudieran ser ciertas de una persona. Sólo cuando

el entrevistador alza sus ojos de las plausibles declaraciones individuales para mirar a la entrevista

como conjunto, se da cuenta de que declaraciones asombrosamente contradictorias de la misma

persona han sido sostenidas como igualmente veraces. Y aun cuando el entrevistador pone en duda

esas fluidas y contradictorias declaraciones, no le es posible aportar nada a lo que yo llamo

pertinencia de vida. Por el contrario, todo permanece en ese nivel de conversación plausible, fácil,

despreocupada, en la cual le resulta muy difícil al entrevistador realizar una prueba en términos de:

“Pero tal y cual contradice todo esto, ¿verdad?’ En lugar de decir: ‘La verdad es que parece así’, el

paciente proporciona otra catarata de declaraciones plausibles: estas pruebas a que se le somete no

causan impresión especial alguna en él. Eso es lo que yo quiero decir cuando me refiero a la

fluidez psicopática.

Otro grupo de señales está constituido por los fenómenos de la fatiga. Estos son

encontrados periódicamente en numerosas entrevistas, y pueden presentarse a modo de un cambio

brusco durante la entrevista, cuando el procedimiento parece cansar al paciente casi a ojos vista.

Los fenómenos que preocupan especialmente son la pérdida de perspectiva en cuanto a la

importancia relativa de las cosas, y la clara incapacidad para pasar de un tópico a otro. Por

ejemplo, el entrevistador puede haber arreglado una transición de tal manera que nadie, en

circunstancias comunes, debería ser capaz de seguirle fácilmente y estar preparado por completo

para el nuevo tópico; pero la persona fatigada está al principio o bien algo confundida o

disgustada, y luego va comprendiendo gradualmente, o no seda cuenta de que se ha producido una

127

transición, y trata de proseguir hablando sobre el tópico anterior, en una aproximación a la

pregunta formulada por el entrevistador. Esta relativa inmovilidad de atención, y el muy serio

deterioro del sentido en un número de cosas que tiene evidente importancia, es notable; en efecto,

no conozco nada que se le parezca de manen particular. Es importante para el entrevistador

observar esto, porque no hay mucho sentido en tratar de conducir un interrogatorio detallado de

considerable alcance cuando e! entrevistado se encuentra en un estado de severa fatiga. La

información que el psiquiatra obtiene en tales momentos será con toda seguridad engañosa, puesto

que padecerá por esa relativa inmovilidad, que restringe el despertar de cosas más importantes.

Las dos últimas categorías en mi lista de signos que deberían tener síntomas asociados se

relacionan con fenómenos mucho más profundos. El primero es la perturbación de la

comunicación verbal con el entrevistador, y el segundo es la perturbación en los gestos o

ademanes para la comunicación. Cuando digo perturbaciones de la comunicación verbal me

refiero a esos fenómenos que la ingeniosidad del entrevistador, por muy grande que sea, puede

relacionar, directamente, con la ansiedad sentida o evitada del entrevistado, es decir: que no

pueden ser explicados sobre la base de operaciones de seguridad en el sentido ordinario. Es posible

que el entrevistado no tenga ni la menor noción respecto de lo que ha ocurrido y ciertamente no

tiene la capacidad de darse cuenta de que algo lo ha tornado ansioso.

Estos fenómenos son oscuros, engañosos y, en algunos casos, grotescas perturbaciones de

la corriente de información por medio de la palabra. Algunas veces yo los he denominado las

perturbaciones autísticas. El vocablo “autístico” pertenece a los predecesores del comportamiento

comunicativo, a la etapa de desarrollo en la cual el niño ha aprendido algo, como por ejemplo una

palabra, pero todavía no te ha asignado un significado que la torne útil para la comunicación. El

niño puede utilizar esa palabra, hasta puede jugar con ella, y puede darle significados particulares

que la conviertan en algo que tiene sentido, pero la palabra seguirá siendo inútil para una

comunicación interpersonal. En la edad adulta, la intrusión, a las situaciones comunicativas, de

significados y símbolos de carácter muy privado —fenómenos autísticos—, ejerce con frecuencia

un efecto de apartamiento sobre las cosas. Pero no siempre es apartamiento, sencillamente porque

todos nosotros hemos tenido muy probablemente considerable experiencia con eso, aunque no lo

hayamos advertido. Cuando lo advertimos nos sentimos bastante misteriosamente perdidos, como

a ciegas: en apariencia, algo ha sucedido que nosotros no podemos comprender en absoluto.10Una

señal de proceso autístico que casi todos podemos observar, sin embargo, es la ausencia de hechos.

10 [Nota de los editores: El texto que sigue a tomado de una conferencia de 1945. En su conferencia de 1944 sobre el

mismo tema, Sullivan. formuló las siguientes comentarios sobre los fenómenos autísticos en la entrevista psiquiátrica:

“Un paralelo vulgar de la aparición de los fenómenos autísticos en la entrevista psiquiátrica se produce algunas veces

en la conversación de la gente del Viejo Sur—todos ellos actualmente muy ancianos—, que todavía refleja el «Periodo

Polisílabo» en la educación de los negros, como lo describió cierta vez un profesor en Fisk. El estado de esa gente era

tan desgraciado que cuando se les presentaba la oportunidad de aprender algo que podría resultarles de utilidad,

constituía un gozo para ellos emplear palabras que contenían muchas silabas. Cuando uno conversa con uno de esos

ancianos, suele ocurrir que una de esas palabras, que son «lanzadas» simplemente con el propósito de decorar la

oración, se relaciona con algún significado en nuestra mente, pero el significado no encaja exactamente con la frase

hablada, por lo cual uno se siente un poco confundido. Lo mismo sucede con los fenómenos autísticos. Se presentan,

surten un efecto en cierto modo chocante. La palabra empleada no podría significar lo que ordinariamente significa, ni

podría describir en modo alguno lo que ha sucedido.

128

En primer lugar, podría mencionar lo que puede ser descrito como ‘pérdida del

pensamiento”; la persona sufre una ablación, una completa pérdida de todo recuerdo sobre lo que

estaba hablando; a la mitad de una frase sobre cualquier tópico, se le produce un vacio completo.

Algunas veces el psiquiatra puede descubrir que un proceso autístico muy marcado irrumpió para

dominar la atención del paciente, con el resultado de que lo que estaba en ella desapareció por

completo. Aunque semejante pensamiento desaparecido no deja rastro alguno que permita

recordarlo, hay ocasiones en las cuales puede ser recapturado por medio de una repetición de la

situación que precedió a su pérdida. Una manifestación más grave de algo muy parecido es e!

“bloqueo”; la persona está diciendo algo, pero de repente se detiene y da ciertas muestras de

hallarse confundida en cierto modo. Ni el empleo de la mayor ingeniosidad puede permitirle que

termine el tópico que está exponiendo, o que comience otro.

Parece que estuviera como estancado y se encuentra en un estado mental extremadamente

penoso y confundido, que le produce la sensación de que no ha ocurrido nada, a excepción de que

él se siente evidentemente muy incómodo respecto a eso. Y es más, también el entrevistador

experimenta idéntica incomodidad.

Más sutiles son los conceptos erróneos o las interpretaciones equivocadas de las preguntas

u observaciones del entrevistador, como si ideas autóctonas o alucinaciones reales hubiesen

irrumpido en la comunicación. Las ideas autóctonas son pensamientos que aparecen

repentinamente en la conciencia como si fueran terriblemente importantes, a menudo como si

procedieran de “fuera” de alguna manera. Un ejemplo más espectacular de lo mismo es la

alucinación, que hace que la persona oiga, sienta o vea algo con lo cual nadie más podrá

concordar, pero cuya realidad no está abierta a duda alguna por parte de la persona que la

experimenta. Como ya he dicho anteriormente, estas cosas se manifiestan en la situación-entrevista

“Incidentalmente, permítaseme decir ahora que hay muy pocas cosas más desastrosas para las esperanzas que abriga

el terapeuta de una entrevista, que Se resulte sorprendido ante lo que está ocurriendo. La sorpresa y el asombro en el

entrevistador son útiles únicamente cuando son fingidos, a decir cuando se emplean para obtener un efecto

determinado. Cuando son expresiones espontáneas, ejercen siempre un efecto sumamente desconcertante sobre el

paciente, aun en los casos en que este ataba tratando de sorprender al entrevistador; la sorpresa perturba

invariablemente la situación de una manera desfavorable en grado sumo. De este modo, cuando se producen esos

hechos autísticos, el entrevistador debe tener una pausa momentánea antes de exclamar «¿Qué ha dicho usted?» En

primer lugar puede haber comprendido mal simplemente. Y también puede considerar la posibilidad de que el proceso

autístico estaba en sí mismo. Pero si era autístico de parte del paciente, eso debe confirmarse con sumo cuidado,

porque se trata de algo que tiene una gran importancia. Si se producen frecuentes interferencias autísticas en una

entrevista psiquiátrica, ello significa, casi con seguridad, que el paciente se encuentra, o bien en un estado

esquizofrénico, o muy próximo a él. Tales personas, cuando obtienen resultados adversos de una entrevista debido a la

sorpresa manifestada por el entrevistador ante lo que ellas dicen, es casi seguro que no volverán para otra entrevista.

“De esta manera, sin manifestar asombro, el entrevistador deberá tratar de descubrir qué es lo que en realidad quiere

decir el paciente. Es posible que se digan cosas que, de acuerdo con la comprensión común del universo no podrían ser

así, como en el caso de la mujer que he mencionado al decirme que sus pechos eran manoseados durante la noche por

su hermana que vivía a una enorme distancia de ella: casi la cuarta parte del ancho de los Estados Unidos. En ese caso

particular, cuando formulé una o dos preguntas más, descubrí que la mujer quería decir exactamente lo que había

dicho. Pero es posible que un paciente que formulan tal declaración, al serle formuladas algunas preguntas más sobre

la misma, dijese simplemente: «Lo que quise decir fue que mi hermana vivía allí hace tiempo. Ahora duerme conmigo

todas las noches. De este modo, hubiera sido infortunado asumir, de inmediato, que aquella declaración primera

indicaba un delirio paranoide.”

129

por medio de conceptos erróneos y equivocaciones. Por ejemplo, la persona puede oír algo que el

entrevistador no ha dicho, y no ha tenido intención de decir. Relacionadas con esto están las

oscuras “perturbaciones emocionales” que el entrevistado no puede explicar, pero que

indudablemente son muy impresionantes.

Mucho menos conspicuas, pero comprendidas asimismo en este grupo de perturbaciones de

comunicación, son las expresiones verbales estereotipadas que son absolutamente

incomunicativas. No me estoy refiriendo ahora a la gente que todos hemos soportado, esas

personas que parecen tener una peculiar pobreza de expresión, de manera que emplean ciertas

frases trilladas para cubrir un gran número de cosas distintas. Algunas de esas personas son

simplemente superprivilegiadas, aunque no puede decirse lo mismo de todas ellas. Esto me trae a

la memoria el caso de la joven a quien yo admiraba profundamente cuando era niño: una noche

llegó con un tapado de piel y sus numerosas joyas, con su “escolta”: un hombre evidentemente

próspero, y se quedó admirando la puesta del sol —una de las experiencias más emocionantes que,

según creo, puedan tener personas de tal clase de este viejo globo nuestro—, que era realmente

preciosa. Después de lanzar un gran suspiro, la joven exclamó: “¡Dios mío, qué mono!” No me

refiero a eso, no. Me refiero a la situación en la cual una persona emplea ciertos “rótulos” de

expresión que no son en absoluto simplemente comunicativo, sino meras cosas; significan sin duda

algo para quien los emplea, pero de ninguna manera evocan algo en quien los oye. En toda la

experiencia de uno con personas subprivilegiadas o cualesquiera otras, no le es posible hallar guía

alguna que dé pertinencia a esas expresiones ver-recurrentes y estereotipadas, respecto a las

situaciones en las cuales son empleadas.

La última de estas perturbaciones en la comunicación es la indicación por el entrevistado

de que experimenta la sensación de entendimientos secretos entre él y el que existe alguna clase de

acuerdo desconocido, luiatra está complicado con él en alguna rara e conspiración que tiene como

objetivo ignorar cier)s, etc. El paciente se torna algunas veces muy evaastuto, y el psiquiatra no

tiene la menor noción de lo que el otro cree que es la situación a la cual se están enfrentando.

Mi última gran división de estos signos que deberán presentarse acompañados por síntomas

es la de las perturbaciones en los gestos y ademanes de la comunicación. Aquí hay tres divisiones

importantes. La primera son los gestos estereotipados; la persona realiza en forma recurrente el

mismo movimiento en las situaciones más incongruentes. El psiquiatra comprende sin tardanza

que ese gesto es importante, a pesar de que a menudo parece especialmente pobre en su relación

con lo que está sucediendo. Es como si el movimiento se hubiera soltado por completo de todo

propósito comunicativo y estuviese ahora sirviendo algún propósito oscuro en la situación

interpersonal, algún fin que resulta muy difícil de interpretar. El siguiente entre estos signos son

los amaneramientos: pecuflares movimientos corporales que-no son los acompañamientos usuales

de ciertos pensamientos, etc. En efecto, por regla general, no parecen tener relación particular

alguna con el pensamiento que se está expresando, sino que van más o menos rutinariamente fuera

de las performances verbales de la persona, de una manera notablemente ritualizada, hasta tal

punto que algunas personas han creído que eran automáticos y que su origen era alguna irritación

del sistema nervioso central, lo cual es una explicación a todas luces ineficaz. Y en último término

entre estas perturbaciones de la comunicación por gestos, están los ties, en los cuales ciertos

grupos de músculos parecen, por así decirlo, operar sin tener en cuenta para nada lo que está

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ocurriendo. Pueden ser, desde una extensa contorsión del rostro, que no es muy notablemente

sugestiva de comportamiento, hasta una momentánea iniciación de una sonrisa, un vigoroso abrir y

cerrar de uno de los párpados, etc., etc. Pero en todos los casos, se trata de gestos comunicativos

fragmentarios, que al parecer están relacionados vagamente con lo que está sucediendo. La

persona no tiene conciencia muchas veces de que se están produciendo, y lo único que los

acompaña a la manera de síntoma es el hecho de que si uno consigue que la persona sepa cuándo

va a tener uno de esos tics, descubre que los mismo parecen ser más abundantes cuando se siente

insegura y denl* que cuando las cosas par&en marchar bien para ella. De esta manera, si bien se

producen por lo general en relación extremadamente oscura con los procesos mentales, la

regulación de su acaecimiento puede resultar de considerable utilidad pan el entrevistador, al

dirigir su atención a ciertas áreas de indagación.

Una diferencia entre los tics y los gestos estereotipados es que éstos tienen una relación

mucho más aproximada al significado, si bien se encuentran todavía a una distancia bastante larga

de él. Mientras muchas personas no saben, o saben solamente de cuando en cuando, si tiene un tic,

a menudo sedan cuenta de sus gestos estereotipados, o pueden ser fácilmente llevados a

reconocerlos, y algunas veces hasta tienen una idea bastante aproximada sobre el motivo por el

cual los tienen en un momento determinado. Pero más generalmente, la persona no sabe por qut

hace un gesto particular, pues eso se ha perdido en la bruma distante de la primera niñez; en aquel

Tiempo, nadie le dijo para qu~ era tal o cual gesto, y nadie lo ha descubierto desde entonces. Estos

gestos habituales son alivios bastante interesantes, podríamos decir, de diversas molestias que uno

encuentra en el curso del vivir. Algunas veces yo empiezo a rascarme la cabeza, en parte porque

estoy sudando yen parte porque estoy ansado; de esta manera, noto la irritación y resulta agrada-

DIe, por lo menos, proporcionarme ese alivio de rascarme el ugar que siento cansado. Pero la

manera en que lo ha~o... iAb, ese es otro cantar!

Cualquiera de estas perturbaciones de gestos, particularmente cuando constituyen un

cambio —cuando, por ejemplo, aparece un tic en una persona que anteriormente ha tenido una faz

relativamente imperturbable._. pueden ser consideradas como una especie de bandera roja,

indicadora de que el tópico que se está discutiendo parece ser de alguna importancia para a

persona que acusa esa perturbación.

Como ya he dicho al principio de esta exposición, casi te-os estos signos diagnósticos que

he mencionado pueden aparecer en uno de los estados de desorden mental, pero asimismo pueden

presentarse en cualquiera de nosotros. De tal manera, la presencia de estos signos en un

entrevistado significa en modo alguno que necesariamente padezca desorden mental desarrollado,

ya sea leve o grave. Esas cosas parecen de cuando en cuando en todas las personas, pero por

fortuna no siempre se convierten en partes fijas de la persona.

Foro en alguna gente, ciertos conceptos de vivir son mal aplicados evidentemente. Dicho

en otros términos, un comportamiento que podría resultar útil para una cosa u otra, es dedicado por

esas personas a solucionar problemas para los cuales es singularmente inefectivo, ya que no

positivamente equivocado. Otras personas hacen algo que todos nosotros hacemos en algún

momento de cada día, pero lo hacen casi todo el día y, por lo tanto, parecen ciertamente muy

excéntricas. De tal modo del repertorio general de los actos humanos de adaptación se forman los

patrones de los desórdenes. Algunos de esos patrones los encontramos con la frecuencia suficiente

131

como para que podamos darles un nombre, y el psiquiatra se familiariza bastante con ellos como

para que, cuando advierte una parte de uno, espere el resto. Llega a saber bastante sobre lo que

pueden hacerse respecto a tales patrones, y qué puede ser lo que ha causado su formación.

PATRONES DE DESORDEN MENTAL

Y ahora presentaré un bosquejo muy breve, a grandes ras gos, de algunos patrones de

desorden mental, y los tipos dc personalidad relacionados con ellos. Para decirlo de otra manera,

me referirá a las excentricidades recurrentes en relaciones interpersonales de, o pertenecientes a

los así llamados desviados mentales, deficientes mentales y deso~ nados mentales.

Mi primer término, los ‘desviados mentates, tiene gran amplitud; si uno agrupa a la gente,

en términos di contacto con la realidad social, sus “inteligencias” o sus características como las

superiores, las comunes y las deficientes, tanto la superior como la deficiente pueden ser

consideradas desviadas. Es importante para el entrevistador saber sí un entrevistado particular es

superior, común o defi~ en varios sentidos, pero eso no es fácil de determinar diatamente. La

dificultad surge, en parte, porque el principal de la entrevista es la comunicación verbal, y debido

al efecto que surte la educación en La comunicación verbal. La misma dificultad solfa presentarse

cuando se trataba de determinar los cocientes de la inteligencia: durante muchos años los cocientes

de la inteligencia medían principalmente la fluidez verbal en lugar de lo queso presumía que

debían medir.

Por lo tanto, será una ayuda para el entrevistador, al tratar de apreciar al entrevistado en

términos de si es superior, común o deficiente en diversos sentidos, pensar en t&minos de un

agrupamiento quíntuple: los supereducados, los bien educados, los educados, los pobremente

educados y los ineducados. Deberá tener siempre en cuenta el hecho de que, cuando encuentra a

una persona ineducada en una sola y apresurada entrevista, no le será muy fácil saber que dicha

persona es una desviada superior. Y es posible que no haya muchas guías para descubrir que otra

persona es un deficiente mental supereducado. No obstante, estas son discriminaciones

importantes, porque la diferencia entre la perspectiva de la persona superior ineducada y la de la

persona deficiente supereducada, es enorme.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, el primer tipo de desviado que me gustaría

mencionar —el cual es, por cierto, muy dificil de definir de manera clara— es la personalidad

psicopática, o para usar el t&mino que yo prefiero, el sociópata. En este caso, el entrevistador está

tratando con factores que se relacionan con el contacto habitual de la persona con la realidad, que

es extraordinariamente amplio en el superior y no menos extraordinariamente reducido en el

deficiente, y que al mismo tiempo es intensamente restringido, en especial en lo referente a la

realidad social, en el sociópata. En la situación-entrevista, que no brinda al psiquiatra un acceso

por cierto nada bueno a la verdadera historia del entrevistado, como lo han visto tantas personas,

sino que debe tratar con la comunicación, resulta algunas veces muy difícil por cierto decidir si

uno está tratando o no con una profunda desviación del tipo sociopático, que parece ser

literalmente una cuestión de incapacidad para valorar asuntos de relaciones interpersonales. Hay

ciertamente algunos psicópatas que son capaces de leer correctamente su alcance y que tienen

convicciones de objetivos exactamente tan firmes como las mías, pero lo que piensan corno

posible en el campo de las relaciones interpersonales sólo puede ser considerado como fantástico.

132

Ya he mencionado la fluidez psicopática como una señal que uno puede encontrar en la

situación-entrevista, y que es la señal que sugiere al entrevistador que está tratando con un

psicopático o un sociópata. La persona se muestra muy suelta y plausible al relatar tanto los

hechos gloriosos como los más dolorosos de su vida pasada. Pero si el entrevistador consigue

forzarle a revelar las realidades, por medio de cualquier ardid, puede resultar que ese pasado

glorioso fue glorioso solamente por la velocidad con que el paciente pasó de un fracaso al

siguiente, o se aprovechó de una víctima tras otra en una especie de consciente o inconsciente

“cuento del tío”. Y si es cierto que algunas de esas angustiosas historias encogen nuestro corazón,

no hay una sola persona que pudiera haber experimentado la notable conjunción de dolores y

angustias que 61 relata con tan convincente fluidez. Lo que acude a su mente, en una conversación

con el psiquiatra, puede ser bien ajustado para una conversación, pero eso no significa que tenga

necesariamente que estar relacionado con lo que ha ocurrido en realidad, de la misma manera que

tampoco hay necesariamente relación alguna entre lo que ¿1 hace ylo que con todo cuidado planea

hacer. De tal manera, su relación con la realidad resulta harto nebulosa. Tales personas han sufrido

un extravío en el desarrollo de la personalidad, que se produjo después que se impresionaron

profundamente ante la utilidad del comportamiento del lenguaje, respecto al cual tienen, casi

invariablemente, una notable facilidad. Pero si bien por regla general hablan muy bien, no sedan

cuenta de que algunas de las cosas que conviene recordar, apenas pudieron haber ocurrido, si

ciertas otras ocurrieron.

El problema más difícil en lo referente a decidir si una persona es o no sociópata, está en

distinguir a esa persona de otras, que son habitualmente inadecuadas o que no ofrecen resistencia,

que nunca parecen capaces de ponerse a la altura de una verdadera oportunidad, que no poseen

capacidad particular alguna para resistir cualquier influencia no muy útil que pueda relacionarse

con ellas y que, de la misma manera que el sociópata, parecen tener un restringido contacto

habitual con la realidad social. Superficialmente, se confunden con gran facilidad con la

personalidad psicopática o sociopática, pero hay, por lo menos, una diferencia bastante

significativa: los habitualmente inadecuados e incapaces de resistencia, pueden, al monos

teóricamente, ser beneficiados por la psicoterapia intensiva. Todavía no me ha sido dado encontrar

un caso que me haya impresionado notablemente respecto a esa probabilidad en un sociópata.

Y ahora llegamos a un grupo en el cual tales deficiencias de contacto con la realidad son

únicamente episódicas. Entre estos, tenemos a los epilépticos, y también a las personas que por

regla general son denominadas ‘patológicamente adictas a poderosos deprimentes, hipnóticos,

narcóticos u otras drogas. La vida de esas personas está intensamente colore ada por suspensiones

inexplicables, o en algunos casos muy dolorosamente explicables, de su contacto con hechos

significativos de realidad presente. Con la ayuda de drogas los patológicamente adictos desarrollan

estados que tienen alguna relación con las pautas características de sus vidas, y surten un efecto

sumamente práctico sobre su capacidad para cierta clase de ocupaciones, etcétera.

A renglón seguido, mencionaré a los que sufren el impedimento de persistente angustia o

desorden de la fisiología somática. En esta categoría yo incluiría, en primer lugar, a los seriamente

fatigados, cuyo estado es realmente trágico, pero que algunas veces parecen cómicos a los demás.

Estas personas se encuentran tan profundamente fatigadas que son incapaces de esos procesos que,

en las personas más moderadamente fatigadas, llevan automáticamente a la rectificación del estado

133

de fatiga. Un segundo subgrupo está integrado por los hipotiroideos, que sufren una deficiencia de

la hormona, segregada por la glándula tiroides, como resultado de la cual su capacidad para el

desgaste de energía en una emergencia puede ser regular, pero los desgastes de que son capaces en

las rutinas de la vida son totalmente inadecuados. Por consiguiente, esas personas viven en un tono

bajo, por así decirlo, aun cuando no se sienten cansadas, y en muchas ocasiones se les ve actuar

como si en realidad las abrumase la fatiga. Su dificultad no es realmente la fatiga, sino una

proporción metabólica muy baja, y todo aquello que esté más allá de esa proporción, a no ser que

suscite reacciones críticas en otra parte, no es cumplido. Otro grupo, entre los de las personas que

sufren impedimentos por angustias o desorden de la fisiología somática, está constituido por los

enérgicos, sin deficiencia tiroidea. Éstas son las personas que tienen una oscura pero bastante

grave deficiencia de energía; algunos tienen al mismo tiempo una muy baja presión arterial,

aunque no es posible traducir una lectura de presión arterial en términos de la provisión de energía

que posee la persona. Muchas de esas personas son capaces de realizar casi cualquier cosa en

materia de esfuerzo, pero una vez que la labor ha terminado quedan completamente “arruinadas”.

Dicho de otro modo, los diversos recursos de emergencia del cuerpo atienden a muchas cosas en

una situación suficientemente crítica, pero ql efecto general —un cuadro de agotamiento crónico y

debilitamiento año tras año— es sumamente conspicuo. El polo opuesto de esas personas,

podríamos decir, son los hipertensos, que eventualmente muestran manifiestas pruebas de las

consecuencias de la alta presión arterial en la forma de cambios en la elasticidad de los vasos

sanguíneos —los cambios arterioescleróticos—, que surten un efecto profundamente significativo

sobre la vida de la persona cuando afectan de algún modo la provisión de sangre del sistema

nervioso central. Y esto es cuanto diré respecto de aquellas personas que sufren impedimentos

debido a estados que afectan al orden de la fisiología somática, es decir, que la desordenan.

Otro grupo importante, que se encuentra más próximo al campo de lo puramente

psiquiátrico, es el que componen los desmoralizados. Si bien en tiempo de paz tales casos no son

muy conspicuos, en ciertos desastres propios de la guerra son muy evidentes; sin embargo, en todo

tiempo constituyen un importante grupo que debe ser reconocido. La mayor parte de las personas

pueden soportar solamente un cieno número de desastres, a cierto ritmo de rapidez, antes de pasar

a un estado de desmoralización, en el cual quedan prácticamente iii. capacitadas para iniciar nada,

aunque sí les es posible continuar caminando, para mantener rutinas, y para llevar a efecto tareas

acostumbradas. Sin embargo, es posible que no ejecuten las mismas de manera muy inteligente.

Una clase relacionada en cierto modo son los así llamados seres deteriorados. Para ilustrar

lo que eso significa, diré que si una persona fuese aislada de todo contacto con la vida por espacío

de unos cinco años, sin que sucediese nada estimulante a su mente y a su cuerpo durante todo ese

período, ysi entonces sela hiciese volver a una vida activa con sus semejantes, esa persona

impresionaría a los demás como seriamente deteriorada. Habría perdido todo contacto con la

corriente de la vida, y a no ser que se tratase de una persona notable, ose le proporcionase mucha

ayuda, jamás recuperaría ese contacto. En un caso así, podría decirse que tal persona se había

‘deteriorado”, como consecuencia de semejante experiencia.

Con anterioridad, al referirme a los indicios o señales que el entrevistador puede observar,

mencioné el cambio mercurial, esa señal que sugiere el tipo ciclotímico de persona. Quiero

comentar mediante unas pocas palabras, lo referente a las personas ciclotímicas, solamente con el

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propósiLo de adjudicarles un lugar en este bosquejo, y no porque yo sepa mucho sobre ellas. La

verdad es que no sé. En efecto, supongo que sé menos sobre tales personas que sobre casi

cualquier otro tipo o variedad de la raza humana.

Éstas son las personas que experimentan profundos cambios de estado de ánimo: cuando

están “arriba” —digámoslo así— nada es capaz de bajarlas, de la misma manera que, cuando están

“abajo”, nada es capaz de elevarlas. Cuando el júbilo o la elevación (que también he mencionado

entre los sanos) alcanza francamente el estado hipomaniaco, la persona, a persar de que puede

parecer asustada, obra como si se sintiese perfectamente bien: se muestra muy alegre, y desea

alentar a todos los que la rodean; es más, de cuando en cuando hará probablemente algunos chistes

extremadamente inoportunos al respecto. Resulta muy difícil al psiquiatra mantener a tal persona

en el tópico durante un tiempo suficiente como para descubrir algo que pueda convencer. Esa

persona, en lugar de prestar atención, se levantará a menudo, jugueteará con algo que el psiquiatra

tenga sobre su escritorio. Yo siempre temo que se le ocurra también revolyerme los cabellos, para

demostrarme todo lo bien que se siente. Es algo así como si uno tuviese el consultorio lleno de

esos frijoles saltarines de México. Este estado de ánimo jubiloso suele no cambiar durante la

entrevista, como no sea para acusar un evidente empeoramiento, si el psiquiatra provoca ansiedad

en el paciente. Y la depresión, que tiene todo el aspecto de un profundo estado de tristeza sin

explicación adecuada que lo justifique, es, como ya he dicho en otra parte, muy difícil también de

cambiar en una situación-entrevista.

El comportamiento de esas personas ciclotímicas pueden ser considerado como una oscura

expresión de movimientos, aparte de la experiencia de la ansiedad: la depresión o un estado infeliz

de manía son más tolerables que la ansiedad propiamente dicha. La ansiedad, aparentemente, es

sufrida como tal en muy raras ocasiones, y resulta extraordinariamente difícil determinar el hecho

que amenaza denunciar la ansiedad y, a su vez, establece los patrones que conocemos por

maniacos y depresivos. Tan envuelto queda el ob-senador en los síntomas y signos, las

operaciones defensivas, que el paciente que los exhibe permanece, para él, notablemente oscuro y

desconocido.

Y finalmente, llego al grupo de desórdenes mentales que probablemente son del más

intenso inter& para el psiquiatra preocupado por la teoría y la práctica de la psicoterapia. La

anterior nosologla en este campo está experimentando una disolución, y es dado esperar que algo

mucho mejor ha de surgir como consecuencia de esa desaparición de antiguos errores. No

obstante, soy de opinión de que los siguientes rubros siguen representando importantes distinciones:

1) aquellos que sufren ataques de ansiedad; 2) los histéricos; 3) los obsesivos; 4) los

hipocondriacos; 5) los esquizofrénicos; y 6) los paranoides. Me agradaría destacar una vez más

que las personas a las que se refieren estos rubros no manifiestan nada que no sea conocido en la

vida personal de cada uno de ustedes. No son sus manifestaciones de estos procesos las que

constituyen una novedad, sino la aplicación equivocada de dichos procesos a cosas para las cuales

no están particularmente adaptados. Es eso, en efecto, lo que lleva a situaciones crudamente

embarazosas a otras personas con las cuales esa gente está integrada. De oste modo, decimos que

esas personas se caracterizan por el uso equivocado de los dinamismos humanos. Ese característico

uso erróneo de los dinamismos suele ser de relativa duración. A pesar de eso, hay algunas

excepciones, puesto que es posible que cambien, bajo tensiones extraordinarias. Y por cierto que

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un caso frecuente de cambio es el que se presenta en personas que padecen muy serias erupciones

de procesos esquizofrénicos, en lugar de un saludable ajuste, pues lo más probable es que esas

personas avancen en una de las siguientes dos direcciones: hacia un desarrollo paranoide —un uso

equivocado de otros procesos más— o hacia el cambio hebefrénico, que equivale al deterioro del

cual he estado hablando más arriba: una disminución del interés a niveles muy primitivos,

antiguos, que las separan de manera notable de todos los asuntos que integran la vida de nuestra

cultura.

Y ahora me referiré a cada uno de esos rubros de manera algo más detallada. El primero de

ellos se refiere a esas personas cuya dificultad más notable, oque más claramente se advierte, es su

incapacidad debida a at~ques de ansiedad del carácter más serio, durante los cuales manifiestan

prácticamente todos los síntomas del miedo más intenso. Esos ataque son patrones de miedo que

surgen en situaciones interpersonales hasta el punto de provocar un completo desorden de todo, a

excepción del padecimiento de los síntomas.

Al referirse a los signos que el entrevistador puede observar, he mencionado la

extravagancia superdramática. Éste es, con toda probabilidad, el signo que delatará al histérico,

puesto que es un rasgo bastante notable de los histéricos que ningún cuadro es suficientemente

bueno para ellos; siempre tienen que darle unas cuantas pinceladas verbales más. Si bien es posible

que el psiquiatra encuentre personas histéricas que no muestran esa necesidad de “dorarle” todo,

cuando es conspicua uno puede preguntarse de inmediato si la persona es histérica ono, y por

medio de nuevas indagaciones podrá confirmar o corregir aquella impresión.

Los histéricos hacen que la gente los considere desagradables con mucha frecuencia. Por

ejemplo, en ocasiones, debido a la presión de la guerra, me vi obligado a trabajar a tanta velocidad

que no me sentía ni apro~madamente a la par de mi acostumbrada vigilancia. Observaba

claramente que me estaba disgustando de una manera terrible con los entrevistados, y comencé a

preguntarme qué era lo que me pasaba. Con no poca frecuencia, me daba cuenta de que acababa de

escuchar una de esas conversaciones en la cual solamente se usaban superlativos, y que

probablemente había tenido ante mi a un histérico. Una de las razones por las cuales el histérico

resulta molesto y desagradable es que elentrevistador es conducido a error durante un tiempo si no

se preocupa de mirar bajo la superficie del cuadro superdramatizado y superdestacado de las cosas,

que el histérico presenta por regla general. Luego, cuando el entrevistador llega a darse cuenta de

que ha sido conducido a engaño —porque los histéricos no son tan hábiles para burlar al psiquiatra

indefinidamente—, se muestra a menudo muy irritado ante esa situación, lo cual, como se

comprenderá, no conduce a nada bueno por cierto. Creo que cualquier entrevistado tiene perfecto

derecho a mostrarse esc4tico respecto a la capacidad del psiquiatra que pierde los estribos, como

suele decirse, durante una entrevista, o que se mucstra ofendido por algo que ha dicho o hecho el

paciente, puesto que ~sa es una muy pobre demostración de habilidad, en lo que se refiere a las

relaciones interpersonales. Esto es completamente distinto del hecho de que el psiquiatra se

muestre muy desagradable con un propósito preconcebido respecto al cual se muestra

perfectamente claro, en cuyo caso su mal genio está tan suficientemente dominado que le es

posible “abrirlo” o “cerrarlo” con toda precisión y oportunidad, para un resultado que él desea

obtener. Los histéricos me molestan hasta el punto de que me doy cuenta que son histéricos; de esa

manera, mi fastidio puede ser, por lo menos, aprovechado con beneficio.

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Otra de las razones por las cuales la gente considera desagradables a los histéricos es el

hecho bastante común de que otros los consideran como embaucadores deliberados; por ejemplo,

se les suele acusar de estar enfermos con un propósito premeditado, lo cual, realmente, es una

actitud estúpida de los acusadores. Al mismo tiempo, hay en la estructura del histérico un

acentuada aproximación a lo que otra persona haría mientras estuviese empeñada en perpetrar un

fraude deliberado, en especial respecto al estado desfavorable de su salud. Es más, cualquier otra

persona puede hacer, con frecuencia, exactamente lo mismo que hace el histérico; éste es un

ejemplar peculiarmente obvio del hecho de que esos patrones de “desorden mental” están

compuestos por cosas que ciertamente cualquier persona puede hacer, y literalmente hace a veces.

En estos días el patrón de desorden mucho más abundante —que, cómo los demás que he

mencionado, es más común como una marcada tendencia en esa dirección, que como un desorden

mental inhabilitado— es el estado obsesivo, o como dirán algunas personas, el estado compulsivo.

Las personas obsesivas, cuando están afectadas solamente en forma leve, y cuando están ocupadas

en tipos de trabajo que exigen un concienzudo cuidado y una gran atención a los pequeños

detalles, suelen verse beneficiadas, más que perjudicadas, por su afección. El gran principio

general del estado obsesivo es que la persona está tan terriblemente ocupada en la gran tarea de

vivir, que no le queda ni un poco de tiempo para sufrir algunos de los dolores más grandes que nos

brinda la vida. De esta manera, si le es posible hallarse terriblemente ocupado y preocupado en que

todas las cifras del libro de caja estén correctamente anotadas, que todas las sumas sean exactas, y

así sucesivamente, para lo cual las repasa una y otra vez, y las vuelve a repasar, hasta que le

suceda que pierde el último tren, note quedará tiempo disponible para ponerse a pensar qué objeto

del menaje le arrojará su esposa a la cabeza por llegar tarde a casa. No existe ni el más leve

vestigio de fraude o mal propósito deliberado o consciente. En algunos casos, ese comportamiento

obsesivo lo invade literalmente todo, y las personas afectadas por esa aflicción se extenúan ante el

problema de arreglarlo todo. Por ejemplo, la persona obsesiva puede desarrollar la forma más

complicada y difícil de ponerse un zapato y la técnica puede ser tan complicada también, que la

fatiga, o el perro que ladra en el patio de la casa, o cualquier otra cosa por el estilo, le hará olvidar

algún pequeño detalle, lo cual le obligará a sacarse el maldito zapato y volver a hacer toda la

operación. En algunas otras personas, esa operación puede demorar hasta cuarenta minutos, y juro

que no hay nada de cómico en esto.

Si el paciente manifiesta un predominio bastante notable de rasgos obsesivos> conviene

que el entrevistador esté completamente al tanto de ellos, a fin de que en las primeras entrevistas

pueda concdntrarse en lo que tiene que descubrir, lo cual le será bastante diricil por cierto. Pero si,

por el contrario, el entrevistador, sin darse cuenta de los rasgos obsesivos del paciente, trata de

obtener algo que se parezca a un buen retrato de ~I, que Dios le ayude!, porque tendrá que pasarsc

toda la vida intentándolo, sin el menor resultado. Y eso se debe sencillamente a que es imposible

hacerlo. Nosotros, los psiquiatras, tenemos una manera rápida de decir: “Es terriblemente

importante para el obsesivo no ver claramente en los aspectos más problemáticos y provocadores

de ansiedad de la vida”, y si sabemos lo que queremos decir con eso, así es en efecto. Dicho en

otros términos, cuando la persona obsesiva está al borde de ver a través de algo que le parece

desastroso para ella, se ocupa tan intensamente de eso que no consigue verlo y cuantos esfuerzos

se realicen para llevarle en la dirección debida, si se realiza a principios de la entrevista, serán

completamente inútiles y probablemente sólo llevarán al enftevistador a la tumba. Así, es muy

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importante para el entrevistador descubrir signos de rasgos obsesivos en la primera entrevista,yno

desviarse de las cosas que necesita saber.

Algunas veces los estados obsesivos están relacionados con los estados esquizofrénicos por

medio de una especie de puente; y cuando ese puente no se encuentra en su lugar, la relación es

todavía más estrecha. Dicho puente está compuesto por un grupo de aflicciones o dificultades a las

cuales se ha dado el atroz nombre de estados psicosomáticos. No es muy probable que el

entrevistador observe signos de esos estados psicosomáticos durante el relato que el paciente le haga

de su historia social. Empero, puesto que están relacionados con los estados obsesivos y

esquizofrénicos, si el entrevistador llega a observar señales de obsesión durante la etapa del

reconocimiento y subsiguientes, es propio del sentido común que interrogue respecto a ciertas

partes del cuerpo que son notoriamente propensas a sufrir (‘enfermarse”, como dirían algunos

médicos) como resultado del tipo de problemas de la personalidad que la persona tiene ante sí.

Notorios en este campo por el momento, figuran el síndrome gástrico-ulceroso, ciertas

perturbaciones de la función intestinal algunos casos de asma y fiebre del heno, algunos

desórdenes cardíacos, etc Me es literalmente imposible decir si ciertas perturbaciones del área

genital representan una dificultad psicosomática o una esquizofrenia pura y simple. Con toda

seguridad, muchas de las perturbaciones del los jóvenes son desastrosos precipitados de problemas

de la vida, y con frecuencia —en parte debido a que son tan horriblemente atendidos por médicos

que no están bien inirmados, y en parte porque de cualquier manera se trata de un asunto bastante

grave— representan los primeros mdi-cf os de una seria perturbación esquizofrénica.

De este modo, el campo de los desórdenes psicosomáticos deberá estar presente en la

mente del entrevistador, cuando éste tropiece con una persona claramente obsesiva, o cuando se

encuentra ante un individuo extraño, hosco, aislado de sus semejantes, que es según creo, la forma

en que ordinariamente se describiría a una persona esquizoide. Existe una manera de hacer

indagaciones sobre los desórdenes psicosomáticcs, con un mínimo de riesgos. El entrevistador

puede preguntar primeramente y de manera casual algo sobre el estómago y los intestinos del

paciente, como si inmediatamente después fuera a ocuparse del tema generalmente más inocuo de

los pies y las manos. Si se recibe una respuesta clara, entonces, como es natural, el entrevistador se

siente interesado, pero no debe proseguir con el tema de manera excesivamente activa. Hay

momentos en los cuales el que anda en busca de un ejemplar de algo, no intenta apoderarse de 61

lanzándole una bomba, pues de esa manera lo más probable es que el ejemplar quede hecho trizas.

El término esquizofrenia cubre muchos hechos profundamente extraños, que nos son

conocidos a la mayoría de nosotros solamente por medio de lo que ocurre durante nuestro sueño;

en los primeros años de la vida, una gran parte de nuestro vivir fue esquizofrénico, pero se nos ha

educado muy cuidadosamente para que olvidemos todo eso cuanto antes. Cuando una persona es

llevada por el insoluble carácter de la situación de su vida, a recurrir en la vida posterior de vigilia

a los tipos de operaciones de referencia que caracterizaron sus primeros años de vida, se dice de él

que se encuentra en un estado esquizofrénico. Las personas a las cuales se denomina

esquizofrénicas son notablemente tímidas, poseen una baja estimación de sí mismas y están

bastante convencidas de que los demás no los aprecian mucho. Se encuentran ante la posibilidad

de caer en un pánico relacionado con sus complejos de inferioridad, de soledad y de fracaso en la

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vida. Pero en todo esto no veo razón alguna para creer que los esquizofrénicos sean

asombrosamente distintos a cualquier Otra persona.

El esquizofrénico catatónico, que a menudo es mudo y no realiza casi ninguno de los gestos

que sirven a veces para reemplazar a la palabra en la comunicación, y de los cuales dependen

bastante los psiquiatras, nos parece a muchos de nosotros un ser muy extraño y muy inaccesible.

No obstante, numerosos años de profundo interés sobre esto, me han enseñado que el paciente está

en contacto bastante íntimo con los hechos aunque, por una variedad de razones, no puede

comunicar. Dicho en otros términos, si bien de ese paciente sale muy poco, entran en él —y esto

puede confirmarse de manera decisiva— muchas cosas. En tales situaciones yo procedo con la

labor del entrevistador, bajo las restricciones que me impone el hecho de estar operando con un

paciente que es, casi puramente, hipotético. En efecto, se me niega lo que siempre insisto que es

necesario: cualquier noticia sobre quién es la persona. Tengo que proceder munido únicamente del

conocimiento de que es una persona que padece una profunda perturbación de las relaciones

interpersonales, la cual se manifiesta de una manera con la cual ya estoy por suerte bastante

familiarizado.

Debido al extremado impedimento que se opone a todo intercambio real con esa persona,

existe una gran posibilidad de que el paciente corneta un error gravisimo en su inLento de

comprenderme, a la vez que existe una gran posibilidad de que una gran parte de lo que yo podría

sentirme inclinado a adivinar o decirle, no tenga ni la menor pertinencia con el tópico que estamos

tratando. Por lo tanto, reduzco mi intentada comunicación a ciertas cosas que se me antojan tan

notablemente probables que las posibilidades de que no sean pertinentes son, en verdad, muy

escasas. A continuación, hablo con gran lentitud y sumo cuidado; tal vez repita la misma cosa

varias veces, aunque no necesariamente una después de otra. Pero si tratando siempre de cubrir el

terreno desde varios ángulos.

Si el paciente está “en contacto”, si adivino correctamente lo que tiene una enorme

importancia para él en el momento, y si consigo expresarlo por medio de palabras que tengan

significado para él y que conecten en su mente con los significados exactos, más bien que con

algún contenido altamente autístico, entonces podré decir que he alcanzado el objetivo que

perseguía la entrevista. Este objetivo no es principalmente, como se comprenderá, obtener

información, sino que el paciente reciba de la entrevista algún beneficio duradero. El beneficio en

esta etapa, es simplemente que el entrevistado tiene ya la idea de que estoy realmente intcresado

en su caso yen beneficiarlo, que me estoy preocupando muy seriamente para conseguir eso, que sé

algo— o bastante— sobre cuanto le ha ocurrido a él, y que estoy tratando cuestiones que son de

verdadera importancia.

Esto es toque he conseguido deducir de pacientes que se recuperaron y más adelante

hablaron sobre lo que recordaban de sus experiencias. No era que, después de salir de las oscuras

regiones del estupor catatónico, recordasen haber tenido la sensación de que “aquel médico fue

maravilloso. Comprendió todo perfectamente”. No era simplemente que hablan obtenido la

impresión de que yo sabía algo sobre lo que les aquejaba en aquella etapa, y ello significaba que

estaban, por Jo menos, dispuestos a yerme nuevamente. Dicho en otras palabras, siempre trato de

mantener aquellas cosas que probablemente son significativas, y si adopto numerosas precauciones

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para evitar un malentendido sobre lo que estoy tratando de comunicar, eso surte su efecto hasta en

esas personas menos comunicativas.

Naturalmente, es cierto que cualquier psiquíatra que trate con pacientes mudos comprobará

que su sentido de la realización, del éxito, está sufriendo una muy grave tensión. Es ciertamente

muy triste verse frente a cincuenta minutos de entrevista con un paciente por completo

incomunicativo, cuando el psiquiatra no tiene más que una o dos ideas que parecen contar con

ciertas probabilidades de acierto. Hace mucho tiempo, mcdi cuenta de que no era cuánto tiempo

invertía con un paciente lo que tenía importancia, sino la seriedad de mi intento de evitar cualquier

posible malentendido en la comunicación de lo que yo tenía que decir, y el grado de mi interts en

lo que le había sucedido al paciente.

Cuando he hecho cuanto me ha sido posible en ese sentido, y antes de desalentarme, he

terminado y dejo el tópico. No resulta de la menor utilidad para el psiquiatra seguir y seguir hasta

que se descorazona y se disgusta, lo cual le impulsa a pujar, puesto que el catatónico puede resistir

durante todo el resto del tiempo; de la misma manera, no es útil para el terapeuta indicar que está

descorazonado y frustrado, porque el catatónico lo reconocerá. No creo que el catatónico tenga el

menor interés en frustrar al psiquiatra; lo que pasa es que él mismo se ha visto tan frustrado que se

ha convertido en un experto en materia de frustración. Si su Estatua de la Libertad psiquiátrica

sufre sobremanera como consecuencia de su mudez, es posible que no desee venir a los Estados

Unidos, porque puede decidir que no es una aventura que ofrezca seguridad. Por lo tanto, sugiero

que el psiquiatra no trate de continuar, una vez que se le ha “terminado la nafta”. Cuando se ha

hecho todo lo humanamente posible, conviene dejar. Ello no constituirá una sorpresa para el

paciente;

Las preocupaciones hipocondriacas, como ordinariamente las denominamos, desvían el

interós del que las sufre desde los aspectos perturbadores del mundo exterior a sombrías

elucubraciones referentes al estado de su salud, inminentes desarrollos de cáncer, y otras diversas

cosas dentro de sí. Tales preocupaciones van adquiriendo preferencia sobre todos los intereses

provechosos respecto de cómo hará para pagar sus impuestos a los réditos, etc. Las preocupaciones

hipocondriacas son muy propensas, de muy curiosa manera, al deslizamiento. No son capaces de

resistir ciertas tensiones, en cuyo caso el paciente avanza hacia el rubro siguiente, o sea el estado

paranoide, en el cual realiza una transferencia en masa de culpa, de sí mismo a otros. De esta

mancra se convierte en un ser sin culpas y cómodo, porque “no yo, sino ellos” son los culpables de

las cosas lamentables que ocurren en su vida.

IX. LA TERMINACIÓN DE LA ENTREVISTA

Una parte importante de toda entrevista psiquiátrica es su terminación o interrupción. Al poner fin

a la entrevista, o interrumpirla por algún tiempo, lo importante es consolidar todo el progreso que

pueda haberse alcanzado durante la sesión o serie de sesiones. Ese progreso está representado no

por las interpretaciones que han sido hechas por el entrevistador, sino por el grado hasta el cual el

propósito —la expectativa del entrevistado de obtener algún beneficio que sea duradero como

resultado de la experiencia— haya sido materializado. Aun en el caso de que la entrevista sea con

una persona que está buscando un empleo para el cual no está calificada, incumbe al entrevistador,

basta donde éste emplea el método psiquiátrico, cuidar de que la persona obtenga algo útil de la

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entrevista. En efecto, los datos del entrevistador son valederos únicamente hasta donde 61 tenga un

vivo interés en cuidar que el entrevistado logre algo útil, constructivo, de la entrevista realizada.

La consolidación del propósito de la entrevista es realizada en términos generales,

mediante las cuatro medidas que siguen: 1) el entrevistador formula una declaración final al

entrevistado, en la cual resume todo cuanto ha sabido durante el curso de la entrevista; 2) el

entrevistador da al entrevistado una prescripción de acción, en la cual el entrevistado deberá

empeñarse en adelante; 3) el entrevistador hace una apreciación final de los probables efectos

sobre el curso de la vida del entrevistado, que puede razonablemente esperarse de la declaración y

la prescripción; y 4) sigue después la despedida oficial, entre el entrevistador y el entrevistado.

LA DECLARACIÓN FINAL

No creo que haya una sola persona en el mundo que no obtenga algo positivamente

constructivo como resultado de una cuidadosa revisión, por alguien que posea un sensato criterio,

sobre lo que realmente tiene importancia en la vida, de lo que se ha conseguido en, digamos, una

hora y medía de entrevista seria. De este modo, la primera medida que debe adoptarse en la

terminación definitiva de una entrevistao serie de entrevistas, tiene que adoptar la forma de una

declaración es decir, que el entrevistador pasa revista, en un sucinto resumen, a todo cuanto ha

logrado saber.

Como ya he sugerido en otra parte, esta clase de declaración sumaria resulta de utilidad en

diversos momentos durante una entrevista o serie de entrevistas. Es decir, resulta de utilidad para

el entrevistador repetir las pruebas a que somete los hechos observados en la entrevista, al declarar

sus impresiones sobre los mismos al entrevistado, con el propósito de obtener su reacción ante

ellos y lograr una posible corrección. En esta declaración final, por lo tanto, el entrevistador está

—hasta donde la entrevista o serie de entrevistas hayan tenido éxito— expresando cosas que no

están abiertas a fácil contradicción o enmiendas. Está presentando las conclusiones generales

respecto de las cuales está ya seguro por completo. Si por casualidad la reacción inmediata del

entrevistado indica al psiquiatra que esas conclusiones son inadecuadas, y ello parece una reacción

valedera, el entrevistador deberá tomarse más tiempo, para que su resumen resulte al fin adecuado.

Pero esa misma reacción puede estar meramente relacionada con el hecho de que ésta es una

persona que tiene que mostrar siempre vacilaciones, dudas, calificativos y demás, en cuyo caso el

entrevistador deberá limitarse a seguir adelante como si nada hubiese ocurrido, pues ya ha reconocido

que es necesario, para el entrevistado, calificarlo todo hasta el punto de la inutilidad.

En una apreciable cantidad de entrevistas se registran cosas que son oídas o inferidas sobre

el paciente y que no están incluidas en el sumario. Por ejemplo: si el entrevistador considera que el

entrevistado tiene un pronóstico desfavorable, casi nunca lo menciona en su resumen final. Dicho

de otro modo, el entrevistador intenta evitar la destrucción de las probabilidades que pueda tener la

persona entrevistada. Todas estas cosas desfavorables están relacionadas con cuestiones que

pueden ser resumidas, y de esta manera el entrevistador puede evitar toda perturbación al paciente

ya! mismo tiempo puede resumir, con todo éxito, una gran parte de lo que se ha observado. Por

ejemplo, si yo estuviese entrevistando una persona que es candidata a ocupar un puesto altamente

técnico para el cual no tiene condiciones, trataría de omitir con mucho cuidado en mi sumario

cualesquiera de las incapacidades que parezcan cerrarle la puerta a prácticamente cualquier empleo

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rentado. Quizá me preocupe de manera particular destacar, por el contrario, tales o cuales cosas

que pueden hacer que el puesto no le convenga a! entrevistado, y de esa manera éste no se

considerará desacreditado ni perderá por completo la fe en sí mismo.

Algunas veces he comprobado que es sumamente útil propugnar adivinanzas de este tipo

general al entrevistado que tiene antecedentes de trabajo pobres, o que no ha sido por cierto muy

brillante en sus estudios, etc.: “Dígame, ¿nunca se le ha ocurrido pensar en una carrera de...?’, eligiendo

algo que parezca estar completamente al alcance del entrevistado, tanto como el empleo

que ~l aspiraba a conseguir. Y después de haber dicho algo parecido a eso, me siento inclinado a

escuchar, porque existe la posibilidad de que el entrevistado obtenga ahí un punto de partida para

algo que pueda resultar útil. Con mucha frecuencia, existen razones irrefutables por las cuales tal

carrera no está abierta pata él, pero de cualquier manera es posible que yo me entere de algo más

por medio de mi silencio y de escuchar, que señalando todas las razones por las cuales es posible

que ól fracase. Y el paciente no sufre pérdida alguna de su propia estimación y no es acomedido

por la ansiedad, lo cual puede resultar útil para su progreso ulterior en otras situaciones. El punto

que intento exponer es que yo trato de no cerrar jamás todas las puertas a una persona; ésta debe

retirarse de la entrevista con grandes esperanzas y con una comprensión mejorada de cuál ha sido

su dificultad o aflicción.

LA PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN

La segunda medida que debe adoptarse pan la consolidación de los resultados de una

entrevista consiste en una prescripción de acción, que deberá ser seguida en adelante por el

entrevistado. El entrevistador deberá ofrecer tal prescripción, ya proyecte un contacto siguiente

con el entrevistado o considere que presumiblemente ésta será su entrevista final con el mismo.

Cuando la entrevista es interrumpida, aunque sea por muy breve tiempo, la prescripción

que el entrevistador brinda para el intervalo que mediará hasta su reanudación es, a modo de un

deber casero, una especie de preparación para la entrevista siguiente. Por ejemplo, al final de una

entrevista, a lo mejor puedo mencionar algún punto sobre el cual me siento confundido, porque el

paciente no ha sido capaz de recordar los detalles, y entonces digo: “Esta cuestión de cómo se

produjo esto o aquello está bastante oscura. Tal vez la próxima vez usted pueda recordarlo mejor”.

De esta manera, el entrevistador puede proporcionar al paciente algo que hacer. Ya le sugiera o no

que haga algo en su casa, es seguro que el paciente lo hará antes de la sesión siguiente, y el

entrevistador podrá tener entonces un juicio algo mejor que el que tiene el paciente respecto de lo

que pueda resultar útil.

Si el entrevistador no proyecta ver nuevamente al entrevistado, puede prescribirle que

encuentre a alguien con quién realizar una psicoterapia intensiva, o, en el caso de una entrevista

referente a un empleo, que el entrevistado busque una clase de ocupación en cierto modo distinta

de aquella por la que consultó al psiquiatra para obtener, y asi sucesivamente. En otras palabras, el

entrevistador indica al entrevistado un curso de hechos en los cuales puede intervenir y que, a

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juicio del entrevistador, y en vista de los datos que ha conseguido acumular, mejorarían

apreciablemente sus probabilidades de éxito y satisfacción en la vida.11

11 [Nota de los editores: Este texto pertenece a una conferencia del año 1945. En su conferencia de 1944 sobre el

mismo tema, Sullivan hizo la distinción que sigue entre la “prescripción de acción” y el consejo habitual del psiquiatra

al paciente o cliente:

“Cuando los pacientes desean mi consejo, generalmente me siento inclinado a alguna clase de débil agudeza, como,

por ejemplo: ¿Por qué me ha elegido a mi? Usted puede pedir a cualquiera y en cualquier parte, que le aconseje, y

obtendrá el consejo. Pero, ¿por qué diablos ha de perder usted el tiempo con un psiquiatra sólo pan pedirle que le dé

un consejo?» Si un psiquiatra aconseja sobre bases muy adecuadas, entonces muy a menudo está infligiendo un insulto

a la inteligencia de la persona que recibe su consejo. Si aconseja sin esa base, entonces está hablando solamente para

divertirse a sí mismo. Por lo tanto, si uno ha de aconsejar —y ciertamente el psiquiatra tiene que hacerlo con

frecuencia— resulta en realidad una aclaración del campo para el ejercicio de la previsión, y uno cuida siempre de

hacerlo de una manera completamente indirecta.

“Como ya he mencionado anteriormente, una vez di un consejo que fue bastante mal recibido, pero que tal vez

estaba a tono con una adecuada ejecución de mis funciones profesionales. En aquella ocasión, le dije a una mujer

psicótica que no me oponía a que ella tuviese una psicosis, la que ciertamente tenía y bien florida, pero que si alguna

vez sentía el deseo de hacer algo contra la gente «molesta» con la que trabajaba, le aconsejaba que primeramente se

dirigiese al hospital Bellevue y solicitase que la admitieran por unos días, Este consejo, lo confieso, fue ciertamente

muy duro y puso íin prontamente a la entrevista; pero creo que en esa ocasión sólo hice lo que tenía que hacer- Estaba

diciendo que la única vez en que resulta verdaderamente peligroso tener una psicosis en cuando el comportamiento

puede conducir a una invasión a los asuntos de otra persona de una manera hostil y punitiva. En el caso que acabo de

comentar, la persona estaría mucho mejor internada en un hospital de enfermos mentales, donde se la protegiera contra

cualquier error que estuviera a punto de cometer.

“Aunque una persona puede dirigirse a un psiquiatra en busca de ayuda, puede al mismo tiempo, albergar

verdaderas dudas de que tal ayuda exista realmente- Al manejar la referencia para esa clase de paciente, tal vez me sea

posible bosquejar el área general y las características de algún problema muy serio con mayor certidumbre de que el

paciente pide ser ayudado; pero puede ocurrir que me dé cuenta al mismo tiempo de que el caso es difícil o que el

ayudarlo depende hasta cierto punto de la habilidad del terapeuta a quien va a visitar. Muy pocas veces resulta

prudente aconsejar bruscamente al paciente que vaya a ver a tal o cual terapeuta. En lugar de eso, yo formulo el

problema tal como lo veo y discuto el carácter general de un ataque a tal problema, así como los medios con los cuales

quizá pudiera lograrse una curación. Después, sugiero a una persona que está, estoy seguro, completamente

familiarizada con ese tipo de problemas y el tipo de tratamiento que yo considero mejor, y termino con una sugestión

en el sentido de que el paciente inquiera si ese terapeuta tiene tiempo disponible para atenderlo. Una vez que he hecho

todo eso, entonces sí puedo aconsejar rotundamente al paciente que se someta a un tratamiento. De esta manera, el

consejo llega completamente al final, como para redondear aún más lo que ya es obvio. Lo que pasa es que, como

psiquiatra, algunas veces me es necesario redondear lo obvio, porque hay personas notoriamente obsesivas que se

muestran muy reacias por cierto a llegar a una conclusión, y por lo tanto el psiquiatra les brinda como en bandeja esa

conclusión. En realidad el «consejo» es, en su mayor parte, un abrumador despliegue de los factores pertinentes al

problema, además de una clara declaración por el psiquiatra de lo que cree firmemente que puede hacerse sobre ellos.

“Hay ocasiones en las cuales uno «desaconseja» definitivamente con toda energía. Algunas veces, un paciente dice

que va a hacer algo que resultará visiblemente desastroso para él sin la menor duda. Hay varias maneras de resolver tal

cuestión, según sea la claridad con que el psiquiatra perciba el carácter irracional del acto proyectado. Si no es claro

por qué el paciente está comprometido a seguir una senda tan desastrosa, entonces supongo que la mejor forma de dar

el consejo es decir «¿Y cómo fue que decidió usted hacer eso?., y luego escuchar. Si el carácter irracional del impulso

es completamente claro y resulta evidente el desastre que se advierte, acostumbro a decir «No», en forma enfática,

como una manera de interrumpir a la persona. Y luego añado, a modo de declaración: «¡Dios piadoso! Estudiemos lo

que seguiría a eso». Entonces trato de hacer lo que en realidad equivale a «desaconsejar». Bosquejo el probable curso

de los hechos según creo que habrán de desarrollarse. Y cuando termino, me vuelvo hacia el paciente y pregunto:

«¿Dónde no hice más que esperar lo que en obvio? Si él me puede indicar dónde fue que me he mostrado

indebidamente pesimista o equivocado, me alegra saberlo. Si no le es posible hacerlo entonces la situación permanece

143

LA APRECIACIÓN FINAL

La tercera medida en la terminación de la entrevista es la apreciación final por el

entrevistador de lo que ha dicho al entrevistado en la revisión final y en la prescripción de acción,

y cuáles serán probablemente los efectos de uso en el curso de vida del entrevistado. En otras

palabras, ésta es una cuestión de que el entrevistador proporcione algún pensamiento sobre la

manera en que el entrevistado va a tomar lo que le ha sido ofrecido en esa entrevista final silos

efectos de la declaración final y la prescripción de acción no tienen probabilidades de ser

constructivos —si, para poner un ejemplo extremo, han sido tan descorazonadores que el resultado

lógico sería la autodestrucción del paciente—, entonces es que ha habido una seria deficiencia en

ellos, y es responsabilidad del entrevistador corregir la misma. Conforme el entrevistador va

adquiriendo mayor habilidad, aprende a dirigir esa declaración final y prescripción de acción de tal

manera que apunte a un cuadro razonablemente constructivo desde el punto de vista del paciente.

Pero de cualquier modo, el entrevistador hará bien en determinar cuál es ese cuadro; si resulta que

no es de carácter constructivo, deberá darse cuenta de que todavía no ha materializado su

propósito, o sea la consolidación de alguna ventaja para el entrevistado.

LA DESPEDIDA FORMAL

Y entonces llega la cuarta medida, que en realidad puede causar un nota4le daño sise

realiza de mala manera; la despedida formal. De la misma forma que el comienzo formal de la

situación-entrevista es de suma importancia, también es muy importante que el entrevistador

con una clara previsión de desastre, y son muy pocas las personas que seguirán adelante con sus planes, en tales

circunstancias.

“En aquellos casos en que no estoy seguro de que la acción proyectada es poderosa y conspicuamente irracional en

su motivación pregunto todavía más: «¿Por qué cree usted eso?», con la enérgica sugestión de que a mí me parece

notablemente curioso e indeseable lo que él ha pensado. Y vuelvo a escuchar. Cuando percibo, finalmente que la

cuestión es cualquier cosa menos un ingrediente normal de un plan propiciado por sí mismo, trato de describir sus

probables consecuencias, mientras intento exponer suficientes motivos de seguridad y demás, como para ahogar

cualquier expresión directa del impulso. Claro que eso no cura al paciente de la posibilidad de realizar actos

irracionales. Lo intento solamente cuando algo es inminente, que el paciente lamentará con toda seguridad más

adelante.

“La dificultad con que tropiezan los psiquiatras al brindar consejos temerarios es a menudo simplemente patética.

Hay muy pocas cosas que yo considero tan horripilantes como el psiquiatra ocasional que sabe mucho sobre el bien y

el mal, sobre cómo deben hacerse las cosas, lo que es de buen gusto o no, y así sucesivamente. Ese psiquiatra siente

que tiene un espíritu misionero, por lo cual trata de trasferir sus propios valores a sus pacientes. No sólo es esto muy

duro para el paciente, sino que torna difíciles las cosas para cualquier otro psiquiatra que desea que se haga algo útil.

Creo que el papel del psiquiatra es descubrir el origen de las consideraciones de la indecencia y la decencia, lo bueno y

lo malo, etc. a excepción de los campos en los cuales no existe prácticamente la duda. Aun en los casos en que el

psiquiatra está completamente seguro de que no hay duda, siempre vale la pena de mantener abierto un resquicio en su

mente para la posibilidad de que tal duda exista. Yo, por ejemplo, me opongo enérgicamente a toda violencia; tanto

me opongo, que trato de eliminarla en los fatuos que crecen a mí alrededor. No obstante, existen hoy sobre la faz de la

tierra un gran número de situaciones en las cuales reconozco que la violencia es, por cierto, la actividad indicada.

Supongo que los muchos años de intenso interés en lo que ocurría en una sala particular de un hospital de alienados en

la que yo trabajaba, ha hecho mucho para acentuar mi intolerancia de la violencia física a mi alrededor, porque la

violencia en las salas de un hospital de enfermos mentales ejerce trascendentales influencias malignas sobre la gente

que no es aquella directamente sometida a dicha violencia. No obstante, a pesar de mi actitud respecto a la violencia,

en general trato de desalentar la práctica de dar consejos sobre esa cuestión, lo mismo que sobre cualquier cosa

definitiva, grandes problemas sociales, etcétera.”

144

encuentre, lo antes que le sea posible, alguna manera de desprenderse de la situación-entrevista sin

la menor torpeza y sin perjudicar la labor que ya ha realizado. En realidad, una gran cantidad de

trabajo excelente en las entrevistas psiquiátricas es horriblemente perjudicado, si no totalmente

destruido, en los últimos minutos.

Esto es tan cierto en lo que se refiere a la despedida al final de una entrevista en una serie

de ellas, como lo es de la despedida en una situación en la cual el psiquiatra no volverá a ver más

al paciente. Es más, cuando el psiquiatra tiene que vérselas con una cierta clase de paciente

obsesivo, he podido comprobar que la despedida de cada entrevista de una serie puede presentar

un verdadero problema, a tal punto que, durante años, he estado meditando sobre la conveniencia

de tener dos instalaciones de oficinas. Al final de tales entrevistas, una vez que he terminado de

decir lo que tenía que decir, yo me pondría de pie repentinamente, pasaría por una puerta colocada

detrás de mi sillón y me pondría a trabajar en mi siguiente entrevista, dejando librada a la enfermera

o a mi secretaria la tarea de acompañar a mi ex entrevistado hasta la puerta de la calle,

sólo con el propósito de evitar la molestísima agitación que produce tal paciente, en su afán de

obtener algo más sobre algo. El exacto significado de ese “algo más sobre algo” jamás se torna

claro para mí. Esa gente no dejaría al psiquiatra si le fuese posible. Después que uno ha formulado,

con el cuidado más extenso, algunas verdades realmente importantes, y se ha puesto de pie para

mirar hacia la puerta, con la esperanza de que el paciente se dirigirá a ella, esa persona puede

decir, a lo mejor: “Dígame, doctor, ¿le parece que hoy hemos logrado algo realmente útil?”, o algo

muy parecido. Todos esos desesperados esfuerzos tendientes a lograr alguna clase de tranquilidad,

o la gran fórmula, surten el efecto general de confundir todos los problemas que ya habían sido

aclarados anteriormente con tanto esfuerzo. Y de esa manera —y conste que no trato de hacerles

reír a ustedes—, el entrevistador será muy sabio si aprende la forma de excluir lo más rápido que

le sea posible al paciente, cuando la entrevista ha tocado a su fin. Algunas veces eso necesita gran

habilidad pero es muy importante. En otras palabras, el psiquiatra no debe volver atrás para insistir

sobre puntos ya discutidos y estudiados, del mismo modo que no debe explicar todo aquello que

ya ha sido debidamente aclarado y que por mucho que se repita no se conseguirá aclararlo más. El

psiquiatra es un experto, y debe serlo en grado suficiente como para poner fin a la entrevista

cuando ésta, a su juicio, ha terminado. De lo contrario, una gran parte del beneficio de su labor

puede ser anulada literalmente.

Lo mismo puede decirse respecto a la despedida formal. Hay maneras de desprenderse de

la gente; y también hay maneras —según me parece, mucho más comúnmente manifestadas— de

pasarse momentos de gran molestia para desprenderse uno, de modo que todo cuanto se ha

conseguido realizar de bueno en el intento final de consolidar los beneficios de la entrevista es

confundido o anulado por los esfuerzos de la pobre víctima y el entrevistador, en el sentido de

estrecharse las manos, para terminar el uno con el otro. Ésa no es, no puede ser, una técnica

conveniente. No existe razón alguna por la cual uno debe sufrir una agotadora agitación al tratar de

decir adiós a un entrevistado. No deben producirse esas numerosas y diversas preguntas que ya

han sido contestadas muchísimo antes, o que jamás serán contestadas. El final debe ser breve,

respetuoso, de una clase que no confunda lo que ya ha sido realizado.

145

X. PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN

EN LA ENTREVISTA12

En nuestro trato con las personas debemos darnos cuenta que siempre existen reservas en la

comunicación, cosas que a todos nosotros senos enseñan desde la cuna en adelante, que son

peligrosas y que no debemos ni pensar en ellas, mucho menos hablar libremente sobre las mismas.

De tal modo el entrevistador reconoce automáticamente, y como preliminar de toda comunicación,

que ninguno de sus pacientes habrá de ser sencillamente ‘franco’. Tal fenómeno es puramente del

lenguaje, y no describe las relaciones interpersonales.

El impedimento principal de toda comunicación es, sin disputa, la ansiedad. Hay momentos

en que la ansiedad por parte del entrevistado es inevitable o hasta necesaria, pero en general una

parte muy importante de la labor del entrevistador es su empleo de la habilidad para evitar una

ansiedad innecesaria. Hay dos aspectos importantes en esta forma de manejar la ansiedad: el

primero es que uno intenta evitar provocarla, y el segundo que uno se esfuerza para limitar su

desarrollo. La instigación de confianza podría considerarse como una tercera técnica para manejar

la ansiedad, cuando se refiere a un movimiento terapéutico, hábil y adaptado a un fin, en las

relaciones interpersonales. Empero, no me refiero aquí al empleo de palabras tranquilizadoras, que

únicamente representa un intento, por parte del terapeuta, de hacer algo de magia con el lenguaje,

y por lo general una cuestión de que el terapeuta se tranquilice a sí mismo más que al paciente.

Sobre este punto, tendré ocasión de decir algunas palabras adicionales más adelante.

Los problemas que se presentan en el manejo de la ansiedad son, a mi juicio, bastamente

más claros si, sean cuales fueren las predilecciones iniciales o el adiestramiento anterior del

psiquiatra, éste se aviene a aceptar mi definición de la ansiedad. En el sentido en que yo empleo el

vocablo, la ansiedad es una señal de que la propia estimación y el propio respeto se encuentra en

peligro. Es esta una señal que se produce con una característica de notable anticipación, es decir: la

ansiedad es, con frecuencia, una señal de una disminución prevista de la propia estimación. En este

sentido, la ansiedad funciona de manera muy mansa y generalmente no muy perturbadora, puesto

que, por lo general, precede a lo que perturbaría el propio respeto, indicando, por su sola aparición,

que tiene que realizarse un cambio en la progresión de la actividad —o aunque sólo sea en la

progresión del pensamiento— a fin de asegurar el mantenimiento de un apropiado respeto hacia

uno mismo. Dicho en otros términos, la ansiedad es una señal de peligro para el respeto hacia uno

mismo, para la consideración que pueden tenerle a uno las personas significativas presentes,

aunque éstas sean tan sólo figuras ideales de la niñez; y esa señal, a igualdad de otras cosas,

conduce a un cambio en la situación.

En la entrevista psiquiátrica, en la cual el psiquiatra se presume que está relativamente por

encima del poder del paciente, este cambio consiste con frecuencia en que el paciente hace algo

para provocar el desorden de la situación. Lo que hace con mayor frecuencia, según creo, es

12 [Nota de los editores: Contrariamente a los otros capítulos de este libro, éste no representa una conferencia según la

pronunció Sullivan, como tampoco incluye él este tópico en su bosquejo para su serie de conferencias. Este capitulo

une diversos comentarios que Sullivan hizo en distintos momentos de todas esas conferencias —algunas veces como

digresiones, otras como respuestas a preguntas formuladas por los estudiantes— respecto a los problemas de la

comunicación en la entrevista psiquiátrica, y en particular sobre la ansiedad considerada desde un punto de vista

clínico.]

146

irritarse, pues la mayor parte de las personas, cuando están aunque sea levemente ansiosas, en una

relación con un individuo relativamente extraño para ellas, se irritan, y algunas lo hacen hasta

cuando se trata de sus más íntimos amigos. Después de la irritación, el movimiento más frecuente

que se realiza para evitar la ansiedad es el de desarrollar un malentendido, en cuyo caso la persona

comienza a hablar de alguna otra cosa distinta. Ese malentendido es de un carácter tan panicular

que me refiero a él empleando el término especial de desatención selectiva, con lo cual quiero

decir que la persona no nota (o no le presta atención), lo que ha provocado la ansiedad, y desvía la

conversación hacia otro tópico. Si ese movimiento fracasa, la persona puede experimentar una sería

ansiedad, en cuyo caso se mostrará incapaz de una actuación constructiva o útilmente

comunicativa.

Quizás yo debería comentar en ese punto el concepto de la ‘resistencia”, en lo que pueda

relacionarse con la ansiedad. Descartando para nuestro propósito presente la derivación del

vocablo y sus antiguas definiciones, diría que, en general, ha llegado a significar algo que se opone

a lo que se presumía que era útil. No me opongo muy terminantemente a la idea de que la ansiedad

pueda ser considerada como “resistencia”. La ansiedad es siempre un impedimento para el ajuste y

un obstáculo para la comunicación, tanto en la situación terapéutica como en cualquier otro caso.

Todo concepto que contenga, juntamente con sus otras cualidades, alguna insinuación de que se

reflejará desfavorablemente en a estimación del psiquiatra hacia el paciente, provocará ansiedad en

este, y la ansiedad provocará a su vez la ‘resistencia”. Es decir, que siguiendo la introducción del

tema amenazador, las cosas ya no salen tan bien o tan fácilmente. El paciente empieza a emplear

toda clase de argucias para evilar una colisión total con el tópico perturbador, y el instrumental

disponible al ser humano para hacer algo en ese sentido es con frecuencia excesivamente

impresionante. Pero es predsamente de cosas como éstas que está integrada la práctica de la

psiquiatría. Y no pueden ser, en consecuencia, más que materia para nuevas observaciones y

estudio. En una palabra, son datos.

Todo esto no está limitado a la entrevista psiquiátrica. Hasta los amigos más queridos —

que verdaderamente se asustan uno al otro en ocasiones al descubrir que han estado pensando de

manera similar con anterioridad a cualquier comunicación verbal sobre un tema determinado—

saben perfectamente que hay algunas cosas que uno cuida extraordinariamente de no comunicar al

otro. Ciertas cosas podrían molestar a la otra persona y posiblemente poner en peligro la amistad.

Y lo mismo ocurre en todas partes. Siempre hay reservas, intentos de llegar a un arreglo hábil, evasiones

sutiles y así sucesivamente. De esta manera, sus apariencias en la entrevista psiquiátrica no

constituyen, en modo alguno, una crítica contra el psiquiatra o su capacidad como tal; no

representan la conclusión del paciente de que ci médico es un débil mental y que es posible

engañarle. Son necesarias, puesto que están profundamente arraigadas en la personalidad. Hasta

donde el entrevistador reconozca que eso es así, tanteando hábilmente su camino entre aquello que

es inevitablemente así con respecto al paciente, y aquello que está exquisitamente ajustado al

entrevistador, podrá cortar rápidamente las ilusiones engañosas del paciente respecto a lo que le

será posible hacer o decir que pueda pasar inadvertido para el entrevistador. Si éste cae en la

cuenta y considera ofensiva alguna evasión que es completamente natural en el paciente —evasión

que sus padres gastaron mucho tiempo en inculcarle— el psiquiatra no es, evidentemente, un

experto en relaciones interpersonales; su irritación ante la evasión del paciente desvía y reduce la

posibilidad de un buen resultado.

147

La primera manera de “manejar” la ansiedad, que ya he mencionado, consiste en evitar

provocarla innecesariamente, y en la entrevista eso es, con frecuencia, una cuestión cJe progresión

y transición. Hasta donde lo permite el trabajo, el psiquiatra deberá tratar de proceder con simple

claridad, de tal modo que el paciente pueda seguir sin esfuerzo la dirección de su pensamiento, ya

que si el paciente no tiene la menor idea de lo que el psiquiatra trata de hacer, éste, y de manera

sumamente patética, estará propenso a no obtener tampoco una idea de lo que el paciente quiere

decir cuando le formule alguna declaración. Es así que resulta conveniente, a no ser que medie una

razón clara para mostrarse un poco sutil y misterioso, ser completamente directo, simple y claro.

En la experiencia personal de cualquier psiquiatra éste debe haber encontrado sin duda personas

cuyas mentes saltan de tal manera de un tópico a otro, que la mitad de las cosas que dicen tienen

por fuerza que asombrar al terapeuta. Con tiempo y tranquilidad a su disposición, el psiquiatra

podría quizá descifrar de qué manera diversas observaciones formuladas por el paciente surgieron

de lo que se estaba diciendo o lo que se había preguntado, pero en general el psiquiatra tiene

solamente la sensación de que: “Bueno: parece que se trata de una persona extraña”. Hay otras

personas con las cuales resulta tan fácil hablar, que el entrevistador dice muchas cosas más que las

que pensaba decir, y si se detiene a pensar por qué las ha dicho, por regla general se enontrará con

que cada tópico se fue desarrollando, en “forma natural”, del que le precedió. O silos hechos no se

produjeron en la forma más “natural”, entonces quiere decir que muy probablemente hubo una

muy cuidadosa atención a las transiciones, de tal modo que el psiquiatra no se vio sorprendido en

ningún momento. Las preguntas que fueron formuladas parecían correctas y sensatas, y la persona

entrevistada parecía mostrar, en todo momento, una comprensión bastante sensitiva de lo que el

psiquiatra estaba tratando de evocar en su mente, por lo cual resultó tan fácil seguir y seguir, sin la

menor dificultad.

De la misma manera, el entrevistador competente introduce por regla general cada nuevo

tópico con ciertos gestos de conversación que ponen fin al tema que se estaba tratando y abren la

mente a otro nuevo. Si presenta un nuevo punto de vista o una diferencia de opinión, lo hace de tal

manera que indica en forma clara que lo que dice no significa en modo alguno una crítica a la

posición del entrevistado como personalidad. Cualquier paciente que llega al consultorio de un

psiquiatra está propenso a la inseguridad, y esa inseguridad aumentará de manera considerable

cada vez que el paciente tenga que detenerse y pensar: “¿Adónde querrá ir a parar el doctor? ¿Qué

quiere decir esto?” Semejante aumento de la inseguridad tiene casi seguramente que producir

cierto trastorno a la entrevista.

Y al llegar a este punto, voy a decir unas palabras respecto a lo que nosotros llamamos

“bloqueo”. Es este un término de significado más bien indeterminado, pero comúnmente se refiere

a un estado en el cual la progresión del enfoque del habla por medio de vigilancia —la preparación

de las cosas que se van a decir— se ve muy seriamente perturbada por impulsos contradictorios,

ninguno de los cuales predomina. Dicho en otros términos, los impulsos tienen prácticamente una

impotencia idéntica, ye! resultado lógico es que el paciente no dice nada y se siente sumamente

molesto. Existen muy escasas probabilidades de que se dé cuenta de los impulsos contradictorios;

en algún punto de “desacuerdo”, o ‘disensión”, se limita a quedarse mudo, o como se dice en

psiquiatría, “en blanco”.

148

La mayor parte de las cosas que nosotros decimos, son revisadas antes de decirlas. Se trata

de un proceso de fantástica rapidez, porque siempre hay una gran cantidad de cosas que revisar. La

persona que está razonablemente segura de lo que está tratando de hacer, y razonablemente segura

de que tiene que producirse por fuerza un número muy grande de errores e inexactitudes, dirá con

frecuencia cosas que requieren ser modificadas después de haberlas dicho. Es decir, aun cuando

esa persona pase de la revisión inicial, que es extremadamente apresurada, a oír esas cosas igual

que las ha oído la otra persona, se da cuenta de que son inadecuadas y de que necesitan una

corrección. Si todo ese procedimiento es “bloqueado” en el momento en que el paciente se dispone

a hablar, resulta fácil comprender por qué entonces se dice tan poco.

El grado hasta el cual una persona se verá libre de esos ‘bloqueos’ es, en medida

extraordinaria, la resultante de la facilidad y libertad con las cuales puede expresar todo cuan-tose

le ocurre, y de esa manera, la simple y fácil progresión del interrogatorio evitará con frecuencia la

precipitación de esas obstrucciones. Por ejemplo, el hecho de formular una pregunta indirecta

puede dar como resultado, algunas veces, un bloqueo. No obstante, es muy posible que él mismo

no sea ni siquiera advertido, ya que todos nosotros, en el proceso decrecimiento, nos tornamos

muy hábiles en lo que respecta a acomodarnos o adaptarnos a lo que equivale a una falta de

comunicación con la persona con la cual estamos hablando; y de esta manera, uno puede suponer

que se ha comunicado algo que en realidad no fue dicho. La pregunta indirecta, compuesta de un

comentario corrido, agregados, correcciones y demás, que contiene lo que uno desea saber o

sugiere la información que se desea, es, posiblemente, el modo ideal de obtener información de tal

manera que uno pueda considerarse razonablemente seguro de lo que está comunicando.

De este modo es conveniente, por regla general, evitar esas desconcertantes cesaciones o

‘lagunas’ en la comunicación, y proceder paso a paso y siempre sin salirse de la comprensión de la

otra persona, de tal manera que ella experimenta la sensación de que sabe adónde se dirige el

psiquiatra y por lo tanto, sabe lo que está diciendo. Esto es, precisamente, a lo que me referí con

anterioridad cuando mencioné la ‘transición suave” en la entrevista.

Una consideración que puede llevarnos a no mostrarnos tan simples y obvios ene! tren de

nuestro interrogatorio es, asimismo, la de evitar provocar la ansiedad, es decir, cuidar en todo

momento que no se produzca una descomposición o perturbación del paciente. Hay algunas zonas

en la investigación en las cuales el psiquiatra no permite a su paciente que siga sus pensamientos,

cuando es deseable que el paciente esta por así decirlo desconectado por un momento, a fin de

evitar que pueda tener una línea de pensamiento demasiado perturbadora. El psiquiatra no se

embarca jamás alegre e irreflexivamente en cosas que con toda seguridad provocarán en el

entrevistado una horrible tensión y una incertidumbre respecto a la manera en que responderá el

psiquiatra a lo que él dice. Además, cuando la intervención de la ansiedad torna imposible para e!

paciente seguir adelante en una dirección determinada —cuando el psiquiatra ve que la tensión de

su entrevistado está aumentando hasta el punto de obstaculizar !a comunicación, descubrirá que es

prudente abandonar de manera enfática el tópico que se está discutiendo, para introducir otro

nuevo. Posiblemente se pueda volver al anterior más adelante. En efecto, la mayor parte de los

tópicos del humano vivir están tan entrelazados entre sí, que es posible al psiquiatra enfocar uno

desde seis o siete direcciones diferentes. Suele ocurrir algunas veces que algo que ha provocado

considerable ansiedad cuando fue discutido en primer lugar, resulta mucho menos intimidador

149

para el paciente cuando se investiga más adelante, empleando otro enfoque distinto. Debido a que

las personas son incapaces tan a menudo de comunicar nada útil cuando están muy ansiosas, el

psiquiatra no debe hacer esfuerzo alguno tendiente a perturbar innecesariamente al entrevistado.

Es más, demostrará su verdadera habilidad evitándolo.

Yo suelo realizar uno de esos enfáticos movimientos de un tópico a otro — “transiciones

abruptas”, como las denomino— cuando preveo que no habrá en esa entrevista particular tiempo

suficiente para disminuir la ansiedad del paciente hasta proporciones razonables. En las primeras

etapas del trabajo psiquiátrico, resulta ciertamente muy arriesgado permitir que una persona se

torne intensamente ansiosa, y luego cortar bruscamente la entrevista simplemente porque el reloj

apunta con sus agujas a una cierta hora; ésa es una manera de intimidar a los pacientes respecto a

todo lo que se refiere a la psicoterapia, lo cual puede muy bien demorar casi intolerablemente el

momento en que ellos se dispongan a trabajar de manera intensa, y es, al mismo tiempo, una forma

de aumentar la proporción de suicidios —proporción que puede denominarse creciente— e internaciones

en los hospitales para enfermos mentales.

Una de las mayores responsabilidades del psicoterapeuta consiste en tratar de llevar al

paciente hacia la disminución de la ansiedad, antes que llegue al final de la sesión, en lugar de

provocarle un estado que le cause una creciente ansiedad. Cuando la ansiedad del paciente va en

aumento, esa abrupta transición, en la cual el psiquiatra destruye simplemente la situación

comunicativa y presenta otra distinta —en la que se produce un cambio del tópico provocado por

el psiquiatra— llega, por lo general, como un evidente alivio para el paciente, y además puede

ejercer sobre él una neta influencia educativa. Por ejemplo, en las primeras fases de la entrevista,

antes de que lo que yo denominaría una situación segura haya sido establecida, si observo que mi

paciente se está tomando muy tenso sobre algo ocurrido en la última parte de la sesión, suelo

volverme a él hasta ponerme cara a cara, o indicarle de alguna otra manera que estoy atento, y le

digo: ‘~Usted se está poniendo muy ansioso, verdad? Bueno, ¿qué prisa tenemos en llegar a

solucionar este punto? Podemos dejarlo y pasar a otro, ¿no le parece?” Eso es precisamente lo que

yo llamada una transición abrupta. El elemento educativo radica en lo que yo he dicho sobre la

ansiedad: quiero que el paciente comprenda por qué intervine interrumpiéndolo, pero no quiero

endilgarle toda una disertación al respecto.

Incidentalmente, las disertaciones —esas hermosas y pomposas explicaciones del

psiquiatra respecto a lo que está haciendo y a lo que cree, etc.— suelen ser muy, pero muy

propensas a malograrse en las primeras etapas del interrogatorio detallado; algunos de mis colegas

han trabajado con analistas excelentemente dotados, pero no oyeron casi nada de lo que les dijeron

esos analistas durante el primer año o dos. Sabían, sí, que era terriblemente importante pero, sin

que pudieran explicarse por qué, no les era posible captarlo; no dejaba rastro útil alguno. Yo creo

que el desarrollo de la habilidad psiquiátrica consiste, en gran medida, en hacer mucho con muy

poco, es decir, realizar un movimiento bastante preciso que tenga muchas probabilidades de lograr

lo que se desea lograr con un mínimo de tiempo y de palabras. Si uno seda cuenta deja importancia

que tiene el efecto transicional en una situación comunicativa, comprobará que le es posible

perdonar al paciente esos extensos discursos que, en las primeras etapas de la psicoterapia, casi

nunca comunican lo que uno supone que ha dicho, a pesar de que uno puede haberlo dicho muy

elegantemente. Ocurre que, a menudo, el paciente no ha dicho nada del discurso; habla toda una

150

autoridad, y él cree que lo único que tiene que hacer es mantener una actitud de reverenda, y estar

listo en todo momento para hacer algo una vez que el psiquiatra —la autoridad— se detenga.

Otra grave limitación de la suave y fácil progresión del interrogatorio se presenta cuando el

psiquiatra se ha complicado tanto con el paciente —con su sistema del yo— que este le está

informando lo que deliberadamente no es cierto, lo que resulta a todas luces demasiado costoso.

En este caso, una fácil progresión del interrogatorio no hará sino prolongar un movimiento

infortunado. Para suprimir estas operaciones de seguridad, yo empleo una transición acentuada. Es

posible que no cambie el tema, pero sí cambio la comunicación al mostrar rastros —o a veces

grandes expresiones— de sátira, fastidio, intranquilidad o algo por el estilo. Ahora bien, no

recomiendo ese sistema a otro; cada psicoterapeuta incorpora a su trabajo su propio equipo, el cual

emplea todos los días con otras personas, una parte de él con beneficios y otra parte con perjuicios.

El problema, para todo psicoterapeuta, es seleccionar las cosas que se entienden con otras,

y tratar de construir su argumento psicoterapéutico con esos elementos.

Hasta aquí he estado refiriéndome principalmente a las técnicas de progresión y transición

en la entrevista, como medio de evitar la ansiedad en el paciente, y restringir su desarrollo cuando

aquélla existe. Incidentalmente, es ese último problema en el que piensan todas las personas

cuando preguntan al psiquiatra: “¿Cómo maneja usted la ansiedad?” En otras palabras, no se están

refiriendo a la ansiedad como una advertencia anticipada y de fácil operación de un peligro a la

autoestima, sino a la muy severa pérdida de euforia cuando la persona tiene la sensación de que su

seguridad ha disminuido realmente, cuando su propia consideración, o un cálculo de la

consideración que otra persona tiene por él se han reducido verdaderamente yen forma notable.

Cuando el entrevistado sufre una pérdida tan seria de euforia, es posible algunas veces al

entrevistador, si se mueve con gran rapidez en cuanto aparecen las señales de ansiedad, restringir

su desarrollo por algunos medios que no son la transición, o tranquilizar otras veces al paciente, si

—como ya he dicho anteriormente— esa no es una simple cuestión de emplear verbalismos

tranquilizadores. Por ejemplo, algunas veces el entrevistador puede formular una pregunta que

lleva al entrevistado a responder con lo que él considera una confesión perjudicial para sí, de tal

modo que se torna de inmediato intensamente ansioso, a pesar de que quizá logre cubrir esa

ansiedad con sentimientos igualmente intensos de irritación o cualquier otra emoción. El remedio

está en que el entrevistador formule entonces una pregunta referente a la “confesión perjudicial”.

Por ejemplo, puede preguntar: “Bueno, ¿se supone que yo debo pensar muy mal de usted debido a

eso?’ Esta puede parecer una operación extraña, pero la verdad es que su valor está en que pone en

palabras el contenido de las señales de ansiedad del entrevistado. La respuesta, por regla general,

es ‘si’, y el paso siguiente debe ser preguntar: “¿Y cómo se explica eso? ¿Qué hay de lamentable

en tal cosa?” Sin esperar una respuesta, el entrevistador explica que si bien el entrevistado puede

considerar el hecho aludido como algo ante lo cual debe sentirse profundamente avergonzado, etc.,

tales ocurrencias constituyen una experiencia universal de los seres humanos, si bien a lo mejor el

entrevistado no sabe eso, el entrevistador no puede evitar saberlo, y por lo tanto no le impresiona

mucho el dato “perjudicial”. Eso completa este proceso.

El entrevistador puede preguntar a continuación de dónde sacó el entrevistado la impresión

de que esa cosa particular que le ha producido ansiedad es tan deplorable. En todo esto, si el

151

entrevistador actúa suavemente y con toda naturalidad, de manera espontánea como para

convencer —en lugar de producir la impresión de que simplemente es un hombre muy hábil en el

sentido técnico— es posible que descubra algo de verdadera importancia en la persona, una

vulnerabilidad en la organización del yo que esté especialmente relacionada con una pestilente

censura moral en el pasado.

La tranquilización de adolescentes esquizofrénicos parece consistir casi enteramente en

eso: tratar de descubrir qué diablos es tan terrible, y por qué diablos es tan terrible. Una de las

cosas que era considerada como más terrible en la adolescencia masculina era la masturbación. No

sé cómo están ahora las cosas en ese sentido, pero en mis años mozos esa “costumbre” o práctica,

como se le solfa denominar, llevaba consigo una pesada carga de censura moral. Algunas veces,

cuando yo estaba entrevistando a un varón adolescente, solía decirle, después de tantear eso y lo

otro un rato y obtener solamente respuestas en blanco: ‘Bueno, supongo que usted es otra de esas

personas que han sido arruinadas por la masturbación. ¿Me equivoco?” Algunas veces el paciente

no indicaba que tal era la lamentable y funesta verdad. Creo que mi pregunta, por la forma en que

la formulaba, resultaba extremadamente tranquilizadora para el paciente, puesto que introducía la

idea de que muchas personas se consideraban arruinadas por la masturbación, pero yo veía las

cosas de manera distinta. Una vez creada de ese modo la impresión de que ésa no era, de ninguna

manera, la primera vez que yo había escuchado esa historia triste y en cierto modo errónea,

agregaba: “Y ahora, dígame: ¿hasta qué punto se masturbó usted para llegar a esta ruina?” Y

trataría de emplear cierta sátira al nombrar, repetida, la palabra “ruina”. Por regla general,

descubriría que la persona se masturbaba una vez cada quince días, o algo parecido, y entonces

querría saber durante cuánto tiempo prosiguió esa costumbre. Y mientras insistía en ese tópico,

daría la impresión de que estaba luchando contra un absorbente tedio, y eso también resultaba

tranquilizador, puesto que mostraba que no me encontraba excitado en absoluto ante esa cuestión

supuestamente terrible. Una vez que había descubierto que el joven había estado librando una

terrible lucha durante los últimos dos años y medio, jurando repetidas veces que “no lo haría más”

pero sólo para caer de nuevo en el miserable hábito, me desprendería de un casi estupor, para

decir: ‘Sí, sí, comprendo. Ahora, dígame: ¿cómo apareció esa ruina? ¿Cómo observó usted que las

cosas empezaban a ir mal?’ Y ante esa doble pregunta, comenzaría a escuchar un relato de sus

relaciones con la gente, yeso me interesaría más y más conforme el rek to avanzaba. Tal vez una

hora después, yo diría: ‘Vamos, ¿a qué se debe que usted relacione la masturbación con todo eso?

¿Cómo es que ambas cosas se relacionan en su mente?” Si para entonces yo había obtenido ya

éxito, la persona se mostraría propensa a decir: “¿Es que acaso no están relacionadas?”, y yo

respondería: ‘Sí, por el hecho de que usted ha sentido todas esas cosas, pero no sé de qué otra

manera”. Y con esto, quizá yo consideraría haber realizado una buena tarea.

La cuestión es que resulta completamente inútil tratar de tranquilizar a un adolescente —o

cualquier otra personas uno no sabe sobre qué tiene que tranquilizarlo. Y por regla general, uno no

sabe, en efecto, sobre qué tiene que tranquilizarlo, aparte de algunas cosas seguras —como solía

serlo la masturbación—; y aun en ese caso, era necesario que la persona se lo dijese a uno, antes

que fuera posible hacer algo al respecto. No es posible que el psiquiatra realice milagros ni magia

alguna con palabras tranquilizadoras. La magia se produce en las relaciones interpersonales, y la

verdadera magia es realizada por el paciente, no por el terapeuta. La habilidad y el arte del

terapeuta radican en hacer que las cosas se mantengan suficientemente simples, de manera tal que

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suceda algo; en otras palabras, él no hace más que aclarar el campo pata un cambio favorable, y

luego trata de evitar que su actuación pueda constituir un estorbo al desarrollo de lo que ha

cambiado.

Algunos pacientes muestran las formas en que están lamentablemente inseguros por medio

de un despliegue de marcada necesidad de que se les tranquilice. Por ejemplo, al serle preguntado

durante el reconocimiento si se casó con la mujer que fue su primer amor, es posible que un

paciente responda que no, e inmediatamente comience a preguntarse si su respuesta es correcta.

Desea que se le diga si debía o no debía casarse con su primer amor; hay siempre en él un deseo de

que el psiquiatra esté de acuerdo en que él es una buena persona, que puede seguir viviendo así y

que no tiene nada de qué avergonzarse. Todo esto roba una cantidad considerable de tiempo. Sin

embargo, la inseguridad que está revelando el paciente es un aspecto muy importante de este

problema, y algo que bien vale la pena descubrir.

Algunas de esas personas tratan de echar a perder todo, aunque sin saberlo, al andar a

tientas en busca de una mágica tranquilización final de la entrevista. Esto puede suceder al fin de

una primera entrevista con un paciente que el psiquiatra tiene el proyecto de tratar, o con uno a

quien envía a otro psiquiatra para que lo trate. También puede ocurrir durante el curso de

psicoterapia intensiva. Sea como fuere, el psiquiatra no debe tratar de realizar milagros privados al

finalizar la entrevista. No hay otra justificación más que la propia inseguridad del psiquiatra —que

no es justificación en absoluto desde el punto de vista del paciente— para cualquier intento de

tranquilizar, a no ser que el psiquiatra se encuentre en condiciones de documentar todo cuanto

dice. No quiero sugerir que el entrevistador debe arrojar secamente el consultorio a la persona que

dice repentinamente al fin de la entrevista? “Dígame, doctor: ¿hemos logrado algo que sea útil?”

Pero en semejante situación, yo trato, por medio de mi respuesta, de que el paciente se dé cuenta

de la extremada impertinencia de su frase final, pero al mismo tiempo dejándole lo

suficientemente intrigado como para que vuelva a pensar detenidamente en la entrevista. De tal

modo, puedo mirarle con sorpresa al oír su pregunta, y murmurar como para mí, moviendo la

cabeza apenado: Qué cosa...!” dejándole que mastique esas dos palabras y saque de ellas las

deducciones que se le ocurran. Tengo la esperanza de llamar su atención al carácter ridículo de su

intento de sacar esa clase de conejo del sombrero de copa.

Algunos entrevistadores, en particular aquellos que son inexpertos, se sienten llamados a

derramar un poco de calmante sobre la víctima al finalizar una entrevista, como si descubrir qué es

y dónde está la dificultad no fuese ya, de por sí, una tarea inmensa. Tales terapeutas dicen a un

paciente que, aunque no ven con entera claridad cuál es la dificultad o aflicción, están muy seguros

de que les será posible descubrir lo que es, y que puede arreglarse, todo lo cual, a mi modo de ver,

no es más que una magia falsa e irrealizable. En efecto, puede perturbar al paciente cuando se

ponga a pensar en eso, puesto que no creo que resulte particularmente beneficioso para el paciente

darse cuenta de la gran distancia que falta por recorrer todavía, antes de que el experto sepa mucho

sobre lo que está ocurriendo.

En algunas ocasiones, un paciente pide con cierta urgencia a último momento que el

psiquiatra acceda a atenderlo al día siguiente, con todo el aspecto de hallarse poseído de una

violenta ansiedad y de estar dispuesto a hacer algo, quién sabe que, al respecto. Mi sugestión, en

tales casos es indicarle una hora del día siguiente a la cual él puede llamarme para saber si puedo

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atenderlo, pues ello dependerá deque me quede libre el tiempo necesario para una sesión.

Probablemente se producirá un intervalo lúcido, tal vez mientras el paciente se dirige a su casa, o

cuando está acostado esa noche, durante el cual pueda recapitular todo lo que ha sucedido. Si

después de esa recapitulación sigue con su idea de yerme al día siguiente, siempre le queda el

recurso de tomar el teléfono y llamarme para averiguar si puedo recibirlo. Pero si verdaderamente

se siente tranquilizado como consecuencia del intervalo lúcido, y yo ya he accedido a su pedido, se

sentirá en ridículo, e incidentalmente, puesto que resulta muy desagradable sentirse ridículo, es

muy posible que se pregunte si yo, el exporto, no seré también un poco tonto, oque piense que no

tengo otra cosa que hacer que correr a citas de emergencia al día siguiente.

En resumen: cuando el psiquiatra no puede tranquilizar al paciente más que recurriendo al

medio de la magia, la actitud más sensata es no intentarlo. Cuando uno no sabe qué decir en

particular, no diga nada. Sin embargo, no es necesario que el psiquiatra recurra a secas negativas

cuando el paciente desea que se le tranquilice al finalizar una entrevista. Por el contrario, sólo

necesita darse cuenta de que la entreista, en lo que a él se refiere, ha tenninado, yen lo que se

refiere al paciente, la etapa que es posiblemente la más importante, está a punto de empezar la

apreciación retrospectiva de lo que ha experimentado. El psiquiatra debe de tratar siempre de dejar

las cosas de modo que eso ocurra, porque puede resultar sumamente valioso.

He mencionado anteriormente que una manifestación común de la ansiedad es el hecho de

hablar de todo menos del problema. Entonces, se pregunta la gente algunas veces, ¿cómo hace

usted para descubrir lo que es el problema, y cómo consigue que la persona entrevistada hable de

él? La regla, hasta donde me es posible formular una en el momento, es la que sigue: si uno sabe

cómo llegó al punto en el cual se presentó la ansiedad, puede adivinar a menudo lo que parecía

estar adelante, desde el punto de vista del entrevistado. Si uno sigue con suma atención lo que se

está discutiendo, y trata de propiciar una fácil comunicación a la vez que conseguir que las cosas

marchen, observará que el paciente se desvía de ciertos tópicos, de manera tal que sugiere en

forma evidente el área general del problema. Si uno se acerca a esa área, observa que el paciente,

con mayor o menor habilidad se desvía para hablar sobre cualquier otra cosa, antes de llegar a ella.

Pero obsérvese que el hecho de no llegar después de sólo un enfoque no prueba absolutamente

nada, como no sea el simple hecho de que uno no ha llegado; en ese oso, no se puede saber dónde

está la dificultad. No obstante, si uno prueba dos o tres veces, avanzando desde ángulos bastante

distintos hacia más o menos el mismo tópico, y todas las veces sin éxito, uno se encuentra en

condiciones de decir simplemente: “Observo que usted no me ha dicho una sola palabra sobre tal o

cual cosa. Evidentemente, resulta difícil discutir eso”. Y poniendo en palabras lo evidente, se

consigue a menudo que las cosas mejoren. Entonces el paciente puede decir con una fuerza considerable:

SI. Es que no me gusta hablar de eso’. Entonces yo puedo mostrarme asombrado, y mi

asombro significa: “Pues no veo que eso tenga absolutamente nada que ver. ¿Qué tiene de difícil

todo eso? ¿Por qué le desagrada a usted? ¿Es que se supone que no es respetable o algo así por el

estilo?”

Quisiera mencionar ahora una situación comunicativa que se presenta cuando el paciente

pierde parte de su cautela, pone en juego menos esfuerzo para mantener distancia con el

entrevistador, y se siente más libre de decir lo que acude a su mente. Entonces comenzará a

experimentar más agudamente el recuerdo de la gente significativa de su pasado. Habrá momentos

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en que el paciente engañará de tal modo al entrevistador debido a la situación que ha sido revivida,

que se producirá una situación paraláctica. En tal situación, hay en realidad tres personas: el

psiquiatra imaginario, a quien el paciente dirige su comportamiento y sus palabras; el paciente, que

reacciona ante esa persona imaginaria; y el psiquiatra, que está observando y tratando de obtener

alguna guía respecto a cómo será esa imagen ante la cual reacciona el paciente. Si el psiquiatra

identifica su papel y lo adopta durante un periodo de tiempo suficiente para que se convierta en

una ilusión perfectamente convincente o una desilusión para el paciente, entonces estará en

condiciones de preguntar a su entrevistado: “¿Es posible que usted piense que yo soy esto o lo

otro?” Ante lo cual puede ocurrir que el paciente responda: ‘Si, señor, claro que sí”. Entonces el

psiquiatra puede decir: “¿Cuándo empezó usted a pensar eso?” Y una vez que ha descubierto

cuándo comenzó todo eso, el psiquiatra dice: “¿No le parece curioso? Usted recuerda que yo he

dicho tal y tal cosa que son incongruentes con esa persona imaginaria”. Y es posible que el

paciente responda: “Sí, es muy curioso”. Al llegar a este punto, el psiquiatra dice: “Bien, ahora

dígame: tiene que haber habido alguna persona en su pasado, muy significativa por cierto, que

obra exactamente de esa manera. ¿No recuerda usted quién puede ser?” Como resultado, es muy

posible que el psiquiatra descubra quién era en realidad aquella persona significativa del pasado

del paciente, es decir, la persona con la cual el paciente se encontraba siempre en una situación de

inferioridad, ya fuese la relación de ternura o no.

Tales instrucciones de personas del pasado no se presentan hasta después que el paciente

comienza a sentirse seguro cuando dice algunas cosas al entrevistador que por regla general jamás

diría. Y una vez que se ha alcanzado ese punto, el entrevistador sabio observa si las cosas

empiezan a presentarse en forma un poco extraña de una u otra manera; trata de enterarse en qué

consiste esa rareza, preguntándole al paciente sobre ella, y de esa manera descubre algo sobre

ciertas personas que figuraron en el pasado del paciente, cuyo gran significado puede no haber

sido nunca claro para él.

Un ejemplo especial en materia de evitar la ansiedad lo encontramos en el problema de

relacionarla con la persona paranoide en la entrevista. La ansiedad de la persona paranoide se

identifica por cualquier impulso tendiente a acercarse a otra persona. Si ocurre cualquier cosa que

hace que la persona paranoide sienta que alguien se está comportando bondadosamente con ella,

que la ama, desea que ella se sienta tranquila y feliz, etc., la persona paranoide experimenta

ansiedad. Al experimentarla, esa ansiedad es una señal o una advertencia de que se ha olvidado o

pasado por alto alguna cosa, y que esa persona ‘amiga” es peligrosa para ella. Por lo tanto, la

persona paranoide reacciona de manera hostil, aunque puede suceder que su reacción sea

demorada. En muchos casos, el terapeuta descubre que debido a que se mostró cariñoso con una

persona paranoide, esa persona es colocada ante la necesidad de inventar una idea más o menos

engañosa de lo que el terapeuta está tratando de hacer con ella.

De tal modo, se convierte casi en principio primordial para el psiquiatra tratar de estar

siempre distante cuando trata con una persona paranoide. Hasta puede adoptar una actitud seca

algunas veces. Estoy seguro de haber recibido una gran cantidad de información de personas

paranoides, por el solo hecho de que ellas creían que yo era una persona totalmente desagradable.

Formulaba preguntas desagradables en forma más desagradable aún, pero... obtenía respuesta. Si

hubiera hecho esas preguntas desagradables en forma amigable y bondadosa, esas personas se

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habrían confundido por completo respecto a lo que yo trataba de obtener con tales preguntas, y se

preguntarían, posiblemente asustadas, de qué delito trataba yo de declararlas culpables. Pero

cuando todo lo que esas personas proporcionaban por lo general a una situación social—su actitud

desagradable— era proporcionado por mí, no existía, el peligro de que se mostrasen amigables

conmigo, y por lo tanto de tornarse ansiosas y desconfiadas.

De este modo, mientras el terapeuta, en condiciones comunes deberá tratar de que las cosas

marchen como sobre rieles, cuando se encuentra frente a una persona paranoide debe preocuparse

especialmente de que todas las implicaciones, particularmente las más desagradables, sean

expuestas con entera claridad. Por ejemplo, he sugerido que, cuano el psiquiatra trata con el

adolescente esquizofrénico resulta de mucha utilidad que la conversación se realice tan mansa y

tranquilamente que el entrevistado se sienta sorprendentemente cómodo y se ponga a hablar sobre

cosas que no tenía la menor intención de mencionar. Pero cuando el psiquiatra está ante una

persona paranoide —para tomar la misma clase de ejemplo que acabo de mencionar— si yo digo:

“¡Ah...! Y supongo que usted considera que la masturbación lo ha destruido, ¿no es así?’, mis

palabras tienen, por fuerza, que sonar frías y casi insultantes. Ése es el secreto precisamente,

porque si él tiene la impresión de que yo soy un poco rudo, el mayor de los problemas que padece

una persona paranoide —el de las personas que actúan amigablemente hacia él— no se suscita en

absoluto. Tales personas le producen una sensación de aguda desventaja. Eso es precisamente la

ansiedad: una advertencia de inminente desventaja que inmediatamente provoca desconfianza y

diversos ‘movimientos enderezadores’.

A no ser que se adopten las precauciones debidas —y, con la experiencia, eso se convierte

en una operación casi automática—el entrevistador puede verse envuelto en alguna mala

interpretación muy seria. Existe una manera de manejar tal desventura. Si el psiquiatra posee cierta

agilidad mental y una claridad de foco sobre lo que está ocurriendo en el momento, le será posible

poner en palabras el carácter de aquella mala interpretación, si dice, por ejemplo: “¿Debo entender

que tal o cual cosa es lo cierto?” El paciente puede responder, con cierta cautela: “Sí”, y entonces

el psiquiatra replica: “¿Y puedo saber sobre qué base se llegó a esa conclusión? A renglón

seguido, el psiquiatra revisa todos los datos que puedan haber sido distorsionados para adaptarlos a

tal cuadro. Al tropezar con cualquier hecho que ha sido entretejido en él, el paciente delata, por lo

general, alguna clase de señal —un aumento de la tensión muscular o algo por el estilo— y

entonces el psiquiatra, un poco sardónico, destruye el carácter sospechoso de ese hecho inocente.

De esta manera va destruyendo el todo, pedazo a pedazo. Y puede terminar con una apariencia de

hallarse irritado y escandalizado, porque su valioso tiempo ha sido malgastado con esas malas

interpretaciones ridículas. Y es posible que descubra que el entrevistado está también irritado ante

el hecho de que el psiquiatra “lo ha puesto en evidencia”. Debe pasarse por alto eso, y la única

manera en que el psiquiatra podrá hacerlo es fingiendo estar muy disgustado ante la forma en que

han sido mal interpretadas las cosas. Y entonces, como movimiento final, puede decir: “Dígame: a

su juicio, ¿cuán a menudo se presenta esa mala interpretación en su vida ordinaria?” La pregunta

tiene sentido. El problema ya no está localizado en la relación existente entre el psiquiatra y su

paciente. De pronto, el psiquiatra se ha convertido en un gran experto: ha descubierto la dificultad

del paciente, y ha verificado la historia natural de un caso particular de la misma. Ante esto, el

paciente murmurará por regla general algo así: Bueno... Es posible que se presente de cuando en

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cuando”, ante lo cual yo acostumbro decir, aunque es desagradable: “Sí, deduzco que debe de ser

tan frecuente como eso’, y continuamos nuestro camino.

Si parece que estoy sugiriendo que el psiquiatra debe insultar a las personas paranoides,

ello quiere decir que he fracasado en mi intento de expresar claramente lo que quiero decir en

realidad. No sé lo que ocurriría si uno insultase a tales personas: los resultados podrían ser

verdaderamente emocionantes. Pero de cualquier modo, el psiquiatra no debe, para bien de todos

los interesados, tratar de mostrarse amigo de ellas. Entonces sí sé lo que ocurre y es emocionante,

pero muy desagradable por cierto. Lo que tiene real importancia en esas relaciones es mantener la

distancia, y emplear una bastante dura pero en realidad muy cuidadosa reserva. Con esa frase

“bastante dura pero en realidad muy cuidadosa”, quiero decir que el psiquiatra no debe infligir

heridas que no curen. Herir a la gente no es una parte de la entrevista psiquiátrica, a no ser que sea

necesario para abrir la mente a algo que es imprescindible resolver. El entrevistador puede ser muy

desagradable, pero siempre debe serlo de manera que, en cierto punto, no deje abierta una herida.

Todo aquello que haga a una persona sentirse “empequeñecida” suele dejar una herida de muy

larga cicatrización, y podrá ser cualquier cosa menos una ayuda en el desarrollo posterior de la

entrevista. El entrevistador trata con sumo cuidado de no humillar o empequeñecer a las personas

que entrevista; puede mostrarse notablemente desagradable y remoto, sin humillar en ningún modo

que no sea del deja interpretación. La humillación o el desprecio que necesitan una interpretación

antes de sentirlos, pueden ser interpretados en retrospectiva de una manera distinta, y por lo tanto

no resultan tan perdurablemente dañinos.

Confío en que he conseguido expresar claramente que el psiquiatra debe evitar el error de

dar consentimiento tgcito a la decepción o a muy serios errores por parte del paciente. Digamos

que usted, por ejemplo, es un joven psiquiatra, y que el primogénito de una familia muy

acaudalada, que ha sido recomendado a usted para su tratamiento, llega y le dice algo, cuya

probabilidad le produce la impresión de ser casi nula. Puede parecer la cosa más natural del mundo

decir: “¡Ah!.. ¿De veras?”, y seguir adelante con otro tópico cualquiera. Pero uno paga por esas

cosas y gradualmente aprende a hacerlo mejor, porque el paciente, en tales casos, no se queda en el

consultorio mucho tiempo. Pero el paciente no se quedara mucho tiempo probablemente, si el

psiquiatra le responde con sequedad y firmeza: “¡No puedo creer semejante cosa!”

En estos casos, el psiquiatra debe confirmar, primero, formulando las preguntas más

naturales, si el paciente tuvo intención de decir lo que dijo y que no hubo una mala interpretación

de parte suya sobre esa declaración. Y una vez que se ha asegurado de que la declaración del

paciente fue tan mala como a él le pareció —que el paciente acaricia una idea que no solamente es

equivocada sino también, en cierto sentido, es contraria a la posibilidad de que él viva en una situación

social con otras personas— no dice entonces: “¡Ah, sí, sí! ¡Qué interesante!”, sino más

bien: “Casi no puedo creerlo. ¿De dónde ha sacado usted semejante impresión?” Usted ha

apuntado una marcada excepción, por lo que dice.

Eso es todo cuando usted necesita saber, de acuerdo con mi experiencia, a fin de proseguir

adelante con La entrevista. Si algo parece que estuviese terriblemente fuera de lugar, usted exhibe

un gran asombro e interroga al paciente sobre ello; aun cuando usted no obtenga mucha

información, por lo menos habrá apuntado su excepción, yo concuerda tácitamente. A menudo, yo

me limito a mover la cabeza como si todo eso me confundiese, pero de tal modo que el geste sig157

nifique una decidida negación. El paciente se muestra con frecuencia muy agradecido porque yo

no estoy dispuesto a dejarme llevar de inmediato por una falsa interpretación sobre algo; aunque

quizás no le sea posible decírmelo directamente en ese momento, también a él le gustaría

desprender-se totalmente de esas molestias distorsionadas. Recuérdese siempre que por muy

enferma que se encuentre una persona, las probabilidades mayores están en favor de que sea más

como uno que distinta.

Es curioso el hecho de que el psiquiatra no desata una guerra santa respecto a los engaños

del paciente, pero al mismo tiempo no está de acuerdo con ellos y causa a menudo la impresión al

paciente de que él puede ser una persona sana y que no está complotada contra su entrevistado.

Eso puede producir resultados beneficiosos. Sin embargo, si el psiquiatra dice: “Sí, sí. Eso es muy

interesante. Y ahora, dígame algo sobre tal o cual cosa”, cambiando el tópico, el paciente puede

concebir la idea de que el psiquiatra es un chiflado, un hombre mediocremente adiestrado, oque

forma parte de un complot. Ninguna de esas ideas es, como se comprenderá, de la menor utilidad

para el progreso terapéutico.

Y ahora, quiero comentar una pregunta que se formula muy comúnmente: ¿Qué es lo que

produce un cambio favorable en una persona? ¿Cómo experimentan las normas del vivir una

alteración tan significativa en el sentido de mejorar?

Lo que impide a las personas experimentar un cambio favorable, es decir, obtener un

resultado provechoso de ciertas experiencias suyas, es el hecho de que no aprenden nada de dichas

experiencias o que, si aprenden algo, no es lo suficiente como para que les produzca mucho

beneficio. Puede conjeturarse que hay algo que se opone específicamente a que esas personas

aprendan lo suficiente. Pero si uno supone que el hombre es tan notablemente adaptable como yo

trato siempre de sugerir que lo es, la pregunta que se impone lógicamente es: ¿Por qué una persona

determinada no supera ese impedimento que se opone a que aprenda? ¿Por qué no continúa

avanzando esa persona? La respuesta está en el hecho de que, en algún momento o época de su

pasado se tomó peligroso para él preguntar sobre ciertos aspectos de lo que le sucedía. Es decir,

que tales preguntas estaban tan cargadas de ansiedad que ha seguido año tras año considerándose

amenazado por la experiencia en algún campo particular. Esa experiencia puede ser cualquier

cosa, desde decirle a un superior lo que él piensa en realidad sobre algo, hasta aproximarse a

miembros aparentemente cordiales del sexo opuesto, con la idea de perfeccionar su relación con

ellos por medio de un comportamiento genital. Sea lo que fuere, la primera experiencia le ha

enseñado que debe mantenerse alejado, no permitir pruebas y no empeñarse en aventuras en ese

campo peligroso. Cuando el campo es el concerniente a la lujuria, o algún motivo muy poderoso,

es posible que pueda aventurarse en él, pero sólo después de rodearse de tales precauciones que

convertirían a la aventura en prácticamente inútil.

Un ejemplar de tales precauciones nos lo brinda la persona que es completamente

promiscua pero que jamás tiene relaciones sexuales más que cuando se encuentra en completo

estado de ebriedad. Incidentalmente, ha sido expuesto de manera muy apropiada por uno de mis

colegas, al decir que el alcohol es ese material por medio del cual uno pone a prueba los ideales de

una personalidad, porque los ideales son notoriamente solubles en alcohol. Esa clase de personas

que estoy describiendo, tiene miedo de hacer ciertas cosas, a pesar de lo cual es seriamente

empujada a ellas por su sistema de motivación; de esa manera, ha concebido la feliz idea de

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despojarse de tal modo de sus capacidades más complejas, que le sea posible empeñarse en ese

comportamiento con una considerable vaguedad en cuanto a si era su deseo de hacerlo así, o el de

alguna otra persona, si ocurrió o no ocurrió, y demás. En estas circunstacias, por desgracia, la

experiencia se confunde muy seriamente, como consecuencia del deterioro de la capacidad de la

persona para mantener un claro contacto con su ambiente.

Lo que quiero decir es esto: cuando una persona llega al consultorio de un psiquiatra con

un problema, se supone que esa persona ha sido restringida en el uso de la totalidad de sus

capacidades. El problema del psiquiatra, en lo referente al tratamiento, es descubrir cuáles son, o

qué son los impedimentos que se oponen al empleo de todas las capacidades del paciente. Creo

que esto es profunda y generalmente cierto. Permítaseme que ilustre lo que digo como sigue:

Después de un número de ciertos movimientos extrañamente confusos del paciente, que mi

experiencia me ha enseñado que generalmente significa que está a punto de ser revelado un “Gran

Problema”, y una considerable demora ante la cual suelo mostrar una ligera impaciencia, es

posible que el paciente diga: Doctor... Tengo un problema sexual”. Puesto que yo sospecho que a

ese paso no llegaremos a ningún lado en la hora y media de la entrevista, puedo decir: “E

indudablemente, se trata de un problema homosexual”. Entonces, el paciente me contesta: “Sí

doctor, eso es”. Entonces quizá me entere de que mi paciente ha mantenido frecuentes relaciones

sexuales con una persona de su propio sexo, oque no le ha sido posible pensar en tener relaciones

con una persona del sexo contrario, o algo. Eso es lo que tal “problema homosexual” significa para

mí: algo y nada más. El verdadero problema que espero descubrir finalmente, para satisfacción de

mi paciente y con su claro discernimiento, es qué se opone a que él realice el convencional y, por

lo tanto, relativamente simple ajuste que se considera como normal. En otras palabras, yo no trato

esas entidades como la homosexualidad He llegado a reconocer la homosexualidad como un error

de desarrollo, dictado por la cultura como compartimiento sustituto en aquellos casos en los que la

persona no puede hacer lo que es la cosa más simple que puede hacerse. Y así trato de descubrir

por qué mi paciente no puede realizar la cosa más simple, yen tal investigación puede llegar quizá

a la solución del problema.

Consideramos nuevamente la pregunta: ¿Por medio de cuáles dinamismos cambia una

persona? Invariablemente, la persona cambia por la eliminación de obstáculos que se oponen a que

perciba dónde está y cuál es la situación que tiene ante sí, así como por qué ha sido tan difícil

percibir estas cosas. En ciertos sentidos, ¿Se es el gran problema de la entrevista propiamente

dicha: ¿Cuál es la situación del paciente, cómo puede descubrirla el entrevistador, y hasta qué

punto puede el paciente acompañarlo a descubrirla? De ese modo, cuando el psiquiatra tropieza

con una persona que tiene un “problema homosexual” (así, entre comillas, porque homosexual es

solamente un nombre), lo que cuenta verdaderamente es lo que él descubre respecto a dicha

persona; qué terrores particulares, qué amenazas y riesgos significa otra persona para él. Con

mucha frecuencia, eso lleva al psiquiatra de vuelta a los primeros años de su vida, y por medio de

su estudio es que se produce el cambio. En los problemas que guardan relación con cosas tan

importantes como la seguridad relativa frente a las personas del propio sexo de uno o lo del sexo

contrario, ese cambio no puede ser obtenido en sólo unas cuantas entrevistas. Tampoco ocurrirá

ese cambio rápidamente cuando el problema refleja años de esfuerzo por parte de los padres del

paciente, para indicar a éste que le es imposible manejarse en la vida por sí solo. Existen muchas

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otras cosas que no pueden ser cambiadas rápidamente, por la sencilla razón de que la ansiedad que

experimenta el paciente al presentar los hechos pertinentes es tan intensa, y, además, porque nada

puede ser aprendido por él hasta que esa ansiedad haya sido aliviada. Dicho en otros términos, una

persona tiene que considerarse bastante segura, a fin de hacer uso de algo que se parezca al cien

por ciento de sus capacidades. Sise siente extremadamente insegura, no le será posible presentar

adecuadamente la proposición más simple, de la misma manera que será incapaz de beneficiarse

por medio de la discusión de la misma.

De este modo, nosotros tratamos de proceder de acuerdo a las líneas generales, o sea

obtener alguna noción de qué es lo que se opone a que una persona pueda vivir con éxito, y

estamos completamente seguros de que, si nos es posible eliminar los obstáculos todo lo demás se

irá resolviendo solo, por sí mismo. Tan cierto es eso, que en bastante más de un cuarto de siglo —

aparte de mis olvidados errores en los primeros años— jamás me he encontrado en la situación de

tener que “curar” a una persona. Los pacientes mismos se cuidaron de que eso ocurriese así, una

vez que yo había llevado a efecto la necesaria limpieza a cepillo y demás. Resultaba casi pavoroso

observar cómo muchas cosas desaparecen por completo una vez que ha sido revelada su raison

d’éwe. La verdad brutal es que el hombre es tan extraordinariamente adaptable que, si se le brinda

la menor oportunidad de hacer un análisis razonablemente adecuado de una situación, lo más

probable es que caiga en una serie de experimentos que le irán aproximando gradualmente a un

vivir de más éxito.

Algunas veces un paciente pregunta: ‘Doctor, ¿cómo podré mejorar en la ejecución de lo

que es vital para mí que haga?” Y algunas veces, el psiquiatra pregunta: “¿Qué hago yo para

constituir una ayuda en todo esto?” La respuesta a esas dos preguntas es la siguiente: “Trabaje

hasta el descubrimiento de esos factores concernientes a los errores recurrentes de la persona y que

llevan a que dicha persona adopte una acción inefectiva e inapropiada’. No hay necesidad de hacer

más.

CONCLUSIÓN

Lo que he dicho en todas estas conferencias está destinado a referirse a la labor práctica de

entrevistas a la manera psiquiátrica y el entrevistado que habrá de producir datos en los cuales sea

posible confiar, sobre alguna cosa de importancia respecto al segundo, y a la vez producirle algún

beneficio. Eso es, precisamente, lo que la torna “psiquiátrico”, podríamos decir, en contradicción

con todos los demás tipos de interrogatorios y demás, a los que se somete a las personas.

El lector quizá tenga la impresión de que todo esto ha sido muy poco práctico, porque no

sería posible que uno, en los cinco o diez años siguientes, llegase al punto de cubrir todo cuanto ha

sido tocado en este bosquejo realizado a grandes rasgos, esqueléticamente. Mi propósito no ha sido

mostrarme amable y discursivo, o provocativo, sino, por el contrario, presentar planes para la

organización del pensamiento de uno, bosquejos de enfoques, y ese tipo de datos que podrán

resultar pertinentes en dichos enfoques. Hago esto teniendo muy en cuenta dos cosas: primera, que

el lector, o el oyente, conseguirá una idea de la estructura general que tiene que existir en la

entrevista psiquiátrica, así como una idea respecto de las maneras prácticas de establecer esa

estructura mínima; y segundo, que una vez hecho eso, se podrá idear los lineamientos,

esquematizaciones, etc., que mejor se adapten a cada uno y que abarcarán datos esenciales y

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permitirán el mejor empleo posible del tiempo destinado a la entrevista. Lo ofrecido aquí no es un

plan definido de cualquier fase particular o aspecto de la entrevista, sino una sugestión de cuáles

son los datos notablemente significativos.

Hasta que un entrevistador ha conseguido abrir su mente a la bastante intimidante

complejidad de las relaciones interpersonales, y de esas cosas tan hipotéticas, las “personalidades”,

que figuran en esas relaciones, y hasta que haya organizado una manera bastante sistemática de

retener todos esos datos en su mente, invariablemente pasará por alto un gran número de hechos.

Esto es tanto más verdad, puesto que toda la conversación entre dos personas está dirigida por

intentos de evitar la inseguridad por parte de ambas partes empeñadas en dicho intercambio verbal.

Muchas de las personas a quienes ve el entrevistador han desarrollado maneras sumamente

sutiles de mantener su seguridad, ya no ser que el psiquiatra tenga una noción razonablemente

organizada de cuáles datos pueden ser los pertinentes y hasta qué punto pueden serlo, y a no ser

que disponga, en su mente, de un gran número de esquematiza dones, puede ser llevado a

callejones sin salida, completamente improductivos, y puede ser desviado, con todo éxito, de las

zonas importantes, por la inconsciente habilidad del entrevistado.

Es por esta razón, más que nada, que me ha parecido importante presentar, no una

declaración definida de cada uno de esos campos, la cual jamás me sería posible formular

adecuadamente, sino un gran número de importantes puntos, característicos de cada uno de ellos.

Permítaseme que diga, con entera sencillez, que nunca espero que nadie tenga toda la

información referente a cualquier entrevistado, que yo he sugerido que es obtenible e importante.

Por ejemplo, si fino está entrevistando a una persona que tiene catorce años de edad, para ver si

posee condiciones para el puesto de mensajero en una oficina, en vista a que vacié los canastos de

los papeles antes que llegue el personal, ver que los tinteros tengan tinta, y demás, no es en

realidad profundamente importante que uno conozca cuál es su perspectiva hacia la vida. Es más,

yo esperaría que esa perspectiva hacia la vida fuese la de un muchacho de catorce años, es decir,

un fenómeno de transición, sometido a notables cambios en el curso de su ocupación estable en

cualquier oficina. De este modo, hay muchas cosas que pueden no tener pertinencia alguna en una

cierta situación. Sin embargo, es importante que nosotros, en nuestro carácter de entrevistadores,

tengamos una idea clara sobre lo que es significativo o no en el comportamiento de los seres

humanos. Es, por lo menos en parte, por medio de nuestra habilidad y capacidad para observar los

hechos y valorar su significado en la vida del entrevistado, que quizá lleguemos a servirle de una

manera útil y beneficiosa.

Durante toda esta exposición de la situación-entrevista, el entrevistador ha sido considerado

como un experto en relaciones interpersonales. Es decir, que el entrevistador está alerta a los

fenómenos interpersonales, no solamente en términos de comportamiento del entrevistado, sino

también en términos de lo que ocurre en su propio comportamiento yen sus procesos ocultos. Se

muestra cuidadoso al tratar la ansiedad del entrevistado, demostrada en múltiples reservas e

intentos de engaño. Controla adecuadamente cualquier distorsión paratáctica que le parezca que se

haya presentada. Advierte dónde parece faltar información, y en algunos casos la proporciona. Y,

finalmente, jamás ignora las limitaciones de su propia experiencia, y las restricciones que le son

161

impuestas por su papel de experto en la observación e interpretación de los fenómenos

interpersonales.

El curso de la situación-entrevista procede sobre la básica suposición de que el entrevistado

puede obtener, por lo menos, algún beneficio durable como resultado de su contacto con el

experto, pero eso solamente puede suceder en la medida que se establezca una relación válida

entre el entrevistador y el entrevistado. De este modo, el entrevistador tiene que obrar como un

experto en relaciones interpersonales desde su primera reunión con el paciente, a través de todos

los detalles del comienzo formal de la situación que se desea, durante todo el reconocimiento de la

identidad social del cliente, a través de la totalidad del interrogatorio de tal lado respecto a todo

cuanto es altamente pertinente al éxito de la entrevista, y, finalmente en la terminación, organizada

con todo cuidado, ola interrupción del contacto.

En su papel de experto, el entrevistador está muy seriamente interesado por el problema

presentado por el paciente a quien entrevista; se muestra cuidadoso de evitar todo malentendido o

impresión errónea que no sea intencional; está dispuesto a ser corregido, pero es cauteloso ante los

detalles circunstanciales, repetitivos, sin importancia; renuncia a la satisfacción de experimentar

curiosidad sobre cuestiones que no es necesario, técnicamente, indagar; huye de todo

procedimiento destinado principalmente a impresionar al cliente respecto a la clarividencia o la

omnisciencia del entrevistador; evita todo comentario poco práctico o sin sentido, alguno como

complicar los problemas, o consentir tácitamente peligrosos errores o equivocaciones que pueden

resultar difíciles o embarazosos subsiguientemente en la entrevista; procede, en general, con una

tan simple claridad, que el entrevistador puede seguirla dirección de su indagación; y de tiempo en

tiempo, ofrece sus impresiones para que sean corregidas o discutidas por el entrevistado. Y,

finalmente, el entrevistador, en su carácter de experto asegura que el entrevistado se “conozca a sí

mismo “mejor.

El amor por la lengua

de Jean-Claude Milner

Un libro inusitado desde el punto de vista de la semiótica, interrelaciona el pensamiento de

Saussure, Freud, Lacan, Chomsky y otros destacados teóricos que, en algún momento, han

estudiado las implicaciones del lenguaje en diferentes aspectos de la problemática humana.

Psiquiatría y relaciones sociales

de Luigi Cancrini

y Malagodi Togliatti

Ofrece un análisis de la actual psiquiatría y su ideología, poniendo en evidencia la relación entre

práctica psiquiátrica y modelo médico de perturbación psiquiátrica. Estudia la posibilidad de

entender tal perturbación como un componente comunicativo dependiente de las relaciones

interpersonales del individuo en determinada situación.

Bajo los nuevos criterios la intervención psiquiátrica deja de limitarse a los diagnósticos y

la terapia en un ambiente aislado para convertirse en búsqueda y discusión de grupos, a fin de

tomar conciencia de tas dificultades y necesidades a las que debe enfrentarse.

Entrevistas Preliminares

Capítulo I1

LAS FUNCIONES DE LAS ENTREVISTAS PRELIMINARES

Cuando curiosamente te preguntaran, buscando saber qué es aquello,

no debes afirmar o negar nada.

Pues lo que quiera que sea afirmado no es la verdad, Y lo que quiera que sea negado no es verdadero. ¿Cómo alguien podrá decir con certeza lo que Aquello pueda ser

Mientras que por sí mismo no haya comprendido plenamente lo que Es?

Y, luego de haberlo comprendido, ¿qué palabra debe ser enviada de una Región

Donde el carruaje de la palabra no encuentra una huella por donde pueda seguir?

Por lo tanto, a tus cuestionamientos ofréceles apenas el silencio,

Silencio - y un dedo apuntando el camino.

Verso budista

En su texto "El inicio del tratamiento". Freud declara tener la costumbre de practicar lo que llama de tratamiento de ensayo: tratamiento psicoanalítico de una o dos semanas antes del comienzo del análisis propiamente dicho. Esto serviría, segun él, para evitar la interrupción de análisis luego de un cierto tiempo. Freud no especifica, no obstante, por qué ese tratamiento se interrumpiría. Veremos más adelante que su continuación está absolutamente relacionada con la cuestión de la transferencia.

En ese mismo texto, Freud anuncia que la primera meta del análisis es la de relacionar el paciente a su tratamiento y a la persona del analista, siendo más explícito en relación a por lo menos tina función de ese tratamiento de ensayó: la del establecimiento del diagnóstico y en particular la del diagnóstico diferencial entre neurosis y psicosis.

La expresión entrevistas preliminares corresponde en Lacan al tratamiento de ensayo en Freud. Esta expresión indica que existe un umbral, una puerta de entrada al análisis totalmente distinta a la puerta de entrada del consultorio del analista. Se trata de un tiempo de trabajo previo al análisis propiamente dicho, cuya entrada es concebida no como

1 Tomado de Quinet. A., Las cuatro condiciones del análisis, Editorial Atuel, Buenos Aires, 1991, p. 17-48.

continuidad, sino -como el propio nombre tratamiento de ensayo parece sugerir- como una discontinuidad, un corte en relación a lo que era anterior y preliminar. Este corte corresponde a atravesar el umbral de los preliminares para entrar en el discurso analítico. Este preámbulo a todo psicoanálisis es erigido por Lacan en posición de condición absoluta: "no hay entrada en análisis sin las entrevistas preliminares". (1)

En la práctica comprendemos, sin embargo, que no siempre es posible demarcar nítidamente este umbral de análisis. Esto ocurre porque tanto en las entrevistas preliminares como en el propio análisis lo que está en juego es la asociación libre.

"Este ensayo preliminar", dice Freud, es propiamente el inicio de un análisis y debe adecuarse a sus reglas. Se puede quizás hacer la distinción de que durante esta fase se deja al paciente hablar casi todo el tiempo y no se explica nada más que lo absolutamente necesario para hacerlo proseguir en lo que está diciendo. Tenemos, por lo tanto, la indicación de que, en ese momento, la tarea del analista es apenas la de relanzar el discurso del analizante. Freud, entretanto, dirá que

"hay razones diagnósticas para hacer ese tratamiento de ensayo". Este es el momento en que, por principio, la cuestión diagnóstica está en juego.

Las entrevistas preliminares tienen la misma estructura de análisis, pero son distintas de éste. Luego, finalmente, la situación es colocada a nivel de una paradoja que puede ser escrita así:

EP=A EP A

y que se lee: entrevistas preliminares son iguales al análisis, implicando que entrevistas preliminares son diferentes del análisis. De esto se concluye que:

1 - La asociación libre mantiene la identificación de las entrevistas preliminares con el análisis (EP=A).

2 - Ese tiempo de diagnóstico hace que se distinga entrevistas preliminares de análisis (EPA).

El analista está sometido a esta paradoja, a partir de la cual decidirá si aceptará o no aquella demanda de análisis. Desde el punto de vista del analista, las entrevistas preliminares pueden ser divididas en dos tiempos: un tiempo de comprender y un momento de concluir, (2) en el cual él toma su decisión. El acto psicoanalítico se sitúa en el momento de concluir, asumido por el analista, de transformar el tratamiento de ensayo en análisis propiamente dicho.

En El diván ético (cap. II) veremos cómo el corte que implica ese pasaje es un acto que puede ser significado al sujeto por la indicación del analista de que el analizante se acueste. Ese corte es la señal dada por el analista al candidato a análisis, de que lo acepta en análisis. Indicación importante, pues el hecho de recibir a alguien en su consultorio no significa que el analista lo haya aceptado en análisis. El sujeto sabe que es candidato a analizante y se encuentra con la expectativa de que el analista que eligió confirme que también lo eligió a él: para que el análisis se desencadene es necesario, además de la elección del candidato, la elección por parte del analista. En la constitución de esta doble elección, el sujeto será impelido a elaborar su demanda de análisis, lo que es verificado, como veremos en la práctica, como un factor de histerización ($ S1) en la producción del síntoma analítico.

Podemos dividir en tres las funciones de las entrevistas preliminares, cuya distribución es lógica antes que cronológica:

1 - La función sintomal (sinto-mal).

2 - La función diagnóstica.

3 - La función transferencial.

1 - LA FUNCION SINTOMAL (SINTO-MAL)

La demanda de análisis puede ser considerada en términos de su producción, siendo un producto de la oferta del psicoanalista. "Conseguí, en suma, dice Lacan, lo que en el comercio común quisieran poder realizar tan fácilmente: con la oferta, creé la demanda". (3) Hay una corriente de reflexión psicosociológica asolando nuestros trópicos que se preocupa por las condiciones de creación de esa demanda por la difusión del psicoanálisis. Esa orientación, al acentuar la dimensión de la oferta para denunciar una supuesta facticidad de la difusión del psicoanálisis como una moda, lleva al desprecio y la desconsideración de la propia clínica analítica, donde lo que importa es cómo la demanda se particularizará en un sujeto, que se presenta al analista representado por su síntoma.

La demanda en análisis no debe ser aceptada en estado bruto, sino cuestionada. La respuesta de un analista a alguien que llega con la demanda explícita de análisis no puede ser, por ejemplo, la de abrir la agenda y proponer un horario y un contrato. Para Lacan sólo hay, una demanda verdadera para dar inicio a un análisis: la de desprenderse de un síntoma. Para alguien que viene a pedir un análisis para conocerse mejor, la respuesta de Lacan es clara: "yo lo despacho".(4) Lacan no considera ese "querer conocerse mejor" como algo que tenga status de una demanda que merezca respuesta.

La demanda de análisis es correlativa a la elaboración del síntoma en tanto "síntoma analítico". Lo que está en cuestión en esas entrevistas preliminares no es si el sujeto es analizable, si tiene un yo fuerte o débil para soportar las asperezas del proceso analítico. La analizabilidad está en función del síntoma y no del sujeto. La analizabilidad del síntoma no es un atributo o calificativo de éste, como algo que le fuese propio: ella debe ser buscada para que el análisis se inicie y transformar el síntoma del cual el sujeto se queja en síntoma analítico.

Ese sujeto puede presentarse al analista para quejarse de su síntoma y hasta pedir para desprenderse de él, pero eso no basta. Es preciso que esa queja se transforme en una demanda dirigida al analista y que el síntoma pase del estatuto de respuesta al estatuto de pregunta para el sujeto, para que éste sea instigado a descifrarlo. En ese trabajo preliminar, el síntoma será cuestionado por el analista que procurará saber a qué responde ese síntoma, qué goce viene a delimitar. Esa problemática puede ser formulada en términos freudianos de la siguiente forma: ¿Qué hizo fracasar la represión y surgir el retorno de lo reprimido para que fuese constituido el síntoma?

La deuda del Hombre de las Ratas, por ejemplo, se presenta como un síntoma que responde, para el sujeto, a la emergencia de un goce que aparece cuando escucha el relato del cruel capitán acerca del suplicio de las ratas. En torno de esto se establece toda la cuestión de la deuda y la imposibilidad de pagarla.

En el caso de un paciente que se presenta al analista con una idea obsesiva que lo hace sufrir, es necesario que ese síntoma, que es un significado para el sujeto, readquiera su dimensión de significante, que implique al sujeto y al deseo. El síntoma aparece corno un significado del Otro -s(A)-, está dirigido por la cadena de significantes al analista, que está en el lugar del Otro -(A)-, y debe transformar ese síntoma en la pregunta que Lacan denomina "¿Qué quieres?" (che vuoi?), pregunta llamada deseo. El deseo es, pues, una pregunta que cabe al analista introducir en esa dimensión sintomal.

Che Vuoi?

s(A) (A)

______________________________________________

Para dar otro ejemplo, cito un caso descrito en un artículo de Marie-Hélène Brousse, titulado "El Destino del Síntoma", donde vemos esos

tiempos bien destacados. (5) Se trata de una mujer en cuya vida emergió un goce, bajo forma de angustia, cuando fumó hachís por primera vez. Este goce estaba acompañado de una sensación de muerte inminente, de caída y un grito: "Voy a morir, ¿ustedes no ven que voy a morir?". A partir de entonces, esta mujer presentó un síntoma: ella iría a repetir esa caída con un nombre encontrado en el saber médico: "espasmofilia". Se presentó al analista con ese síntoma ya establecido. A partir de ese encuentro, el síntoma sería elevado al estatuto de enigma para luego desaparecer y volverse otro tipo de síntoma, la depresión.

La constitución del síntoma analítico es correlativo al establecimiento de la transferencia que hace emerger el sujeto supuesto saber, pivote de la transferencia. El momento en que el síntoma es transformado en enigma es de histerización, ya que el síntoma representa ahí la división del sujeto ($). En tanto el síntoma es parte de la vida del sujeto vida con la cual se acostumbró antes del encuentro con el analista- puede ser considerado como un signo (o señal): aquello que representa alguna cosa para alguien. Cuando ese síntoma es transformado en pregunta, aparece como la propia expresión de la división del sujeto. En el momento que el síntoma encuentra la dirección correcta, el analista se torna síntoma propiamente analítico. Eso es lo que Lacan quiere decir con la formulación "el analista completa el síntoma" -que corresponde al discurso de la histérica-.

$ S1

a S2

impotencia

Con ese síntoma, el sujeto se dirige al analista con una pregunta -¿Qué quiere decir esto? ¿Qué significa eso? Esta posición incluye un saber, pues supone que el analista detenta la verdad de su síntoma bajo la forma de una producción: el sujeto histérico arrincona al amo (S1) para que produzca un saber (S2). Saber sobre el goce que está en causa y que

viene a mostrar la verdad escamoteada del síntoma. Maniobra predestinada al fracaso debido a la impotencia del saber en dar cuenta de la verdad del goce (a), constituvendo, entretanto, un lazo social por la propia definición de discurso para Lacan.

El enigma ($) es dirigido al analista (S1), que es el supuesto detentor del saber: de esta forma el analista es incluido en ese síntoma, completándolo. En las entrevistas preliminares se trata, por lo tanto, de provocar la histerización del. sujeto, dado que el histérico es el nombre del sujeto dividido, o sea, el propio inconsciente en ejercicio.(6)

2 - LA FUNCION DIAGNOSTICA

La cuestión del diagnóstico diferencial sólo se coloca en psicoanálisis como función de la dirección de análisis: diagnóstico y análisis (en sentido de proceso analítico) se encuentran en una relación lógica, llamada de implicación: D A (si D entonces A). El diagnóstico sólo tiene sentido si sirve de orientación para la conducción del análisis. Por lo tanto, el diagnóstico sólo puede ser buscado en el registro simbólico donde son articuladas las preguntas fundamentales del sujeto (sobre el sexo, la muerte, la procreación, la paternidad) en ocasión de la travesía del complejo de Edipo: la inscripción del Nombre del Padre en el Otro del lenguaje tiene como efecto la producción de la significación fálica, permitiendo al sujeto inscribirse en la división de los sexos.

A partir de lo simbólico puede hacerse el diagnóstico diferencial estructural por medio de los tres modos de negación de Edipo -negación de la castración del Otro- correspondientes a las tres estructuras clínicas. Un tipo de negación niega el elemento, pero lo conserva, manifestándose de dos maneras: en la represión (Verdrängung) del neurótico que niega conservando el elemento en el inconsciente y en la desmentida (Verleugnung) del perverso que lo

niega conservándolo en el fetiche. La forclusión (Verwerfung) del psicótico es un modo de negación que no deja trazo o vestigio alguno: ella no conserva, arrasa. Los dos modos de negación que conservan implican la admisión del Edipo en lo simbólico, lo que no sucede en la forclusión.

Cada modo de negación es concomitante a un tipo de retorno de lo que es negado. En la represión, lo que es negado en lo simbólico retorna en lo simbólico bajo la forma de síntoma: el síntoma neurótico. En la desmentida, lo que es negado es concomitantemente afirmado v retorna en lo simbólico bajo la forma del fetiche del perverso. En la psicosis, lo que es negado en lo simbólico retorna en lo real. como automatismo mental, cuya expresión más evidente es la alucinación. Como el retorno se da en lo real, es decir, fuera de lo simbólico, se emplea el neologismo "forclusión" como versión del término francés forclusión, utilizado en el ámbito jurídico para referirse a un proceso prescripto, o sea, aquel del que ya no se puede más hablar porque legalmente no existe más. El término forclusión como forma de negación indica por sí mismo ese lugar de retorno, la "inclusión" fuera de lo simbólico.

Estructura clínica

forma de negación

lugar de retorno

fenómeno

Neurosis

Represión (Verdrängung)

simbólico

síntoma

Perversión

Desmentida (Verleugnung)

simbólico

fetiche

Psicosis

Forclusión ( Verwerfung)

real

alucinación

¿Cómo se manifiesta ese diagnóstico diferencial estructural en la clínica,

En la neurosis, el complejo de Edipo, nos dice Freud, es víctima de un naufragio, que equivale a la amnesia histérica. El neurótico no recuerda lo que sucedió en su infancia (amnesia infantil), pero la

estrutuctura edípica se hace presente en el síntoma. Un ejemplo es la idea obsesiva del Hombre de las Ratas, formulada en la frase: "si veo una mujer desnuda, mi padre debe morir". La represión de la representación del deseo de muerte del padre retorna en lo simbólico bajo la forma de síntoma: la idea obsesiva, expresada en esa frase, denota su estructura edípica, o sea, la prohibición, conectada al padre, de ver una mujer desnuda. El síntoma provee así un acceso a la organización simbólica que representa al sujeto.

En la perversión, hay, admisión de la castración en lo simbólico y concomitantemente un rechazo, una desmentida. Ese mecanismo, así como los otros modos de negación, ocurre en función del sexo femenino: por un lado, existe la inscripción de la ausencia del pene en la mujer, por lo tanto, de la diferencia sexual, por el otro, esa inscripción es desmentida. El retorno de ese tipo de negación particular del perverso es cristalizada en el fetiche, cuya determinación simbólica puede ser aprehendida a través de su estructura de lenguaje, como se ve en el ejemplo con que Freud inicia su artículo "El Fetichismo". Lo curioso es que no recurre a los fetichistas clásicos, a los que adoran pie, bombacha o cualquier otro objeto más próximo del sentido común. Freud expone el caso de un paciente cuya condición de deseo está relacionada a un determinado "brillo en la nariz" del otro. El análisis revelará un juego de palabras translingüístico que permite entender este enlace: brillo, en alemán glanze, es homófono a glance que, en inglés, significa mirar. El secreto de ese fetiche residía en el hecho de que este sujeto vivió los primeros años de su infancia en un país de lengua inglesa. Esta es la pista de la constitución del fetiche que demuestra su determinación por las coordenadas simbólicas de la historia del sujeto, denotando, como todo fetiche, el objeto pulsional en cuestión (la mirada).

En la psicosis, el significante retorna en lo real, apuntando la relación de exterioridad del sujeto con el significante, como aparece de una forma general en los disturbios de lenguaje constatables por cualquier clínico que se confronte con un psicótico: su paradigma son las

voces alucinadas. Se encuentran también intuiciones delirantes, en las cuales el sujeto atribuye una significación enigmática a un determinado acontecimiento que no consigue explicar; ecos cíe pensamiento, donde el sujeto escucha sus pensamientos repetidos, y puede atribuir a alguien esa resonancia: pensamientos impuestos, en los cuales el sujeto no reconoce como suya la cadena de significantes, que adquiere una "autonomia" que refiere como obra de otro. En suma, todo el cortejo que Clérambault llamó de automatismo mental. Son ideas no dialectizables, que por no poder ser sometidas a dudas o cuestionamiento se imponen como bloques monolíticos, corno certezas. La duda es característica del neurótico porque denota una división del sujeto, donde hay un sí y un no. En la psicosis, la certeza -certeza delirante por excelencia- ya muestra, por lo tanto, un disturbio en el lenguaje. Por otro lado, la forclusión del Nombre-del-Padre implica la "cerificación" del significante fálico (NPo -> (ϕo), teniendo como efecto la imposibilidad de situarse en la división de los sexos como hombre o mujer, efecto que podrá manifestarse en una serie de fenómenos, que van desde la vivencia de castración hasta la transformación en mujer.

Freud describe la función del diagnóstico en el texto "El inicio del tratamiento", con respecto al análisis de psicóticos: "Sé que ciertos psiquiatras dudan menos que yo en hacer un diagnóstico diferencial, pero pude convencerme que también ellos se engañan con frecuencia. Sin embargo, es preciso notar que, para el psicoanalista, el error comporta más consecuencias deplorables que para dicho psiquiatra clínico [...]. En un caso difícil en que el analista cometió tal error de orden práctico, provocando muchos gastos inútiles, él pone en descrédito su método de tratamiento [...].Cuando el paciente no es acometido por histeria o neurosis obsesiva, sino por parafrenia, el médico se encuentra en la imposibilidad de sustentar su promesa de cura y es por esto que tiene todo el interés en evitar un error de diagnóstico". En relación a la cura, como efecto terapéutico esperado en un análisis, concordarnos con Lacan cuando dice que un sujeto,

como tal, es incurable (7): él no puede ser curado de su inconsciente. Por más análisis que se haga, incluso atravesando la fantasía y llegando hasta el final, el inconsciente no va a dejar de manifestarse: el, sujeto está barrado ($), como atestiguan la persistencia de los lapsus, sueños y chistes en los sujetos ya analizados.

Entonces, ¿cuál es la promesa de cura que el psicoanalista no puede sostener en el caso de la psicosis Sólo hay una respuesta a esa pregunta: el analista no puede prometer incluir al psicótico en la norma fálica; no puede hacerlo "normal", incluirlo en la -norme mâle. La norma esta regida por el Edipo y por el complejo cíe castración, cuyo producto es el significante fálico, prioridad para ambos sexos. La forclusión del Nombre-del-Padre (NP) excluye al sujeto de la norma fálica (NPo --> (ϕo), anulando cualquier esperanza del analista de hacerlo bascular para el lado de la neurosis. No se puede, por lo tanto, volver neurótico a un psicótico. He aquí lo que se puede deducir de la advertencia freudiana, confirmada por la continuidad que Lacan dio a su enseñanza, así también como por la propia experiencia analítica. Si el sujeto es psicótico, es importante que el analista lo sepa, pues la conducción del análisis no podrá tener como referencia al Nombre-del-Padre o la castración. De ahí la importancia de detectar la estructura clínica del sujeto en las entrevistas preliminares.

Otra manera de interpretar el texto freudiano es considerar que, para Freud, hay una contra-indicación de psicoanálisis para psicóticos. En Lacan, hay algunas indicaciones que señalan como mínimo, cierta prudencia. Sin embargo deja a cargo de cada analista la resolución de aceptar o no al psicótico en análisis. "Sucede que aceptamos pre-psicóticos en análisis y sabemos en lo que eso va a dar: va a dar en psicótico". (8) El análisis, como lugar de toma de la palabra, puede desencadenar una psicosis hasta entonces no declarada. Encontramos, entre tanto, indicaciones de otro tipo. "La paranoia; quiero decir la psicosis, es para Freud absolutamente fundamental. La psicosis es aquello delante de lo que un analista no debe, en ningún caso,

retroceder." (9) En esos casos, podemos interpretar que, frente a una psicosis ya desencadenada, no habría por qué no acoger la demanda de análisis de ese sujeto. Lacan da otras indicaciones sobre la estructura de la transferencia del psicótico que muestran que su posición no es la de contra-indicación. (10)

En cuanto a la cuestión más general del diagnóstico, Lacan llega a decir: "Existen tipos de síntomas, existe una clínica. Sólo que ella es anterior al discurso analítico y si el discurso analítico trae una luz a la clínica, esto es seguro, pero no es cierto." (11) ¿Qué clínica existe antes del discurso analítico si no la clínica psiquiátrica? Lacan recurre a ella sirviéndose, por ejemplo, del concepto de automatismo mental para el diagnóstico psicoanalítico de la psicosis, que encuentra su fundamento en la lógica del significante.

La clínica a partir del discurso analítico es, por lo tanto, algo que debe ser construido. En esa clínica, sólo hay un tipo clínico posible de ser afirmado, la histeria: "que los tipos clínicos resultan de la estructura, ha aquí lo que puede escribirse, aunque no sin dudar. Sólo hay certeza y sólo es transmisible para el discurso de la histeria." (12) La transmisibilidad en análisis siempre fue una preocupación para Lacan. Es lo que aparece bajo la forma de materna, cuya etimología nos indica aquello que se aprende, o que se enseña. El único tipo clínico transmisible a nivel de una conceptualización formal es la histeria. A pesar de eso, Lacan nunca dejó, a lo largo de toda su enseñanza, de intentar situar los otros tipos clínicos a partir de la experiencia analítica.

En las entrevistas preliminares es importante, en lo referente a la dirección del análisis, traspasar el plano de las estructuras clínicas (psicosis, neurosis, perversión) para llegar al plano de los tipos clínicos (histeria - obsesión), aunque "no sin dudar", para que el analista pueda establecer la estrategia de la dirección de análisis, sin la cual queda a la deriva.

La base de la estrategia del analista en la dirección del análisis se refiere a la transferencia, (13) con la cual el diagnóstico debe estar correlacionado.

Dado que el analista será convocado a ocupar en la transferencia el lugar del Otro del sujeto a quien son dirigidas sus demandas, es importante detectar en ese trabajo previo la modalidad de la relación del sujeto con el Otro.

Para el obsesivo, el Otro goza, como lo ilustra en el caso del Hombre de las Ratas la figura del capitán cruel que trae a escena, con su relato del suplicio de las ratas, un goce terrible y mortificador. Ese Otro del obsesivo es patente en el personaje del Padre de la horda primitiva del mito de Totem i Tabú, que es, como dice Lacan, un mito de obsesivo. Se trata de un Otro detentor de goce, que impide su acceso al sujeto. Es un Otro a quien nada falta y que no debe, por lo tanto, desear: el obsesivo anula el deseo del Otro. Se instala en ese lugar del Otro marcando su deseo por la imposibilidad. Trátase de un Otro que manda, legisla y lo vigila constante-mente. La fantasía del obsesivo trae la marca del imposible desvanecimento del sujeto para escapar del Otro. (14)

En la tentativa de dominar el goce del Otro para que éste no emerja, el obsesivo no sólo anula su deseo sino también pretende llenar todas las lagunas con significantes para impedir ese goce: no para de pensar, dudar, calcular, contar. M situar al Otro como amo y señor, el obsesivo acaba en la posición de esclavo, trabajando y esforzándose en engañar al señor demostrando buenas intenciones manifestadas en su trabajo. (15) Con todo, él mismo se engaña al creer que es "su trabajo que le debe dar acceso al goce". (16) El mito del amo y del esclavo es para Lacan un mito de obsesivo.

Encontramos en la clínica del obsesivo la conjugación en el Otro de dos significantes: el padre y la muerte, denotando la articulación de la ley con el asesinato del padre en la constitución de la deuda simbólica. Esto aparece en los impases del obsesivo relativos a la paternidad, al dinero, al trabajo, a la justicia y a la legalidad. Si el obsesivo es aquel que garantiza

al Otro, siendo por lo tanto su fiador, (17) su deseo está condicionado por el contrabando.

Para la histérica, el Otro es el Otro del deseo, marcado por la falta y por la impotencia para alcanzar el goce, tal como demuestra el padre de Dora, cuyo deseo va a sostener con su síntoma de afonía (determinado por la fantasía de fellatio) : $ <> a -> s (A).

La histérica confiere al Otro el lugar dominante: en la escena de seducción de su fantasía, en que figura el encuentro con el sexo, ella no está presente como sujeto, sino como objeto: "No fui yo, fue el Otro". Eso aparece en la clínica como una reivindicación al Otro, a quien, a diferencia del obsesivo, no debe nada: es el Otro quien le debe. Si el obsesivo escamotea la inconsciencia del Otro suponiéndole el goce, para la histérica el Otro no tiene falo. Si tampoco ella lo posee, debe asumir, entonces, la función de parecer ser el falo.

La histérica no es esclava; ella desenmarcara la función del señor haciendo huelga. Sin embargo, está siempre en la búsqueda de un dueño, de un amo: inventa un amo, no para someterse a él, sino para reinar, apuntando las fallas de su dominación y maestría (18). La histérica estimula el deseo del Otro y se hurta como objeto: es lo que confiere a su deseo la marca de insatisfacción. (19)

Los tipos clínicos también se sitúan distintamente en cuanto al deseo que se estructura, no como una respuesta sino como una pregunta inconsciente que se sitúa en el nivel de "¿Quién soy yo"?. Para el obsesivo, se trata de una pregunta sobre la existencia (¿estoy vivo o muerto?); para la histérica, sobre el sexo (¿soy hombre o mujer?) que es tomada por la cuestión -tanto para el hombre como para la mujer histérica- "¿qué es ser mujer?" (20) Esta interrogación será hecha a partir de la otra mujer, como es el caso de la Sra. K para Dora v de la vecina de la bella carnicera.

Freud basa su diagnóstico de Dora en la connotación de desplacer (en el caso, la repugnancia) conferida al goce sexual. "Sin duda, consideraría histérica a una persona a quien una ocasión para excitación

sexual despertase sensaciones que fueran preponderantemente o exclusivamente desagradables, fuese o no esta persona capaz de producir síntomas somáticos." (21)

Esa connotación del goce sexual, apuntada por Freud, de menos placer en la histérica y de más placer en el obsesivo, se encuentra desde el manuscrito K de su correspondencia con Fliess, donde, con intención de establecer la etiología de las neurosis, procura diferenciar histeria, neurosis obsesiva y paranoia a partir de la modalidad del goce vivenciado en el primer encuentro con el sexo y de la vicisitud de la representación vinculada a esa experiencia 22). Esa modalización del goce sexual en los tipos clínicos es un criterio diagnóstico determinado por la fantasía fundamental que no debe ser dejada de lado en las entrevistas preliminares.

3 - LA FUNCION TRANSFERENCIAL

"En el comienzo del psicoanálisis está la transferencia", nos dice Lacan, y su pivote es el sujeto supuesto saber.(23) El surgimiento del sujeto bajo transferencia es lo que da la señal de entrada en análisis y ese sujeto es vinculado al saber. Es lo que comprendemos en la propia formulación de la regla de asociación libre por Frau Emmy von N., cuando pide que Freud se calle: para ella hay un saber presente en sus propios dichos.

La resolución de buscar un analista está vinculada a la hipótesis de que hay un saber en juego en el síntoma o en aquello de lo que la persona quiere desprenderse. Es lo que Jacques-Alain Miller llama de pre-interpretación hecha por el sujeto de su síntoma. (24)

El establecimiento de la transferencia es necesario para que un análisis se inicie: es lo que denominamos la función transferencial de las entrevistas preliminares. Pero la transferencia no es condicionada ó motivada por el analista. "Ella esta ahí, dice Lacan en la 'Proposición', por gracia del analizante. No tenemos que darnos cuenta de lo que la

condiciona. Aquí esta ella desde el inicio." La transferencia no es, por lo tanto, una función del analista, sino del analizante. La función del analista es saber utilizarla.

La primera formulación de esa cuestión puede ser encontrada en el artículo de Lacan "Función y campo de la palabra y del lenguaje", cuando habla de transferencia de saber. Se trata de una ilusión en la cual el sujeto cree que su verdad se encuentra ya en el analista y que éste la conoce de antemano. Este "error subjetivo" es inmanente a la entrada en análisis. La subjetividad en cuestión es correlativa a los efectos constituyentes de la transferencia, que son distintos a los efectos ya constituidos antes de ese momento. Esa subjetividad correlativa al saber como efecto constituyente de la transferencia es lo que Lacan formulará como sujeto supuesto saber. "Cada vez, dice él en el Seminario XI, que para el sujeto esa función del sujeto supuesto saber está encarnada por quien quiera que sea, analista o no, eso significa que la transferencia va está establecida."

Si el analista presta su persona para encarnar ese sujeto supuesto saber, no debe identificarse con esa posición de saber puesto que es un error, una equivocación. La posición del analista no es la de saber, ni tampoco la de comprender al paciente, pues si hay, algo que debe saber es que la comunicación está basada en el malentendido. Su posición, mucho más que la posición de saber, es una posición de ignorancia, no la simple ignorancia ignara, sino la docta ignorancia Este es un término de Nicolau di Cusa (siglo XV) que es definido como "un saber más elevado y que consiste en conocer sus límites". La docta ignorancia no sólo es una invitación a la prudencia, sino también a la humildad., una invitación a precaverse contra lo que sería la posición de un saber absoluto: contra la posición del analista de aceptar esa imputación de saber que el analizante le hace. El saber está presupuesto a la función del analista.

El sujeto supuesto saber es definido por Lacan, en el inicio de su enseñanza, como "aquel que está constituido por el analizarte en la

figura de su analista", más tarde lo hará equivaler a Dios Padre (25) Identificarse con esta posición es transformar el análisis en una práctica basada en una teoría (o una teología) que no incluye la falta.

La disyunción de la función del sujeto supuesto saber- de la persona del analista va a aparecer de forma patente en la for-malización de Lacan de la entrada en análisis, formalización que está hecha con el algoritmo de la transferencia.26

S ---> Sq

s (S1, S2, ... Sn)

Algoritmo, según la definición del Diccionario das matemáticas de A. Bouvier y M. George, es una "referencia de reglas a ser aplicadas en un orden determinado a un número finito de datos, para llegar con certeza a cierto resultado, independientemente de los datos. Un algoritmo no resuelve sólo un problema, sino toda una clase de problemas, diferenciados por los datos y gobernados por las mismas prescripciones". Algoritmo es, por lo tanto, una fórmula cualquiera.

El algoritmo de la transferencia es el materna de la entrada en. análisis; es la formalización que está en resonancia con lo que Freud postula en la apertura del texto "El inicio del tratamiento", cuando hace la famosa comparación del psicoanálisis con el juego de ajedrez: "Todo aquel que espera aprender el noble juego de ajedrez en los libros, pronto descubrirá que solamente las aperturas y los finales de los juegos admiten una presentación sistemática exhaustiva y que la infinita variedad de jugadas que se desenvuelve después de la apertura desafía cualquier descripción de este tipo". Freud dirá entonces que formulará algunas reglas para el inicio del tratamiento. Ese algoritmo de la transferencia es lo que responde, en un esfuerzo de formalización, independiente (le las particularidades de cada uno, a la propia estructura de la entrada en análisis.

La "S" del numerador de esa fracción es el llamado significante de la transferencia: un significante del analizante se dirige a un significante cualquiera (Sq), que viene a representar al analista. Este significante fabricado por el analizante será con el que elije a aquel analista: puede ser el nombre propio o algún trazo particular. Esa elección del analista es formalizada por Latan como una articulación de dos significantes que corresponden al establecimiento de la transferencia. El efecto de esa transferencia significante es un sujeto, representado en la fórmula por s (significado), que está correlacionado a los significantes del saber inconsciente estos significantes S1, S2... Sn, dispuestos en una cadena, que representan un conjunto de significantes del saber inconsciente). La articulación del significante de la transferencia con el significante cualquiera del analista "elegido" por el analizante tiene como efecto la producción del sujeto: aquello que un significante representa para otro significante . Ese sujeto no es real, es producido como significado (s) articulado a través de una suposición de saber inconsciente. Se trata (le la institución del sujeto de la libre asociación inaugurada por la articulación significante ( S Sq) que es el propio sujeto del inconsciente representado en la fórmula de la fantasía ($ <> a). Es este sujeto que será destituido al término de la relación transferencial: "la destitución subjetiva, dice Lacan, en la 'Proposición' está inscripta en el ticket de entrada". Ese sujeto supuesto saber, aquí representado por el denominador, no es necesariamente impuesto el analista por el analizante. Lo que importa es la relación que fue establecida por el analizante entre el analista y el sujeto supuesto saber.

"El sujeto supuesto saber, fundando los fenómenos de transferencia, no trae ninguna certeza al analizante de que el analista sepa mucho ¡lejos de eso! El sujeto supuesto saber es perfectamente compatible con el hecho de que sea concebible para el analizante que el saber del analista es bastante dudoso." (27)

Evidentemente, en el inicio el analista nada sabe respecto del inconsciente del analizante. Eso está mostrado claramente en el algoritmo en el cual ese significante cualquiera (Sq), que representa al analista, no tiene relación con el saber inconsciente. Encontramos aquí formalizada la afirmación de Freud de que todo paciente nuevo implica la constitución del propio psicoanálisis: el saber que se tiene sobre otros casos no vale nada, no puede ser transpuesto para aquel caso. Cada caso es, por lo tanto, un nuevo caso y como tal, debe ser abordado.

El algoritmo de la transferencia está construido a partir de otro algoritmo que se encuentra en su base: el algoritmo saussuriano S/s, que implica el referente del signo lingüístico, esto es, aquello a lo que el signo lingüístico se remite: el elemento del mundo que es designado por ese signo.

En el algoritmo de la transferencia, la significación del saber inconsciente corresponde al lugar del referente en el signo saussuriano, sólo que aquí esa significación del saber es latente, sin dejar, sin embargo, de ser referencial. Lacan articula ese saber del sujeto en su particularidad con el saber textual, dado que el "psicoanálisis debe su consistencia a los textos de Freud". A través del algoritmo (le la transferencia, Lacan vincula el psicoanálisis en. intensión al psicoanálisis en. extensión, pues apuesta en la transmisión del saber particular por vía de su articulación con los textos de Freud.

¿Cuál el efecto del establecimiento de ese sujeto supuesto saber? Es el autor. Con el surgimiento del amor se da la transformación de la demanda, una demanda transitiva (demanda de algo, como por ejemplo, librarse de su síntoma) se vuelve demanda intransitiva (demanda de amor, de presencia va que el amor demanda amor).

El amor es el efecto de la transferencia, pero efecto bajo aspecto cíe resistencia al deseo como deseo del Otro. Frente al surgimiento del deseo, bajo la forma de pregunta, el analizante responde con amor; cabe al analista hacer surgir en esa demanda la dimensión del deseo,

que es también conectado al establecimiento del sujeto supuesto saber. Este corresponde, condicionándolo, a un sujeto supuesto desear. He aquí la articulación con la función sintomal, pues hacer aparecer la dimensión del deseo es hacerlo surgir como deseo del Otro, llevando el síntoma a la categoría de enigma por la relación implícita del deseo con el saber.

No basta la demanda de desprenderse de un síntoma; es preciso que éste aparezca al sujeto como una cifra -por lo tanto, algo a ser decifrado- en la dinámica de la transferenc a. por intermedio del sujeto supuesto saber.

¿Qué quiere ese amor de transferencia? El quiere saber. Ahora, la propia transferencia es definida por Lacan como el 'amor que se dirige al saber". No obstante, su finalidad, como la de todo amor, no es el saber, sino el objeto causa del deseo. Ese objeto (el objeto a) es lo que confiere a la transferencia su aspecto real: de real del sexo. Trátase aquí de la vertiente de la transferencia como la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente. A la transferencia como repetición en que los significantes de la demanda son dirigidos al Otro del Amor donde es colocado el analista, viene a contraponerse la transferencia como un encuentro del orden de lo real del sexo. Es el objeto a que, al venir a obturar la falta constitutiva del deseo, se vuelve ese objeto maravilloso del cual, para Alcebíades, Sócrates es el continente: agalma (a/-ϕ)

En el Seminario VIII, Lacan hace del Banquete de Platón el texto central sobre la transferencia, Sócrates aparece como aquel que nunca pretendió saber nada, más allá de lo que dice respecto a Eros.(28) Es por estar en el lugar del sujeto supuesto saber sobre el deseo que el discurso de Alcibíades se dirige a él.

La demanda dirigida al analista en posición de sujeto supuesto saber se presenta como demanda de transferencia de saber. Esto es ilustrado en el inicio del Banquete, cuando Agatón se dirige a Sócrates que está entrando: "Aquí, Sócrates! Reclínate a mi lado, a fin de que en

tu contacto disfrute de la sabia idea que se te ocurrió en frente de casa. Pues es evidente que la encontraste y que la tienes, pues no habrías desistido antes." [175d]. A lo que Sócrates, despreciando irónicamente esa suposición de saber y apuntando al engaño de una supuesta transferencia de saber, replica: "Sería bueno, Agatón, si de tal naturaleza fuese la sabiduría, que del más lleno escurriese al más vacío, cuando uno al otro nos tocásemos, como el agua de los vasos que por un hilo de lana se escurre del más lleno al más vacío. Si es también así la sabiduría, mucho aprecio reclinarme a tu lado, pues creo que de ti seré acumulado por una vasta y bella sabiduría. La mía sería un tanto ordinaria, dudosa como un sueño, en cuanto la tuya es brillante y muy desarrollada".

El discurso de Alcibíades, cuando éste compara a Sócrates con un sileno, ríos revela que la suposición de saber es correlativa a la atribución al Otro de la transferencia del objeto precioso que causa el deseo. Dice Alcibíades: "Afirmo entonces que él es muy semejante a esos silenos colocados en los talleres de los orfebres, que los artistas representan con un pífano o una flauta, los cuales abiertos por el medio, se ve que tienen en su interior estatuillas de dioses (agalmata theon)". Los silenos tienen dos acepciones: eran divinidades del séquito de Dionísio figurados con cola y cascos de buey o de chivo y rostro humano singularmente feo; eran también pequeños embalajes para ofrecer regalos, cajas de joyas. Más adelante, en su discurso, Alcibíades vuelve a insistir en esa comparación, destacando lo que se encuentra en el interior de Sócrates más allá de su (fea) apariencia: "Una vez, sin embargo, que Sócrates está serio y se abre, no sé si alguien ya vio las estatuas (agalmata) allá adentro; yo por mi parte una vez las vi y tan divinas ellas me parecieron, con tanto oro, con una belleza tan completa y tan extraordinaria que yo sólo tenía que hacer inmediatamente lo que me mandase Sócrates." Son esos agalmata que Alcibíades quiere recibir bajo la forma de saber cuando se encontró a solas con él "como si estuviese a mi alcance [...] oír todo lo que él sabía" -esperanza

sustentada en la equivalencia del sujeto supuesto saber con el sujeto supuesto desear-'juzgando que él estaba interesado en mi belleza." [217d].

El establecimiento de la transferencia en el registro del saber a través de su suposición, es correlativo a la delegación de un bien precioso que causa el deseo, causando, por lo tanto, la propia transferencia.

Para Lacan, hay una identidad entre el algoritmo de la transferencia (donde sólo aparecen significantes) y lo que es connotado como agalma, en el Banquete de Platón. Si en la transferencia hay presentificación de la realidad del inconsciente en cuanto sexual, es por causa de ese objeto maravilloso: agalma.

El discurso de amor que Alcibíades dirige a Sócrates como aquel que contiene el objeto precioso de su deseo, tiene como respuesta la salida de Sócrates de esa posición de deseable -Sócrates va a señalar, para Alcibíades, que es Agatón el objeto de su deseo. Sócrates sabe que no tiene ese objeto precioso y que detenta su significación. Rechaza, sin embargo ese simulacro, diciéndose indigno del deseo de Alcibíades. En relación a Sócrates, el analista debe asumir una posición diferente -el analista debe consagrarse al agalma- la esencia del deseo. El analista debe estar dispuesto a pagar el precio de verse reducido, él y su nombre, a un significante cualquiera, en nombre de ese agalma, en el cual Lacan reconoció el objeto a. como un "plus-gozar en libertad y de consumo más corto".29

El surgimiento de ese sujeto supuesto saber es correlativo al objeto a, del cual el analista, a diferencia de Sócrates, debe "hacer semblante", provocando así la torsión de los términos de lo que era el discurso histérico y haciendo que el candidato al análisis entre en el discurso analítico propiamente dicho. El corte promovido por la entrada en análisis se da cuando hay un giro de los elementos y el sujeto pasa a prodecir los significantes-amos (S1) de su sometimiento al Otro.

$ Si a -> _$

a S2 S2 S1

LA RECTIFICACION SUBJETIVA

En el tiempo preliminar al análisis propiamente dicho podemos incluir un tipo de interpretación del analista, designado por Lacan como rectificación subjetiva. Al criticar los autores que tienen como meta de análisis la relación con la realidad, o sea, el fin de análisis como adaptación a la realidad, llama la atención sobre el hecho de que Freud proceda con el Hombre de las Ratas en sentido inverso: "O sea, él comienza por introducir al paciente a un primer discernimiento (repérage) de su posición en lo real, aunque éste acarree una precipitación, no dudamos en decir, una sistematización de síntomas." (30)

La rectificación subjetiva que Freud provoca en el Hombre de las Ratas, considerada por Lacan como interpretación decisiva, se encuentra en la parte F, "La causa precipitadora de la enfermedad", cuando le dice que el conflicto entre su proyecto de casarse con una joven pobre y el proyecto familiar de casarlo con una joven rica, como el padre, es resuelto por la enfermedad: "cayendo enfermo evitará la tarea de resolverlo en la vida real". Freud rectifica así el orden de las cosas modificadas por el sujeto, cuya neurosis impedía la decisión de la elección entre su amor (liebe) por la dama y la voluntad (wille) del padre, mostrándole que ésta fue la solución encontrada para no escoger y por lo tanto, no proceder. "En realidad, dice Freud, lo que parece ser la consecuencia es la causa o el motivo de estar enfermo". Esta rectificación introduce la causalidad de la neurosis en la no elección entre la joven rica y la joven pobre, apuntando a la división del sujeto. El comentario de Freud en esa rectificación, de que "los resultados de una enfermedad de esa naturaleza nunca son involuntarios", promueve todavía la responsabilización del sujeto en la elección de la neurosis. En la rectificación subjetiva hay, por lo tanto,

introducción de la dimensión ética -de la ética del psicoanálisis, que es la ética del deseo- como respuesta a la patología del acto que la neurosis intenta solucionar, escamoteándola.

Otro ejemplo de rectificación subjetiva de Freud, calificado por Lacan como notorio, es "cuando obliga a Dora a constatar que, de ese gran desorden del mundo de su padre cuyo daño es el objeto de su exclamación, ella hizo más que participar, que ella se había constituido como la clavija de ese desorden y que éste no podría haber continuado sin su condescendencia". Más adelante, Lacan continúa: "Subrayé hace mucho tiempo el procedimiento hegeliano de esa inversión de las posiciones de la bella alma a la realidad que ella acusa. No se trata de adaptarla a ésta, sino de mostrarle que está justamente adaptada de más, visto que colabora para su fabricación."

Esa referencia concierne al texto "Intervención sobre la transferencia', de 1951, en el cual Lacan define a la experiencia analítica a partir de la intersubjetividad -la "relación de sujeto a sujeto"- como experiencia dialéctica, privilegiando el discurso en la medida en que es constituyente del sujeto gracias a la presencia del analista, blanco de su direccionamiento.31 A partir de la dialéctica hegeliana, Lacan se dedica en el caso Dora a destacar las estructuras donde se transmuta la verdad para el sujeto a través de "inversiones dialécticas". La rectificación subjetiva corresponde a la primera inversión dialéctica operada por Freud. Dora se queja de ser víctima del asedio del Sr. K. propiciado por la relación amorosa de su padre con la Sra. K., situación que es presentada por ella como un hecho objetivo de la realidad, que Freud no puede modificar. La rectificación subjetiva de Freud consiste en preguntar "¿cuál es su participación en el desorden del cual usted se queja?".

En la situación descripta por Dora, encontramos la afirmación de la situación deplorable en la cual está incluida la negación implícita de que tenga cualquier partipación en la determinación de ese desorden, o sea, negación de su posición subjetiva (de sujeto deseoso), presentándola como ipso facto y la negación de la negación operada por Freud por intermedio

de la rectificación subjetiva. Su efecto es la emergencia de la participación de Dora en el asedio del Sr. K. y de su complicidad como propiciadora del romance del padre con la Sra. K., develando la estructuración de su deseo.

A partir de esas intervenciones de Freud, podemos inferir dos vertientes de la rectificación subjetiva según el tipo clínico.

Con el neurótico obsesivo, ella se sitúa en el plano de la rectificación de la causalidad, que se presenta como consecuencia: su imposibilidad de actuar que es correlativa a su modalidad de sostener al deseo como imposible. Esta correlación es ilustrada por otra rectificación de Freud al Hombre de las Ratas, en que supone una interdicción del padre al amor del sujeto por la dama, haciendo surgir la dimensión del Otro como el padre absoluto.

Con la histérica, la rectificación subjetiva apunta a la implicación del sujeto en su reivindicación dirigida al Otro, haciéndolo pasar de la posición de víctima sacrificada a la de agente de la intriga de la cual se queja y que sostiene su deseo en la insatisfacción. "Lo que debe efectuar el sujeto para desprenderse de su papel de la 'bella alma es precisamente, dice Zizek, un tal sacrificio de sacrificio: no basta 'sacrificar todo', es preciso todavía renunciar a la economía subjetiva en que el sacrificio trae el goce narcisista." (32)

En estas dos modalidades, se trata de introducir al sujeto en su responsabilidad en la elección de su neurosis y en su sumisión al deseo como deseo del Otro. La rectificación subjetiva apunta a mostrar que allí donde el sujeto no piensa, escoge; allí donde piensa, es determinado, introduciendo al sujeto en la dimensión del Otro.

NOTAS:

1 Lacan J., “El saber del psicoanalista” (ciclo de conferencias inédito), 2 de diciembre de 1971.

2 ver capítulo III, "¿Qué tiempo para análisis?".

3 Lacan, J., Ecrits, Seuil, Paris, p. 617.

4 Lacan, J., "Conférences et entretiens dans les universités nord-américanes", Scilicet N' 6/7, Seuil, París, 1976, p. 33.

5 IRMA, Cónica Lacaniana, textos de la revista Ornicar? reunidos por Manuel Barros de Motta, Jorge Zahar Editor, 1989, pp. 69-79.

6 Lacan, J., "Radiophonie", Scilicet n° 2/3, Seuil, París, 1970, p. 89.

7 Lacan, J. "Comptes rendus d'enseignements - l'Acte psychanalvtique" (1967-1968), Ornicar?n 29, París, Navarin, 1984, p. 18.

8. Lacan, J. Le Séminaire, Livre III (1955-1956), París, Seuil, 1981,p. 285.

9. Lacan, J., "Overture de la Section Clinique", Ornicar?, n° 9, Seuil, 1977, p. 12

10. Cf. Quinet, A., Clínica da Psicose, Fator, Salvador, 1990

11 Lacan, J., "Introduçao á ediçao alema de um primeiro volume dos Escritos" (Walter Verlag), Falo n` 1, Salvador, Fator, 1988, p. 10.

12 Ibid.

13 Lacan, J., Ecrits, p. 589.

14 Ibid. p. 315.

15 Ibid. p. 811.

16 Ibid, p. 824.

17 Ibid, p.633.

18 Lacan, J., Le Séminaire, lime XVII -L envers de la psychanalyse. Seuil, 1991, p. 150.

19 Lacan, J., Ecrits. p. 284.

20 Lacan, J., Le Sérninaire, livre III. Seuil, 1981, pp. 191-192 e 283.

21 Freud, S., "Fragmento de análise de um caso de histeria", ESB, vol. VII, p.26.

22 CE Freud, S., "Manuscrito K", ESB, vol. I.

23. Lacan, J., Proposition du 9 octobre de 1967 sur le psychanalyste de l'Ecole", Scilicet n° 1, Seuil, 1968, pp. 14-30.

24 Miller, J.-A. "Entrada em análise", Falo n° 2, Fator, 1988.

25. Lacan, J., "La méprise du sujet supposé savoir", Scilicel n° 1, Seuil, 1968, p.39.

26 Lacan, J., "Proposition", op. cit.

27 Lacan, J., "Le savoir du psychanalyste" (ciclo de conferencias inédito).

28. Platón

29 Lacan, J., "Radiophonie", Scilicet 2/_3, p. 89.

30 Lacan, J., Ecrits, p. 546.

31. Lacan, J., Ecrits, pp. 215-226.

32. Zizek, Z., Le plus sublime des hystériques Hegel passe, Point Hors Ligne, Paris, 1988, p. 107. Ed. bras.: O mais sublime dos histéricos-Hegel com Lacan, Jorge Zahar Editor, Rio, 1991.

El Arte de Interrogar

1

TALLER A.11

EL ARTE DE INTERROGAR Y EL METAMODELO DEL LENGUAJE

(desde el modelo de la P.N.L.)

Profesores: Laura Actis y Víctor Amat

Julio de 2006 – Escola d’estiu.

2

EL ARTE DE INTERROGAR Y EL METAMODELO DEL LENGUAJE.

Contenido del dossier:

.Qué es PNL. Pág. 2

.El mapa no es el territorio. Cómo construimos nuestros mapas y cómo

funciona nuestra comunicación. Pág. 4

.El arte de interrogar. La entrevista. Encuadre básico. Pág. 6

.El metamodelo del lenguaje. Un modelo para obtener información precisa.

Pág.12

¿PROGRAMACIÓN NEURO LINGÜÍSTICA?

La PNL nació a mediados de los años 70, como resultado de la interacción de dos jóvenes muy creativos en aquella época. Richard Bandler y John Grinder. Bandler, después de estudiar informática decide graduarse en Psicología en la Universidad de Santa Cruz, en California. En su trabajo de graduación, tiene la intuición de buscar los puntos en común de diferentes psicoterapeutas que resultaban muy exitosos en aquellos momentos, aún a pesar de utilizar escuelas teóricas y estilos de trabajo muy diferentes. Hoy en día, esa postura parece más aceptada (existen muchos estudios acerca de los puntos comunes en psicoterapia) pero en aquel entonces la propuesta era arriesgada y novedosa. Lejos de buscar parecidos en las estructuras epistemológicas de cada uno de los personajes estudiados, él se ocupó de buscar los patrones comunes en su comunicación. Debido a sus conocimientos en informática, Bandler se dedicaba a transcribir, para facilitar su publicación, seminarios de Virginia Satir, que en aquellos momentos se dedicaba a la terapia familiar.

Ella, solía trabajar en la consulta con toda la familia utilizando estrategias muy creativas. Por otro lado, acompañaba a Milton Erickson en sus cursos y seminarios. Éste, es reconocido hoy como uno de los más grandes hipnoterapeutas de la historia. Erickson, médico psiquiatra, utilizaba la hipnosis de manera muy original, y gracias a un sinfín de publicaciones científicas situó la hipnosis en un lugar prominente. Por último, Bandler estudió a Fritz Perls, conocido como el padre de la psicoterapia Gestáltica. Perls había fallecido, y todo el trabajo tuvo que hacerse a través del visionado de vídeos de cientos de sus entrevistas. Es precisamente en la universidad donde Richard Bandler conoce a John

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Grinder. Grinder era profesor de lingüística en Santa Cruz y colaboraba con Chomsky, el reputado creador de la gramática transformacional.

Ambos analizaron y modelaron los comportamientos y patrones de forma sorprendente.

Codificaron y refinaron las informaciones hasta conseguir un modelo elegante para mejorar la comunicación, el cambio personal y el aprendizaje. Este modelo se ha ido desarrollando y ha ido tomando dos caminos complementarios: El primero se define como un proceso para descubrir los patrones que funcionan en cualquier área de conocimiento. Y en segundo lugar, el estudio de cómo se comunican y piensan las personas cuando lo hacen de manera excelente. Tras formar un grupo de estudio, todas estas informaciones fueron tomando

cuerpo formando lo que ahora se conoce por Programación Neuro Lingüística.

Este nombre abarcaría las tres ideas principales del modelo:

Programación: Utilizando la analogía del ordenador, se refiere a las diferentes maneras que tenemos de organizar nuestras informaciones y del modo en que estas organizaciones nos afectan en los diferentes resultados deseados.

Neuro: La presunción por parte de la PNL de que todo comportamiento es resultado de los diferentes procesos neurológicos que se ponen en funcionamiento a través de nuestro

organismo. Tanto a la hora de percibir las informaciones como en su procesamiento y/o presentación a nuestro entorno. Cuerpo y mente forman un sistema inseparable, holístico.

Lingüística: Hace referencia a toda la expresión comunicativa de la persona, tanto consigo misma como con lo que le rodea. En tanto en cuanto consideramos el organismo como un todo, debemos entender como lenguaje toda expresión fisiológica. Como dicen  los expertos de la pragmática de la comunicación “no es posible no comunicar” o lo que es lo mismo “todo es comunicación”.

Bandler y Grinder, empezaron a impartir seminarios con mucho éxito de público dando lugar a una rápida difusión del modelo. La PNL abarca muchas áreas de estudio: Cibernética y teoría sistémica (La influencia de Bateson, mucho más importante en PNL de lo que se ha dado en creer), lingüística, neurología y modelado cognitivo (Chomsky, Gallager, Pibram,

Assagioli) y también el enfoque constructivista en el sentido de Korzybski, la escuela de Palo Alto (Watzlawick) y por supuesto de Erickson (con sus enfoques temporales y de comunicación hipnótica). Tal base epistemológica ofrece a a métodos y patrones sistemáticos para lograr los mejores resultados en un amplio abanico de áreas de  conocimiento como la educación, la salud, la creatividad, el liderazgo y la adquisición de nuevas habilidades.

¿Cómo definir la PNL?

La definición oficial dada por Richard Bandler y John Grinder en sus inicios es: “La disciplina que estudia la experiencia subjetiva humana”. Eso se podría expresar de diferentes maneras, y otros autores han definido la PNL como “la capacidad de dar lo mejor de uno mismo con mayor frecuencia”, “software para el cerebro” aunque el que más nos gusta es “La aventura de la experiencia”, tal y como el propio Bandler la definió recientemente. Toda experiencia humana es PNL. Aprenderemos, a lo largo de estas sesiones a vivir experiencias, explorarlas para obtener más recursos al tiempo que acompañaremos a otras personas a hacerlo.

La PNL nos ayuda como modelo a definir el Estado Actual (cómo pensamos, sentimos y actuamos y qué resultados obtenemos con ello), a considerar nuestros deseos (Qué nos gustaría en lugar de lo que tenemos) y a desplazarnos de uno hacia otro lugar. Para ello, para alcanzar el Estado Deseado contamos con tres

elementos: Nosotros mismos, las otras personas (nuestro entorno) y la flexibilidad (la posibilidad de modificar lo que estamos haciendo para tener resultados mejores).

EL MAPA NO ES EL TERRITORIO

Esta frase de Alfred Korbzybski (1933) es clave y punto de partida para explicar cómo construimos nuestra visión del mundo. Él se dio cuenta de que nosotros funcionamos con representaciones internas de lo que sucede “fuera”. Creamos mapas que nos permiten cartografiar los eventos que nos ocurren y damos por supuesto que las demás personas extraen las mismas representaciones que nosotros de los acontecimientos. Pero ¿Cómo logramos hacer eso? A través de nuestros sentidos, incorporamos en nuestra neurología

infinidad de informaciones que registramos y ordenamos de alguna manera. En función de diferentes filtros, cada uno de nosotros extrae conclusiones y toma decisiones delante de los estímulos de nuestra vida cotidiana. Cada persona, hace funcionar su mente de manera idiosincrásica y como resultado de ello, construye esquemas que le permiten comprender y manejar (o no!) las diferentes situaciones de su vida.

Cada persona construye dichos esquemas de modo subjetivo y por eso es posible que perciba la "realidad" de manera diferente que nosotros.

La buena comunicación se da cuando las percepciones de la realidad entre los diferentes

interlocutores son lo más parecidas posible. Cuanto más semejanza entre las mencionadas

percepciones haya, menos equívocos existirán.

Para comunicarse bien, aprenderemos patrones que nos ayudarán a invertir la

tendencia natural del ser humano a pedir que el otro nos comprenda, para ser

nosotros los que aproximemos nuestro concepto de mundo a la idea de nuestro

interlocutor. Es decir, presentaremos nuestras informaciones de la manera que

sea más sencilla para nuestro interlocutor. La comunicación incluye la habilidad de

responder eficazmente al otro. De respetar su modelo de mundo. Es como un circuito

cerrado donde cada uno de los interlocutores influye al otro. Influencio al otro, y él me

influencia a mí. Debemos y podemos responsabilizarnos de la parte que nos corresponde

dentro de este sistema comunicacional. En cualquier interacción humana no hay como no

influir. Es imposible no comunicar. Solo nos queda preguntarnos:

-¿Influenciamos con integridad y respeto?

-¿Está esta influencia alineada con nuestros valores y los valores de nuestro

cliente?

¿Cómo funciona nuestra comunicación?

Recibimos infinidad de inputs sensoriales en cada segundo de nuestra vida. Millones de

ellos. Nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso deben realizar procesos ultra rápidos para

procesar las informaciones del entorno, evaluarlas y dar respuestas con sentido a los

estímulos que representan esas experiencias que vivimos. Para poder manejar tan ingente

cantidad de información, nuestra neurología "filtra" datos que convierte en representaciones

internas. Existen diferentes tipos de filtros, aunque aquí comentaremos algunos de los más

importantes.

Tipos de Filtros:

a/ Bio-fisiológicos: Aquellos que nos diferencian de las demás personas. Es decir, las

diferentes calidades de visión, audición, mayor o menor sensibilidad al ambiente, etc.

b/ Culturales: La pertenencia a una determinada cultura, nos permite "observar" la

realidad de una determinada manera. La cultura de cada uno actúa como una especie de

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"gafas" para percibir la realidad.

c/ Individuales: Cada uno de nosotros en función de nuestros aprendizajes, experiencias

pasadas, valores familiares, etc. reaccionamos frente al mundo de determinada manera.

d/ Omisión: El cerebro deja de poner atención a multitud de cosas que están ocurriendo en

cada experiencia, así pues, sólo tiene una percepción limitada de los eventos que suceden.

e/ Generalización: Nuestra neurología aprende rápido y tiene la tendencia a generalizar

los aprendizajes, esto es, si aprendí en mi infancia que el fuego quema, no tengo que

quemarme cada vez para recordarlo. Nuestro cerebro hace el trabajo por nosotros. Sin

embargo, nos juega malas pasadas en otro tipo de generalizaciones. Por ej. "Todos los

hombres son iguales", "¡Eres un desastre!" etc.

d/ Distorsión: Extraemos conclusiones y damos significados a lo que nos sucede de

manera aleatoria. Distorsionamos aquello que percibimos en función de experiencias

pasadas. Por ejemplo: "Sé lo que estás pensando!" "Lo miré y supe que no quiere saber

nada de mí". Concluímos e hipotetizamos relaciones de causa-efecto que no siempre son

demostrables.

Como comprobaremos, tras este "filtrado" de la información creamos representaciones

internas de lo que llamamos "realidad". Creamos MAPAS que son representaciones de

aquello que nos circunda. Sin embargo, ¿son nuestras representaciones exactamente la

realidad?

Cada persona tiene un MAPA de lo que es la realidad, y nosotros tenemos que

vérnoslas con los MAPAS de los demás. Una buena pregunta es: ¿Es nuestro

MAPA mejor que el del otro?

EL ARTE DE INTERROGAR - LA ENTREVISTA

«Entre narradores y escuchadores la relación es directa, imprevisible,

problemática. Es, en otras palabras, una relación verdaderamente humana, es

decir, dramática, sin resultados asegurados. No hablan sólo las palabras, sino

los gestos, las expresiones del rostro, los movimientos de las manos, la luz de

los ojos. Este es el don de la oralidad: la presencia, el sudor, los rostros, el

timbre de las voces, el significado el sonidodel silencio»

(Ferrarotti, 1991).

La primera característica y la primera limitación de la entrevista es la subjetividad del producto informativo. Es la técnica más adecuada cuando lo que interesa es la expresión de la subjetividad. Sobre todo cuando interesan discursos subjetivos de individuos concretos, más que discursos colectivos cristalizados socialmente.

La entrevista apunta a la función emotiva (real o fingida) del entrevistado. Su

actitud ante el objeto de la investigación.

El yo de la comunicación en la entrevista no es un yo lingüístico sino un yo

especular o social en el que el individuo se experimenta a si mismo como tal (G.H. Mead), pero no directamente, sino indirectamente en función del otro generalizado, del grupo social al que pertenece. Yo narrativo que cuenta historias sociales que incluye bosquejos del yo.

La entrevista busca y extrae informaciones pragmáticas: Cómo los sujetos

reconstruyen el sistema de representaciones sociales en sus prácticas individuales. Las preguntas adecuadas se refieren a comportamientos pasados, presentes o futuros, es decir, lo realizado o realizable. No sólo lo que el informante piensa sobre el asunto, sino cómo actúa o actuó al respecto. Se refiere al «decir del hacer». La entrevista da la producción de un texto en un contexto.

No es un sistema de recogida de datos, ni de recogida de discursos. Como si los

datos o discursos pudieran existir por si mismos. El discurso sólo puede entenderse en la interacción con los sujetos y con la sociedad. La entrevista es un constructo comunicativo y no un simple registro de datos.

Toda comunicación implica un compromiso y define una relación. Es decir, no sólo transfiere información, sino que a la vez impone conductas. En ese sentido la entrevista tiene tres niveles relacionales que determinan el sentido del discurso:

1) El contrato comunicativo.

Parámetros que representan los saberes mínimos compartidos por los

interlocutores sobre lo que hay en juego y los objetivos del diálogo. Estos saberes son:

- Implícitos: Códigos lingüísticos y culturales, reglas sociales y modelos de

intercambio oral.

- Explícitos: La temática del trabajo, de lo que se va a abordar. Primeros

intercambios entre el entrevistador y el entrevistado.

2) La interacción verbal.

Interacción regulada por un marco denominado territorios del yo (Goffman,

1979): lingüísticos, corporales, espaciales y sociales que dan verisimilitud y normalidad

8

a la interacción persona. El marco pautado mínimo es un GUIÓN TEMATICO previo,

que recoge los objetivos y las áreas de investigación, pero no es un guión organizado,

ni estructurado secuencialmente.

El objetivo no es ir inquiriendo cada aspecto en un orden prefijado, sino crear

un contexto fluido para hablar de todo lo que nos interesa.

La entrevista no es un interrogatorio; sino una invitación al entrevistado, a la

confidencia.

3) El universo social de referencia.

El entrevistado se mueve entre dos polos: a) El actuante: La expresión que da.

b) El personaje: La expresión que mana de él.

La entrevista tiende a producir una expresión individual socializada por hábitos

lingüísticos y por estilos de vida, que dan vida al entrevistado. Aquí se puede observar

la relación entre entrevistados y arquetipos.

EL ENTREVISTADOR Y EL PROCESO DE LA ENTREVISTA

Hay una serie de criterios y habilidades que el entrevistador debe considerar y entrenar a la hora

De Acceder a la estructura profunda del entrevistado

Sabemos por la Gramática Transformacional que las personas definen dos niveles de

comunicación y de relación con el mundo: La estructura profunda, que se refiere a cómo

la persona siente las cosas, cómo las ve, las siente, etc. y la estructura superficial,

referida a cómo intenta expresarlas. La entrevista debe intentar acceder a la primera, a

cómo el entrevistado «experimenta» su relación con el objeto de estudio.

- “¿Usted qué ha percibido?”

- “Por la forma en que me ha mirado mi marido, ya me he dado cuenta.”

- “¿Ha escuchado lo que él ha dicho?”

- “No, pero sé muy bien lo que quiere decir cuando mira así…”

Clarificar el mensaje

Los tres mecanismos básicos mediante los que expresamos nuestra vivencia del

mundo son la Generalización de experiencias, Supresión de informaciones que

consideramos irrelevante y Distorsión de datos que no concuerdan con nuestras

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creencias. En este sentido, el entrevistado puede formular pensamientos que

generalicen, distorsionen o supriman información que pueda ser importante. Es

importante que mediante preguntas dirigidas a lo esencial del tema (Cómo, cuándo,

quién, de qué modo, para qué. ..) podamos clarificar el sentido del discurso que nos

quieren transmitir.

No abrir juicios.

Cuando la entrevista avanza, el entrevistado deja caer sus fachadas y revela

aspectos de su personalidad que suelen ser más íntimos. A veces las personas hacen

comentarios como: «Usted pensará que estoy loco...» «Hice cosas indefendibles,

pero...»

Es fundamental no hacer juicios al respecto. La transacción de la entrevista se

basa en que el entrevistado permite al entrevistador dirigir el proceso del discurso,

pero a cambio obtiene la garantía de que no se encontrará con negaciones,

contradicciones u hostigamiento.

Situarse en el «mapa» del otro.

El oso polar

Había una vez un oso polar que viajaba con un circo. No lo necesitaban

para las funciones, sólo para la exhibición. Así que se pasaba todo el día metido

en su caravana. La caravana era tan estrecha que sólo podía dar dos pasos

adelante y dos pasos atrás. Al cabo de un tiempo, los dueños del circo sintieron

compasión del oso y se dijeron: vamos a venderlo a un zoo.

En el zoológico, el oso tenía mucho espacio para moverse, pero

seguía dando sólo dos pasos adelante y dos pasos atrás. Entonces otro oso

polar le preguntó:

-Oye, ¿por qué haces eso?

Y él respondió:

-Es que me he pasado mucho tiempo en la caravana.

(En WEBER 1993, pág. 45)

Lo que se debe hacer es abstenerse de emitir juicios, e incluso tranquilizar al

entrevistado con afirmaciones como:

- «Sé lo que quiere decir...»

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- «Algo similar me pasó a mi...»

- «Tengo un amigo que está pensando en hacer eso...»

Incluso más, lo importante para el entrevistador es poder ver el mundo tal y

como el entrevistado lo ve. Abrirse a la posibilidad de que la realidad sea tal y como el

otro la describe.

Permitir que la gente hable.

La entrevista requiere paciencia. Los informantes se extienden sobre cosas que

no nos interesan, sobre todo al principio. Es muy importante no interrumpir a la

persona en las entrevistas iniciales. Las personas vuelven a retomar el hilo si hacemos

gestos sutiles como dejar de asentir, dejar de tomar notas, o invitándoles

amablemente a retomar el hilo inicial.

Prestar atención.

Es necesario utilizar la escucha activa. Comunicar un interés sincero en lo que

los informantes están diciendo, y saber cuándo y cómo indagar formulando la pregunta

correcta.

Identificar y situarse en las modalidades sensoriales prevalentes para el

entrevistado.

Las personas se relacionan con el mundo a través de su sistema sensorial:

Vista, oído, sensaciones... Cada uno suele tener un sentido prevalente sobre los otros

que se traducen en los predicados verbales que emite. Los más tendentes a la visión

suelen decir cosas como: «No lo veo claro» «Tiene un futuro brillante»... Los auditivos

dirán: «No me suena bien lo que dices» y los sensitivos o kinestésicos dirán: «Me

sienta fatal que me digas eso».

Lo importante de este aspecto es hablar con el entrevistado en su mismo canal

sensorial. Cambiar de canal puede suponer cambio de halo comunicativo y

desentendimientos basados en pautas inconscientes de relación más que en

contenidos.

Ser sensible a la «pragmática de la comunicación»

El entrevistador siempre debe percibir el modo en que sus palabras y gestos

afectan al entrevistado. Hay que saber cuándo indagar, pero mantenerse alejado de

las heridas abiertas.

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Carl Rogers fue uno de los autores que con mayor maestría desarrolló la técnica

de la entrevista. Y aunque se centró en la versión psicológica se refirió a las siguientes

características del entrevistador (1942):

- Mantener contacto empático con el cliente

- Objetividad

- Aceptar y respetar al entrevistado

- Autocomprensión de las propias emociones y limitaciones

- Poseer adecuados conocimientos psicológicos

En una sesión de terapia, en el Instituto de Terapia Familiar de Milán, un

terapeuta experimentó el deseo de dar instrucciones educativas a una madre. Los

colegas se mostraron en desacuerdo por que les parecía inútil dar instrucciones.

Al final, se resolvió sacar provecho del controvertido debate. El terapeuta le dijo a

la mujer:

“Usted ha logrado convencerme de que es incompetente. Creo que tiene

razón y pienso que debería darle algunas instrucciones. Mis colegas, que están

detrás del espejo, dicen que dar instrucciones es inútil. Tienen una teoría

sistémica que no les permite pensar de otro modo. Por esa razón he llegado a un

acuerdo con ellos. Me han dado permiso para creer que usted es incompetente.

Pero sólo durante los próximos tres meses. Y, además, debo asumir las

consecuencias. Dentro de tres meses volveremos a discutir sobre este tema.” A

continuación el terapeuta le dio algunas instrucciones sencillas. Tres meses más

tarde la paciente había seguido sus instrucciones y su conducta había mejorado.

“A mis colegas les gustaría saber por qué ha seguido mis

instrucciones”, dijo el terapeuta.

“Según la teoría sistémica, las personas no obedecen. ¿Por qué ha

obedecido usted?”.

“He seguido sus indicaciones –respondió la mujer- porque usted me

cae mejor que los que están detrás del espejo.”

(CECCHIN y otros 1992, págs. 11s.).

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EL METAMODELO DEL LENGUAJE.

Las transformaciones de la estructura profunda del lenguaje, o a la manera de

Jung: el intento de expresión del sí mismo, poseen un efecto posterior casi simultáneo,

que es el objeto de estudio de la pragmática de la comunicación. Este efecto se refiere

al estado emocional y actitudinal en el que queda atrapado el hablante.

Si el discurso o estructura superficial del lenguaje no tiene las suficientes

conexiones con su nivel referencial. Se produce un alejamiento retroalimentado del

propio ámbito vital del sujeto.

Hay que tener en cuenta que el lenguaje describe la realidad pero también, la

prescribe y orienta la posterior acción. Un ya clásico principio se la PNL dice que

orientamos la atención y ésta se orienta según donde fijemos el pensamiento. El modo

en el que nos hacemos las preguntas y nos cuestionamos nuestras propias acciones

orienta nuestra perspectiva existencial más o menos inmediata.

Los predicados verbales indican el camino para acceder a nuestra estructura de

referencia, lo que da sentido a lo que percibimos. En realidad vemos lo que andamos

buscando previamente.

Cuanto más próxima a la expresión es la forma en que la transmitimos, mayor

calidad y efectividad adquirirá nuestra comunicación.

Sin embargo, en muchas ocasiones existen considerables obstáculos para

conectar el nivel de expresión con el nivel experiencial de nuestra relación con el

mundo, y ello se debe a un conjunto de deformaciones que las transformaciones

lingüísticas hacen de la experiencia.

El Metamodelo de la programación Neurolingüística es un intento de conexión

entre los dos ámbitos y según Bandler y Grinder:

«Está en gran parte inspirado en el modelo formal desarrollado por la lingüística

transformacional.» (Bandler, R. y Grinder, J. 1994 a: 64).

El Metamodelo es un conjunto sistematizado de técnicas de interrogación

basadas es las operaciones de generalización, eliminación y distorsión que realizan los

individuos para administrar la información que perciben y que hemos visto en el

capitulo de comunicación.

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«En la terapia gestáltica (Perls y otros, 1981) en la terapia cognitiva (Beck,

1979) y en la terapia emotivo-racional (A.Ellis, 1977) por mencionar algunas, existen

técnicas similares al Metamodelo e incluso idénticas». (Weerth, R. 1998: 200.)

Una característica fundamental del Metamodelo es su orientación al proceso de

la acción más que a su contenido, con lo que ayuda a evitar las resistencias del cliente.

Por otra parte se refuerzan estados «de trance» caracterizados por una intensificación

de la atención interna y focalizada al tema que se este tratando.

Los problemas de inadaptación social suelen estar en el modelo que tenemos

del mundo o mapa de la realidad. También vimos que la construcción de mapas tiene

que ver con los filtros sensoriales, socioculturales y personales con los que

mediatizaremos nuestra experiencia relacional con el mundo.

Y por último que son los mecanismos de generalización, eliminación y distorsión

los que configuran nuestra «versión» de la realidad.

El Metamodelo es un conjunto de técnicas de interrogación que nos permite:

- Disponer de una guía conversacional capaz de acceder a la estructura

Profunda del lenguaje del otro.

- Acceder a claves verbales que induzcan al cambio del otro, cambio de punto

de vista del problema, motivación, conexión de la persona con su lado mas

fuerte, etc...

No podemos extendernos en el conjunto de técnicas de interrogación que

recoge el Metamodelo ya que no es el objetivo de este trabajo y muchos libros se han

ocupado de él exhaustivamente (Bandler, R. y Grinder, J. 1994 a: 63-179/Bertolotto,

G. 1995: 43-49/Weerth, R. 1998: 200-204 entre otros). El Metamodelo intenta

recuperar la información transformada en los procesos de generalización, eliminación y

distorsión. Con el Metamodelo se intenta acceder a la estructura experiencial

(sensorial) de una relación con el mundo para impulsarla a movilizar recursos y nuevas

perspectivas de la situación problemática.

Frente a ciertas distorsiones del lenguaje se puede cuestionar el otro, de las

siguientes formas entre muchas otras.

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DISTORSIONES LINGÜÍSTICAS FRECUENTES Y PREGUNTAS PARA

RESTITUIR LA INFORMACIÓN

DISTORSIONES DEL LENGUAJE

PREGUNTAS

SIEMPRE NUNCA JAMÁS

TODO NADA

NADIE

SIEMPRE tengo problemas con misvecinos

NUNCA hago NADA bien

NADIE me comprende

¿Siempre? ¿Nunca? ¿Jamás?

¿SIEMPRE has tenido problemas con tus

vecinos?

¿NUNCA has tenido la experiencia de hacer

algo bien?

¿NADIE te ha comprendido en tu vida?

SUJETO DIFUSO

No me escuchan

Qusieron engañarme

Ahora me van a oír

¿Quién específicamente?

¿QUIÉN específicamente no te escucha?

¿QUIÉNES quisieron engañarte?

¿QUIÉN quieres que te oiga?

MEJOR MÁS

PEOR

Esto es lo MEJOR para mí

Estas son las manzanas MÁS baratas

Juan es el PEOR jugador

¿Comparado con qué?

¿MEJOR comparado con qué?

¿MÁS baratas que cuáles?

¿PEOR comparado con quién?

IMPRECISIONES

Susana me rechazó

No quieren darme una oportunidad

Voy a mejorar la comunicación

Cómo Cúando Dónde Qué Quiénes

¿CÓMO te rechazó específicamente?

¿QUIÉNES no quieren darte una

oportunidd?

¿QUÉ significa para ti mejorar la

comunicación?

BUENO-MALO VERDADERO/FALSO

CORRECTO INCORRECTO

Los hombres no lloran

Es MALO ser confiado

¿Quién? ¿Para quién? ¿Cómo?

¿QUIÉN dice que los hombres no lloran?

¿PARA QUIÉN es malo ser confiado?

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Su voz me irrita ¿CÓMO te irrita su voz?

TENGO PUEDO

DEBO

TENGO que ir al cumpleaños de Lola

No PUEDO discutir contigo

DEBO cambiar de coche

¿QUÉ PASARÍA? ¿QUÉ TE IMPIDE?

¿QUÉ SUCEDERÍA SI...?

¿QUÉ PASARÍA SI no fueras?

¿QUÉ TE IMPIDE discutir conmigo?

¿QUÉ SUCEDERÍA SI no lo hicieras?

ADIVINACIÓN

Ya sé lo que estás pensado

Él debería saber lo que yo me esfuerzo

Sé por anticipado lo que va a decir cuando

vuelva.

¿Cómo lo sabes?

¿CÓMO LO SABES?

¿CÓMO podría saber lo que tú te esfuerzas?

¿QUIÉN TE LO DIJO?

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RELACIÓN DE DISTORSIONES LINGUÍSTICAS (Columna Izda.)

Y

PREGUNTAS DERIVADAS DEL METAMODELO (Columna Dcha.).

DISTORSIONES DE LENGUAJE

PREGUNTAS DEL METAMODELO

Limitantes/Ambiguos

Poca resistencia

Iconsciencia

Clarificadores/Potenciadores

Asumiendo responsabilidades

Apelación a la consciencia

Cuantificadores universales (para hacer generalizaciones)

Todos

Siempre

Nunca

Cada uno

Ninguno

Cada vez

No es útil

Para nada

Ningún sitio

Ninguna cosa

¿Todos?

¿Siempre?

¿Nunca?

¿Cada uno?

¿Ninguno?

¿Cada vez?

¿No es útil?

¿Para nada?

¿Ningún sitio?

¿Ninguna cosa?

Operadores modales (para distorsionar)

No puedo

No podría

No debo

No debería

Tengo que

Necesariamente

Imposible

Incapaz

¿Qué te lo impide?

¿Qué te lo impide?

¿Qué sucedería si lo hicieras?

¿Qué sucedería si lo hicieras?

¿Qué sucedería si no lo hicieras?

¿Qué sucedería si no lo hicieras?

¿Qué te lo impide?

¿Qué te lo impide?

Generalización del índice de referencia

Gente ¿Qué gente?

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Traducción difícil del inglés: Eso

Esto

Cosa

Situación

Nosotros

Ellos

Alguno

Algunas veces

Todo el mundo

Nadie

Ciertas cosas

¿Qué en concreto?

¿Qué en concreto?

¿Qué cosa?

¿Qué situación?

¿Quiénes específicamente?

¿Quiénes específicamente?

Etc.

Nominalizaciones

Tengo un Enfado que para que

Problema

Depresión

Vida

Vista

Cariño

Miedo

¿Qué te ha enfadado?

Probando, afrontar (has afrontado otro

punto de vista

Deprimiéndose

Viviendo, vivir

Viendo

Amando, queriendo

Temiendo, temer

Verbos inespecíficos (para distorsionar)

Tocar

Herir

Acercar

Mostrar

Alucinar

«Me encanta»

«Le hace feliz»

Etc.

¿Tocar cómo?

¿Cómo te hirió?

¿Hasta dónde?

¿Mostrar qué?

De qué forma?

Etc.

Supresiones

Vivir es una lata ¿Vivir cómo?

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Es duro estudiar

No debería hacerlo

Es evidente que no me respetas

Los hombres son más duros

¿Estudiar qué?

¿Quién no debería?

¿Hacer qué?

¿Evidente para quién?

¿Respetar cómo?

¿Duros con qué?

¿De qué forma?

¿Más duros que quién?

Presuposiciones

Si te haces el loco, no esperes que te hable.

Si me comprendieras, no me tratarías así.

Ya ha vuelto a hacerlo, como la otra vez.

Te lo dije, y no me has hecho caso.

¿Cómo hacen los locos?

¿Qué tengo que comprender?

¿De qué forma te trato?

¿Qué hizo,cuándo?

¿Qué me dijiste?

¿Cómo no te he hecho caso?

Lectura mental

Yo sé lo que te conviene. Tú ya me

entiendes.

Ya sé que no me crees, lo veo en tu sonrisa.

Si fuera más listo, no andaría con esa.

Cuando me mira de esa forma me

aterrorizo.

¿Cómo lo sabes? ¿Qué es lo que entiendo?

¿Cómo lo sabes? ¿El hecho de que me ría

significa que no te creo?

¿Más listo que quién?

¿Cómo lo sabes?

¿De qué forma te mira?

Causa-Efecto

Cuando lo veo, me pongo mala.

Como era de derechas, se casó por la

iglesia.

Mis hijos van a acabar conmigo.

Como me grites, soy capaz de cualquier

¿Quieres decir que el sólo hecho de verlo te

enferma?

¿Quieres decir que hay que ser de derechas

para casarse por la iglesia?

¿Quieres decir que cuidar de tus hijos

puede ser mortal para ti?

¿Quieres decir que el hecho de que te grite

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cosa. te hace capaz de todo

Causa-Efecto con «pero» (eliminación)

Me gustaría hacer deporte, pero tengo que

trabajar.

Quisiera echarle una mano, pero no me

escucha.

Ya sé que estoy nervioso, pero es que no

paro un momento.

Yo le perdonaría, pero es que no ha vuelto

ha llamarme.

¿Quieres decir que el trabajar te impide

hacer deporte?

¿Quieres decir que si te escuchase lo

ayudarías?

¿Estás diciendo que si parases no estarías

nervioso?

¿Significa eso que es necesario que te llame

para que le perdones?

Pérdida de concreción (eliminación)

No está bien discutir con la gente.

Evidentemente, las películas de Woody Allen

son una lata.

Se dice que Juan tiene una amante.

Se cree que el año próximo hará más calor.

¿Quién dice que no está bien?

¿Para quién no está bien?

¿Para quién es evidente?

¿Son una lata para quién?

¿Quién lo dice?

¿Quién lo cree?

¿Más calor que cuándo?

METAPREGUNTAS: PREGUNTAS A LA INFORMACIÓN DEFICIENTE

Supresión

(Parte del material ha sido eliminado de la frase)

Soy incapaz...

Estoy más preparado...

Ahora mi equilibrio es mejor...

El objetivo ha sido alcanzado...

Soy un desastre...

Cuando iba a hacerlo, me quedé perplejo...

¿Incapaz de qué?

¿Más que quién?

¿Más que cuándo?

¿Mejor que cuándo?

¿Mejor que el de quién?

¿Por quién?

¿Para qué?

¿Con quién, cómo?

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Supresión del índice referencial

(Se hace referencia a una persona, lugar o cosa sin especificarla concretamente)

Los acontecimientos me han hecho cambiar

de idea.

Debería hacer alguna cosa.

La gente me asusta.

Esta es la última vez.

No volveré a hacerlo.

¿Qué acontecimientos?

¿A qué idea te refieres?

¿Qué cosa?

¿Quién, específicamente?

¿La última vez de qué?

¿A hacer qué?

Verbos inespecíficos

(Se utilizan verbos que no clafifican elsignificado real de la frase)

Me lo voy a montar yo solo.

Esto me encanta.

Si empiezas otra vez, me voy.

Me siento obligado a ello.

Ya sé que no me aprecia.

¿Vas a montarte qué?

¿Cómo te encanta?

¿Si empiezo con qué, cómo?

¿Obligado cómo? ¿En qué sentido?

Que no te aprecia ¿cómo?

Nominalización

(Sustitución nominal de un verbo que se utiliza cuando en realidad se hace referencia a

una actividad en proceso.)

Necesito experiencia.

El conocimiento es lo que nos impulsa.

Mis pensamientos me deprimen.

En esta clase no hay respeto.

Necesito cariño.

¿Qué es lo que necesitas experimentar?

¿Conocer qué, de qué forma?

¿Y qué es lo que piensas?

¿A quién no se respeta?

¿De qué forma no se respeta?

Que te quieran, ¿cómo?

Operadores modales

(Palabras como «puedo», «no debo», «tengo que», que constituyen limitaciones acerca

de personas o situaciones y que suponen una limitación del modelo mismo del sujeto.

Suelen referirse a creencias.)

No puedo decírselo.

Él debe hacerlo.

¿Qué te lo impide?

¿Qué pasaría si no lo hiciera?

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Tengo que ir allí.

No tengo derecho a herir los sentimientos

de los demás.

¿Qué pasaría si no fueras?

¿Qué pasaría si lo hicieras?

SÍNTESIS

Todas las preguntas buscan la recuperación de información sensorial de la

experiencia tal y como es vivida por el sujeto y fundamentalmente se pregunta:

- Quién.

- Con quién.

- Para quién.

- A quién.

- Dónde.

- Cuándo.

- De dónde.

- En qué.

- Para qué.

- Que.

- Acerca de qué.

- Qué... si...

- Cómo.

Debe evitarse la pregunta POR QUÉ, ya que esta nos conduce a respuestas

relacionadas con las creencias que son las que queremos evitar.

Detectar Mentiras

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Aprende A Mentir Y A Detectar Mentiras

Detectar Mentiras Introducción: Las siguientes técnicas para detectar si alguien está mintiendo son de uso frecuente por parte de la policía a y los expertos de la seguridad. Este conocimiento es también útil para los encargados, patrones, y para que cualquier persona las utilice en situaciones diarias donde decir la verdad es necesario para evitar que seas una víctima de fraude y de otros engaños. Advertencia: La ignorancia es, a veces, dicha; después de tener este conocimiento, puedes molestarte cuando sepas que alguien te está mintiendo. Signos de engaño: La expresión física será limitada y rígida, con pocos movimientos del brazo y de la mano. El movimiento de la mano, del brazo y de la pierna irá hacia su propio cuerpo, ya que el mentiroso “quiere” menos espacio. La persona que te miente evitará el contacto visual. Se tocará la cara, el cuello y la boca. Se rascará la nariz o detrás de su oreja. Probablemente no se tocará el pecho con la mano abierta. Gestos emocionales y contradicción

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La sincronización y duración de los gestos emocionales están fuera de lugar. Las muestras de emoción se retrasan, duran más de lo que normalmente harían, y después paran repentinamente. Los gestos emocionales no coinciden con las palabras. Por ejemplo: Cuando alguien te dice “¡Te quiero!” al recibir un regalo, y sonríe e después de hacer esta declaración, y no al mismo tiempo de hacerla. Los gestos no coinciden con la expresión verbal, como decir “te quiero” mientras se frunce el ceño. Las expresiones se limitan a movimientos de la boca cuando alguien está fingiendo emociones (como estar feliz, sorprendido, triste, con temor,) en vez de con la cara entera. Por ejemplo; cuando sonríe e alguien naturalmente su cara entera está implicada: el movimiento de la mandí bula, los ojos y la frente empujan a la mejilla hacia abajo, etc. Interacciones y reacciones: La persona culpable está a la defensiva. Una persona inocente estará más a menudo a la ofensiva. El mentiroso dirigirá movimientos incómodos a su interrogador-acusador y puede volver su cabeza o cuerpo. El mentiroso puede colocar inconscientemente objetos (libro, taza de café, etc.) entre él y tú. Contexto y contenido verbal: El mentiroso utilizará tus palabras para responder a una pregunta. Cuando se le pregunta, “¿Te has comido la última galleta?” La respuesta del mentiroso será, “no, no me he comido la última galleta.” Los mentirosos evitan a veces “mentir” no haciendo declaraciones directas. Retuercen respuestas en vez de negar algo directamente. La persona culpable puede hablar más de lo necesario, agregando detalles innecesarios para convencerte… no están cómodos con los silencios y pausas en la conversación. El mentiroso puede no usar pronombres y hablar en un tono monótono. Cuando se hace una declaración veraz el pronombre se acentúa tanto o más que el resto de las palabras en una declaración.

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Las palabras se pueden mutilar y hablar suavemente, y la sintaxis y la gramática pueden complicarse. En otro las palabras, sus oraciones serán más complicadas que acentuadas probablemente. Otros signos de mentira: Si crees que alguien está mintiendo, cambia de tema rápidamente. Un mentiroso te seguirá y pasará a estar más relajado. El culpable desea el tema cambiante; una persona inocente puede confundirse por el cambio repentino de tema y deseará volver de nuevo al tema anterior. El culpable usará el humor o el sarcasmo para evitar un tema. Notas finales: Obviamente, porque alguien exhiba una o más de estas muestras no le hace mentiroso. Los comportamientos antedichos se deben comparar a un comportamiento (normal) de las personas siempre que sea posible. Como Mentir Pasos: Convéncete a ti mismo de que la mentira es verdad. Esto te hará actuar de forma natural, como si dijeras la verdad. El truco está en convencer a tu subconsciente de que estés diciendo la verdad. Practica mintiendo en frente una cámara de vídeo del espejo. No mentir demasiado o te cogerán. No elabores ni adornes demasiado la mentira. Aprende a relajar tus músculos. Los actores hacen esto para actuar.

Cuela la mentira dentro de una conversación ocasional. Es mejor mentir a la persona antes de que te pregunte a tí. De esta forma, la mente de la víctima tardará horas o di as para completar los huecos, y si vuelve a preguntarte por la historia, te será más fácil responder si tu víctima se pone a la defensiva. Si la

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víctima descubre tu mentira antes de que te expliques, tendrá tiempo para deducir qué ha sucedido antes de que te expliques. Ejemplo: Joe, compañero de cuarto de Bob, entra en la habitación y le dice a Bob, que está viendo la televisión que el perro se ha comido su sándwich cuando lo hizo Joe realmente. Bob va a la cocina y descubre que el sándwich ha desaparecido. Sin embargo, si Joe no le hubiera dicho nada, Bob saldría de la cocina enfadado asumiendo que Joe se había a comido el delicioso sándwich, y le pediría explicaciones más enfadado y estaría a menos receptivo a cualquier explicación de Joe. Mira a la persona que estás mintiendo a los ojos. No mires a tú alrededor. Hay muchos mensajes que la gente envía a subconscientemente al mentir. Aprender cuáles son y cómo evitarlos. La mayoría a de los detectores profesionales de mentiras (es decir, profesionales de la aplicación de ley) saben cuáles son, y tú debes saberlos también. Los policías charlarán primero contigo para establecer cuáles son tus comportamientos “normales”. Cuando entran con el tema serio, buscan cambios en tu comportamiento. Los bolígrafos funcionan la misma manera. Piensa bien la mentira antes de contarla; no improvises nada. Si te cuesta mucho mentir, trata de manipular la verdad. Ejemplo: Q: ¿Sabes dónde está John Smith? A: No, no sé donde está. (Aunque puedes saber que él está en su casa, no sabes exactamente en que habitación está.) Si sabes que vas a tener que mentir, piensa en algo que sea cierto (lugar, persona, acontecimiento, historia) que se acople a tu mentira y utiliza esos detalles si te preguntan. Esto te da una base donde sujetar la mentira. Cuanto más cosas verdaderas rodeen tu mentira, más probable es que te salga bien. Recuerda una idea básica de la mentira, y si te preguntan cosas concretas, cíñete al mismo concepto. Recuerda la mentira original y desarróllala. Decir una mentira es como contar una la historia; tomar el concepto original y ampliarlo cuanto sea necesario. Mantén siempre la mentira sencilla y creíble. No añadas detalles opcionales, hace más fácil para que alguien te coja si miente. Puntos: Aprende a ser honesto de modo que nunca tengas que mentir. No es difícil y los resultados son generalmente mejores a largo plazo.

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No muevas tus pies porque esto demuestra que estás nervioso y puede indicar que mientes. Es más fácil mentir cuando no existe evidencia de que estás mintiendo. Nos mentimos a nosotros mismos a diario de este modo. Es más probable que la gente crea nuestras mentiras si les dices lo que quieren oír. Los políticos y los maridos infieles mienten de esta forma a todas horas. La mejor práctica es observar cómo dices la verdad, y luego imitar eso. Planea la mentira con tiempo. Si estás mintiendo a la autoridad, como padres o profesores, espera repuestas del tipo “¿Estás seguro?” o “¿Me estás mintiendo?” Dar una respuesta incrédula como, “sí, soy seguro” o “no. Porqué haría a eso?” Debes tener una buena reputación. No parpadees mucho. Recuerda, no es una mentira si lo crees. Si golpeas ligeramente tus pies mientras mientes, hazlo un poco antes y después de que mientas para que parezca menos sospechoso. Practica expresiones faciales en el espejo. Si estás mintiendo a alguien cercano, se asertivo o agresivo. Oféndete porque piensen que las mentirías a ellos. La intimidación es provechosa. Esto no funcionará si no eres generalmente asertivo en una relación. Miente en una pequeñez o juega un poco con alguien. Pero hazlo muy poco convincente. De esta forma, la persona a la que quieres engañar pensará que eres malo mintiendo y cuando realmente le mientas no sospechará. Si detectas que alguien sospecha que mientes, admite algo pequeño o falso. Picarán y creerán que eso era toda la mentira. Es siempre mejor recordar una mentira a lo largo de los años, y hacer referencia a ella en las conversaciones, como si realmente hubiera sido verdad. Si en algún caso mentir es muy difícil, omite ciertas verdades que implican mentir. Es decir, la persona a la que mientes “es la que sacará conclusiones”, así que si te acusan después puedes aludir a una mala interpretación de la otra persona.

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Advertencias: Nunca mientas a los funcionarios (gobierno, policía a, entrevistas de trabajo serias) a menos que entiendas completamente la situación y estés preparado para aceptar los resultados. En la mayoría a de los países, mentir a un oficial de policía a, o a un juez es una falta seria, ilegal. A menudo, solo conseguirás complicarte más las cosas. Nunca mientas a tu doctor o abogado. Pregúntale si estás hablando como en una relación profesional (doctor-paciente o abogado-cliente). Si dicen sí, las cosas que dices son confidenciales, y no pueden revelarlas, incluso en un juicio es muy difícil que puedan. No mentir demasiado a menudo. No mentir cuando te estás ocupando de situaciones muy serias, a menos que puedas manejar la presión. Mantener la mentira simple. La complejidad conduce a la confusión. Siempre que sea posible, mete la mentira entre dos verdades. Aún así pueden descubrirte, pero te tacharán de ignorante en vez de mentiroso. Nunca mentir con algo que pueda desembocar en daño físico. No intentes saber si tu contrario te ha creído o no. Esto es generalmente muy obvio para ellos. No ponerte demasiado a la defensiva si te acusan de la mentira. La mentira puede destruir totalmente las relaciones, así que no mientas a las personas cercanas. Por ejemplo, amigos, compañeros de trabajo, miembros de la familia, vecinos, profesores, novias. Más libros en www.TheDanieX.com

Mecanismos Defensa

MECANISMOS DE DEFENSA

 

                                                                                              Lic. José Luis Rojas Ciudad

 

            La característica principal de los mecanismos de defensa es que es un  proceso psíquico, inconsciente, automático. De tal modo que al sujeto le resulta casi imposible percatarse del sentido real de su conducta. Para esto se niega o distorsiona la realidad, tratando de evitar el conocimiento consciente de sentimientos, ideas y afectos que resultan inaceptables para el individuo. La ansiedad es la que activa todo este proceso, pues advierte al sujeto del peligro real del mundo externo, del temor de que los impulsos internos no puedan ser controlados y el temor a los castigos de la propia conciencia. Los mecanismos de defensa se desarrollan para que el Yo del individuo enfrente la ansiedad.

            Pensar que los mecanismos de defensa se dan solo en personas patológicas es un error. No es correcto asociar mecanismos de defensa solo con patología, ya que estos desempeñan un papel importante en el proceso adaptativo del yo frente a las presiones externas como internas; permitiendo el mantenimiento de la salud mental al evitar un excesiva sobrecarga tensional del psiquismo.

            A continuación unos ejemplos de las operaciones defensivas más utilizadas.

 

REPRESIÓN

 

            La represión se puede describir como una forma de olvido motivado, la conciencia expulsa de sí las ideas o emociones que son penosas y causan dolor emocional. El olvido puede consistir en lagunas en los discursos o la mención de una palabra por otra fonéticamente parecida. El contenido reprimido sería rechazado hacia el inconsciente.

            La represión puede operar excluyendo de la conciencia algo antes experimentado conscientemente (represión secundaria) o bien refrenar ideas y sentimientos antes que se hayan hecho conscientes (represión primaria).

 

Ejemplos:

  • Una mujer reprime el recuerdo de la pérdida de un enamorado, hace mucho que “no se acuerda de él”. Frente a una exposición importante, luego ella no recuerda el nombre de un científico importante que tiene el mismo nombre que su ex enamorado.
  •  Un hombre que se le olvida una cita con una chica, y no asiste, porque tiene miedo a ser rechazado si le confiesa sus sentimientos.
  • Un sujeto que participa en un deporte cualquiera y siempre recuerda aquellos episodios en los que resultó ganador y no recuerda o se niega a evocar aquellos donde el marcador le fue contrario.
  • Un joven que parece no sentir culpa por masturbarse, podría preocuparse mucho por tener  las manos sucias y estar pensando en lavárselas cada 20 minutos.
  • Una chica recién graduada en la universidad puede olvidarse de asistir a una entrevista de empleo si le preocupa fallar y no ser contratada.
  • Una persona reprime el recuerdo de la muerte de un familiar, en sus pensamientos éste no aparece para nada. En medio de un discurso en que el recuerdo sería pertinente, éste falta. Poco después  tiene que mencionar un nombre y no lo recuerda. El nombre tiene un parecido fonéticamente con e nombre de la calle donde se realizó el velorio.

 

NEGACIÓN

 

            El Yo niega hechos evidentes o situaciones reales, cierra el paso a la percepción de cosas que no acepta. Se afirma que niega tanto el paciente que afirma “No, yo no tengo odio a mi madre”, cuando nadie le atribuido previamente tal sentimiento, como aquel que ante una realidad dolorosa se comporta como si no existiera.

            Mediante la negación el contenido de una idea reprimida puede hacerse consciente con la condición de que sea aceptada como no existente.

 

 

 

Ejemplos:

  • “..Va a creer Ud. Que quiero decir algo ofensivo contra Ud., pero le aseguro que esa no es mi intención”.
  • Una madre se entera que su hijo a muerto de manera trágica en una accidente automovilístico. Luego se repite constantemente que éste no ha muerto, que solo está de viaje y que pronto regresará.
  • Un estudiante que frente a la responsabilidad de un examen referente a un tema que no comprende, se dice  a sí mismo, que el examen no es importante y se va al cine, en vez de estudiar el tema que le produce ansiedad.

La negación se diferencia de la represión, en el hecho de que en esta última  la idea reprimida no tiene acceso a la conciencia o si la tiene es expulsada inmediatamente. En la negación, por el contrario se sabe de la idea, pero no se la acepta.

 

DESPLAZAMIENTO

 

Es un proceso mediante el cual la carga emocional se separa del objeto real o contenido y toman como sustituto a uno completamente diferente. El desplazamiento permite que determinados contenidos permanezcan reprimidos, enmascarando para la conciencia del sujeto las implicaciones que verdaderamente tendrían.

Ejemplos:

 

  • El marido que, habiéndose disgustado con su esposa por una discusión fuerte, se reconcilia con ésta, pero comienza a ver con malos ojos a la suegra.
  • El sujeto que asustado por la proximidad de un viaje en avión, empieza a preocuparse sobre si su equipaje correrá algún tipo de peligro o si se despidió de todos sus amigos.
  • Un trabajador que es regañado por su jefe y sintiendo mucha còlera no es capaz de contestarle. Sin embargo no lo hace, por temor a perder su trabajo, al llegar a casa su perro sale a recibirlo alegremente y este  le lanza una patada.
  • Una joven que se siente atraída sexualmente hacia su padre. Encuentra en una persona de su oficina a alguien que tiene el mismo sentido del humor y el mismo pelo rizado que el padre y rápidamente se siente atraída hacia él.
  • Un niño que ha sido regañado puede golpear a su hermano menor o golpear al gato.

El objeto sustituto rara vez es tan satisfactorio como el original. Por tanto, el desplazamiento no proporciona una satisfacción completa, sino que conduce a una concentración de la tensión nos descargada.

En los sueños, las fobias y las obsesiones es donde el mecanismo de desplazamiento desempeña un papel principal. En el caso juanito, Freíd explica la fobia al caballo como  producto de un desplazamiento del miedo reprimido al padre.

El desplazamiento implica la existencia de la represión.

 

PROYECCION

 

“No podemos echarle la culpa al pañuelo de las lágrimas”

 

Consiste en una operación defensiva que atribuye los propios rasgos, actitudes o procesos subjetivos a otras personas o algo más en el ambiente.

Desde muy temprana edad a los  niños, ya se les enseña la necesidad de exculparse, proyectando su responsabilidad.

La proyección se manifiesta en mayor intensidad en los patrones patológicos de características paranoides.

 

Ejemplos:

  • Un niño que por su falta de destreza espacial, tropieza con una silla, sus progenitores lo alentaran a que le pegue al mueble por la intrínseca perversidad : “silla mala, mala”
  • Cuando un deportista falla, el jugador de tenis mira fijamente y enojado hacia su raqueta, como si el error del deportista se debiera a un defecto de fabricación de la raqueta.
  • Una señora está convencida de que sus vecinas son malas, sucias y chismosas. En realidad, esta señora puede sentir que ella misma es la que tiene estas características, pero como encuentra que estos comportamientos son difíciles de aceptar para sí misma, se los atribuye al resto.
  • Adan “ella tuvo la culpa, que me dio de probar el fruto prohibido”.
  • “El color negro me trae mala suerte”
  • Un joven que se masturba constantemente puede afirmar que todas las mujeres son reprimidas en el aspecto sexual

 

REGRESIÓN

 

Proceso por el cual el ego se retira de las situaciones conflictivas en niveles avanzados del desarrollo de la personalidad y se ubica en un nivel inferior.

            Significa regresar a un período de desarrollo anterior que fue más feliz para el sujeto.

 

Ejemplo:

  • Un hijo puede regresar hasta el punto de orinarse en la cama por las noches y de emplear el “lenguaje de los bebés” al nacimiento de un hermanito o hermana.
  • Una mujer de 30 años que ha sufrido un fuerte shock emocional y que es llevada por su papa al hospital, en el camino se sienta en las piernas de este y empieza a chuparse el dedo.
  • Un estudiante que frente a un examen muy importante y que le provoca muchos estrés, empieza a chupar el lapicero constantemente.

 

RACIONALIZACIÓN

 

Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas, pero falsas, para justificar nuestra conducta pasada, presente o futura.

  La racionalización es la manera de aceptar la presión del superego, disfraza nuestros motivos, volviendo moralmente aceptable nuestras acciones.

Ejemplos:

 

  • El hermano mayor que siente la necesidad imperiosa de criticar al hermano menor y pegarle, puede alegar después, que sólo lo hace por su bien: “yo te pego porque te quiero”.
  • El alumno que llega tarde a una clase y el profesor no quiere dejarlo ingresar, este abunda en excusas como: “el tráfico estaba congestionado”, “el reloj se atrasó”, etc.
  • El juez para justificar su forma severa y particular de aplicar la ley y su ensañamiento con el acusado, se dice a sí mismo que lo hace en “defensa de la sociedad”.
  • O la mujer que ante el temor de que “los pechos se el caigan”, por amamantar a su bebé, justifica su temor diciendo que como ella trabaja, no tiene mucho tiempo para dar de lactar y que la leche en polvo es tan buena como la materna.

 

INTELECTUALIZACIÓN

 

            Tratar los problemas como si fueran sucesos interesantes que pueden ser explicados racionalmente y que no traen con ellos ansiedad o contenido emocional. El pensamiento se caracteriza por el alto grado de generalidad y por estar alejado de situaciones particulares.

Ejemplos:

 

  • Un individuo que ante un problema sexual, en vez de abordarlo directamente, habla de cual es la relación más armoniosa que debería existir entre la biología del cuerpo humano y del espíritu.
  • Una mujer cuyo marido acaba de morir, discute sobre lo inadecuado que son los rituales funerarios, en vez de hablar sobre su cólera, porque su marido la ha dejado sola y con muchos problemas.
  • Un hombre que acaba de presenciar el robo de un banco en que cinco personas que estaban cerca de él fueron baleadas. Habla de lo interesante que fue observar la variedad de formas en la que la gente que estaba presente reaccionó ante los asesinos.

 

FORMACIÓN REACTIVA

 

Expresar un impulso inaceptable, transformándolo en lo opuesto. Es una forma conductual de negación, en la cual el individuo expresa con exagerada intensidad ideas y emociones que son lo contrario a lo que piensa. La exageración es la clave de su proceder.

 

Ejemplos:

  • El hombre que describe aun rival en términos extravagantes, posiblemente está encubriendo los celos que le inspira el éxito de su oponente.
  • Una persona a quien le atraen la excitación y la brutalidad de la guerra, se convierte en un pacifista acérrimo.
  • Una madre que tiene sentimiento de cólera y rechazo hacia su hijo, por la noche va varias veces a su cuarto para verificar si se encuentra bien y se preocupa excesivamente sobre su seguridad al ir y venir de la escuela.
  • Una mujer con fuertes tendencias exhibicionistas, se vuelve pudorosa y evita o se molesta cuando se habla de algún tema sexual.
  • Un individuo que nunca da la menor muestra de hostilidad y que, por el contrario, ante las frustraciones y las agresiones que puede ser objeto, reacciona siempre con amabilidad.

El mecanismo de formación reactiva, puede encontrarse en la neurosis obsesiva, en la histeria, etc.

 

 

SUBLIMACIÓN

Consiste en transformar los motivos y sentimientos reprimidos en formas más aceptables desde el punto de vista social. La agresividad se transforma a veces en competitividad en los negocios o en los deportes. Un deseo fuerte o persistente de atraer la atención puede convertirse en un interés por la actuación o la política. La curiosidad referente al cuerpo humano, puede transformarse en el deseo de pintar o fotografiar desnudos.

Ejemplos:

 

  • Un joven de menos de 20 años con fuertes sentimientos agresivos, los expresa sin peligro, volviéndose jugador de fútbol.
  • El carnicero que tiene deseos ocultos de agresión, sublima estos deseos dedicándose a su oficio, es decir a degollar y cortar animales.
  • Los curas y las monjas reprimen sus deseos sexuales, reorientando su atención hacia causas y fines nobles, como ayudar al prójimo, lo que es socialmente muy admirable.

 

 

IDENTIFICACIÓN

 

Mediante la sublimación asumimos los rasgos de otra persona, para participar en sus triunfos y evitar sentirnos incompetentes.

            Las acciones de aquel a quien admiramos sustituyen a los nuestros. Es el inverso de la proyección.

Ejemplos :

  • Personas que reprimen instintos agresivos fuertes, pero que se identifican con personajes poderosamente agresivos, tales como napoleón, hitler, etc.
  • Mujeres que reprimen instintos sexuales fuertes, pero se identifican con actrices de cine que llevan vidas muy sensuales.
  • Un progenitor que no ha logrado sus ambiciones profesionales, comparte con bastante efusividad y expectativa el éxito profesional del hijo. Cuando el hijo recibe un ascenso, su progenitor siente que él ha triunfado.

 

 

 

 

Medico relacion con paciente

EL MÉDICO: SU RELACIÓN CON EL PACIENTE

Elaborado por: Liliana Márquez Lemus

 

No hay nada más fundamental y elemental en el quehacer médico que su relación inmediata con el paciente, que pareciera ser permanente; la relación medica vincula mutuamente a dos hombres ya que en ella se articulan más o menos eficaz y armoniosamente el menester de un hombre y la capacidad de otro hombre para remediar ese menester (Katz 1989)

 

Se considera a la relación médica como una relación interhumana y una relación de ayuda, sin embargo desde que existe el hombre dos utopías han pretendido quitar a la relación entre el médico y el paciente su carácter inmediato:

 

-          La mentalidad mágica en el que existía una creencia de poder curar de sanar al paciente enfermo sin contacto directo con él;

 

-          La mentalidad técnica en la que el diagnóstico se puede lograr, simplemente, mediante signos puramente objetivos (cifras analíticas, trazados gráficos y demás).

 

 Sin  embargo, ambas aspiran a separar físicamente al médico del paciente, o cuanto menos a demostrar que el encuentro personal de uno y otro no es condición necesaria para el recto ejercicio de la medicina; el encuentro personal entre el médico y el paciente y la relación diagnóstico-terapéutica a él, consecutiva. Rigurosa e indispensable para una práctica humana del arte de curar  (Lain 1983)

 

Es como el continuo progreso de los recursos diagnósticos y terapéuticos modifican la apariencia más externa de esa relación, los cambios que va experimentando la convivencia entre los hombres altera el fundamento mismo de la relación médico-paciente; es así como  existen causas y motivos de toda índole (sociales, psicológicos, técnicos, morales, familiares, personales y más) que han ido modificando esta relación.

 

En la relación médico-paciente es posible considerar cinco momentos principales:

 

1.    El fundamento de la relación médica. Es la vinculación que inicialmente se establece entre el médico y el paciente, por el hecho de haberse uno y otro encontrado ya que existe una vinculación cuya índole propia depende de los móviles que el paciente y el médico han determinado su mutuo encuentro.

 

2.    El momento cognoscitivo de la relación medica.  Como todo encuentro interhumano, el que reúne al médico y al paciente se realiza y expresa según los diversos modos cardinales de la actividad del hombre; uno de ellos el cognoscitivo, que en el caso de la relación médica toma forma especifica como diagnostico. Desde el inicial “encontrarse con”, la relación con el paciente ha pasado a ser, por parte del médico, un “conocer a” (él paciente) y un “pensar de” (lo que el paciente tiene).

 

Es así como desde el comienzo mismo de su obra, Freud se había dado cuenta claramente de la ambigüedad con la que se planteaba el problema del diagnóstico en el campo de la clínica psicoanalítica. Por una parte, Freud señala: “parece conveniente poder establecer tempranamente un diagnóstico para determinar el tratamiento adecuado, lo que hoy llamaríamos la conducción de la cura”. Pero por otra parte, no se le escapa tampoco que la pertinencia de ese diagnóstico sólo puede quedar confirmada después de un minucioso análisis.

 

Así, la especificidad de ese diagnóstico se encuentra, entonces, totalmente marcada por una evidente paradoja. En tales condiciones, ¿cómo vincular el carácter operatorio del diagnóstico con la relativa imposibilidad de su determinación previa? Una breve incursión en le terreno de la clínica médica propiamente dicha nos permitirá aclarar algunos aspectos de los problemas intrínsecos del diagnóstico.

 

En la clínica médica, el diagnóstico es, sobre todo, un acto que cumple dos funciones. En primer lugar, se trata de hacer una discriminación fundada en la observación de determinados signos específicos  (semiología). En un segundo lugar, se trata de encuadrar el estado patológico así especificado, con respecto a una clasificación  debidamente codificada (nosografía). O sea que un diagnóstico médico parece estar siempre subordinado al orden de una referencia etiológica  (diagnóstico etiológico) y al orden de una referencia diferencial (diagnóstico diferencial).

 

Por otra parte, un diagnóstico médico permite, la mayoría de las veces, evaluar no sólo el pronóstico vital o funcional  de la enfermedad, sino también la elección del tratamiento más adecuado. Para ello, el médico dispone de una cantidad de medios de investigación que se orientan simultáneamente en dos direcciones complementarias: una investigación anamnésica, destinada a recoger los datos que señalan la existencia de la enfermedad, y una investigación “armada”, centrada en el examen directo del enfermo con la ayuda de medios instrumentales, técnicos, biológicos, etc. Esta doble investigación permite reunir y reconocer específicamente la perturbación patológica (Dor 1988)

 

En el campo de la clínica psicoanalítica, una modalidad de la determinación diagnóstica del tipo mencionado resulta invalidada de antemano, con una imposibilidad, de hecho, que encuentra su justificación en la estructura misma del sujeto. El analista dispone de una sola técnica de investigación: la escucha, con lo cual queda decididamente eliminada toda idea de investigación armada.

 

Como el material clínico que aporta el paciente es un material esencialmente verbal, el campo de investigación clínica queda entonces circunscrita de entrada a la dimensión de un decir y de un dicho radicalmente sujetos a las alternativas del imaginario y de la “mentira”. Imaginario, porque la manifestación fantasmática se articula subrepticiamente en beneficio del discurso. Y mentira, porque el rasero del habla es el mejor testimonio de la ceguera que acomete al propio sujeto en cuanto a la verdad de su deseo. De ahí el malentendido que refuerza el síntoma en la coherencia de la forma encubierta que adopta.

 

Así alegado del registro de los datos empíricos objetivamente controlables, un diagnóstico de tales características tendrá que ser el resultado de una evaluación esencialmente subjetiva, que sólo puede adquirir algún orden apoyándose en el discurso del paciente y en la subjetividad del análisis que escucha.

 

De otra manera o que comúnmente se llama diagnostico, es la formula condensada de un conocimiento dual, “yo médico sé que tú, paciente tienes y padeces en tu cuerpo y en tu alma tales y cuales anomalías”. Existe una diferencia entre “dúo” o vinculación objetivamente a mí relación con otro hombre para algo que a los dos nos importa, pero situado fuera de él y fuera de mí; mientras que la “díada” o  vinculación interpersonal a mi relación con otro para algo que esta en él y en mí, que pertenece a nuestra personal intimidad y en ella encuentra su termino: amistad o amor. De esta manera es como la vinculación específica entre el médico y el paciente es cuasí-diádica ya que estos dos se reúne para el logro de algo que importa la salud (Insua 1985).

 

El diagnóstico se realiza inicialmente en un ámbito cuasí-diádica, el diagnóstico médico no es nunca el conocimiento de un objeto pasivo por una mente activa y cognoscente, sino el resultado de una conjunción entre la mente del médico y una realidad, la del paciente. Es como la realidad conocida “interviene” siempre en el resultado de nuestra actividad de conocerla (es siempre “reagente”)  esto condiciona el acto de conocer la realidad de un ente personal.

 

Los vínculos que insertan al paciente y al médico en la sociedad a que ambos pertenecen no es posible ver a aquélla como pura y simple conjunción de dos personas individuales; el diagnóstico médico no podrá ser completo si no es “social.”

 

Sin embargo el actual proceso de la cultura ha hecho que la intimidad, ligada al ocultamiento del cuerpo, del sexo y de las funciones corporales, sea alterada en las instituciones; de esta manera son sometidos los sujetos a la institucionalización, perdiendo la singularidad como individuo esto se ve en el número o el diagnóstico que remplaza al nombre propio, la perdida de derechos individuales, etc.     

 

3.    El momento operativo de la relación médica. La actividad conjunta del paciente y el médico no se agota en el diagnóstico, es aquí cundo se ordena el conocimiento ante la ejecución del tratamiento; el clínico Ernst von Leyden solía hacer a sus alumnos esta aguda advertencia: “el primer acto del tratamiento es el acto de dar la mano al paciente” el objetivo en esta relación será tal en la medida en que el paciente alcance una realización satisfactoria de sus posibilidades dentro del grupo social al que pertenece; este logro tendrá siempre y necesariamente el carácter de participación en una plena realización común (Insua 1985)

 

4.    El momento afectivo de la relación médica. El lazo afectivo posee un trato personal y cualitativamente heterogénea; une a dos personas, y estas se relacionan  mutuamente desde dos situaciones vitales (una en cuanto “paciente”, otra en cuanto “médico”) muy diferente entre sí. La peculiar afección que enlaza al médico y al paciente –llámesele philia, “amistad”, con los antiguos griegos, o “transferencia”, con los actuales  psicoanalistas- es el resultado que en el alma del uno y del otro determina esta dual y compleja serie. (Laín 1983).  Es aquí donde se puede ver que en esta relación esta en juego la vocación del médico y los intereses vitales del paciente, no puede ser, de ningún modo y en ningún caso, una relación indiferente o afectivamente neutral.

 

5.    El motivo ético-religioso de la relación médica. Los actos humanos son constitutivamente morales, unas veces según el modo de la moralidad y otras según el modo de la inmoralidad. En lo que al paciente atañe, la intrínseca moralidad en la relación médico-paciente viene ante todo configurada por el “para que” de la salud que busca y es aquí donde uno busca poder estar sano y querer la salud.

 

El lenguaje constituye la relación social, al punto de que no podríamos imaginar a éste sin la existencia de aquél. Y a la vez el lenguaje no podría constituirse y funcionar sin la presencia afectiva y la acción del otro. Se requiere de la presencia del otro para construir las creencias, las ideas, las significaciones, que organizarán la subjetividad individual en el mismo plano que hace previsible la subjetividad del otro.

 

 Es de esta manera que en la propuesta lacaniana se introduce a la cuestión del lenguaje como estructura profunda, que preexiste al sujeto y lo marca como efecto del significante, de ahí la formula: el inconsciente esta estructurado como lenguaje. El sujeto no es originario, se constituye en el discurso que lo habla: “no ocupa más el lugar del significado, si no que es aquello que hace lazo social entre significantes” (Saad y Magaril 2002).

 

La relación médico-paciente debe ser considerada, de acuerdo con esto, como una totalidad estructurada en la que intervienen la personalidad del médico y la del paciente. Es necesario recordar que cada uno de ellos es el resultado, en el momento en que el encuentro ocurre, de la historia personal que incluye, de modo integrado, la serie de factores  psicológicos y socioculturales, elaborada según los esquemas de las creencias imperantes en su espacio y tiempo.

 

La temporalidad histórica en la subjetividad tiene así diversos ordenes que es posible diferenciar; de un modo esquemático podemos tenemos tres ordenes de temporalidad histórica presentes en la subjetividad:

 

1)                  la que se impone como filigénesis, que ordene el funcionamiento de las organizaciones lìbidinales, gran parte de la erogenidad, la satisfacción sexual, la reproducción, etc.;

 

2)                  aquella que pertenece a ciertas invariantes de la cultura, sobre todo en relación con las funciones del otro para la estructuración del psiquismo (Edipo, castración, inconsciente reprimido, represión, etc.);  

 

3)                  y una temporalidad más epocal, ligada a las formas sociales y culturales, como la organización de la familia, los modos de crianza, la valoración y el comportamiento de las identidades sexuales, los valores morales, los ideales, las formas de sociabilidad, etc. (Galende 1997). 

 

            Es así como la dimensión histórica depende de la articulación de los instintos o las fuerzas de los social, del cuerpo de los individuos en tanto inscripción de lo vivenciado, de los anhelos y de los deseos ligados a sus recuerdos, para un funcionamiento pleno de la alteridad.

 

 

 

ANÁLISIS Y CONCLUSIONES

 

 

Para el presente trabajo se eligieron a un ex-estudiante de la carrera de medicina y a una medico egresada para contrastar la visón que tienen ambos a cerca de lo que es la carrera de medicina y como es que se da la relación médico-paciente.

 

Describir y comentar la forma en que médicos y pacientes llegan a tener esta relación tiene un impacto muy significativo en ambos, ya que hay que tomar en cuenta que tanto médicos y pacientes tienen derechos, obligaciones y necesidades dentro de esta relación, haciendo posible la creación de un microcosmos entre ambos.

 

En la conformación de la personalidad del médico existe una serie de rasgos psicológicos y de actitudes que encuentran implícitas en la vocación por la cual un  joven estudiante opta por la carrera de medicina por el interés intelectual y afectivo, por los seres humanos, la capacidad de sacrificio en el esfuerzo por acercarse al otro, etc. Estos rasgos  son  actitudes básicas que en muchos casos pueden estar reprimidas en lo inconsciente o disimuladas por pudor.

 

La respuesta que nos dio C. por qué decidió estudiar medicina fue la siguiente:

 

“O, pregunta del millón, mi decisión fue como la de muchos de la carrera: el ayudar, te sientes redentor, te sientes te sientes misión, el ayudar a la gente, de que manera de la manera más directa, porque un ingeniero esta en la fabrica, un licenciado se la pasa gritando, pero se medico es tener  la relación directa hasta tocarte, te toco te ayudo y trata de aliviarte. Una de las cosas más terribles es estar enfermo, entonces dices por eso voy a estudiar medicina, voy a buscar ese conocimiento para poder ayudar”.

 

            Mientras que para H haberla elegido primero fue:Porque tenia una concepción de medicina distinta, a la que obtuve después estando adentro”.

 

No comentando más al respecto nos podemos dar cuenta que existen ciertas circunstancias que lo hacen reflexionar a cerca del por que ya no continuar con la carrera, posiblemente al igual que C, en un principio para H esta carrera le iba a permitir ayudar a los demás, pero como lo menciona después él descubre que:

 

-¿Cuál fue esta concepción que descubriste?

“Este como que era una, no sé bueno una carrera más humana, este, tienes una concepción de ayudar a la gente, quizás por el mismo desconocimiento de la rama, este, tiene la idea de que puedes llegar a estudiar ese mismo contacto, todos esos vínculos que se dan con el paciente, pues ayudas a su salud y a consecuencia de esto ya no estudie medicina”.

 

Retomando algunas cuestiones anteriores no hay que olvidar que dentro de la relación médico-paciente cada uno de ellos es el resultado de su historia personal que incluye una serie de factores tanto psicológicos y como socioculturales que los conforman, para la toma de decisiones importantes como es el caso de la elección de estudiar o no medicina o continuarla o no la carrera; sin embargo a veces la elección de la carrera de medicina se deba a lograr prestigio, dinero, status o poder, estas manifestaciones se mantienen reprimidas en el inconsciente.

 

 “...pero esta es una profesión como cualquier otra y si tienes el conocimiento del cuerpo humano no es para aprovecharte o par tener otro status, sino que es para ayudar al paciente”. Para C. no es importante la posición que de pueda dar sus conocimientos, sino que busca ayudar a los que la necesitan sin aprovechares de lo que ella sabe.

 

Al respecto H. nos menciona como es que esta relación a llevada al médico en formación a la despreocupación del malestar del paciente, poniendo así más atención al numero de consultas que puede realizar en determinado tiempo.

 

“...esto se ha desgastado y pues la concepción médico-paciente ha perdido validez hoy se trata que entre más pacientes se atienda en determinado tiempo, pues este ganas más”.

 

Menciona  que se les da un determinado tiempo y no es tanto lo económico, cundo se le cuestiono esto menciona: “No tanto a lo económico es mucho, tuve la oportunidad cuando estuve estudiando medicina de acudir  algunos este dar consulta y pues tenias exactamente una hora para dar una consulta ¡no! Estabas con otro chavo y pues básicamente se movía en hacer historia clínica, este ¿qué tienes?...”

 

Vemos así que el lugar y las circunstancias en las que se realiza el encuentro médico-paciente confieren características especiales a la relación y, por lo mismo, contribuyen a definir la personalidad del médico, al respecto C. nos hace mención de lo que uno de sus maestros le dijo: “ si, pero esta clínica es para servirnos no para ayudar,  es aquí donde te das cuenta que no existe una relación reciproca en esta relación”.

 

 Como lo menciona Insua (1988)l a solemnidad que se da dentro de un hospital o consultorio privado ubica al médico en una institución muy especial de autoridad. Tal autoridad mueve en el paciente a una confianza del tipo de la relación hijo-padre y no a una confianza de reciprocidad, según el modelo amigo-amigo; esto se debe a que siendo estudiante se les indica, como menciona C. que:

 

            “....te indican la frialdad para que no sufras para que el otro no se sienta igual a ti, o sea, tu eres más que el paciente y tu no puedes hablar con el así como cuates o como amigos, a mí dígame ¡oiga doctor! ¡Disculpe!, ¡Buenas tardes!. A mi nada de tutearme socialmente no es valido, ni médicamente es valido que tengas igualdad por eso la frialdad”.

 

H. comenta, “...la figura de autoridad es el médico y lo va ser por siempre, hay una  concepción un tanto radical...”

 

El contexto social facilita la exaltación de la profesión medica frente a otras profesiones con igual calidad, por esta razón la gente siempre ve al médico como un ser superior, comparándolo  como dios; es de esta manera  que el imaginario que sé a construido al rededor de la profesión médica es de eficacia, de éxito social y profesional, de un modelo de realización personal, en aquella imagen de ayuda,  del hombre por el hombre; Convirtiendo así a  esta carrera en un emblema social de la real profesionalización  de la vida. En lo comentado por C. lo podemos ver:

 

            “...lo ves en las mamas que llevaba a sus bebes: ¡lo que usted quiera!, ¡lo que usted quiera!, luego te sacas de onda y dices ¡yo no soy dios!. El paciente te va y te deja todo: su vida, su mente, su cuerpo. Yo lo vivo con mi papa que tiene tiempo enfermo, a pesar de que tiene una hija que estudio medicina, él dice: ¡yo voy al doctor porque el me ayuda! Y dices bueno así lo ves, pero si te toca un doctor malo estricto se regresan tristes ¡huta! Le fui a dejar hasta los calzones  y no me ayudo”.

 

            Mientras H. no considera que debe existir esta exaltación hacia la profesión médica rescatando al paciente, como lo vemos a continuación:

 

“...al igual que todos y no esta por encima de nadie; muchas veces por el hecho de decir soy médico, se sabe por historia que dentro de nuestras mismas familias: ¡ah!, Mira mi hijo va ser doctor,  el niño dios lo vamos a poner de doctor.  Hay una concepción muy social que mueve, el lugar donde se debe colocar al medico es al nivel donde se pueda ver esta relación médico-paciente  de platica, de prevención. Entonces en que lugar se colocaría el paciente, pues en el mismo que el médico, no por decir que el medico sea menos o por decir que el paciente sea mas lo único que los hace diferentes son los caminos que son distintos, por un lado es una camino del saber y por otro es el camino de la cura y tienes que buscar el punto en donde se unan: el saber del medico, con el querer hacer algo del paciente”.

 

Pero es así que “los individuos no pueden prescindir de estos emblemas que les permiten encontrar un lugar imaginario en los procesos colectivos, ya que necesitan imperiosamente ser “alguien”, es decir, autónomos, participativos, libres” (Galende 1997); en los siguiente párrafos lo podemos constatar:

 

Cuando se le cuestiona a H. de: ¿Por qué crees que el paciente tenga esta imagen del medico? ”Es así como la de una figura sagrada que puede ser por ignorancia, por devoción o por historia...”

 

Mientras que para C. ¿Cómo consideras que el paciente define al medico?. “Es aquí donde el paciente eleva al medico, porque socialmente  se ha dicho que un medico en las profesiones es lo máximo, porque a parte de ser profesionista es curandero, a parte de ser profesionista y curandero es superdotado porque aparente mente la carrera de medicina es muy difícil, entonces la gente lo ve como algo superior. Una de las cosas que pide la gente es estar bien de salud, más que nada. ¿y, quien me la da?, a veces se olvidan de quienes se dan la salud es uno mismo, a base de tu alimentación, en basa a tu vida, en base a lo que haces; ¡pero ellos dicen?, el que me da la salud es el médico, el es el mero, mero, y a veces lo vivo con mi mamá en sus oraciones en voz alta pide por todos y pide por el doctor de mi papá, porque lo ven como una cosa superior y eso que mi mamá estudio una carrera, imagínate a otro nivel donde se veneran a los médicos, desde que estudias te ven diferente, te tratan diferente pero esta es una profesión como cualquier otra y si tienes el conocimiento del cuerpo humano no es para aprovecharte o par tener otro status, sino que es para ayudar al paciente”.

 

Un médico llegaba a ser buen psicólogo cuando, a través de años de experiencia clínica, desarrollaba intuitivamente una especie de psicología propia, que era el resultado de la meditación continuada sobre las experiencias vividas en su práctica  profesional, elaborada según los esquemas de las creencias imperantes en su espacio y tiempo.

 

En el proceso de individuación psíquica, podemos ver que todo recuerdo es encubridor, ya que vincula al sujeto a algo acontecido (lo visto y lo oído), pero a la vez sometido a la recomposición que impone el deseo, la ilusión y las defensas que interponen al yo. Así en la dimensión histórica solo se puede interpretar y construir, es aquí donde entra la subjetividad de quien quiere interpretar la historia de las personas, de los lugares y de los acontecimientos.

 

Tanto H., como C. me comentaron muchos de sus momentos durante el tiempo en que estudiaron medicina, estos recuerdos que les llegaban a la mente, a mi parecer, son los que tiene mayor significación en su formación o los que por el contrario quisieran que nos hubieran sucedido, en esta ocasión dieron una resignificación al todos los  momento que evocaron. Fueron tantos momentos que me dejaron compartir.

 

Es así que el proceso de apropiación de esta subjetividad, constitutiva de la individualidad, tiene sus momentos claves en la infancia, como demostró el psicoanálisis, pero no cesa nunca de sostenerse en esa relación con el otro.     

 

La subjetividad es producida por la cultura, a la vez que el individuo resulta productor de ésta, dando vida a la forma social. No se trata de “lo social” o “lo cultural” de modo abstracto, ya que el proceso de individualización y de singularización  subjetiva se realiza siempre en relación con una región de lo social y cultural y con una época (formas sociales, vínculos familiares, valores y significaciones culturales) a la que pertenece, es decir en relación con la cual define su propia identidad (Galende 1997).       

 

Aquí no hay que dejar de  lado que la subjetividad dentro del discurso tiene como referente al otro, ya que por lo tanto no es pensable un lenguaje es sí mismo, como estructura pura, sino en la función de la subjetividad en relación al otro, o sea en el campo de la alienación, es aquí que en desde la función de la trasferencia en relación con el paciente o con el medico, puede producir consecuencias sobre el propio discurso médico, hasta el punto de cuestionarlo y hacer que el mismo se interrogué, o sea, se abre un campo para que el médico sea como en la formación le dicen.

 

Esto surge ya que los individuos, en este caso los médicos, tratan de verse muy adaptados a los requerimientos que se les exige en la vida social actual, que no son justamente de la afectividad y la palabra desplegadas. Se trata de individuos en los que se observa la dominancia de un pensamiento de tipo operatorio y de una relación con su cuerpo, y con los demás, caracterizada por cierta maquinización de éste. Y es así como el sujeto que se acopla exitosamente  a estos valores de una ausencia de sentir en sus palabras que trata de suplir con la sola intensidad de sus actos, paga un costo para la entrada a esa cultura. 

 

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Podemos observar que dentro de la carrera de médico cirujano en la FES Iztacala se encuentra un modulo dedicado la relación médico-paciente, a continuación un fragmento:

 

PROGRAMA

CARRERA DE MEDICO CIRUJANO

MODULO DE PRACTICA CLÍNICA III

Coordinador:  M.C.  GUILLERMO TORRES STOELTING

 

El área Psicomédica permite el análisis, reflexión y previsión del manejo de los principales problemas psicosomáticos de los referidos sistemas y de los tipos de  relación que se establecen entre los médicos y diversos pacientes, incluidos los que tienen este tipo de trastornos, teniendo a la entrevista clínica como su instrumento.

 

La práctica que tendrá por cometido desarrollar habilidades y destrezas clínicopropedeuticas y de interacción humana, se llevará cabo, en los laboratorios de práctica de pares (entre alumnos) de cada clínica o bien con los pacientes en los consultorios de la clínicas.

 

La práctica de pares ha de visualizarse no solo como alternativa a la práctica con pacientes, sino también como su complemento ineludible, pues únicamente así se conseguirá un mayor dominio del método, técnicas y procedimientos, maniobras de exploración fundamental médica y psicológica de individuos humanos. Sin embargo se excluyen obligatoriamente de la práctica de pares las exploraciones de mamas y genitales, por constituir áreas de pudor culturalmente instituidas, a cambio se utilizarán modelos inertes, diapositivas y películas en su demostración.

 

 

            2. A continuación se hará referencia al taller que se llevara a cabo en el Instituto Nacional de Pediatría que lleva por titulo “Bioética en la Investigación”, los días 8 y 9 de Agosto. Este taller tiene por objetivo: conocer aspectos éticos en la investigación, cómo se genera y la utilidad para quienes se dedican a la investigación clínica, sean médicos o enfermeras que tienen trato con pacientes, así como quienes realizan investigaciones experimentales. 

 

            Algunas de las cuestiones que se trataran serán las siguientes:

 

-          Consideraciones éticas en el paciente pediátrico (CONAMED).

-          Actitudes éticas en el manejo del paciente con SIDA.

-          Bioética y ética médica en la experimentación con humanos.

-          Bioética con pacientes pediátricos.

 

Se me hace interesante mencionar esto porque no pudo haber servido para conocer más a cerca del manejo de la relación médico-paciente, ya dentro de una institución.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

Dor, Joel. (1989). Estructura y perversiones. Gedisa, Argentina.

 

Galende, Emiliano (1997) De un horizonte incierto. Psicoanálisis y salud mental en la sociedad actual. Paidós, Argentina.

 

Insua, Jorge. (1988). Introducción a la psicología médica.  Promed, Argentina.

 

Katz, Daniel (1967). La relación médico-paciente. Morata, Madrid.

 

Lain, Pedro (1983). La relación médico-enfermo. Historia y teoría. Alianza editorial, Madrid.

 

Saad, S. y Magaril, G. (2002) ”El sujeto en los discursos de educación y salud”, en Gaos (coordinador) Subjetividad, psicoanálisis y teoría social, UNAM FES IZTACALA, México.

Tipologia Y Personalidad

TIPOLOGIA Y PERSONALIDAD

Introducción

 

Este trabajo tiene como principio básico el explicar la complejidad que posee cada ser humano y las características que se rigen sobre él, como una de ellas es la personalidad y lo que incide en ella.

Este trabajo también trata de explicar las diversas tipologías que nos rigen y los fundamentos de la personalidad como algunos de ellos son el temperamento, la inteligencia y el carácter moral.

 

Fundamentos de tipología y personalidad.

      I.            Concepto de tipo

 

Una de las formas tradicionales de estudiar la personalidad ha sido a través de las tipologías.

Las tipologías estudian la personalidad, tomando como referencia los distintos aspectos en que diferencia la percepción de las personas. Buscan características o atributos similares y sobre la base de ellas, establece categorías para la clasificación de los individuos.

 

El estudio de la personalidad es desde el punto de vista globalista, por características y estructuras de características resaltantes; olvidando que la organización de la personalidad varia de un individuo a otro, por lo tanto, en la practica es imposible encuadrar con nitidez a un individuo dentro de un tipo.

Las diversas tipologías han elaborado sistemas de clasificación de las personas de acuerdo con los tipos.

El tipo se puede definir como: "La forma característica de constitución o estructura mental de un hombre que lo distingue particularmente de otros individuos"

Unas tipologías han tomado como base de su clasificación algún aspecto del funcionamiento mental: orientación y el interés hacia el interior o el exterior del yo; predominio del pensamiento, el sentimiento, la sensación y la intuición, como es el caso de la tipología de Jung.

Y otras tienen como base características físicas: aspectos faciales, estructura corporal, tamaño de las distintas partes del cuerpo.

Este tipo de clasificaciones no ha sido muy utilizada, debido a las criticas que provienen fundamentalmente del hecho de que si fueran ciertas se podrían encasillar perfectamente a las personas en esos tipos. Y esto no es posible.

Cada individuo tiene su propia estructura de personalidad, distinta a la de cualquier otro aunque tengan algunas características semejantes. Por eso, es frecuente encontrar que una persona posea características de diferentes tipos.

Otro concepto muy similar, pero perfectamente diferenciado con relación al tipo, es el rasgo. Y lo podemos definir: "cualquier característica consciente de la personalidad que tiene un contenido ideacional o emocional"

El rasgo, tal como aquí lo definimos, hace referencias a formas de percibir, actitudes emocionales y probabilidades de un determinado comportamiento.

Al contrario del tipo, el rasgo sigue criterios analiticos para definir la personalidad. En lugar de englobar al individuo, lo muestra en sus diferentes caracteristicas y por ello sirve mejor para definir la personalidad.

 

Tipologías humanas:

 

Las tipologías humanas son de tres clases, de acuerdo con el criterio en que han sido orientadas:

 

a) Tipologías somáticas:

Tienen como criterio de clasificación las diferencias en la estructura somática o corporal. Entre ellas se encuentran las elaboradas por Viola y Pende.

 

b) Tipologías somato-psíquicas:

Se basan en la estructura corporal, pero considerada bajo un aspecto dinámico funcional, y en relación con las estructuras psíquicas correspondientes. Pertenecen a este grupo las tipologías de Kretschmer y Sheldon.

 

 

c) Tipologías psiquicas:

Clasifican a los individuos según estructuras mentales y de reacción. Son de esta clase las tipologías de Jung y Adler.

 

De todas estas teorías que acabamos de mencionar sólo serán estudiadas por exigencia programática, las de Kretschmer y Sheldon.

 

TIPOLOGÍA DE KRETSCHMER:

 

Kretschmer (1888—1964), médico psiquiatra alemán, realiza su estudio sobre la relación entre la constitución fisica y temperamento partiendo de enfermos que sufrían esquizofrenia y psicosis maníaco depresiva.

Observa que entre sus pacientes existe cierta correspondencia entre la estructura somática y la psíquica. Esto le lleva a sistematizar el estudio y a establecer una clasificación tipológica doble:

    • tipos morfológicos o corporales
    • tipos temperamentales

 

Tipos somáticos o morfológicos:

 

Kretschmer distingue tres tipos con características diferenciadas:

 

LEPTOSOMA:

Caracterizado por caja torácica plana y alargada; pelvis ancha; relieve superficial delgado y tendinoso, con poco tejido adiposo; extremidades largas y delgadas, con manos y pies largos y estrechos; cabeza pequeña y cuello largo y delgado; cara estrecha y ovalada; nariz estrecha y afilada; cabello recio.

PÍCNICO:

Caracterizado por: caja torácica abombada y corta; relieve de formas redondas suaves, con mucho tejido adiposo; extremidades cortas, manos y pies anchos y cortos; huesos finos; cabeza redondeada y relativamente grande, cuello corto y macizo; cara ancha; cabello flojo y tendencia a la calvicie.

 

ATLÉTICO:

Caracterizado por hombros fuertes y anchos; tronco trapezoidal con pelvis estrecha; relieve muscular sobre una recia armazón ósea; brazos y piernas fuertes, manos y pies grandes cara tosca con salientes pronunciados y de forma oval alargada; cabello fuerte.

 

Después de haber clasificado estos tres grupos, Kretschmer se encontró con que había sujetos que no era posible incluirlos dentro de ninguna de estas clasificaciones. Para poderlos clasificar formó un nuevo grupo:

 

DISPLÁSICOS:

Incluye los casos de anomalías constitucionales como: enanismo y gigantismo; los casos extremos de los otros tipos y los tipos mixtos imposibles de clasificar.

Los llama así porque la displasia es una desviación o detención del proceso de "plastificación", es decir, adquisición y moldeamiento de la forma física normal.

 

Tipos psiquicos:

 

Correlativamente a los tres tipos somáticos establece los tipos psíquicos:

 

 

 

ESQUIZOTÍMICO:

Sus características son: se desconecta fácilmente de la realidad y se aisla; su sensitívidad es marcadamente bipolar: o muy exagerada o muy disminuida; es muy suceptible y suspicaz o totalmente indiferente y frío; sus impresiones son más de orden psíquico que sensorial; exterioriza poco, es callado y reservado; su intimidad dificilmente puede ser penetrada; es poco influenciable por el ambiente y poco práctico.

 

CICLOTÍMICO:

Sus características son: sociable, abierto, cordial; su vida está condicionada por el estado de ánimo fluctuando entre la alegría y la tristeza (ciclo), sin que haya causas externas que lo motiven; no tiene lógica fuerte; su capacidad de trabajo tiene orientación práctica.

 

GLISCROTÍMICO:

Se caracteriza por: el predominio del aspecto psicomotor, necesitando mucha actividad fisíca; son sujetos poco flexibles; persisten insistentemente en lo que piensan; su conversación tiende a ser monotemática; son pegajosos en el trato social; pueden ser apáticos o impulsivos. Las críticas a la teoría tipológica de Kretschmer pueden resumirse así.

 

 

CRÍTICAS A LA TEORÍA TIPOLÓGICA DE KRETSCHMER

 

Las criticas a la teoría tipológica de Kretschmer pueden resumirse así:

 

    • presenta los tipos extremos, no los tipos promedio.
    • divide en forma drástica y precisa a los individuos, olvidando muchas diferencias individuales.
    • no tiene en cuenta los cambios fisicos que pueden ocurrir con una simple variación en la alimentación.
    • las investigaciones realizadas confirman la interpretación en los casos de psicóticos, mientras que no lo confirman al tratarse de individuos normales.

 

TIPOLOGÍA DE SHELDON:

 

W.H. Sheldon, profesor de la Universidad de Harvard, inició sus estudios sobre tipología en 1928 y publicó los resultados en 1940.

La teoría de Sheldon, tiene como fundamento la existencia de tres componentes corporales y tan peramentales, definiendo los tipos por el relativo predominio de estos componentes. Los componentes corporales son el endomorfismo, el mesomorfismo y el ectomorfismo; y las dimensiones temperamentales correspondientes son la visceroctonía, la somatotonía y la cerebrotonía.

 

Tipos morfológicos:

 

La base para esta clasificación es el mayor desarrollo de uno de los foliculos embrionales: endodermo, folículo embrional interno; mesodermo, folículo embrional medio; ectodermo, folículo embrional externo.

 

ENDOMORFO:

Caracterizado por el predominio del desarrollo visceral; gordura; su estructura ósea y muscular está poco desarrollada y es débil.

Corresponde al tipo pícnico de Kretschmer.

 

 

MESOMORFO:

Caracterizado por el predominio de las estructuras corporales: huesos, músculos y tejido conjuntivo lo que proporciona un aspecto fisico fuerte y resistente; el tronco es largo y musculoso; el volumen del tórax es superior al del abdomen; la piel es gruesa.

 

ECTOMORFO:

Caracterizado por un organismo demacrado, de músculos pobres y huesos delicados; pecho aplastado; extremidades largas y delgadas.

Corresponde al leptosoma.

 

Tipos temperamentales:

 

VISCEROTONIA:

Caracterizada por inclinación a la comodidad y sociabilidad; glotonería de alimentos, de gente y de afecto; amabilidad indiscriminada.

Corresponde al ciclotimico.

 

SOMATOTONIA:

Caracterizada por el predominio de la actividad muscular y el vigor; afán de dominio y deseo de poder; indiferencia ante el dolor; insensibilidad psicológica; agresividad competitiva.

Corresponde al gliscrotimico.

 

CEREBROTONIA:

Caracterizada por la tendencia a encerrarse en sí mismo, a disimular y a inhibirse; la huida de la sociabilidad; la represión de la expresión corporal; la rigidez de la postura y de los movimientos; el control emocional y el ocultamiento de los sentimientos.

Corresponde al esquizotimico de Kretschmer.

 

La teoría de Sheldon ha sido poco sometida al estudio de otros investigadores. Con relación a la de Kretschmer tiene la ventaja de que no presenta categorías totalmente definidas, sino distintas graduaciones a lo largo de las cuales todos los individuos pueden clasificarse.

 

II. PERSONOLOGIA

 

El término personologia se debe al psicologo norteamericano Henry A. Murray, quien en 1938 lo utilizaba para referirse al "estudio o ciencia de Ia personalidad".

 

La utilizacion de esta palabra ha tenido como finalidad establecer Ia separacion entre el estudio de la personalidad y el estudio de la psicologia.

 

En la actualidad no suele utilizarse el término personologia; en su lugar se habla de "Teorias de la Personalidad", ya quc existen distintas escuelas psicologicas con hipotesis y explicaciones diferentes en cuanto a la estructura de la personalidad.

 

Diferencia entre personologia y tipologia:

 

La diferencia básica radica en el objetivo que persiguen ambas.

 

La tipologia trata de clasificar a los individuos de acuerdo con estructuras fisiologicas o mentales. Mientras que la personologia se dedica a estudiar los factores determinantes de la personalidad que llevan a la persona a actuar como lo hace.

 

La personologia no se queda en catalogar a los individuos, sino que va más al fondo de las cosas: cual es el origen del comportamiento humano.

 

Persona:

Para comprender mejor los términos personologia y personalidad, es necesario aclarar el significado de la palabra persona.

 

Tiene su origen en la lengua griega, significando etimologicamente "mascara", es decir, algo asumido, que no es propio de uno, algo que no es sustancial sino añadido. Los actores del teatro se ponian máscaras (personas) para representar los distintos papeles de la pieza teatral; y éste es el origen del primitivo significado de la palabra.

 

En el siglo III, los teologos cambian el sentido del vocablo y entienden por persona algo interior, de matiz sustancial o esencial. Y en el siglo VI, Boeclo añade a esta concepcion el atributo de la racionalidad.

 

En psicologia conviene destacar la interpretacion de Jung, discipulo de Freud, para quien el término persona significa cara (mascara) que el hombre presenta a la sociedad en que se desenvuelve. Cara que puede ser distinta a sus sentimientos e intereses reales.

 

Personalidad:

Muchas son las definiciones que se han dado de la personalidad y a pesar de todos los estudios, no se ha logrado precisar con exactitud.

 

Generalmente las definiciones dadas se clasifican dentro de tres tendencias:

 

    1. Considerar la personalidad como efecto exterior que una persona causa en los demás.

 

    1. Definirla por su esencia y estructura.

 

    1. Considerarla como algo operacional: por las operaciones que produce.

 

No existen definiciones correctas o incorrectas, sino más o menos adecuadas para los objetivos que se pretenden.

 

En nuestro caso vamos a adoptar la definición de W. Allport, que sigue la tendencia esenciálista:

 

"Personalidad es la organización dinámica, en el interior del individuo, de los sistemas psicofisicos que determinan su conducta y su pensamiento característicos."

 

Esta definición indica:

 

    • que la personalidad es de naturaleza cambiante: organización dinámica.
    • que es algo interno, no de apariencia externa.
    • que no es exclusivamente mental, ni exclusivamente neurológica sino que su organización exige el funcionamiento de mente y cuerpo como unidad.
    • que los sistemas psicológicos son tendencias determinantes que dirigen y motivan la acción.
    • que la conducta y el pensamiento son característicos de cada individuo, y que en ellos se refleja su adaptación al ambiente, a la vez que son formas de acción sobre él.

 

Aunque Allport en su definición no señala ningún sistema concreto, como aclaración que puede ayudar a comprenderla mejor, señalaremos algunos sistemas a los que él se refiere: costumbres, sentimientos, rasgos, creencias, expectativas, estilos de conducta, constitución fisica, sistema glandular y nervioso.

 

En la génesis de toda personalidad se encuentran elementos de origen hereditario y elementos de origen ambiental.

 

La herencia proporciona una constitución fisica y una dotación genética, mediante las cuales se va a captar el mundo y a responder ante él.

 

El ambiente proporciona elementos de interpretación, pautas para dar significado a los estímulos, y determinar formas de respuesta.

 

La influencia simultánea de lo hereditario y lo ambiental a través del tiempo y del espacio, van dando origen y determinando la personalidad.

 

 

El individuo no nace con una personalidad determinada, sino con cierta dotación que condicionará, en parte, el desarrollo posterior. La personalidad se conquista, se hace, se construye. Las condiciones heredadas se complementan y transforman a través de la experiencia, el aprendizaje, la educación, el trabajo, la fuerza de voluntad, la convivencia y el cultivo de la persona.

 

 

Personaje:

El término personaje se emplea con un doble sentido:

    • para referirse a un sujeto distinguido.
    • para hacer referencia a cada uno de los seres humanos o simbólicos ideados por un escritor, y dotados de vida propia, que toman parte en la acción de una obra literaria.

 

Utilizado en el primer sentido, suele confundirse a veces dentro del lenguaje popular no científico, con el término personalidad. La confusión proviene del hecho de que a los grandes personajes se les hace mucha propaganda de su personalidad, en cuanto a los rasgos más sobresalientes, terminando por identificar la personalidad con aquellos aspectos en que se destaca el individuo.

 

Aunque este fenómeno es frecuente, debe tenerse en cuenta que no es correcta esta identificación pues se falsea lo que es personalidad realmente, para reducirla al mero efecto que estos individuos producen exteriormente.

 

Status y rol sociales:

Estos dos terminos tienen significado muy preciso en sociología.

 

El status es definido por Krech:

 

"Es la posición o situación de un individuo en la jerarquía de prestigio de un grupo y que en un momento determinado le será respetado."

 

Es el conjunto de consideraciones otorgadas al puesto que un individuo desempeña. Es decir, es algo que no merece el individuo por sus cualidades o características relevantes, sino que se le da por desempeñar un puesto independientemente del valor de la persona.

 

El rol lo define el mismo Krech así:

"Es la estructura de nesecidades, objetivos, creencias, sentimientos, actitudes, valores y conductas que los miembros de una comunidad esperan que debe caracterizar al ocupante de una posición."

 

La personalidad de un individuo se halla moldeada por el rol y el status que ocupa en la sociedad. Todo individuo tiende a encuadrar su personalidad de acuerdo con la posición y el papel que desempeña en la sociedad. Así, al que ocupa el puesto de ejecutivo, la sociedad lo considera altamente, y le exige un determinado comportamiento: cierto tipo de relaciones, utilizar un carro lujoso, tener chofer, vestir de una determinada forma.

 

Lo mismo pudiera decirse de las diferentes profesiones: socialmente unas son consideradas superiores a otras, y de acuerdo con este nivel se exige una conducta determinada a quienes las ocupan.

 

De este hecho pueden derivarse conflictos a nivel personal, cuando las características de un individuo no se acomodan a las exigencias del status. Y de esta misma situación se origina también la falsa concepción de la personalidad en la que se indentifica la conducta que se le exige por ocupar un cargo determinado, con las características internas que un individuo realmente posee.

 

A su vez, el rol profesional está moldeado por la personalidad, ya que cada individuo desempeña el papel social que le corresponde imprimiéndole sus características personales.

 

Se produce una interrelación mutua: el status y el rol exigen un comportamiento determinado del individuo, y éste imprime ciertas características de su personalidad, a su actuación.

 

Persona y Yo:

En la psicología de la personalidad existe un enigma: el yo.

Sabemos que es de naturaleza subjetiva; tenemos sentido de nuestro yo, aunque no conocemos su naturaleza. Esto plantea un problema serio: ¿cómo definirlo si no se conoce?

 

Ante esta dificultad se ha optado por llegar al yo a través de la experiencia que se tiene de él, y asi se le define como:

 

"El factor unificador que vincula todas nuestras experiencias emocionales, nuestros hábitos, recuerdos, rasgos y valores".

(Ros Stagner)

 

Según esta definición es algo interno, que da unidad a las diversas características y aspectos de cada individuo.

 

El yo se hace consciente en forma de autoimagen, que es una abstracción de cómó percibimos nuestro fisico real, nuestra inteligencia, hábitos y emociones; de nuestro concepto de cómo nos ven los demás y de nuestras cualidades imaginarias y reales. Es representativo del individuo por cuanto lo unifica.

 

La persorna, como ya se indicó anteriormente, puede tomarse de diferentes maneras: como la cara que el individuo presenta a la sociedad, o como la sustancia que identifica a todo ser humano.

 

Tomado el término persona en el primer sentido, podría considerarse como la manifestación externa del yo. Serían dos cosas totalmente distintas, el yo, lo típico del individuo, lo interno; la persona, la máscara, la proyección social, la apariencia externa de yo.

 

 

III. LOS CUATRO ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONALIDAD

 

Al tratar de explicar qué es la personalidad, indicábamos que contiene elementos de origen hereditario y ambiental. Estos elementos o factores constitutivos de la personalidad son:

 

    • la constitución fisica
    • el temperamento
    • la inteligencia
    • el carácter moral

 

Todo ser humano al nacer posee una personalidad "potencial", en cuanto a que tiene los elementos básicos de la misma. Esta potencialidad comenzará a ser realidad cuando se inicie el desarrollo de ciertas características y capacidades, como trabajo intelectual, creatividad, conducta intencional y valores éticos, entre otras, que indican que los diversos elementos de la personalidad están funcionando con cierto nivel de organización.

 

Y se puede hablar de personalidad estructurada cuando el individuo logra dinamizar de forma integrada y con autonomia estos aspectos básicos, lo que le llevará a tener una conducta y un pensamiento caracteristicos.

 

 

La constitución física:

 

Se llama constitución física al conjunto de características morfológicas, fisiológicas y bioquímicas que caracterizan a un individuo.

 

La constitución física es fundamentalmente heredada. Todo individuo recibe hereditariamente una base estructural bioquímica, glandular, nerviosa, muscular, ósea y sensorial que va a determinar a través del proceso de desarrollo su constitución física.

 

Esta base heredada de la constitución física se halla expuesta a la influencia de factores que pueden condicionar o modificar su desarrollo y producirle cambios temporales o definitivos. Como ejemplos de estas influencias podemos citar: la falta de actividad normal de la tiroides que produce cretinismo; los impedimentos físicos congénitos o adquiridos, como la sordera, que dificultan un intercambio social normal; las deficiencias alimenticias que producen fallas en el desarrollo físico y mental; las enfermedades que producen incapacidad física; las tensiones, angustias, frustraciones y conflictos que provocan úlceras gástricas, asma, alergias.

 

Las investigaciones realizadas en este campo han revelado la influencia de la constitución fisica en la personalidad y comportamiento del individuo.

 

Pero debemos tener en cuenta que la relación de influencia es bidireccional: de la constitución física hacia la personalidad y de la personalidad hacia la constitución física. Existen variables fisiológicas que condicionan las percepciones, expectativas y respuestas, y situaciones traumáticas que provocan cambios glandulares, circulatorios y viscerales.

 

 

 

El temperamento:

Gordon W. Allport lo define así:

"Los fenómenos característicos de la naturaleza emocional de un individuo, incluyendo su susceptibilidad emocional, la fuerza y la velocidad con que acostumbran a producirse las respuestas, su estado de humor preponderante y todas las peculiaridades de fluctuación e intensidad en el estado de humor, considerándose estos fenómenos como dependientes en gran parte de la estructura constitucional y predominantemente hereditarios".

 

En esta definición se indica que:

    • el temperamento es el aspecto emotivo de la personalidad: el mayor o menor grado de impresionabilidad ante los estímulos; la forma de reaccionar frente a las emociones; los cambios en el humor.
    • depende de la constitución fisica y especialmente de los factores hereditarios de la misma.

 

Las investigaciones realizadas han puesto de manifiesto la influencia de la constitución física en el temperamento: la baja producción de tiroxina produce pereza, inercia, torpeza, quienes 1a sufren son descritos como depresivos, insatisfechos y desconfiados; al contrario, los hipertiroideos tienen síntomas de tensión nerviosa, excitación, ansiedad, y se manifiestan nerviosos, hiperactivos e inquietos.

 

Los cuatro temperamentos de Hipócrates:

 

El estudio del temperamento se remonta a los tiempos de Hipócrates, padre de la medicina.

Antes de él, Empédocles, siglo V antes de Cristo, había formulado una teoría según la cual todo en la naturaleza se compone de cuatro elementos: aire, tierra, fuego y agua.

 

Hipócrates, basándose en la teoría de Empédocles y aplicándola al hombre dice que está compuesto de cuatro humores que son reflejo de los cuatro elementos del mundo, pues el hombre es un reflejo en pequeño de la naturaleza. A estos cuatro humores corrésponden cuatro temperamentos de la manera siguiente:

 

 

 

ELEMENTOS CÓSMICOS HUMORES TEMPERAMENTOS
Aire Sangre Sanguíneo
Tierra Bilis negra Melancólico
Fuego Bilis amarilla Colérico
Agua Flema Flemático

 

En el ámbito psicológico se han realizado distintos esfuerzos por clasificar los temperamentos.

 

Jung, psiquiatra suizo, toma como base dos dimensiones opuestas: extroversión e introversión. Y afirma que el temperamento extrovertido está centrado en el mundo, es espontáneo y abierto; mientras que el introvertido está centrado en su yo, en su intimidad, es cerrado, impenetrable y se repliega fácilmente sobre sí mismo.

 

Eysenck se basa en dos rasgos bipolares: "introversión-extroversión" y "estabilidadinestabilidad". Para él esto da origen a cuatro temperamentos:

 

    • introvertido: caracterizado por ser tranquilo, poco sociable, reservado, pesimista, cuidadoso, reflexivo.
    • extrovertido: que es activo, optimista, impulsivo, voluble, sociable, abierto, hablador.
    • estable: que presenta como caracteristicas la ecuanimidad, la calma, el control, la despreocupación, el dinamismo.
    • inestable: que se hace notar por ser susceptible, agitado, agresivo, excitable, ansioso.

 

Otros psicólogos utilizan los rasgos: predominio, sumisión, dependencia e independencia como sistema de clasificación de los temperamentos de acuerdo con su forma de reaccionar frente a los estímulos y situaciones que se presentan.

 

La inteligencia:

Cada persona se adapta a la realidad de una manera diferente. Esta reacción de adaptación va precedida de un conocimiento previo de la situación en que nos vemos involucrados. No todos captamos las cosas con la misma amplitud y profundidad, lo que da origen a las diferencias individuales al tratar de solucionar los problemas.

 

La inteligencia es, por tanto, un elemento importante de la personalidad.

 

Al tratar de definirla se la interpreta como capacidad para comprender situaciones abstractas y relacionar elementos; y como capacidad para adaptarse a situaciones nuevas aprovechando la experiencia anterior. Y algunos la confunden con la cultura científica y con las habilidades; estos dos aspectos son totalmente distintos de la inteligencia si bien pueden estar relacionados con ella.

Se puede llegar a la siguiente definición:

 

"Es la capacidad para adaptarme a situaciones nuevas con rapidez y resolver con éxito los problemas en ellas implícitos."

 

 

La inteligencia no es algo material, sino un concepto abstracto al que se ha llegado por un proceso de análisis y sintesis de sus consecuencias.

 

 

Tipos de Inteligencia:

 

La comprobación ha llevado a la clasificación de la inteligencia en diversos tipos de acuerdo con el predominio de una capacidad sobre otra:

 

a) Tipos de Inteligencia de acuerdo con el proceso de solución de problemas:

 

    • Inteligencia comprensiva:

Es la capacidad para captar con claridad los datos del problema y analizarlos con precisión y agudeza.

Hay personas que poseen este tipo de inteligencia y se dan cuenta rápidamente de la solución que está planteada, pero después son incapaces de resolverla.

 

    • Inteligencia inventiva:

Es la capacidad para plantear vías de solución. Es propia de inventores y de experimentadores, que son individuos generalmente muy ricos en recursos de este tipo.

 

    • Inteligencia crítica:

Es la capacidad para verificar o comprobar la validez de las solucione adoptadas.

Los críticos de arte tienen este tipo de inteligencia.

 

 

b) Tipos de Inteligencia de acuerdo con las distintas situaciones que pueden presentarse.

    • Inteligencia social:

Es la capacidad para manejar el lenguaje e influir en los demás. Es tipico de políticos, abogados.

 

    • Inteligencia espacial o concreta

Es la capacidad para manejar con eficacia objetos situados en el espacio; mecanismos y procesos industriales.

 

Es la inteligencia del ingeniero práctico, del mecánico, del arquitecto.

 

    • Inteligencia abstracta:

Es la capacidad para resolver problemas a nivel de ideas y símbolos.

Es la inteligencia del filósofo, del matemático y del científico teórico.

 

Los tests de inteligencia:

Los tests de inteligencia son pruebas a que se someten a los sujetos para medir el grado de inteligencia que demuestra su actuación. Proporcionan una puntuación que indica el nivel intelectual general del individuo. Esta puntuación se llama "Coeficiente intelectual" y se abrevia así: C. I.

 

Cada test presenta una gran variedad de tareas a resolver, con el objeto de que de esta forma quede cubierta una muestra adecuada de todas las funciones intelectuales importantes

Las unidades de medida que se utilizan en los tests de inteligencia son:

 

    • La edad mental:

Fue ideada por Binet en 1908, quien partió de la hipótesis de que a cada edad cronológica de un sujeto, correspondía un cierto nivel de inteligencia. A este nivel lo llamó "Edad Mental".

 

Una prueba es característica de una edad, cuando es resuelta por la mayoría de sujetos que tiene esa edad; mientras que la mayoría de quienes tienen la edad inmediata infenor fracasa.

 

Esta unidad, aunque es importante, no es aplicable sino a niños y a adolescentes.

 

    • El coeficiente de inteligencia:

Es una unidad ideada por Stern, y consiste en dividir la edad mental por la edad cronológica y multiplicar este resultado por cien:


De acuerdo con el coeficiente intelectual se clasifican los individuos así:

    • débil mental: si el C.I. es inferior a 70.
    • fronterizo: si está entre 70 y 80.
    • torpe: si está entre 80 y 90.
    • normal: si está entre 90 y 110
    • superior: si está entre 110 y 120.
    • muy superior: si está entre 120 y 130.
    • genio: si está por encima de 140.

 

Esta unidad puede utilizarse tanto con niños como con adultos

 

Además de estas unidades, existen otras como son los percentiles, que indican el rango en que se clasifica un sujeto en relación con cien individuos de la misma edad cronológica o del grupo comparativo.

 

 

 

Tipos de test de inteligencia:

 

Entre los diversos tests de inteligencia hay que mencionar:

 

a) La escala de Binet-Simon:

Fue elaborada en 1905, y trataba de medir el juicio, la comprensión y el razonamiento. Esta prueba es la que primero utiliza el concepto de edad mental.

 

b) La escala de Terman:

Fue publicada en 1916. Es una revisión y adaptación de la escala de Binet-Simon a norteamérica. Esta prueba utilizó por primera vez el Coeficiente Intelectual como razón entre la edad mental y la edad cronológica. Posteriormente se han realizado diversas revisiones de la escala original de Binet-Simon.

 

    1. En la actualidad se utilizan multiplicidad de tests tanto verbales como no-verbales.
    • Verbales:

Se llaman así aquellos tests que presentan preguntas de completación de frases, de razonamiento aritmético, de vocabulario, y de otros tipos, expresadas mediante palabras. Suponen que el individuo a quien se va a aplicar sabe leer y escribir.

    • No-verbales:

Utilizan dibujos o diagramas, series de números, para que se clasifiquen o se realicen analogías. Se emplean con individuos que no leen ni escriben.

    • De ejecución

Son tests que se realizan manipulando objetos, por ejemplo, un rompecabezas, una serie de figuras cortadas en trozos, y de otros tipos distintos. Se utilizan con sordos, analfabetos y extranjeros que no conocen un idioma.

 

Influencia de lo heredado y de lo ambiental en Ia inteligencia:

 

La conducta inteligente tiene su base fisiológica en la estructura del encéfalo y de las condiciones en que éste se encuentra, de tal forma que es imposible comportarse inteligentemente cuando existen lesiones cerebrales notables.

 

Siendo heredada Ia calidad del sistema nervioso, se comprenderá fácilmente La influencia que tiene lo heredado en relación con la inteligencia.

 

Sc ha demostrado que ciertos casos de oligofrenia se deben a una constitucion defectuosa del sistema nervioso, que se transmite hereditariamente, por lo que es más fácil conseguir débiles mentales en unas familias que en otras.

 

En otros casos la oligofrenia se debe a factores y condiciones prenatales o del mismo parto. Asi, el alcohol y ciertos venenos como el plomo y el arsenico retardan el desarrollo del sistema nervioso durante la gestacion, originando disminucion de la inteligencia. Lo mismo sucede con la infeccion sifilitica intrauterina.

 

Si bien la inteligencia está condicionada biologicamente, la influencia estimuladora del medio ambiente es de capital importancia en los primeros estadios del desarrollo.

 

Otros datos derivados de investigaciones son:

 

    • existe una relación positiva entre el nivel de ocupacion y Ia ejecucion en el test de inteligencia, es decir: a mayor nivel de ocupacion, mayor es el rendimiento en el test.

 

    • existe relación positiva entre el rendimiento en test de inteligencia de niños y el nivel de ocupacion de sus padres.

 

    • existe diferencia de rendimiento en los tests de inteligencia entre individuos que pertenecen a una clase social y los de otra. Es mayor el rendimiento según Ia clase sea más elevada.

 

    • los resultados de rendimientos en test de inteligencia de niños que viven aislados en montañas, son más bajos que la media de la población, especialmente en los tests verbales.

 

Todos estos datos sugieren una conclusión: la inteligencia necesita no sólo de una buena base hereditaria para desarrollarse normalmente, sino que también le es indispensable un medio ambiente que la estimule positivamente, que la haga ponerse en funcionamiento.

 

 

 

 

El carácter moral:

 

Etimológicamente el término carácter proviene del griego y significa "marca" o "sello" que distingue inconfundiblemente a una persona. Se le utiliza con diversidad de matices; entre los que se destacan:

 

el conjunto de rasgos morales y éticos.

la estructura de la personalidad que determina formas constantes y típicas de actuar.

 

Quienes mantienen esta segunda concepción tratan de evitar, al hablar del carácter, el atribuirle matices de orden moral.

 

Mientras que para otros, esto no es problema ya que todo comportamiento tiene connotaciones de tipo moral y muchos de los elementos de formación del carácter son de origen ético.

 

Nosotros, teniendo en cuenta la calificación de "carácter moral" que da el programa de educación, adoptamos la siguiente definición:

 

"Carácter es el conjunto de rasgos de personalidad, relativamente perdurables, que tienen importancia moral y social".

 

Los rasgos que forman el carácter, como son bastante estables, imprimen una forma característica de actuar, marcan a la persona con un sello característico. Así, la amabilidad, lealtad, honestidad, doblez, irritabilidad, cuando determinan formas típicas de actuar de alguna persona, pasan a ser rasgos de su carácter.

 

La niñez y adolescencia son etapas muy importantes en la formación del carácter, tanto positiva como negativamente. Las fallas, lagunas, distorsiones, experiencias traumáticas, así como las costumbres, vivencias felices y satisfactorias, normas y prácticas morales y éticas van señalando y matizando el carácter.

 

El hogar, la escuela los grupos de amistad, son los ambientes más influyentes en la formación de los rasgos del carácter. Pero también influyen los medios de comunicación, la propaganda, la prensa y el ambiente de responsabilidad y moralidad que vive la sociedad en cuanto a trabajo, al respeto de la persona y de los bienes de los demás; a la necesidad de contrubuir a la construcción y desarroilo social de la comunidad y la nación; la vivencia de la responsabilidad compartida en el logro de la justicia y la paz.

 

La importancia del carácter radica en que demuestra los valores que vive la persona, la forma de tomar y llevar a cabo las decisiones, y de conducirse conscientemente con sus semejantes. Es en este sentido, el reflejo de toda la personalidad.

 

Características de la personalidad madura:

 

Afirmamos anteriormente que la personalidad se conquista.

Hemos visto, que todos tenemos la dotación base para construir nuestra personalidad y que en el proceso de su desarrollo intervienen lo heredado y el ambiente.

 

La meta del desarrollo de la personalidad es lograr la madurez de la misma. No es fácil determinar qué es madurez en cuanto a la personalidad. Sin embargo, quienes se dedican a estudiar este punto señalan una serie de rasgos que son propios de una personalidad madura. Son los siguientes:

 

    1. Estabilidad emocional:

 

Que implica una integración de la personalidad, es decir, haber integrado instintos, impulsos, tendencias, necesidades, emociones, sentimientos, vivencias y acciones con pensamiento y voluntad, que permite a la persona reaccionar ante los distintos estí mulos de una forma estable y autónoma determinada no por impulsos primitivos, sino por los elementos rectores de su personalidad bien integrada.

 

    1. Conocimiento de sí mismo:

 

Conocimiento de las capacidades, cualidades y valores que posee uno mismo, así como de las deficiencias, debilidades y tendencias de acción que le son características.

 

De esta manera, la persona podrá tomar decisiones adecuadas; se comprometerá hasta donde sus recursos le permitan; sabrá aceptarse tal cual es sin crearse expectativas irrealizables; podrá buscar la complementaridad para sus deficiencias; se fijará metas y objetivos realistas y podrá vivir sin ilusiones falsas que la alejen de la realidad.

 

    1. Capacidad de autoevaluación:

 

El individuo maduro se juzga a st mismo y reconoce cuándo actúa bien o mal, que aspectos positivos y negativos posee.

 

La autoevaluación permite mejorar, superar fallas, estar en una actitud de cambio y superación; así mismo permite reconocerse tal cual es, con éxitos y fallos, con cualidades y defectos, con planes, metas y realizaciones. Es un factor más que proporciona elementos para ser realista.

 

    1. Capacidad de decisión:.

 

El individuo que la posee toma decisiones sabiendo y aceptando las consecuencias de las mismas; sacrificando unos motivos por seguir otros.

 

Proporciona a la persona una mayor autonomía para decidir por si mismo, lo que no implica consultar con otros, buscar otras opiniones; y es un factor de seguridad en la vida.

 

    1. Capacidad de aceptar riesgos y responsabilidades:

 

Implica emprender las acciones no a ciegas, sino habiendo medido los riesgos que se van a correr y haciéndose completamente responsable no sólo de la acción en sí, sino también, de sus consecuencias.

 

La persona madura acepta responsabilidades y se arriesga, de acuerdo con sus capacidades y características, para emprender tareas y acciones que para él supongan una superación y un crecimiento. No elude el esfuerzo y el compromiso; lo busca, lo mide, lo acepta, y es constante en el esfuerzo por lograrlo.

 

    1. Autonomía del yo:

 

Implica, dentro de un cumplir las normas sociales, ser libre, es decir, no estar esclavizado al ambiente social ni al grupo social en que se vive.

 

Exige actuar tal como es y de acuerdo con sus criterios, valores y conciencia, a pesar de que esa manera de comportarse sea mal vista y criticada por la sociedad.

 

    1. Fuerza de voluntad:

 

Es la capacidad de organizar las energías corporales en dirección a una meta.

 

La fuerza de voluntad proporciona constancia en las acciones, esfuerzo prolongado en dirección de una meta; y se opone a un cambio continuo de planes y trabajos, al idealismo fantasioso que nunca se concreta en realizaciones.

 

    1. Capacidad de esfuerzo:

 

Es la "voluntad de querer", es decir, la acción continuada y esforzada para lograr un objetivo o cumplir una acción.

 

Es el factor que permitirá alcanzar metas difíciles o que se logran a largo plazo. Permite superar las satisfacciones inmediatas para luchar por objetivos cuya recompensa será muy retardada. Así mismo, proporciona permanencia en la acción y compromiso de esfuerzo para cumplirla.

 

    1. Capacidad de convivencia:

 

Supone tener en cuenta no solamente las necesidades del propio yo, sino también las necesidades, derechos y motivos de los demás.

 

Exige que se haya desarrollado la idea de convivir, que se aprecie en los demás, valores, cualidades y aportes necesarios para la construcción de la sociedad; que se haya superado el egoísmo. Es condición indispensable para poder llegar a amar; poder sentir la necesidad del esfuerzo personal en la construcción del bienestar de los demás.

 

    1. Autenticidad:

 

El hombre maduro ha adoptado aquellos valores, normas de vida e ideales que cree mejores en relación con sus motivaciones y actúa en forma consecuente con ellos.

 

Tiene una filosofía de vida según la cual interpreta las cosas y orienta sus acciones; y a pesar de todas las deficiencias o fallas que tenga en su actuación, tratará de identificarse con su forma de concebir la vida humana.

 

Este factor será un elemento que refuerce su autonomía y le permita ser libre aún viviendo intensamente las realidades sociales propias de su ambiente de trabajo y convivencia.

 

 

Como conclusión de todas estas características podemos afirmar que una persona madura es aquélla que está bien integrada interiormente, que se adapta correctamente al medio ambiente, que obtiene gratificaciones de él mismo y se comporta trascendentemente de acuerdo con sus aptitudes y posibilidades.

 

Como la mayor parte de los estudiantes del Ciclo Diversificado quedan comprendidos dentro de esta etapa del desarrollo, creemos importante proporcionarles este marco de referencia para que puedan reflexionar sobre su propia madurez y trazarse metas y objetivos para lograr un mejor desarrollo personal.

 

 

Características de una personalidad madura a nivel de adolescencia:

 

1. Capacidad de amar de una manera solidaria, oblativa y gratuita:

Supone salir del egoísmo, para hacerse solidario con las demás personas; tener capacidad de sacrificarse por los demás y tener amor gratuito, es decir, desinteresado, que no busca el bien personal, sino el de la persona a quien se ama.

 

2. Capacidad de empatia para acoger y compartir:

Acoger y compartir con empatia, significa ser capaz de ponerse en el lugar de la persona a quien se acoge o con quien se comparte. Sentir con ella; vivir lo que ella vive. Sólo de esta manera se puede llegar a una plenitud en la acogida y en el compartir.

 

3. Autonomía personal como expresión de libertad en todo contacto humano:

Teniendo en cuenta que el aislamiento no supone autonomía sino, frecuentemente sometimiento a tendencias emocionales incontrolables.

 

4. Control adecuado de la vida emotiva:

De las reacciones ante situaciones emocionales; del predominio de estados de humor que determinan el comportamiento del individuo.

 

5. Sexualidad integrada en un proyecto de vida guiado por el amor:

Superación de la sexualidad basada en la búsqueda animal del placer, para pasar a vivir una sexualidad oblativa.

 

6. Aceptación de sí por medio de una imagen adecuada de sí mismo:

La aceptación exige conocimineto propio, sentido de autocrítica y de evaluación.

7. Adecuado sentido de la realidad personal, social y transcendente:

Tener este sentido proporciona al adolescente elementos que le evitarán evadir la realidad, alejarse del mundo, así como será una fuente de ayuda para lograr el conocimiento propio.

 

8. Ausencia de ansiedades, dudas y temores en grado notable:

Poco a poco el adolescente debe ir superando las angustias. El conocerse a sí mismo, el ser realista, le ayudarán a adaptarse mejor. Así mismo, conforme logre su autonomía se le facilitará ser menos dependiente y confiar más en sus capacidades y cualidades.

 

9. Prescindir de metas inmediatas para buscar metas a largo plazo:

Es decir, no vivir deseando que las cosas se realicen en forma inmediata, sino trabajar para el futuro.

 

10. Vivir la vida con alegría, encontrando sentido incluso a las frustraciones:

Vivir en forma positiva las distintas experiencias que se presentan. Tener valores que le impulsen a luchar en la vida, a superarse, a no dejarse aplastar por las distintas circunstancias adversas que se le presenten.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

 

Este informe fue realizado con la finalidad de entender mejor lo que nos pasa en la vida, también nos trata de explicar el tipo de persona que podemos ser y de cómo podemos catalogar la inteligencia que poseemos.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Psicología, 1º de ciclo diversificado (ciencias y humanidades), Gerardo Reyoso S.S.M.S., ediciones COBO., impreso en Caracas.

 

Psicología, 1º de ciclo diversificado, Ignacio Burk, ediciones Insula, impreso en Caracas.

 

GESTUALIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


                                                                                                         

 

 

 

1. INTRODUCCIÓN

 

 

            En este trabajo sobre la Antropología de la Gestualidad lo que pretendemos es analizar la Comunicación gestual, pero para ello realizaremos un estudio más amplio sobre lo que es la comunicación y los factores que entran en juego en el proceso comunicativo: factores verbales y no verbales; siendo este último factor donde encuadraremos todo lo referente a la comunicación gestual y donde más profundizaremos.

 

Ahora bien, debemos tener claro desde el principio de nuestra exposición que sólo es a través de la interacción de ambos factores, el verbal y no verbal, como se pueden emitir y recibir los mensajes para que se cree un espacio de comprensión común entre los interlocutores, es decir, no podemos hablar de comunicación verbal y no verbal de forma aislada sino como partes inseparables del proceso global de comunicación.

 

Una vez que hemos dejado claro el desarrollo de nuestro trabajo profundizaremos en cada uno de los puntos a los que hemos hecho referencia anteriormente.

 

 

2. LA COMUNICACIÓN

 

 

2.1.  ¿Qué es comunicación?

 

            Existen infinitas definiciones de comunicación pero creemos que la que más se ajusta a su significado es aquella en que definimos a la comunicación como un "proceso de transferencia y comprensión de conocimientos dentro de un marco de una búsqueda común; siendo ésta la generación y creación de conocimiento". Ahora bien, la acción de comunicar sólo puedo ocurrir gracias a la relación entre un emisor y un receptor; donde la comunicación puede fluir en una dirección y terminar ahí, o el mensaje puede producir una respuesta del receptor.

 

 

 

            Como hemos dicho al inicio de nuestro trabajo en el proceso global de comunicación entran en juego dos factores, el verbal y el no verbal, dentro de los cuales se incluyen todos los componentes de la comunicación y que sólo al intentar el hablante establecer un diálogo con el oyente se pueden poner en funcionamiento todos o algunos de ellos.

 

            Con el fin de tener claros esos componentes que entran en juego en el proceso comunicativo haremos una exposición breve entre lo que es comunicación verbal y una más amplia de lo que es comunicación no verbal (tema de nuestro trabajo); factores de la comunicación que por sí solos no permitirían la acción de comunicar, es decir, el proceso de transferencia y comprensión de conocimientos para la generación y creación de éstos.

 

 

2.2. Comunicación Verbal.

 

            Cuando hablamos de comunicación verbal estamos refiriéndonos al lenguaje humano, es decir, la producción e interpretación de signos verbales y que requiere al hablante (emisor) de capacidad fonológica, sintáctiva, semántica y textual.

 

            Aunque muchos autores hacen hincapié en decir que el lenguaje es el instrumento de comunicación por excelencia nunca debemos olvidar que no se puede separar de la comunicación no verbal porque ésta nos permitirá completar el significado de lo que se dice, controlar la sincronización, nos ayudará a obtener feed-back y señalará los momentos de atención, que por sólo con el lenguaje verbal no nos permitiría disfrutar de un proceso de comunicación eficaz.

 

 

2.3. Comunicación No Verbal.

 

            En términos generales podemos definir la comunicación no verbal como la comunicación mediante expresión o lenguaje corporal desprovisto de palabras.

           

 

 

            En términos más concretos lo definiremos como un conjunto de signos (movimientos, olores, expresiones del rostro...) mucho más complejos que el lenguaje humano y con mayor contenido en cuanto a lo que expresamos tanto voluntaria como involuntariamente. Es decir, todo lo que hace referencia al "cómo se dice": gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, el espacio que nos separa del otro,... Comunciación a través de la forma en que vestimos, en como nos mostramos -alegres o triste-, en como nos sentamos, si miramos o no a la cara, si halamos despacio o deprisa,...todo ello son signos que permiten a la persona que nos escucha hacerse una idea de quiénes y cómo somos.

 

            Una vez definido el término de comunicación no verbal comentaremos los componentes que se incluyen en ella, y que ya hemos mencionado en la definición, para después profundizar en un de ellos: los gestos que aparecen cuando una persona tiene más dificultad para expresar lo que quiere decir, o cuando le cuesta más hacerse comprender por su  interlocutor. Cuanto más necesitamos la atención del otro, más aumenta la intensidad de la expresión corporal y así los gestos se hacen cada vez amplios.

 

2.3.1. Componentes de la Comunicación No Verbal:

 

 

2.3.1.1. El Paralenguaje

 

            Es el conjunto de características de las cualidades no verbales de la voz, tales como las vocalizaciones; ciertos sonidos no lingüísticos, como la risa, el bostezo, el llanto, el gruñido; ciertas distorsiones e imperfecciones del habla, como pausas repentinas y repeticiones y,  silenciones momentáneos, que utilizamos consciente o inconscientemente para apoyar o contradecir los signos vebales, kinésia, proxémica, etc.

 

            Estas son características de la voz que nos diferencian como individuos, aunque existen factores o elementos que influyen en aquellas por diversos motivos; estos pueden ser: timbre, intensidad o volumen, velocidad, tono, campo entonativo, duración silábica y ritmo. Al mismo tiempo comentaremos que también se encontrarán influenciadas por factores biológicos, psicológicos, fisiológicos, sociocultares y ocupacionales.

 

            Así, unos ejemplos sobre estos elementos y factores que nos permiten dejar claro sus incluencias en la voz sería el hecho de la muestra de personalidad de un individuo; si la personalidad de éste es extrovertida su voz suele tener mayor intensidad en comparación a una personalidad introvertida. O por ejemplo sería el alargamiento silábico de los sureños norteamericanos entre otros.

 

 

2.3.1.2. La Proxémica

 

            Es el estudio de la forma en que las personas utilizan el espacio (personal y/o social) para comunicarse. Por espacio entendemos el aspecto físico del lugar o la distancia para hablar.

 

            El antropólogo nortemanicano Edwar T. Hall fue uno de los pioneros en el estudio de las necesidades espaciales del hombre. Como se sabe, Hall, apoyándose en el hecho de que todos lo animales tienen un teritorio o espacio apropiado a su estrucutura específica y a su modo de vida, observa que los hombres tienen igualmente un espacio apropiado, que en este caso se diversifica a causa de la variaciones de la organización cultural de cada sociedad. Por eso distinguimos en todo hombre un espacio de la organización fija (el determinado por el modo social de satisfacer necesidades materiales, como comer, beber y dormir), un espacio de organización semifija ( el determinado por el agrupamiento de individuos, como ocurre en las salas de espera, en las terrazas de los cafés, etc.) y un espacio "informal” que comprende las distancias que vivimos inconscientemente con los demás:

 

a) Distancia íntima: Es un espacio menor que un metro (desde 15 cm a 50 cm), se define por la percepción del calor, del olor y de la respiración del cuerpo de otra persona (la distancia del acto sexual y de la lucha).

Diremos que es la más imporante y es la que una persona cuida como de su propiedad. Sólo se permite la entrada a los que están emocionalmente muy cerca de la persona en cuestión: el amante, los padres, el cónyuge, los hijos, los amigos íntimos y los parientes. Hay una subzona que llega hasta unos 15 cm del cuerpo y a la que otra persona puede llegar sólo mediante el contacto físico: es la zona íntima privada.

 

 

b) Distancia personal: Es un espacio de 50 cm a 75 cm, que designa la distancia fija que separa a los individuos que no tienen contacto entre sí, especie de caparazón que un cuerpo crea inconscientemente para aislarse de los demás.

Podemos decir que es la distacia que separa a las personas en una reunión social, o en la oficina y en las fiestas.

 

c) Distancia social: Es un espacio de 1 a 2 metros y medio, que marca el límite del poder que ejercemos sobre los demás, es decir, el límite a partir del cual la otra persona no se siente afectada por nuestra presencia.

Esta es la distancia que nos separa de los extraños: el carpintero que hace reparaciones en casa, el cartero, etc.

 

d) Distancia pública: Es un espacio que va más allá de los 2 metros y medio, y que se considera impersonal. Es la que está fuera del círculo en el que el individuo se encuentra directamente afectado.

Esta distancia es bien conocida por los actores y los políticos.

 

            Estas cuatro distancias que constituyen el nivel cultural de la dimensión proxémica, "la dimensión oculta" de cada sociedad, varían pues, según las modalidades culturas de cada sociedad: el contacto sexual, la esfera personal o privada, la distancia de los intercambios verbales y del respecto jerárquico son diferentes en cada país.

En sudamérica tienen una corta distancia personal y social; los árabes, por su parte tienen un espacio todavía más reducido, en concreto los que vivien en la zona del mediterráneo pertenecen a una cultura de contacto y en sus conversaciones rodean a la otra persona, la toman de la mano y la miran a los ojos.

Hall cree que el ser humano no tienen solosentimietno arraigado, que proviene  de los animales con respecto al suelo que necesita, sino una necesidad biológica y real. Esto tambien podemos verlo en la naturaleza, en experimentos realizados con ratas se ha podido observar que mucho tiempo antes de que se presente un problema real de alimetnos y depredadores los animales comienzan a comportarse de forma extraña ya que permanecen en una gran tensión por la carencia del espacio; entre  otros comportamientos se puede observar que los machos se vuelven homosexuales o pasivos, que corren en manadas, cometen actos de pillaje o violaciones.

            A título de ejemplo mostraremos una figura que nos permitirá detectar distintas interpretaciones desde el punto vista de la proxémica. Así, observando la figura siguiente es posible hacer las siguientes suposiciones:

 

·          Los dos son habitantes de dicudad y el hombre está acercándose a la zona íntima.

·          El hombre tiene una zona íntima más pequeña que la de la mujer y la invade con toda inociencia.

·          El hombre procede de una cultura en la que las zonas íntimas son más reducidas y la mujer fue criada en una zona rural.

 

 

2.3.1.3. La kinesia o moviento corporal.

 

 

            Se trata del tema central de nuestro trabajo por lo que realizaremos una breve explicación sobre lo que kinesia y las reperscusiones que tiene sobre la comunicación; sin olvidarnos de mencionar a Ray Birdwhistell, pionero en la investigación sobre la misma.

 

            Así, cuando hablamos de kinesia (kinesis en griego significa movimiento) nos estamos refiriendo a la capacidad de efectuar comunicación mendiante gestos u otros movimientos corporales; incluyendo la espresión facial, el movimeinto ocular y la postura entre otros.

 

            Este tipo de señales no verbales pueden ser específicas para cada individuo o generales. También podemos decir que algunas pueden tener la intención de comunicar mientas que otras son meramente expresivas. Y por último diremos que algunas nos pueden proporcionar información acerca de las emociones mientras que otras nos dan a conocer rasgos de la personalidad o actitudes. El que tengan una intención u otra lo veremos en los apartados siguientes.

 

2.3.2. Modalidades de la Comunicación no verbal.

 

2.3.2.1. El olfato

 

            El olfato no está tan desarrollado en el hombre como en los animales, pero también nos permite ricibir mensajes; de ahí que esta cobrando especial importancia en todo lo que engloba a la comunicación no verbal.

 

            La idea de este tipo de comunicación subyace en que solemos dirigir nuestros pasos hacia un lugar guiados por un olor caracterísitico, o localizamos un objeto, o descubrimos que algo se ha quemado, etc... Toda persona tiene un olor personal. Aparte está el código, no claramente conocido de los perfumes, que los industriales del ramo desarrollan continuamente: femenino, viril, sensual, discreto, penetrante, etc.

 

Es importante decir que en nuestra cultura subestimamos la importancia del sentido del olfato, somos tan reacios a olernos que podemos llegar a suprimir este sentido y esto puede deberse a que le tememos, ya que los olores tienen una gran capacidad para despertar recuerdos.Existe también, como hemos dicho antes, una tendencia a sustituir olores naturales por olores artificiales. Esto se debe, en cierto modo a una inclinación antisensual, sospechamos siempre de los placeres de los sentidos porque van innegablemente unidos a los del sexo.

Aunque no todas las culturas son así, los árabesreconocen una relación entre la disposición personal y el olor, un ejemplo de esto lo podemos ver en cómo conciertan los casamientos, en ocasiones, incluso piden oler a la novia, no para saber si huele bien o mal, sino para cerciorarse de que desprende un olor residual a enojo o a descontento.

 

            Puede existir otra razón diferente que haya llevado al hombre a relegar su sentido del olfato y es proporcionarnos la capacidad de soportar aglomeraciones, ya que si tuviéramos un sentido del olfato extremadamente sensible estarían de forma contínua sujetos al conjunto de variaciones emocionales de las personas que nos rodean. Por otro lado, poseeríamos un menor control consciente, ya que los centros olfativos del cerebro son más antiguos y primitivos que los de la vista.

Edward  Hall dice que el hombre puede percibir más olores que aquellos de los que es consciente, es decir que existe un sentido del olfato subconsciente. A esto que  nosotros llamamos olores le han llamado mensajeros químicos, que están formados por aminoácidos y hormonas, incluyen las famosas feromonas, también, en los que normalmente no detectamos ningún aroma, pero sí se transmiten por el aire y penetran en el cuerpo humano a través de la nariz. Un ejemplo de la implicación de estos mensajeros químicos en la comunicación no verbal son las feromonas que son segregadas por casi todos los animales y afectan al comoprtamiento de otros miembros de la misma especie y son especialmente importantes en todo lo relacionado con el sexo.

Se ha sugerido que las secreciones externas de un animal pueden actuar sobre la química del organismo de otro, probablemente en sus glándulas endocrinasy esto puede causar una tensión extrema cuando los animales están apiñados y llegar a actuar como factor de control de la población a favor de la supervivencia de la especie. Aunque no podemos generalizar el comportamiento de los animales y de los seres humanos existen ejemplos que apuntan a ello como lo descubierto por Martha McClintock que al estudiar los ciclos menstruales de las estudiantes que vivían en residencias  descubrió que las que eran muy amigas estaban sincronizadas.

Un vistazo a la anatomía del ser humano nos dice que el ser humano posee un sistema de emisión de mensajeros químicos externos, ya que nuestra piel contiene una profusión de glándulas odoríferas que cubren nuestro cuerpo de la cabeza a los pies. Su estructura es extremadamente compleja y existe un número elevado de tipos individuales.

            Se ha comprobado,también que la capacidad olfativa varía entre los individuos y entre los sexos, un ejemplo de esto es que ciertos olores almizclados los perciben las mujeres, pero no los hombres ni las niñas preadolescentes.

            Para terminar con el sentido del olfato podemos decir que la teoría sobre los mensajeros químicos podría explicar porqué las emociones se contagian entre las multitudes.

2.3.2.2. La vista

 

·          El rostro humano, en este campo tenemos que hablar de los grandes

avances que logró Paul Ekman, uno de los mejores psicólogos especialistas en comunicación

no verbal que cataloga las expresiones faciales usando fotografías en lugar de descripciones y

divide el rostro en tres zonas: frente, rostro y resto de la cara (nariz, mejillas, boca y mentón).

 

Cuando hablamos del rostro humano debemos saber que el hombre lo utiliza para transmitir mensajes y emociones. Las personas somos capaces en gran medida de controlar el rostro y en él se refleja nuestro carácter, ya que existen expresiones habituales de cada uno que suelen dejar huellas permanentes en él.

Si estudiamos las expresiones faciales, podemos comprobar que las personas, en su mayoría, saben fingir una expresión pero no saben como hacerla surgir espontáneamente ni cuánto deben mantenerla o cómo debe desaparecer: esto nos lleva a decir que los seres humanos no saben mentir. En palabras de Freud: “Aquel que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, podrá convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si tus labios mantienen silencio, parloteará con las puntas de sus dedos, la traición brota de todos sus poros”.

 

Existen cierto tipo de expresiones que denominamos “micros” o “micromomentáneas” que fueron detectadas al pasar una película a cámara lenta que aparecen en el rostro por un instante para volver a desaparecer . Estas expresiones fugaces ocurren, generalmente, cuando una persona está en conflicto consigo misma, ya que lo que está diciendo no concuerda con expresión momentánea. Estas expresiones no son mensajes en si´mismos sino que son filtraciones de los sentimientos verdaderos, que pueden servir como válvula de escape que permite a una persona, aunque sea muy brevemente, sus sentimientos o impulsos inaceptables.

Tanto los micros como el resto de las expresiones faciales no pasan, necesariamente, desapercibidas ya que  el ser humano las detecta de forma subconsciente, pero desde la infancia se nos enseña (de forma subconsciente) a no prestar atención a los gestos del rostro debido a que son demasiado  reveladores. En relación a las micros y a esta falta de atención podemos ver que los individuos tienden a perderse una expresión en particular, diferente para cada individuo pero siempre desagradable, es decir, existe un mecanismo de bloqueo subconsciente, que depende del estado de ánimo y de la personalidad del individuo.

 

En cuanto a la capacidad del ser humano para transmitir emociones con el rostro, podemos decir que dichas expresiones son un indicador fiel de los sentimientos y aunque existen más de mil expresiones posibles anatómicamente sólo tienen sentido y significado unas pocas y aún éstas no se verán en toda su intensidad ya que la etiqueta nos induce a controlarlas.

 

 

·          Los ojos, la mirada  fija y sostenida es un signo de amenaza para muchos

animales y para el hombre y existen estudios que demuestran que una persona que es observada de forma fija e insistente presenta un ritmo cardíaco más rápido que otra que no lo sea, quizá sea éste uno de los inconvenientes de hablar en público.

            Los seres humanos responden de forma innata a la mirada, esto se demuestra con experimentos que revelan que la primera imagen a la que reaccionan los bebés es la de unos ojos. Por otro lado, el lugar en el que está fija la mirada nos da a conocer cuál es el punto de atención de una persona pero no dice nada de sus intenciones, esto explicaría que ciertas personas sientan incomodidad frente a un ciego, ya que su comportamiento ocular no proporciona indicios sobre sus intenciones. También explicaría el porqué todas las culturas desaprueban el mirar fijamente., aunque algunas sean más estrictas que otras.

            El contacto ocular es una forma de comunicación no verbal que intensifica la intimidad -mirar está relacionado de forma directa con el agrado-, expresa y estimula las emociones y es un elemento importante en la exploración sexual y activa la excitación rápidamente.

Cuando nuestros ojos se encuentran sabemos cómo se siente el otro, pero además, el otro sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo, por estas razones el contacto visual nos hace sentirnos vulnerables y expuestos. Es el contacto visual el que nos hace conscientes de la presencia de otro ser humano con conciencia e intenciones propias, por eso, el contacoto ocular proporciona una clase especial de entendimiento.

 

A pesar de todo esto, las diferencias culturales en la consideración del contacto ocular son realmente importantes entre determiandas culturas, por ejemplo, los árabes miran muy fijamente mienras conversan, sin embargo en los países orientales esto se considera de muy mala educación.

 

            El comportamiento ocular es una de las formas más sutiles de comunicación no verbal, de lenguaje corporal, ya que desde pequeños aprendemos a saber qué hacer con nuestros ojos y qué debemos esperar de los demás. Así el efecto producido por el contacto ocular o la ausencia de éste es desproporcionado con el esfuerzo muscular requerido.

 

            Otro de los cometidos de los movimientos de ojos, además del de determinar qué es lo que ve una persona es el de regular una conversación, es decir, los ojos proporcionan un sistema de señales que indican cuál es el turno del interlocutor. Un ejemplo de esto es que dos personas que usan gafas oscuras están manteniendo unaa conversación se notan pausas mayores y una mayor cantidad de interrupciones de las que ocurren normalmente. Pero debemos tener cuidado con esto, ya que las señales visuales cambian de significado de acuerdo con el contexto,así en una conversación podemos estar ante una señal de regulación de una conversación o ante un gesto de galanteo. Con los movimietnos oculeres podemos también modificar el comportamietno del otro, impedimos interrupciones evitando la mirada o alentamos las respuestas mirando con frecuencia.

La forma de mirar y el tiempo de duración de la mirada refleja también, al igual que entre los animales, la posición de dominancia de una persona.

 

Al igual que los gestos del rostro , los movimientos oculares vienen determinados por la personalidad del individuo –las personas más afectuosas o con más necesidad de recibir afecto suelen mirar más- la situación en que se encuentra y su actitud hacia los miembros del grupo en el que está. Son distintos y, a su vez, se utilizan de diferente forma en hombres y mujeres, así tanto hombres como mujeres miran más cuando alguien les resulta agradable, pero en una conversación la mujer mira más cuando hablan ya que se sienten menos inhibidas a la hora de expresar sus emociones y son más receptivas a las emociones de los demás; en cambio, los hombres, aumentan el tiempo de la mirada cuando escuchan, esta diferencia reside en que alos niños se les enseña a controlar más sus emociones.

 

Cuando hablamos de comunicación no verbal visual debemos hacer alusión a las pupilas, ya que los seres humanos responden de forma subliminal variaciones dentro del ojo, así como a cambios del tamaño de las pupilas, que se dilatan ante imágenes agradables y se contraen ante estímulos desagradables. Pero la pupila reacciona, además ante el gusto y el sonido.

 

 

 

·         Los gestos de las manos, la mayoría de las personas es consciente de los

movimentos de las manos de los demás pero no les prestan atención porque los consideran faltos de significado, pero esto no es así, los ademanes comunican, ya sea revelando emociones involuntariamente o aclarando mensajes verbales. Cada  nivel del discurso va acompañado de un esquema de movimientos corporales, de esta forma cuando el orador pasa de una oración a otra, también cambia de movimiento corporal. Así, se está representando, en cierta forma, la estructura gramatical del mensaje verbal y existen además, ciertos movimientos asociados a unas ideas determinadas.

 

Además, algunos de los gestos más comunes están vinculados de forma clara al

lenguaje verbal, como instrumento para ilustrar o subrayar lo que se está diciendo. Así, el

estilo al geticular es diferente para cada individuo y depende de su cultura. Las distintas

culturas poseen ,además, su propio repertorio de emblemas, que es un movimiento corporal con un significado preestablecido, como el gesto del autoestopista.      Existen emblemas comunes a toda la humanidad, pero están condicionados por la anatomía humana, como el gesto que se utiliza para decir que tenemos sueño, que consiste en inclinar la cabeza y apoyar la mejilla sobre una mano, ya que cuando la musculatura permite realizar una acción de más de una forma, existen diferencias culturales en dicho emblema. Por otro lado, existen emblemas iguales en distintas culturas pero, como explicaremos más adelante, poseen distintos signficados.

            El lenguaje de las manos puede transmitir muchos cosas, nos puede decir, por ejemplo el origen étnico de la persona, su estilo personal o la tensión que está soportando el individuo.

 

 

2.3.2.3. El tacto.

 

La piel por ser la envoltura del cuerpo es sensible a la presión, al dolor y a la temperatura, aunque el grado de sensibilidad varía según el estado emocional del individuo y la parte del cuerpo de que se trate. Además, el tacto posee una clase especial de proximidad, puesto que cuando una persona toca a otra, la experiencia es total e inevitablemente mutua.

            El ser humano experimenta a través de la piel mucho más de lo que la mayoría de la gente piensa, para comprobarlo sólo tenemos que observar el tamaño de las áreas táctiles del cerebro, la sensorial y la motora. Los que ocupan una parte desproporcionada en el cerebro son los labios, el dedo índice y el pulgar.

            Las primeras experiencias del niño son táctiles, es así como descubre sónde termina su propio cuerpo y dónde empieza el mundo exterior. En el transcurso de la niñez se van aprendiendo los roles masculnos y femeninos, en parte como reglas que establecen cuáles son las partes de la piel que pueden exhibirse y cu´les no , qué partes pueden tocarse, en qué circunstancias y por quién. Por esto, en cualquier intento de un contacto, el contexto es de la mayor importancia, pero también resulta importante la parte del cuerpo que se toca. Así, una mano que reposa suavemente sobre un antebrazo no tiene el mismo impacto que si se coloca sobre una rodilla.

El contacto también está muy relacionado con el status, cualquiera puede tocar a un niño y un médico podrá tocar a la enfermera  y ésta al paciente pero sería distinto si la enfermera o el paciente tocaran al médico. También existen diferencias, entre personas conocidas, dependiendo de si alguien tiene costumbre o no de tocar a los demás.

            Cuando hablamos de comunicación táctil, de tocar a los demás, debemos establecer diferencias entre culturas, ya que si bien los españoles, los franceses, los italianos o los rusos somos altamente táctiles otras culturas como las inglesa, norteamericana o alemana son en extremo fríos y gustan poco del contactocorporal.

           

2.3.2.4. Las posturas y los ritmos

 

Algunas veces el cuerpo comunica por sí mismo y no sólo por sus posturas o movimientos, sino también por la forma del cuerpo en sí que está referida a la moda y que experimenta cambios a lo largo del tiempo y por la distribución de sus rasgos faciales.

 

Ray BirdWhistell creía que el aspecto físico está programado culturalmente y posee además nuestra firma personal que utilizamos para decirle a los demás si debemos encajar o no en la sociedad, el aspecto físico se adquiere, no se nace con él. Esta es la razón de que la gente de algunas regiones  se parezca siempre entre sí a pesar de no poseer una carga genética compartida. La forma de llevar el cuerpo erguido o de colocar la boca se aprende, de esta forma se puede llegar a decir que marido y mujer se parecen o que los niños adoptados se parecen a sus padres adoptivos o que los dueños se parecen sus perros.

 

Esto se debe a la gran sensibilidad del ser humano para captar las señales corporales de los demás y a su capacidad para imitar. Así, BirdWhistell cree no sólo podemos crear nuestro propio rostro, sino que también la torpeza o la belleza se adquieren de esta forma. Si tomamos belleza en el sentido de la forma de llevar el cuerpo y el rostro, no sólo por su forma, nos estamos refiriendo a respuestas, no a condicionantes biológicos, lo que se demuestra con los estudios realizados sobre el galanteo.

 

            El cuerpo a su vez proporciona, también información sobre lo que está diciendo, sobre el discurso en el plano verbal, tanto por sus rasgos faciales como por su postura o su estilo, es decir, el cuerpo por sí mismo irradia un mensaje que está determinado por la sociedad pero también por la herencia y la surte.

Los movimientos corporales cambian de dirección coincidiendo con los ritmos del discurso, de forma que el cuerpo puede danzar al ritmo de las palabras.          

 

            Una vez que hemos construido el marco conceptual del desarrollo de nuestro trabajo abordaremos  teórica y prácticamente todo lo referente a la Comunicación Gestual.

 

 

3. ANTROPOLOGÍA DE LA GESTUALIDAD           

 

3.1. Origen y evolución.

 

            Ray BirdWhistell ha sido el pionero de la cinesis y, tras largos años de estudiar grabaciones en sesiones de terapia o similares a cámara lenta y en silencio llegó a la conclusiión de que la base de las comunicaciones humanas se desarrolla a un nivel por debajo de la conciencia, en el cual las palabras sólo tienen relevancia indirecta. Mediante estos estudios estimó que no más del 35 por ciento del significado social de cualquier conversación corresponde a las palabras habladas.

            Se puede decir que la historia de la cinesis y la antropología de los gestos son básicament la historia del desarrollo del pensmiento de Ray BirdWhitell.

 

            A finales de los años 40, BirdWhistellse dedicó al estudio de los movimientos corporales y partió de la idea de que las emociones básicas del ser humano, como la alegría, el temor o la atracción sexual, se deben expresar de igual forma en las diferentes culturas y, por tanto, deben existir gestos y expresones comunes a toda la humanidad.

Sin embargo, llegó rápidamente a la conclusiión de que no hay gestos universales, es decir, no existe una expresión facial, una actitud o una postura corporal que transmita el mismo significado en todas las sociedades.Consideramos significado de una forma especial, todos los hombres sonríen pero la sonrisa varía según las diferentes culturas; en nuestro aprendizaje en la niñez nos enseñan en qué ocasiones debemos sonreir y cuáles no y esto será diferente en cada cultura.

BirdWhistell descubrió que no existe la mera sonrisa.La expresión de la cara, la postura del cuerpo y la expresión en torno a los ojos pueden participar, como ocurre a menudo en la sonrisa.

 

            Tras descarta las reglas universales decicó sus estudios a los gestos que tienen un significado conscient y sobreentendido. Incluso este tipo de gestos son sólo actos parciales que deben ir acompañados de otros para tener un significado, deben estudiarse o interpretarse en un contexto.

            Al estudiar las películas BirdWhistell descubrió que existe una analogía entre la cinesis y el lenguaje. Al igual que el discurso puede descomponerse en sonidos,palabras,oraciones,... en la cinesis existen unidades similares llamadas kines, que son la unidad menor, un movimiento apenas perceptible. Por encima de estos existen otros movimientos mayores y más significantes llamados kinemas que son los portadores de sentido cuando se los toma en conjunto. Estos kinemas son, a veces, intercambiables y se puede sustituir uno por otro sin alterar el significado.

Con respecto a estos movimientos que son posibles anatómicamente para el ser humano podemos decir que, cada cultura otorga un ignificado a unos pocos.

           

            Al analizar las normas del movimiento del cuerpo huano no podemos hacerlo a simple vista porque son muy complejas, por ell, Ray BirdWhistell ideó un signo taquigráfico para cada kine y la dirección del movimiento de cada uno de estos kines se registra con otro sistema de símbolos .

Este peculiar sistema taquigráfico es la clave de la técnica de investigación llamada microanálisis.

Una vez terminado el trabajo escrito, Ray BirdWhistell verifcaba las regularidades, es decir, aquellas pautasque se repetían una y otra vez. Esta repetición es una de la scosas que más llaman la atención del movimiento del cuerpo humano.

Debemos tener muy en cuenta que el significado del mensaje está siempre en el contexto y jamás en ningún movimiento aislado del cuerpo. Esta es la razón de que no podamos tener nunca un diccionario fiable de gestos inconscientes, porque el significado debe buscarse siempre dentro del contexto general.

 

            BirdWhistell descubrió que en ocasiones el comportamiento no verbal contradice al verbal en lugar de subrayarlo. En este tipo de casos se tiende a creer más en el comopnente no verbal, por ser menos probable que se encuentre bajo control consciente.

 

            Un resumen de su punto de vistasobre la comunicación humana es el siguiente: “Hace muchos años comencé a preguntarme: ¿cómo hacen los movimientos del cuerpo pararepresentar las palabras? Ahora me pregunto: Cuándo resulta apropiado el empleo de las palabras?Son muy adecuadas para enseñar o para hablar por teléfono, pero en un instante dos personas se están comunicando en muchos niveles diferentes, y solamente en uno o dos de ellos las palabras poseen alguna relevanci. Actualmente mi planteamiento es distinto: El hombrees un ser multisensorial. Algunas veces verbaliza”

 

 

3.2. Los gestos: Señales culturales aprendidas, genéticas o innatas.

 

 

            Sobre lo que es la comunicación gestual, es decir, todo lo referente a los gestos se ha investigado y discutido mucho para descubrir si estas señales no verbales son innatas, aprendidas, transferidas genéticamente o adquiridas de alguna u otra manera. Se ha estudiado a gente ciega y/o sorda que no haya podido aprender las señales no verbales por vía visual ni auditiva, se ha observado la conducta gestual de miembros de civilizaciones diferentes y el comportamiento de nuestros parientes antroplógicos más cercanos: los grandes simios y los monos. Y se ha llegado a la conclusión que hay gestos de las cuatro clases, pero vamos a hablar solamente de las que son universales, es decir, las conductas transferidas genéticamente y las que innatas.

 

 

Transferidas genéticamente: algunas expresiones faciales podrían estar precodificadas en los genes que determinan la estructura del cerebro, y por ello determinarían un comportamiento eventu

al. Se toma como evidencia de su naturaleza hereditaria el que determinados gestos se observen de forma universal en el hombre y se encuentren, también, en los primartes inferiores.

Innatas: son aquellos comportamientos universales que están condicionados por la anatomía humana, como es por ejemplo el signo de la comida que consiste en llevarse las manos a la boca, ya que para todos los seres humanos la mano y la boca están en el mismo sitio.

            Existen a su vez, determinados gestos, como el saludo, que son a la vez universales y específicos de cada cultura. Esto se explica porque debemos considerarlos no como un acto aislado, sino como una secuencia de actos.Así, un anáilis cinético sobre el saludo ha diferenciado cuatro etapas sucesivas: avistarse y reconocers; un saludo a distanciacon la mano o las cejas; el acercamiento:con un saludo más próximo como un beso y la separación momentánea.

           

            Para entender los resultados de estas investigaciones vamos a exponer una serie de ejemplos.

            Así, por ejemplo la sonrisa de los niños ciegos y sorsos se produce aunque  no hayan podido aprenderla por imitación, lo que califica a la sonrisa como innata o genética. De esto se deriva que los mismos gestos faciliales básicos para demostrar emoción son innatos. Por otro lado cuando cruzamos los brazos, es decir, cruzamos el brazo izquierdo sobre el derecho o viceversa, casi nadie puede describir con certeza qué significado tienen porque mientras que una manera puede resultar cómoda para el individuo, la otra puede parecer errónea. Por ello, la evidencia sugiere que ese gesto puede ser también genético y que no puede cambiarse. Pero a pesar de estos ejemplos, hoy en día todavía se dicute si algunos gestos son aprendidos y se convierten en costumbres o son genéticos. Por ejemplo, la mayoría de los hombres se ponen la chaqueta por la manga derecha y la mayoría de las mujeres por la izquierda entonces cabe preguntarnos si es una reación innata o se ha aprendido de forma inconsciente de otros hombres y/o mujeres.

 

            Por ello a la úncia conclusión a la que podemos llegar y de la que hemos hecho referencia al principo de este apartado, es que los gestos pueden ser innatos y apredidos, aunque gran parte de nuestra conducta no verbal es aprendida, y el significado de los movimientos y gestos está determinado por el tipo de civilización.

 

            Con respecto a esto último comentaremos que así como el lenguaje hablado difire en culturas difrentes, el lenguaje no verbal también puede variar. Un gesto puede resultar común y tener un significado conocido en una cultura y desconocerse o interpretarse distintamente en otra.  Para demostrar esta afirmanción tomaremos como ejemplo las interprentaciones y consecuencias de tres gestos comunices de la manor: el del anillo, el del pulgar hacia arriba y del de la V.

 

 

v  El gesto del anillo o del "OK"

 

 

 

 

De este gesto nunca sabbremos cual es la teoría acertada de su significado pero parece que el anillo representa a la "o" de "OK".

El signifciado de "todo bien" es común entodos los país de habla inglesa y aunque la espresión se difunde con rapidez por Europa y Asia, en otros lugares tiene otros orígenes y otros signifciados. En Francia también puede decir cero o nada; en Japón puede signifcar dinero y en algunos países del Mediterráneo indica un orificio, usándose a menudo el gesto para indicar que un hombre es homosexual.

 

 

 

 

 

v  El gesto del pulgar hacia arriba

 

 

 

En Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, el gesto de levantar el pulgar tiene tres signifcados: el de pedir que lo admitan a uno de un vehículo, como lo hacen lo ques viajan "a dedo"; el de "todo bien" como el gesto de "OK", y cuando se levanta el pulgar con brusquedad se convierte en una señal de insulto que indica "en el tuyo". En algunos países, como Grecia, el significado principal es "¡Vete a la m.....!" . Cuando los itialianos cuentan de uno a cinco levanta el pulgar para decir el uno y el índice para el dos. La mayoría de los australianos, nortemaericanos e ingleses levantan el índice para el uno y el mayor para el dos, así que el pulgar vendría a indicar el cinco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

v  El signo de la V

 

 

 

 

Este gesto es popular en Australia, Nueva y Gran Bretaña y se interpreta como "arriba". Winston Churchil popularizó el signo de la V como señal de victoria durante la Segunda Guerra Mundial, pero su versión de la V hecha con dos dedos era con la palma hacia afuera, porque con la palma hacia adentro simboliza un insulto obsceno. En casi toda Europa, la versión que muestra la palma aún significa victora. Al mismo tiempo este gesto significa el número dos en muchas zonas europeas.

 

            Por tanto, los ejemplos demuestran que las difrentes interpretaciones de los gestos pueden conducer a situacions difíciles y que las raíces culturales de la persona deben tenerse en cuenta antes de sacar conclusiones precipitadas obre su lenduaje corporal y los gestos.

 

            A continuación expondremos diversos ejemplso de gestos para confirmar lo dicho hasta haora sobre lo que supone la comunicación gestual dentro de la comunciación no verbal y sobre todo dentro del proceso global de la comunicación. Para ello comentaremos brevemente ciertas ntoas de interes para entender cómo afencan los gestos a la hora de comunicar.

Así diremos que para interpretar correctamente el lenguaje del cuerpo tiene que existir congruencia entre los canales verbales y no verbbales de la comunciación. Además todos los

gestos deben sonsidrearse dentro del contexto en que se producen (MV). El status, poder o prestigio, están tamibén en relación directa con el número de gestos y movientos corporales que hace la persona. También debemos comentar que es imposible fingir en el lenguaje del cuerpo porque la falta de congruencia se manifestaría entre los gestos principales, las microseñales del cuerpo y el lenguaje hablado. Y por último decir que los gestos y las señales del cuerpo se producen en grupo, y que la circunstancia pueden modificar la interpretación.

 

 

3.3. Gestos:Grupos, circunstancias y gestos en la vida diaria.

 

 

-Figura 1: Es un buen ejemplo de un grupo de gestos abiertos. Las palmas están a la vista, en además de sumisión, y los dedos están separados para dar más firmeza al gesto. La cabeza está en posición neutra y los brazos y las piernas están separados. Ese hombbre está comunicando una actidud confiada y no amenazadora.

 

-Figura 2: Este el clásico grupo de gestos de engaño. Mientras se frota el ojo, mira hacia el suelo. Las dos cejas están levantadas, en la posición de incredulidad. La cabeza está inclinada hacia un lado y ahcia abajo, mosrando una actitud negativa. La sonrisa con los labios apretados no es sincera.                                                                                                                     

           

 

-Figura 3: Aquí se ve claramente la incogruencia de los gestos. El hombre está sonriendo confiadamente mientras camina por la habitación, pero ha cruzado un brazo sobre el pecho para jugar con el reloj y formar así una barrera parcial, lo cua demustra que se siente inseguro de sí mismo y/o de la circunstacias.

 

 

 

-Figura 4: Esta mujer desaprueba a la persona a la que está mirando. No ha girado el cuerpo ni la cabeza hacia ella, sino que la mira de reojo y tiene la cabeza un pcoo inclinada hacia abaja (desaprobación), las cejas también un poco hacia abajo (enfado), los brazos cruzados (a la defensiva) y las comisurar hacia abajo.

 

 

 

-Figura 5: El dominio, la superioridad y la defensa del teritorio son evidentes. Las dos manos detrás de la cabeza indican la acitud superior del "sabiondo", y los pios sobre el escritorio afirmar la posiesión de ese territorio. Para destacar su status, usa el sillón relcinable y giratorio, y tiene un teléfono con cerradura. El hombre está en la posición competitivo-defensiva.

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 6: Esta niña usa el gesto de las manos en las caderas para parecer mças grade y amenzadora. La barbilla está proyectada hacia adelante, en señal de desafío, y la boca avierta deja los dientes a la vista como en los animales dispuestos a atacar.

     

    

           

 

 

 

 

 

-Figura 7: Este grupo de gestos puede resumirse con una palabra: negativo. La carpeta está usada como barrera y el hombre tiene los brazos y las piernas cruzados porque está nervioso o a la defensiva. La chaquesta está abrochada y sus grafas oscuras ocultan cualquie señal ocular. Gran parte de la cará está tapada por la barba, lo que le confiere un aspecto sospechoso. Teniendo en cuenta que la gente formal el 90% de su opinión sobre una persona en los primeros noventa segungas de conocerla, es difícil que este hombre provoque simpatía.

 

-Figura 8: Los dos hombre hacen gestos agresivos y de estado de alerta. El de la izquierda usa el gesto de las manos en la caderas, y el de la derecha el de los pulgares en el cinturón. El de la izquierda es menos agesivo que el otro porque está un pooc echado hacia atrás, y su cuerpo no se encara al del otro hombre. El de la derecha tiene una postura intimidante porque su cuerpo se encara directamente al otro. Y la expresión facial es congruente con los gestos corporales.

 

 

                       

 

 

-Figura 9: El hombre de la izquierda está montado en la silla para tratar de controlar la situación o de dominar el hombre que está a la derecha. Tien los dedos enlazdos y los pies juntos debajo de la silla. Todo esto indeica una actitud de frutación; tal vez tiene dificultades en hacerse entender. El hombre del centro se siente superior a los otros dos y por eso ha adoptado la posición los las manos detrás de la cabeza. Tiene la piernas cruzdas en 4, lo que significa que va a entrar en competencia. Tiene el sillón giratorio y reclinable característico del status alto.El hombre de la derecha está sentado en una silla representatica de bajo status (fija y sin accsorios). Tiene cruzados lobs brazos y las piernas (a la defensiva), y la cabeza baja (hostilidad); ello indica que no está de acuerdo con lo que oye.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 10: La mujer está exhibiendo los gestos clásicos de coquetería. Uno de sus pies apunta hacia el hombre más alejado (interés); la combinación de la mano en la cadera y el pulgar en en el cinturón indican interés sexual; la muñea izquierda está a la vista y echa el humo del cigarrilo hacia arriba (confiada, positiva). También está mirando de reojo a hombre más alejado; ése responde a la coquetería de la mujer estirando un pie hacia ella. Tiene cabeza alta (interesado). Es obvio que l hombre del medio no tiene interés en el otro, ya que su cuerpo se aleja de él y está mirándolo de forma agresiva, de reojo. No tiene las palmas a la vista y sopla el humo hacia abajo (negativo). Está apoyado en la pared (agresión territorial).

 

 

 

 

 

 

-Figura 11: El hombre de la izquierda está haciendo gestos de superioridad y parece tener un actitud arrogante hacia el que está sentado enfrete. Está haciendo el bloqueo de la visión. que corresponde al intento del cerebro de bloquear al otro hombre, y tiene la cabeza un poco echada hacia atrás para mirarlo desde arriba. También se ve que está a la defensiva porque tiene las rodillas juntas y sostiene le vaso con las dos manos para formar una barrera. El hombre del medio ha sido exludio de la conversiación porque los otros dos no han formado el triángulo de inclusión. Sin embargo, parace sentirse cómodo, como lo demuestra el gesto de los pulgares en los bolsillo (superioridad). Está inclinado hacia atrás en la silla y tiene las piernas separadas, sin defender la zona genital. La cabeza está en posición netura. El hombre de la derecha ya ha oído bastante y ha adoptado la posición "de salida" (listo para irse) ya que tiene el pie y el cuerpo dirigidos hacia la salidad. Tiene las cejas y las comsuras de los labios hacia abajo, y también la cabeza, lo que señala su desaprobación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 12: El hombre de la izquierda y el de la derecha están en posición cerrada para indicar al del centro que no es aceptado en la conversión. La actitud del hombre del medio denota superioridad y sarcasmo: se coge la solapa con el pulgar hacia arriba (superioridad) y señala al otro con el pulgar (ridículo). EL hombre señalado se ha puesto a la defensiva cruzando las piernas , se coge un brazo con el otro (autocontrol) y mira de reojo. El hombre de la izquierda no se siente afectado por la actitud del hombre del centro. Ha cruzado las piernas (defensa), tiene la mano en el bolsillo (falta de deseos de participar), y mira el suelo mientras hace el gesto de molestia en la nuca.

-Figura 13: Esta ilustración muestra una atmósfera de tensión. Los tres hombres están echados hacia atrás para mantener la distacia máxima entre ellos. El que causa el problema es el hombre de la derecha porque muestra un grupo de gestos negativos. Mientra habla, se toca la nariz (engaño) y el brazo derecho está cruzado sobre el cuerpo a modo de barrera paracial (defensa). El gesto de la pierna sobre el brazo del sillón muestra que no le importan las opiniones de los otros dos. Tiene el cuerpo en posición de alejarse de ellos. El hombre de la izquierda no aprueba lo que dice el de la derecha y lo indica mendiante el gesto de recoger pelusilla imaginaria (desprobación). Tien las piernas cruzadas (defensa) y señala con ellas hacia afuera (desinterés). El hombre del medio quisiera decir algo, pero se guarda su opinión, lo que es indicado por el gesto de coger con fuerzo los brazos del sillón y el de cruzar los tobillos. El cuerpo difigido hacia el hombre de la derecha representa un desafío no verbal.

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 14: En esta escena, el hombre de la iquierda y la mujer se imitan los gestos y están en posiciónde "sujetalibros" en el sofá. Están muy interasados el uno en el otro, y han puesto las manos de manera que sea visible una muñeca. Además, tienen las piernas cruzadas y se apuntan mutuamente con la rodilla. El hombre del centro exhibe una sonrisa, con la boca cerrada, y parece estar interesado en lo que el otro dice, pero eso no es congruente con los demás gestos faciales y corporales. Tiene la cabeza hacia abajo (desparobación), sus cejas están también hacia abajo (enojo), y mira al otro de reojo. Además, tiene los brazos y  las piernas cruzados con fuerza (defensa). Todo indica que su actitud es muy negativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 15: El hombre de la izquierda está utilizando un buen número de gestos para dar la impresión de franqueza y honestidad: palmas a la vista, pie adelantado, cabeza en alto, chaqueta desabrochada, brazos y piernas separadas, inclinación hacia adelante y sonrisa. Pero su desgracia no va a convencer a nadie. La mujer está echa hacia atrás en la silla, con las piernas cruzadas (defensa); ha hecho una barrer parcial con los brazos (defensa), muestra su puño cerrado (hostilidad), tiene la cabeza hacia abajo, y hace el clásico gesto de evaluación (la mano en la cara). El hombre el medio hace la ojiva haca arriba, lo que indica que se siente confiado y superior y cruza la pierna en la forma de 4, mostrando que su actitud es de compentencia o de discusión. Pensamos que la actidu general es negativa porque está sentado hacia atrás y con la cabeza baja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Las tres ilustraciones siguientes muestran escena, en una reunión, con los grupos del gesto de defensa, agesión y coquetería.

 

-Figura 16: Las tres personas tienen los brazos cruzados, dos de ellas han cruzado también las piernas, y todas tienen sus cuerpos orientados para alejarse. Todo indica que acaban de conocerse. El hombre de la derecha está muy inersado en la mujer porque ha movido un pie para señalarla y la mira de reojo con las cejas levantadas (interés) y con una sonrisa: la parte superior del cuerpo está orientada hacia la mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 17: Las actidudes no verbales han cambiado. La mujer ya no tiene las piernas cruzada y está de pie en posición neutra. El hombre de la izquieda también ha abandonado el cruce de piernas y un pie señala a la mujer (interés). Usa el gesto de los pulgares en el cinturon, que expresa agesión si está dirigido al hombre y es una señal sexual si está dirigido a la mujer. Se ha erguido para parecer más alto. El hombre de la derecha se ha acobardado ante el otro: por eso ha adopado una postura más erguida, mira al otro de reojo (desaprobación), y la sonrisa ha desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 18: Ahora se ven claremente las actidudes y emociones de los tres. El hombre de la izquierda mantiene el gesto de los pulgares en el cinturón, el pie adelantado, y dirige el cuerpo totalmente hacia la mujer, completando así los gestos de cortejo. Los pulgares cogen con màs fuerza el cinturón para que se note más el gesto, y se ha erguido  más aún,. La mujer responde a los gestos de cortejo con los de aceptación y coquetería. Ya no tiene los brazos cruzados, dirige el cuerpo hace el hombre de la iquierda y apunta hacia él con un pie. Tocarse el pelo, mostrar las muñecas, adelantar el torso dejando a la vista la separación de los pechos, y la expresión facial, son todos gestos de coquetería e interés. También echa e humo hacia arriba (confianza): El hombre de la derecha parece triste por haber sido excluido y usa el gesto de las manos en la caderas (agresividad, estado de alerta) para demostrar su desagrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


                                                                                                         

 

 

 

1. INTRODUCCIÓN

 

 

            En este trabajo sobre la Antropología de la Gestualidad lo que pretendemos es analizar la Comunicación gestual, pero para ello realizaremos un estudio más amplio sobre lo que es la comunicación y los factores que entran en juego en el proceso comunicativo: factores verbales y no verbales; siendo este último factor donde encuadraremos todo lo referente a la comunicación gestual y donde más profundizaremos.

 

Ahora bien, debemos tener claro desde el principio de nuestra exposición que sólo es a través de la interacción de ambos factores, el verbal y no verbal, como se pueden emitir y recibir los mensajes para que se cree un espacio de comprensión común entre los interlocutores, es decir, no podemos hablar de comunicación verbal y no verbal de forma aislada sino como partes inseparables del proceso global de comunicación.

 

Una vez que hemos dejado claro el desarrollo de nuestro trabajo profundizaremos en cada uno de los puntos a los que hemos hecho referencia anteriormente.

 

 

2. LA COMUNICACIÓN

 

 

2.1.  ¿Qué es comunicación?

 

            Existen infinitas definiciones de comunicación pero creemos que la que más se ajusta a su significado es aquella en que definimos a la comunicación como un "proceso de transferencia y comprensión de conocimientos dentro de un marco de una búsqueda común; siendo ésta la generación y creación de conocimiento". Ahora bien, la acción de comunicar sólo puedo ocurrir gracias a la relación entre un emisor y un receptor; donde la comunicación puede fluir en una dirección y terminar ahí, o el mensaje puede producir una respuesta del receptor.

 

 

 

            Como hemos dicho al inicio de nuestro trabajo en el proceso global de comunicación entran en juego dos factores, el verbal y el no verbal, dentro de los cuales se incluyen todos los componentes de la comunicación y que sólo al intentar el hablante establecer un diálogo con el oyente se pueden poner en funcionamiento todos o algunos de ellos.

 

            Con el fin de tener claros esos componentes que entran en juego en el proceso comunicativo haremos una exposición breve entre lo que es comunicación verbal y una más amplia de lo que es comunicación no verbal (tema de nuestro trabajo); factores de la comunicación que por sí solos no permitirían la acción de comunicar, es decir, el proceso de transferencia y comprensión de conocimientos para la generación y creación de éstos.

 

 

2.2. Comunicación Verbal.

 

            Cuando hablamos de comunicación verbal estamos refiriéndonos al lenguaje humano, es decir, la producción e interpretación de signos verbales y que requiere al hablante (emisor) de capacidad fonológica, sintáctiva, semántica y textual.

 

            Aunque muchos autores hacen hincapié en decir que el lenguaje es el instrumento de comunicación por excelencia nunca debemos olvidar que no se puede separar de la comunicación no verbal porque ésta nos permitirá completar el significado de lo que se dice, controlar la sincronización, nos ayudará a obtener feed-back y señalará los momentos de atención, que por sólo con el lenguaje verbal no nos permitiría disfrutar de un proceso de comunicación eficaz.

 

 

2.3. Comunicación No Verbal.

 

            En términos generales podemos definir la comunicación no verbal como la comunicación mediante expresión o lenguaje corporal desprovisto de palabras.

           

 

 

            En términos más concretos lo definiremos como un conjunto de signos (movimientos, olores, expresiones del rostro...) mucho más complejos que el lenguaje humano y con mayor contenido en cuanto a lo que expresamos tanto voluntaria como involuntariamente. Es decir, todo lo que hace referencia al "cómo se dice": gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, el espacio que nos separa del otro,... Comunciación a través de la forma en que vestimos, en como nos mostramos -alegres o triste-, en como nos sentamos, si miramos o no a la cara, si halamos despacio o deprisa,...todo ello son signos que permiten a la persona que nos escucha hacerse una idea de quiénes y cómo somos.

 

            Una vez definido el término de comunicación no verbal comentaremos los componentes que se incluyen en ella, y que ya hemos mencionado en la definición, para después profundizar en un de ellos: los gestos que aparecen cuando una persona tiene más dificultad para expresar lo que quiere decir, o cuando le cuesta más hacerse comprender por su  interlocutor. Cuanto más necesitamos la atención del otro, más aumenta la intensidad de la expresión corporal y así los gestos se hacen cada vez amplios.

 

2.3.1. Componentes de la Comunicación No Verbal:

 

 

2.3.1.1. El Paralenguaje

 

            Es el conjunto de características de las cualidades no verbales de la voz, tales como las vocalizaciones; ciertos sonidos no lingüísticos, como la risa, el bostezo, el llanto, el gruñido; ciertas distorsiones e imperfecciones del habla, como pausas repentinas y repeticiones y,  silenciones momentáneos, que utilizamos consciente o inconscientemente para apoyar o contradecir los signos vebales, kinésia, proxémica, etc.

 

            Estas son características de la voz que nos diferencian como individuos, aunque existen factores o elementos que influyen en aquellas por diversos motivos; estos pueden ser: timbre, intensidad o volumen, velocidad, tono, campo entonativo, duración silábica y ritmo. Al mismo tiempo comentaremos que también se encontrarán influenciadas por factores biológicos, psicológicos, fisiológicos, sociocultares y ocupacionales.

 

            Así, unos ejemplos sobre estos elementos y factores que nos permiten dejar claro sus incluencias en la voz sería el hecho de la muestra de personalidad de un individuo; si la personalidad de éste es extrovertida su voz suele tener mayor intensidad en comparación a una personalidad introvertida. O por ejemplo sería el alargamiento silábico de los sureños norteamericanos entre otros.

 

 

2.3.1.2. La Proxémica

 

            Es el estudio de la forma en que las personas utilizan el espacio (personal y/o social) para comunicarse. Por espacio entendemos el aspecto físico del lugar o la distancia para hablar.

 

            El antropólogo nortemanicano Edwar T. Hall fue uno de los pioneros en el estudio de las necesidades espaciales del hombre. Como se sabe, Hall, apoyándose en el hecho de que todos lo animales tienen un teritorio o espacio apropiado a su estrucutura específica y a su modo de vida, observa que los hombres tienen igualmente un espacio apropiado, que en este caso se diversifica a causa de la variaciones de la organización cultural de cada sociedad. Por eso distinguimos en todo hombre un espacio de la organización fija (el determinado por el modo social de satisfacer necesidades materiales, como comer, beber y dormir), un espacio de organización semifija ( el determinado por el agrupamiento de individuos, como ocurre en las salas de espera, en las terrazas de los cafés, etc.) y un espacio "informal” que comprende las distancias que vivimos inconscientemente con los demás:

 

a) Distancia íntima: Es un espacio menor que un metro (desde 15 cm a 50 cm), se define por la percepción del calor, del olor y de la respiración del cuerpo de otra persona (la distancia del acto sexual y de la lucha).

Diremos que es la más imporante y es la que una persona cuida como de su propiedad. Sólo se permite la entrada a los que están emocionalmente muy cerca de la persona en cuestión: el amante, los padres, el cónyuge, los hijos, los amigos íntimos y los parientes. Hay una subzona que llega hasta unos 15 cm del cuerpo y a la que otra persona puede llegar sólo mediante el contacto físico: es la zona íntima privada.

 

 

b) Distancia personal: Es un espacio de 50 cm a 75 cm, que designa la distancia fija que separa a los individuos que no tienen contacto entre sí, especie de caparazón que un cuerpo crea inconscientemente para aislarse de los demás.

Podemos decir que es la distacia que separa a las personas en una reunión social, o en la oficina y en las fiestas.

 

c) Distancia social: Es un espacio de 1 a 2 metros y medio, que marca el límite del poder que ejercemos sobre los demás, es decir, el límite a partir del cual la otra persona no se siente afectada por nuestra presencia.

Esta es la distancia que nos separa de los extraños: el carpintero que hace reparaciones en casa, el cartero, etc.

 

d) Distancia pública: Es un espacio que va más allá de los 2 metros y medio, y que se considera impersonal. Es la que está fuera del círculo en el que el individuo se encuentra directamente afectado.

Esta distancia es bien conocida por los actores y los políticos.

 

            Estas cuatro distancias que constituyen el nivel cultural de la dimensión proxémica, "la dimensión oculta" de cada sociedad, varían pues, según las modalidades culturas de cada sociedad: el contacto sexual, la esfera personal o privada, la distancia de los intercambios verbales y del respecto jerárquico son diferentes en cada país.

En sudamérica tienen una corta distancia personal y social; los árabes, por su parte tienen un espacio todavía más reducido, en concreto los que vivien en la zona del mediterráneo pertenecen a una cultura de contacto y en sus conversaciones rodean a la otra persona, la toman de la mano y la miran a los ojos.

Hall cree que el ser humano no tienen solosentimietno arraigado, que proviene  de los animales con respecto al suelo que necesita, sino una necesidad biológica y real. Esto tambien podemos verlo en la naturaleza, en experimentos realizados con ratas se ha podido observar que mucho tiempo antes de que se presente un problema real de alimetnos y depredadores los animales comienzan a comportarse de forma extraña ya que permanecen en una gran tensión por la carencia del espacio; entre  otros comportamientos se puede observar que los machos se vuelven homosexuales o pasivos, que corren en manadas, cometen actos de pillaje o violaciones.

            A título de ejemplo mostraremos una figura que nos permitirá detectar distintas interpretaciones desde el punto vista de la proxémica. Así, observando la figura siguiente es posible hacer las siguientes suposiciones:

 

·          Los dos son habitantes de dicudad y el hombre está acercándose a la zona íntima.

·          El hombre tiene una zona íntima más pequeña que la de la mujer y la invade con toda inociencia.

·          El hombre procede de una cultura en la que las zonas íntimas son más reducidas y la mujer fue criada en una zona rural.

 

 

2.3.1.3. La kinesia o moviento corporal.

 

 

            Se trata del tema central de nuestro trabajo por lo que realizaremos una breve explicación sobre lo que kinesia y las reperscusiones que tiene sobre la comunicación; sin olvidarnos de mencionar a Ray Birdwhistell, pionero en la investigación sobre la misma.

 

            Así, cuando hablamos de kinesia (kinesis en griego significa movimiento) nos estamos refiriendo a la capacidad de efectuar comunicación mendiante gestos u otros movimientos corporales; incluyendo la espresión facial, el movimeinto ocular y la postura entre otros.

 

            Este tipo de señales no verbales pueden ser específicas para cada individuo o generales. También podemos decir que algunas pueden tener la intención de comunicar mientas que otras son meramente expresivas. Y por último diremos que algunas nos pueden proporcionar información acerca de las emociones mientras que otras nos dan a conocer rasgos de la personalidad o actitudes. El que tengan una intención u otra lo veremos en los apartados siguientes.

 

2.3.2. Modalidades de la Comunicación no verbal.

 

2.3.2.1. El olfato

 

            El olfato no está tan desarrollado en el hombre como en los animales, pero también nos permite ricibir mensajes; de ahí que esta cobrando especial importancia en todo lo que engloba a la comunicación no verbal.

 

            La idea de este tipo de comunicación subyace en que solemos dirigir nuestros pasos hacia un lugar guiados por un olor caracterísitico, o localizamos un objeto, o descubrimos que algo se ha quemado, etc... Toda persona tiene un olor personal. Aparte está el código, no claramente conocido de los perfumes, que los industriales del ramo desarrollan continuamente: femenino, viril, sensual, discreto, penetrante, etc.

 

Es importante decir que en nuestra cultura subestimamos la importancia del sentido del olfato, somos tan reacios a olernos que podemos llegar a suprimir este sentido y esto puede deberse a que le tememos, ya que los olores tienen una gran capacidad para despertar recuerdos.Existe también, como hemos dicho antes, una tendencia a sustituir olores naturales por olores artificiales. Esto se debe, en cierto modo a una inclinación antisensual, sospechamos siempre de los placeres de los sentidos porque van innegablemente unidos a los del sexo.

Aunque no todas las culturas son así, los árabesreconocen una relación entre la disposición personal y el olor, un ejemplo de esto lo podemos ver en cómo conciertan los casamientos, en ocasiones, incluso piden oler a la novia, no para saber si huele bien o mal, sino para cerciorarse de que desprende un olor residual a enojo o a descontento.

 

            Puede existir otra razón diferente que haya llevado al hombre a relegar su sentido del olfato y es proporcionarnos la capacidad de soportar aglomeraciones, ya que si tuviéramos un sentido del olfato extremadamente sensible estarían de forma contínua sujetos al conjunto de variaciones emocionales de las personas que nos rodean. Por otro lado, poseeríamos un menor control consciente, ya que los centros olfativos del cerebro son más antiguos y primitivos que los de la vista.

Edward  Hall dice que el hombre puede percibir más olores que aquellos de los que es consciente, es decir que existe un sentido del olfato subconsciente. A esto que  nosotros llamamos olores le han llamado mensajeros químicos, que están formados por aminoácidos y hormonas, incluyen las famosas feromonas, también, en los que normalmente no detectamos ningún aroma, pero sí se transmiten por el aire y penetran en el cuerpo humano a través de la nariz. Un ejemplo de la implicación de estos mensajeros químicos en la comunicación no verbal son las feromonas que son segregadas por casi todos los animales y afectan al comoprtamiento de otros miembros de la misma especie y son especialmente importantes en todo lo relacionado con el sexo.

Se ha sugerido que las secreciones externas de un animal pueden actuar sobre la química del organismo de otro, probablemente en sus glándulas endocrinasy esto puede causar una tensión extrema cuando los animales están apiñados y llegar a actuar como factor de control de la población a favor de la supervivencia de la especie. Aunque no podemos generalizar el comportamiento de los animales y de los seres humanos existen ejemplos que apuntan a ello como lo descubierto por Martha McClintock que al estudiar los ciclos menstruales de las estudiantes que vivían en residencias  descubrió que las que eran muy amigas estaban sincronizadas.

Un vistazo a la anatomía del ser humano nos dice que el ser humano posee un sistema de emisión de mensajeros químicos externos, ya que nuestra piel contiene una profusión de glándulas odoríferas que cubren nuestro cuerpo de la cabeza a los pies. Su estructura es extremadamente compleja y existe un número elevado de tipos individuales.

            Se ha comprobado,también que la capacidad olfativa varía entre los individuos y entre los sexos, un ejemplo de esto es que ciertos olores almizclados los perciben las mujeres, pero no los hombres ni las niñas preadolescentes.

            Para terminar con el sentido del olfato podemos decir que la teoría sobre los mensajeros químicos podría explicar porqué las emociones se contagian entre las multitudes.

2.3.2.2. La vista

 

·          El rostro humano, en este campo tenemos que hablar de los grandes

avances que logró Paul Ekman, uno de los mejores psicólogos especialistas en comunicación

no verbal que cataloga las expresiones faciales usando fotografías en lugar de descripciones y

divide el rostro en tres zonas: frente, rostro y resto de la cara (nariz, mejillas, boca y mentón).

 

Cuando hablamos del rostro humano debemos saber que el hombre lo utiliza para transmitir mensajes y emociones. Las personas somos capaces en gran medida de controlar el rostro y en él se refleja nuestro carácter, ya que existen expresiones habituales de cada uno que suelen dejar huellas permanentes en él.

Si estudiamos las expresiones faciales, podemos comprobar que las personas, en su mayoría, saben fingir una expresión pero no saben como hacerla surgir espontáneamente ni cuánto deben mantenerla o cómo debe desaparecer: esto nos lleva a decir que los seres humanos no saben mentir. En palabras de Freud: “Aquel que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, podrá convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si tus labios mantienen silencio, parloteará con las puntas de sus dedos, la traición brota de todos sus poros”.

 

Existen cierto tipo de expresiones que denominamos “micros” o “micromomentáneas” que fueron detectadas al pasar una película a cámara lenta que aparecen en el rostro por un instante para volver a desaparecer . Estas expresiones fugaces ocurren, generalmente, cuando una persona está en conflicto consigo misma, ya que lo que está diciendo no concuerda con expresión momentánea. Estas expresiones no son mensajes en si´mismos sino que son filtraciones de los sentimientos verdaderos, que pueden servir como válvula de escape que permite a una persona, aunque sea muy brevemente, sus sentimientos o impulsos inaceptables.

Tanto los micros como el resto de las expresiones faciales no pasan, necesariamente, desapercibidas ya que  el ser humano las detecta de forma subconsciente, pero desde la infancia se nos enseña (de forma subconsciente) a no prestar atención a los gestos del rostro debido a que son demasiado  reveladores. En relación a las micros y a esta falta de atención podemos ver que los individuos tienden a perderse una expresión en particular, diferente para cada individuo pero siempre desagradable, es decir, existe un mecanismo de bloqueo subconsciente, que depende del estado de ánimo y de la personalidad del individuo.

 

En cuanto a la capacidad del ser humano para transmitir emociones con el rostro, podemos decir que dichas expresiones son un indicador fiel de los sentimientos y aunque existen más de mil expresiones posibles anatómicamente sólo tienen sentido y significado unas pocas y aún éstas no se verán en toda su intensidad ya que la etiqueta nos induce a controlarlas.

 

 

·          Los ojos, la mirada  fija y sostenida es un signo de amenaza para muchos

animales y para el hombre y existen estudios que demuestran que una persona que es observada de forma fija e insistente presenta un ritmo cardíaco más rápido que otra que no lo sea, quizá sea éste uno de los inconvenientes de hablar en público.

            Los seres humanos responden de forma innata a la mirada, esto se demuestra con experimentos que revelan que la primera imagen a la que reaccionan los bebés es la de unos ojos. Por otro lado, el lugar en el que está fija la mirada nos da a conocer cuál es el punto de atención de una persona pero no dice nada de sus intenciones, esto explicaría que ciertas personas sientan incomodidad frente a un ciego, ya que su comportamiento ocular no proporciona indicios sobre sus intenciones. También explicaría el porqué todas las culturas desaprueban el mirar fijamente., aunque algunas sean más estrictas que otras.

            El contacto ocular es una forma de comunicación no verbal que intensifica la intimidad -mirar está relacionado de forma directa con el agrado-, expresa y estimula las emociones y es un elemento importante en la exploración sexual y activa la excitación rápidamente.

Cuando nuestros ojos se encuentran sabemos cómo se siente el otro, pero además, el otro sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo, por estas razones el contacto visual nos hace sentirnos vulnerables y expuestos. Es el contacto visual el que nos hace conscientes de la presencia de otro ser humano con conciencia e intenciones propias, por eso, el contacoto ocular proporciona una clase especial de entendimiento.

 

A pesar de todo esto, las diferencias culturales en la consideración del contacto ocular son realmente importantes entre determiandas culturas, por ejemplo, los árabes miran muy fijamente mienras conversan, sin embargo en los países orientales esto se considera de muy mala educación.

 

            El comportamiento ocular es una de las formas más sutiles de comunicación no verbal, de lenguaje corporal, ya que desde pequeños aprendemos a saber qué hacer con nuestros ojos y qué debemos esperar de los demás. Así el efecto producido por el contacto ocular o la ausencia de éste es desproporcionado con el esfuerzo muscular requerido.

 

            Otro de los cometidos de los movimientos de ojos, además del de determinar qué es lo que ve una persona es el de regular una conversación, es decir, los ojos proporcionan un sistema de señales que indican cuál es el turno del interlocutor. Un ejemplo de esto es que dos personas que usan gafas oscuras están manteniendo unaa conversación se notan pausas mayores y una mayor cantidad de interrupciones de las que ocurren normalmente. Pero debemos tener cuidado con esto, ya que las señales visuales cambian de significado de acuerdo con el contexto,así en una conversación podemos estar ante una señal de regulación de una conversación o ante un gesto de galanteo. Con los movimietnos oculeres podemos también modificar el comportamietno del otro, impedimos interrupciones evitando la mirada o alentamos las respuestas mirando con frecuencia.

La forma de mirar y el tiempo de duración de la mirada refleja también, al igual que entre los animales, la posición de dominancia de una persona.

 

Al igual que los gestos del rostro , los movimientos oculares vienen determinados por la personalidad del individuo –las personas más afectuosas o con más necesidad de recibir afecto suelen mirar más- la situación en que se encuentra y su actitud hacia los miembros del grupo en el que está. Son distintos y, a su vez, se utilizan de diferente forma en hombres y mujeres, así tanto hombres como mujeres miran más cuando alguien les resulta agradable, pero en una conversación la mujer mira más cuando hablan ya que se sienten menos inhibidas a la hora de expresar sus emociones y son más receptivas a las emociones de los demás; en cambio, los hombres, aumentan el tiempo de la mirada cuando escuchan, esta diferencia reside en que alos niños se les enseña a controlar más sus emociones.

 

Cuando hablamos de comunicación no verbal visual debemos hacer alusión a las pupilas, ya que los seres humanos responden de forma subliminal variaciones dentro del ojo, así como a cambios del tamaño de las pupilas, que se dilatan ante imágenes agradables y se contraen ante estímulos desagradables. Pero la pupila reacciona, además ante el gusto y el sonido.

 

 

 

·         Los gestos de las manos, la mayoría de las personas es consciente de los

movimentos de las manos de los demás pero no les prestan atención porque los consideran faltos de significado, pero esto no es así, los ademanes comunican, ya sea revelando emociones involuntariamente o aclarando mensajes verbales. Cada  nivel del discurso va acompañado de un esquema de movimientos corporales, de esta forma cuando el orador pasa de una oración a otra, también cambia de movimiento corporal. Así, se está representando, en cierta forma, la estructura gramatical del mensaje verbal y existen además, ciertos movimientos asociados a unas ideas determinadas.

 

Además, algunos de los gestos más comunes están vinculados de forma clara al

lenguaje verbal, como instrumento para ilustrar o subrayar lo que se está diciendo. Así, el

estilo al geticular es diferente para cada individuo y depende de su cultura. Las distintas

culturas poseen ,además, su propio repertorio de emblemas, que es un movimiento corporal con un significado preestablecido, como el gesto del autoestopista.      Existen emblemas comunes a toda la humanidad, pero están condicionados por la anatomía humana, como el gesto que se utiliza para decir que tenemos sueño, que consiste en inclinar la cabeza y apoyar la mejilla sobre una mano, ya que cuando la musculatura permite realizar una acción de más de una forma, existen diferencias culturales en dicho emblema. Por otro lado, existen emblemas iguales en distintas culturas pero, como explicaremos más adelante, poseen distintos signficados.

            El lenguaje de las manos puede transmitir muchos cosas, nos puede decir, por ejemplo el origen étnico de la persona, su estilo personal o la tensión que está soportando el individuo.

 

 

2.3.2.3. El tacto.

 

La piel por ser la envoltura del cuerpo es sensible a la presión, al dolor y a la temperatura, aunque el grado de sensibilidad varía según el estado emocional del individuo y la parte del cuerpo de que se trate. Además, el tacto posee una clase especial de proximidad, puesto que cuando una persona toca a otra, la experiencia es total e inevitablemente mutua.

            El ser humano experimenta a través de la piel mucho más de lo que la mayoría de la gente piensa, para comprobarlo sólo tenemos que observar el tamaño de las áreas táctiles del cerebro, la sensorial y la motora. Los que ocupan una parte desproporcionada en el cerebro son los labios, el dedo índice y el pulgar.

            Las primeras experiencias del niño son táctiles, es así como descubre sónde termina su propio cuerpo y dónde empieza el mundo exterior. En el transcurso de la niñez se van aprendiendo los roles masculnos y femeninos, en parte como reglas que establecen cuáles son las partes de la piel que pueden exhibirse y cu´les no , qué partes pueden tocarse, en qué circunstancias y por quién. Por esto, en cualquier intento de un contacto, el contexto es de la mayor importancia, pero también resulta importante la parte del cuerpo que se toca. Así, una mano que reposa suavemente sobre un antebrazo no tiene el mismo impacto que si se coloca sobre una rodilla.

El contacto también está muy relacionado con el status, cualquiera puede tocar a un niño y un médico podrá tocar a la enfermera  y ésta al paciente pero sería distinto si la enfermera o el paciente tocaran al médico. También existen diferencias, entre personas conocidas, dependiendo de si alguien tiene costumbre o no de tocar a los demás.

            Cuando hablamos de comunicación táctil, de tocar a los demás, debemos establecer diferencias entre culturas, ya que si bien los españoles, los franceses, los italianos o los rusos somos altamente táctiles otras culturas como las inglesa, norteamericana o alemana son en extremo fríos y gustan poco del contactocorporal.

           

2.3.2.4. Las posturas y los ritmos

 

Algunas veces el cuerpo comunica por sí mismo y no sólo por sus posturas o movimientos, sino también por la forma del cuerpo en sí que está referida a la moda y que experimenta cambios a lo largo del tiempo y por la distribución de sus rasgos faciales.

 

Ray BirdWhistell creía que el aspecto físico está programado culturalmente y posee además nuestra firma personal que utilizamos para decirle a los demás si debemos encajar o no en la sociedad, el aspecto físico se adquiere, no se nace con él. Esta es la razón de que la gente de algunas regiones  se parezca siempre entre sí a pesar de no poseer una carga genética compartida. La forma de llevar el cuerpo erguido o de colocar la boca se aprende, de esta forma se puede llegar a decir que marido y mujer se parecen o que los niños adoptados se parecen a sus padres adoptivos o que los dueños se parecen sus perros.

 

Esto se debe a la gran sensibilidad del ser humano para captar las señales corporales de los demás y a su capacidad para imitar. Así, BirdWhistell cree no sólo podemos crear nuestro propio rostro, sino que también la torpeza o la belleza se adquieren de esta forma. Si tomamos belleza en el sentido de la forma de llevar el cuerpo y el rostro, no sólo por su forma, nos estamos refiriendo a respuestas, no a condicionantes biológicos, lo que se demuestra con los estudios realizados sobre el galanteo.

 

            El cuerpo a su vez proporciona, también información sobre lo que está diciendo, sobre el discurso en el plano verbal, tanto por sus rasgos faciales como por su postura o su estilo, es decir, el cuerpo por sí mismo irradia un mensaje que está determinado por la sociedad pero también por la herencia y la surte.

Los movimientos corporales cambian de dirección coincidiendo con los ritmos del discurso, de forma que el cuerpo puede danzar al ritmo de las palabras.          

 

            Una vez que hemos construido el marco conceptual del desarrollo de nuestro trabajo abordaremos  teórica y prácticamente todo lo referente a la Comunicación Gestual.

 

 

3. ANTROPOLOGÍA DE LA GESTUALIDAD           

 

3.1. Origen y evolución.

 

            Ray BirdWhistell ha sido el pionero de la cinesis y, tras largos años de estudiar grabaciones en sesiones de terapia o similares a cámara lenta y en silencio llegó a la conclusiión de que la base de las comunicaciones humanas se desarrolla a un nivel por debajo de la conciencia, en el cual las palabras sólo tienen relevancia indirecta. Mediante estos estudios estimó que no más del 35 por ciento del significado social de cualquier conversación corresponde a las palabras habladas.

            Se puede decir que la historia de la cinesis y la antropología de los gestos son básicament la historia del desarrollo del pensmiento de Ray BirdWhitell.

 

            A finales de los años 40, BirdWhistellse dedicó al estudio de los movimientos corporales y partió de la idea de que las emociones básicas del ser humano, como la alegría, el temor o la atracción sexual, se deben expresar de igual forma en las diferentes culturas y, por tanto, deben existir gestos y expresones comunes a toda la humanidad.

Sin embargo, llegó rápidamente a la conclusiión de que no hay gestos universales, es decir, no existe una expresión facial, una actitud o una postura corporal que transmita el mismo significado en todas las sociedades.Consideramos significado de una forma especial, todos los hombres sonríen pero la sonrisa varía según las diferentes culturas; en nuestro aprendizaje en la niñez nos enseñan en qué ocasiones debemos sonreir y cuáles no y esto será diferente en cada cultura.

BirdWhistell descubrió que no existe la mera sonrisa.La expresión de la cara, la postura del cuerpo y la expresión en torno a los ojos pueden participar, como ocurre a menudo en la sonrisa.

 

            Tras descarta las reglas universales decicó sus estudios a los gestos que tienen un significado conscient y sobreentendido. Incluso este tipo de gestos son sólo actos parciales que deben ir acompañados de otros para tener un significado, deben estudiarse o interpretarse en un contexto.

            Al estudiar las películas BirdWhistell descubrió que existe una analogía entre la cinesis y el lenguaje. Al igual que el discurso puede descomponerse en sonidos,palabras,oraciones,... en la cinesis existen unidades similares llamadas kines, que son la unidad menor, un movimiento apenas perceptible. Por encima de estos existen otros movimientos mayores y más significantes llamados kinemas que son los portadores de sentido cuando se los toma en conjunto. Estos kinemas son, a veces, intercambiables y se puede sustituir uno por otro sin alterar el significado.

Con respecto a estos movimientos que son posibles anatómicamente para el ser humano podemos decir que, cada cultura otorga un ignificado a unos pocos.

           

            Al analizar las normas del movimiento del cuerpo huano no podemos hacerlo a simple vista porque son muy complejas, por ell, Ray BirdWhistell ideó un signo taquigráfico para cada kine y la dirección del movimiento de cada uno de estos kines se registra con otro sistema de símbolos .

Este peculiar sistema taquigráfico es la clave de la técnica de investigación llamada microanálisis.

Una vez terminado el trabajo escrito, Ray BirdWhistell verifcaba las regularidades, es decir, aquellas pautasque se repetían una y otra vez. Esta repetición es una de la scosas que más llaman la atención del movimiento del cuerpo humano.

Debemos tener muy en cuenta que el significado del mensaje está siempre en el contexto y jamás en ningún movimiento aislado del cuerpo. Esta es la razón de que no podamos tener nunca un diccionario fiable de gestos inconscientes, porque el significado debe buscarse siempre dentro del contexto general.

 

            BirdWhistell descubrió que en ocasiones el comportamiento no verbal contradice al verbal en lugar de subrayarlo. En este tipo de casos se tiende a creer más en el comopnente no verbal, por ser menos probable que se encuentre bajo control consciente.

 

            Un resumen de su punto de vistasobre la comunicación humana es el siguiente: “Hace muchos años comencé a preguntarme: ¿cómo hacen los movimientos del cuerpo pararepresentar las palabras? Ahora me pregunto: Cuándo resulta apropiado el empleo de las palabras?Son muy adecuadas para enseñar o para hablar por teléfono, pero en un instante dos personas se están comunicando en muchos niveles diferentes, y solamente en uno o dos de ellos las palabras poseen alguna relevanci. Actualmente mi planteamiento es distinto: El hombrees un ser multisensorial. Algunas veces verbaliza”

 

 

3.2. Los gestos: Señales culturales aprendidas, genéticas o innatas.

 

 

            Sobre lo que es la comunicación gestual, es decir, todo lo referente a los gestos se ha investigado y discutido mucho para descubrir si estas señales no verbales son innatas, aprendidas, transferidas genéticamente o adquiridas de alguna u otra manera. Se ha estudiado a gente ciega y/o sorda que no haya podido aprender las señales no verbales por vía visual ni auditiva, se ha observado la conducta gestual de miembros de civilizaciones diferentes y el comportamiento de nuestros parientes antroplógicos más cercanos: los grandes simios y los monos. Y se ha llegado a la conclusión que hay gestos de las cuatro clases, pero vamos a hablar solamente de las que son universales, es decir, las conductas transferidas genéticamente y las que innatas.

 

 

Transferidas genéticamente: algunas expresiones faciales podrían estar precodificadas en los genes que determinan la estructura del cerebro, y por ello determinarían un comportamiento eventu

al. Se toma como evidencia de su naturaleza hereditaria el que determinados gestos se observen de forma universal en el hombre y se encuentren, también, en los primartes inferiores.

Innatas: son aquellos comportamientos universales que están condicionados por la anatomía humana, como es por ejemplo el signo de la comida que consiste en llevarse las manos a la boca, ya que para todos los seres humanos la mano y la boca están en el mismo sitio.

            Existen a su vez, determinados gestos, como el saludo, que son a la vez universales y específicos de cada cultura. Esto se explica porque debemos considerarlos no como un acto aislado, sino como una secuencia de actos.Así, un anáilis cinético sobre el saludo ha diferenciado cuatro etapas sucesivas: avistarse y reconocers; un saludo a distanciacon la mano o las cejas; el acercamiento:con un saludo más próximo como un beso y la separación momentánea.

           

            Para entender los resultados de estas investigaciones vamos a exponer una serie de ejemplos.

            Así, por ejemplo la sonrisa de los niños ciegos y sorsos se produce aunque  no hayan podido aprenderla por imitación, lo que califica a la sonrisa como innata o genética. De esto se deriva que los mismos gestos faciliales básicos para demostrar emoción son innatos. Por otro lado cuando cruzamos los brazos, es decir, cruzamos el brazo izquierdo sobre el derecho o viceversa, casi nadie puede describir con certeza qué significado tienen porque mientras que una manera puede resultar cómoda para el individuo, la otra puede parecer errónea. Por ello, la evidencia sugiere que ese gesto puede ser también genético y que no puede cambiarse. Pero a pesar de estos ejemplos, hoy en día todavía se dicute si algunos gestos son aprendidos y se convierten en costumbres o son genéticos. Por ejemplo, la mayoría de los hombres se ponen la chaqueta por la manga derecha y la mayoría de las mujeres por la izquierda entonces cabe preguntarnos si es una reación innata o se ha aprendido de forma inconsciente de otros hombres y/o mujeres.

 

            Por ello a la úncia conclusión a la que podemos llegar y de la que hemos hecho referencia al principo de este apartado, es que los gestos pueden ser innatos y apredidos, aunque gran parte de nuestra conducta no verbal es aprendida, y el significado de los movimientos y gestos está determinado por el tipo de civilización.

 

            Con respecto a esto último comentaremos que así como el lenguaje hablado difire en culturas difrentes, el lenguaje no verbal también puede variar. Un gesto puede resultar común y tener un significado conocido en una cultura y desconocerse o interpretarse distintamente en otra.  Para demostrar esta afirmanción tomaremos como ejemplo las interprentaciones y consecuencias de tres gestos comunices de la manor: el del anillo, el del pulgar hacia arriba y del de la V.

 

 

v  El gesto del anillo o del "OK"

 

 

 

 

De este gesto nunca sabbremos cual es la teoría acertada de su significado pero parece que el anillo representa a la "o" de "OK".

El signifciado de "todo bien" es común entodos los país de habla inglesa y aunque la espresión se difunde con rapidez por Europa y Asia, en otros lugares tiene otros orígenes y otros signifciados. En Francia también puede decir cero o nada; en Japón puede signifcar dinero y en algunos países del Mediterráneo indica un orificio, usándose a menudo el gesto para indicar que un hombre es homosexual.

 

 

 

 

 

v  El gesto del pulgar hacia arriba

 

 

 

En Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, el gesto de levantar el pulgar tiene tres signifcados: el de pedir que lo admitan a uno de un vehículo, como lo hacen lo ques viajan "a dedo"; el de "todo bien" como el gesto de "OK", y cuando se levanta el pulgar con brusquedad se convierte en una señal de insulto que indica "en el tuyo". En algunos países, como Grecia, el significado principal es "¡Vete a la m.....!" . Cuando los itialianos cuentan de uno a cinco levanta el pulgar para decir el uno y el índice para el dos. La mayoría de los australianos, nortemaericanos e ingleses levantan el índice para el uno y el mayor para el dos, así que el pulgar vendría a indicar el cinco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

v  El signo de la V

 

 

 

 

Este gesto es popular en Australia, Nueva y Gran Bretaña y se interpreta como "arriba". Winston Churchil popularizó el signo de la V como señal de victoria durante la Segunda Guerra Mundial, pero su versión de la V hecha con dos dedos era con la palma hacia afuera, porque con la palma hacia adentro simboliza un insulto obsceno. En casi toda Europa, la versión que muestra la palma aún significa victora. Al mismo tiempo este gesto significa el número dos en muchas zonas europeas.

 

            Por tanto, los ejemplos demuestran que las difrentes interpretaciones de los gestos pueden conducer a situacions difíciles y que las raíces culturales de la persona deben tenerse en cuenta antes de sacar conclusiones precipitadas obre su lenduaje corporal y los gestos.

 

            A continuación expondremos diversos ejemplso de gestos para confirmar lo dicho hasta haora sobre lo que supone la comunicación gestual dentro de la comunciación no verbal y sobre todo dentro del proceso global de la comunicación. Para ello comentaremos brevemente ciertas ntoas de interes para entender cómo afencan los gestos a la hora de comunicar.

Así diremos que para interpretar correctamente el lenguaje del cuerpo tiene que existir congruencia entre los canales verbales y no verbbales de la comunciación. Además todos los

gestos deben sonsidrearse dentro del contexto en que se producen (MV). El status, poder o prestigio, están tamibén en relación directa con el número de gestos y movientos corporales que hace la persona. También debemos comentar que es imposible fingir en el lenguaje del cuerpo porque la falta de congruencia se manifestaría entre los gestos principales, las microseñales del cuerpo y el lenguaje hablado. Y por último decir que los gestos y las señales del cuerpo se producen en grupo, y que la circunstancia pueden modificar la interpretación.

 

 

3.3. Gestos:Grupos, circunstancias y gestos en la vida diaria.

 

 

-Figura 1: Es un buen ejemplo de un grupo de gestos abiertos. Las palmas están a la vista, en además de sumisión, y los dedos están separados para dar más firmeza al gesto. La cabeza está en posición neutra y los brazos y las piernas están separados. Ese hombbre está comunicando una actidud confiada y no amenazadora.

 

-Figura 2: Este el clásico grupo de gestos de engaño. Mientras se frota el ojo, mira hacia el suelo. Las dos cejas están levantadas, en la posición de incredulidad. La cabeza está inclinada hacia un lado y ahcia abajo, mosrando una actitud negativa. La sonrisa con los labios apretados no es sincera.                                                                                                                     

           

 

-Figura 3: Aquí se ve claramente la incogruencia de los gestos. El hombre está sonriendo confiadamente mientras camina por la habitación, pero ha cruzado un brazo sobre el pecho para jugar con el reloj y formar así una barrera parcial, lo cua demustra que se siente inseguro de sí mismo y/o de la circunstacias.

 

 

 

-Figura 4: Esta mujer desaprueba a la persona a la que está mirando. No ha girado el cuerpo ni la cabeza hacia ella, sino que la mira de reojo y tiene la cabeza un pcoo inclinada hacia abaja (desaprobación), las cejas también un poco hacia abajo (enfado), los brazos cruzados (a la defensiva) y las comisurar hacia abajo.

 

 

 

-Figura 5: El dominio, la superioridad y la defensa del teritorio son evidentes. Las dos manos detrás de la cabeza indican la acitud superior del "sabiondo", y los pios sobre el escritorio afirmar la posiesión de ese territorio. Para destacar su status, usa el sillón relcinable y giratorio, y tiene un teléfono con cerradura. El hombre está en la posición competitivo-defensiva.

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 6: Esta niña usa el gesto de las manos en las caderas para parecer mças grade y amenzadora. La barbilla está proyectada hacia adelante, en señal de desafío, y la boca avierta deja los dientes a la vista como en los animales dispuestos a atacar.

     

    

           

 

 

 

 

 

-Figura 7: Este grupo de gestos puede resumirse con una palabra: negativo. La carpeta está usada como barrera y el hombre tiene los brazos y las piernas cruzados porque está nervioso o a la defensiva. La chaquesta está abrochada y sus grafas oscuras ocultan cualquie señal ocular. Gran parte de la cará está tapada por la barba, lo que le confiere un aspecto sospechoso. Teniendo en cuenta que la gente formal el 90% de su opinión sobre una persona en los primeros noventa segungas de conocerla, es difícil que este hombre provoque simpatía.

 

-Figura 8: Los dos hombre hacen gestos agresivos y de estado de alerta. El de la izquierda usa el gesto de las manos en la caderas, y el de la derecha el de los pulgares en el cinturón. El de la izquierda es menos agesivo que el otro porque está un pooc echado hacia atrás, y su cuerpo no se encara al del otro hombre. El de la derecha tiene una postura intimidante porque su cuerpo se encara directamente al otro. Y la expresión facial es congruente con los gestos corporales.

 

 

                       

 

 

-Figura 9: El hombre de la izquierda está montado en la silla para tratar de controlar la situación o de dominar el hombre que está a la derecha. Tien los dedos enlazdos y los pies juntos debajo de la silla. Todo esto indeica una actitud de frutación; tal vez tiene dificultades en hacerse entender. El hombre del centro se siente superior a los otros dos y por eso ha adoptado la posición los las manos detrás de la cabeza. Tiene la piernas cruzdas en 4, lo que significa que va a entrar en competencia. Tiene el sillón giratorio y reclinable característico del status alto.El hombre de la derecha está sentado en una silla representatica de bajo status (fija y sin accsorios). Tiene cruzados lobs brazos y las piernas (a la defensiva), y la cabeza baja (hostilidad); ello indica que no está de acuerdo con lo que oye.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 10: La mujer está exhibiendo los gestos clásicos de coquetería. Uno de sus pies apunta hacia el hombre más alejado (interés); la combinación de la mano en la cadera y el pulgar en en el cinturón indican interés sexual; la muñea izquierda está a la vista y echa el humo del cigarrilo hacia arriba (confiada, positiva). También está mirando de reojo a hombre más alejado; ése responde a la coquetería de la mujer estirando un pie hacia ella. Tiene cabeza alta (interesado). Es obvio que l hombre del medio no tiene interés en el otro, ya que su cuerpo se aleja de él y está mirándolo de forma agresiva, de reojo. No tiene las palmas a la vista y sopla el humo hacia abajo (negativo). Está apoyado en la pared (agresión territorial).

 

 

 

 

 

 

-Figura 11: El hombre de la izquierda está haciendo gestos de superioridad y parece tener un actitud arrogante hacia el que está sentado enfrete. Está haciendo el bloqueo de la visión. que corresponde al intento del cerebro de bloquear al otro hombre, y tiene la cabeza un poco echada hacia atrás para mirarlo desde arriba. También se ve que está a la defensiva porque tiene las rodillas juntas y sostiene le vaso con las dos manos para formar una barrera. El hombre del medio ha sido exludio de la conversiación porque los otros dos no han formado el triángulo de inclusión. Sin embargo, parace sentirse cómodo, como lo demuestra el gesto de los pulgares en los bolsillo (superioridad). Está inclinado hacia atrás en la silla y tiene las piernas separadas, sin defender la zona genital. La cabeza está en posición netura. El hombre de la derecha ya ha oído bastante y ha adoptado la posición "de salida" (listo para irse) ya que tiene el pie y el cuerpo dirigidos hacia la salidad. Tiene las cejas y las comsuras de los labios hacia abajo, y también la cabeza, lo que señala su desaprobación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 12: El hombre de la izquierda y el de la derecha están en posición cerrada para indicar al del centro que no es aceptado en la conversión. La actitud del hombre del medio denota superioridad y sarcasmo: se coge la solapa con el pulgar hacia arriba (superioridad) y señala al otro con el pulgar (ridículo). EL hombre señalado se ha puesto a la defensiva cruzando las piernas , se coge un brazo con el otro (autocontrol) y mira de reojo. El hombre de la izquierda no se siente afectado por la actitud del hombre del centro. Ha cruzado las piernas (defensa), tiene la mano en el bolsillo (falta de deseos de participar), y mira el suelo mientras hace el gesto de molestia en la nuca.

-Figura 13: Esta ilustración muestra una atmósfera de tensión. Los tres hombres están echados hacia atrás para mantener la distacia máxima entre ellos. El que causa el problema es el hombre de la derecha porque muestra un grupo de gestos negativos. Mientra habla, se toca la nariz (engaño) y el brazo derecho está cruzado sobre el cuerpo a modo de barrera paracial (defensa). El gesto de la pierna sobre el brazo del sillón muestra que no le importan las opiniones de los otros dos. Tiene el cuerpo en posición de alejarse de ellos. El hombre de la izquierda no aprueba lo que dice el de la derecha y lo indica mendiante el gesto de recoger pelusilla imaginaria (desprobación). Tien las piernas cruzadas (defensa) y señala con ellas hacia afuera (desinterés). El hombre del medio quisiera decir algo, pero se guarda su opinión, lo que es indicado por el gesto de coger con fuerzo los brazos del sillón y el de cruzar los tobillos. El cuerpo difigido hacia el hombre de la derecha representa un desafío no verbal.

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 14: En esta escena, el hombre de la iquierda y la mujer se imitan los gestos y están en posiciónde "sujetalibros" en el sofá. Están muy interasados el uno en el otro, y han puesto las manos de manera que sea visible una muñeca. Además, tienen las piernas cruzadas y se apuntan mutuamente con la rodilla. El hombre del centro exhibe una sonrisa, con la boca cerrada, y parece estar interesado en lo que el otro dice, pero eso no es congruente con los demás gestos faciales y corporales. Tiene la cabeza hacia abajo (desparobación), sus cejas están también hacia abajo (enojo), y mira al otro de reojo. Además, tiene los brazos y  las piernas cruzados con fuerza (defensa). Todo indica que su actitud es muy negativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 15: El hombre de la izquierda está utilizando un buen número de gestos para dar la impresión de franqueza y honestidad: palmas a la vista, pie adelantado, cabeza en alto, chaqueta desabrochada, brazos y piernas separadas, inclinación hacia adelante y sonrisa. Pero su desgracia no va a convencer a nadie. La mujer está echa hacia atrás en la silla, con las piernas cruzadas (defensa); ha hecho una barrer parcial con los brazos (defensa), muestra su puño cerrado (hostilidad), tiene la cabeza hacia abajo, y hace el clásico gesto de evaluación (la mano en la cara). El hombre el medio hace la ojiva haca arriba, lo que indica que se siente confiado y superior y cruza la pierna en la forma de 4, mostrando que su actitud es de compentencia o de discusión. Pensamos que la actidu general es negativa porque está sentado hacia atrás y con la cabeza baja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Las tres ilustraciones siguientes muestran escena, en una reunión, con los grupos del gesto de defensa, agesión y coquetería.

 

-Figura 16: Las tres personas tienen los brazos cruzados, dos de ellas han cruzado también las piernas, y todas tienen sus cuerpos orientados para alejarse. Todo indica que acaban de conocerse. El hombre de la derecha está muy inersado en la mujer porque ha movido un pie para señalarla y la mira de reojo con las cejas levantadas (interés) y con una sonrisa: la parte superior del cuerpo está orientada hacia la mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 17: Las actidudes no verbales han cambiado. La mujer ya no tiene las piernas cruzada y está de pie en posición neutra. El hombre de la izquieda también ha abandonado el cruce de piernas y un pie señala a la mujer (interés). Usa el gesto de los pulgares en el cinturon, que expresa agesión si está dirigido al hombre y es una señal sexual si está dirigido a la mujer. Se ha erguido para parecer más alto. El hombre de la derecha se ha acobardado ante el otro: por eso ha adopado una postura más erguida, mira al otro de reojo (desaprobación), y la sonrisa ha desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Figura 18: Ahora se ven claremente las actidudes y emociones de los tres. El hombre de la izquierda mantiene el gesto de los pulgares en el cinturón, el pie adelantado, y dirige el cuerpo totalmente hacia la mujer, completando así los gestos de cortejo. Los pulgares cogen con màs fuerza el cinturón para que se note más el gesto, y se ha erguido  más aún,. La mujer responde a los gestos de cortejo con los de aceptación y coquetería. Ya no tiene los brazos cruzados, dirige el cuerpo hace el hombre de la iquierda y apunta hacia él con un pie. Tocarse el pelo, mostrar las muñecas, adelantar el torso dejando a la vista la separación de los pechos, y la expresión facial, son todos gestos de coquetería e interés. También echa e humo hacia arriba (confianza): El hombre de la derecha parece triste por haber sido excluido y usa el gesto de las manos en la caderas (agresividad, estado de alerta) para demostrar su desagrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4. CONCLUSIONES

 

 

·         ¿Cómo puede una persona saber a través de los gestos de otra lo que está pensando en una situación determinada si esto puede atribuirse a tantos factores diferentes? En la mayoría de las situaciones, la intuición sumará muchos pequeños mensajes no verbales que permitirán obtener una conclusión , o por lo menos una idea.

 

·         Solamente a través de la interacción de la comunicación verbal y la no verbal es como se puede emitir y recibir los mensajes para poder crear un espacio de comprensión común entre los interlocutores, es decir, no se puede hablar de la comunicación no verbal de forma aislada, sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación.

 

·         Cualquier gesto o conjunto de los mismos que queramos interpretar debe aparecer siempre dentro de un contexto, ya que por sí mismo puede poseer muchos y variados significados y podemos caer en el error.

 


5. BIBLIOGRAFÍA

-          La Comunicación no verbal, Flora Davis, Alianza Editorial (1993)

-          El lenguaje corporal, Günther Rebel, Bolsillo Edaf (2001)

-          El lenguaje del cuerpo, Allan Pease, Ed. Paidós (1997 )

-          Introduction to kinesics, Ray BirdWhistell (1952)

-          Los gestos: Fenomenología y Comunicación. Vilém Flusser. Ed. Herder (1994).

-          Lo obvio y lo obtuso: Imágenes, gestos, voces. Roland Barthes. Ed. Paidós
Comunicación.

-          Sistemas de Comunicación. Jorge Urrutia. Ed. Alfar (1990).

-          El Cuerpo: Un fenómeno ambivalente. Michel Bernard. Ed. Paidós (1994).

-          La Comunicación No verbal II: Paralenguaje, Kinésica e interacción. Fernando
Poyatos. Ed Istmo/Madrid (1994)

-          De la Expresión Corporal a la COmunicación Interpersonal: Teórica y Práctica de un programa. Paloma Santiago. Ed. Narcea (1985).

-          www.google.com

-          www.lycos.com

-          www.uah.es

 

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4. CONCLUSIONES

 

 

·         ¿Cómo puede una persona saber a través de los gestos de otra lo que está pensando en una situación determinada si esto puede atribuirse a tantos factores diferentes? En la mayoría de las situaciones, la intuición sumará muchos pequeños mensajes no verbales que permitirán obtener una conclusión , o por lo menos una idea.

 

·         Solamente a través de la interacción de la comunicación verbal y la no verbal es como se puede emitir y recibir los mensajes para poder crear un espacio de comprensión común entre los interlocutores, es decir, no se puede hablar de la comunicación no verbal de forma aislada, sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación.

 

·         Cualquier gesto o conjunto de los mismos que queramos interpretar debe aparecer siempre dentro de un contexto, ya que por sí mismo puede poseer muchos y variados significados y podemos caer en el error.

 


5. BIBLIOGRAFÍA

-          La Comunicación no verbal, Flora Davis, Alianza Editorial (1993)

-          El lenguaje corporal, Günther Rebel, Bolsillo Edaf (2001)

-          El lenguaje del cuerpo, Allan Pease, Ed. Paidós (1997 )

-          Introduction to kinesics, Ray BirdWhistell (1952)

-          Los gestos: Fenomenología y Comunicación. Vilém Flusser. Ed. Herder (1994).

-          Lo obvio y lo obtuso: Imágenes, gestos, voces. Roland Barthes. Ed. Paidós
Comunicación.

-          Sistemas de Comunicación. Jorge Urrutia. Ed. Alfar (1990).

-          El Cuerpo: Un fenómeno ambivalente. Michel Bernard. Ed. Paidós (1994).

-          La Comunicación No verbal II: Paralenguaje, Kinésica e interacción. Fernando
Poyatos. Ed Istmo/Madrid (1994)

-          De la Expresión Corporal a la COmunicación Interpersonal: Teórica y Práctica de un programa. Paloma Santiago. Ed. Narcea (1985).

-          www.google.com

-          www.lycos.com

-          www.uah.es

 

 

           

Historia Clinica

HISTORIA CLÍNICA

 

Es un documento privado con características: legales, éticas, docentes, estadísticas, médicas o clínicas.

Los datos deben ser consignados en términos adecuados y en forma lógica y ordenada o secuencial.

Es una narración escrita, clara, precisa, detallada y ordenada de todos los datos y conocimientos, remotas y actuales, personales y familiares, relativos al paciente, que sirven como base para el conocimiento de la enfermedad.

Está compuesta por dos partes fundamentales:

1. ANAMNESIS

Anamnesis próxima: Es el conjunto de datos o la información que aporta el interrogatorio. Es la forma en que se inicia la relación profesional – enfermo. Además obliga al profesional a comprender las características del paciente, su sensibilidad y nivel de compresión para establecer la empatía necesaria con el fin de mejorar la calidad de la atención. Consta de tres partes:

Identificación del paciente:

En esta parte se identifica al paciente en cuanto a su nombre y edad. Cabe la posibilidad de agregar más información como teléfono de su casa, a quién contactar en caso de necesidad, qué previsión tiene, o qué actividad desarrolla.

Más adelante, en la sección de Antecedentes, existe una subdivisión de Antecedentes Sociales y Personales, en la que es posible extenderse sobre aspectos que permiten conocer mejor al paciente como persona.

De acuerdo a lo anterior, al momento de comenzar a escribir la historia clínica, se anota:

·         Fecha y hora.

·         Nombre completo del paciente.

·         Edad.

·         Eventualmente, se agrega:

·         Teléfono o dirección.

·         A quién avisar en caso de necesidad.

·         Previsión.

·         Actividad que desempeña.

En pacientes que no son capaces de aportar su historia, conviene señalar la fuente de dónde provino la información (p.ej.: la mamá, algún familiar con el que vive, un testigo).


Problema principal o motivo de consulta.

Esta sección es sólo una mención muy corta del motivo por el que consulta el paciente.

Por ejemplo: "El paciente consulta por llevar 5 días con fiebre", "Paciente ingresa al hospital por presentar deposiciones negras".

Esta sección puede ser una ayuda adicional para entender más rápido cuál va a ser el problema principal del que tratará la anamnesis próxima, pero eventualmente podría omitirse.


Enfermedad actual

Esta es la parte más fundamental de la historia clínica. Es en esta sección dónde se precisa la enfermedad que está cursando el paciente al momento de consultar.

Se deben señalar los síntomas y manifestaciones de enfermedad que él o la paciente ha presentado, cómo han evolucionado en el tiempo, y en la práctica, qué ha ocurrido.

Ya se presentó en el capítulo de los síntomas los aspectos que se deben describir respecto a cada uno de ellos.

El relato es como un cuento en el que se van narrando los hechos ocurrido. Es un documento histórico de lo que al paciente le ocurrió en los días, semanas o meses precedentes. Interesa que todo esto se exponga en un lenguaje directo, bien hilvanado, fácil de entender, fiel a lo que realmente ocurrió y, en lo posible, breve.

Cuando se trata de varios problemas, no necesariamente relacionados entre sí, conviene relatarlos en párrafos diferentes.

Si se comienza a contar sobre un síntoma, en ese párrafo conviene agotar sus distintos aspectos: cuándo comenzó, cómo se presenta, con qué varía, con qué otras manifestaciones se asocia.

Por ejemplo, en una persona que llega con una hemorragia digestiva:

"El paciente presentó una deposición negra, de consistencia pastosa, de olor muy penetrante, la noche anterior a consultar. Esto se repitió dos veces más. Se fue sintiendo muy débil y sus familiares lo notaron frío y sudoroso. Al ponerse de pie, se mareaba".

Una mujer que llega con una pielonefritis aguda:

"La paciente comenzó tres días antes con dolor al orinar, y ha estado desde entonces orinando muy seguido y en pequeñas cantidades. La orina ha sido de mal olor y algo turbia. Un día después de los primeros síntomas, se agregó dolor en la fosa lumbar derecha y fiebre. En vista que el cuadro no ha cedido, decide consultar".

En este último ejemplo se ve que se habla de la "fosa lumbar derecha", aunque lo más probable fue que la paciente mencionó que le dolía el "riñón" o simplemente indicó con su mano dónde le dolía. En este sentido, el médico debe escribir en la ficha clínica con un lenguaje más técnico. No es necesario usar las mismas palabras que usó el paciente (salvo en algunas fichas de pacientes psiquiátricos o neurológicos en las que conviene respetar la frase tal como fue expresada). Usando la terminología médica, "ardor al orinar" es disuria, "orinar muy seguido", es poliaquiuria.

El relato de la evolución de la enfermedad debe ser consecuente respecto a la ordenación de los eventos según las fechas en las que ocurrieron. Pueden haber varias alternativas:

Con respecto al momento de consultar o de hospitalizarse: "El paciente comenzó tres días atrás con dolor abdominal y diarrea, y ayer se agregó fiebre".

Según determinadas fechas: "El 27 de abril, junto con hacer un esfuerzo físico, comenzó con dolor en la región lumbar; seis días después, el 2 de mayo, el dolor se irradia hacia la extremidad inferior derecha, por la cara posterior del muslo".

Respecto a fechas importantes: "Desde la última Navidad, en que el paciente se encontraba bien, comienza a bajar de peso..."

Más allá de la forma que se use, lo importante es que al leer la ficha quede claro qué ocurrió primero y qué vino después.

Aunque un enfermo haya sido desordenado para relatar sus síntomas, y primero hubiera contado lo que le pasó los días anteriores, y después cómo estaba 3 meses antes, para después volver a los síntomas de una o dos semanas antes de consultar, al escribir la ficha clínica el relato debe ser siguiendo el desarrollo cronológico real de la enfermedad.

Tratando de expresar los problemas en forma completa, y sabiendo el médico que en determinados síndromes o enfermedades se podrían haber presentado distintas manifestaciones, también deben relatarse aquellos síntomas que no estuvieron presentes, pero que se podrían haber dado considerando el cuadro clínico. Por ejemplo:

"La paciente siente desde 7 días atrás, disuria dolorosa, pero en ningún momento ha presentado dolor en las fosas lumbares ni fiebre".

Conviene identificar bien cuándo comenzó la enfermedad. Muchas veces es fácil determinar este momento (por ejemplo: "Hace 3 días...", "Hace 2 meses..."). En otras ocasiones es más difícil porque las manifestaciones se han hecho presentes en forma solapada (por ejemplo, cuando un paciente ha bajado de peso). A pesar de esta dificultad, hay que efectuar una estimación. Si se trata de la descompensación de una enfermedad antigua, se menciona el comienzo de la enfermedad, y se estima el comienzo de los síntomas propios de la descompensación. Por ejemplo:

"Paciente de 32 años, asmático desde los 14 años, que comienza a presentar dos semanas antes de su consulta actual, tos y dificultad respiratoria (disnea)".

En este ejemplo se menciona como antecedente que es un asmático desde los 14 años. Más adelante, se verá que existe una sección llamada Antecedentes Mórbidos, en la que se deben mencionar todas las enfermedades antiguas. En esta parte es dónde se debe entregar mayor información sobre el asma de este paciente: cuándo comenzó, cómo ha evolucionado, con qué se trata.

Aunque en la anamnesis próxima se debe relatar fundamentalmente la enfermedad actual, es legítimo que en algunos casos se comience mencionando antecedentes que permiten interpretar mejor la enfermedad del paciente.

Al hacer el relato de la enfermedad, conviene no mencionar diagnósticos que se hayan efectuado respecto al cuadro clínico que puedan condicionar el análisis. Si el mencionado diagnóstico es un error, puede influir negativamente. Es mejor dejar al clínico libre para efectuar la interpretación que corresponda. El énfasis de los datos que se aportan debe ser en la calidad de la información: que los datos sean ciertos y estén completos. Si a pesar de lo anterior se mencionan diagnósticos, deben estar muy bien fundamentados (por ejemplo, cuando se dispone de la biopsia de un tumor canceroso).

ANAMNESIS REMOTA

Se preguntan los aspectos individuales y familiares pasados del paciente.

Se divide en tres antecedentes personales, antecedentes familiares y revisión por sistemas.


Antecedentes.

En esta parte se mencionan distintos antecedentes ordenados según su naturaleza. Cada vez que sea posible, conviene indicar cuándo ocurrió (por ejemplo, apendicectomía a los 8 años).

Estas secciones son:

·         Antecedentes personales (médicos, quirúrgicos, traumatismos).

·         Antecedentes ginecoobstétricos.

·         Hábitos.

·         Antecedentes sobre uso de medicamentos.

·         Alergias.

·         Antecedentes sociales y personales.

·         Antecedentes familiares.

·         Inmunizaciones.

·         A continuación se menciona qué se debe señalar.

Antecedentes personales (médicos, quirúrgicos, traumatismos).

En esta parte se deben precisar las enfermedades, operaciones y traumatismos que el paciente ha tenido a lo largo de su vida. Por supuesto, se precisarán aquellas patologías que sean más significativas.

Si en la anamnesis se mencionó alguna enfermedad de la cual el paciente es portador, en esta sección se entregan los detalles. Por ejemplo, si se mencionó que era diabético, en esta parte se precisa desde cuánto, cómo ha evolucionado y con qué se trata.

Si el paciente ha recibido transfusión de sangre o sus derivados, se menciona en esta sección.

Antecedentes ginecoobstétricos.

En las mujeres se debe precisar:

Edad de la primera menstruación espontánea (menarquia). Lo habitual es que ocurra entre los 11 y 15 años.

Edad en la que la mujer dejó en forma natural de menstruar (menopausia). Ocurre entre los 45 y 55 años.

Características de las menstruaciones: días de duración, cantidad de sangre, frecuencia, presencia de dolor. Fecha de la última menstruación (FUR = fecha de la última regla).
Normalmente las menstruaciones duran 2 a 6 días, y se presentan cada 25 a 28 días. Se habla de dismenorrea si las menstruaciones son dolorosas; de hipermenorrea o menorragia, si son abundantes; de hipomenorrea, si son escasas; de polimenorrea, si ocurren con intervalos menores de 21 días; de oligomenorrea, si los intervalos son entre 36 y 90 días; de amenorrea, si no ocurren menstruaciones en 90 días; de metrorragia, si los sangrados genitales no se ajustan al ciclo sexual ovárico y son irregulares o continuos.

Presencia de otros flujos vaginales: si lo que elimina la mujer por la vagina es una secreción blanquecina, se denomina leucorrea. Puede ser por infección bacteriana, por hongos (de la especie Candida) o parásitos (tricomonas).

Información de los embarazos: cuántos ocurrieron; si fueron de término o no; si los partos fueron vaginales o mediante operación; problemas asociados (p.ej.: hipertensión arterial, hiperglicemia, macrosomía); antecedente de abortos (espontáneos o provocados); número de hijos vivos.
Ocasionalmente se usan algunas siglas, llamadas fórmulas obstétricas (FO), para expresar en forma abreviada parte de esta información:

FO = GPA (G = número de embarazos; P = partos; A = abortos). Ejemplo: G3P2A1 corresponde a una mujer que ha tenido 3 embarazos, 2 partos y 1 aborto.

Otra forma es precisando los partos de término, partos de pretérmino, abortos espontáneos, abortos provocados y número de hijos vivos. Ejemplo: La FO = 2,0,1,0,2 corresponde a una mujer que ha tenido dos partos de término, ninguno de pretérmino, un aborto espontáneo, ningún aborto provocado y tiene dos hijos vivos. La información sobre abortos se debe mencionar con prudencia (a veces es conveniente omitir).
Los embarazos duran 40 semanas (9 meses), con variaciones entre 37 y 42 semanas.
Definiciones:

Parto de término: ocurre pasadas las 37 semanas de embarazo.

Parto de pretérmino o prematuro: ocurre entre las 22 y 36 semanas. El recién nacido pesa menos de 2.500 gramos.

Aborto: expulsión del producto de la concepción que ocurre antes de las 22 semanas o presenta un peso menor de 500 gramos.

Métodos anticonceptivos: abstinencia en períodos fértiles, anticonceptivos orales, DIU (dispositivo intrauterino), condón o preservativo, etc.

Otras informaciones: fecha del último frotis cervical (Papanicolaou o PAP) y de la última mamografía; enfermedades o procedimientos ginecológicos (endometritis, anexitis, infecciones de transmisión sexual, histerectomía).

Hábitos.
Entre los hábitos que se investigan destacan:

El hábito de fumar (tabaquismo). Se debe precisar cuántos cigarrillos fuma la persona cada día y cuántos años lleva fumando. En el caso de haber dejado de fumar, se precisa la cantidad de años que han pasado desde que lo dejó, y una estimación de cuánto fumaba. Una forma de resumir esta información es usando el concepto "paquetes-año". Por ejemplo, si una persona fumó 1 cajetilla al día durante 40 años, se dice que fumó 40 paquetes-año. Como el daño por fumar se considera acumulativo, los 40 paquetes-año también pueden corresponder a fumar 2 cajetillas durante 20 años, o múltiplos equivalentes.

La ingesta de bebidas alcohólicas. Una forma de evaluar este tipo de ingesta es mediante una estimación de la cantidad de alcohol ingerida. Se identifica el licor y las cantidades ingeridas. Ejemplo: En números redondos, 340 mL de cerveza, 115 mL de vino y 43 mL (una copa) de un licor de 40 grados, contienen aproximadamente 10 g de etanol. Un litro de vino contiene aproximadamente 80 g de etanol. No son recomendables ingestas de más de 60 g diarios de etanol en el hombre y 40 g en las mujeres, por el riesgo de dañar el hígado.

También se debe precisar qué papel desempeña en la vida diaria la ingesta de bebidas con alcohol y qué grado de control tiene la persona sobre esta ingesta.

Tipo de alimentación. Este aspecto tiene especial importancia de precisar en personas obesas, en quienes han bajado mucho de peso, pacientes diabéticos, con dislipidemias, afecciones coronarias, personas constipadas o que sufren diarreas frecuentes. El énfasis se pondrá dependiendo de cada caso.

Uso de drogas no legales: consumo de marihuana, cocaína, etc.

Antecedentes sobre uso de medicamentos.

Es importante identificar qué medicamentos está tomando el paciente y en qué cantidad. En algunos casos, también se deben indicar los fármacos que el paciente recibió en los días o semanas anteriores.

Los alumnos, al principio, desconocen la composición y características de los medicamentos que consumen los pacientes. Para averiguar esto, conviene consultar libros que entregan esta información (por ejemplo: Vademécum de fármacos).

Se debe precisar: el nombre genérico y su concentración (el nombre de la droga misma), el nombre con el que se comercializa (nombre de fantasía), la forma de administración y la frecuencia.

Ejemplos:

·         atenolol 50 mg (Betacar): 1 tableta cada mañana.

·         atorvastatina 10 mg (Lipitor): 1 tableta con la comida.

·         lisinopril 10 mg (Acerdil): 1 tableta cada mañana.

amoxicilina 850 mg (Amoval): tomó hasta hace una semana atrás. En este ejemplo, el paciente ya no está tomando el antibiótico, pero es importante mencionarlo si está cursando con un cuadro febril.

En algunos casos, no se detallan todos los componentes de un preparado. Por ejemplo:

Aspirina 100 mg: 1 tableta después del almuerzo (Aspirina es un nombre comercial que se usa más que el genérico que corresponde a. ácido acetilsalicílico).

Neurobionta de 5.000 U: 1 ampolla intramuscular por 3 veces. (este es un preparado que contiene varias vitaminas del complejo B; si el médico requiere más información puede consultar algún libro de medicamentos).

Alergias.

El tema de las alergias es muy importante ya que puede tener graves consecuencias para la persona. Entre los alergenos, que son las sustancias ante las cuales se desencadenan las respuestas alérgicas, hay varios que se deben investigar:

Medicamentos: alergia a penicilina o alguno de sus derivados, a cefalosporinas, fenitoína, carbamazepina, medios de contraste usados en radiología, etc. Algunas de las reacciones que se pueden presentar son exantema cutáneo, edema, colapso circulatorio, broncoobstrucción, espasmo laríngeo. Las personas con mucha frecuencia dicen ser alérgicas a algún medicamento y en realidad es otro efecto (p.ej.: una intolerancia digestiva). Ante la duda, conviene no correr riesgos. Si se sabe que una persona es alérgica a algún medicamento, se debe destacar (p.ej.: anotarlo con letras grandes en la carátula de la carpeta).

Alimentos. Algunas personas presentan alergias a mariscos, pescados, nueces, maní, huevo, leche, algunos condimentos y aditivos.

Sustancias que están en el ambiente. Es el caso de pólenes, pastos, ambientes húmedos cargados de antígenos de hongos, polvo de ácaros, contaminación del aire con productos químicos, etc. Las personas con rinitis alérgicas y asma tienden a reaccionar a estos estímulos.

Sustancias que entran en contacto con la piel. Puede ser el caso de detergentes, algunos jabones, productos químicos, metales, látex y otros.

Picaduras de insectos: abejas, avispas, etc.

Antecedentes sociales y personales.

En esta sección se investigan aspectos personales del paciente que permitan conocerlo mejor. La intención es evaluar y comprender cómo su enfermedad lo afecta y qué ayuda podría llegar a necesitar en el plano familiar, de su trabajo, de su previsión, de sus relaciones interpersonales.

Tal como ya se mencionó, alguna información que podría haber ido en la primera parte de la Historia Clínica, o sea, en la Identificación del Paciente, se podría traspasar a esta sección. Es el caso del estado civil o las personas con las que vive. Del mismo modo se pueden incluir en esta sección aspectos sobre su composición familiar, el tipo de casa que habita, si dispone de agua potable, si hay animales domésticos; nivel de educación que tiene, actividad que desarrolla, la previsión o seguro de salud que dispone, etcétera.

Toda esta información servirá para conocer mejor al paciente como persona, saber con qué recursos cuenta para enfrentar su enfermedad y cuál es el grado de apoyo familiar, laboral, previsional y social del que dispone.

También puede ser el lugar para mencionar aspectos específicos de sus creencias, de su religiosidad, de los aspectos a los cuales no quisiera ser sometido en su tratamiento.

Otros aspectos a investigar son antecedentes sobre la actividad sexual, exposición a enfermedades infecciosas o profesionales y viajes efectuados en los meses anteriores.

Antecedentes familiares.

En esta sección se precisan enfermedades que presenten o hayan presentado familiares cercanos como los padres y hermanos, por la posibilidad que algunas de ellas tengan transmisión por herencia. Es este sentido es importante investigar la presencia de hipertensión, diabetes mellitus, alteraciones de los lípidos, antecedentes de enfermedades coronarias, cánceres de distinto tipo (p.ej.: de mama o colon), enfermedades cerebrovasculares, alergias, asma, trastornos psiquiátricos, enfermedades genéticas y otras (gota, hemofilia, etc.).

En algunos casos es conveniente dibujar un genograma en el que los hombres se identifican con un cuadrado y las mujeres con un círculo y se grafican dos o tres generaciones, identificando al paciente con una flecha y con alguna otra marca las demás personas afectadas por la enfermedad.

Inmunizaciones.

Según el cuadro clínico que presente el paciente puede ser importante señalar las inmunizaciones que el paciente ha recibido.

Los adultos podrían recibir vacunas contra influenza, hepatitis A y B, neumococos, Haemophylus influenzae, o recibir dosis de refuerzo de toxoide tetánico.

En niños habitualmente se sigue un programa de vacunación mediante el cual se protege contra sarampión, coqueluche, tétanos, difteria, tuberculosis, poliomielitis, parotiditis, rubéola, y eventualmente hepatitis A.


Revisión por sistemas.

A pesar de toda la información que se ha recogido en la anamnesis y los antecedentes, conviene tener algún método para evitar que se escape algo importante. Una breve revisión por los sistemas que todavía no se han explorado da más seguridad que la información está completa.

Algunas personas prefieren hacer este ejercicio al final de la anamnesis próxima.

Esta revisión no debiera ser muy larga ya que se supone que los principales problemas ya fueron identificados en la anamnesis. Si al hacer este ejercicio aparecen síntomas que resultan ser importantes y que todavía no habían sido explorados, es posible que el conjunto de estas nuevas manifestaciones deban ser incorporadas a la anamnesis.

En esta revisión por sistemas no se debe repetir lo que ya se mencionó en la anamnesis, sino que se mencionan sólo algunos síntomas o manifestaciones que están presente pero que tienen un papel menos importante. La extensión de esta sección debe ser breve.

Una forma de ordenar esta revisión es ordenándola por sistemas y en cada uno de ellos se investigan manifestaciones que podrían darse:

Síntomas generales: fiebre, cambios en el peso, malestar general, apetito, tránsito intestinal, sudoración nocturna, insomnio, angustia.

Sistema respiratorio: disnea, tos, expectoración, hemoptisis, puntada de costado, obstrucción bronquial.

Sistema cardiovascular: disnea de esfuerzo, ortopnea, disnea paroxística nocturna, edema de extremidades inferiores, dolor precordial.

Sistema gastrointestinal o digestivo: apetito, náuseas, vómitos, disfagia, pirosis, diarrea, constipación, melena.

Sistema genitourinario: disuria dolorosa o de esfuerzo, poliaquiuria, poliuria, nicturia, alteración del chorro urinario, hematuria, dolor en fosas lumbares.

Sistema endocrino: baja de peso, intolerancia al frío o al calor, temblor fino, polidefecación, ronquera, somnolencia, sequedad de la piel.

Sistema neurológico: cefalea, mareos, problemas de coordinación, paresias, parestesias.

Además de revisar estos sistemas, es conveniente investigar manifestaciones en otras partes o de otro tipo: en la piel, sangramientos, dolores en otros sitios, compromiso de la visión o de la audición, etcétera.

Se debe evitar que esta Revisión por Sistemas resulte más extensa que la sección de los Antecedentes. Es posible que en sus primeras historias, los alumnos deban detallar más extensamente esta sección, pero en la medida que muestren que son capaces de efectuar esta revisión con eficiencia, se les permite que dejen constancia sólo de lo más importante y se asume que el resto lo efectuaron en forma completa y que no encontraron otros síntomas.

EXAMEN FÍSICO

En esta etapa de la historia clínica se aplican las técnicas semiológicas.

La exploración dependerá de la queja principal del paciente.

Muchos pacientes experimentan recelo o temor ante el examen físico especialmente si es realizado por una persona extraña que en este caso sería un médico o un odontólogo. Para ello es bueno dar una explicación de los que se va ha realizar.

Posición Del paciente:

La posición se refiere a la postura que la persona adopta estando de pie o acostada. Habitualmente cuando está acostada se habla de decúbito.

Normalmente cuando la persona está de pie tiene una postura erecta, activa, que puede cambiar a voluntad. En algunas enfermedades la posición o postura puede tener características especiales.

Los decúbitos normales de una persona que puede moverse sin limitaciones son:

Decúbito dorsal o supino activo, si está de espalda.

Decúbito lateral activo, si está sobre un costado.

Decúbito ventral o prono, si está boca abajo, sobre el vientre

Ejemplos de posiciones o decúbitos que la persona adopta por aspectos propios de la enfermedad:

Postura de pie del paciente con enfermedad de Parkinson: Se nota rígido, inclinado ligeramente hacia adelante, algo encorvado, con las extremidades superiores adosadas a los flancos y con un temblor grueso.

Postura de pie del paciente con una hemiplejía: en el hemicuerpo paralizado su brazo se encuentra en contacto con el costado y el antebrazo y la mano, están en semiflexión y pronación; la pierna, a su vez, permanece en extensión.

Postura antiálgica o antálgica: posición que adopta el enfermo para evitar el dolor.

Posición genupectoral: Algunos pacientes con pericarditis se hincan de rodillas y se inclinan hacia adelante hasta apoyarse en los codos o el pecho, semejando una plegaria mahometana. Un equivalente a esta postura es la posición de Bleechmann, en la que el paciente está sentado en la cama, con las piernas flectadas, e inclina su tronco hacia adelante, para apoyarse en una almohada sobre los muslos.

Posición de Fowler: es cuando el paciente se encuentra acostado, y su cama se ha levantado con unos tacos colocados en las patas del catre de modo que la cabeza queda más alta que los pies. Se usa en situaciones de insuficiencia arterial aguda.

Posición ginecológica: es cuando una paciente es colocada en un decúbito dorsal, con sus piernas en flexión y sus muslos en flexión y abducción. Facilita el examen ginecológico.

Posición de Trendelenburg: es cuando el paciente se encuentra acostado, y el lado correspondiente a las patas de su cama se ha levantado con unos tacos de modo que los pies quedan más altos que la cabeza. Se usa en situaciones de edema o tromboflebitis de las extremidades inferiores.

Marcha:

Se refiere a la forma como el paciente camina. Lo normal es hacerlo en forma activa, con control de los movimientos en los que se nota coordinación y armonía, y la persona se desplaza a voluntad, habitualmente siguiendo una línea sin mayores desviaciones. Esta forma de deambular se altera en distintas enfermedades. A continuación se presentan algunos ejemplos:

Marcha atáxica o tabética: se caracteriza porque es inestable, con base de sustentación amplia, con una coordinación alterada de modo que en cada paso la extremidad inferior es levantada con más fuerza que la necesaria y luego el pie cae bruscamente golpeando el suelo con toda la planta. Se ve en pacientes con síndrome cerebeloso y tabes dorsal.

Marcha cerebelosa: es un deambular vacilante, con una base de sustentación amplia, como lo que se puede apreciar en una persona ebria. Se puede ver en pacientes con síndrome cerebeloso.

Marcha de pacientes con polineutitis (marcha equina o "steppage"). Debido a una imposibilidad de efectuar una flexión dorsal del pie por parálisis de los músculos peroneos, la persona debe levantar más la pierna de modo de no arrastrar el pie y luego éste se apoya primero en la punta y luego la planta. Recuerda el trote elegante de algunos caballos (steppage).

Marcha espástica (en tijeras): las piernas están juntas y rígidas por espasticidad; para avanzar, la persona efectúa movimientos alternantes con sus caderas y logra dar pasos cortos.

Marcha del hemipléjico: se caracteriza porque el enfermo avanza la extremidad inferior del lado pléjico haciendo un semicírculo arrastrando el borde externo y la punta del pie; su brazo se encuentra en contacto con el costado y el antebrazo y la mano, por delante del tronco, están en semiflexión y pronación.

Marcha parkinsoniana: se ve en pacientes con enfermedad de Parkinson y se caracteriza por pasos cortos, una postura del cuerpo flectada hacia adelante, con riesgo de perder la estabilidad, y ausencia de braceo.

Facies y expresión facial:

Se refiere al aspecto o expresión de la cara.

A medida que transcurre la entrevista médica, es posible captar por la forma como el paciente se expresa y por su semblante, si está sereno, angustiado, depresivo, etc.

La facie de un paciente puede presentar rasgos característicos que orientan a una determinada enfermedad. Algunos ejemplos se presentan a continuación:

Facie acromegálica: se caracteriza por la prominencia de la mandíbula, macroglosia, protrusión del hueso frontal y rasgos toscos por crecimiento de huesos y tejidos blandos. Se encuentra en tumores hipofisiarios productores de hormona de crecimiento.

Facie cushingoide: la cara se ve más redonda ("cara de luna llena"), la piel se aprecia más fina y eritematosa y es frecuente observar mayor cantidad de vellos y lesiones de acné. Se ve en cuadros asociados a exceso de corticoides.

Facie hipertiroídea: se caracteriza por una mirada expresiva, que está determinada por una ligera retracción del párpado superior; en algunos pacientes existe un exoftalmo (protrusión de los globos oculares). La piel se aprecia fina y húmeda. Se asocia a un exceso de hormona tiroídea. Al solicitar al paciente que siga con la mirada el dedo del examinador desde arriba hacia abajo, se hace más notoria la esclera del ojo entre el borde superior del iris y el borde del párpado superior. Este es el signo de Graefe.

Facie hipotiroídea o mixedematosa: destaca la poca expresividad del rostro, asociado a rasgos abotagados (viene de "hinchazón"), aspecto pálido amarillento, piel áspera y pastosa, pelo escaso, edema periorbitario y macroglosia; con alguna frecuencia se pierden las cejas en los lados externos. Se asocia a cuadros en los que existe un déficit de hormona tiroídea.

Facie hipocrática: puede encontrarse en enfermedades graves como una peritonitis aguda o un estado de shock (colapso circulatorio). Se caracteriza por un perfil enjuto (delgado), con ojos hundidos, ojeras, palidez y sudor frío.

Facie mongólica (del síndrome de Down). Se aprecia una inclinación mongoloide de los ojos, con pliegues epicánticos (pliegue de la piel que cubre el ángulo interno y carúncula de los ojos), puente nasal aplanado, implantación baja de las orejas y macroglosia.

Facie parkinsoniana: se ve en pacientes con enfermedad de Parkinson. Se caracteriza porque tienen muy poca expresividad (hipomimia), pestañean poco, y puede escurrirse un poco de saliva por las comisuras labiales.

Facie febril: se caracteriza por rubicundez, especialmente de las mejillas y ojos brillantes.

Facie mitrálica: se observa en algunos enfermos con estenosis mitral. Las mejillas se presentan con una rubicundez cianótica.

Conciencia y estado mental:

En esta sección es necesario efectuar un examen mental mediante el cual se obtiene información respecto al grado de alerta, el juicio, la inteligencia, la memoria, el estado de ánimo. Estos son parámetros que forman parte de la evaluación del estado mental de una persona y es necesario saber identificarlos y analizarlos.

Habitualmente, mientras transcurre la conversación con el paciente, el médico va recogiendo información sobre estos distintos parámetros: la forma cómo se viste, cómo se desenvuelve, cómo conversa, cómo analiza la situación, el tipo de preguntas que hace, etc. Todo esto lleva a formarse una imagen respecto al nivel de conciencia, la inteligencia, el estado anímico, la educación de la persona, el temperamento.

Esta evaluación debe estar de acuerdo al nivel cultural de la persona. Si su instrucción es muy básica, no se podrán solicitar operaciones complejas de tipo matemático o que requieran conocimientos que nunca adquirió.

Nivel de conciencia.

Este parámetro se refiere al grado de alerta y orientación respecto al medio que lo rodea. Cuando el paciente impresiona algo comprometido de conciencia, es conveniente partir investigando lo siguiente.

Orientación en el tiempo: Se pregunta: ¿En qué fecha estamos? ¿En qué mes? ¿En qué año? ¿Qué día de la semana?...etcétera.

Orientación en el espacio: ¿Dónde se encuentra usted? ¿Está en un hospital? ¿En su casa? ¿Qué hospital es?...

Reconocimiento de personas: ¿Quién soy yo? ¿Qué labor desarrollo? Si está presente un familiar: ¿Quién es esa persona?

Además de las preguntas, para conocer el nivel de alerta de una persona se puede recurrir a otros estímulos: ruidos, mover al paciente, tocarlo, aplicar un pellizco suave en la región infraclavicular, presionar con un dedo el lecho ungueal o en la región retroauricular, sobre el proceso mastoides. Se trata de evaluar el grado de respuesta que se obtiene con estímulos de distinta intensidad, algunos de los cuales puede llegar a producir dolor, pero teniendo el cuidado de ser prudente, saber dosificar el estímulo y no infligir un daño.

Según las respuestas obtenidas y los estímulos aplicados se configura la siguiente tabla.

Niveles de conciencia (despertar):

Lucidez. Estado de plena alerta. Corresponde a la persona normal. Es capaz de mantener una conversación y dar respuestas atingentes a las preguntas simples que se le formulan.

Obnubilación. El paciente se encuentra desorientado en el tiempo (no sabe la fecha) o en el espacio (no reconoce el lugar donde se encuentra); indiferente al medio ambiente (reacciona escasamente frente a ruidos intensos o situaciones inesperadas y está indiferente a su enfermedad). Es capaz de responder preguntas simples.

Sopor. El paciente impresiona estar durmiendo. Si al estimularlo, despierta, pero no llegar a la lucidez, y actúa como si estuviera obnubilado, respondiendo escasamente preguntas simples, se trata de un sopor superficial; al dejarlo tranquilo, el paciente vuelve a dormirse. Si es necesario aplicar estímulos dolorosos para lograr que abra los ojos o mueva las extremidades (respuesta de defensa), se trata de un sopor profundo.

Coma: no hay ninguna reacción a estímulos externos, incluso, aquellos capaces de producir dolor. Pueden presentarse reacciones no voluntarias que son más bien reflejos.

Otros aspectos importantes de evaluar en el examen mental son los siguientes.

Lenguaje.

Es el sistema mediante el cual los seres humanos se comunican. En la evaluación del lenguaje se aprecia si la persona es capaz de entender las preguntas que se le formulan, de responderlas atingentemente, de entender un texto escrito, de escribir, de nombrar objetos que se le muestran. La extensión de esta evaluación dependerá de trastorno que exista.

Evaluación del lenguaje:

Capacidad de comprender preguntas u órdenes simples y de responder. Formule preguntas o solicite efectuar acciones sencillas, como: "Saque la lengua", "Levante las manos", "Cierre los ojos". Por supuesto, si existe sordera o un déficit motor, la orden podría no tener respuesta por ese tipo de limitación.

Podría ocurrir que la persona comprenda la pregunta, pero por una afasia motora no es capaz de expresarse. Si no logra comprender la pregunta, podría tratarse de una afasia sensorial. Otra posibilidad es que la persona escuche bien, pero por un estado confusional, no da respuestas atingentes, aunque es capaz de hablar.

Otros parámetros relacionados con el lenguaje son:

Capacidad de nombrar objetos (por ejemplo, al mostrarle un lápiz o un reloj).

Capacidad de leer un párrafo.

Capacidad de escribir una frase (si la persona es capaz de escribir una frase, no tiene afasia).

Memoria.

Es la capacidad de recordar hechos pasados. Estos pueden ser recientes o más antiguos (hechos remotos). También se evalúa la capacidad para retener nueva información.

Memoria de hechos remotos. Para investigarla se pregunta sobre cumpleaños, fechas nacionales memorables, respecto a la familia, dónde estudió, dónde trabajó, etc. Las personas que están desarrollando una demencia, como se ve en la enfermedad de Alzheimer, tienden a recordar mejor los hechos remotos que los recientes.

Memoria de hechos recientes. Se le pregunta por acontecimientos ocurridos durante ese día (p.ej.: en qué vehículo fue a la consulta, a qué hora tenía su entrevista, con quién ha estado en el día). En estos casos conviene hacer preguntas sobre aspectos que uno pueda confirmar ya que algunos paciente presentan confabulación (inventan hechos para compensar defectos de la memoria).

Capacidad para aprender cosas nuevas. Se le mencionan al paciente tres objetos (p.ej.: auto, lápiz, mesa), y se le repite lo mismo hasta que lo memorice. Después de conversar un rato de otros temas, se le pide recordarlos.

Funciones cognitivas superiores.

Pensamiento abstracto. Se pregunta sobre parecidos (p.ej.: ¿en qué se parece un avión a un barco? ¿una manzana a una pera?), diferencias (p.ej.: ¿en qué se diferencia un enano de un niño? ¿un río de una laguna?) o sobre el sentido de un proverbio (p.ej.: ¡No por mucho madrugar amanece más temprano!). Esta capacidad se altera en situaciones en que la conciencia y la concentración están comprometidas.

Cálculo aritmético y series invertidas. Se le solicita al paciente efectuar operaciones matemáticas simples (p.ej.: sumar 4 + 8... y se le va agregando otras sumas, sustracciones, etc., pudiendo aumentarse el grado de complejidad).

Otra posibilidad es solicitar que la persona efectúe inversión de series. Por ejemplo, contar desde 20 a 0, saltándose de 2 en 2 (20 -18 -...). De mayor complejidad es solicitar efectuar una resta partiendo del número 100 y sustrayendo 7 cada vez (100 - 93 - 86 - 79...).

Otra forma de ensayar series invertidas es solicitando deletrear palabras. Por ejemplo, deletrear NOMBRE al revés.

Capacidad para reproducir un dibujo. Al paciente se le pasa una hoja en blanco y un lápiz, y se le pide que reproduzca un dibujo que uno ha efectuado en una esquina del papel, tal como un círculo, un cubo, una casa de líneas muy simples, un árbol, etc.

Otra alternativa es pedir que dibuje la esfera de un reloj o simplemente que trate de escribir su nombre.

Este tipo de pruebas sirve bastante para evaluar compromisos fluctuantes de conciencia, como ocurre en pacientes con encefalopatías metabólicas (p.ej.: en cirróticos con encefalopatía hepática). En la medida que los enfermos van mejorando, estas capacidades también mejoran, pudiendo llegar a normalizarse.

Estructuración del pensamiento y percepciones.

La alteración principal del examen mental en algunos paciente está en la estructuración del pensamiento, en su contenido y en una falla en la percepción o interpretación que hacen del medio ambiente. Esto lleva a distintas alteraciones de tipo cualitativo de la conciencia, como son los estados confusionales, los delirios, las psicosis.

Confusión. El paciente no es capaz de enjuiciar en forma correcta su situación y presenta desorientación en el tiempo y en el espacio, no reconoce a las personas y objetos familiares, no se concentra y falla su memoria.

Delirio. El enfermo impresiona desconectado de la realidad, con ideas incoherentes, ilusiones (interpretación errónea de estímulos externos reales) y alucinaciones (percepción de estímulos externos sensoriales que no existen), sin advertir su error.

Psicosis. La persona presenta una desorganización profunda del juicio crítico y de la relación con la realidad, asociado a trastornos de la personalidad, del pensamiento, ideas delirantes y frecuentemente alucinaciones (p.ej.: la persona siente voces que le ordenan efectuar determinadas misiones).

Estado anímico y personalidad.

A lo largo de la entrevista, de la conversación con el paciente, de la observación de sus gestos, del análisis de sus respuestas, se podrá obtener información sobre sus rasgos de personalidad y su estado anímico. Indudablemente, la evaluación de estos aspectos de muy importante para un psiquiatra. En un nivel más básico, interesa evaluar si la persona tiene una personalidad dentro de los modelos de normalidad que habitualmente se conocen y si presenta una alteración del ánimo (p.ej.: depresivo, ansioso o eufórico). También se puede evaluar la emotividad, sentimientos, voluntad, forma de reaccionar ante distintas circunstancias.

Constitución:

La constitución se refiere a la forma general del cuerpo. Existen varias clasificaciones. Entre ellas se distingue:

Constitución mesomorfa o atlética: cuando se presenta un desarrollo armónico, proporcionado. Es una persona de estatura media y complexión vigorosa.

Constitución ectomorfa, asténica o leptosómica: cuando predomina un crecimiento en altura, con tendencia a ser delgado y tener extremidades largas.

Constitución endomorfa o pícnica: cuando predomina una talla corta, asociada a sobrepeso.

El estado nutritivo se aprecia en primer lugar mediante la observación. Se observa el desarrollo del panículo adiposo y las masas musculares. Se buscan signos carenciales en la piel y las mucosas (queilitis, glositis, cambios pelagroídeos en los antebrazos, etc.).

También se efectúan mediciones antropométricas. Las más usadas son el peso y la talla. Otras mediciones pueden estar dirigidas a medir varios pliegues subcutáneos para estimar la cantidad de grasa corporal.

De las mediciones del peso y de la talla se puede obtener:

El peso ideal para la talla: existen tablas que han estudiado el peso que debe tener una persona respecto a su talla, buscando la asociación que se relaciona con la mejor sobrevida.
Para usar una de estas tablas, se busca el peso que debería tener la persona para su talla (por ejemplo, si mide 170 cm y es hombre, debería pesar 77 kg). Luego se calcula la relación de este peso "ideal" con el peso "real" (por ejemplo, si la misma persona del ejemplo anterior pesa 84 kg, tiene un sobrepeso de 9%). El rango aceptado como normal es hasta 10% sobre el valor de referencia. Si la persona está más de 10% bajo la recomendación, podría tener un compromiso nutricional (esto no es aplicable a gente joven de contextura delgada). Sobre 20% se considera que la persona está obesa.
Es conveniente tener presente que estas tablas no son enteramente confiables, sino que sirven de orientación solamente ya que hay una serie de variables que también deben ser consideradas: la contextura de la persona, su edad, la etnia de la cual procede, etc.

Otra forma de expresar la relación del peso con la talla es mediante el índice de masa corporal. Esta medición relaciona el peso (en kg), con la talla (en metros) elevada al cuadrado:

Según el valor obtenido, se clasifica la persona en alguno de los siguientes rangos:

Piel y anexos:

Un aspecto interesante de este cálculo es estimar cuánto debería pesar una persona para no superar el índice de masa corporal de 25 que se considera como el límite de lo normal. Se mide la talla, se eleva al cuadrado, y el resultado se multiplica por 25 (p.ej.: si la talla es 1,7 metros, al cuadrado es 2,89, y al multiplicar por 25 se obtiene 72,2 que sería es el peso máximo en kilos considerado normal para una talla de 1,7 m).

La piel es el órgano que cubre toda la superficie corporal y al examinarla se deben evaluar los siguientes aspectos:

Color. La coloración de la piel depende de varias característica.

Cantidad de pigmento melánico (melanina). Esto depende de la raza, la herencia y la exposición al sol. Es normal que en ciertas zonas del cuerpo exista una mayor pigmentación, como en pezones, genitales externos o alrededor de orificios naturales.

Riqueza de capilares sanguíneos, perfusión tisular, cantidad de hemoglobina, oxigenación y grosor de la piel. Según esto se puede observar un tono rosado, rubicundo, pálido, cianótico. Esto se notará mejor en personas de raza blanca (caucásicos). Una buena perfusión tisular junto a niveles adecuados de glóbulos rojos oxigenados, produce una coloración rosada; en anemia, se aprecia palidez (especialmente en mucosas, lengua, conjuntiva palpebral, palma de manos, lechos subungueales); en poliglobulias (gran cantidad de glóbulos rojos) existe un aspecto rubicundo; una oxigenación defectuosa, con mayor cantidad de niveles de hemoglobina reducida, se asocia a cianosis (lechos ungueales, orejas, labios, lengua, mucosas en general); estados de shock (colapso circulatorio), con vasoconstricción cutánea, se asocian a palidez y frialdad (que se palpa mejor en manos, pies, orejas, punta de la nariz).

La presencia de otros pigmentos. Estos pueden ser de distinta naturaleza. El aumento de bilirrubina sobre 2 mg/dL se traduce en ictericia; el aumento de carotenos, tal como ocurre en bebés con alta ingesta de zanahorias, da lugar a una coloración amarillenta.

Varias enfermedades se asocian a cambios en la coloración de la piel. En hemocromatosis (depósitos aumentados de fierro), insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison), cirrosis hepática, insuficiencia renal crónica, la piel se oscurece.

Como resultado de fenómenos físicos, como ocurre en zonas del cuerpo que se hiperpigmentan por efecto de roces (p.ej.: en el cuello) o por traumatismos repetidos. Personas que pasan mucho tiempo frente a braceros adquieren en las zonas más expuestas al calor una pigmentación reticulada.

Cambios localizados de coloración. En el embarazo, y, a veces, por estrógenos, puede aparecer una mayor coloración en la cara, especialmente en las mejillas, que se conoce como cloasma gravídico; pacientes con lupus eritematoso también pueden presentar eritema en las mejillas (por la distribución que adopta, se conoce como "mariposa lúpica").

Lo opuesto a lo anterior sucede cuando falta el pigmento melánico, tal como ocurre en el albinismo, que es una condición generalizada, de base genética; el vitiligo, que es una alteración localizada por desplazamiento del pigmento; o zonas de descoloración, como ocurre en las cicatrices.

Humedad y untuosidad.

Humedad. Es una cualidad que depende de la hidratación, la acción de las glándulas sudoríparas, el calor ambiental y el estado neurovegetativo.

Untuosidad. Es la condición oleosa que puede adquirir la piel por efecto de las glándulas sebáceas.

Lesiones cutáneas.

Al examinar las lesiones o alteraciones de la piel es necesario fijarse en aspectos como los siguientes:

Las características de las lesiones más elementales (p.ej.: si son máculas, ronchas, pápulas, etc.).

Cómo han evolucionado desde su aparición.

Su ubicación en el cuerpo. En este sentido conviene fijarse si son: (a) únicas o múltiples; (b) simétricas o asimétricas; (c) localizadas o generalizadas; (c) de distribución centrípeta (tronco y abdomen) o centrífuga (de extremidades); (d) ubicación preferente (p.ej.: zonas expuestas al sol); (e) su distribución en el cuerpo (p.ej: siguiendo un dermátomo en el herpes zóster).

Si las lesiones tiende a confluir.

Los síntomas a los que se asocian (p.ej.: dolor, prurito, sensación de quemazón).

Las circunstancias en las que aparecen (p.ej.: con relación a un determinada enfermedad o por uso de medicamentos).

En ocasiones es necesario precisar si el paciente ha viajado, sus condiciones sociales, contacto con personas que tengan lesiones similares, contacto con animales, actividad laboral, etc.

Las lesiones cutáneas pueden ser elementales, si es la primera manifestación (p.ej.: pápulas, vesículas), o secundarias, si son consecuencia de otra lesión que apareció primero (p.ej.: costras, cicatrices).

A continuación se describen distintas lesiones que es posible encontrar:

Eritema. Es un enrojecimiento de la piel. Se produce por una vasodilatación o un aumento de la perfusión. Al aplicar presión, la lesión tiende a blanquearse.

Mácula. Es una mancha no solevantada; es un cambio localizado de la coloración o de la consistencia. El color dependerá del mecanismo que la produce (p.ej.: blanquecina, amarilla, café-negruzca, azul). Puede originarse por depósito de pigmentos (p.ej.: hemoglobina, melanina), vasodilatación, déficit de melanina (p.ej.: vitiligo).

Pápula. Es una lesión solevantada, circunscrita, de menos de 1 cm, de forma variable (redonda, poligonal, oval, umbilicada). Su superficie puede ser suave, erosionada o papilomatosa.

Nódulo. Es una lesión sólida, redondeada, mayor de 1 cm, bien circunscrita. Su superficie puede ser suave, ulcerada o escamosa. Es equivalente a una pápula, pero mayor de 1 cm.

Tumor. Es una lesión circunscrita que se produce por proliferación celular; puede ser benigna o maligna.

Vesícula. Es una lesión de contenido líquido, solevantada, circunscrita, de menos de 1 cm, con una cubierta que generalmente está a tensión. El contenido puede ser claro, turbio o hemorrágico. En las mucosas, las vesículas habitualmente se rompen y quedan erosiones.

Ampolla o bula. Es una lesión de contenido líquido, solevantada, circunscrita, de más de 1 cm, con una cubierta tensa o flácida. El contenido puede ser claro, turbio o hemorrágico.

Ulceración. Es una solución de continuidad que compromete la epidermis y parte de la dermis, de modo que al sanar deja una cicatriz. Si la ulceración es lineal, se llama fisura. Si la ulceración afecta una mucosa, se llama afta.

Costra. Es una lesión que se produce por desecación de exudados (sanguinolentos o serosos).

Liquenificación. Es un engrosamiento de la epidermis y, a veces, de la dermis, como consecuencia de rascarse durante un tiempo prolongado.

Otras alteraciones de la piel que se pueden encontrar son:

Telangiectasia. Es una dilatación permanente de capilares superficiales.

Petequia. Es una lesión por extravasación de sangre del tamaño de la cabeza de un alfiler.

Equímosis. Es lo que se conoce como "moretón" y se debe a extravasación de sangre.

Víbice. Es una lesión de forma lineal debida a extravasación de sangre (p.ej.: debido a un golpe con látigo).

Efélide. Es lo que se conoce como "peca" y se debe a concentración localizada de pigmento melánico.

Pulso arterial.

En esta sección se presentan aspectos del pulso arterial solamente, ya que el pulso venoso se verá más adelante, en el examen del cuello.

El pulso arterial depende de las contracciones del ventrículo izquierdo, la cantidad de sangre que es eyectada en cada sístole, la frecuencia y ritmicidad con que ocurre, y la onda de presión que se produce a través del sistema arterial que depende también de la distensibilidad de la aorta y de las principales arterias, y de la resistencia arteriolar periférica.

El pulso normal se palpa como una onda cuya fase ascendente es más rápida y el descenso más suave. Normalmente tiene una amplitud que permite palparlo fácilmente y una ritmicidad regular.

El pulso arterial se puede palpar en distintas partes del cuerpo. Los más buscados son los siguientes:

Pulso carotídeo, en el cuello, sobre cada arteria del mismo nombre.

Pulso axilar, en los huecos axilares.

Pulso braquial, en el pliegue de los codos, en su cara anterior, hacia medial.

Pulso pedio, en el dorso de los pies. Habitualmente se palpa medial al tendón extensor del ortejo mayor, pero en algunos casos es necesario abarcar un área un poco más lateral.

Pulso tibial posterior, detrás de los maléolos internos de cada tobillo.

Para examinar el pulso se busca un lugar donde el latido se palpe en forma nítida. El radial y el braquial son habitualmente los más usados, pero cualquier otro podría servir.

Cuando se palpa el pulso arterial, se deben precisar son los siguientes aspectos:

La forma de la onda del pulso, con su fase ascendente y descendente. Ocasionalmente se puede palpar alguna escotadura en alguna de estas fases (p.ej., en el pulso dícroto, en la fiebre tifoídea, de palpa una escotadura en la fase descendente).

La amplitud de la onda del pulso, desde su comienzo hasta el máximo. Puede estar normal, aumentada (p.ej., el pulso céler de la insuficiencia aórtica), o disminuida (p.ej., en la estenosis aórtica). También es conveniente fijarse en la velocidad de ascenso del pulso que puede ser rápida (p.ej., en el pulso céler) o lenta (p.ej., en la estenosis aórtica, en la que se describe un pulso parvus, por su poca amplitud, y tardus, por su ascenso lento).

La frecuencia de los latidos. Lo normal es que sea entre 60 y 85 latidos por minuto (lpm). Sobre los 90 lpm se habla de taquicardia y bajo los 60 lpm se habla de bradicardia.

La ritmicidad, que se refiere a si la secuencia de los latidos es regular o irregular, en cuyo caso existe una arritmia. Lo normal es que el pulso sea regular y cada uno de los latidos tenga la misma distancia respecto al anterior, con pequeñas variaciones que se producen con la respiración.

Tipos de pulsos arteriales:

Pulso céler o en martillo de agua: es un pulso amplio, de ascenso rápido. Se encuentra principalmente en la insuficiencia aórtica de gran magnitud. Una maniobra que sirve para reconocerlo es tomando el antebrazo del paciente por la cara anterior, cerca de la muñeca, y levantándolo sobre el nivel del corazón. El signo se considera positivo si al elevar el brazo, el pulso se siente con mayor fuerza.

Pulso amplio o magnus: ocurre en estados hiperdinámicos, como embarazo, anemias, estados febriles, fístulas arteriovenosas, etc. Es de mayor amplitud.

Pulso bigeminado: se presentan dos latidos, seguidos por una pausa, y habitualmente el segundo latido es un extrasístole que se acopla a un latido normal; se encuentra en intoxicaciones por digital.

Arritmia completa: se caracteriza porque el pulso es irregular en todo sentido, tanto en la frecuencia como en la amplitud, tal como ocurre en la fibrilación auricular que es la causa más frecuente.

Pulso irregular debido a la presencia de extrasístoles, que son latidos que se producen en distintos momentos del ciclo cardíaco y pueden generar una gran variedad de arritmias con distinto pronóstico según su naturaleza.

Arritmia respiratoria: consiste en un aumento de la frecuencia en concomitancia con la inspiración; es más frecuente de encontrar en personas jóvenes.

Pulso filiforme: es un pulso rápido, débil, de poca amplitud, que se encuentra en pacientes con hipotensión arterial, deshidratados, o en colapso circulatorio (shock).

Pulso paradójico: es la acentuación de un fenómeno que normalmente ocurre durante la inspiración y que consiste en que al aumentar la presión negativa dentro del tórax, el corazón expele menos sangre y disminuye la amplitud del pulso. En algunas enfermedades esto se acentúa, tal como ocurre en pericarditis constrictiva, taponamiento cardíaco, enfisema importante, o embolías pulmonares que comprometen el lecho vascular. Este fenómeno se puede documentar mejor al tomar la presión arterial con un esfigmomanómetro. El signo se considera positivo si durante la inspiración ocurre una disminución de la presión sistólica en más de 10 mm de Hg o sobre un 10% del valor basal.
Conviene tener presente que en el pulso venoso, tal como se puede observar en la vena yugular, si normalmente la vena se tiende a colapsar durante la inspiración por la presión negativa intratorácica, en un taponamiento cardíaco, paradojalmente se produce una ingurgitación de la vena.

Pulso parvus et tardus: se puede encontrar en estenosis aórticas importantes; el pulso es pequeño (parvus) y el ascenso es lento (tardus).

Pulso alternante: se puede encontrar en cuadros de insuficiencia cardíaca avanzada.

Pulso dícroto: se caracteriza por una melladura en la fase descendente y ocasionalmente se puede encontrar en cuadros de fiebre tifoídea.

Representación gráfica de los pulsos:

Para presentar en forma resumida el resultado del examen de los distintos pulsos, en lo que se refiere a su amplitud, se recurre a un dibujo esquemático de la figura humana o un esquema lineal. Estas representaciones tienen la ventaja que comparan la intensidad de los pulsos en los distintos sectores y de un lado del cuerpo respecto a su homólogo. La escala usada es la siguiente:

Auscultación de los pulsos:

Algunos pulsos deben ser auscultados por la posibilidad de encontrar soplos debidos a un flujo turbulento, habitualmente secundarios a una estenosis. En la región del cuello, donde se proyectan las arterias carótidas, se pueden auscultar dos tipos de soplos. En la base del cuello, aquellos que vienen irradiados desde la válvula aórtica del corazón. En la región del ángulo de la mandíbula, donde la carótida se bifurca en su rama interna y externa, se pueden auscultar soplos debidos a una estenosis de la arteria.

También la auscultación ayuda para identificar otros soplos por estenosis o flujos turbulentos: de arterias renales (en el epigastrio, a ambos lados de la línea media), ilíacas (en las fosas ilíaca), femorales (por debajo de los ligamentos inguinales).

Respiración.

En esta parte del examen físico interesa fijarse cómo la persona respira. La frecuencia respiratoria debe ser de 12 a 20 respiraciones por minuto. En adultos, se habla de taquipnea si la frecuencia respiratoria es sostenidamente sobre 20 respiraciones por minuto y de bradipnea, si es menor de 12 respiraciones por minuto. Los recién nacidos tienen frecuencias respiratorias más elevadas que los adultos.

Cuando se cuenta la frecuencia respiratoria, conviene que la persona no se de cuenta. Para esto se simula estar tomando el pulso, pero en realidad se está observando la respiración.

Normalmente la espiración es un poco más prolongada que la inspiración (relación inspiración:espiración = 5:6).

En una inspiración normal, se expande el tórax por acción del diafragma y los músculos intercostales. Al bajar el diafragma, el contenido del abdomen se comprime y éste se vuelve más prominente. Si el paciente está acostado y se coloca una mano sobre la región alta del abdomen, se siente que con cada inspiración la mano se empujada hacia arriba. Esto cambia cuando el diafragma no está funcionando como ocurre en algunas insuficiencias respiratorias. En este caso, el tórax se expande por acción de la musculatura intercostal y otros músculos accesorios, se genera una presión negativa dentro del tórax que arrastra al diafragma hacia arriba y a nivel del abdomen, en vez de observarse una prominencia, ocurre una depresión. Esto se ha llamado respiración paradójica.

El predominio costal de la respiración, que depende más de la musculatura intercostal, o el predominio abdominal, que depende más del diafragma, puede variar. En pacientes con ascitis o en mujeres embarazadas, predomina una respiración de tipo costal. En cambio, la presencia de dolor costal, determina un patrón de tipo abdominal.

Los pacientes que tienen una obstrucción bronquial difusa (p.ej.: crisis asmática o limitación crónica del flujo aéreo) presentan una espiración prolongada que se efectúa con un esfuerzo muscular para expeler el aire; a pesar de este esfuerzo activo, los pacientes atrapan aire en sus pulmones y el tórax se observa hiperinsuflado.

Cuando existe una obstrucción de la vía aérea alta (laringe, cuerdas vocales, tráquea) la inspiración se efectúa con dificultad. Esto da origen a una retracción de los huecos supraclaviculares y espacios intercostales durante la inspiración (tiraje) y un ruido audible a distancia debido a la dificultad del paso del aire (cornaje o estridor).

Además de examinar la forma como la persona respira, conviene observar otros aspectos tales como si tiene cianosis en los labios o en la lengua, si sus dedos presentan hipocratismo (dedos en palillo de tambor), si se presenta aleteo nasal (p.ej.: en niños con insuficiencia respiratoria), si el paciente mantiene sus labios fruncidos durante la espiración para aumentar la presión intratorácica y evitar el colapso de la vía respiratoria fina (p.ej.: en enfisematosos).

Según las características de la respiración, se distinguen las siguientes formas:

Hiperpnea o hiperventilación: se caracteriza porque la amplitud y frecuencia están aumentadas. La polipnea es una respiración rápida y superficial. Estas formas de respiración se pueden ver en estados febriles, sepsis, embolías pulmonares, etc.

En las acidosis metabólicas se puede observar una respiración de mayor amplitud, que se conoce como respiración de Kussmaul.

Respiración periódica de Cheyne-Stokes: se caracteriza porque después de apneas de 20 a 30 segundos de duración, la amplitud de la respiración va aumentando progresivamente (fase en "crescendo") y, después de llegar a un máximo, disminuye hasta llegar a un nuevo período de apnea (fase en "decrescendo"); esta secuencia se repite sucesivamente. Se observa en insuficiencia cardíaca y algunas lesiones del sistema nervioso central.

Respiración de Biot: es una respiración que mantiene alguna ritmicidad, pero que es interrumpida por períodos de apnea. Cuando la alteración es más extrema, comprometiendo la ritmicidad y la amplitud, se llama respiración atáxica. Ambas formas se observan en lesiones graves del sistema nervioso central.

Temperatura.

El organismo en condiciones normales mantiene la temperatura corporal dentro de un rango estrecho, independientemente de las variaciones del medio ambiente. A nivel de las axilas, en personas sanas, estos valores oscilan entre 36,2ºC y 37,0ºC (grados Celsius). Normalmente la temperatura es un poco mayor en la tarde, cerca de las 20 horas, y más baja en la madrugada. Esta es una variación de tipo circadiano.

Se considera que una persona tiene fiebre cuando la temperatura registrada en la axila o la ingle supera los 37ºC; si es en la boca, sobre 37,3ºC y en el recto, sobre 37,6ºC. El pulso sube 10 a 15 latidos por minuto por cada grado de fiebre sobre 37ºC. La respiración también se acelera. Cuando el pulso aumenta menos de lo que se espera, se habla de una bradicardia relativa. Las personas pueden tener diferente sensibilidad para presentar fiebre. Los niños desarrollan temperaturas elevadas con más facilidad. En cambio, los ancianos y los pacientes con insuficiencia renal, pueden no presentar fiebre a pesar de estar con un cuadro infeccioso.

La temperatura se registra con termómetros que pueden ser rellenos de mercurio o de tipo electrónicos. Los de mercurio son los más usados. Estos hacen uso de la propiedad del mercurio de expandirse con el aumento de la temperatura. Para que la lectura sea confiable es necesario agitar el termómetro para hacer descender la columna de mercurio. Luego se coloca en el paciente de forma tal que se produzca un buen contacto entre la punta del instrumento y la piel o las mucosas, según sea el caso. Se deberá dejar un tiempo suficiente para que el mercurio se expanda y se pueda leer la temperatura correcta una vez que se ha alcanzado una estabilidad.

En países como Estados Unidos se usan termómetros graduados en grados Fahrenheit (ºF). En estos casos, 37ºC corresponden a 98,6ºF.

Fórmula para cambiar de ºC a ºF:

ºF = (ºC x 9/5) + 32

Fórmula para cambiar de ºF a ºC:

ºC = (ºF - 32) x 5/9.

Se habla de fiebre de origen desconocido cuando una persona evoluciona con fiebre importante durante más de 2 a 3 semanas, y que a pesar de un estudio bastante extenso, no se encuentra su causa. Estas situaciones obligan a considerar más posibilidades diagnósticas incorporando algunas que característicamente tienen evoluciones prolongadas o se asocian a gérmenes difíciles de aislar.

Se habla de una fiebre facticia cuando la persona simula estar con fiebre y engaña al médico o su familia. Habitualmente detrás de esta actitud existe alguna intención secundaria (p.ej., conseguir una licencia médica) o un trastorno de personalidad. El médico debe saber cuándo considerar esta posibilidad, que afortunadamente se da con poca frecuencia. En ocasiones debe vigilar personalmente el registro de la temperatura.

Presión arterial.

La presión arterial representa la presión de la sangre dentro de las arterias. Habitualmente se registra con un esfigmomanómetro.

Características de los esfigmomanómetros.

Constan de un manguito con una bolsa de goma, de forma rectangular, que se puede inflar y que está forrada por un género grueso, de mayor longitud, de modo que sea posible rodear el perímetro del brazo. Con un sistema de fijación se evita que el género se distienda al aumentar la presión dentro de la bolsa de goma, y de esa forma el brazo se comprime. Las presiones se registran en una escala, que puede ser de mercurio, un reloj, o una pantalla, según el sistema usado.

El esfigmomanómetro:

El esfigmomanómetro consta de un sistema para ejercer presión alrededor de un brazo (o pierna) y de una escala que permite conocer la presión aplicada desde el exterior. Tiene una manguita formada por una bolsa de goma, de forma rectangular, que se comunica con el sistema de medición de la presión y que se puede inflar con una pera de goma o sistemas automáticos. La bolsa de goma está rodeada por una funda de género grueso, que tiene un sistema que permite fijar la manguita alrededor del brazo, evitando que se suelte o se movilice y, también, hace posible que la presión aplicada externamente, se transmita al brazo.

La manguita debe tener un tamaño proporcional al largo y grosor del brazo. En niños se usan manguitas más pequeñas; en adultos, son más grandes y en personas obesas, más grandes aún. La bolsa de goma de la manguita debe cubrir en los adultos el 80% del perímetro del brazo y el 100% en los niños.

Medición de la presión arterial.

Al aplicar la manguita en el brazo, ésta debe quedar en el tercio medio, y el borde inferior, 2 a 3 cm por encima del pliegue antecubital. No debe quedar suelta, sino que ajustada y segura. La mitad de la bolsa de goma debe ubicarse por donde está pasando la arterial braquial (humeral). El brazo debe estar desnudo, sin ropa que comprima o dificulte la colocación de la manguita.

Se prefiere tomar la presión arterial en el brazo, estando el paciente sentado, y teniendo el brazo apoyado sobre una mesa. La manguita debe quedar a la altura del corazón, ni más alto, ni más bajo, ya que esto influye en la medición. Conviene que el paciente esté cómodo, con su musculatura relajada. Las contracciones musculares interfieren con la medición. La manguita debe ser proporcional al tamaño de la extremidad. En personas obesas (y cuando se toma la presión en el muslo), se deben usar manguitas más grandes. Si esto no se cumple, se tienden a registrar presiones más elevadas.

La presión conviene medirla por lo menos unas dos veces, separadas entre ellas por 30 o más segundos. La presión que se registra en posición sentado puede ser un poco más alta que en decúbito supino. Las mediciones que se efectúen en controles posteriores conviene hacerlas en la misma posición para facilitar la comparación.

3. IMPRESIONES DIAGNÓSTICAS

Se dará una o varios diagnósticos basados en los hallazgos encontrados en el examen físico y sustentados por la anamnesis. Se anotan los nombres de las enfermendades sistémicas y orales.

4. EXAMENES COMPLEMENTARIOS

Son aquelleas pruebas que solicitamos para confirmar un diagnóstico ( biopsias, imagenología, fotografías, modelos de estudio, interconsultas y exámenes de laboratorio ).

5. DIAGNÓSTICOS DEFINITIVOS

Es el nombre de las posiblres enfermedades o patologías del paciente.

6. PRONÓSTICO

Indica la probabilidad de éxito o fracaso que pueda tener el tratamiento que se va ha realizar.

7. PLAN DE TRATAMIENTO

Se consignarán todas las etapas del tratamiento. Se realizará de forma ordenada y lógica. Se debe contemplar el tratamiento ideal y el tratamiento real para que el paciente escoja de acuerdo a sus condiciones socio-económicas el plan que más se acomode a sus necesidades y capacidades.

8. EVOLUCIÓN

Se debe anotar paso a paso cada uno de los procedimientos efectuados y sus posibles complicaciones, la medicación ordenada, los materiales utilizados, la técnica anestésica utilizada, la hora de la atención, duración del procedimiento, el estado en que se recibe el paciente y como se va el paciente.

9. EPICRISIS

Es el resumen de los aspectos más relevantes de la atención que se ha brindado al paciente. Se debe anotar: identificación, motivo de consulta, historia de la enfermedad actual y aspectos más sobresalientes de la evolución de la enfermedad. Se utiliza para realizar interconsultas o remitir al paciente.

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No hay respuesta

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respuesta débil

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respuesta normal

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hiperreflexia

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hiperreflexia y clonus

 

 

 

 

1.- Estado mental

Su aspecto cualitativo corresponde al campo de la psiquiatría, de tal modo que nos referiremos al análisis cuantitativo, reconociendo los siguientes niveles de conciencia: normal, obnubilación, sopor y coma.

a.- Normal. En este nivel, el individuo esta alerta, atingente ante las circunstancias, existe una adecuada respuesta ante el interrogatorio, y la orientación temporo espacial está conservada.

b.- Obnubilación. Significa un grado menor de compromiso, en que el alerta está conservado, pero existe dificultad en la orientación temporal y/o espacial. Puede acompañarse de confusión, delirio y transtorno de la ideación.

c.- Sopor. Existe franca disminución del alerta, tendiendo el paciente a permanecer dormido, lo cual implica disfunción de la formación reticular. Sin embargo, mediante estímulos externos, mas o menos intensos es posible despertarlo, y dependiendo de la dificultad con que esto se logre será catalogado de superficial, mediano o profundo.

d.- Coma. Indica una alteración severa de la formación reticular, siendo su principal característica la inconsciencia. En efecto, no es posible atraer la atención del individuo, aún con estímulos nociceptivos intensos, y ante el dolor solo reacciona con movimientos de extremidades o muecas faciales. En general, los reflejos tendíneos, cutáneos y pupilares están presentes. La expresión máxima es el coma profundo, en que existe mínima reacción a los estímulos dolorosos, arreflexia tendinosa y relajación de la musculatura. Puede acompañarse de rigidez de extenso pronación, esto es, extenso-abducción de los miembros superiores y extensión de los inferiores debida a la supresión de los influjos inhibidores de orígen extrapiramidal.

En el coma vigil y en el mutismo aquinético, la persona está despierta, sigue con los ojos pero no percibe al medio ambiente.

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2.- Lenguaje.

El lenguage, como forma de comunicación, requiere por una parte de adecuada recepción, comprensión y formulación del mensaje, funciones establecidas en los hemisferios cerebrales y por otra de indemnidad del funcionamiento de los órganos de la emisión y articulación de las palabras. Cuando la alteración corresponde a lo primero hablamos de afasia (si es completo) o disfasia ( si es parcial) y en el segundo caso de anartria o disartria.

En general se asocia el lenguaje al hemisferio dominante, que en la mayoría de los casos corresponde al lado izquierdo, en los sujetos diestros. Por lo tanto, esta información será fundamentamental en la exploración del lenguage, al igual que la investigación de defectos perceptivos (auditivos, visuales etc.).

a.- Afasia (disfasia). (Tabla 1). Puede distinguirse la afasia motora o de Broca, en que se afecta la expresión verbal, quedando el vocabulario restringido a unas pocas palabras o fórmulas estereotipadas. Estos pacientes hablan poco, al estar conscientes de sus limitaciones y sufren por ello. Corresponde a lesiones de la porción inferior de la tercera circunvolución frontal (área de Broca) o a la región posterior del área temporoparietal. Esto último puede dar lugar a disfasia nominativa en la cual solo se pierde la capacidad para nombrar objetos. La afasia sensitiva o de Wernicke aparece en lesiones limitadas a la parte posterior de la primera circunvolución temporal y lóbulo parietal adyacente (área de Wernicke). En ella se distingue las palabras de los demás sonidos, pero el paciente no las comprende. La afasia central implica una alteración en la comprensión y expresión del lenguaje y se debe por lo general a lesiones temporoparietales extensas. La dificultad en la comprensión, impide a estos enfermos darse cuenta de sus errores y por lo general hablan mucho con serias dificultades verbales y gramaticales haciéndose incomprensibles.

b.- Disartria (anartria). Se produce por dificultad en el funcionamiento de los órganos de la fonación ( labios, paladar, lengua y laringe). El volúmen y contenido del lenguage está conservado pero la enunciación está distorsionada. Se debe diferenciar de la afonía o disfonía en que el volúmen de la voz está comprometido. La lesión puede estar localizada en el sistema extrapiramidal (Parkinson, degeneración hepatolenticular), troncoencéfalo, cerebelo (palabra silabeada o escandida) o enfermedades musculares (distrofias musculares, miastenia).

Un caso particular lo constituye la disartria espástica que es debida a a una enfermedad bilateral de la motonoeurona superior en el sindrome seudobulbar (lóbulos frontales) o tumores del tronco cerebral.

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3.- Cráneo y columna vertebral.

El examen del cráneo evalúa su tamaño, forma, presencia de puntos dolorosos, signos traumáticos (equímosis, heridas, hundimientos etc) y la auscultación de soplos.

En columna se investiga la presencia de deformaciones, dolor o limitación del movimiento, contracturas paravertebrales y signos traumáticos. Debe descartarse irritación meníngea, buscando rigidez de nuca y los signos de Kernig y Brudsinski. La rigidez de nuca consiste en resistencia a la flexión del cuello, el signo de Kernig en la imposibilidad de extender pasivamente la pierna cuando el muslo está en flexión y el de Brudsinski en la flexión de las extremidades inferiores como respuesta a la flexión del cuello. Estas maniobras deben ser realizadas con sumo cuidado, ya que efectuadas bruscamente pueden agravar la condición neurológica en ciertas circunstancias.

Es conveniente en esta etapa aprovechar de examinar las arterias carótidas a traves de la palpación (latido) y auscultación (soplos).

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4.- Nervios craneanos.

Debemos recordar que son 12 pares: 5 motores (motor ocular común, patético, motor ocular externo, espinal e hipogloso), 4 mixtos (trigémino, facial, golosofaríngeo y vago) y 3 sensitivos (olfatorio, óptico y auditivo)

- N. Olfatorio (I). La exploración consiste en hacer percibir al paciente olores fácilmente identificables (menta, vainilla, café etc.), que no deben ser irritantes ya que estimulan terminaciones dependientes del nervio trigémino. La pérdida del olfato, anosmia, se observa en lesiones traumáticas del piso anterior o tumores que comprometan el surco olfatorio (meningiomas). En general su examen no es rutinario y solo se realiza ante una sospecha puntual.

b.- N. Optico (II). Su examen detallado corresponde al oftalmólogo, pero una información adecuada es obtenida con el análisis del Fondo de ojo y de la percepción visual.

Fondo de ojo. Por medio del oftalmoscopio es posible evidenciar alteraciones retinianas relacionadas con enfermedades sistémicas, el estado de las arterias retinianas y esencialmente la calidad de la papila óptica. Esta puede estar alterada básicamente por atrofia o edema. En la atrofia, presenta un aspecto blanco nacarado o grisáceo y ocurre como cosecuencia de compresión del nervio o secundaria al edema. El papiledema se caracteriza por difuminación de los bordes de la papila (sobretodo el márgen temporal), elevación de esta, existencia de exudados o hemorragias y las venas aparecen distendidas con pérdida de su pulsación. El edema de papila es la traducción de hipertensión intracraneana o de neuritis óptica.

La percepción visual se logra a través de la estimación de la agudeza y del campo visual. La agudeza visual se mide por la capacidad de leer un texto a 30 cms. y si esto no es posible por la visión cuenta dedos, movimientos de la mano o aplicación de estímulos luminosos. Si está disminuída hablamos de ambliopía y si existe absoluta falta de visión, de amaurosis o ceguera.

El campo visual se establece utilizando aparatos especiales, pero una aproximación puede conseguirse comparándolo con el del observador, es decir, por confrontación. Para esto, el examinador se instala frente al paciente cerrando un ojo y tapando el correspondiente al paciente. Luego mueve los dedos desde la periferia pidiendo al enfermo que avise cuando esto ocurra, debiendo coincidir con su propia experiencia. La pérdida de la mitad del campo visual se denomina hemianopsia. Cuando se comprometen ambos sectores nasales o temporales la hemianopsia es heterónima (lesión quiasmática) y homónima si afecta el campo nasal ipsilateral y temporal del otro ojo (lesión retroquiasmática). Si el defecto es en cuadrante se denomina cuadrantopsia y corresponde a lesión de las fibras recurrentes en el lóbulo temporal (Fig. 1 <../cvisual.html>).

Debemos recordar que la aferencia de los reflejos pupilares que veremos mas adelante está dada por el nervio óptico y en consecuencia es otro elemento para evaluar su funcionamiento.

c.- N. oculomotor o motor ocular comun (III), troclear o patético (IV) y motor ocular externo o abductor (VI). Se estudian al mismo tiempo, puesto que en conjunto estan encargados de inervar la musculatura que mueve el ojo: recto interno, recto superior, recto inferior, oblicuo inferior (nervio oculomotor), oblicuo superior (nervio troclear) y recto externo (nervio motor ocular externo). La oculomotilidad puede afectarse en forma conjugada dificultándose la excursión de ambos ojos ya sea en sentido lateral (lesión cortical, cápsula interna o protuberancia) o vertical dando lugar al Sindrome de Parinaud (lesión mesencefálica). Tambien puede modificarse aisladamente (lesión nuclear o infranuclear) dando lugar a diplopia (visión doble) y observada como estrabismo (desviación del ojo). Las diferentes alteraciones se observan al solicitar al paciente que movilice ambos ojos, debiendo desaparecer la diplopia al ocluír uno de ellos. La mayoría de los movimientos oculares dependen del III nervio con excepción del movimiento horizontal hacia afuera que corresponde al VI (su alteración produce estrabismo convergente) y el desplazamiento hacia afuera y abajo que está dado por el IV(diplopia al mirar hacia abajo). El III nervio además inerva el elevador del párpado cuya afección da lugar a la caída del mismo o ptosis (Tabla 2).

De gran importancia es el estudio de las pupilas. La presencia de dilatación pupilar (midriasis) indica compromiso del III nervio (aneurismas carotídeos, compresión por hipertensión intracraneana) y lo contrario (miosis) señala daño del simpático cervical (junto a ptosis palpebral constituye el sindrome de Claude Bernard Horner), presente en lesiones mesencefálicas, bulbares, segmentos medulares C8-D1 y principalmente el ganglio estrellado o plexo pericarotídeo. Esto se puede exacerbar al aplicar luz, en que la pupila se achica (reflejo a la luz o fotomotor) o acercando (miosis) y alejando (midriasis) un objeto ( reflejo a la acomodación). La ausencia de la reacción a la luz, con conservación del reflejo a la acomodación constituye el signo de Argyll-Robertson, sugerente sobre todo de neurolúes, pero tambien presente despues de traumatismos oculares o herpes oftálmico.

d.- N. Trigémino (V). El componente sensitivo puede dar lugar a fenómenos deficitarios o irritativos (dolor). La exploración de la parte sensitiva se realiza aplicando estímulos tactiles y/o dolorosos en la cara, recordando su distrbución en 3 ramas: Primera u oftálmica (frente, parte anterior de la bóveda craneana, párpados superiores, dorso de la nariz y córnea), segunda o maxilar ( labio superior, nariz, párpado inferior y arcos cigomáticos) y tercera o mandibular (labio inferior, mentón,,parte inferior de la mejilla, conducto auditivo externo, región externa del tímpano, mitad superior del pabellón auricular, mucosa mandibular de la cavidad bucal, 2/3 anteriores de la lengua, y dura madre por encima de la tienda del cerebelo). Cuando la lesión es nuclear, la alteración es concéntrica y si es periférica sigue el trayecto de la rama respectiva. El reflejo corneal, mediado por la rama oftálmica, se logra estimulando la córnea con un trozo de algodón, con lo cual aparece contracción del orbicular del párpado del mismo lado como tambien del lado opuesto (reflejo consensual). Cuando la eferencia está comprometida (n.facial), el reflejo ipsilateral está ausente pero no así el consensual.

En las enfermedades en que predomina el factor irritativo (neuralgia esencial o secundaria del trigémino) la sintomatología está dada por descargas dolorosas características en una o varias ramas del trigémino que pueden aparecer espontáneamente o al aplicar estímulos tactiles en zonas determinadas (zonas gatillo).

La parte motora se examina pidiendo al paciente que aprete los dientes y desvie lateralmente la mandíbula lo cual pone en acción los músculos maseteros y pterigoídeos. El reflejo maseterino que consiste en el cierre brusco de la boca ante la percusión del maxilar inferior es otro elemento para explorar dicha función.

e.- N. Facial (VII). Principalmente inerva la musculatura de la cara y por lo tanto su indemnidad se investiga al observar la mímica facial. Si la lesión compromete a la neurona motora superior, en general se conserva, el movimiento de la frente y del orbicular de los párpados (inervación piramidal bilateral), en tanto que si corresponde a la neurona motora inferior (P.ej. Parálisis facial a frigore o de Bell) se afecta toda la hemicara. En este caso la oclusión del párpado no es posible (lagoftalmos), haciéndose visible la elevación normal del globo ocular (signo de Bell) y se acompaña de epífora (lagrimeo). Luego de cierto tiempo pueden aparecer síntomas irritativos como sincinesias (contracciones simultáneas de grupos musculares independientes) y contracturas (contracción global espasmódica o permanente de la hemicara). Según el sitio en que el nervio facial esté lesionado, pueden aparecer síntomas y signos asociados entre los cuales citaremos disminución del gusto de los 2/3 anteriores de la lengua (entre el ganglio geniculado y la cuerda del tímpano), alteraciones auditivas (a nivel del músculo del estribo) o estrabismo convergente (en la protuberencia, por su cercanía con el núcleo del nervio motor ocular externo).

La importancia del reflejo corneal se comentó en referencia al nervio trigémino. Otros reflejos que corresponden al nervio facial son: el nasopalpebral (cierre de los párpados ante la percusión de la región supraorbitaria), palmomentoniano (comentado mas adelante) y de Chvostek (contracción facial como respuesta a la percusión de la cara).

f.- N. Auditivo (VIII). Es responsable de la audición y del equilibrio (aparato vestibular). Aunque su examen acabado es del resorte del otorrinolaringólogo, mediante la aplicación de estímulos auditivos (tic-tac del reloj, frotamiento de dedos etc.), obtendremos una información bastante adecuada del estado de audición del paciente, que si está disminuída la llamaremos hipoacusia. Un hecho importante es distinguir si esta corresponde a un problema del nervio en si (sordera de percepción), o de las estructuras de conducción (sordera de conducción). Para diferenciarla se utiliza un diapasón que se hace vibrar alternadamente junto al meato auditivo externo (transmisión aérea) y sobre la apófisis mastoides (transmisión ósea), lo que se denomina test de Rinne.Cuando el compromiso es neural, ambas transmisiones están disminuídas, pero en grado menor la aérea. En el test de Weber, el diapasón se coloca en el centro de la frente, observándose en la hipoacusia de conducción que la vibración se percibe mas intensamente en el oído enfermo.

Las alteraciones del equilibrio se evidencian al observar la marcha del paciente, especialmente al exigirle posiciones forzadas, como caminar sobre una línea o permanecer con los pies juntos, los ojos cerrados y los brazos extendidos hacia adelante (prueba de Romberg), las cuales no podrán ser efectuadas en forma correcta, tendiendo a caer (latero pulsiones).

La presencia de nistagmus (oscilaciones oculares rítmicas) es otro elemento que indica disfunción del componente vestibular . Cuando se expresa en la mirada lateral, generalmente indica compromiso del nervio o de los canales semicirculares , en tanto que si ocurre en todos los sentidos de la mirada, es probable que su orígen esté localizado en el tronco cerebral. Un examen mas detallado se obtiene mediante la prueba calórica: la instilación de agua fría en la oreja provoca un nistagmus que bate en dirección opuesta al que se estimula y lo contrario sucede con el agua caliente ("el nistagmus huye del agua fría y se acerca al agua caliente").

El síntoma común de las enfermedades vestibulares es el vértigo, esto es la sensación de movimiento, en general rotatorio acompañado de náuseas, vómitos, inestabilidad y pérdida del equilibrio. El vértigo puede ser subjetivo (en relación al paciente) u objetivo (en relación a los objetos que lo rodean), teniendo ambos la misma significación clínica.

g.- N. Glosofaríngeo (IX). Específicamente se investiga examinando la sensibilidad gustatoria (utilizando sabores como sal, azúcar etc.), dolorosa y tactil del tercio posterior de la lengua. Debemos recordar que la sensibilidad gustatoria en el resto de la lengua corresponde al nervio facial y el tacto y dolor al nervio trigémino.

Si bien es cierto, el nervio glosofaríngeo tambien participa de la inervación de la faringe y otras zonas bucales, lo hace en conjunto con el nervio vago por lo cual su compromiso aislado es imposible de diferenciar.

La descarga dolorosa paroxística constituye la neuralgia del glosofaríngeo y es equivalente a la del trigémino.

h.- N. Vago (X). La alteración unilateral del nervio vago, asociada al glosofaríngeo conducirá a parálisis ipsilateral del velo de paladar (disfagia, especialmente para los líquidos que son regurgitados por la nariz), y disfunción de la cuerdas vocales (voz bitonal). Durante la fonación se observa desviación posterior de la faringe hacia el lado sano (signo de la cortina) La lesión bilateral da además transtornos vegetativos: vómitos, alteración del pulso, presión arterial, respiración etc.. Los reflejos velopalatino (elevación del paladar blando estimulando el velo) y faríngeo (constricción de la faringe retracción de la lengua ante un estímulo análogo) están abolidos.

i.- N. Accesorio (XI). Inerva los músculos trapecio y esternocleidomastoídeo, y consecuentemente su lesión produce dificultad o incapacidad para girar la cabeza hacia el lado sano y para levantar el hombro.

j.- N. hipogloso (XII). Al encargarse de la motilidad de la lengua, su disfunción dará lugar a desviación de esta hacia el lado enfermo , al protruír (en reposo se desvía hacia el lado sano), debilidad en sus diferentes movimientos y luego de algunas semanas se encuentra atrofia y fasciculaciones. Estos transtornos pueden dar lugar a disartria.

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4.- Sistema motor.

Básicamente comprende la evaluación de la postura, potencia muscular, tonus, reflejos y coordinación.

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a.- Postura. La inspección general del paciente, tanto en reposo como en movimiento, nos dará cuenta de posturas anómalas, que pueden originarse en un fenómeno deficitario o irritativo (distonías, compensación antiálgica). Del mismo modo, a traves de la palpación de las diferentes masas musculares indagaremos por la presencia de fasciculaciones o atrofias.

b.- La potencia muscular se aprecia pidiendo al paciente que realice diferentes tipos de movimientos en forma espontánea o contra resistencia. Si la disminución de fuerzas es parcial se denomina paresia y si es completa plejia. Si corresponde a una sola extremidad, se habla de monoparesia o monoplejia, hemiparesia o hemiplejia cuando se refiere al miembro superior e inferior del mismo lado, paraparesia o paraplejia si compromete ambas extremidaes inferiores y cuadriparesia o cuadriplejia si afecta las 4 extremidades.

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c.- El tonus es la resistencia muscular ofrecida al desplazamiento articular. Si está disminuída se llama hipotonía y si está aumentada hipertonía. La hipotonía puede ser de orígen periférico o central. La primera se debe a interrupción del arco espinal entre las cuales se puede citar las lesiones traumáticas, la tabes dorsal, esclerosis combinada y algunas neuropatías crónicas. En la hipotonía central están inhibidos los impulsos facilitadores vestibuloespinales y puede observarse en sindromes cerebelosos, shock medular y en comas de diversas etiologías.

La hipertonía puede ser espástica o "en navaja", en que disminuye luego de iniciar el movimiento ( lesiones piramidales), "en rueda dentada", en que existen sacudidas sucesivas ( lesión extrapiramidal), plástica, en que el aumento del tonus es parejo (Enfermedad de Parkinson) y distonías en que existen posturas anómales y la resistencia aumenta al tratar de corregirlas. Otro tipo de hipertonía son las contracturas antiálgicas, es decir la contracción muscular en respuesta a estímulos dolorosos. En problemas irritativos de las raíces lumbares, puede expresarse en el signo de Lasègue que es positivo cuando al flexionar el muslo sobre la pelvis, existe resistencia dolorosa al extender la pierna.

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c.- Reflejos. Podemos distinguir los reflejos tendíneos o mejor osteomusculares, superficiales y patológicos (Tabla 3).

Los reflejos osteomusculares se obtienen percutiendo los tendones, observándose una contracción súbita del músculo.En su evaluación es útil compararlos con la extremidad opuesta antes de catalogarlos de aumentados (hipereflexia) o disminuídos (hiporreflexia). Se consideran elementos de hiperreflexia, la exacerbación del mismo, el aumento del área reflexógena y la persistencia en el tiempo ante la elongación (clonus rotuliano y aquiliano).

Los reflejos comunmente examinados son: bicipital, tricipital, braquioradial, rotuliano y aquiliano.

Los reflejos superficiales consisten en la contracción de un grupo muscular determinado en respuesta a la estimulación de ciertos territorios cutáneos.

Destacamos los cutáneoabdominales y cremasterianos. Los cutáneoabdominales se obtienen estimulando la región umbilical lo que produce una contracción unilateral de la pared abdominal y sugieren a lesión piramidal. Los reflejos cremasterianos aparecen como una contracción del músculo cremáster ante la estimulación de la cara interna del muslo y tiene igual significado clínico que el anterior.

Los reflejos patológicos sólo están presentes ante una lesión neurológica. El signo de Babinski, consiste en la dorsiflexión (extensión plantar) del primer dedo del pie ante la estimulación del borde externo de la planta del pie ( normalmente la flexión es plantar) traduce un daño del tracto piramidal. Los reflejos de prehensión (al estimular la palma, la mano se cierra en forma involuntaria), palmomentoniano (contracción del mentón al estimular la palma de la mano) y succión ( succión al estimular la comisura labial), aparecen principalmente en lesiones frontales y por ser normales en los primeros meses de vida se denominan arcaicos.

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d.- Coordinación. El transtornos de la coordinación del movimiento que no es secundaria a paresia o alteración del tono se denomina ataxia y la mayoría tiene lugar en enfermedades del cerebelo o sus vías. Cuando compromete al vermis, es mas frecuente de observar en tronco, especialmente durante la deambulación en que la irregularidad del desplazamineto de las extremidades y las oscilaciones del cuerpo configuran la "marcha atáxica". La ataxia de extremidades, en cambio, se encuentra comunmente en los problemas hemisfericos. En estos casos la alteración es ipsilateral y se hace mas notoria pidiendo al paciente que toque alternativamente su nariz y el índice del examinador. Si esto no ocurre en forma correcta se habla de dismetría. Un equivalente en los miembros inferiores es la prueba talón-rodilla, en que el sujeto debe llevar alternadamente su talón a la rodilla y al tobillo opuesto. Además está dificultada la supinación y pronación sucesiva de la mano (adiadococinesia).

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5.- Sensibilidad.

Se investigan los diferentes tipos: tacto, dolor, temperatura, postural y vibratoria. El aumento de la sensibilidad se denomina hiperestesia y lo contrario hipoestesia. En relación al dolor hablamos de hiperalgesia, si está exagerada, hipoalgesia, cuando está disminuída o disestesia si la percepción es anormal. Al estudiar la sensibilidad, debemos recordar su distribución topográfica, lo que nos permitirá diferenciar y localizar el orígen de la perturbación.

El examen de la sensibilidad se lleva a cabo tocando diferente áreas corporales con un trozo de algodón (tacto), objeto punzante (dolor) o tubos con agua caliente y fría (temperatura). En la exploración del sentido postural se pide al paciente que con los ojos cerrados identifique el desplazamiento de las extremidades (generalmente el examinador moviliza hacia arriba y abajo los dedos del pie del paciente). En el caso de la sensibilidad vibratoria, se hace percibir la vibración de un diapasón colocado sobre superficies óseas (apófisis estiloides, maléolos etc.).

Este examen neurológico no demandará un gasto importante de tiempo y evitará pasar por alto algunos signos cuya significación clínica puede ser fundamental en la formulación del diagnóstico. Deberá ser claramente establecido en la hoja clínica del paciente, de manera que las modificaciones que puedan ocurrir en el tiempo puedan ser debidamente interpretadas por el equipo médico lo cual conducirá a una mejor orientación y toma de decisiones. Por otro lado, es un complemento del examen físico general, el que es necesario consignar oportunamente.

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- Examen del paciente en coma. Esta situación es relativamente comun en el enfermo neuroquirúrgico. Dado que no se cuenta con la colaboración del paciente el diagnóstico de localización suele plantear un problema difícil y en relación a ello queremos destacar algunos elementos que pueden ser de interés.

a.- Pupilas. La presencia de anisocoria indicará compresión del III nervio por herniación del lóbulo temporal y la ocurrencia de midriasis bilateral arrefléctica, severo compromiso del tronco encéfalo.

b.- Desviación conjugada de los ojos. Indica lesión hemisférica ( cuando es hacia el mismo lado del déficit) o de tronco ( cuando es hacia el lado opuesto)

c.- Reflejo oculocefálico. Consiste en la desviación de los ojos al rotar bruscamente la cabeza. Este signo desaparece en lesiones troncoencefálicas severas.

d.- En el paciente comatoso, la respuesta motora sólo serán posible ante la aplicación de estímulos dolorosos intensos. Para desencadenarlos son de utilidad la compresión de la apófisis mastoides (maniobra de Foix) o el pellizcamiento de los pezones. Nos permitirá apreciar plejias o paresias, como tambien rigidez de decerebración o decorticación (flexión de extremidades superiores y extensión de las inferiores).

e.- Debemos poner atención sobre la ocurrencia de signos traumáticos, recordando que las equímosis retroauriculares pueden señalar fractura de la base del craneo, al igual que las periorbitarias. La salida de LCR por nariz o meato auditivo externo nos indica que estamos frente a un traumatismo encéfalo craneano abierto (solución de continuidad de la dura madre).

f.- Alteraciones del ritmo respiratorio. La respiración de Cheyne- Stokes (alternancia de apnea con hipernea cuya ampliud crece y decrece) apunta a un daño de las estructuras hemisféricas profundas y ganglios basales. La respiración neurológica central ( con gran aumento de la frecuencia y amplitud en forma mantenida) indica disfunción del mesencéfalo. Finalmente la respiración atáxica (completamente irregular) señala compromiso del bulbo, al igual que que la variación del pulso y la presión arterial (tormenta vegetativa).

 

Mecanismos Defensa

MECANISMOS DEFENSA

 

Los mecanismos de defensa son dispositivos del yo, y tienen la función de protegernos de un acceso de miedo, angustia, tristeza, ira o rabia. reciben este nombre una serie de métodos o técnicas que utilizamos todas las personas con el fin de evitar la frustración que nos producen los  conflictos de nuestro psiquismo. Sentimientos, pensamientos o comportamientos, más o menos involuntarios, que aparecen como respuesta en situaciones con  percepción de peligro, los mecanismos ocultan o disminuyen los conflictos o factores estresantes que producen ansiedad.

 

Orgánicamente nos protegemos resistiendo a cualquier cambio extremo  mediante la conservación de la homeostasis. Nuestro organismo está estructurado  para mantener sus constantes metabólicas: ritmo cardiaco, presión arterial y temperatura corporal, por medio de una serie de mecanismos y sistemas, que le hacen resistente ante cualquier cambio.                                                                                                                                  Así como el conjunto de funciones organísmicas nos protegen, la homeostasis también la podemos aplicar  a la mente por medio de los mecanismos de defensa, ya que consisten en arrojar  fuera de la conciencia algún aspecto de la realidad, ya sea física o psicológica, y  su objetivo último es evitar el  dolor psíquico que esos conflictos pueden llegar a provocar, protegiendo nuestros límites de contacto, sean expresivos, de familiaridad, de exposición, corporales o de valores. Los mecanismos nos sirven para proteger las diferentes creencias, ideas, acciones, tabúes, mitos, razonamientos, expresiones.........arquetipos que forman parte de lo que somos, bloqueando la toma de conciencia y confundiendo el límite entre lo propio y lo del otro.

 

 

Mecanismos de defensa en Gestalt

 

“En terapia Gestalt las resistencias son consideradas como forma de energía orientada. Antes de ejercer resistencia, esta energía puede ir muy bien en sentido de una adaptación  o de una protección legítima. Dicha energía no es una fuerza inerte y se convierte en resistencia cuando disminuye el contacto, se bloquea o se anula. El objetivo de la terapia gestalt consiste, por tanto en lograr que la persona utilice al máximo su energía, aumentando así su capacidad de contacto y su potencial.”

 

INTROYECCIÓN

 

Todos nosotros crecemos mediante el ejercicio de la capacidad de discriminar, la que en sí misma es función del límite entre lo propio y lo otro. Tomamos algo del ambiente, le devolvemos algo al ambiente. Aceptamos o rechazamos lo que el ambiente tiene para ofrecernos. Podemos crecer únicamente si en el proceso de tomar, digerimos plenamente y asimilamos plenamente. Lo que hemos asimilado verdaderamente del ambiente pasa a ser nuestro para hacer lo que queramos.

Pero lo que tragamos íntegro, aquello que aceptamos indiscriminadamente, lo que ingerimos en vez de digerir, pasa a ser un parásito, un cuerpo extraño que hace de nosotros su morada. No forma parte nuestra aun que en apariencia lo sea, aún es parte del ambiente. Es fácil ver este proceso de crecimiento por asimilación,  de desestructuración y digestión,  desde un punto de vista físico. Crecemos y nos mantenemos mediante alimentos que no nos tragamos enteros, sino mediante alimentos que masticamos (con lo cual comienza el proceso de desestructuración) y digerimos (con lo cual se continúa el proceso cambiando aún más allá los alimentos hasta llegar a partículas químicas que el cuerpo puede utilizar).

 

El alimento físico una vez adecuadamente digerido y asimilado, pasa a ser  parte nuestra, se convierte en hueso, músculo y sangre. Pero alimentos que son tragados enteros, que engullimos, por así decir, no porque lo queremos sino por obligación, yacen pesadamente en el estómago. Nos ponen incómodos, queremos vomitarlos y

sacarlos de nuestros sistemas. Si no lo hacemos, si suprimimos nuestra incomodidad,

nuestra náusea y nuestro deseo de deshacemos de ellos, entonces finalmente logramos digerirlos dolorosamente o incluso nos intoxican.

 

El proceso psicológico de la asimilación es muy parecido a su contrapartida fisiológica. Conceptos, datos, patrones de conducta, valores morales, éticos, materiales y estéticos, todos provienen originalmente del  mundo externo. No hay nada en nuestras mentes que no provenga del ambiente de alguna manera, pero no hay nada en el ambiente para lo cual no haya una necesidad organísmica. Estas tienen que ser digeridas, asimiladas e integradas si han de convertirse en propias, en una parte de la personalidad.

Tales actitudes, modos de actuar, de sentir y de evaluar sin digerir en psicología se les denomina introyectos, y el mecanismo por el cual estos cuerpos extraños son agregados  a la personalidad nosotros lo denominamos introyección.

 

En otras palabras, los alimentos psicológicos que nos presenta el mundo, el alimento de datos y actitudes sobre los cuales se construye nuestra personalidad debe ser asjmilado  del mismo modo que nuestro alimento real, ha de ser desestructurado, analizado, desarmado y luego armado para que sea valor para nosotros. Si sencillamente se traga entero. no contribuye en absoluto al desarrollo de nuestra personalidad. Por el contrario, se torna en algo semejante a una casa tan  rep1eta de posesiones de otras personas que no hay lugar para los muebles propios.

 

Por lo tanto el peligro de la introyección es doble: En primer lugar el hombre que introyecta nunca tiene la oportunidad de desarrollar su propia personalidad porque esta muy ocupado asegurando los cuerpos extraños alojados dentro de su sistema. Mientras mayor es el número de introyectos con que se ha aparejado, menos lugar hay para que él se exprese e incluso descubra lo que él mismo es. y en segundo lugar, la introyección contribuye a la desintegración de la personalidad.

Si uno se traga entero dos conceptos incompatibles uno podrá encontrarse a sí mismo hecho pedazos en el proceso de tratar de reconciliarlos.

 

La introyección es el mecanismo neurótico mediante el cual incorporamos dentro de nosotros mismos, patrones, actitudes, modos de actuar y de pensar que no son verdaderamente nuestros. El introyector hace propias las ideas de los otros, está gobernado por los “deberías” morales de los otros. “Cuando la persona introyecta se sirve de mecanismos como el de intelectualizar las situaciones emocionales, en vez de vivirlas o sentirlas movilizando la energía de su organismo, en estas situaciones la persona se limita a “hablar” de sus emociones.”

En la introyección hemos corrido el límite entre nosotros y el resto del mundo tan demasiado hacia dentro de nosotros mismos que casi no queda nada nuestro.

Cuando el introyector dice "yo pienso" generalmente quiere decir "ellos piensan".

                                                          

PROYECCION

 

El reverso de la introyección es la proyección. Tal como la introyección es la tendencia a hacer de sí mismo (self) responsable de lo que de hecho es parte del ambiente, así  también la proyección es la tendencia de hacer responsable al ambiente de lo que se origina en el sí  mismo (self).  El bloqueo en la proyección esta unido a la angustia

que produce la incapacidad de contener la propia energía, es la proyección un rasgo de personalidad, una actitud, un sentimiento, una parte del comportamiento que pertenece a la persona sin ser sentida como propia, con lo que así evita apropiarse de su propia realidad.

 

Clínicamente reconocemos que la paranoia, caracterizada por el desarrollo de un sistema altamente organizado de ilusiones, es el caso extremo de la proyección, el paranoico es una personalidad altamente agresiva que siendo incapaz de soportar la responsabilidad. de sus propios deseos y  sentimientos se los adjudica a objetos o personas en el ambiente. Su convicción de que está siendo perseguido es de hecho la afirmación misma de que quisiera perseguir a otros. Pero la proyección existe también en formas menos extremas que ésta  y tenemos que tener cuidado en distinguir entre proyección, que es un proceso patológico y las suposiciones basadas en la observación, lo cual es normal y sano.

 

La mujer sexualmente inhibida que se queja de que todos le hace proposiciones,  o el hombre altivo, frío. retraído que acusa a los demás de ser poco amistosos con él, son ejemplos de proyección neurótica. En los dos casos son suposiciones basadas en sus propias fantasías, y no han reconocido que son solamente suposiciones. Además han rehusado reconocer su origen.

 

La creación artística también exige un tipo de comportamiento imaginativo proyectivo. A menudo el novelista llega a proyectarse literalmente en sus personajes y se convierte en ellos mientras escribe. Pero, a diferencia del neurótico proyectivo, no padece de la confusión de identidad, él sabe hasta dónde llega él y dónde comienzan sus personajes, aunque al calor de la actividad creativa puede perder, temporalmente, su sentido de límite y convertirse en otra persona.

El neurótico usa el mecanismo de proyección en sí mismo además de en el mundo, no sólo tiene la tendencia de desposeer sus propios impulsos, sino que también tiende a desposeer aquellas partes de él mismo de donde se originan aquellos impulsos. Les confiere, por así decir, una existencia objetiva fuera de él, de modo que puede culparlos de sus problemas sin encarar el hecho de que son parte de él mismo. En lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo,  víctima de las circunstancias.

 

En la proyección tratamos el límite entre nosotros y el resto del  mundo un poco demasiado a nuestro favor , de un modo que nos hace posible desposeer y renunciar a aquellos aspectos de nuestra personalidad que encontramos difíciles y ofensivas o poco atractivas. Y, además, por lo general son nuestros introyectos quienes nos llevan a los sentimientos de poca aceptación del si mismo y de la auto alineación que producen las proyecciones.

La personalidad introyectante que se confiere en el campo de batalla de ideas no asimiladas en guerra entre sí, encuentra su paralelo en la personalidad proyectiva, que hace del mundo el campo de batalla donde deben guerrearse sus conflictos privados. La persona excesivamente cautelosa , la cual le dice a uno que quiere tener amigos y ser querido y que al mismo tiempo declara “No se puede confiar en nadie, todos quieren joderle  a uno al menor descuido. Es in Introyector por excelencia.

                                                                                           

CONFLUENCIA

 

Cuando la persona no siente ningún límite entre él  mismo y el ambiente que le rodea, cuando siente que es uno con él, está en confluencia con el ambiente. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí.

Los niños recién nacidos viven en confluencia; no tienen ningún sentido de distinción entre dentro y fuera, entre ellos mismos y el otro. En momentos de éxtasis o concentración  extrema, la gente adulta también se puede sentir confluyendo con su ambiente, desaparecen los límites y la persona se siente más él mismo debido a que está  identificado con el grupo, normalmente sentimos en forma bastante aguda  el limite entre el yo-mismo y el otro, y su disolución temporal es experimentada como algo muy impactante.

 

Cuando este sentido de identificación total es crónico y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. No puede vivenciarse a sí mismo pues ha perdido todo sentido de sí  mismo.

La persona en la cual la confluencia es un estado patológico no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No sabe hasta dónde llega ella misma y dónde comienzan los demás.

No se da cuenta del límite entre si mismo y los demás, no puede hacer un buen contacto con ellos. Tampoco puede retirarse de ellos. De verdad, ni siquiera puede contactarse consigo mismo.

 

Estamos compuestos por millones de células. Si fuésemos una confluencia seríamos una masa informe y no habría organización posible. Por el contrario, cada célula está separada la una de otra por una membrana porosa, y esta membrana es el sitio de contacto y de discriminación en que se define lo que es "aceptado" y lo que es "rechazado". Sin embargo, si nuestras partes componentes, que no sólo operan como partes del ser humano total, sino que también realizan algunas funciones particulares, son juntadas y mantenidas en una confluencia patológica, entonces ninguna de ellas podría realizar su trabajo adecuadamente.

 

Tomemos como ejemplo una inhibición crónica: ganas de llorar reprimidas en varias ocasiones, ya que el deseo de llorar no fue permitido, con lo que se contrajeron deliberadamente los músculos del diafragma. Supongamos más aún que esta forma de comportamiento, que originalmente surgió como un esfuerzo consciente por suprimir la necesidad de llorar, se convirtiera en algo habitual y automático. La respiración y la necesidad de llorar se confundirían y se harían confluyentes entre sí. Entonces habríamos perdido ambas actividades, la capacidad de respirar libremente y la capacidad de llorar. Incapaz de sollozar, nunca soltaría ni concluiría su pena; es

incluso posible que luego de transcurrido un tiempo olvidaría el motivo de su pena.

 

Tanto la necesidad de sollozar, por una parte, como la contracción del diafragma como defensa en contra de la expresión de esta necesidad, forman una línea de batalla única y estabilizada de actividad y contractividad. Esta lucha perpetua transcurre todo el tiempo y en forma aislada del resto de la personalidad.

El hombre que está en confluencia patológica hace un ovillo de sus necesidades, sus emociones y sus actividades, resultando una confusión tal que no se da cuenta de que es lo que quiere hacer. Ni de cómo se lo está impidiendo.

 

Si la confusión entre la respiración y el sollozar, que mencionábamos antes, se mantiene por el tiempo suficiente, puede resultar un asma. La confluencia patológica tiene también serias consecuencias sociales. En la confluencia, se exige similitud y se niega la tolerancia de las diferencias. A menudo encontramos esto en padres que consideran a sus hijos como meras extensiones de ellos mismos. Tales padres carecen de la noción de que sus hijos están destinados a ser distintos a ellos en al menos algunos aspectos. Y si los hijos no son confluyentes y no se identifican con las exigencias de sus padres, se encontrarán con rechazo y alienación: "Tú no eres hijo mío", "Yo no quiero a un niño tan travieso".

Cuando el hombre que está en confluencia patológica dice: “nosotros”, uno no puede saber de que está hablando, si de sí mismo, o del resto del mundo. Ha perdido completamente el sentido del límite.

 

“Etimológicamente la palabra confluencia (confluir) significa “juntarse”, como cuando las aguas de dos ríos se encuentran y navegan juntas, no se pueden diferenciar. En las personas que confluyen el self y el medio ambiente navegan juntos, como si fueran una sola unidad. La confluencia como mecanismo de defensa consiste en estar siempre de acuerdo con lo que los otros piensan y dicen. Las personas confluyentes no aportan ninguna crítica, ninguna objeción, no tienen ninguna originalidad; su potencial existencial y creativo está considerablemente disminuido por el hecho de que escapan al contacto diferenciado de confrontación, que es tan enriquecedor en el desarrollo.”

 

RETROFLEXION

El cuarto mecanismo neurótico puede llamarse retroflexión, que literalmente significa "volverse atrás intensamente en contra". El retroflector sabe cómo trazar una línea demarcatoria entre él y el ambiente y dibuja una línea clara y nítida por la mitad, pero la traza por el medio de sí mismo.

“El introyector hace lo que los demás quieren que haga, el proyector le hace a los demás lo que el acusa a los demás de hacerle a él, el hombre en confluencia patológica no sabe quién le está haciendo que cosa a quién, y el retroflector se hace a si mismo lo que le gustaría hacerle a otros.”

Cuando alguien retroflecta una conducta, se trata a sí mismo como originalmente quería tratar a otras personas u objetos. Deja de dirigir sus energías hacia afuera en un intento de manipular y llevar a cabo cambios en el ambiente que le satisfarán sus necesidades; mas bien, reorienta su actividad hacia adentro y se sustituye a sí mismo por el ambiente como objetivo del comportamiento. En la medida que hace esto, divide su personalidad en "hacedor" y en "hecho a".

 

Literalmente llega a constituirse en el peor enemigo de sí mismo, ya que vuelve la hostilidad contra sí mismo. Obviamente ningún ser humano puede pasar su vida dándole rienda suelta a cada uno de sus impulsos, al menos algunos tienen que ser controlados. Pero el resistir impulsos destructivos deliberadamente es bastante diferente que volverlos en contra de uno mismo.

Es un mecanismo frecuente en personas en las que no fluye ademadamente la energía psicológica a través del organismo, originando tensión interna que conlleva enfermedad, asma en el sistema respiratorio, úlceras, acidez, gastritis en el digestivo, soriasis, alopecias en la piel.... al retroflexionar la expresión no manifestando disgusto, ira o insatisfacción la persona permite que la crítica penetre en su ser haciéndola suya.

  

¿Cómo se pone de manifiesto el mecanismo de la retroflexión?

Tal como la introyección se manifiesta en el uso del pronombre “yo”, cuando realmente quiere significar “ellos”.  Tal como la proyección  se muestra en uso del pronombre “it”, o “ellos” cuando el significado real es “yo”. Tal como la confluencia se muestra en el uso del pronombre “nosotros”, cuando el significado real es cuestionable,  así la retroflexión se muestra en el uso del reflejo “yo  mismo” 

 

El retroflector dice "tengo vergüenza de mí mismo" o también "tengo que forzarme a mí mismo para hacer este trabajo". Hace una serie casi interminable de afirmaciones de este tipo, todas basadas en la comprensión de que él y el mismo son dos personas diferentes. La confusión entre el sí mismo (self) y el otro que yace tras la neurosis se muestra en la confusión total acerca de sí mismo. Para el neurótico, el sí mismo es o una bestia o un ángel, pero el sí mismo nunca es yo mismo.

 

Freud al describir el desarrollo de la personalidad contribuyó a esta confusión. Habló acerca del ego (el "yo"), el id (las tendencias orgánicas), y el super-ego (la conciencia) y describió la vida psíquica individual interminable e irrompible consigo mismo, el hombre lucha hasta su muerte. El retroflector pareciera que está actuando de acuerdo a la imagen freudiana del hombre.

Consideremos lo que es realmente el superego. Si no es parte del sí mismo, del "yo", del ego, por necesidad debe ser entonces un montón de introyectos, de actitudes no asimiladas y de planteamientos impuestos al individuo por el ambiente. Freud habla de la introyección como parte del proceso moral del crecimiento, dice, por ejemplo, que el niño introyecta las buenas imágenes parentales y las establece como sus ideales de ego.

El ego entonces también llega a ser un conglomerado de introyectos.  Sin embargo, todos los problemas no surgen en relación a la identificación infantil con los padres "buenos", sino en relación a la identificación con los padres "malos".

 

El niño no introyecta las actitudes y la ética de los padres "buenos" las asimila.

No se da cuenta de lo que hace en términos psicológicos, pero traduce  las actitudes de la conducta satisfactoria de sus padres en términos que él puede entender; reduciéndolos, y asimilándonos en su nueva forma, una forma que él puede usar.

El no puede hacer lo mismo con las "malas" actitudes de sus padres; no tienen medios para encararlas y ciertamente ningún deseo innato para hacerles frente Así es como tiene que tomarlas como introyectos tragados.Y ahí comienzan los problemas. Porque ahora tenemos una personalidad compuesta no ya de ego y superego, sino de yo y no yo, de sí mismo y auto imagen. Una personalidad tan confusa que se hace imposible distinguir una de la otra.

Esta confusión en la identificación es la neurosis,  y ya sea que se manifieste primariamente a través del mecanismo de la introyección o de la proyección o de la retroflexión o de la confluencia, su marca de fábrica es la desintegración de la personalidad y la falta de coordinación en el pensamiento y la acción.

 

La terapia consiste en rectificar las falsas identificaciones.

Si la neurosis es el resultado de las identificaciones “malas”, la salud es el resultado de “buenas” identificaciones. Desde luego que esto deja abierta la cuestión de cuáles son buenas y cuáles son malas identificaciones. La respuesta más simple y satisfactoria y que a la vez se basa en la realidad observable es que las "buenas" identificaciones  son

las que promueven la satisfacción y la realización de objetivos de la persona y su ambiente. y "malas" identificaciones son aquellas que resultan en un aplastamiento y frustración, o en una conducta destructiva hacia su ambiente.

 

Porque el neurótico no sólo se hace miserable a si mismo, sino que también castiga a todos aquellos que se interesen por él, con su comportamiento autodestructivo.

Por lo tanto, en terapia tenemos que restablecer la capacidad del neurótico de discriminar. Tenemos que ayudarle a descubrir que es él mismo y que no es él mismo; lo que realiza y lo que lo frustra. Tenemos que guiarlo hacia la integración. Tenemos que asistirlo en su búsqueda del balance y de los límites adecuados entre él mismo y el resto del mundo.

Es facil decir sencillamente “sé tu mismo”, pero para el neurótico hay miles de obstáculos en el camino. Entendiendo ahora los mecanismos cómo el neurótico se impide ser él mismo, podemos dedicamos a intentar remover los obstáculos, uno por uno.

 

DEFLEXION

Hacer, hacer, pero no contactar........”desviar” lo que emerge en el aquí y ahora.

es una maniobra tendiente a soslayar el contacto directo con otra persona, un medio de enfriar el contacto real. DEFLECTAR es un mecanismo activo en el que la energía esta utilizada para evitar centrarse en  si mismo.  

Esta energía esta orientada en forma difusa :

quitando calor al dialogo,  tomando a risa lo que se dice, evitando mirar al interlocutor, hablando abstractamente en vez de especificar, yéndose por las ramas, saliendo con ejemplos que no vienen al caso, prefiriendo la cortesía a la franqueza, las emociones débiles a las intensas, hablar sobre el pasado cuando lo presente es mas importante, hablar  sobre alguien en vez de hablar con alguien, restando importancia a lo que uno acaba de decir, o hablando de alguien en lugar de hablar a alguien. Habla mucho, y hace muchísimo,  pero no puede asimilar la experiencia. Todas estas deflexiones destiñen la vida, la acción no da en el blanco, pierde efectividad y fuerza

El deflector no cosecha los frutos de su actividad, simplemente no pasa nada, aunque hable se siente impasible o incomprendido, sus interacciones no  cumplen lo que cabria esperar. su incapacidad de llegar al interlocutor malogra el mensaje, aunque lo transmita en forma valida y precisa.

Ejemplos de deflexión son, la diplomacia, la fantasía, las explicaciones en la sexualidad, el aburrimiento, la apatía, la desenergetización, la desensibilización.

El objetivo de la deflexion es quitar conciencia.

En la deflexion hay un bloqueo en el contacto. aunque la deflexión es auto limitadora, puede resultar útil. hay situaciones demasiado candentes para manejarlas y de las que conviene apartarse. ejemplo : la ira.

 

Todos estos mecanismos constituyen neurosis únicamente cuando son inadecuados y crónicos. todos son útiles y necesarios en algunas ocasiones en las que las situaciones involucran peligro.

La introyección es buena cuando se trata de dar un examen de una asignatura que ni nos gusta ni nos sirve. las proyecciones son situaciones en que uno planifica y anticipa. Uno se coloca en la situación y de alguna forma se mejora el proyecto.

la retroflexión es buena cuando se tienen instintos asesinos hacia alguien.

En general, estos mecanismos usados indiscriminadamente son negativos.

 

Reconversión creativa de los mecanismos:

Dos formas creativas de trabajar con los mecanismos:

- movilizar la energía entre mecanismos opuestos

-aprovechar el aspecto sano de su estructura.

 

  1.-Movilizar energía entre opuestos :

Son patologías de contacto-retirada, resulta eficaz dirigir la energía hacia la patología opuesta. Trabajo de polaridades para ampliar conciencia y desbloquear fijación.

A.-introyección-proyección (opuestos directos/ Perls)

el introyector traga sin masticar lo extraño a el.

el proyector vomita como extraño, aquello que es propio.

ambas son caras de la misma moneda y mantienen  una relación compensatoria.

Los introyectos producen sentimientos de inaceptación de uno mismo

estos mismos sentimientos desencadenan las proyecciones,

es decir: Poner fuera aspectos propios que transgreden las normas introyectadas,

para no vivir en conflicto interno.

Jugar con estas polaridades es una pauta terapéutica :

discriminar entre los introyectos y aquellos otros valores propios  ( asimilados /digeridos) ayuda a reincorporar lo proyectado, que antes era inaceptable, pero que ahora puede reconocerse mas fácil como propio.

 

B.-Entre retroflexión y confluencia:

aunque no son opuestos directos, su diferente cualidad  de retirada y contacto patológico aconsejan su intercambio. Al retroflector le viene muy bien  aprender a confluir, la posibilidad de fusionarse le permite atravesar sus barreras de contacto, mas allá del propio contacto-retirada, y en términos de polaridades : proyección - retroflexión, ambas patologías de la retirada, si exploramos al juez interior (una de las expresiones mas habituales de la retroflexión :

la autocensura y descalificación), podemos detectar que muchos de los reproches de este juez son en realidad quejas que habría que expresar hacia fuera, hacia sus legítimos responsables, cosa que el retroflector no se permite por considerarlo proyecciones, cuando se expresan hacia fuera, se facilita la reconciliación interna, se desbloquea la energía que estuvo estancada hacia y contra uno mismo.

El auto reproche conducirá a la depresión y a las resoluciones impotentes, mientras que el reproche al objeto conducirá al acercamiento al objeto, a un enfrentamiento, y posiblemente, al término de una situación de resentimiento.

C.- confluencia-introyección,

la energía cualitativa es menos distinta. una alimenta a la otra y viceversa. y la disolu- ción de ambas es muy similar: discriminar, asimilar--introyeccion /diferenciar-indivi- dualizar---confluencia.¿ Para que puede servir cambiar un mecanismo por otro ?, si ambos son neuróticos: ¿Que gana una persona al resolver sus mecanismos retroflexivos si va a desarrollar otros proyectivos?. El cambiar el énfasis del síntoma, de movilizar de otra manera sus energías afloja la cualidad básica de la neurosis, que es la fijación.

 

2.-Aprovechar el aspecto  sano del mecanismo

Es decir, utilizar para el crecimiento la estructura de estos mecanismos ya instaurados y además inevitables. Aspectos sanos: (tradición / introyección)  (conocimiento / proyección)  (disciplina / retroflexión)   (trascendencia / confluencia)

tradición – introyección

cualquier proceso de aprendizaje y educación es un proceso introyectivo, y sin ello no existiría la cultura.  El reconocimiento de la tradición (de lo que nos viene dado),supone una economía  de energía. Se trata por tanto de aprovechar lo recibido, nuestros orígenes, nuestras programaciones, hasta la patología familiar heredada, como una forma paradójica y creativa de asimilarlo. trabajar desde este enfoque supone mas reconocer los propios límites que los recursos.

conocimiento- proyeccion

la proyección es un excelente sistema de conocimiento en una doble dirección :  dice algo de aquel sobre el que se proyecta, y sobre todo dice mucho del proyector si se detiene a reapropiarse de lo que proyecta, se trata pues de valorar las proyecciones como pistas de conocimiento, ir a la búsqueda de lo propio que no sabemos que es propio hasta no encontrarlo fuera.

Este camino es  una paradoja,  como el viaje del héroe mitológico que se pone en camino a la búsqueda de algo y acaba por encontrarse a sí mismo.

disciplina  -- retroflexión

toda disciplina supone un esfuerzo, un cierto castigo, un trabajo que va en contra de al menos, algunas tendencias personales. La estructura retroflexiva es de la misma cualidad que la disciplina, si bien cambia el sentido final: Actúa en contra de uno mismo ( la autodestrucción reflectora ), desarrollar la disciplina es aprovechar la estructura de la retroflexión ya instaurada, añadiéndole una finalidad saludable, lo cual aumenta su autoestima y disuelve las tendencias autodestructivas del retroflector.

trascendencia-- confluencia

la trascendencia es el aspecto sano de la confluencia, es la capacidad  de trascender los límites del individuo, desarrollar este aspecto sano de la confluencia, facilita la experiencia de la entrega, del abandono, de la fusión amorosa, de la contemplación de la belleza,.....esta habilidad de trascender es inseparable de la capacidad para individualizarse.

                                                                                                                                                                  

MECANISMOS: Polaridad, patología, antídoto y aspecto creativo

(Paco Peñarrubia)

INTROYECCIÓN:

Polaridad:              Patología de contacto (exceso). No hay asimilación propia.        

                                                                                   Dificultad en la retirada.

Antídoto:               ASIMILACIÓN              Aspecto Creativo: TRADICIÓN    Reconocer la tradición (aprovechar lo que nos viene dado). Reconocer los límites

Movilizador : Proyección

 

CONFLUENCIA:

Polaridad:              Patología de Contacto. Un quedarse parado. La no existencia.

                                                                      Dificultad de retirada

Antídoto:               DIFERENCIACIÓN    Aspecto Creativo: TRASCENDENCIA. Capacidad para trascender los límites de la persona e individualizarse.

Movilizador: Retroflexión

 

PROYECCIÓN:

Polaridad:              Patología de retirada. No ve al otro, se ve a si mismo en el otro.  

                                                                    Evita el contacto

Antídoto:              REAPROPIACIÓN      Aspecto Creativo: CONOCIMIENTO.  Proyección como pista de conocimiento.

Ir a la búsqueda de lo propio, que no lo sabemos como propio hasta verlo fuera.

Movilizador: Introyección / Retroflexión

 

RETROFLEXIÓN:

Polaridad:               Permanente retirada patológica. Exceso de retirada.

                                                                                Dificultad de contactar con el mundo.

Antídoto:   EXPRESIÓN DE LO NEGATIVO  Aspecto Creativo:  DISCIPLINA. Retroflexión es disciplina pero actuando contra uno mismo

Desarrollarla pero añadiéndole una finalidad saludable.

Movilizador: Confluencia. Proyección

 

DEFLEXIÓN:

Polaridad:              No es patología de contacto-retirada. Es un limbo intermedio.

                                                                              Una conducta neurótica del “como si”

Antídoto:              SENSIBILIZACIÓN       Aspecto Creativo: DIPLOMACIA.

El deflexor es un diplomático para no ser franco, usar la diplomacia para propio bien

                              ARMONÍA. Capacidad para armonizar el entorno.

Movilizador: Retroflexión, Proyección 

    

 

  MECANISMOS DE DEFENSA DEL EGO

El Yo lidia con las exigencias de la realidad, del Ello y del Superyo de la mejor manera que puede. Pero cuando la ansiedad llega ser abrumadora, el Yo debe defenderse a sí mismo. Esto lo hace bloqueando inconscientemente los impulsos o distorsionándolos, logrando que sean más aceptables y menos amenazantes.

1.- Aislamiento (intelectualización):

Consiste en separar la emoción de un recuerdo doloroso, se hace inconsciente el afecto que va unido a la idea, así se consigue neutralizar la idea consciente de su propio contenido afectivo (vergüenza, culpa, dolor moral....). Mecanismo característico del trastorno obsesivo compulsivo. Es un mecanismo represivo

2.- Compensación:

Este mecanismo consiste en compensar deficiencias y desajustes, tanto reales como imaginarios, mediante el desarrollo de otras actitudes, conductas o áreas de expresividad exageradamente. Realizar mentalmente y de forma imaginaria lo que uno es incapaz de llevar a cabo en su vida real.

3.- Conversión:

Los conflictos intrapsíquicos que de otro modo originarían ansiedad, son, en su lugar, expresados externamente en forma simbólica. De tal manera que las ideas o impulsos reprimidos y las defensas psicológicas contra ellos, son convertidas en diversos síntomas somáticos que afectan el sistema nervioso (parálisis, dolor, perdida de la función sensorial, etc.).

4.- Desplazamiento:

Es la redirección de un impulso hacia otro blanco que lo sustituya. Pensamientos, ideas, deseos y emociones perturbadores son transferidas de la situación original, sea cosa, persona o norma, a otro sustituto más aceptable ya que son considerados tabúes o prohibitivos para la persona, de esa manera se evita la angustia, se presenta frecuentemente en las fobias. La sublimación es una forma de desplazamiento.

5.- Disociación:

Se disgregan contenidos mentales del conocimiento consciente, con lo que este queda disociado en partes o grupos, es el mecanismo de defensa esencial de la conversión histérica y de los trastornos disociativos.

6.- Formación reactiva (creencia en lo opuesto, Anna Freud):

Cuando una persona adopta actitudes concretas, ideas y  afectos opuestos a los que tiene. Un deseo es reprimido y se adoptan actitudes contrarias a este deseo, creando una reacción negativa para evitar la angustia que le supone el deseo.

Deseos sexuales reprimidos no aceptados que desarrollan actitudes de odio y de  hostilidad hacia el propio deseo sexual reaccionando agresivamente.

7.- Identificación:

Se adoptan patrones de comportamiento individual que imitan a los de otra persona  admirada, de tal forma que así la frustración es paliada mediante la imitación de una persona a la que se idealiza. Mecanismo típico de juventud y adolescencia donde se idolatran a personajes de renombre social, cantantes, deportistas.....

Esta identificación impide una adecuada madurez de la persona, ya que queda fijada en una época de su desarrollo. Fijación.

      Introyección, en mecanismos gestalt

 

8.- Negación:

La negación es muy frecuente en la personalidad narcisista, consiste en rechazar

ideas perturbadoras negándolas en su propia realidad. Es decir, se desconocen factores emocionales de la propia personalidad que resultan intolerables. Así cuando alguien niega la existencia de un deseo está aceptando implícitamente la existencia del mismo, esta defensa es primitiva y peligrosa (nadie puede desatender la realidad durante mucho tiempo). Este mecanismo usualmente opera junto a otras defensas, aunque puede funcionar en exclusiva.

     Proyección ( en mecanismos gestalt)       

9.- Racionalización:

A traves de la racionalización la persona justifica sentimientos y motivos que de otra forma le resultarían intolerables. Es un autoconvencimiento, a través de explicaciones a uno mismo y al mundo para justificar lo inaceptable de los sentimientos propios, mediante poderosas y convincentes razones. Personas racistas e intolerantes, que para no ser vistas como tal intentan demostrar al mundo que el odio que puedan sentir hacia otras personas está bien fundamentado por razones de peso.

10.-Regresión:

Retorno parcial o simbólico a patrones más infantiles de reacción o de pensamiento.

La persona reproduce comportamientos y patrones pasados que en su momento le resultaron satisfactorios regresando a otras épocas anteriores de su desarrollo.

Es el desarrollo de conductas infantiles ante conflictos, buscando la protección parental para no afrontar responsablemente la toma de decisiones.                                                                                      

11.- Restitución:

Es un mecanismo que sirve para aliviar ansiedad y culpa, y consiste en que algo que ya está hecho es compensado simbólicamente, es frecuente  en los trastornos obsesivo-compulsivos.

12.-Represión:

En la represión rechazamos y mantenemos fuera de conciencia los contenidos inaceptables que nos resultan dolorosos, sean sentimientos, conductas o impulsos.

Este material reprimido puede emerger en otra forma, aunque no puede ser voluntariamente evocado. Lo reprimido aparece, aunque distorsionado, en actos fallidos, sueños o fantasías, es decir, lo reprimido en conciencia afecta a los actos de la persona, aunque sea de una manera no consciente.

No se olvidan todas las experiencias de vida, sólo se reprimen selectivamente los hechos que provocan angustia o ansiedad.

13.- Sublimación:                                                                                                                             Es la transformación de un impulso inaceptable, ya sea sexo, rabia, miedo o cualquier otro, en una forma socialmente aceptable, incluso productiva. Por esta razón, alguien con impulsos hostiles puede desarrollar actividades como cazar, ser carnicero, jugador de rugby o fútbol o convertirse en mercenario. Una persona que sufre de gran ansiedad en un mundo confuso puede volverse un organizado, o una persona de negocios o un científico. Alguien con impulsos sexuales poderosos puede llegar a ser fotógrafo, artista, un novelista y demás. Para Freud, de hecho, toda actividad creativa positiva era una sublimación, sobre todo de la pulsión sexual.

 

 

Apuntes de Gestalt:  Fritz Perls /Paco Peñarrubia / Celedonio Castanedo /Ana Freud

 

Entrevista Psicologica Diagnostico

 

 

 

 

 

 

 

LA ENTREVISTA

PSICOLOGICA

Su empleo en el diagnóstico y la investigación

 

 

JOSE BLEGER

 

Ficha de editada por el Departamento de Psicología, Universidad de Bs.As.

Facultad de Filosofía y Letras, 1964.

 

 

 

La entrevista es el instrumento o técnica fundamental del método clínico y es -

por lo tanto- un procedimiento de investigación científica de la psicología. En cuanto

técnica, tiene sus propios procedimientos o reglas empíricas con los cuales no solo

se  amplía  y  se  verifica  el  conocimiento  científico,  sino  que  al  mismo 

tiempo  se  lo aplica. Como veremos, esta doble faz de la técnica tiene especial gravitación en el caso de la entrevista porque  -entre otras razones - identifica o hace confluir en el psicólogo  las  funciones  de  investigador  y  de  profesional,  ya  que  la  técnica  es  el punto  de  interacción  entre  la  ciencia  y  las  necesidades  prácticas;  es  así  que  la entrevista logra la aplicación de conocimientos científicos y al mismo tiempo obtiene o  posibilita  llevar  la  vida  diaria  del  ser  humano  al  nivel  del  conocimiento  y  la elaboración científica. Y todo esto en un proceso ininterrumpido de interacción.

La entrevista es un instrumento muy difundido y debemos delimitar el alcance

de la misma, tanto como el encuadre de la presente exposición. La entrevista puede

tener  en  sus  múltiples  usos  en  gran  variedad  de  objetivos,  como  en  el  caso  del periodista,  jefe  de  empresa,  director  de  escuela,  maestro,  juez,  etc.  Aquí  nos interesa la entrevista psicológica entendiendo por tal, aquella en la que se persiguen objetivos  psicológicos  (investigación,  diagnóstico,  terapia,  etc.)  Queda  de  esta manera limitado nuestro objetivo al estudio de la entrevista psicológica, pero no sólo para  señalar  algunas  de  las  reglas  prácticas  que  posibilita  su  empleo  eficaz  y correcto, sino que también para desarrollar en cierta medida el estudio psicológico de la entrevista psicológica. En este sentido, buena parte de lo que se desarrollará aquí puede ser utilizado o aplicado a todo tipo de entrevista, porque inevitablemente intervienen  en  todas  el as  factores  o  dinamismos  psicológicos.  La  entrevista psicológica,  de  esta  manera,  deriva  su  denominación  exclusivamente  de  sus objetivos o finalidades, tal como ya lo hemos señalado.


 

 

 

En  la  consideración  de  la  entrevista  psicológica  como  técnica,  incluimos entonces aquí dos aspectos: uno es el de las reglas o indicaciones prácticas de su ejecución, y el otro la psicología de la entrevista psicológica, que fundamenta a las primeras.  En  otros  términos,  incluimos  la  técnica  y  la  teoría  de  la  técnica  de  la entrevista psicológica.

Circunscripta  de  esta  manera,  la  entrevista  psicológica  es  el  instrumento

fundamental  de  trabajo  no  sólo  para  el  psicólogo,  sino  también  para  otros profesionales (psiquiatra, asistente, trabajador social, sociólogo, etc.)

 

La entrevista puede ser de dos tipos fundamentales: abierta y cerrada. En la segunda, las preguntas ya están previstas, tanto como lo están el orden y la forma de plantearlas y el entrevistador no puede alterar ninguna de estas disposiciones. En la entrevista abierta, por el contrario, el entrevistador tiene la amplia libertad para las preguntas  o  para  sus  intervenciones,  permitiéndose  toda  flexibilidad  necesaria  en cada caso particular. La entrevista cerrada es en realidad un cuestionario, que toma contacto  estrecho  con  la  entrevista  en  cuanto  que  un  manejo  correcto  de  ciertos principios y reglas de la misma facilita y posibilita la aplicación del cuestionario.

Pero la entrevista abierta no se caracteriza esencialmente por la libertad para plantear  preguntas,  porque  como  lo  veremos  más  adelante,  la  médula  de  la entrevista psicológica no reside en el preguntar ni en el propósito de recoger datos  de  la  historia  del  entrevistado.  Aunque  los  fundamentos  se  den  un  poco  más adelante,  debemos  ya  subrayar  que  la  libertad  del  entrevistador,  en  el  caso  de  la entrevista abierta, reside en una flexibilidad suficiente como para permitir en todo lo posible que el entrevistado configure el campo de la entrevista según su estructura psicológica  particular  o  -dicho  de  otra  manera-  que  el  campo  de  la  entrevista  se configure al máximo posible por las variables que dependen de la personalidad del entrevistado.

Considerada de esta manera, la entrevista abierta posibilita una investigación

más  amplia  y  profunda  de  la  personalidad  del  entrevistado,  mientras  que  la entrevista cerrada puede permitir una mejor comparación sistemática de datos, tanto como otras ventajas propias de todo método estandarizado.

Desde otro punto de vista, tomando en cuenta el número de participantes, se

reconoce  la  entrevista  individual  de  la  grupal,  según  sean  uno  o  más  los entrevistados  o  uno  o  más  los  entrevistadores.  La  realidad  es  que,  en  todos  los casos, la entrevista es siempre un fenómeno grupal, ya que aún con la participación de  un  solo  entrevistado,  su  relación  con  el  entrevistador  debe  ser  considerada  en función de la psicología y la dinámica grupal.

Otra forma de distinguir diversos tipos de entrevista, deriva del beneficiario del

resultado  y  así  se  puede  reconocer:  a)  la  que  se  realiza  en  beneficio  del entrevistado, que es el caso de  la consulta psicológica o psiquiátrica, b) la que se lleva  a  cabo  con  objetivos  de  investigación,  en  la  que  importan  los  resultados científicos de la misma; c) la que se realiza para un tercero (una institución). Cada una de ellas implica variables distintas a tener en cuenta, ya que modifican o actúan sobre la actitud del entrevistador tanto como del entrevistado, y sobre el campo total de  la  entrevista.  Una  diferencia  fundamental  reside  en  que  exceptuando  el  primer tipo  de  entrevista,  las  otras  dos  requieren  que  el  entrevistador  cree  intereses  y participación en el entrevistado (que lo ¨motive¨).

 

 

 

Entrevista, consulta y  anamnesis.

 

Tanto el método clínico como la técnica de la entrevista proceden del campo

de  la  medicina,  pero  la  práctica  médica  incluye  procedimientos  similares  que  sin embargo no deben ser confundidos ni superpuestos con la entrevista psicológica.

La consulta consiste en la solicitud de asistencia técnica o profesional, la que

puede ser prestada o satisfecha de múltiples formas, una de las cuales puede ser la

entrevista. Consulta no es sinónimo de entrevista, porque ésta última es sólo uno de

los  procedimientos  con  los  que  el  técnico  o  profesional  psicólogo  o  médico  puede atender la consulta.

En  segundo  lugar,  la  entrevista  no  es  una  anamnesis.  Esta  última  implica recopilación de datos previstos, de tal extensión y detal e que permita obtener una síntesis  tanto  de  la  situación  presente  como  de  la  historia  de  individuo,  de  su enfermedad  y  de  su  salud.  Aunque  una  buena  anamnesis  se  hace  sobre  la utilización  correcta  de  los  principios  que  rigen  la  entrevista,  esta  última  es  sin embargo algo muy distinto. En la anamnesis, la preocupación y la finalidad residen en  la  recopilación  de  datos  y  el  paciente  queda  reducido  a  un  mediador  entre  su enfermedad, su vida y sus datos por un lado, y el médico por el otro. Si el paciente no ofrece datos, hay que ¨extraerlos¨ de él. Más al á de los datos que el médico tiene previstos como necesarios, toda aportación del paciente es considerada como una perturbación  de  la  anamnesis  que  con  frecuencia  es  tolerada  por  cortesía,  pero considerada como superflua o innecesaria. No son pocas las oportunidades en que

la anamnesis se hace por razones estadísticas o por cumplimiento de obligaciones reglamentarias  de  una  institución,  y  en  estos  casos  queda  en  manos  de  personal auxiliar.

A diferencia de la consulta y la anamnesis, la entrevista psicológica intenta el

estudio  y  la  utilización  del  comportamiento  total  del  sujeto  en  todo  el  curso  de  la relación  establecida  con  el  técnico,  durante  el    tiempo  que  dicha  relación  se extienda.

La entrevista psicológica es una relación de índole particular que se establece entre dos o más personas. Lo específico o particular de esta relación reside en que uno de los integrantes de la misma es un técnico de la psicología que debe actuar en  ese  rol  y  el  otro  -o  los  otros-  necesitan  de  su  intervención  técnica.  Pero  es  un punto fundamental que el técnico no sólo utiliza en la entrevista sus conocimientos psicológicos  para  aplicarlos  al  entrevistado,  sino  que  esta  aplicación  se  produce precisamente a través de su propio comportamiento en el curso de la entrevista. La entrevista psicológica es entonces una relación entre dos o más personas en las que éstas intervienen como tales. Para subrayar el aspecto fundamental de la entrevista se podría decir, de otra manera, que el a consiste en una relación humana en la cual uno de sus integrantes debe tratar de saber lo que está pasando en la misma y debe actuar según ese conocimiento. De ese saber y de esa actuación según ese saber, depende  que  se  satisfagan  los  objetivos  posibles  de  la  entrevista  (investigación, diagnóstico, orientación, etc.).

 

De  esta  teoría  de  la  entrevista  derivan  algunas  orientaciones  para  su ejecución. La regla básica ya no consiste en obtener datos completos de la vida total

de una persona, sino obtener datos completos del comportamiento total en el curso

de  la  entrevista.  Este  comportamiento  total  incluye  lo  que  recogeremos  aplicando nuestra función de escuchar, pero también nuestra función de vivenciar y observar,

de  tal  manera  que  queden  incluidas  las  tres  áreas  del  comportamiento  del

entrevistado.

La  teoría  de  la  entrevista  ha  sido  enormemente  influida  por  conocimientos derivados  del  psicoanálisis,  la  gestalt,  la  topología  y  el  conductismo.  Aunque  no vamos a reseñar específicamente el aporte de cada uno de el os, conviene señalar someramente  que  el  psicoanálisis  ha  influido  con  el  conocimiento  de  la  dimensión inconsciente  de  la  conducta,  de  la  transferencia  y  la  contratransferencia,  de  la resistencia  y  la  represión,  de  la  proyección  y  la  introducción  etc.  La  gestalt  ha aportado la comprensión de la entrevista como un todo en el cual el entrevistador es uno  de  sus  integrantes  y  considera  el  comportamiento  de  éste  como  uno  de  los elementos  de  la  totalidad.  La  topología  ha  conducido  a  plantear  y  reconocer  el campo psicológico y sus leyes, tanto como el enfoque situacional. El conductismo ha influido con la importancia de la observación del comportamiento total. Todo el o ha conducido  a  la  posibilidad  de  realizar  la  entrevista  en  condiciones  metodológicas más  estrictas,  convirtiéndola  en  instrumento  científico  en  el  cual  el  ¨arte  de  la entrevista¨ se ha visto reducido en función de una sistematización de las variables, y es esta última la que posibilita el mayor rigor en su aplicación y en sus resultados.

Se puede enseñar y aprender a realizar entrevistas, sin tener que quedar librado a un  don  o  a  una  virtud  imponderable.  El  estudio  científico  de  la  entrevista  (la investigación del instrumento) ha reducido su proporción de arte e incrementado su operancia y manejo como técnica científica.

La  investigación  científica  del  instrumento  mismo  ha  conducido  a  que  la entrevista  incorporara  algunos  de  las  exigencias  del  método  experimental

especialmente lo que atañe a la sesión psicoanalítica, pero también, ha conducido a que la entrevista psicológica en general constituya un procedimiento de observación en  condiciones  controladas  o,  por  lo  menos,  en  condiciones  conocidas.  De  esta

manera, la entrevista puede ser considerada, en cierta medida, de la misma manera que el tubo de ensayo para el químico, según una comparación feliz de Young.

De esta teoría de la técnica de la entrevista (que seguiremos desarrol ando) dependen  las  reglas  prácticas  o  empíricas;  ésta  es  la  única  forma  racional  de comprenderlas, aprenderlas y aplicarlas.

 

 

 

La entrevista como campo

 

Todo el énfasis puesto en diferenciar la entrevista de la anamnesis procede

del  interés  que  tiene  para  la  investigación  de  la  personalidad  el  hecho  de  que

constituya un campo de determinadas características, óptimas para dicho estudio. Al


 

 

 

igual  que  en  el  caso  de  la  anamnesis,  en  la  entrevista  tenemos  configurado  un

campo, y con ello queremos significar que entre los participantes se estructura una

relación de la cual depende todo lo que en ella acontece. La diferencia básica, en

este sentido, entre entrevista y cualquier otro tipo de relación interpersonal (como la

anamnesis) reside en que la primera la regla fundamental a este respecto es tratar

de obtener que el campo se configure especialmente y en su mayor grado por las

variables que dependen del entrevistado.

Si  bien  todo  emergente  es  siempre  relacional  o,  en  este  caso,  deriva  de  un

campo,  tratamos  en  la  entrevista  que  dicho  campo  esté  determinado

predominantemente  por  parte  de  las  modalidades  de  la  personalidad  del

entrevistado.  De  otra  manera,  se  podría  decir  que  el  entrevistador  controla  la

entrevista,  pero  que  quien  la  dirige  es  el  entrevistado.  La  relación  entre  ambos

delimita y determina el campo de la entrevista y todo lo que en el a acontece, pero el

entrevistador  debe  permitir  que  el  campo  de  la  relación  interpersonal,  sea

predominantemente establecido y configurado por el entrevistado.

Cada  ser  humano  posee  sistematizada  su  personalidad  en  una  serie  de

pautas o en un conjunto o repertorio de posibilidades y son éstas las que esperamos

que  se  pongan  en  juego  o  exterioricen  en  el  curso  de  la  entrevista.  Así,  pues,  la

entrevista funciona como una situación en la que se observa una parte de la vida del

paciente, que se desarrol a en relación a nosotros y frente a nosotros.

Ninguna situación puede lograr la emergencia de la totalidad del repertorio de

conductas  de  una  persona,  y  por  lo  tanto,  ninguna  entrevista  puede  agotar  la

personalidad  del  paciente,  sino  sólo  un  segmento  de  la  misma.  La  entrevista  no

puede  reemplazar  ni  excluir  otros  procedimientos  de  investigación  de  la

personalidad,  pero  éstos  últimos  tampoco  pueden  prescindir  de  la  entrevista.

Especialmente  la  entrevista  no  puede  suplir  el  conocimiento  y  la  investigación  de

carácter mucho más extenso y profundo que se logra, por ejemplo, en un tratamiento

psicoanalítico, el cual, en el curso de un tiempo prolongado permite la emergencia y

manifestación de los núcleos y segmentos más diferentes de la personalidad.

Para  obtener  el  campo  particular  de  la  entrevista  que  hemos  reseñado,

debemos contar con un encuadre fijo, que consiste en una transformación de cierto

conjunto de variables en constantes. Dentro de este encuadre se incluyen no sólo la

actitud  técnica  y  el  rol  del  entrevistador  como  tal  como  lo  hemos  reseñado,  sino

también  los  objetivos  y  el  lugar  y  el  tiempo  de  la  entrevista.  El  encuadre  funciona

como  una  especie  de  estandarización  de  la  situación  estímulo  que  ofrecemos  al

entrevistador y con ello pretendemos, no que deje de actuar como estímulo para él,

sino  que  deje  de  oscilar  como  variable  para  el  entrevistador.  Si  el  encuadre  se

modifica  (por  ejemplo  porque  la  entrevista  se  realiza  en  un  sitio  diferente)  esta

modificación  tiene  que  ser  considerada  como  una  variable  sujeta  a  la  observación

tanto como lo es el mismo entrevistado. Cada entrevista tiene un contexto definido

(conjunto  de  constantes  y  variables)  en  función  del  cual  se  dan  los  emergentes  y

estos  últimos  sólo  tienen  sentido  y  significación  en  relación  y  en  función  de  dicho

contexto.

El campo de la entrevista tampoco es fijo sino dinámico, queriendo significar

con el o el hecho de que está sujeto a un permanente cambio y la observación se


 

 

debe extender del campo específico existente en cada momento a la continuidad y

sentido  de  estos  cambios.  En  realidad  se  podría  decir  que  la  observación  de  la

continuidad  y  la  contigüidad  de  los  campos,  es  lo  que  permite  completar  la

observación  e  inferir  la  estructura  y  sentido  de  cada  campo;  respondiendo  a  esta

modalidad  del  proceso  real,  se  debe  decir  que  el  campo  de  la  entrevista  cubre  la

totalidad de la misma, mientras que ¨cada¨ campo es no otra cosa que un momento

de ese campo total y de su dinámica (Gestaltung)1.

Una  sistematización  que  permite  el  estudio  detallado  de  la  entrevista  como

campo consiste en centrar el estudio sobre a) el entrevistador, en el que se incluye

su actitud, su disociación instrumental, la contratransferencia, la identificación, etc. b)

el  entrevistado,  incluyéndose  aquí  la  transferencia,  estructuras  de  la  conducta,

rasgos de carácter, ansiedades, defensas, etc. c) la relación interpersonal en la que

se  incluye  la  interacción  entre  los  participantes,  el  proceso  de  comunicación

(proyección, introyección, identificación, etc.) y el problema de la ansiedad. Aunque

no  profundizaremos  aquí  en  cada  uno  de  los  fenómenos  señalados  porque  ello

implicaría en gran medida casi toda la psicología y la psicopatología, estos aspectos

están involucrados en las consideraciones siguientes.

 

Concordancias y divergencias.

 

Una diferencia fundamental entre entrevista y anamnesis en lo que atañe a la

teoría de la personalidad y a la teoría de la técnica, reside en que en la anamnesis

se opera con el supuesto de que el consultante conoce su vida y está capacitado por

lo tanto para dar datos sobre la misma, mientras que el supuesto de la entrevista es

que cada ser humano tiene organizada una historia de su vida y un esquema de su

presente y de esta historia y de este esquema tenemos que deducir lo que no sabe.

En  segundo  lugar,  lo  que  no  nos  puede  dar  como  conocimiento  explícito  se  nos

ofrece  o  emerge  a  través  de  su  comportamiento  no  verbal;  y  este  último  puede

informar  sobre  su  historia  y  sobre  su  presente  en  grados  muy  variables  de

coincidencia o contradicción con lo que verbal y conscientemente expresa. Por otra

parte,  además,  en  distintas  entrevistas  el  entrevistado  puede  ofrecernos  distintas

historias o diferentes esquemas de su vida presente, que guardarán entre sí relación

de complementación o de contradicción.

Las lagunas, disociaciones y contradicciones que hemos indicado conducen a

algunos  investigadores  a  mirar  la  entrevista  como  instrumento  de  poca  confianza.

Sin  embargo,  en  estos  casos,  el  instrumento  no  hace  más  que  reflejar  lo  que

corresponde  a  características  de  nuestro  objeto  de  estudio.  Las  disociaciones  y

contradicciones que observamos corresponden a disociaciones y contradicciones de

la personalidad misma y la entrevista, al reflejarlas, nos permite trabajar sobre ellas

durante  su  transcurso  mismo;  dependiendo  que  esto  último  se  haga  o  no,  de  la

intensidad  de  la  angustia  que  se  puede  promover  y  de  la  tolerancia  que  el

entrevistador  tenga  para  la  misma.  De  igual  manera,  los  conflictos  que  trae  el

entrevistado suelen no ser conflictos fundamentales, así como las motivaciones que

alega son generalmente racionalizaciones.

 

 

1 Gestaltung: proceso de formación de gestalten.


 

 

 

La  simulación  pierde  el  valor  que  tiene  en  la  anamnesis  como  factor  de

perturbación,  ya  que  en  la  entrevista  la  simulación  debe  considerarse  como  una

parte disociada de la personalidad que el entrevistado no reconoce totalmente como

propia.  Puede  ocurrir  que  el  mismo  entrevistador  o  diferentes  entrevistadores

recojan en distintos momentos partes diferentes y aún contradictorias de la misma

personalidad. Los datos no deben ser evaluados en función de que sean ciertos o

erróneos,  sino  como  grados  o  fenómenos  de  disociación  de  la  personalidad.  Una

situación  típica,  y  en  cierta  medida  inversa  a  la  que  comentamos,  es  la  del

entrevistado que tiene rígidamente organizada su historia y su esquema de su vida

presente,  como  medio  defensivo  a  la  penetración  del  entrevistador  y  a  su  propio

contacto  con áreas conflictivas de su situación real y de su personalidad; este tipo

de  entrevistado  repite  siempre  su  misma  historia  estereotipada  en  distintas

entrevistas, sea con el mismo o con distintos entrevistadores.

Cuando se entrevista a los distintos integrantes de un grupo o institución (en

la  familia,  escuela,  fábrica,  etc.)  estas  divergencias  y  contradicciones  son  mucho

más  frecuentes  y  notorias,  y  constituyen  datos  muy  importantes  sobre  cómo  cada

uno de sus miembros tiene organizado en la misma realidad un campo psicológico

que  le  es  específico.  La  totalidad  nos  da  un  índice  fiel  del  carácter  del  grupo  o  la

institución, de sus tensiones y conflictos, tanto como de su particular organización y

dinámica psicológica.

Como  resulta  fácil  inferir  de  todo  lo  expuesto,  la  técnica  y  su  teoría  están

estrechamente entrelazadas con la teoría de la personalidad con la cual se trabaja;

el  grado  de  interacción  que  un  entrevistador  es  capaz  de  lograr  entre  ellas  da  la

pauta  de  su  operancia  como  investigador.  La  entrevista  no  consiste  en  ¨aplicar¨

consignas  sino  en  investigar  en  la  personalidad  del  entrevistado  a  la  vez  que  en

nuestras teorías y nuestros propios instrumentos de trabajo.

 

 

 

El observador participante

 

En  las  ciencias  de  la  naturaleza,  según  el  punto  de  vista  tradicional,  la

observación científica es objetiva, en el sentido de que el observador registra lo que

ocurre, los fenómenos, que son extensos e independientes de él, con abstracción o

exclusión  total  de  sus  impresiones,  sensaciones,  sentimientos  y  de  todo  estado

subjetivo; el registro de tal tipo es lo que permite la verificación de lo observado por

terceros que pueden rehacer las condiciones de la observación. No interesa ahora

discutir  la  validez  de  este  esquema,  que  ya  ha  resultado  estrecho  e  ingenuo  aún

dentro de las mismas ciencias de la naturaleza. Nos interesa, en cambio, observar

que  en  la  entrevista  el  entrevistador  forma  parte  del  campo,  es  decir,  en  cierta

medida condiciona los fenómenos que él mismo va a registrar. Se plantea entonces

el  interrogante  de  la  validez  que  pueden  tener  los  datos  recogidos  en  esas

condiciones.

Tal sumun de objetividad en la investigación no se cumple en ningún campo

científico,  y  menos  aún  en  psicología,  en  que  el  objeto  de  estudio  es  el  hombre

mismo.  En  cambio,  la  máxima  objetividad  que  podemos  lograr  sólo  se  alcanza

cuando se incorpora el sujeto observador como una de las variables del campo.


 

 

 

 

Si  el  observador  está  condicionando  el  fenómeno  que  observa,  se  puede

objetar  que  en  tal  caso  no  estamos  estudiando  el  fenómeno  tal  cual  es,  sino  en

relación  con  nuestra  presencia,  con  lo  cual  ya  no  se  hace  una  observación  en

condiciones naturales.

A  esto  se  puede  responder,  en  forma  global,  diciendo  que  este  tipo  de

objeción ya no es válido, porque se basa en una cantidad de supuestos que no son

correctos. En forma más particular, veamos estos supuestos.

 

¿Qué  se  quiere  decir  con  la  expresión  ¨observación  en  condiciones

naturales¨? Seguramente se refiere a una observación en las condiciones en las que

se da realmente el fenómeno. En esto se superponen consideraciones ontológicas

con  otras  de  tipo  gnoseológico;  por  las  primeras  se  admite  la  existencia  de  un

mundo objetivo, que tiene existencia de por sí, independientemente de que sea o no

conocido  por  nosotros.  Pero  si  nos  atenemos  a  las  segundas,  somos  nosotros  los

que conocemos, y por el o tenemos que incluirnos necesariamente en el proceso de

conocimiento, tal como se da en la realidad. Esta segunda afirmación no invalida de

ninguna  manera  la  primera,  porque  se  refieren  a  cosas  distintas:  una,  a  la  de  la

existencia de los fenómenos y otra, a la del conocimiento de que de el os se alcanza.

Pero,  además,  las  condiciones  neutrales  de  la  conducta  humana  son  las

condiciones humanas.... Toda conducta se da siempre en un contexto de vínculos y

relaciones  humanas  y  la  entrevista  no  es  una  distorsión  de  las  pretendidas

condiciones naturales, sino todo lo contrario: la entrevista es la situación ¨natural¨ en

que  se  da  el  fenómeno  que  nos  interesa  justamente  estudiar:  el  fenómeno

psicológico. De tal manera, el enfoque ontológico y gnoseológico coinciden y son la

misma cosa.

Se podrá sin embargo, todavía, insistir en que la entrevista no tiene validez de

instrumento  científico,  porque  las  manifestaciones  del  objeto  que  estudiamos

dependen en ese caso de la relación que se establece con el entrevistador y por lo

tanto todos los fenómenos que aparecen están condicionados por esa relación. Este

tipo  de  objeción  deriva  de  una  concepción  metafísica  del  mundo:  el  suponer  que

cada  objeto  tiene  cualidades  que  dependen  de  su  naturaleza  interna  propia  y  que

determinadas relaciones modifican o subvierten esa pureza ontológica o cualidades

naturales. Lo cierto es que las cualidades de todo objeto son siempre relacionales;

derivan de las condiciones  y relaciones en las cuales se hal a cada objeto de cada

momento.

Cada situación humana es siempre original y única -por lo tanto - la entrevista

también lo es, pero ésto no sólo rige en los fenómenos humanos sino también en los

fenómenos de la naturaleza; cosa que ya sabía Heráclito. Esta originalidad de cada

suceso  no  impide  el  establecimiento  de  constantes  generales,  es  decir,  de

condiciones que se repiten con mád frecuencia. Lo individual, no excluye lo general,

ni la posibilidad de introducir la abstracción y categorías de análisis.

Esto último se opone a un narcisismo que se prolonga como supuesto dentro

del campo científico de la psicología: es el de que cada ser humano se considera a

sí mismo como un ser único, distinto, resultado de una particular diferencia (de dios,


 

 

del  destino  o  de  la  naturaleza).  El  ser  humano  descubre  paulatinamente  con

asombro que tiene las mismas vísceras que sus semejantes, así como descubre (o

se  resiste  a  descubrir)  que  su  vida  personal  se  teje  sobre  un  trasfondo  común  a

todos  los  seres  humanos.  En  el  caso  de  la  entrevista,  esto  no  sólo  rige  para  el

narcisismo  del  entrevistado,  sino  también  para  el  del  entrevistador,  quien  tiene

también que hacerse cargo de su condición humana y no sentirse por encima o en

una situación privilegiada frente al entrevistado.

 

 

 

Entrevista e investigación.

 

Cierta concepción aristocrática o monopolista de la ciencia ha hecho suponer

que  la  investigación  es  tarea  de  elegidos  que  están  por  encima  o  fuera  de  los

hechos cotidianos y comunes. De esta manera, la entrevista es, en esa concepción,

un instrumento o una técnica de la ¨práctica¨, con la cual se pretende diagnosticar,

es  decir  aplicar  conocimientos  científicos  que  en    provienen  de  otras  fuentes:  la

investigación científica.

Lo cierto es que no hay posibilidad de una correcta y fructífera entrevista sino

se incluye la investigación. En otros términos,  la entrevista es un campo de trabajo

en el cual se investiga la conducta y la personalidad de seres humanos. Que ésto se

l eve a cabo o no, es cosa que ya no depende del instrumento, de la misma manera

que no vamos a invalidar o cuestionar el método experimental por el hecho de que

un  investigador  pueda  emplear  un  laboratorio  sin  atenerse  a  las  exigencias  del

método  experimental.  Una  utilización  correcta  de  la  entrevista  integra  en  la  misma

persona al profesional y al investigador.

Una entrevista tiene su clave fundamental en la investigación que se realiza

en  su  decurso.  Las  observaciones  que  se  registran  en  la  misma  son  siempre  en

función de hipótesis que va emitiendo el observador. Aclaremos mejor qué se quiere

significar  con  ésto.  Se  postula  generalmente  en  forma  muy  formal  que  la

investigación consta de etapas netas y sucesivas que se escalonan, una tras la otra,

en  el  siguiente  orden:  primero  interviene  la  observación,  luego  la  hipótesis  y

posteriormente  la  verificación.  Lo  cierto,  sin  embargo  es  que  la  observación  se

realiza siempre en función de ciertos supuestos y que cuando éstos son conscientes

y  manejados  como  tales,  la  observación  se  enriquece.  Es  decir,  que  la  forma  de

observar bien es la de ir formulando hipótesis mientras se observa, y en el curso de

la  entrevista  verificar  y  rectificar  las  hipótesis  durante  su  transcurso  mismo  en

función  de  las  observaciones  subsiguientes,  que  a  su  vez,  se  enriquecen  con  las

hipótesis previas. Observar, pensar e imaginar coinciden totalmente y forman parte

de un sólo y único proceso dialéctico.

El pensar sobre lo que se está haciendo debe intervenir en todas las acciones

humanas.  Y  cuando  ésto  se  realiza  sistemáticamente  en  un  campo  de  trabajo

definido,  sometiendo  a  verificación  lo  que  se  ha  pensado,  se  está  realizando  una

investigación. El trabajo profesional del psicólogo, del psiquiatra y del médico, sólo

adquieren su real envergadura y su trascendencia cuando coinciden la investigación

y la tarea profesional, porque éstas son las unidades de una praxis que resguarda

de la deshumanización en la tarea más humana: comprender  y ayudar a otros seres


 

 

 

humanos. Indagar y actuar, teoría y práctica deben ser manejados como momentos

inseparables, formando parte de un sólo proceso.

 

 

 

El grupo en la entrevista

 

Entrevistador y entrevistado constituyen un grupo, es decir, un conjunto o una

totalidad, en el cual, sus integrantes están interrelacionados y en el que la conducta

de ambos es interdependiente. Se diferencia de otros grupos más generales, en que

uno  de  sus  integrantes  asume  un  rol  específico  y  tiende  a  cumplir  determinados

objetivos.

La  interdependencia  e  interrelación,  el  condicionamiento  recíproco  de  sus

respectivas  conductas,  se  realiza  a  través  del  proceso  de  la  comunicación,

entendiéndose por tal, el hecho de que la conducta de uno (consciente o no) actúa

(en  forma  intencionada  o  no)  como  estímulo  para  la  conducta  del  otro,  y  a su  vez

esta última reactúa en calidad de estímulo para las manifestaciones del primero. En

este proceso la palabra juega un rol de enorme gravitación, pero interviene también

activamente la comunicación preverbal: gestos, actitudes, timbre y tonalidad afectiva

de la voz, etc.,etc.

El  tipo  de  comunicación  que  se  establece  es  altamente  significativo  de  la

personalidad  del  entrevistado,  especialmente  del  carácter  de  sus  relaciones

interpersonales, es decir, de su modalidad para relacionarse con sus semejantes. En

este proceso que se produce en la entrevista, el entrevistador observa ya cómo y a

través de qué el entrevistado condiciona sin saberlo, efectos de los cuales él mismo

se  queja  o  resulta  una  víctima.  Importan  muy  particularmente,  los  momentos  de

cambio en la comunicación y las situaciones y temáticas frente a las que ocurren, así

como las inhibiciones, interceptaciones y bloqueos.

Ruesch  ha  establecido  una  clasificación  de  la  personalidad  basada  en  los

sistemas predominantes que cada individuo pone en juego en la comunicación. 

 

Pero el tipo de comunicación no sólo tiene importancia porque ofrece datos de

observación directa, que incluso pueden ser registrados, sino porque es el fenómeno

clave  de  toda  la  relación  interpersonal,  que  a  su  vez  puede  ser  manejado  por  el

entrevistador y por con el o, graduar u orientar la entrevista

 

 

 

Transferencia y contratransferencia

 

En la relación interpersonal que se establece en la entrevista hay que contar 

con  dos  fenómenos  altamente  significativos:  la  transferencia  y  contratransferencia.

La primera se refiere a la actualización en la entrevista de sentimientos, actitudes y

conductas inconscientes, por parte del entrevistado, que corresponden a pautas que

éste  ha  establecido  en  el  curso  de  su  desarrol o,  especialmente  en  la  relación

interpersonal  con  su  medio  familiar.  Se  distingue  entre  transferencia  negativa  y

positiva, pero ambas son siempre coexistentes, aunque con un predominio relativo,


 

 

 

estable  o  alternante,  de  algunas  de  las  dos.  Integran  la  parte  irracional  e

inconsciente de la conducta y constituyen aspectos de la misma no controlados por

el paciente. Otra acepción similar subraya en la transferencia las actitudes afectivas

que el entrevistado vivencia o actúa en relación con el entrevistador. La observación

de  estos  fenómenos  nos  pone  en  contacto  con  aspectos  de  la  conducta    de  la

personalidad del entrevistado que no entran entre los elementos que él puede referir

o aportar voluntaria o conscientemente, pero que agregan una dimensión importante

al conocimiento de la estructura de su personalidad y al carácter de sus conflictos.

En la transferencia el entrevistado asigna roles al entrevistador y se comporta

en  función  de  los  mismos.  En  otros  términos,  traslada  situaciones  y  pautas

conocidas a una realidad presente y desconocida, y tiende a configurar a esta última

como situación ya conocida, repetitiva.

Con la transferencia, el entrevistado aposta aspectos irracionales o inmaduros

de  su  personalidad,  su  grado  de  dependencia,  su  omnipotencia  y  su  pensamiento

mágico.  En  el os  es  donde  el  entrevistador  podrá  encontrar  lo  que  el  entrevistado

espera de él, sus fantasías de la entrevista, su fantasía de ayuda, es decir, qué cree

él que es ser ayudado y estar sano, incluida las fantasías patológicas de curación,

que con gran frecuencia consisten en el logro de aspiraciones neuróticas. Se podrá 

igualmente despistar otro factor importante que es el de la resistencia a la entrevista

o  a  ser  ayudado  o  curado  y  la  intención  de  satisfacer  anhelos  frustrados  de

dependencia o de protección.

En la contratransferencia se incluyen todos los fenómenos que aparecen en el

entrevistador,  como  emergentes  del  campo  psicológico  que  se  configura  en  la

entrevista;  son  las  respuestas  del  entrevistador  a  las  manifestaciones  del

entrevistado,  el  efecto  que  tiene  sobre  él.  Dependen  en  alto  grado  de  la  historia

personal del entrevistador, pero si aparecen o se actualizan en un momento dado en

la  entrevista  es  porque  en  ese  momento  hay  factores  que  operan  para  que  ello

suceda  así.  Durante  mucho  tiempo  se  las  ha  considerado  como  elementos

perturbadores de la entrevista, pero progresivamente se ha reconocido que el as son

indefectibles  o  ineludibles  en  su  aparición  y  el  entrevistador  debe  también

registrarlas  como  emergentes  de  la  situación  presente  y  de  las  reacciones  que

provoca  el  entrevistado.  Por  lo  tanto,  a  la  observación  de  la  entrevista,  se  agrega

también la auto observación.

La contratransferencia no constituye una percepción, en un sentido riguroso o

limitado del término, pero sí un indicio de gran significación y valor para orientar al

entrevistador  en  el  estudio  que  realiza.  Sin  embargo,  no  es  de  fácil  manejo  y

requiere  una  buena  preparación,  experiencia  y  un  alto  grado  de  equilibrio  mental,

para que pueda ser utilizada con cierto grado de validez y eficiencia.

Transferencia  y  contratransferencia  son  fenómenos  que  aparecen  en  toda

relación interpersonal y por eso mismo también se dan en la entrevista. La diferencia

reside  en  que  en  esta  última  deben  ser  utilizados  como  instrumentos  técnicos  de

observación  y  comprensión.  La  interacción  transferencia-contratransferencia  puede

también ser estudiada como una asignación de roles por parte del entrevistado y una

percepción de los mismos por parte del entrevistador. Si, por ejemplo, la actitud del

entrevistado  irrita  y  provoca  rechazo  en  el  entrevistador,  éste  último  se  debe


 

 

 

proponer  estudiar  y  observar  su  reacción  como  efectos  del  comportamiento  del

entrevistado, para ayudarle a rectificar dicha conducta de cuyos resultados él mismo

puede  quejarse  (por  ejemplo,  que  no  tiene  amigos  y  que  nadie  lo  aprecia).  Si  el

entrevistador no es capaz de objetivar y estudiar su reacción o bien reacciona con

irritación y rechazo (asumiendo el rol proyectado), el o es un índice que su manejo

de la contratransferencia se hal a perturbado.

 

 

 

 

Ansiedad en la entrevista

 

La  ansiedad  constituye  un  índice  del  curso  de  una  entrevista  y  debe  ser atentamente seguida por el entrevistador, tanto la que se produce en él mismo como la  que  aparece  en  el  entrevistado.  Debe  ser  vigilada  no  sólo  su  aparición  sino también su grado o intensidad, porque si bien dentro de determinados límites es un agente  motor  de  la  relación  interpersonal,  esta  última  puede  quedar  totalmente perturbada  e  incontrolada  si  sobrepasa  cierto  nivel,  por  lo  que  el  umbral  de tolerancia  a  la  misma  debe  ser  permanentemente  detectado.  Entrevistado  y entrevistador  se  enfrentan  con  una  situación  desconocida,  ante  la  cual  no  tienen todavía  estabilizadas  pautas  reaccionales  adecuadas  y  la  situación  no  organizada implica  una  cierta  desorganización  de  la  personalidad  de  cada  uno  de  los participantes; esa desorganización es la ansiedad.

El  entrevistado  solicita  ayuda  técnica  o  profesional  cuando  experimenta

ansiedad  o  se  ve  perturbado  por  los  mecanismos  defensivos  frente  a  la  misma.

Frente a la entrevista y durante la misma se pueden incrementar tanto su ansiedad

como sus mecanismos defensivos, porque lo desconocido que enfrenta no es sólo la

situación externa nueva, sino también el peligro de lo que desconoce en su propia

personalidad.    Si  estos  factores  no  se  presentan,  el  lograr  que  aparezcan  en  una

cierta medida en la entrevista, forma parte de la función de motivar al entrevistado

que el entrevistador tiene que llevar  cabo. En algunos casos, la ansiedad se halla

delegada    o  proyectada  en  otra  persona  que  es  quien  solicita  la  entrevista  y

manifiesta interés en que la misma se l eve a cabo.

La ansiedad del entrevistador es uno de los factores más difíciles de manejar,

porque el a es el motor del interés en la investigación y del interés en penetrar en lo

desconocido.  Toda  investigación  requiere  la  presencia  de  ansiedad  frente  a  lo

desconocido  y  el  investigador  tiene  que  poseer  capacidad  para  tolerarla  y  poder

instrumentarla,  sin  lo  cual  se  cierra  la  posibilidad  de  una  investigación  eficaz;  esto

último  ocurre  también  cuando  el  investigador  se  ve  abrumado  por  la  ansiedad  o

recurre  a  mecanismos  defensivos  frente  a  la  misma  (racionalización,  formalismo,

etc.)

Frente  a  la  ansiedad  en  la  entrevista  no  se  debe  recurrir  a  ningún

procedimiento  que  la  disimule  o  reprima,  como  puede  ser  el  apoyo  directo  o  el

consejo.  La  ansiedad  sólo  debe  ser  manejada  comprendiendo  los  factores  por  los

cuales  aparece  y  operando  según  esa  comprensión.  Si  lo  que  predomina  son  los

mecanismos  defensivos  frente  a  la  misma,  la  tarea  del  entrevistador  es  la  de

¨desarmar¨ en cierta medida estas defensas para que aparezca un cierto grado de


 

 

 

ansiedad, lo que significa un índice de la actualización de los conflictos. Todo este

manejo técnico de la ansiedad tiene que ser hecho teniendo siempre en cuenta la

personalidad  del  entrevistado  y  por  sobre  todo  el  beneficio  que  para  él  puede

significar la movilización de la ansiedad, de tal manera que aún frente a situaciones

muy  claras  no  se  debe  ser  activo  si  el o  significa  abrumar  al  entrevistado  con

conflictos que no podrá tolerar. Esto corresponde a un capítulo  muy difícil: el de así

denominado timing  de  la  entrevista,  que  es  el  tiempo  propio  o  personal  del

entrevistado, que depende del grado y tipo de organización de su personalidad, para

enfrentar sus conflictos y para resolverlos.

 

 

 

 

El entrevistador

 

El  instrumento  de  trabajo  del  entrevistador  es  él  mismo,  su  propia

personalidad que entra indefectiblemente en juego en la relación interpersonal, con

el agravante de que el objeto que debe estudiar es otro ser humano, de tal manera

que, al examinar la vida de los demás se hal a directamente implicada la revisión y

examen de su propia vida, de su personalidad, conflictos y frustraciones.

La vida y la vocación de psicólogo, de médico y de psiquiatra merecerían de

por    sólo  un  estudio  detallado,  que  no  emprenderemos  ahora,  pero  quiero  que

recordemos  que  son  los  técnicos  encargados  profesionalmente  de  estar  todos  los

días  en  contacto  estrecho  y  directo  con  el  submundo  de  la  enfermedad,  los

conflictos,  la  destrucción  y  la  muerte.  Hubo  que  recurrir  a  una  cierta  ficción  y

disociación para el desarrol o y ejercicio de la psicología y la medicina: ocuparse de

seres  humanos  como  si  no  lo  fuesen.  El  entrenamiento  del  médico  tiende

inconsciente y defensivamente a esto, al iniciar todo el aprendizaje por el contacto

con el cadáver. Cuando nos queremos ocupar de la enfermedad en seres humanos

tomados como tales, nuestras ansiedades aumentan pero al mismo tiempo tenemos

que deponer el bloqueo y las defensas. Por todo ésto, la psicología ha tardado tanto

en desarrollarse y en infiltrarse en la medicina y la psiquiatría. Resultaría paradójico,

si no tuviésemos en cuenta los procesos defensivos, pero el médico, cuya profesión

es tratar enfermos, es el que proporcionalmente más escotomiza o niega sus propias

enfermedades  o  la  de  sus  familiares.  En  psiquiatría,  medicina  psicosomática  y  en

psicología, todo esto ya no es posible; el contacto directo con seres humanos, como

tales,  enfrenta  al  técnico  con  su  propia  vida,  su  propia  salud  o  enfermedad,  sus

propios  conflictos  y  frustraciones.  Si  no  gradúa  este  impacto  su  tarea  se  hace

imposible:  o tiene mucha ansiedad y entonces no puede actuar, o bien bloquea  la

ansiedad y su tarea es estéril.

El  entrevistador  debe  operar  disociado:  en  parte  actuando  con  una

identificación proyectiva con el entrevistado y en parte permaneciendo fuera de esta

identificación, observando y controlando lo que ocurre, de manera de graduar así el

impacto  emocional  y  la  desorganización  ansiosa.  En  este  sentido,  sería  necesario

desarrol ar la psicología y la psicopatología del psiquiatra y del psicólogo, tanto como

el problema de su formación profesional y el de su equilibrio mental.


 

 

 

Esta  disociación  con  la  que  tiene  que  operar  el  entrevistador  es,  a  su  vez,

funcional  o  dinámica,  en  el  sentido  que  tiene  que  actuar  permanentemente  la

proyección e introyección, y tiene que ser lo suficientemente plástica o ¨porosa¨ para

que  pueda  permanecer  en  los  límites  de  una  actitud  profesional.  En  su  tarea,  el

psicólogo puede oscilar fácilmente entre ansiedad y bloqueo y esto no perturba su

tarea siempre que pueda resolver ambos fenómenos en la medida en que aparecen.

El paso de la normalidad a  la patología de la entrevista se torna insensible.

Una  mala  disociación  con  intensa  y  permanente  ansiedad,  hace  que  el  psicólogo

desarrol e conductas fóbicas u obsesivas frente a sus entrevistados, y entonces evita

realizar entrevistas o interpone instrumentos y tests para evitar el contacto personal

y la ansiedad consiguiente. El clásico apuro del médico, que tanto se emplea en la

sátira,  es  una  permanente  fuga  fóbica  de  los  enfermos.  La  defensa  obsesiva  se

manifiesta  en  cambio  en  entrevistas  estereotipadas  en  que  todo  está  reglado  y

previsto,  en  la  elaboración  rutinaria  de  historias  clínicas  es  decir  el  instrumento  de

trabajo, la entrevista misma, se transforma en un ritual. Más al á, está el bloqueo, en

que siempre aplica y dice lo mismo, en que siempre ve lo mismo, en que aplica lo

que  ya  sabe  y  con  lo  que  se  siente  seguro.  La  urgencia  por  los  diagnósticos  y  la

compulsión  a  emplear  drogas  son  otros  de  los  elementos  de  esta  fuga  y  ritual  del

médico frente al enfermo. En todo esto se fomenta la alienación del psicólogo y del

psiquiatra y la alienación del paciente, y toda la estructura hospitalaria y sanatorial

pasa a tener el efecto de un factor alienante más. Otro riesgo es el de la proyección

de los propios conflictos sobre el entrevistado y una cierta compulsión a ocuparse,

indagar o hal ar perturbaciones en la esfera en que las está negando en sí mismo.

La  rigidez  y  la  proyección  conducen  a  encontrar  solamente  lo  que  se  busca  y  se

necesita, y a condicionar lo que se encuentra tanto como lo que no se encuentra. Un

ejemplo muy ilustrativo de todo esto, pero bastante común, es el caso de un médico

joven  que  iniciaba  su  entrenamiento  en  psiquiatría  y  que  presenciando  una

entrevista y el diagnóstico de una fobia dijo que eso no era así, que lo que tenía el

paciente no era fobia ni enfermedad porque él también lo tenía.

Si  en  un  momento  dado,  la  proyección  con  la  que  opera  el  técnico  es

demasiado intensa, aparece una reacción fóbica en el mismo campo de trabajo. Por

el contrario, si se bloquea demasiado se aleja y no entiende lo que ocurre.

Distintos       tipos        de        personas        pueden       provocar        reacciones

contratransferenciales típicas en el entrevistador y éste tiene permanentemente que

poder  observarlas  y  resolverlas  para  poder  utilizarlas  como  información  e

instrumentos en el curso mismo de la entrevista.

Se  puede,  de  otra  manera,  describir  esta  disociación  con  la  que  tiene  que

trabajar  el  entrevistador  diciendo  que  tiene  que  jugar  los  roles  que  en  él  son

promovidos por el entrevistado, pero sin asumirlos en su totalidad. Si, por ejemplo,

siente  rechazo,  asumir  el  rol  sería  mostrar  y  actuar  el  rechazo,  rechazando

efectivamente al entrevistado ya sea verbalmente o con la actitud o de cualquier otra

manera; jugar el rol significa percibir el rechazo, comprenderlo, hal ar los elementos

que lo promueven, las motivaciones del entrevistado para que el o ocurra y utilizar

toda esta información que ahora posee para esclarecer el problema o promover su

modificación  en  el  entrevistado.  Cuanto  más  psicópata  el  entrevistado,  tanto  más

fácil se posibilita que el entrevistador asuma y actúe los roles. Asumir el rol implica la


 

 

 

ruptura del encuadre, de la entrevista. Fastidio, cansancio, sueño, irritación, bloqueo,

lástima,  cariño,  rechazo,  seducción,  etc.,  etc.  son  todos  indicios

contratransferenciales que el entrevistador debe percibir como tales en la medida en

que se producen y tiene que resolverlos analizándolos para sí mismo en función de

la  personalidad  del  entrevistado,  de  la  suya  propia  y  en  función  del  contexto  y  el

momento en que aparecen en la comunicación.

El  psiquiatra  inseguro  o  de  poca  experiencia  no  sabe  qué  hacer  con  todos

estos  datos  y  para  no  verse  abrumado  recurre  con  frecuencia  a  la  receta,

interponiendo  entre  él  y  su  paciente  los  medicamentos;  en  estas  condiciones  la

farmacología  se  constituye  en  un  factor  alienante  porque  fomenta  la  magia  en  el

paciente y en el médico y los vuelve a disociar de sus conflictos respectivos. Algo

muy  similar  es  lo  que  el  psicólogo  hace  con  mucha  frecuencia  con  los  tests.  Para

contrarrestar  esto,  es  importante  -y  aún  imprescindible-    que  el  psiquiatra  o  el

psicólogo  no  trabajen  aislados,  que  formen  por  lo  menos  grupos  de  estudio  y  de

discusión en los que se revea el trabajo que se realiza; para caer en la estereotipia

no hay mejor clima que el del aislamiento profesional, porque el aislamiento termina

por encubrir las dificultades con la omnipotencia.

 

 

 

El entrevistado

 

Examinar  las  contingencias  de  una  entrevista  significaría  no  otra  cosa  que

pasar revista a toda la psicología, psiquiatría y psicopatología, por lo cual sólo nos

referiremos  aquí  a  unas  pocas  situaciones  tipos  de  trabajo  en  el  campo  de  la

psicología  clínica,  y  especialmente  algunas  que  habitualmente  no  se  toman  en

cuenta y son, sin embargo, de gran importancia.

En términos generales, para que una persona concurra a una consulta, debe

haber  l egado  a  una  cierta  percepción  o  insight  de  que  algo  no  anda  bien,  de  que

algo  ha  cambiado  o  modificado  o  bien,  se  percibe  a    mismo  con  ansiedad  y

temores.  Esto  últimos  pueden  ser  tan  intensos  o  intolerables  que  recurre  en  la 

entrevista  a  una  negación  y  resistencia  sistemática,  de  tal  manera  que,

mágicamente, busca asegurarse de que no pasa nada, logrando que el técnico no

reconozca nada anormal en él. En alguna ocasión se ha definido como enfermo a

toda  aquella  persona  que  solicita  una  consulta;  abstracción  hecha  de  que  tal

definición  carece  de  valor  real,  es  sin  embargo  cierto  que  el  entrevistador  debe

aceptar  ese  criterio,  aunque  sea  solamente  como  incentivo  para  indagar

detal adamente  tras  las  represiones  y  negaciones  o  escotomizaciones  del

entrevistado.

Schilder ha reunido en cinco grupos los individuos que concurren al médico,

sea porque sufren o hacen sufrir a los demás, el os  son: a) los que concurren por

quejas corporales, b) por quejas mentales, c) por quejas debidas a la falta de éxito,

d)  por  quejas  referidas  a  dificultades  en  la  vida  diaria,  e)  por  quejas  de  otras

personas.

Siguiendo en cambio la división de E. Pichón Riviere de las áreas de conducta

podemos considerar tres grupos, según que el predominio recaiga sobre síntomas,


 

 

 

quejas o protestas del área de la mente, del cuerpo o del mundo externo. El paciente

puede  traer  quejas  o  acusaciones;  en  el  primer  caso  predomina  la  ansiedad

depresiva mientras que en el segundo, la ansiedad paranoide.

 

Estos agrupamientos no tienden a diferenciar los enfermos orgánicos de los

enfermos  mentales,  ni  las  enfermedades  orgánicas  de  las  funcionales  o

psicogenéticas.  Se  aplican  a  todos  los  tipos  de  entrevistados  que  concurren  a 

cualquier especialista y tienden más bien a una orientación sobre la personalidad del

sujeto, sobre la forma en que trata de reducir sus tensiones o resolver sus conflictos.

Podemos reconocer y diferenciar entre el entrevistado que viene a la consulta,

del que traen, o aquel al que  ¨lo han mandado¨. En estas actitudes tenemos ya un

índice  de  importancia,  aunque  diste  de  ser  sistemático  o  patognomónico.  El  que

viene,  tiene  un  cierto  insight  o  percepción  de  su  enfermedad  y  corresponde  al

paciente neurótico, mientras que el psicótico, en cambio, es traído. El que no tiene

motivos para venir pero viene porque lo han mandado, corresponde a la psicopatía:

es el que hace actuar a otros y delega en otros sus preocupaciones y malestares. 

Tenemos, entre otros, el caso de aquel que viene a consultar por un familiar.

En  estos  casos,  realizamos  la  entrevista  con  el  que  viene,  indagando  su  propia

personalidad  y  su  conducta.  Y  con  esto  ya  pasamos  del  entrevistado  al  grupo

familiar. Si al entrevistado precede un informante, se le debe comunicar a éste último

que  lo  que  él  diga  sobre  el  paciente  le  será  comunicado  a  éste  último;  anticiparle

antes de que informe. Esto tiende a ¨limpiar el campo¨ y a romper con divisiones muy

difíciles de manejar ulteriormente.

El que viene a la consulta es siempre un emergente de los conflictos grupales

de  la  familia,  diferenciamos  además  entre  el  que  viene  solo  y  el  que  viene

acompañado, que representan distintos grupos familiares.

 

El que viene solo, es el representante de un grupo familiar esquizoide, en el

que  la  comunicación  entre  sus  miembros  es  muy  precaria,  viven  dispersos  o

separados,  con  un  grado  acentuado  de  bloqueo  afectivo.  Con  frecuencia,  frente  a

éstos,  el  técnico  tiende  a  preguntarse  con  quién  puede  hablar  o  a  quién  informar.

Otro grupo familiar, de carácter opuesto a éste, es aquel en el cual vienen varios a la

consulta  y  el  técnico  tiene  necesidad  de  preguntar  quién  es  el  entrevistado  o  por

quién vienen; es el grupo epileptoide, viscoso o aglutinado, en el cual hay una falta o

déficit  en  la  personificación  de  sus  miembros,  con  un  alto  grado  de  simbiosis  o

interdependencia. Así como en el anterior el enfermo está aislado y abandonado, en

este caso está demasiado rodeado por el cuidado exagerado o asfixiante.

Estos  dos  tipos  polares  pueden  encontrarse  en  sus  formas  extremas,  o  en

formas menos acusadas, o mixtas. Otro tipo es el que viene acompañado por una

persona, familiar o amigo, que es el caso del fóbico que necesita acompañante. El

caso  de  los  matrimonios  cuyos  integrantes  se  inculpan  mutuamente  de  neurosis,

infidelidad,  etc.  es  otra  situación  en  la  que,  como  en  todas  las  anteriores,  la

entrevista  se  realiza  con  todos  los  que  han  concurrido,  manejado  como  un  grupo

diagnóstico  que  -como  lo  veremos-  es  también  siempre  terapéutico;  en  éste  el

técnico actúa como observador participante, interviniendo en momentos de tensión,


 

 

 

o  cuando  se  interrumpe  la  comunicación  o  para  señalar  los  entrecruzamientos

proyectivos.

 

En  los  grupos  que  concurren  a  la  consulta,  el  psicólogo  no  tiene  por  qué

aceptar  el  criterio  de  la  familia  sobre  quién  es  el  enfermo,  sino  que  debe  actuar

considerando a todos sus miembros implicados y al grupo como enfermo. En estos

casos,  el  estudio  del  interjuego  de  roles  y  de  la  dinámica  del  grupo  son  los

elementos que sirven de orientación para hacer tomar insight de la situación a todo

el grupo.

El  balanceo  de  la  enfermedad  en  un  grupo  familiar  es  de  gran  importancia.

Por  ejemplo,  en  un  matrimonio  o  pareja  en  que  uno  es  un  fóbico  y  el  otro  su

acompañante, cuando el primero mejora o cura, aparece la fobia en el segundo. El

acompañante fóbico es, entonces, también un fóbico pero se distribuyen roles en la

pareja.

En otras oportunidades, en ocasión de un tratamiento, la familia sólo aparece

cuando se ha adelantado el tratamiento de un paciente y éste ha mejorado o está en

vías de el o, la normalización del paciente hace que la tensión del grupo familiar no

se  ¨descarga¨  ya  más  a  través  de  él  y  aparece  entonces  el  desequilibrio  o  la

enfermedad en el grupo familiar.

Todo  esto  explica  en  gran  proporción  un  fenómeno  con  el  que  siempre  hay

que  contar  en  la  familia  de  un  enfermo:  la  culpa,  elemento  que  hay  que  tomar  en

cuenta para valorarlo y manejarlo adecuadamente. Es mucho más manifiesta en el

caso  de  la  enfermedad  mental  en  niños  o  en  deficientes  intelectuales.  Esto  se

relaciona también con el fenómeno que ha sido llamado ¨el niño equivocado¨, en el

que  los  padres  traen  a  la  consulta  al  hijo  más  sano  y  sólo  una  vez  que  se  han

asegurado  que  el  técnico  no  les  inculpa  ni  los  acusa,  pueden  hablar  o  consultar

sobre el hijo más enfermo.

Aquí  y  en  relación  con  todos  estos  fenómenos,  la  psicología  grupal  -su

conocimiento  y  correcto  manejo-  tienen  una  gravitación  fundamental,  no  sólo  para

las entrevistas diagnósticas y terapéuticas, sino para valorar también curaciones, o

decidir el cese de una internación, etc., etc.

 

 

 

Funcionamiento de la entrevista

 

Hemos  insistido  reiteradamente  que  el  campo  de  la  entrevista  debe  ser

configurado  fundamentalmente  por  las  variables  de  la  personalidad  del  entrevisto.

Esto implica que lo que ofrece el entrevistador debe ser lo suficientemente ambiguo

como para permitir la mayor puesta en juego de la personalidad del entrevistado. 

Si bien todo el o es cierto, existe sin embargo un marco o un límite en el cual

la ambigüedad no debe existir, sino todo lo contrario, el límite debe ser mantenido y

a veces defendido por el entrevistador; éste cubre todos los factores que intervienen

en el encuadre de la entrevista: tiempo, lugar,  y rol técnico del profesional. El tiempo

se refiere a un horario y un límite en la extensión de la entrevista; el espacio abarca


 

 

 

el  marco  o  el  terreno  ambiental  en  el  cual  se  realiza  la  entrevista.  El  rol  técnico

implica que en ningún caso el entrevistador debe permitir el ser presentado como un

amigo  en  un  encuentro  fortuito.  El  entrevistador  tampoco  debe  entrar  con  sus

reacciones ni con el relato de su vida, tampoco entrar en relaciones comerciales o

de  amistad,  ni  pretender  ningún  beneficio  de  la  entrevista  que  no  sean  sus

honorarios  y  su  interés  científico  o  profesional.  Tampoco  debe  ser  utilizada  como

una  gratificación  narcisística  en  la  que  se  juega  de  mago  con  un  despliegue  de

omnipotencia.  La  curiosidad  debe  limitarse  a  lo  necesario  para  beneficio  del

entrevistado.  Todo  lo  que  sienta  como  reacción  contratransferencial  debe  ser

considerado como un dato de la entrevista, no debiendo responderse ni actuar frente

al  rechazo,  la  rivalidad  o  la  envidia  del  entrevistado.  La  petulancia  o  la  actitud

arrogante  o  agresiva  del  entrevistado  no  debe  ser  ni  ¨domada¨  ni  sometida;  no  se

trata de ni  de triunfar ni de  imponerse al entrevistado. Lo que nos corresponde es

averiguar a qué se deben, cómo funcionan, y qué efectos acarrea al entrevistado. El

entrevistado tiene derecho, aunque tomemos nota de el o e inclusive advirtamos al

mismo  entrevistado  sobre  su  represión  o  su  desconfianza.  Con  muchísima

frecuencia,  el  grado  de  represión  del  entrevistado  depende  mucho  del  grado  de

represión que tenga el entrevistador hacia determinados temas (sexualidad, envidia,

etc.)  Si  intervenimos  preguntando,  las  preguntas  deben  ser  directas  y  sin

subterfugios,  adecuadas  a  la  situación  y  al  grado  de  tolerancia  del  yo  del

entrevistado.

La apertura de la entrevista tampoco debe ser ambigua, pronunciando fases

generales  o  de  doble  sentido.  La  entrevista  comienza  por  donde  comienza  el

entrevistado. Hay que tener en cuenta todo lo que puede haberle costado decidir la

entrevista y lo que puede significar como factor de humil ación y menoscabo para él.

El  entrevistado  debe  ser  recibido  cortésmente  pero  no  efusivamente;  si  se  tienen

datos del  entrevistado proporcionados por otra persona, se le debe informar, tanto

como, según ya lo dijimos, anticipar al informante al comienzo de la entrevista, que

esos datos no serán mantenidos en reserva. Esto tienden a mantener el encuadre y

a evitar las divisiones esquizoides y la actuación psicopática, así como a despojarse

de  todo  lo  que  pueda  trabar  la  espontaneidad  del  técnico,  quien  no  debe  tener

compromisos  contraídos  que  pesen  negativamente  sobre  la  entrevista.  La  reserva

del  entrevistador  para  con  los  datos  que  proporciona  el  entrevistado  se  halla 

implícita en la entrevista, y si de la misma se eleva un informe a una institución, esto

último  debe  también  conocerlo  el  entrevistado.  La  reserva  y  el  secreto  profesional

rigen  también  para  los  enfermos  psicóticos  y  para  el  material  de  entrevistas  con

niños; en este último caso, no debemos sentirnos autorizados a relatar a los padres,

por ejemplo, detal es de la entrevista con sus hijos.

El silencio del entrevistado es el fantasma del entrevistador novel, para quien

el silencio del entrevistado significa un fracaso o un índice de su impericia. Con un

mínimum de experiencia, sin embargo,  no hay entrevistas fracasadas; si se observa

bien,  toda  entrevista  aporta  datos  de  importancia  sobre  la  personalidad  del

entrevistado.  Hay  que  reconocer  los  distintos  tipos  de  silencio  (silencio  paranoide,

depresivo, fóbico, etc.) y obrar en función de este conocimiento.

Si el silencio absoluto no es lo óptimo de una entrevista (desde el punto de

vista del entrevistador) tampoco lo es la catarsis intensa (desde el punto de vista del

entrevistado). Con frecuencia el que habla mucho en realidad deja de decir lo más


 

 

 

importante,  porque  el  lenguaje  no  es  sólo  un  medio  de  transmitir  información  sino

también un poderoso medio para evitar información. Todos estos son, por supuesto,

datos  valiosos,  que  deben  ser  consignados  y  valorados.  La  ¨descarga¨  emocional

intensa  tampoco  es  lo  óptimo  de  una  entrevista;  con  el o  generalmente  el

entrevistado  logra  una  depositación  masiva  en  el  entrevistador  y  luego  toma

distancia  y  entra  en  una  relación  persecutoria  con  éste:  el  confesor  se  transforma

fácilmente en perseguidor.

El fin de la entrevista debe ser respetado como todo el encuadre, y la reacción

a la separación es un dato de gran importancia, tanto como la evaluación de cómo

se va el entrevistado y como quedamos nosotros contratransferencialmente con él.

 

Entrevistas bien realizadas insumen mucho tiempo, del que con frecuencia no

se  dispone,  especialmente  en  instituciones  (escolares,  hospitalarias,  fabriles,  etc.).

En  estos    casos  lo  más  conveniente  es  reservar,  del  tiempo  disponible,  un  lapso

para  realizar  aunque  solo  sea  una  entrevista  diaria  en  condiciones  óptimas.  Esto

impide las estereotipias en el trabajo y las racionalizaciones de la evitación fóbica.

Además es importante reservarse el tiempo necesario para estudiar las entrevistas

realizadas, y es mejor aún si esto se realiza en grupos de trabajo. El psicólogo y el

psiquiatra  no  deben  trabajar  aislados,  porque  esto  favorece  su  alienación  en  el

trabajo.

 

La interpretación

 

Un interrogante frecuente e importante es el de si se debe interpretar en las

entrevistas  realizadas  con  fines  diagnósticos.  En  este  sentido  hay  posiciones  muy

variadas,  entre  las  que  se  cuenta,  por  ejemplo,  la  de  Rogers,  quien  no  solo  no

interpreta  sino  que  tampoco  pregunta,  alentando  al  entrevistado  a  proseguir

recurriendo a distintas técnicas, como por ejemplo, repetir en forma interrogativa la

última palabra del entrevistado o alentando con la mirada, el gesto o la actitud a que

prosiga.

La  entrevista  es  siempre  una  experiencia  vital  muy  importante  para  el

entrevistado; significa con gran frecuencia la única posibilidad que tiene de hablar lo

más  sinceramente  posible  de    mismo  con  alguien  que  no  lo  juzgue  sino  que  lo

comprenda. De esta manera, la entrevista actúa siempre como un factor normativo o

de aprendizaje, aunque no se recurra a ninguna medida especial para lograrlo. En

otros  términos,  la  entrevista  diagnóstica  es  siempre  y  al  mismo  tiempo  en  alguna

medida, terapéutica.

El  primer  factor  terapéutico  es  siempre  la  comprensión  del  entrevistador,

quien debe comunicar algunos factores de esta comprensión que puedan ser útiles

al  entrevistado.  En  la  entrevista  diagnóstica  según  nuestra  opinión,  se  debe

interpretar  por  sobre  todo  cada  vez  que  la  comunicación  tienda  a  interrumpirse  o

distorsionarse.  Otro  caso  muy  frecuente  en  el  que  tenemos  que  intervenir  es  para

relacionar  lo  que  el  mismo  entrevistado  ha  estado  comunicando.  Para  interpretar,

nos  debemos  guiar  por  el  monto  de  ansiedad  que  estamos  resolviendo,  y  por  el

monto se ansiedad que creamos, teniendo  en cuenta también si se van a dar otras

oportunidades  para  que  el  entrevistado  pueda  resolver  ansiedades  que  vamos  a


 

 

movilizar. En todos los casos, debemos interpretar solamente sobre los emergentes,

sobre lo que realmente está operando en el aquí y ahora de la entrevista.

 

Un índice fundamental de guía de la interpretación es siempre el beneficio del

entrevistado y no la ¨descarga¨ de una ansiedad del entrevistador. Además, siempre

que se interprete, se debe saber que la interpretación es una hipótesis que debe ser

verificada  o  rectificada  en  el  mismo  campo  de  trabajo  por  la  respuesta  que

movilizamos o condicionamos al poner en juego dicha hipótesis. Con todo, conviene

que el entrevistador novel se atenga primero y durante algún tiempo a comprender al

entrevistado  antes  de  que  pueda  adquirir  la  experiencia  y  conocimiento  suficiente

para  utilizar  la  interpretación.  El  óptimo  alcance  de  una  entrevista  es  el  de  la

entrevista operativa, en la cual se tiende a comprender y esclarecer un problema o

una situación que el entrevistado aporta como centro o motivo de la entrevista. Con

gran frecuencia, en este sentido, una entrevista logra mucho si se logra esclarecer

cual  es  el  verdadero  problema  que  se  trae  detrás  de  lo  que  se  trae  en  forma

manifiesta.

 

 

Informe psicológico

 

El  informe  psicológico  tiene  como  finalidad  la  de  diagnosticar,  condensar,  y

resumir  conclusiones  referentes  al  objeto  de  estudio.  Incluimos  aquí  solamente  el

informe  que  se  refiere  al  estudio  de  la  personalidad.  Que  pueda  ser  empleado  en

distintos campos de la actividad psicológica y en cada uno de ellos se deberá tomar

en  cuenta  y  responder  específicamente  al  objetivo  con  que  dicho  estudio  se  ha

l evado a cabo. Se trata, por otra parte, solamente de una guía y no de casil eros a

l enar.

En el campo de la medicina, por ejemplo, un estudio completo abarca un triple

diagnóstico  o  un  triple  informe,  a  saber:  el  diagnóstico  médico,  el  psiquiátrico  y  el

psicológico.  Puede  tratarse  por  ejemplo,  de  un  brote  esquizofrénico,  (diagnóstico

psiquiátrico),  en  una  persona  con  insuficiencia  cardíaca  (diagnóstico  médico)  de

personalidad obsesiva (diagnóstico psicológico), entendiendo que este ejemplo sólo

sirve  como  tal  para  diferenciar  los  tres  tipos  de  informes,  que  no  siempre  es

necesario que se den conjuntamente.

1.  Datos  de  filiación:  Nombre,  edad,  sexo,  estado  civil,  nacionalidad,  domicilio,

profesión u oficio.

2.  Procedimientos  utilizados:  Entrevistas  (numero  y  frecuencia.  Técnica  utilizada,

lugar  en  que  se  l evaron  a  cabo).  Tests  (especificar  los  utilizados),  juegos,

registros  objetivos  (especificar)  etc.  Cuestionarios  (especificar).  Otros

procedimientos.

3.  Motivos  del  estudio:  Por  quién  fue  solicitado  y  objetivos  del  mismo.  Actitud  del

entrevistado y referencia a sus motivaciones conscientes.

4.  Descripción sintética del grupo familiar y de otros grupos que han tenido o tienen

importancia  en  la  vida  del  entrevistado.  Relaciones  del  grupo  familiar  con  la

comunidad:  status  socioeconómico,  otras  relaciones.  Constitución,  dinámica  y

roles, comunicación y cambios significativos del grupo familiar. Salud, accidentes

y enfermedad del grupo y de sus miembros integrantes. Muertes, edad y año en


 

 

que  tuvieron  lugar,  causas  de  las  mismas.  Actitud  de  la  familia  frente  a  los

cambios,  a  la  enfermedad  y  al  enfermo.  Si  resulta  posible,  incluir  el  grupo  en

alguna de las clasificaciones reconocidas.

5.  Problemática vital: referencia suscinta de su vida y sus conflictos actuales, de su

desarrol o, adquisiciones, pérdidas, cambios, temores, aspiraciones, inhibiciones,

y  forma  de  enfrentarlos  o  sufrirlos.  Diferenciar  entre  lo  afirmado  por  el

entrevistado  y  por  otras  personas  de  su  medio  con  lo  inferido  por  el  psicólogo.

Diferenciar  entre  lo  que  se  afirma  y  lo  que  se  postula  como  probable.  Si  hay

algún  dato  de  muy  especial  valor,  especificar  la  técnica  con  la  que  se  lo  ha

inferido  o  detectado.  Incluir  una  reseña  de  las  situaciones  vitales  más

significativas  (presentes  y  pasadas),  especialmente  aquellas  que  asumen  el

carácter de situaciones conflictiva y/o repetitivas.

6.  Descripción de estructuras de conducta, diferenciando entre las predominantes y

las accesorias. Cambios observados.

7.  Descripción de rasgos de carácter y de la personalidad, incluyendo la dinámica

psicológica  (ansiedades,  defensas)  citando  la  organización  patológica  (si  la

hubiere).  Incluir  una  apreciación  del  grado  de  madurez  de  la  personalidad.

Constitución  (citar  la  tipología  empleada).  Características  emocionales  e

intelectuales  incluyendo:  manejo  del  lenguaje  (léxico  y  sintaxis,  etc.)  nivel  de

conceptualización, emisión de juicios, anticipación y planeamiento de situaciones,

canal preferido en la comunicación, nivel de coordinación visomotora, diferencias

entre manejo verbal y motor, capacidad de observación, análisis y síntesis, grado

de atención y concentración. Relaciones entre el desempeño intelectual, social,

profesional, y emocional y otros ítems significativos en cada caso en particular.

Considerar  las  particularidades  y  alteraciones  del  desarrol o  psicosexual,

cambios en la personalidad y en la conducta.

8.  Si se trata de un informe muy detal ado o muy riguroso (por ejemplo, un informe

pericial)  incluir  resultados  de  cada  test  y  de  cada  examen  complementario

realizado.

9.  Conclusión. Diagnóstico y caracterización psicológica del individuo y de su grupo.

Responder específicamente a los objetivos del estudio (por ejemplo en el caso de

la selección de personal, orientación vocacional, informe escolar, etc.).

10. Incluir  una  posibilidad  pronóstica  desde  el  punto  de  vista  psicológico,  fundando

los elementos sobre los cuales se basa.

11. Posible  orientación.  Señalar  si  hacen  falta  nuevos  exámenes  y  de  qué  índole.

Señalar la forma posible de subsanar, aliviar u orientar al entrevistado, según el

motivo del estudio o según las necesidades de la institución que ha solicitado el

informe.

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Primera Entrevista

 

LA PRIMERA ENTREVISTA TERAPÉUTICA

 

Introducción

     El primer encuentro, o contacto psicológico, conforma una relación interpersonal en el que dos personas (psicólogo y paciente) inician una comunicación, una relación, en la que se pone en marcha un determinado proceso terapéutico. Entre los sujetos interactuantes se produce un intercambio comunicativo global con el fin de entrar en el mundo interno del paciente, reconocer sus sentimientos así como su realidad, explorando los planos psicológicos implicados en el proceso de evolución del paciente.

     La entrevista es una relación peculiar, ya que debe tener un objetivo, un propósito y ser más que la mera conversación. Así en el comienzo de la misma quedan definidos los roles, el espacio y el tiempo, así como la dimensión afectivo-emocional de la relación.

     La relación terapéutica pretenderá ayudar en la evolución de los conflictos de la persona, proporcionando instrumentos para la adaptación de su ser y su relación con los otros. Por ello, la entrevista será un medio necesario para que la persona se implique, autoexplore en sus sentimientos y muestre el ángulo subjetivo de sus vivencias.

     No es infrecuente que el paciente en la primera entrevista se encuentre en una situación de confusión, dubitación o angustia a la hora de dar a conocer su mundo interno, es por ello por lo que el psicólogo, en su rol de terapeuta, deberá mostrar una comprensión empática, haciendo así más fácil la comunicación autentica de los sentimientos del paciente, favoreciendo un clima de confianza y aceptación, evitando enjuiciamientos, presión o coacción.

Condiciones y actitudes en la primera entrevista terapéutica

     Una de las funciones como psicólogo en la primera entrevista terapéutica, será la de empatizar con la persona, conocer su ser, sus circunstancias y cómo la persona las vive. Por ello será necesario fomentar que el paciente se implique a sí mismo, haciéndose consciente de sus vivencias, pensamientos y sentimientos.

     Una de las dimensiones más importantes que ha de trasmitirse como psicólogo es la fiabilidad (nadie puede dar lo que no tiene), en sentido de competencia y habilidad personal y técnica para fundamentar el vínculo positivo de ayuda.

     La actitud de atención, percepción y comprensión hacia la persona permitirá proporcionar al paciente una atmósfera en la que experimente seguridad y confianza, favoreciendo un encuentro consigo mismo, así como la libre expresión de actitudes y sentimientos, además de sus contradicciones y resistencias.

     Del mismo modo, será necesario transmitir la importancia de la responsabilidad y capacidad, de predisposición, motivación y colaboración del paciente en el proceso terapéutico, promoviendo su sentimiento de autoeficacia y de autogestión. Es decir, la persona tiene que tener una conciencia de crisis o necesidad que le promueva al cambio, esto es, intencionalidad; además, su actitud debe implicar el deseo de superación y de cambio, es decir, direccionalidad, poniendo para ello a disposición sus propios recursos, lo que significa responsabilizarse y colaborar en el proceso terapéutico.

     Cabe destacar que existen pacientes que debido a su falta de interés o pasividad (por diferentes causas) demandan una actitud más activa o directiva por parte del psicólogo, con lo que se delega en él la responsabilidad y la capacidad de evolución terapéutica. Señalar que la primera entrevista terapéutica puede ser un momento para clarificar los roles y las responsabilidades, reformulando la demanda y apuntalando la intencionalidad y direccionalidad en el proceso terapéutico.


Contenidos de la entrevista inicial

     La primera entrevista terapéutica esta formada por diferentes fases o aspectos:

- Anamnesis

     Tras el saludo y las presentaciones pertinentes, se abordarán diversos datos personales y biográficos, con el objetivo de ir formulando la historia clínica.

     Pero además de los datos personales y biográficos, existen otros indicadores que nos dan información acerca del paciente. El cuerpo comunica por sí mismo, en diferentes niveles, y uno de ellos es el canal no verbal, el cual se encuentra bajo un menor control consciente, lo que nos debe suministrar una información valiosa en la formulación del proceso terapéutico.

     Los movimientos del cuerpo, además del rostro, pueden darnos pistas sobre las necesidades internas, expectativas y conflictos de la persona. La postura y la configuración espacial que adopta el paciente, puede informar su estatus o rol social.

     En lo que respecta al saludo, se pueden reconocer posiciones y posturas en el acto de aproximación, observándose giros del cuerpo, enfrentamientos posturales… lo que nos puede indicar tipos de relación en el pasado o expectativas de la misma hacia el futuro.

     Además, las expresiones faciales son un indicador extraordinario de las emociones, pudiendo así tomar un contacto más profundo con los sentimientos del paciente, ya que no es infrecuente que la persona se niegue a hablar o se sienta incapaz de hacerlo, pero será insólito que trasmita silencio con su rostro y su postura corporal.

     Las manos, por otro lado, frecuentemente comunican y revelan información sobre la persona, tanto en los movimientos como en el aspecto de las mismas. Probablemente en la medida en que la persona tenga dificultad en la expresión o en la explicación de sus circunstancias, así como una necesidad de mayor atención, aumentará el movimiento de sus manos. Del mismo modo, las uñas son indicadores claros de estados de salud, pudiendo clarificar pautas de alimentación, índices de tensión o nerviosismo.

     Dado que las personas también nos comunicamos a través del olfato, los diferentes olores biológicos son un excelente sistema de señal, como por ejemplo la transpiración, que puede ser un indicador de higiene, tensión, temor.

     Respecto al aspecto físico o forma de vestir, señalar que explicita rasgos de la persona en función de si se trata de formas extravagantes, llamativas o por el contrario es discreta, oscura; la forma en que se combina.

     La voz y el tono refleja en gran medida el estado de ánimo, así puede denotar persuasión, preocupación, cansancio, desinterés

     Además de lo que se refiere a la comunicación no verbal, es de gran importancia las condiciones psicosociales de la persona, como es la organización del tiempo de trabajo y de descanso. La planificación de los mismos nos dará información sobre su capacidad para distribuir labor y ocio y de su libertad para alternarlos, de la salud y el bienestar de la persona, además de expectativas, motivación, necesidades, preferencias y capacidades de adaptación.

     El historial educativo y formativo nos posibilitará adecuar nuestra comunicación a un nivel de comprensión por parte del paciente, y nos permitirá ajustar el nivel de expectativas.

     El conocimiento de su recorrido sanitario y psicológico nos posibilitará saber de sus tendencias e implicaciones en su proyecto vivencial.

     Por todo ello, deberíamos trabajar en la interpretación del estilo gesticular, los ademanes, el comportamiento corporal de la persona, adiestrándonos en lecciones de cinesis.

- Demandas y expectativas

     La persona acude a la consulta con diversas demandas y ampliamente variables, como puede ser la de buscar una relación paternal, en la que demanda la dirección de su vida; o tal vez una demanda confirmatoria con el objetivo de asegurarse sus propias decisiones; o sintomática, con el fin de curar una enfermedad psicosomática evitando la exploración interna; también se puede dar la demanda mágica en la que la persona reclama la recuperación espontánea.

     Al igual que la demanda y en relación con la misma, las expectativas con las que llega el paciente a la consulta son muy diversas. Así podemos encontrarnos con personas con expectativas muy negativas, derivadas tanto de malas experiencias pasadas, como por verse obligadas o empujadas en el proceso por una tercera persona; y/o encontrarnos con expectativas no realistas en la medida en que el sujeto sobreestime nuestras capacidades como psicólogos, delegando su responsabilidad en el proceso.

- Contrato y Cierre

     Como es sabido, en toda relación terapéutica inicial ha de aparecer una situación de contrato en la que se especifican las condiciones del proceso terapéutico, las respectivas responsabilidades, la duración aproximada, así como los pasos del proceso terapéutico. Cabe destacar que existen casos en los que debido a la personalidad del paciente o sus circunstancias, el contrato ha de hacerse con un carácter más explícito, es decir un análisis pormenorizado del proceso (que siempre será cambiante).

     En esta ultima parte de la entrevista se deberá poner en juego nuestra habilidad para clarificar el primer contacto con el paciente, ya que uno de los objetivos en la primera entrevista es establecer la relación terapéutica, y así poder comenzar el proceso, con el objetivo de incidir en el conflicto del paciente.

Conclusión

     Por todo ello señalar que no existe un único tipo de entrevista inicial, concreta e inamovible, sino que dada las diferentes dinámicas y cambiantes condiciones terapéuticas presentadas en este primer contacto, es preciso poner a disposición del paciente todos los recursos y capacidades que manejamos como terapeutas.

Así, el modo como la persona experimente la primera entrevista condiciona el futuro proceso terapéutico.

     La primera entrevista terapéutica, por tanto, ha de convertirse en un instrumento relacional en el que se reorganicen expectativas, intencionalidades, direccionalidades y responsabilidades, además de fomentar una atmósfera calida de aceptación, confianza y empatía.

 

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Entrevista Psicologica

 

La Entrevista Psicológica

 

Introducción

La primera entrevista reviste especial consideración y una importancia ampliamente reconocida en el proceso diagnostico. Es la técnica que más se usa y por la naturaleza de la información que aporta es insustituible e indispensable para el psicólogo. El tema pretende exponer los aspectos más relevantes de esta técnica desde una perspectiva ecléctica, integrando aquello común y aceptado por diversos modelos teóricos (perspectiva conciliadora entre las técnicas)

 

1.             Definición conceptual y características específicas de la Entrevista  Psicológica

Definición de Sullivan y Pope: conversación/relación interpersonal entre 2 o más S, con unos objetivos determinados, en la que se solicita ayuda y otro la ofrece, lo que configura una diferencia de roles, estos roles marcan una relación asimétrica, ya que uno es experto y el otro necesita ayuda

Características específicas: (Previa al diagnóstico; conversación con una finalidad;  Espacio y tiempo limitados; Petición de ayuda; Roles específicos; Interacción Recíproca; Flexibilidad; Modelo de trabajo; Objetivos y funciones diversas)

 

·          Es una técnica previa al diagnostico e intervención, y imprescindible en el proceso por la cantidad de información y conocimiento del Sujeto

·          La conversación tiene una finalidad al centrarse y identificar las demandas del S y sus problemas y sentimientos, analizando tanto elementos verbales y no verbales, elaborando hipótesis sobre la consulta para después proponer la estrategia de resolución y dar respuesta  a esa solicitud.

·          Se prefija en un espacio de tiempo y lugar para comprender y responder al S referidas al contenido y forma de solicitarlo (tiempo, ritmo, latencia, organización de ideas,..)

·          Para ambos es el punto de partida de una relación interpersonal donde, en común, se limitan y orientan las demandas. Relación que se inicia con desconocimiento mutuo por lo que se necesitan estrategias de acercamiento. La responsabilidad recae en el terapeuta para en poco tiempo conocer al S y su entorno.

·          La información es amplia y general y específica y concreta, que hacen que las habilidades del terapeuta de escucha y preguntar sean  decisivas.

·          Recoge la petición de ayuda, especialmente en la primera entrevista, sobre su conflicto, sufrimiento,..No solo busca datos sino también como percibe el S el malestar

·          La configuración asimétrica de roles: el terapeuta usa conocimientos, experiencia y técnicas de profesional para ayudar en la petición del S. Estas actitudes y roles hacen esta entrevista diferente de la relación de amistad; aquí la variable Examinador modula y condiciona la relación. Su formación, experiencias, estatus, elecciones, conflictos,.. están implicados. Buen psicólogo: el que diferencia  su vida/creencias/valores de lo que es  mejor para el S

·          Se trata de un modelo de trabajo clínico, donde no hay libertad absoluta de relación

·          En la relación se da una influencia reciproca de gran intensidad de sentimientos, e ideas y más intenso cuanto más significativa. Esta bidireccionalidad hace difícil el control de var.

·          La relación es como una gestalt y no como la suma de las partes

·          Es especifico de esta técnica la flexibilidad en el desarrollo de la misma, al adaptarse a las características del S en el “aquí y ahora” pese a los objetivos prefijados.

·          Aún que deja ver la conducta del S no agota su repertorio conductual en la entrevista, son solo muestras de su cond. Otras técnicas permiten nuevos datos que se integraran y tendrán sentido gracias a la entrevista.

 

Funciones de la Entrevista:

·          Función Motivadora: estimula y posibilita el cambio

·          Función Clasificadora: al nombrar, clasificar ordenar y buscarles la razón de ser a los probl. se permite que clarifique la demanda

·          Función Terapéutica: al verbalizar lo que preocupa y al ofrecer alternativas y estrategias de cambio aporta puntos de vista diferentes que modifican la cognición y indirectamente la conducta.

 

2.             Tipos de Entrevista

No es una técnica unívoca aprendida y aplicada independientemente del nivel de  estructuración, objetivos o contexto. Las entrevistas varían en función  de las var. que la configuran

 

2.1       Por el grado de estructuración

·          Estructurada: Hay un guión establecido y generalmente estandarizado para formular preguntas. Las hay mecanizadas donde en un ordenador el S responde a las preguntas  (de amplio desarrollo en la última década); y Cuestionarios guiados por el entrevistador: el S responde al terap. o por su cuenta pudiendo preguntar dudas.

·          Semiestructurada: hay un guión previo con cierto grado de libertad para preguntas ad hoc (para un fin específico) en la entrevista, ampliando o alterando las preguntas.

·          Libre: se permite que hable en función de sus necesidades formulando preguntas abiertas que promueven el hablar.

 

2.2       Por la finalidad

·          Entrevista diagnóstica: orientadas a  un diagnostico ante un probl. que se consulta. es la primera y más importante técnica del proceso que tiene otras técnicas.

·          Entr. consultiva: objetivo prioritario, responder a una pregunta en un tema específico con una finalidad concreta y donde no se sigue un trabajo clínico.

·          Entr de orientación vocacional: orientar que estudios /trabajo elegir según las capacidades, intereses y valores

·          Entr terapéuticas y de consejo: finalidad: operar un cambio en una dirección acordada por ambos. Tiene objetivos, estrategias y temática definidos.

·          Entr de investigación: para determinar la adscripción o no de un S a la investigación (definición del caso), conocer, comprobar, confirmar y abrir vías de conocimiento psicológicos, sin olvidar las var. técnicas de registro, fiabilidad, validez y  estructuración.

 

2.3       En función de la temporalidad del proceso

 

La entr. se encuadra en un proceso temporal en diferentes momentos y objetivos.

·          Entrevista inicial: La que en la primera fase del proceso abre la relación, identifica el objeto y objetivos, encuadrando la interacción, reúne las características a examinar.

·          Entrevista de información complementaria: Para conocer datos más completos del S con entrevistas a familiares, profesionales,..

·          Entr. biográfica o anamnesis: Recorren los hitos evolutivos, del desarrollo temprano, maduración y autonomía en un esquema ordenado cronológicamente. En la eval. infanto-juvenil es imprescindible para el diagnostico y permite la valoración de la vivencia de los padres ante el desarrollo del hijo.

·          Entr. de devolución: Ofrece información elaborada del diagnostico, pronostico, y estrategias planteadas. requiere entrenamiento específico o mayor que la entr. inicial. Debe haber comprensión del probl. del S, motivación para el cambio, y aceptación de las estrategias de tto. (es la comunicación de los resultados de la evaluación e informe)

·          Entr de alta clínica: Objetivo, despedir física y administrativamente al S y cerrar el caso. Y aun que puede continuar, finaliza, al cumplirse el objetivo.

 

2.4       En función de la edad del entrevistado

 

·          Entrevista a niños y adolescentes: Categoría muy amplia que generalmente no piden ayuda, sino que la demanda es de los adultos que suelen ser parte del probl. y la resolución. Las capacidades del niño obligan a una adaptación muy personalizada del caso, más que en adultos. El conocimiento evolutivo y experiencia profesional del terapeuta son imprescindibles aquí.

·          Entrevista a adultos: (mayoría edad – vejez) Los probl. dependen en parte  de la eval. la importancia de la pareja y relaciones . sexuales, etapa de crianza, dificultades adolescentes,  limitaciones físico/psicológicas, laborales o eventos en la vida que son diferentes según la persona y el momento o etapa en que ocurren.

·          Entrevista en ancianos o personas con deterioro: requieren entrenamiento específico, al tipo de lenguaje, modo de preguntar, objetivos del cambio, apoyos económicos, sociales y emocionales con los que cuentan.

 

3.             Objetivos

 

Los objetivos de la entrevista inicial varían según el modelo teórico pero existe acuerdos en relación a:

1.     Guiar la entrevista al objetivo establecido

2.     Establecer un buen RAPPORT (clima de confianza para propiciar la comunicación)

3.     Percibir al paciente en su totalidad tal y como es, según las conductas verbales y no verbales y su grado de coherencia

4.     Contener la angustia del S

5.     Estimular la expresión verbal con preguntas adecuadas para obtener la información y datos necesarios (y escuchar sin interrumpir más que hablar o preguntar) e interesarse por lo que cuenta y como lo cuenta

6.     Definición operativa del problema, captando lo que solicita el S. Supone integrar datos darles sentido y

7.     Conocer los antecedentes y consecuentes del mismo

8.     Conocer las tentativas de solución y sus resultados

9.     Establecer hipótesis diagnósticas según el marco teórico y las clasificaciones nosológicas

10.   Planificar el proceso de evaluación psicológica.; comunicar las condiciones de trabajo, horario, duración de las sesiones, técnicas, objetivos, precio (si fuera el caso),…

11.   Elaborar un mapa conceptual del caso integrativo de los problemas. Tras la entrevista conviene reflexionar y elaborar gráficamente el mapa conceptual del caso para aportar una explicación y comprensión del mismo

 

4.             Etapas de la Entrevista

 

La entrevista inicial tiene una secuencia temporal encuadrada en un contexto mayor del proceso. Esta secuencia tiene sus etapas bien delimitadas: Pre-entrevista; Entrevista (mutuo conocimiento, exploración y despedida) y Post-entrevista

 

4.1       Pre-entrevista

 

Los profesionales no reciben al Sujeto directamente sino por otro que lo recepciona a la consulta. Se conoce de él el motivo de consulta y algún otro dato. En los serv. públicos personal especializado toma nota de los datos personales, motivo de consulta, profesional que deriva. Después se llama al S para precisar fecha y hora de consulta. En los servicios privados es el propio profesional el que atiende o otra persona que atiende y que recoge los datos  oportunos. Así cuando llega a la consulta el psi. ya sabe de forma breve quien solicita ayuda y por qué. En la pre-entrevista se recoge información sobre:

·          El paciente: quien llama, si es el S u otra persona en su nombre, años, y datos para contactar.

·          Motivo de la consulta: Motivo concreto por el que se solicita la consulta de forma breve para no interferir con el prof. Hay que anotar que dice (literalmente) y  como lo dice.

·          Referente: si es derivado o por iniciativa. En los serv. públicos deriva el medico de atención primaria y en salud infantil o serv. privados por iniciativa personal.

 

4.2       Entrevista

 

4.2.1.      Primera fase:  Mutuo Conocimiento

Tres aspectos básicos:

·          El (1) contacto físico y (2) Saludos sociales: Momento en que toman contacto los integrantes, necesitan un tiempo para situarse ante el otro interlocutor. Se suceden los saludos y presentaciones. Extendiendo la mano y saludando y presentándose o saludando y presentándose sin contacto físico. Como la preocupación y ansiedad del S es elevada, conviene una actitud acogedora, cálida y empática y con esmero, también en comunicación no verbal. Esta cortesía inicial será definitoria de la relación establecida. y el clima de confianza determinará y condicionará el proceso.

Tras los saludos se toma asiento y se le indica el asiento al S.

·          (3) Tentativas de conocimiento mutuo: Se abre la entrevista clarificando los objetivos, tiempo a invertir, conocimientos de su demanda con:

-- “Vd. solicitó una entrevista porque...”;

-- “Vd. llamó preocupado porque…puede indicarme qué desea/necesita/preocupa…”

Si el S no prosigue, se le puede dar tiempo (para verse en el sitio y situarse para poder iniciar el relato sin tanta ansiedad)  diciendo unas cuantas frases:

-- “Vamos a  tener un tiempo de x horas/minutos  para hablar de lo que a Vd. le preocupa. Puede Vd. contarme en el orden y modo que vea más fácil aquello por lo que ha venido. Yo intervendré cuando considere necesario e iré tomando notas para mi trabajo posterior”

 

4.2.2.      Segunda fase: Exploración e Identificación del Problema

 

Es el cuerpo de la entrevista donde el S explica su demanda, formula un problema y solicita ayuda y el profesional deberá analizar las demandas, quejas y metas

·          El psicólogo trata de escuchar, observar y preguntar adecuadamente para elaborar las hip a confirmar/rechazar durante el proceso para dar respuesta a la demanda.

·          El tiempo entre que el S explica el problema y que el profesional identifica la naturaleza e importancia  del contenido y elabora hipótesis no es homogéneo de una entrevista a otra ni con S diferentes y no suele durar mas de 50-60 min.  y esta 2 ª fase 40 min.

·          El profesional atendiendo a sus verbalizaciones y comunicación. no verbal elabora hipótesis en el proceso, para ello deberá dejar constancia de su rol, guiar al S y usar conocimientos, experiencias, técnicas y habilidades comunicacionales para conseguir esos fines. Aquí la actitud, experiencia y habilidades personales y profesionales son la base para comprender porqué y para qué el Sujeto acude. Importa saber escuchar, saber qué preguntar y cómo y cuándo hacerlo.

·          Lograr la comprensión del problema implica conocer el motivo real y como lo percibe el S, sus antecedentes y consecuentes y que soluciones previas ha implementado.

·          Antes de la fase final conviene que el profesional  haga una síntesis de  los problemas planteados y los formule de forma breve para obtener feed-back comprensivo. Eso acuerda un foco de trabajo común y clarifica  la consulta y es el punto de partida del trabajo clínico posterior, esas síntesis pueden ser como sigue:

-- “Si he entendido bien, lo que en definitiva a Vd. le preocupa es..”

-- “Me gustaría saber, tras lo que hemos hablado, si su principal preocupación en este  momento es…”

-- “Quizá, como síntesis, podemos decir que Vd. está sufriendo  especialmente por…¿He entendido bien?”

 

4.2.3.      Tercera fase: Despedida

 

Aspectos básicos:

Encuadre o plan de trabajo, Nueva cita y Despedida física

·          La fase final o de cierre de la entrevista es donde se despide al S.

·          Conviene clarificar el modo de trabajo en la próxima/s  sesión/es, horarios, duración, frecuencia, coste económico,..Si ya se ha hecho antes, ahora debe recordársele.

·          Se concreta una nueva fecha de sesión y tras eso, levantarse y despedirse.

·          En esta fase final los S reaccionan diferentemente, unos tranquilos por exponer su problema, y pasar el primer momento de ansiedad a lo desconocido, otros se sienten mal por no decir lo que querían y plantean nuevos e importantes datos, generalmente deberá dar por finalizada la consulta y proponer hablarlo en la siguiente. Por respeto al trabajo del prof y de otros pacientes.

 

4.3       Post-entrevista

 

Tras despedir al S conviene completar las notas, anotar las impresiones y formular los objetivos de  la entrevista y un mapa conceptual sobre los probl. Esto implica reflexionar y elaborar una representación gráfica que estructure el caso y aporte una explicación y comprensión del mismo.

En función de los problemas las hipótesis deberán comprobarse con técnicas de evaluación en siguientes sesiones

 

5.             Elementos o Variables que configuran la comunicación

 

Emisor o Entrevistado: persona que está interesada en comunicar algo

La motivación de acudir, grado de insight o nivel de conciencia del problema, actitud, motivación para el cambio, consecuencias y áreas afectadas, grado de sufrimiento, nivel de desorganización de aspectos cognitivos, nivel intelectual, y variables laborales, de pareja, apoyos familiares, sociales…

 

Receptor o Examinador: el interlocutor del que se espera escuche y responda al emisor

Las var. implicadas son más importantes son diversos aspectos de su formación y experiencia, destrezas y habilidades personales en comunicación; y también tanto aspecto físicos (sexo, raza, vestimenta, arreglo personal), como característica de su personalidad y distancia física al entrevistado, voz, entonación, ritmo, tipo de lenguaje; si es cálido o distante, tono vital, meticulosidad, orden.

 

Mensaje: el tema sobre el que versa la comunicación (exposición de problema/s). Es aquello de lo que se trata y habla. Es primordial al ser el motivo del encuentro y para el posterior análisis de los datos

Conducta verbal ® QUÉ se dice es el contenido verbal y CÓMO se dice tiene componentes verbales y no verbales (tono emocional, orden de los temas tratados, secuencia, lógica de los sucesos, olvidos, repeticiones, tartamudeos, indiferencia, jerga propia, muletillas,…

        El análisis posterior tendrá en cuenta el QUÉ pero el CÓMO  mediatizara las conclusiones

Conducta no verbal ® asociada a lo que se dice, se observa el nivel de confirmación o contradicción entre ambas formas de conducta.

Registrar la forma de situarse, moverse, de brazos, piernas, manos, dedos, pies. Cuando hay ansiedad, manipulación de objetos, dedos, cara, arrancarse pieles de las uñas,..

La cabeza y cara son los más elocuentes: sonrisas, bajar cabeza, sostener mirada, evitar contacto ocular, apretar labios, cabeceos, fruncir ceño, morder labios, cerrar ojos… y gestos de angustia, malestar, ira, miedo, distensión,…

Sonidos no verbales: tos, carraspeos, bostezos, ¿mm? (extrañeza) ¿mm! , uhum,…

Esto ocurre rápido y simultáneamente y requiere habilidades entrenadas siendo de gran dificultad su evaluación.

 

Variables contextuales: que encuadran o enmarcan la reunión, estas variables no son neutras sino que influyen en la entrevista.

el espacio físico (luminosidad, ventilación, temperatura, ruidos, dimensiones, privacidad confort, orden, y muy importante la disposición de mesas y sillas), hay que lograr cercanía física y emocional pero con la diferenciación  de roles. Indicar visiblemente si se puede fumar. Si hay sala de espera igualmente acogedor y cálido y discreto. No hay normas en como sentarse (de frente o no) y donde, con o sin mesa, butaca, sillón, …

lugar institucional o particular,

duración, hora, dia,..

 

Interacciones: las motivaciones de ambos, las actitudes y las que se derivan de los roles específicos de cada uno.

Entrevistar es atender simultáneamente a todas estas variables y captarlas como una gestalt del paciente de enfrente, de su demanda, de sí mismo, y establecer hipótesis para el proceso. Así hay un bucle de intercacciones entre el S  y el prof.

 

6.             Análisis y comprensión del problema

 

1.     Motivo de la consulta: identificar el problema o los problemas en todas sus dimensiones: su naturaleza.

Se puede tratar de síntomas que deben quedar contextualizados en un problema más global, o en otra ocasiones, no es el exceso de concretismo sino la excesiva generalidad lo que se debe trabajar. Es la razón de la consulta, aunque a veces el profesional considera que no es ese el problema principal. Ser feliz, dejar de sufrir o cambiar no son operativos, deben identificarse correctamente los problemas

2.     Percepción del sujeto: conocer cómo percibe el sujeto dicho problema y las emociones vinculadas al mismo y escuchar su exposición de los hechos

El sufrimiento tiene una carga subjetiva y afectiva de donde se partirá  para trabajar. Cada S intenta analizar como y porque ocurrió y al responsable.

3.     Análisis de la demanda: por qué acude ahora, consultas previas, expectativas de solución. Quien le animó a venir, si se agravaron los síntomas,…Todos ellos importantes para  el diagnóstico y pronóstico del caso

4.     Antecedentes de su/s problema/s en su momento de aparición y en el momento actual. Es importante conocer que precipita los síntomas y que los mantiene. Los factores asociados (precipitantes o mantenedores de los síntomas), suelen requerir tiempo y una gran variedad de cuestiones muy diversas de unos pacientes a otros y de diferente índole. Para algunos S es absolutamente necesario la biografía, para otros solo saber en qué o ante quién se produce el probl.

5.     Consecuencias del problema: observar el grado de compromiso clínico que conllevan estos problemas, en su vida diaria, para el paciente es tarea primordial para analizar posteriormente la gravedad, pronóstico y perspectivas de cambio. A veces hay que modificar la visión de cómo perciben los problemas en su vida, más ajustada a la realidad.

6.     Determinar la severidad del mismo. Análisis de las áreas implicadas y nivel de implicación en su vida posibilita determinar la severidad. Ciertos trastornos son graves pero otros según las variables del S (edad, sexo, estatus, cronificación, apoyos sociales,..)

7.     Tentativas de solución que el paciente ha implementado hasta el momento y los resultados obtenidos de las mismas. Algunos han ido previamente a otro psicólogo.

El análisis de las propuestas de solución, las expectativas y los fracasos previos en la resolución de los problemas son indicadores diagnósticos y pronósticos importantes.

8.     Jerarquizar los problemas presentados dependiendo de la gravedad de los mismos, de la urgencia en solventarlos o bien de la viabilidad del cambio. El profesional trata de ordenar y dar sentido en función de algunos parámetros según la importancia que puede no coincidir con la que le da el S.

9.     Definición operativa del problema o problemas del paciente.

 

Al término de la entrevista hay 2 tareas que el psicólogo debe cumplimentar:

 

10.   Hipótesis diagnósticas iniciales en los términos que cada profesional entienda en función de su marco teórico; para dar coherencia a los datos del S, entablar relaciones causa-efecto, asociar síntomas con antecedentes y consecuentes, jerarquizar y contextualizar. Todas las lagunas que aparezcan debe preverse que en  las sesiones siguientes de exploración clínica pueda continuarse con el proceso de evaluación y terminar de formular un diagnóstico. Así se prevé la exploración y técnicas que necesitará.  Todo ello puede realizarse mediante un mapa conceptual

11.   Pronóstico: determinar el mismo atendiendo a las variables implicadas: personales, familiares, sociales...

 

7.             Características de un buen entrevistador

 

Debe reunir 3 características básicas:

·          Caract. actitudinales,

·          habilidades de escucha y

·          estrategias de manejo de las verbalizaciones.

 

7.1       Actitudes fundamentales del entrevistador

 

Empatía:  capacidad para comprender al paciente en sus preocupaciones cognitivas y emocionales, y ser capaz de transmitir dicha compresión. Es un camino que genera un feed-back receptivo-expresivo. Supone ponerse en lugar del S, aceptar lo que dice, como lo dice y desde su punto de vista y valores.

·          Bleger (1977) lo llamó Disociación instrumental:

El psicólogo muestra una actitud de cercanía emocional con el problema del paciente y se mantiene lo suficientemente distante cognitiva y emocionalmente como para permitirse pensar sobre lo que escucha y realizar hipótesis diagnósticas congruentes y válidas.

Prima el componente no verbal sobre el verbal, y favorece el rapport (da confianza al entrevistado y propicia la interrelación)

No interpreta (intenta captar los sentimientos), no valora ni juzga (respeta la libertad) y no aconseja o consuela prematura e indiscriminadamente

·          Ser empáticos significa: entender los problemas del otro, captar sus sentimientos, ponerse en su lugar, confiar en su capacidad para salir adelante, respetar su libertad y su intimidad, no juzgarle, aceptarlo como es y tal y como quiere ser, ver al otro desde sí mismo.

·          La empatía presupone 3 condiciones básicas:

·          Congruencia CONSIGO MISMO: vivir como pensamos.

·          Aceptación incondicional positiva del OTRO.

·          Esfuerzo por ponernos en el lugar del otro sin dejar de ser UNO MISMO.

Calidez : es una actitud de acogida, cercanía y contención que se transmite tanto en el lenguaje verbal como no verbal y en las posturas y gestos de aceptación.

·          Esta actitud cálida comunica al paciente la aceptación positiva y aproximación afectiva del mismo. La frialdad o perdida de afectividad nunca ayuda al S.

·          La persona asertiva: sabe enfrentarse a los conflictos, mantener la serenidad, y crear las condiciones óptimas para solventarlos. Es capaz de mantener su opinión y autoaafirmarse en sus criterios, a pesar de la no aceptación o incluso oposición del paciente. Es una capacidad imprescindible para desempeñar con seguridad el rol del prof.

Competencia : el entrevistado debe recibir mensajes que le aseguren haber consultado con un experto.

·          Cuando sea necesario mostrará (sin ostentación) su experiencia en este ámbito de trabajo, capacidad para entender al paciente y de ofrecerle posibilidades de cambio.

·          En su forma de hablar y referirse a los temas o problemas del paciente, mantendrá un discurso marcado por su saber profesional.

·          Su competencia implica: conocer sus limitaciones y derivar al paciente si considera que él no es suficientemente competente para trabajar con él.

Flexibilidad y tolerancia : capacidad para adaptarse a las distintas personas y de aceptar otros puntos de vista que no son el suyo propio permite realizar el trabajo desde el lado del paciente, no sólo desde el punto de vista del prof. Tolerancia y flexibilidad son cualidades imprescindibles para poder aplicar las técnicas individualizadas a cada S.

·          Debido a la imposibilidad de saber qué va a ocurrir en una entrevista, debe saber responder antes situaciones imprevistas sin perder su objetivo.

Honestidad y ética profesional : siendo coherente con sus principios, sus valores, su modelo teórico:  honestidad, sinceridad, actitud abierta y honrada.

·          Mostrar respeto al paciente en todos los aspectos idiosincráticos y personales que no entran a formar parte de la valoración terapéutica o del cambio.

·          Inclusive los aspectos a modificar deben ser tratados con profundo respecto y desde la autenticidad y coherencia que el psicólogo debe mostrar.

·          Las normas deontológicas deben regular su actuación y la toma de decisiones a lo largo de todo el proceso diagnóstico y terapéutico y informará explícitamente que las practica, con el consentimiento informado, la confidencialidad y protección de la información garantizadas.

 

7.2       Habilidades de escucha

 

Hay habilidades de escucha que no son verbales (el contacto visual, distancia, gestos y expresiones “puede continuar con tranquilidad”, “siga por favor..”, Este clima de aceptación y ayuda puede tomarse su tiempo. Y merecen destacarse técnicas como:

Dejar hablar:

Para saber que ocurre es importante escuchar, Decálogo de escucha de Davis y Newstron:

¡Deje hablar!                                                                         Demuestre interés en escuchar

Propicie un ambiente de confianza    Evite distracciones

Establezca un buen Rapport                               No interrumpa, dé y dese a Vd. tiempo

Controle la impulsividad y enojo                      No hacer valoración crítica o entre discusiones

Pregunte lo necesario, pero no interrogue, y ¡Deje hablar!

Según Colombero la escucha implica 2 actitudes:

·          Actitud Receptiva:

Atención; no hacer ruidos u otras distracciones; ser una presencia elocuente y estimulante; responder a la escucha y a la comunicación con el mundo interior del S; mantener los silencios sin angustia; no interrumpir y ofrecer un tiempo de reactividad baja.

·          Actitud Directiva:

Dar ayuda operativa; rectificar errores cognitivos; distorsiones,..; clarificar identificar y aceptar las emociones; guiar al S en la comprensión de su malestar; reconceptualizar el problema; proponer cambios.

Escucha activa:


Para Alemany empatía y escucha activa están íntimamente implicados por lo que considera que algunos términos utilizados por autores que siguen este modelo de relación, son distintas formas de conceptualizar esta escucha activa como un proceso de atención psicológica interna

·          Pallarés los signos de escucha activa se manifiestan a través de: mantenimiento ocular, afirmando “sí” o con la cabeza, mostrar que se comprende lo que dice, dejar pausas (no llenar los silencios) para animal a que siga hablando, no desplazar la conversación mostrando desacuerdo o hablando de uno mismo, formular preguntas abiertas, responder a los sentimientos, mostrar que se comprende cómo se siente.

·          Rogers beneficios de la escucha activa e incondicional: relajación progresiva, crece el deseo de seguir hablando de sí mismo, disminuye el estado de tensión y miedo, cambio de visión, es capaz de aceptar estados de ánimos o pensamientos antes rechazados, proceso de objetivación (clarificarse a sí mismo, identificarse con lo que ocurre, sin negarlos ni sobrevalorarlo), propicia experimentar bienestar emocional al sen comprendido

Baja reactividad verbal o latencia prolongada del prof:

Es entendida como el tiempo que tarda en contestar el entrevistador desde que el entrevistado intervino .Una latencia prolongada favorece la expresión verbal del entrevistado y manifiesta capacidad de escucha, antes de una pregunta o ofercer una respuesta.

Silencios instrumentales :

Que favorecen la relación Interaccional y promueven en el entrevistado el seguir hablando. Están al servicio de facilitar la reflexión y comprensión, promueven profundizar en el tema o bien desinhibir el bloqueo en la comunicación. No son fruto del no saber que hacer o decir ni fruto del nerviosismo. Mantiene la cercanía y favorece la escucha. Suele ser mal soportado por prof noveles (como tensión o fracaso personal)

 

7.3       Habilidades comunicacionales: Estrategias en el manejo de las verbalizaciones

El evaluador es responsable del manejo de las verbalizaciones propias y del paciente. La conducta del profesional condiciona la del Sujeto y la conducta verbal y no verbal de cada uno elicita respuestas diferentes en el otro.

Ambos se realimentan en un feed-bak progresivo. Se ha confirmado que  la duración del discurso del profesional, interrupciones y tipo de intervenciones modifican el discurso verbal del S (por ello es de suma importancia entrenarse en el manejo de las verbalizaciones).

Generalmente las verbalizaciones cumplen 2 funciones: preguntar y informar

 

7.3.1           Estrategias para elicitar o mantener una comunicación con el paciente

 

Será pertinente las que ayuden  esclarecer  el problema y a definirlo operativamente o a comprenderlo y serán desestimables los que están fuera de la relación psicológica.

Técnica especular: Llamada ECO, es una de las que mas facilitan el mantenimiento de una conversación. Tiene componentes no verbales importantes  pero en lo verbal se expresa con una frase similar a la dicha por el S o por la repetición de su última frase, como un espejo. Ello permite al S centrarse y orientarse en el tema. Puede ser un simple cabeceo, mueca de consentimiento, o parpadeo confirmatorio. Alvarez lo denomina técnicas-no-inducidas ya que las verb del prof son neutras y no comprometen, solo indican que siga adelante que estamos escuchando.

Darle la palabra: La técnica de apoyo verbal más común es la de frases dichas sin prisas: “continúe, por favor”, “Que más le ocurre”, “Si, ya entiendo, siga si lo desea”,…

Comentarios confirmatorios: Para alentar al S a continuar su discurso, se le llama Expresar Aprobación. Son comentarios generalmente verbales pero los no verbales van en el mismo sentido. “efectivamente, Vd. tiene razón, yo también creo que sus probl de… tienen que ver con …”

Retroalimentación comunicacional: Una de las técnicas que más ayuda, y hay varias:

        Retr. informativa: Hechos. repetir lo que el S ha dicho para asegurarnos que lo entendemos “si no he entendido mal, me decían  que las cosas se complicaron con el accidente”.

        Retr. del comportamiento: Cuando le decimos las reacciones que sus palabras o comportamiento tienen. “cuando Vd. habla con ese tono de voz su hijo se queda bloqueado”. Es una forma de retr. muy importante al dar a conocer la reacción a su cond  sobretodo a personas importantes para él. No prejuzga, ni atribuye intenciones ni sentimientos, solo expone la reacción a la conducta.

Una retroalimentacion eficaz tiene como características; ser mas descriptiva que valorativa, sin juzgar y el S puede corregir su conducta; ser concreta y no general; tener en cuenta las necesidades del otro, sino puede ser inoportuno o herirle; son conductas modificables, y no limitaciones del S no modificables; es contrastada por el S favoreciendo que la contradiga y debe darse en el momento oportuno y lo antes posible.

El Señalamiento: El profesional pretende evidenciar un problema que el Sujeto ha verbalizado sin tomar conciencia de ello. Eso permite focalizarse en aspectos de mayor interés.

La Interpretación: Objetivo, establecer causas y consecuencias de los hechos narrados. A veces va más allá de lo manifiesto, pero la relación causal debe ser comprendida por el S para poder profundizar. Esta técnica supone conocimiento profesional de los problemas desde otra dimensión. “creo entender que Vd. está preocupado por lo que hizo hace años, y que ahora se siente culpable”

Aterrizaje en Paracaidas: El S no está planteando un tema necesario y es el prof el que lo hace de manera sorpresiva y directa, debiendo el Sujeto encararlo directamente, ayudándolo a desbloquear la situación que no sabia como afrontar. No tiene porque se una intervención aversiva o negativa.

 

7.3.2           Estrategias en el modo de hacer preguntas

Preguntas abiertas: el entrevistado se expresa con sus propias palabras, a su ritmo y en el orden que a él resulte más cómodo. Son para explorar el campo ya que si es información inducida por el profesional será menos fiable y cierra la exploración.

Preguntas cerradas: suelen contestarse con un monosílabo, acotan la información y estrechan el foco de investigación. Son para confirmar datos, o un aspecto particular, para esclarecer las causas de los hechos y para delimitar el diagnostico.

Devolver la pregunta: hecha por el S pero formulada de otro modo, elicita que siga hablando y pueda él mismo encontrar la respuesta y gane confianza en su capacidad de indagar.

Preguntas facilitadoras: que no crean  ambigüedad, facilitan una respuesta en una dirección. Permiten hablar de él mismo y el tema  o contestar directamente sin sentirse mal.  “Qué hace cuando se pone nervioso”

Preguntas clarificadoras o técnica de sondeo: forma neutra de solicitar información de cómo entiende lo que se está hablando, con preguntas o gestos que demuestran interés y no prejuzgan. “¿Qué quiere decir para Vd.?”, “Me podría explicar algo más”

Preguntas con encabezamiento del que surgen varias posibilidades. “suele presentar las mismas cond que en la escuela?”

Preguntas guiadas o inducidas, lleva implícita una respuesta monosilábica. Son preguntas de respuesta inducida por el profesor “ha pensado que quizás no dedica el tiempo suficiente”

Preguntas de confrontación: además de inductivas y guiadas, confrontan al paciente con el problema que se está planteando. Generalmente se enuncian para responder sí o no. Conviene ser cauto en la primera entrevista.

En algunos S la motivación al acudir a la entrevista, su actitud ante el entrevistador, el modo de expresar sus problemas y el deseo de cambio no siguen patrones esperados. Sin llegar a estos límites, algunos necesitan una intervención verbal diferente a la expuesta anteriormente:

Técnicas de presión: como la confrontación directa, la presión del tiempo, como otras, pueden ser técnicas útiles si se conocen los objetivos a conseguir y se hacen con cautela.

Técnica de la confrontación directa: hacer tomar conciencia al entrevistado de las contradicciones entre lo que está diciendo y conducta no verbal, o bien entre lo que ha dicho en un momento y lo que dice en otro. Confrontar un dato o hecho que es falso en sí mismo, pero que dice para salir de la situación y no quiere admitirlo. Son situaciones difíciles que requieren de experiencia, respeto y asertividad.

Recordar límites: presión del tiempo: En el caso de que los S no se acomoden al tiempo determinado o a los límites establecidos en la entr. Se trata de observar cómo trabaja un individuo bajo la presión del tiempo, cómo organiza la información restante y se encara con el límite temporal.

Centrar el problema/revisión de síntomas :  cuando el paciente tiene tendencia escapatoria o trivializante, la presión respecto a las preguntas que se hagan y los cambios de conversación que introduzca deben de permitir al paciente encarar los conflictos, cuidando de no bloquearle aún más. Para Othmer y Othmer es una técnica básica de conducción de entr.

 

Estas habilidades deben entrenarse desde post-grados, masters y PIR

En el manejo de las verbalizaciones de la 1ª entrevista:

·          Se aconsejan técnicas facilitadoras de la comunicación,

·          Empezar con preguntas abiertas (de lo general a lo particular),

·          Centrarse progresivamente en el problema o problemas consultados,

·          Son deseables las preguntas no inductivas,

·          Los aspectos verbales deben cuidarse para propiciar la comunicación,

·          Escuchar activamente favorece la comunicación,

·          Dejar hablar y no interrumpir son las reglas de oro básicas.

 

8.             Algunas consideraciones relevantes cuando se consulta por un niño o adolescente

Personas que directamente intervienen en la entrevista inicial: el psicólogo infantil, los padres que consultan y el sujeto que es objeto de la evaluación

 

8.1       El psicólogo que trabaja con población infanto-juvenil

·          Aparte del conocimiento y experiencia en la entrevista, debe ser también un profundo conocedor del desarrollo evolutivo y de la psicopatología infantil

o    Esto permite contextualizar los motivos de consulta en una edad y en una etapa del desarrollo, discriminar las conductas transitorias de las estables, no patologizar las consecuencias naturales de las crisis evolutivas, diferenciar cuándo la intervención precoz es adecuada o propiciar morbilidad y tomar decisiones a tiempo evitando la cronificación de síntomas.

·          Estar al día de los aspectos que configuran el contexto social, hasta todas la variables del microcontexto familiar y escolar.

·          Características personales: sentido de humor, curiosidad crítica, ser plástico, ser riguroso pero flexible y tener respeto al evaluado.

·          Debe cuidar las actitudes hacia el evaluado y entrenarse en habilidades de escucha y comunicación en función del desarrollo del niño.

·          El psicólogo indicará a los padres la necesidad de explicar al niño (con las palabras que estos consideren oportunas), los siguientes aspectos: a) su preocupación por lo que ocurre; b) la consulta a un profesional psicólogo; c) el modo de trabajo de dicho profesional y su significado; d) la necesidad de que él asista con el objetivo de recibir ayuda en sus problemas.

·          El psicólogo averiguará qué le han explicado al niños con relación a por qué viene, qué ha entendido en el caso de que lo hayan hecho, y qué grado de acuerdo tiene él con los problemas por los que consultan.

·          El psicólogo solicitará de forma explícita su consentimiento para realizar una evaluación, le informará del derecho a la intimidad y confidencialidad, así como del derecho a conocer los resultados de la evaluación y las decisiones terapéuticas que se tomen por él.

 

8.2       La presencia de los padres en la entrevista

·          Son informantes privilegiados en la vida del hijo, pero ambos están personalmente implicados en la información que aportan.

·          Hay que mantener una relación a varias bandas ® con la pareja como tal, con cada uno de ellos como progenitores diferenciados, además de la relación con el hijo, y también todos ellos como sistema familiar. En ocasiones se necesitan profesionales como informantes.

 

8.2.1        Quien decide acudir a la consulta. La presencia de ambos padres

·          El motivo para decidirse acudir a consulta suele ser la repercusión que la conducta de los menores tiene para ellos mimos o para el ambiente ® el grado de responsabilidad que los padres mismos se atribuyan ante el problema va a condicionar su participación en el proceso.

·          Pre-entrevista: demandará a la persona que inicia la consulta que es necesaria la presencia de ambos padres en la entrevista inicial, porque supone asumir la responsabilidad de ambos en la educación de los hijos, en las dificultades que presentan y en las soluciones que se planteen para resolverlas.

·          Si uno de los cónyuges se exime de acudir a consulta, es difícil que se responsabilice del problema y el modo que se considera más idóneo para resolverlo,

·          Es primordial conocer a ambos no sólo como personas sino también como pareja, la versión que cada uno de ellos tiene sobre el problema del hijo y el modo que considera más idóneo para resolverlo.

·          Existen excepciones dadas por los diferentes modos de convivencia familiar que se van incrementando en la sociedad actual.

 

8.2.2        Implicación de ambos padres  en el diagnostico

 

·          Evaluar a un menor obliga a conocer:

o La salud mental de los propios padres, así como parte de sus antecedentes e historia personal.

o Los deseos y expectativas de tener hijos y formar una familia, así como la experiencia emocional y vinculante con ellos ® la familia sistema micro social.

o Las relaciones (vínculos) de cada uno de ellos con el hijo por el que consultan.

o Las tentativas de solución que han planteado anteriormente, así como las consultas previas que han realizado.

o Los sentimientos de culpa que se atribuyen, ya sean mutuamente o aisladamente, o si en absoluto consideran que son responsables de lo que acontece

o Y todos aquellos aspectos de la vida de los padres que el psicólogo considere de interés.

·          La evaluación para los padres entraña cambios (mayores o menores) ® modificar la visión del problema, corrigen errores cognitivos, discriminan mejor responsabilidades, realizan atribuciones más correctas, sitúan más objetivamente los antecedentes y consecuentes, focalizan con más precisión las expectativas de cambio y ajustan con más realismo metas inmediatas y metas a largo plazo, así como objetivos imposibles.

·          Se producen cambios personales que vienen en cadena o como efecto onda a consecuencia de los cambios que también acontecen en el sujeto infantil o en otros miembros de la familia ® derivado de ello suelen plantearse cambios comportamentales

 

8.2.3        Cómo percibe cada uno de los cónyuges los problemas del hijo

·          Difieren en aspectos tan importantes como:

o    Qué considera cada uno que es o no es un problema.

o    Cuál de los problemas por los que consultan es más importante.

o    Qué percepción tiene cada uno de cómo afecta al hijo el motivo de consulta.

o    La gravedad que cada uno infiere sobre lo que le ocurre al hijo.

o    La explicación que cada uno atribuye a los antecedentes del problema, incluyéndose a sí mismos y a la familia extensa del padre o madre.

o    La responsabilidad que le atribuyen al propio hijo en el conflicto que sufre.

o    Las posibilidades de cambio que prevén

o    La propia motivación para acudir a un psicólogo.

·          Lo que el profesional observa en la primera entrevista sobre la conducta de los progenitores, es una muestra de la conducta que el niño percibe en el ámbito familiar ® diferencias parentales respecto a su propia persona, en relación con aspectos que entraña la educación y la crianza (+ y – relevantes).

·          Dimensión evolutiva:

o    1 a 5 años ® consulta por duda o sospecha de retrasos en algún área del desarrollo, o por temor o sospecha de un retraso generalizado.

o    1 a 11 años ® se mantienen las demandas por adquisición evolutivas sin resolver, los primeros aprendizajes básicos y el fracaso en los mimos genera un incremento de consultas y por algunos problemas de conducta como déficit de atención, hiperactividad,... que se inicia en estas edades.

o    Pubertad y adolescencia ® la demanda proviene de la necesidad de valorar habilidades cognitivas, orientación profesional/laboral, o bien evaluar los trastornos de conducta de mayor prevalencia en estas edades (trastornos de conducta, conducta alimentaria, depresión y ansiedad).

·          La anamnesis supone una recogida de información sistematizada y cronológica de los hitos evolutivos del sujeto.

o    Pautas de crianza y el desarrollo alcanzado pro el niño en distintos momentos de su proceso evolutivo.

·          Interesa especialmente conocer las adquisiciones y los retrasos, el modo de afrontar los cambios y la adaptación a situaciones nuevas.

·          Se requiere particular atención investigar las siguiente áreas: embarazo y parto, lactancia, destete, alimentación, el sueño, desarrollo motórico grueso y fino, aprendizaje del control de esfínteres, autonomía en el aseo personal y en el cuidado de sus cosas, historia escolar, intereses, juegos, hobbies, enfermedades infantiles, hospitalizaciones y estado de salud, socialización y relaciones interpersonales, cambios en la adolescencia, la sexualidad, acontecimientos vitales.

·          Tan importante como lo anterior, es observar qué progenitor informa más y de qué aspectos evolutivos, cuándo interviene cada uno, cómo lo cuenta, en que orden, qué ansiedad y satisfacción se produce a revivirlo, quién expone preferentemente lo negativo o lo positivo, qué repiten, omiten,...

·          Antes de finalizar la entrevista el psicólogo interrogará específicamente por los aspectos adaptativos del sujeto, cuáles son a juicio de los padres.

·          Esto propicia en los progenitores la posibilidad de comprender los aspectos de normalidad y patología como una realidad integrada.

 

8.3       La entrevista con el niño

·          Hughes y Barker (1990) ® similares ® los aspectos comunes de la entrevista ya expuestos (bidireccional, objetivos definidos, roles específicos y diferenciados, y un propósito específico) y a los que configuran la comunicación (emisor, receptor, mensaje, VVSS contextuales e interaccionales).

o    En el caso de niños y adolescentes, en la entrevista ha de hacerse explícito el conocimiento del motivo de consulta y el tipo de trabajo que realiza el profesional, ya que los niños no tienen una representación mental sobre lo que es un psicólogo.

o    El modo específico de llevar la entrevista difiere de los adultos fundamentalmente por la edad de los sujetos y del problema por el que se consulta

·          La edad es una variables crítica porque mediatiza dos aspectos fundamentales: el modo de interacción y el método a utilizar para obtener información.

 

8.3.1        La relación con el psicólogo desde el punto de vista evolutivo

Entre los cero y cinco años

·          El sujeto de evaluación es en realidad una parte de la díada madre-hijo.

·          4-5 años ® la madre ya puede estar ausente momentáneamente y el juego libre o semiestructurado y la expresión gráfica y plástica (técnicas proyectivas), son herramientas de trabajo clínico aceptadas.

·          2-3 años ® se utiliza las herramientas anteriores para explicarle el motivo de la consulta (por qué y para qué está ahí, y lo que se espera de él)

·          Exploración ® observación juego y comunicación.

Entre los 6 y 11 años

·          Nivel relacional verbal ® reducido, pero diversos de unos niños a otros, y diferente de 6 a 11 años.

·          6-8 años ® el juego y dibujo son dos estrategias de entrevista con las que se expresan de forma espontánea y fácil.

·          Con posterioridad el lenguaje empieza a ser un medio válido para exponer el motivo de consulta y dialogar sobre la situación de la evaluación.

·          Es relevante la mediación e intervención de terceras personas.

Entre los 12 y 18 años

·          La relación es más directa y personal, y la figuras parentales pierden protagonismo.

·          Capacidad de comunicación y de relación interpersonal (similitud con el examen del un adulto).

·          Capacidades de reconocer el problema y capacidad verbal para hablar de su preocupación y malestar.

·          Capacidad introspectiva para analizar las cuestiones planteadas, las cusas y su propia responsabilidad.

·          Anticipan los cambios posibles y la mejoría, así como la toma de decisiones sobre la evaluación

 

8.3.2        Fases o etapas de la entrevista con niños y adolescentes

 

1ª Fase: mutuo conocimiento ® precisan de un tiempo para situarse en el contexto en el que están (pendientes del lugar, el examinador y apenas atienden a lo que se les dice).

o    Se les explicará la función del psicólogo (ayudar), le indicará brevemente su modo de trabajo (conversar, dibujos,...) y qué se espera que haga él.

2ª Fase: identificación del motivo de consulta y de los problemas del sujeto ® es preciso una clarificación de la información por parte de ambos, exposición de lo que conoce de él el psicólogo y recabar su opinión ® qué piensa, siente, por qué y cambio de los acontecimientos ocurridos.

·          A continuación se explora generalmente con preguntas abiertas o más cerradas, dependiendo de la edad y características, los siguientes aspectos:

o    Aspectos generales: intereses, emociones, preocupaciones, etc.

o    Aspectos relacionados con la escolaridad, rendimiento.

o    Relaciones sociales ® saber si es un sujeto aislado, o es sujeto sociable (amigos, actividad, relación social, colaborador, deporte, etc.).

o    Conocimiento familiar ® cuéntame cómo es tu familia, pregunta abierta que abre el campo a cada miembro familiar (técnicas proyectivas).

o    Preguntas específicas para adolescentes.

o    Aspectos adaptativos ® preguntarle en qué áreas considera que no tiene ningún problema (puntos fuertes o aspectos potenciadores).

o    Expectativas de cambio ® qué cambiarias, es fácil o difícil, quienes te ayudarían, que puedes hacer tu, hacer tus padres, como puedo ayudarte.

§   Después de lo hablado se le explica como se ve la situación y qué acuerdo se establece para trabajar juntos.

3ª Fase: despedida ® despedida precedida de una fecha de encuentro acordando el método de trabajo para ambos y los compromisos a los que llegan (normas deontológicas).

9.             Cómo registrar la información

·          Sólo hay ventajas e inconvenientes entre las distintas modalidades de registro, en cualquier caso, lo que se registra en confidencial.

·          Tomar notas en la entrevista: puede ser conveniente, pero también puede inhibir al entrevistado.

·          Anotaciones al final de la entrevista: puede ocurrir que sólo se recoja aquello que puede ser objeto de hipótesis del momento presente.

·          Registro mecánico: necesita consentimiento informado de los pacientes. Exactitud alta y permite el análisis con otro profesionales

o    Se suelen utilizar en instituciones que tienen una finalidad didáctica

·          Sirve para entrenamiento de examinadores, aprender sobre los pacientes y patologías específicas y necesita mucho tiempo

 

10.           Fiabilidad y Validez

·          El intento de dotar a esta técnica de garantías científicas ha promovido estudios sobre fiabilidad y validez con resultado menos fructuosos de lo deseable.

o    Ilimitado número de variables y la dificultad de controlar las mismas o de operativizarlas

·          El aspecto interaccional propicia ausencia de objetividad a la investigación científica ® el investigador y el entrevistado no pueden considerarse objetivos

o    La entrevista es una muestra de la conducta de un sujeto en parte irrepetible, y por otra, el exponente de un estilo relacional en parte repetible.

·          Concepto de objetividad: para Bernstein (1983) existe si el conocimiento que se obtiene reúne las características de verdadero, real y estable, independientemente del observador que participa en la entrevista. Para Kvale (1996) y Polkinghorne (1989) no es un concepto unívoco y se precisan estudio que delimiten y clarifiquen el concepto antes de valorar la objetividad o subjetividad de esta técnica.

·          Estrevistas de diagnóstico: estructuradas que intentan paliar la variación ® Ezpeleta (2001) para mejorar se necesita mayor nivel de estructuración y la contrastación de la información cuando la entrevista es de nuevo recogida por el mismo examinador.

·          Variable examinador: el estudio de la fiabilidad analizada a través de la variable examinador ha demostrado ser la de mayor variabilidad ® sesgos

·          Validez de contenido: el modelo conductual, el análisis topográfico y funcional de la conducta, proporciona alta validez de contenido al acotar variables antecedentes o consecuentes del problema.

·          Validez de criterio: trata de confirma que la conducta que expresa tiene que ver con su vida real.

·          Kvale (1996) propone valorar la validez y la fiabilidad junto a la generalizabilidad ® metodología de investigación más amplia a través de siete etapas:

·          Delimitar el tema ® formular el propósito antes de iniciar la entrevista ® por qué  y el qué debe preceder al cómo.

·          Diseñar el plan a seguir para obtener la información (considerar las implicaciones éticas del conocimiento que se obtiene).

·          Entrevistar a la persona, guiando la entrevista al objetivo planteado y considerando la relación interpersonal de la situación de entrevista.

·          Transcribir lo ocurrido, sistema de registro (mecánico o escrito) que pueda ser analizado con posterioridad sin problemas.

·          Analizar los datos obtenidos con los métodos de análisis.

·          Verificar la generalizabilidad de los resultados, su fiabilidad y validez con una metodología propia de entrevista.

·          Informar (comunicar) verbalmente o por escrito dichos resultados teniendo en cuenta criterios científicos y la comprensibilidad de los mismos.

 

11.           Recomendaciones a modo de síntesis

 

Puntos primordiales de la primera entrevista:

En la fase inicial de la entrevista:

·          Preparar la entrevista en función de la pre-entrevista

·          Ser puntual, cortés  y empático en el momento inicial

·          Informar del modo de trabajo actual y en sesiones posteriores

·          Explicitar al S las normas deontológicas básicas

En la fase media de la entrevista:

·          No dejar que sea exclusivamente el S quien dirija la entrevista

·          usar discriminadamente refuerzos positivos con el S

·          No perder el control o directividad en la comunicación

·          No hacer demasiadas preguntas en un momento

·          Escuchar, dejar hablar y no interrumpir frecuentemente

·          Usar adecuadamente preguntas abiertas y cerradas

·          Centrar el tema e interrogar sobre los probl por los que consulta, sin sin obviarlos por miedo a angustiar o hacer sufrir al S

·          Atender la comunicación no verbal

·          Tomar notas de forma pausada, no continua, a fin de no bloquear la espontaneidad

·          No emitir juicios de valor

·          Eliminar distractores

·          Alentar al Sujeto con comentarios o conductas no verbales

·          Elaborar adecuadamente la información recibida

·          Cuidar el tiempo de la entrevista

·          Ofrecer informaciones profesionales cuando sea necesario

·          Exponer un resumen de lo tratado en la entrevista

En la fase final de la entrevista:

·          Explicar el modo de trabajo en las sesiones de evaluación próximas

·          despedirse proponiendo otra cita

·          Darse tiempo para elaborar un mapa conceptual del probl.

 

RESUMEN

 

Características básicas

Petición de ayuda

Roles diferenciados

Flexibilidad y objetivos

Interacción recíproca

Tipos de entrevista

En función de la edad

Nivel de estructura

Por el proceso

Por la finalidad

Objetivos

Escuchar, Observar

Obtener información

Guiar la entrevista

Establecer hipótesis

Etapas de la entrevista

Pre-entrevista

Entrevista:

1ª fase: Mutuo conocimiento

2ª fase: Exploración e identificación del problema

3ª fase: Despedida

Post-entrevista

Variables de la comunicación

Emisor: conducta verbal y no verbal

Receptor: conducta verbal y no verbal

Mensaje: QUÉ y CÓMO

Variables del contexto e interacción

Análisis del problema

Motivo de consulta

Análisis de la demanda

Antecedentes

Consecuentes

Jerarquizar los problemas y definición operativa

Hipótesis

Mapa conceptual

Pronóstico

Características del entrevistador

Actitudes específicas

Habilidades de escucha

Habilidades comunicacionales

Manejo de verbalización

Consideraciones cuando se consulta por un niño

Demanda proviene del adulto:

-        Valores

-        Expectativas

-        Estrés de los síntomas

Presencia de ambos padres:

-      Información

-      Colaboración

-      Motivación

-      Pareja/familia como un todo

Padres implicados en:

-    Problemas

-    Evaluación

-    Solución

Importancia de la información

Cambios en los padres consecuentes y/o asociados a la evolución

Entrevista con el niño

Estilo interaccional en función de la edad

Explicar:

-          Motivo de consulta

-          Rol del psicólogo

-    Normas deontológicas

Análisis del problema

Motivación de cambio

Contrato

Compromiso de trabajo

Cómo registrar la información

Durante la entrevista

Después de la entrevista

Métodos de grabación mecanizada

 

Fiabilidad y validez

Dificultades para validez y fiabilidad

Intentos de dotarlas de rigor

Reconceptualización de la metodología

Nuevas vías de investigación

 

 

 

 

Entrevista Herramienta Terapeutica

La entrevista única como herramienta terapéutica:

La clínica integradora “en guardia

Info@javiercamacho.com.ar

-Año 2000-

 

“Al tocar jazz, el músico usa la canción o melodía como estructura básica para improvisar. El terapeuta que utiliza la improvisación reconoce en las diversas escuelas, tendencias y modelos otras tantas canciones o melodías. Preguntar a un terapeuta improvisador si se dedica exclusivamente a la terapia de resolución de problemas al estilo del MRI, seria como preguntarle a un músico de jazz si la única canción que sabe tocar es “Deje mi corazón en San Francisco”.

                   Bradford Keeney

1. El pedido urgente

    A las once de la noche llaman a la guardia desde el pabellón de mujeres por que según dicen hubo un intento de suicidio, a esa hora nadie mas que un residente tiene el deber y obligación de ir a hacer la consulta. Fuimos hacia allá junto a dos amigas residentes, y al médico clínico, al llegar nos  encontramos a Laura sentada en una silla, en la enfermería, con cortes en sus brazos y en sus piernas, mientras una enfermera intentaba terminar de limpiarla y ponerle desinfectante.

    Si bien el cuadro era grave, era mejor de lo que habíamos supuesto cuando recibimos la primera comunicación. Las heridas eran superficiales, aunque abarcaban toda la extensión de sus miembros.

    Se encontraba bastante ansiosa y asustada, al principio mostró cierta reticencia a entrevistarse con nosotros  pero pronto comenzamos a hablar y se estableció un particular “encuentro” entre ambos, lo que permitió que  estuviéramos especialmente motivados, yo para entenderla y ayudarla y ella para contar su “historia” y dejarse ayudar.

    Después de que la enfermera le curo las heridas, le pedimos a la misma que nos dejara a solas con ella y ahí comenzó a contar la historia que tantas veces había contado y tantas veces se había contado a sí misma.

    En aquel momento ambos entraríamos en trance, de hecho la entrevista duraría casi dos horas y ocurrirían situaciones que yo solamente pude saber a partir del comentario de las otras personas que estaban allí, recuerdo los detalles de esa conversación como si “hubiesen ocurrido ayer”, pero no recuerdo la gente que estuvo en la enfermería y jamas viví subjetivamente las dos horas que pasaron por reloj, de hecho me pareció una corta entrevista.

 

2. La “historia” de Laura

    Había venido desde Santa Fe a Buenos Aires cuando era adolescente, a trabajar a la casa de una familia como empleada domestica. Si bien no relata mucho de su vida de niña, comenta que había perdido a su madre cuando era pequeña, había tenido una historia de abandonos repetidos y su familia era muy pobre, razón por la cual no había podido estudiar, ya que tuvo que trabajar desde que era muy chica.

    Un día se encontraba en la casa de esta familia para la que trabajaba en Buenos Aires, estaba sola, comenta que un hombre entro la empezó a manosear y luego a  golpear, hasta que le arranco la ropa y la violo, mientras ella trataba de resistirse. Durante el  relato se la ve muy angustiada y la voz se le entrecorta por el llanto, logra decir entre sollozos que esa fue su primera relación sexual.

    Relata que ella perdió el conocimiento y cuando se repuso este hombre ya se había ido robando algunas cosas de la casa.

    Dice: “lo que más me dolió, no fue que me hayan violado sino que nadie me creyera... nadie me creyó, ni la gente de la casa, ni mi familia, ni siquiera los psicólogos que me atendieron. Es mas intentaron hacerme creer que yo había generado todo esto”. Continua diciendo que este episodio se le aparece en forma reiterada, que no puede dejar de pensar en lo que le sucedió, que tiene pesadillas y que a pesar de haber pasado mas de 15 años de ese hecho, lo tiene presente como si “hubiera ocurrido ayer”; de hecho el relato tuvo una alta carga de intensidad y dramatismo.

    Durante el tiempo transcurrido desde la violación, ella intentó formar pareja pero dirá que era muy inconstante y que duraba poco, a pesar de eso se caso y tuvo una hija, pero al poco tiempo se separo.

    El motivo de internación era la crisis que había sufrido por no haber podido superar la separación de una pareja con la cual se encontraba saliendo, lo cual la sumergió en una depresión, hasta que tuvo un intento de suicidio y fue internada.

    Este hombre con el cual estaba saliendo, era el hijo de la patrona de ella, y le habría dicho que ya no quería continuar saliendo con ella y esto la desestabilizó aun más de lo que estaba, para intentar retenerlo ella intento suicidarse según cuenta. 

    El recuerdo de la violación, la idea de que no le creyeran y el odio profundo que sentía por aquel hombre, según relata, la fueron convirtiendo en una mujer que reaccionaba con rabia ante todo, volcando su agresividad en sus relaciones o contra ella misma, a través de autolesiones o intentos de suicidio francos.

 

3. La intervención y el contexto

   Como una vez me dijo un maestro mío, el Dr. Ricardo Ramos, ”uno interviene y piensa a los pacientes en función de los últimos libros que leyó y tiene en la cabeza” y así fue que mi intervención se encontró francamente influenciada  por el libro de Bernie Siegel, que se llama Como vivir día a día. En este libro que esta dedicado a los momentos difíciles de la vida y en las cuales ciertas actitudes vitales nos permiten reponernos de esas situaciones limites, se hablaba bastante del perdón como un agente de liberación en particular en pacientes que tenían enfermedades graves como cáncer y SIDA.

    Lo que me quedaba bien en claro con la paciente y recién puedo conceptualizar ahora, era lo que no tenía que hacer, ya habían intentado no creerle y eso fue agravando su cuadro, sabia que tenia que cortar con ese “mas de lo mismo” y decidí preguntar a cerca de lo que le habían dicho sus anteriores terapeutas y figuras significativas, y si bien dentro del repertorio figuraban muchas opciones, lo posibilidad del perdón no había sido planteada.

    Sabia que era demasiado jugado pedirle a una persona que conocía hacia poco mas de una hora, que perdonara al hombre que la había violado y que en “su cuento” le había causado tanto sufrimiento. Sin embargo esa idea casi fluyó sin concientizarla, y me encontré sugiriéndole eso, realizando una reformulación bastante difícil y arriesgada.

    Estoy convencido que eso se fue logrando porque el trance en el que nos encontrábamos era importante y porque desde mi parte hubo una aceptación total de ella como persona y las ideas rogerianas se presentificaron en toda su plenitud, ahí, en ese particular “encuentro”.

    En la intervención, sabia que tenia que ser muy cuidadoso, le dije que por mas que fuera difícil debía intentar perdonar a ese hombre, que tenia que liberarse de esa carga, que yo la entendería si no lo lograba rápidamente y que lo que le estaba pidiendo era muy difícil, pero que vivir con tanto odio y con tanto rencor resulta insoportable y que ella no lo iba a poder olvidar -que lo olvide había sido la sugerencia que más había recibido anteriormente-.

        Yo estaba dispuesto a recibir un: “¡usted esta loco, no escuchó todo lo que le conté!”. Aunque la parte mas interna, más primitiva e intuitiva mía, sabia lo que hacia. Sin embargo lo que recibí fue un llanto y me dijo: “Es la primera vez que alguien me dice algo así, todos me dan a entender que yo lo provoque, me dicen que no paso, que estoy loca si todavía pienso en eso y que lo olvide”, agregara “no lo voy a  perdonar nunca”, y ahí yo le diré, “ahora depende de usted, en usted esta la posibilidad de librarse de tanto dolor”.

    La entrevista continuaría y ella pasaría del “no lo voy a perdonar nunca” al  “no creo que lo pueda perdonar” y terminaría diciendo “ ahora sé que puedo hacer algo y que por mas duro que sea lo voy a intentar... quizás algún día lo perdone”.

 

4. La conceptualización del caso

4.1. Desde una visión psiquiátrica

    Podríamos pensar el diagnóstico de esta paciente, tomando en cuenta El DSM IV,  como un trastorno por estrés post-traumático, en el Eje I y un trastorno límite de la personalidad en el Eje II, con posibilidad de que exista alguna comorbilidad con otro trastorno de la personalidad, ya que aparecen importantes elementos histriónicos y dependientes, pero no se puede por los elementos con los que se cuenta justificar estos otros diagnósticos posibles.

    Los indicadores del diagnóstico del primer eje los encontramos en la paciente, ya que esta ha experimentado amenazas para su integridad física y ha respondido con desesperanza intensa, además el acontecimiento traumático es reexperimentado constantemente a través de recuerdos del mismo en forma  recurrente e intrusiva que le provocan malestar clínicamente significativo. Tiene pesadillas, flashback y la sensación de que la violación hubiese ocurrido ayer.

    Además aparecen síntomas de agresividad e ira y dificultades para mantener el sueño, todos indicadores claros de un trastorno por estrés post-traumático, de carácter crónico, ya que tiene una duración mayor a los tres meses(1).

    Los indicadores del Eje II, que nos inclinarían a pensar en un Trastorno límite de la personalidad están vinculados básicamente con el patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales y la notable impulsividad, que la lleva a autoagredirse, con los cortes y laceraciones que se autoinflige. También son claras las amenazas e intentos de suicidio y los esfuerzos frenéticos para evitar un abandono. Y además aparece inestabilidad afectiva, fundamentalmente caracterizada por irritabilidad e ira (2).

    A pesar de que hay pocos elementos de su familia de origen, parecería ser que estuvo expuesta a pérdidas reales de pequeña y a un abuso que ocurrió cuando aun era adolescente, características que confirmarían el patrón familiar de gran parte de las personas que luego tienen problemas graves de personalidad. Los dos elementos característicos en la vida de estas personas son las perdidas de personas significativas y el patrón de abuso al que fueron expuestos (3).

 

4.2. Desde una visión psicológica integradora

    Primeramente, creo que  resulta de vital importancia trabajar con la historia que la paciente trae, con el “cuento” que ella se cuenta, con la verdad mítica que ella se construyo, abandonando la absurda pretensión de encontrar la verdad histórica.

    En el cuento que ella se cuenta y por los hechos que narra de su vida, se pueden inferir ciertos patrones a través de los cuales ella filtra la información que recibe del medio y de los ortos significativos. “Se suelen descubrir tres supuestos básicos que parecen desempeñar un papel central en el trastorno [límite], ‘El mundo es peligroso y malo’, ‘Soy impotente y vulnerable’ y ‘Soy intrínsecamente inaceptable’.” (4) Todos estos esquemas pueden rastrearse con facilidad en Laura, a través de los breves recortes de la entrevista.

    Podemos ver que las posibilidades de realizar un tratamiento con objetivos que involucren aspectos de la personalidad nuclear, requerirían un proceso a mediano o largo plazo, ya que los trastornos de este tipo “son relativamente estables y  los pacientes cambian poco a lo largo del tiempo.”(6) Algunos autores sugieren que “un cliente limite que no haya tenido una extensa terapia previa puede requerir sesiones semanales durante un año y medio a dos años y medio, aunque las metas mas limitadas suelen alcanzarse en un periodo más breve.”(7)

       Con respecto a la intervención y a la aceptación de la misma por parte de la paciente, creo que lo que favoreció esto y lo posibilito fue “la consideración positiva incondicional... que supone una actitud de total respeto y aceptación de las vivencias y sentimientos del cliente. El mismo debe sentir que todo aquello que exprese puede ser aceptado por el terapeuta, entendiendo que todo eso forma parte de su experiencia.”(5)  Creo que esto logró que la paciente sintiera que la vinculación empática se había establecido de una forma cálida, en un clima de aceptación y en donde la motivación se encontraba en niveles altos.

      Siguiendo a la Escuela de Palo Alto, en el libro Teoría de la Comunicación Humana podemos leer: “De particular importancia clínica son todas aquellas situaciones en las que una persona se ve obligada de un modo u otro a dudar de sus propias percepciones en el nivel de contenido, a fin de no poner en peligro una relación vital con otra persona.”(8) Cuando dudan de la veracidad de los hechos o atribuyen otras motivaciones a la paciente sus seres significativos, en lo que respecta al hecho de la violación en particular, lo que están haciendo es descalificando la comunicación,  pero en este caso no es una descalificación tan solo del mensaje sino que va dirigida a la propia persona de la paciente, que si desea conservar sus relaciones significativas debe empezar a creer que no ocurrió lo que ocurrió o que sucedió en otros términos muy diferentes de los que ella cree.

    Una descalificación de este tipo sostenida en el tiempo y con una carga emocional tan importante, puede lograr desestabilizar y perturbar drásticamente el desarrollo de una personalidad ya de por sí bastante débil. Si pensamos que el principal aspecto de la comunicación humana es definir nuestro propio self a través de la interacción con otro, en el caso de Laura, las desconfirmaciones a las que estuvo expuesta, bombardearon constantemente su mismidad. Siguiendo a Cumming a través de la cita de Watzlawick podemos leer, “el concepto del self, debe reconstruirse sin cesar para que podamos existir como personas y no como objetos y sobretodo que dicho concepto se reconstruye en la actividad comunicacional.”(9)

 

5. Conclusiones

    En las intervenciones que podemos realizar en la guardia, en donde generalmente el encuentro con el paciente se realiza una sola vez, mas que en ninguna otra situación es donde debemos recurrir a todos los recursos tanto teóricos como técnicos para aliviar y en la medida de lo posible resolver la situación que motivo la consulta.

    Hay situaciones en donde basta con una entrevista, hay “gente que en medio de una crisis aguda, necesita una descarga –catarsis- y un consejo directo. Si este es puesto en practica la crisis se resuelve.”(11) En este caso en particular el motivo de consulta para lo cual la guardia fue llamada fue resuelto, aunque hubo un intento terapéutico que iba mas allá de cubrir lo mínimo requerido.

    El objetivo de la intervención fue orientado hacia la posibilidad de devolverle a la paciente el rol de agente activo de su vida, es lo que denomino agentividad, darle al paciente “las riendas de su vida”, desarticular el síntoma en su situación de incontrolabilidad y a partir de allí, darle nuevamente la agentividad a la persona que consulta. De ahora en más ya no depende de que la historia cambie, sino que ella puede empezar a contarse un “nuevo cuento”, el cuento del perdón, que quizás le traiga un poco de calma a su vida. Siguiendo a Gonçalves, entiendo a la terapia como “un marco hipotético de ensayo para la construcción y deconstrucción de historias. La vida es una narrativa y los seres humanos somos inherentemente narradores, contadores de historias y, por supuesto participantes de sus propios argumentos.”(12)

     La atención en la guardia hace que necesitemos improvisar, pero para eso debemos contar con muchos recursos, conocer distintos abordajes diversas teorías y técnicas, los tiempos de Procusto ya se alejan y es hora de empezar a tocar diferentes melodías y canciones.

Citas bibliográficas:

1)       Keeney, B. (1996). La improvisación en psicoterapia. Paidós. Barcelona. Pág. 21.

2)       A. P. A. (1995). DSM IV. Breviario. Criterios diagnósticos. Masson. Barcelona. Pág. 211-3.

3)       A. P. A. (1995). DSM IV. Breviario. Criterios diagnósticos. Masson. Barcelona. Pág. 288-9.

4)       Millon, T. (1998). Trastornos de la Personalidad: Más allá del DSM IV. Masson. Barcelona.

5)       Beck, A., Rush, J., Shaw, B y Emery, G. (1995). Terapia cognitiva de los trastornos de la personalidad. Paidós. Buenos Aires. Pág. 271.

6)       Kaplan, H., Saddock, B. y Grebb, J. (1996). Sinopsis de Psiquiatría. Médica Panamericana. Buenos Aires. Pág. 758.

7)       Beck, A., Rush, J., Shaw, B y Emery, G. (1995). Terapia cognitiva de los trastornos de la personalidad. Paidós. Buenos Aires. Pág. 298.

8)       Feixas, G. y Miró, T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia. Paidós. Barcelona. Pág. 156-7.

9)       Watzlawick, P., Bavelas, B. y Jackson, D. (1981). Teoría de la comunicación humana. Herder. Barcelona. Pág. 82-3.

10)  Watzlawick, P., Bavelas, B. y Jackson, D. (1981). Teoría de la comunicación humana. Herder. Barcelona. Pág. 85.

11)  Hirsch, H. y Rosarios, H. (1987). Estrategias psicoterapéuticas institucionales: La organización del cambio. Nadir. Buenos Aires. Pág.72.

12)  Neimeyer, R. y Mahoney M. (1998). Constructivismo en psicoterapia. Buenos Aires. Pág. 179-80.

 

 

 

 

 

Examen Mental Pacientes No Colaboran

I. PAUTAS DE EXAMEN MENTAL EN PACIENTES QUE NO COLABORAN

 

1.          Examen de postura
Posición asumida (permanencia, cambio, variedad). Grado de actividad.
   

2.          Tono
Estado de tensión o de relajación (constancia, irregularidad). Catatonia.

3.          Primera reacción a la presencia del examinador
Se percata de su presencia o se oculta.

4.          Expresión facial
Cambiante, fija, tensa, fláccida, apática, vacua, tonta, triste, miedosa, complaciente, dramática, colérica, suspicaz, estática, exótica, erótica.

5.          Mirada
Miradas furtivas, miradas perdidas en el espacio, globos, oculares móviles, inmóviles, vueltos hacia arriba bajo los párpados, consistencia de los globos oculares, presencia o ausencia de parpadeo, parpadeo reflejo de defensa, estado de las pupilas, sensibilidad corneal.

6.          Espontaneidad
Anotar toda expresión del rostro, gestos, palabras y acciones que aparezcan con espontaneidad. En este caso aprovechar la oportunidad para iniciar una conversación sencilla. Si la mímica demuestra tristeza, preguntar el porqué; si empieza a hablar y luego interrumpe la conversación, puede preguntársele si algo le molesta o le preocupa. Algo le impide responder. Insinuar si acaso se siente atemorizado o avergonzado de hablar.

7.          Reflejos
Respuesta a las diversas estímulos, pruebas o situaciones naturales.

8.          Sensibilidad
Sensibilidad al dolor. Anotar las reacciones consiguientes (grado, naturaleza, adecuación). Sensibilidad a la posiciones incómodas y a los estímulos molestos (moscas, contra-sol, etc.).

9.          Movimientos

 

II. LA COMUNICACION NO VERBAL



1. PERSPECTIVAS EN LA CLASIFICACION DEL COMPORTAMIENTO NO VERBAL

El siguiente esquema clasificatorio se ha deducido de una examen de escritos e investigaciones realizados en la actualidad y en que sus autores calificaban su propio trabajo, implícita o explícitamente, como categorizable bajo el término de no verbales. Los escritos y las investigaciones sobre comunicación no verbal pueden dividirse en las siguientes áreas:



A) Movimiento corporal o movimiento cinésico:

Los emblemas (gestuales o faciales, manuales o ademanes y lapsus emblemáticos), los ilustradores (movimientos que acentúan o acompañan a un apalabra o frase, esbozan una vía de pensamiento, señalan sujetos u objetos presentes, describan una relación espacial o el ritmo de un acontecimiento, tracen un cuadro del referente o representen una acción corporal), las muestras de afecto (configuraciones faciales o corporales concientes o inconscientes que pueden repetir, aumentar, contradecir o no guardar relación con las manifestaciones afectivas verbales), los reguladores (indican al hablante que continúe, repita, se extienda en detalles, se apresure, haga más ameno su discurso, conceda al interlocutor su turno de hablar; el saludo y la despedida indican el inicio o fin de una comunicación cara a cara; el tipo de movimientos de la cabeza y/o el contacto visual pueden indicar que la comunicación continúe, se corte o acelere), los adaptadores (autodirigidos como agarrarse, frotarse, apretarse, rascarse, apoyarse o pellizcarse a sí mismo; los heteroadaptadores, tales como los movimientos de las piernas pueden ser adaptadores que muestran residuos de una agresión a puntapiés, una invitación sexual, una fuga o evasión, etc; y los adaptadores dirigidos a sujetos u objetos, tales como llevar del brazo o de la mano a una persona, fumar un cigarrillo, balancear un llavero, o mascar una goma).



B) Características físicas:

Son aspectos que se mantienen relativamente sin cambio durante el período de interacción, tales como, la estructura y forma del cuerpo, los olores o “humores”, la contextura (correlación talla- peso), el tipo y cantidad de cabello, los rasgos de la piel, etc.



C) Comportamientos táctiles:

Frecuencia, grado y forma de con-tacto con otras personas y cosas, como por ejemplo en las caricias, en el saludo, en la agresión, etc.



D) Paralenguaje:

Cualidades de la voz (altura, ritmo, el tiempo, articulación o pronunciación, la resonancia, el control labial y de la glotis, etc.), vocalizaciones (caracterizadores vocales como por ejemplo la risa, el llanto, el suspiro, el bostezo, el estornudo, la tos, el ronquido, la “queja”, etc; los cualificadores como las intensidades o extremos de la voz y su altura, y la extensión que va desde el arrastrar las palabras hasta el hablar extremadamente cortado; las segregaciones vocales como por ejemplo “ah”, “huy”, “ya”, “hum”, “ehm”, “mmm”, etc.; y otros tales como las pausas, los sonidos intrusos, errores al hablar y estados de latencia.



E) Proxémica:

Percepción, uso y control del espacio personal, de la territorialidad grupal o distancia social, etc. Puede ser impuesto por el sistema social o propuesto por el individuo. Puede estar predispuesto por las condiciones del medio físico o las circunstancias sociales entre el individuo y el grupo, también puede estar referido al flujo de la comunicación y la actividad estudiantil, laboral o recreativa. La distancia conversacional varía de acuerdo con el sexo, el status socio económico o laboral, el nivel cultural o educativo, los roles sociales, la crianza familiar e inclusive el prejuicio personal.



F) Artefactos:

Preferencia por cierta ropa y accesorios (corbata, pañuelo, gorra, zapatos, cartera, billetera, bolso o maletín, alhajas, postizos, cosméticos y perfumes, anteojos, etc.), adquiridos o usados voluntariamente.



G) Entorno o medio:

Esta categoría comprende aquellos elementos que favorecen o interfieren en la relación humana pero que no son parte directa de ella. Los factores del entorno (o medio) incluyen los muebles, el estilo arquitectónico, el decorado de los interiores, las condiciones de luz y ventilación, los olores, colores, temperatura, orden, ruidos o música, elementos arquitectónicos y huellas de acción (colillas de cigarros, residuos de comida, deshechos de materiales, etc.)

 

La comunicación no verbal no debería estudiarse como una unidad aislada, sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación. Puede servir para repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar o regular la comunicación verbal. Es por otro lado, importante debido al papel que desempeña en el sistema total de la comunicación, la tremenda cantidad de señales informativas que proporciona en toda situación particular, y a que se la utiliza en áreas fundamentales de la vida cotidiana.



2. ALGUNOS MITOS COMO PREMISAS

Lo mismo que ocurre en cualquier campo de estudio relativamente nuevo y muy promocionado en la prensa popular, se asocian a la comunicación no verbal algunos mitos comunes. Knapp (1998) esperaba que se disipen tales mitos que incluyen:

 

A. El mito del aislamiento, que ve en el sistema no verbal una entidad distinta y aislada de la totalidad del sistema de comunicación humana. Si bien este apartado se centra casi exclusivamente en los procesos no verbales, se advierte al lector que éstos se hallan inextricablemente unidos a los aspectos verbales y contextuales de la comunicación. La separación es artificial porque en la interacción cotidiana real los sistemas verbal y no verbal son interdependientes.

 

B. El mito de la clave del éxito, que sostiene que la comprensión de la comunicación no verbal es algo así como un elíxir mágico que asegura el éxito en las relaciones interpersonales. Comprender el “lenguaje corporal” equivale a comprender los matices de la persuasión, la información, la diversión, la expresión de emociones y el dominio de la interacción a través del comportamiento verbal. No es más que una parte del proceso global de la comunicación, una parte de la habilidad necesaria para llegar a ser un comunicante eficaz. Puede ser muy importante en algunas situaciones e irrelevante en otras. Un mito relacionado con el anterior tiene que ver con el miedo a quedarnos totalmente al descubierto ante la gente que ha “domina” el código no verbal, el miedo a que haya gente capaz de conocer nuestros pensamientos más profundos porque no podemos controlar las señales no verbales. En realidad, somos conscientes de algunas conductas no verbales y ejercemos sobre ellas un considerable control y una vez que hemos advertido que alguien trata de utilizar su conocimiento de nuestro comportamiento no verbal de un modo interesado o manipulador, lo modificamos y lo adaptamos.

 

C. El mito del significado único ,se basa en el supuesto de que cuando estamos ante una señal no verbal particular (una cabezada, por ejemplo), podemos con toda seguridad asociar ese comportamiento con un significado determinado (acuerdo). Pero la conducta no verbal, exactamente lo mismo que la verbal, puede tener muchos significados diferentes en función del contexto social. El dar rápidas cabezadas, antes que expresar acuerdo puede significar el deseo de que el interlocutor se dé prisa y termine de hablar.



3. PERSPECTIVAS EN LA DEFINICIÓN DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL

Conceptualmente, la fórmula no verbal es susceptible de una gran cantidad de interpretaciones, exactamente igual que el término comunicación. Parece que la cuestión básica consiste en establecer si los hechos que tradicionalmente se estudian cono no verbales lo son realmente. Se dice que Birdwhistell, un pionero en la investigación no verbal, ha comparado el estudio de la comunicación no verbal con el estudio de la fisiología no cardiaca. Es una comparación bien escogida. En efecto, no es fácil hacer una disección únicamente del comportamiento humano verbal y otra exclusivamente del comportamiento no verbal. Tan íntimamente tejida y tan sutilmente representada está la dimensión verbal en una parte tan considerable de lo que hemos clasificado antes como no verbal, que a menudo la expresión no describe correctamente la conducta en estudio. Algunos de los más notables investigadores ligados al estudio del comportamiento no verbal se niegan a separar las palabras de los gestos, razón por la cual utilizan las expresiones más generales de comunicación o interacción cara a cara (comunicación total o integral).

 

Otra posible fuente de confusión en la definición de la comunicación no verbal estriba en que se sabe con certeza si se habla de la señal producida (no verbal) o del código interno de interpretación de la señal (a menudo verbal). En general, cuando la gente habla de comportamiento no verbal se refiere a señales a las que se ha de atribuir significado y no al proceso de atribución de significado.

 

La borrosa línea de demarcación entre comunicación verbal y no verbal se complica con una distinción igualmente difícil, la distinción entre fenómenos vocales y no vocales. Pensemos lo siguiente: 1) No todos los fenómenos acústicos son vocales, como por ejemplo, el ruido de golpear con los nudillos, un gorgoteo de estómago, las ventosidades, las palmadas en el muslo o en la espalda de otra persona, o un golpe en el escritorio, el hacer chasquear los dedos o el aplaudir. 2) No todo fenómeno no acústico es no verbal, como por ejemplo, algunos de los gestos del lenguaje que utilizan muchos sordos. 3) No todos los fenómenos vocales son iguales, pues algunos son respiratorios y otros no. Un suspiro o la aspiración antes de hablar pueden considerarse fenómenos vocales y respiratorios; un chasquido de la lengua, en cambio, debe clasificarse como vocal, pero no como respiratorio. 4) No todas las palabras o “aparentes” series de palabras son clara o característicamente verbales, como, por ejemplo, palabras onomatopéyicas tales como cuchichear o murmurar, así como el habla no proposicional que utilizan los subastadores y ciertos afásicos. A menudo es difícil clasificar precisamente cada una las conductas que se considere. Con criterio realista hemos de esperar que haya zonas en que se superponga: conductas que satisfagan ciertos aspectos de una categoría y ciertos aspectos de otra.

 

En vez de tratar de clasificar la conducta como verbal o no verbal, Mehrabian ha optado por usar la dicotomía “explícito-implícito”. En otras palabras, Mehrabian creía que lo que llevaba una señal al dominio de no verbal era su sutiliza, y la sutileza parecía estar directamente ligada a la ausencia de reglas explícitas de codificación. La obra de Mehrabian se centraba primordialmente en los referentes que se tienen para diversas configuraciones de conducta no verbal ido implícita, es decir, el significado que uno atribuye a esas conductas. El resultado de amplios experimentos reveló que existe una perspectiva triple: a) Inmediatez. A veces reaccionamos a cosas evaluándolas como positivas o negativas, buenas o malas, agradables o desagradables. b) Estatus. A veces actuamos o percibimos conductas que indican varios aspectos de estatus en relación con nosotros, como fuerte o débil, superior o subordinado. c) Impresionabilidad. Esta tercera categoría se refiere a nuestras percepciones de actividad, como lento o rápido, activo o pasivo.

 

Observacion y Auto Observacion

 

OBSERVACIÓN Y AUTO-OBSERVACIÓN

 USOS DIAGNÓSTICOS

 

 

LA OBSERVACIÓN

 

LA OBSERVACIÓN COMO MÉTODO CIENTÍFICO

 

         Es la técnica más antigua de todas las que se utilizan en evaluación psicológica, pero mantiene su actualidad y aún se utiliza dándonos garantías suficientes a la hora de la recogida de datos. Ahora está muy sitematizada.

 

         Observar es advertir los hechos tal y como se presentan en la realidad y consignarlos por escrito (dar fe de que eso está ocurriendo, dejar constancia de lo que ocurre).

 

         El fundamento científico de la observación reside en la comprobación del fenómeno que se tiene frente a la vista. La observación se convierte en método o una técnica en la medida en que cumple una serie de objetivos o requisitos:

 

1.   Sirve a un objetivo, previamente establecido, de investigación.

2.   Es planificada sistemáticamente.

3.   Es controlada previamente.

4.   Está sujeta a comprobaciones de fiabilidad y validez.

 

Existen diferencias entre observación y experimentación. En la observación sólo se da fe de lo que ocurre, mientras que en la experimentación el experimentador hace modificaciones sobre lo observado, se interviene para cumplir unos objetivos. El experimentador manipula la situación.

 

         La experimentación cumple las mismas fases que otro método científico.

 

2º. FASES DE OBSERVACIÓN

 

1.   Se coge un Problema. Se especifica lo que ha de ser observado.

2.   Recogida de datos:

 

-     Definir las variables a observar.

-     Costo: tiempo y económico.

-     Decidir el muestreo de datos.

3.   Análisis e interpretación de los datos recogidos. Elaborar conclusiones o incluso replanteamientos.

4.   Comunicación de los resultados Þ Informe sobre si los hallazgos son o no relevantes.

 

3º. VENTAJAS Y LIMITACIONES

 

         VENTAJAS

 

1.   Permite obtener información de los hechos tal y como ocurren en la realidad.

2.   Permite percibir formas de conducta que en ocasiones no son demasiado relevante para los sujetos observados.

3.   Existen situaciones en las que la evaluación solo pueda realizarse mediante observación.

4.   No se necesita la colaboración activa del sujeto implicado.

 

LIMITACIONES

 

1.   En ocasiones es difícil que una conducta se presente en el momento que decidimos observar.

2.    La observación es difícil por la presencia de factores que no se han podido controlar.

3.    Las conductas a observar algunas veces están condicionadas a la duración de las mismas o por que existen acontecimientos que dificultan la observación.

4.    Existe la creencia de que lo que se observa no se puede cuantificar Ü Contracrítica: ya existen técnicas para que se puedan observar correctamente y replicar, etc.

 

4º. SISTEMATIZACIÓN DE LA OBSERVACIÓN

 

         Hay tres grados de sistematización de la observación:

 

1.   No Sistematizada, Ocasional o No controlada.

 

Escrutinio muy cuidadoso de situaciones de la vida real, previamente establecidas pero en las que no se intentan utilizar instrumentos de precisión, ni tampoco se quiere comprobar la exactitud de los fenómenos observados. Se presta gran atención a lo que se observa y hay que estar muy preparado para captar lo que ocurre.

 

Es no estructurada, no sistematizada, pero muy abierta. Normalmente esto se utiliza cuando conocemos poco del hecho a observar; en situaciones poco conocidas, complejas o poco definidas.

 

2.   Sistematizada o Controlada.

 

La más utilizada en ciencias humanas y psicología. Es preferible a la anterior. Su propósito es descubrir y precisar con exactitud determinados elementos de conducta que poseen un valor predictivo. (Frecuencia)

 

3.   Observación Muy Sistematizada.

 

Caracterizada por cumplir:

 

3.1.      Las variables que van a ser observadas están asiladas y basadas en una teoría explícita.

3.2.     No se va a registrar nada que no caiga dentro de una categoría preestablecida.

3.3.      Las situaciones de partida están sometidas a riguroso control, para que se puedan comparar con situaciones similares o se puedan replicar.

 

5º. LOS COMPONENTES DEL PROCESO OBSERVACIONAL

 

         Todos los aspectos metodológicos que hay que tener en cuenta:

 

1.   Unidades de análisis: qué hay que observar. (Ej.: conductas, interacciones,...).

 

2.   Unidades de medida: cómo observar.

 

-     Básicas/primarias:

a.   ocurrencia

b.   frecuencia.

c.   duración.

d.   Dimensiones cualitativas.

-     Secundarias

 

3.   Técnicas de registro:

 

-     Registro valorativo.

-     Escalas de apreciación (cuando se pretende clasificar o cuantificar la conducta).

-     Catálogos de conducta (lista de rasgos agrupados en categorías o clases, también delimitar antecedentes y consecuencias).

-     Registro normativo en observación No sistemático (se recoge la conducta tal y como se presenta).

 

6º. Fiabilidad y Validez.

 

         Validez: si medimos lo que queremos medir.

 

Fiabilidad: índice de porcentaje de acuerdo y el acuerdo de puntajes.

 

7º. GRADO DE PARTICIPACIÓN QUE PODEMOS ENCONTRAR EN LA OBSERVACIÓN

 

1.    Observación Externa o No participante.

 

El observador no pertenece al grupo objeto de estudio.

 

1.1    Obs. Directa: cuestionarios o entrevista. Interactúa en plano distante.

 

1.2    Obs. Indirecta: no interactúa con el sujeto, recoge notas, archivos, etc.

 

2.    Observación Interna o Participante.

 

 El observador pertenece al grupo objeto de estudio.

 

2.1    Pasiva: interactúa lo menos posible, sólo observa y está ahí presente.

 

2.2    Activa: forma parte del grupo e interactúa como si fuese uno más.

 

3.    Autoobservación.

 

Observador = sujeto. El mayor grado de participación. Para autoobservarse correctamente se necesita de la introspección. (hacer objetivo lo subjetivo). Críticas sobre su fiabilidad: Existen personas que pueden autoobservarse y otras que no. Han de recibir un entrenamiento las que pueden.

 

 

AUTOOBSERVACIÓN

 

La autoobservación es un doble proceso:

 

1.   Atender deliberadamente a la propia conducta.

2.   Registrarla a través de un procedimiento previamente establecido.

En qué cosas es favorable la autoobservación:

 

1.   Conductas íntimas y privadas.

2.   Conductas Encubiertas (difíciles de observar: pensamientos, tomas de decisiones, fantasías...).

3.   Conductas que pueden estar desencadenadas por reacciones internas (ej.: fumar por nerviosismo).

4.   Puede ayudar al sujeto a motivarlo para seguir un tratamiento.

 

La autoobservación se usa como técnica de evaluación y como método terapéutico. Requiere entrenamiento y determinadas características personales. Requiere también recogida de datos. El hecho de observar en sí mismo una conducta problema lleva a que el sujeto la autodirija y la autocontrole. Con onductas que están fuertemente consolidadas (ej.: fumar) hace que se rompa la cadena de conductas sucesivas y ayuda a modificarlas (ej.: dar un botón cuando van a fumar) = Reactividad de la conducta problema que hace que se modifique esta conducta por otra.

 

Existen variables que ayudan a efectuar el cambio (ej. Motivación, la naturaleza de la conducta, etc.).

 

La única limitación son sujetos incapaces o situaciones no viables.

 

El sistema de recogida de información es mediante lápiz y papel, o cronómetro (mecánica).

Percepcion, pensamiento y Memoria

TEMA 10

 

EVALUACIÓN DE APTITUDES GENERALES Y ESPECÍFICAS

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         Los tests de aptitudes permiten un análisis de la ejecución respecto a los diferentes aspectos de la inteligencia.

 

         Proporcionan un perfil intelectual que muestra los puntos fuertes y débiles característicos del individuo.

 

         Acontecimientos que contribuyeron a la aparición diferencial de las aptitudes:

 

1.   Variación intraindividual que los tests de inteligencia general no podían evaluar:

 

-       Los subtests de los test de inteligencia general son a menudo demasiado poco fiables para justificar comparaciones intraindividuales.

-       Los subtests o elementos que correlacionan muy bajo con el resto de la escala se excluirán (en los tests de inteligencia general), lo contrario que en los tests de aptitudes.

-       Si han de hacerse comparaciones intraindividuales es necesario que los tests estén orientados a revelar diferencias de ejecución en varias funciones.

 

2.   Deficiencias de los tests de inteligencia general:

 

-       Son menos generales de lo que se pensó en un principio.

-       No todas las funciones estaban representadas.

-       Muchos de estos tests eran medidas de comprensión verbal.

-       Algunas áreas quedaban fuera.

 

 

3. Test OTIS.       

 

         Autor: Otis, en la década de los años 20 en EE.UU. Considerado como test pionero en la evaluación de la Inteligencia.

 

         Motivado por necesidades de tipo educativo y laboral.

 

         Existen varias adaptaciones. La versión española se adopta de la canadiense Otis-Otawa.

 

         Aplicación: sujetos de niveles culturales de tipo medio-bajo, pero es necesario saber leer y escribir. Individual y colectivo. De 11 años en adelante.

 

         Composición: 75 preguntas de temática muy distinta a niveles muy elementales.

 

         Las preguntas del OTIS son del tipo:

 

1.   ¿Cuál de estas palabras nos indica lo que es una manzana?

 

a.   Fruto.

b.   Cuadrado.

c.   ...

 

2.   ¿Cuál de estos números tiene cifras impares?

 

A mediados de los 60 se pone de manifiesto que estas preguntas (algunas) son muy difíciles para una determinada población.

 

 Se utiliza básicamente para la elección de personal, cuestiones laborales. A nivel clínico no es recomendable.

 

         Información: CI, percentiles y centiles (casi siempre que se trabaja en cuestión laboral los centiles son más adecuados que los CI s); eneatipos.

 

         Objetivo: evalúa la inteligencia general.

 

         Ventajas: Es muy elemental.

 

 

Test ELEMENTAL DE INTELIGENCIA (T.E.I.).

 

Autor: Yela (1982).

 

Antecedentes: Otis, aparece para superar las limitaciones del OTIS porque era demasiado difícil para personas con bajo nivel cultural, y además era demasiado largo. Por eso él pone la mitad aproximada. Aparece así el Test Elemental de Inteligencia.

 

Toma 2 formas, A y B, pero no son formas paralelas. La aplicación es individual y colectiva. Al disminuir el nivel exigido se puede aplicar a partir de los 8 años (pero tampoco se usa en la escuela).

 

De utilidad laboral u orientación escolar y también algo en deficientes mentales (bourdeline).

 

Información: Evaluación de la inteligencia en centiles.

 

Objetivo: Evaluación de la inteligencia general.

 

 

Estrategias de tipo Factorial

 

         Con base empírica. Aplicar diferentes instrumentos a grandes poblaciones y en base a un análisis factorial aisla los factores más importantes.

 

         Ej.: Thorndike, test de aptitudes de habilidades primarias.

 

         Estos test se pueden dividir en dos grupos:

 

1.    Test de Factor G (resulta tras haber realizado el análisis factorial y sale un único factor).

 

2.    Test de Aptitudes (tras el análisis factorial aparece un gran abanico de aptitudes de inteligencia).

 

1909. Spearman habla de un único factor (G).

 

Thorndike realiza el mismo estudio y le sale una serie de habilidades o aptitudes diferentes.

 

Más tarde, Cattell apoya el factor G de Spearman., porque dice que si le hace un análisis de 2º orden a los resultados de Thorndike se obtiene un solo factor G.

 

También existe otra idea, la de la Teoría Jerarquía de la Inteligencia: existe un factor G que luego se divide en otros grupos de factores.

 

 

 

 

 

 

Escala de Inteligencia Práctica de Alexander

 

Autor: Alexander (1935).

 

Antecedentes: Passalong (1932), Kohs (1923) y Construcción (1918-1925).

 

Prueba que evalúa un factor F (un factor de inteligencia Práctica); siendo una variable común a todas las pruebas de tipo manipulativo.

 

Con estudios posteriores se comprobó que no era cierto, sólo recogía pruebas de tipo perceptivo y espacial, no todas las manipulativas.

 

Aún siendo anticuada en EE.UU., no se ha terminado de adaptar aquí.

 

Se compone de 3 pruebas diferentes, 2 de ellas son los cubos de Kohs y la de construcción, que ya existían, mientras que el autor sólo crea la tercera, la prueba de Passalong.

 

Aplicación individual, desde los 9 años en adelante.

 

Prueba de Passalong

(figura)

 

 

 

 

 

 


         Esta prueba tiene alta correlación con los tests de inteligencia y a partir de esta idea Alexander propone que si nos vemos apurados de tiempo solo apliquemos esta prueba y no las otras dos.

 

         Es una prueba libre de influencias culturales según Alexander, pero realmente si existen porque a lo largo de nuestra vida algunos hemos hecho muchos rompecabezas y otros no.

 

         No requiera una destreza manual esencial.

 

Prueba de Cubos de Kohs.

 

Es similar a la de Rubin, pero esta tiene más cubos y más colores.

 

 

Prueba de Construcción.

 

Similar a la del cubo de Rubin, pero cada cara del cubo tiene diferentes dibujos (hacerlo igual que el modelo).

 

Información: cociente de Inteligencia Práctica, NO es un CI (difícilmente existe una prueba de tipo factorial que tenga CI).

 

Estas pruebas, ambas (la de Kohs y construcción), nos facilitan información de tipo complementaria: deterioro mental, desarrollo intelectual, inteligencia práctica...

 

         Pueden emplearse con sordos pero no con ciegos.

 

 

Matrices Progresivas de Raven

 

Autor: Raven (1938). Pensado para evaluar a un grupo selectivo de personas (los oficiales de la armada).

 

Antecedentes: Raven y Penrose (1936).

 

         Esta prueba obliga a poner en marcha su razonamiento analógico y percepción y capacidad de abstracción.

 

         Existen tres versiones diferentes de la prueba, la más usual es la Escala General (12 elementos en 5 series – A, B, C, D, E,-).

 

         Sujetos de 12 a 65 años. La complejidad aumenta cada vez más.

 

         Matrices Progresivas en color: (A, Ab, B) La 1ª serie (A) y la 3ª (B) son iguales que la escala general pero con color, mientras que la otra es pensada para niños

 

         Sujetos entre 3 y 8 años o un deficiente mental: se usa un tablero de formas, que es una actividad muchos más manipulativa porque va probando si la pieza queda bien o no.

 

         Entre 9 y 10 años usamos el cuadernillo. También se utiliza el cuadernillo cuando sospechamos que existe afectación orgánica.

 

         Matrices superiores: para los más listos. Hay dos sistemas de aplicación: si intuyo que es muy inteligente le aplico la forma 1 y en función del resultado, si es realmente tan inteligente, paso a hacer la evaluación efectiva (forma 2).

 

         Hoy existen pruebas para superdotados mejores que esta.

 

         Información: rango, percentiles, discrepancias y perseveraciones.

 

         Las discrepancias y las perseveraciones nos darían información de carácter adicional.

 

         La baremación del Raven era pésima pero ya está bien.

 

 

Test de Dominó

 

         Autor: Anstey (1944). Uso civil. Se plantea 3 objetivos:

 

1.   Medida del factor G.

 

2.   Evaluar la capacidad de abstracción y comprensión de relaciones.

 

3.   Evaluar la capacidad para conceptualizar y aplicar el razonamiento de modo sistemático a nuevos problemas.

 

D-48

 

 

Aplicación: Individual y colectiva, aunque el tiempo no es cerrado, se cree que con 25 minutos es bastante. De 12 años en adelante.

 

Se utiliza básicamente en selecciones.

 

Ventajas: no precisa expresiones verbales. Instrucciones y corrección fáciles.

 

Objetivo: inteligencia general.

 

Información: percentil.

        

D-70

 

         Aparece más tarde en los 69, creado por Kowrovsky y Rennes. Ellos intentaron que fuese una prueba paralela del D-48, pero no resultó, por dos motivos fundamentales:

 

1.   De donde se sacaron los reactivos del D-48 no es la misma que la del D-70.

2.   No se respeta la movilidad de los elementos del mismo modo.

 

En el resto de las características es similar al D-48.

 

En los años 70 se construyeron más pruebas de dominó en versión española, así aparecieron:

 

 

Test de Inteligencia General

 

(TIG-1)

 

Este y el 2º aparecen porque se pone en evidencia que el d-48 y el    d-70 no discriminan bien a sujetos con nivel cultural demasiado bajo o demasiado alto, por eso TEA (empresa) crea TIG-1 y TIG-2 para estos niveles (altos y bajos).

 

(TIG-2)

 

Aparece en 1973. Es más discriminativo y se aplica a sujetos con niveles culturales muy elevados. Tiene más elementos que el D-48 y D-70 y necesita más tiempo (25 minutos).

 

Objetivo: Evaluar factor G.

 

Información: Centiles y eneatipos.

 

Aplicación: individual o colectiva. Nivel cultural bajo y medio (TIG-1).

 

 

 

Evaluacion Aptitudes Generales

TEMA 10

 

EVALUACIÓN DE APTITUDES GENERALES Y ESPECÍFICAS

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         Los tests de aptitudes permiten un análisis de la ejecución respecto a los diferentes aspectos de la inteligencia.

 

         Proporcionan un perfil intelectual que muestra los puntos fuertes y débiles característicos del individuo.

 

         Acontecimientos que contribuyeron a la aparición diferencial de las aptitudes:

 

1.   Variación intraindividual que los tests de inteligencia general no podían evaluar:

 

-       Los subtests de los test de inteligencia general son a menudo demasiado poco fiables para justificar comparaciones intraindividuales.

-       Los subtests o elementos que correlacionan muy bajo con el resto de la escala se excluirán (en los tests de inteligencia general), lo contrario que en los tests de aptitudes.

-       Si han de hacerse comparaciones intraindividuales es necesario que los tests estén orientados a revelar diferencias de ejecución en varias funciones.

 

2.   Deficiencias de los tests de inteligencia general:

 

-       Son menos generales de lo que se pensó en un principio.

-       No todas las funciones estaban representadas.

-       Muchos de estos tests eran medidas de comprensión verbal.

-       Algunas áreas quedaban fuera.

 

 

3. Test OTIS.       

 

         Autor: Otis, en la década de los años 20 en EE.UU. Considerado como test pionero en la evaluación de la Inteligencia.

 

         Motivado por necesidades de tipo educativo y laboral.

 

         Existen varias adaptaciones. La versión española se adopta de la canadiense Otis-Otawa.

 

         Aplicación: sujetos de niveles culturales de tipo medio-bajo, pero es necesario saber leer y escribir. Individual y colectivo. De 11 años en adelante.

 

         Composición: 75 preguntas de temática muy distinta a niveles muy elementales.

 

         Las preguntas del OTIS son del tipo:

 

1.   ¿Cuál de estas palabras nos indica lo que es una manzana?

 

a.   Fruto.

b.   Cuadrado.

c.   ...

 

2.   ¿Cuál de estos números tiene cifras impares?

 

A mediados de los 60 se pone de manifiesto que estas preguntas (algunas) son muy difíciles para una determinada población.

 

 Se utiliza básicamente para la elección de personal, cuestiones laborales. A nivel clínico no es recomendable.

 

         Información: CI, percentiles y centiles (casi siempre que se trabaja en cuestión laboral los centiles son más adecuados que los CI s); eneatipos.

 

         Objetivo: evalúa la inteligencia general.

 

         Ventajas: Es muy elemental.

 

 

Test ELEMENTAL DE INTELIGENCIA (T.E.I.).

 

Autor: Yela (1982).

 

Antecedentes: Otis, aparece para superar las limitaciones del OTIS porque era demasiado difícil para personas con bajo nivel cultural, y además era demasiado largo. Por eso él pone la mitad aproximada. Aparece así el Test Elemental de Inteligencia.

 

Toma 2 formas, A y B, pero no son formas paralelas. La aplicación es individual y colectiva. Al disminuir el nivel exigido se puede aplicar a partir de los 8 años (pero tampoco se usa en la escuela).

 

De utilidad laboral u orientación escolar y también algo en deficientes mentales (bourdeline).

 

Información: Evaluación de la inteligencia en centiles.

 

Objetivo: Evaluación de la inteligencia general.

 

 

Estrategias de tipo Factorial

 

         Con base empírica. Aplicar diferentes instrumentos a grandes poblaciones y en base a un análisis factorial aisla los factores más importantes.

 

         Ej.: Thorndike, test de aptitudes de habilidades primarias.

 

         Estos test se pueden dividir en dos grupos:

 

1.    Test de Factor G (resulta tras haber realizado el análisis factorial y sale un único factor).

 

2.    Test de Aptitudes (tras el análisis factorial aparece un gran abanico de aptitudes de inteligencia).

 

1909. Spearman habla de un único factor (G).

 

Thorndike realiza el mismo estudio y le sale una serie de habilidades o aptitudes diferentes.

 

Más tarde, Cattell apoya el factor G de Spearman., porque dice que si le hace un análisis de 2º orden a los resultados de Thorndike se obtiene un solo factor G.

 

También existe otra idea, la de la Teoría Jerarquía de la Inteligencia: existe un factor G que luego se divide en otros grupos de factores.

 

 

 

 

 

 

Escala de Inteligencia Práctica de Alexander

 

Autor: Alexander (1935).

 

Antecedentes: Passalong (1932), Kohs (1923) y Construcción (1918-1925).

 

Prueba que evalúa un factor F (un factor de inteligencia Práctica); siendo una variable común a todas las pruebas de tipo manipulativo.

 

Con estudios posteriores se comprobó que no era cierto, sólo recogía pruebas de tipo perceptivo y espacial, no todas las manipulativas.

 

Aún siendo anticuada en EE.UU., no se ha terminado de adaptar aquí.

 

Se compone de 3 pruebas diferentes, 2 de ellas son los cubos de Kohs y la de construcción, que ya existían, mientras que el autor sólo crea la tercera, la prueba de Passalong.

 

Aplicación individual, desde los 9 años en adelante.

 

Prueba de Passalong

(figura)

 

 

 

 

 

 


         Esta prueba tiene alta correlación con los tests de inteligencia y a partir de esta idea Alexander propone que si nos vemos apurados de tiempo solo apliquemos esta prueba y no las otras dos.

 

         Es una prueba libre de influencias culturales según Alexander, pero realmente si existen porque a lo largo de nuestra vida algunos hemos hecho muchos rompecabezas y otros no.

 

         No requiera una destreza manual esencial.

 

Prueba de Cubos de Kohs.

 

Es similar a la de Rubin, pero esta tiene más cubos y más colores.

 

 

Prueba de Construcción.

 

Similar a la del cubo de Rubin, pero cada cara del cubo tiene diferentes dibujos (hacerlo igual que el modelo).

 

Información: cociente de Inteligencia Práctica, NO es un CI (difícilmente existe una prueba de tipo factorial que tenga CI).

 

Estas pruebas, ambas (la de Kohs y construcción), nos facilitan información de tipo complementaria: deterioro mental, desarrollo intelectual, inteligencia práctica...

 

         Pueden emplearse con sordos pero no con ciegos.

 

 

Matrices Progresivas de Raven

 

Autor: Raven (1938). Pensado para evaluar a un grupo selectivo de personas (los oficiales de la armada).

 

Antecedentes: Raven y Penrose (1936).

 

         Esta prueba obliga a poner en marcha su razonamiento analógico y percepción y capacidad de abstracción.

 

         Existen tres versiones diferentes de la prueba, la más usual es la Escala General (12 elementos en 5 series – A, B, C, D, E,-).

 

         Sujetos de 12 a 65 años. La complejidad aumenta cada vez más.

 

         Matrices Progresivas en color: (A, Ab, B) La 1ª serie (A) y la 3ª (B) son iguales que la escala general pero con color, mientras que la otra es pensada para niños

 

         Sujetos entre 3 y 8 años o un deficiente mental: se usa un tablero de formas, que es una actividad muchos más manipulativa porque va probando si la pieza queda bien o no.

 

         Entre 9 y 10 años usamos el cuadernillo. También se utiliza el cuadernillo cuando sospechamos que existe afectación orgánica.

 

         Matrices superiores: para los más listos. Hay dos sistemas de aplicación: si intuyo que es muy inteligente le aplico la forma 1 y en función del resultado, si es realmente tan inteligente, paso a hacer la evaluación efectiva (forma 2).

 

         Hoy existen pruebas para superdotados mejores que esta.

 

         Información: rango, percentiles, discrepancias y perseveraciones.

 

         Las discrepancias y las perseveraciones nos darían información de carácter adicional.

 

         La baremación del Raven era pésima pero ya está bien.

 

 

Test de Dominó

 

         Autor: Anstey (1944). Uso civil. Se plantea 3 objetivos:

 

1.   Medida del factor G.

 

2.   Evaluar la capacidad de abstracción y comprensión de relaciones.

 

3.   Evaluar la capacidad para conceptualizar y aplicar el razonamiento de modo sistemático a nuevos problemas.

 

D-48

 

 

Aplicación: Individual y colectiva, aunque el tiempo no es cerrado, se cree que con 25 minutos es bastante. De 12 años en adelante.

 

Se utiliza básicamente en selecciones.

 

Ventajas: no precisa expresiones verbales. Instrucciones y corrección fáciles.

 

Objetivo: inteligencia general.

 

Información: percentil.

        

D-70

 

         Aparece más tarde en los 69, creado por Kowrovsky y Rennes. Ellos intentaron que fuese una prueba paralela del D-48, pero no resultó, por dos motivos fundamentales:

 

1.   De donde se sacaron los reactivos del D-48 no es la misma que la del D-70.

2.   No se respeta la movilidad de los elementos del mismo modo.

 

En el resto de las características es similar al D-48.

 

En los años 70 se construyeron más pruebas de dominó en versión española, así aparecieron:

 

 

Test de Inteligencia General

 

(TIG-1)

 

Este y el 2º aparecen porque se pone en evidencia que el d-48 y el    d-70 no discriminan bien a sujetos con nivel cultural demasiado bajo o demasiado alto, por eso TEA (empresa) crea TIG-1 y TIG-2 para estos niveles (altos y bajos).

 

(TIG-2)

 

Aparece en 1973. Es más discriminativo y se aplica a sujetos con niveles culturales muy elevados. Tiene más elementos que el D-48 y D-70 y necesita más tiempo (25 minutos).

 

Objetivo: Evaluar factor G.

 

Información: Centiles y eneatipos.

 

Aplicación: individual o colectiva. Nivel cultural bajo y medio (TIG-1).

 

 

 

Evaluacion Inteligencia

TEMA 9

 

EVALUACIÓN DE LA INTELIGENCIA

 

 

1. Aspectos a considerar en la evaluación de la inteligencia

 

1.   Posible afectación de lo que se evalúa: determinar el nivel de daño, qué elementos cognitivos están más o menos desarrollados.

2.   Los CIs no son equivalentes: no debemos utilizar un único instrumento y tampoco en un solo día. El diagnóstico debe constar de varios instrumentos y varios días.

3.   Baremación, fiabilidad, validez, medias y desviaciones típicas. Es necesario que existan diferentes tablas de baremación para cada tipo de sujeto (no es igual un universitario que una persona que no estudia). Ej.: en las matrices progresivas de Raven ha sido recientemente retocada la baremación. Hay que tener en cuenta mucho las desviaciones típicas, los errores de medida.

4.   Análisis de los perfiles (seaters): hacer diferencias entre las diferentes escalas o perfiles.

5.   ¿Qué mide el Test? Hay que considerar lo que realmente mide la prueba, puede que usemos un test que se centre más en alguna actividad que el sujeto evaluado no realiza normalmente y se nos sesgue el resultado. Hay que seleccionar instrumentos que se adapten al sujeto evaluado, por eso hoy día las pruebas no se ciñen a un solo aspecto, sino que poseen un amplio espectro.

 

 

2. CLASIFICACIÓN DE LOS TESTS DE INTELIGENCIA

 

Alonso Tapia realiza una clasificación de los tests de inteligencia en base a estrategias Racionales y Factoriales.

 

1. Estrategias de tipo Racional.

 

Yo razono los procesos más .......... de la inteligencia (memoria...).

 

2. Estrategias de tipo Factorial.

 

         Con base empírica. Aplicar diferentes instrumentos a grandes poblaciones y en base a un análisis factorial aísla los factores más importantes.       Ej.: Thorndike, test de aptitudes de habilidades primarias.

 

 

 

 

         Estos tests se pueden dividir en dos grupos:

 

1.    Test de Factor G (resulta que tras haber realizado el análisis factorial  sale un único factor de inteligencia – Catell -).

 

2.    Test de Aptitudes (tras el análisis factorial aparece un gran abanico de aptitudes de inteligencia).

 

1909. Spearman habla de un único factor (G).

 

Thorndike realiza el mismo estudio y le sale una serie de habilidades o aptitudes diferentes.

 

Más tarde, Cattell apoya el factor G de Spearman., porque dice que si le hace un análisis de 2º orden a los resultados de Thorndike se obtiene un solo factor G.

 

También existe otra idea, la de la Teoría Jerarquía de la Inteligencia: existiría un factor G principal, unitario, y una gran gama de factores de 2º orden o factores secundarios. Sería como un árbol de divisiones. Existe un factor G que luego se divide en otros grupos de factores.

 

El test en base a estrategia Racional por excelencia es el WAIS. Es el más utilizado hoy en día para adultos y adolescentes.

 

 

Estrategias Racionales

 

 

3. Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos (WAIS).

 

Aparece en 1939 con el nombre de Wechsler-Belleude. Wechsler trabaja con esquizofrénicos y se ocupa de evaluar la inteligencia en estos pacientes, más tarde se ocupa de evaluar la inteligencia en personas normales.

 

         Este autor tenía mucha experiencia y práctica, en base a lo cual construye un instrumento para evaluar la inteligencia, no se apoya en ninguna teoría (no hay), sino en la práctica clínica.

 

         Esta escala supone una ruptura con los instrumentos anteriores porque Wechsler no habla de edad mental (diferencia con el Terman-Herrill), no considera la existencia de un CI unitario, sino un CI Verbal, un CI Manipulativo y un CI Total.

 

         Wechsler tampoco habla de pruebas, sino que cada uno de los componentes del WAIS son subtest, porque para él son lo suficientemente importantes por sí mismos, y llama la atención sobre que no son pruebas independientes, sino que están íntimamente relacionadas.

 

         Él habla de Coeficiente Intelectual de Desviación, esto nos permite comparar los CIs obtenidos en una prueba diferente a la de otra prueba siempre y cuando estos CIs sean de desviación. (s=15, c=100).

 

         Más tarde se crea una forma paralela, ahora tenemos Wechsler-Belleude I y II. Pero esta versión II no es tan bien aceptada y el autor revisa este W-B II y decide que desaparezca esta forma paralela y aparezca un nuevo instrumento, la escala de inteligencia de Wechsler par niños (WISC).

 

         1945. Se usan W-B I y WISC (para niños).

 

         1950. Las críticas aumentan, porque este no era tan adecuado. Solo se baremó  en un Estado, solo con blancos, etc.

 

Esto hace que Wechsler decide volver a revisar su prueba y aparece el WAIS en 1955.

 

1965. Con el WAIS estudia adolescentes y adultos a partir de 15 años y con el WISC de 10 a 14; existe un periodo que no es evaluado y crea el WPPSI, escala de evaluación de inteligencia para preescolares.

 

1981. Escala de Inteligencia para adultos revisada WAIS-R (se quitan las pruebas anticuadas, se quitan las preguntas que no sean tan fiables y se hace una nueva baremación con más sujetos de otras razas y además se incluyen personas de la 3ª edad, algo que jamás se había hecho).

 

En España se utiliza el WAIS adaptado en 1976 a la población española. La muestra de baremación española es escasa (no llega a 500 personas), aunque el instrumento es fiable.

 

El WAIS se divide en:

-     Verbal: 6 subtest:                         

1.   Información.            

2.   Comprensión.                     

3.   Aritmética.                        

4.   Semejanza.                        

5.   Dígitos.                    

6.   Vocabulario.

-     Manipulativo: 5 subtest:

1.   Clave de números.

2.   Figuras incompletas.

3.   Cubos.

4.   Historietas.

5.   Rompecabezas.

 

Se obtiene un CI Verbal y un CI Manipulativo y de la unión de los dos se obtiene un CI.

 

Se usa a partir de 15 años. No es recomendado para analfabetos en sus dos versiones (en que no sabe leer y escribir y el que lee un texto y no lo comprende); ya que la prueba tiene gran carga cultural.

 

Información:

 

1.   Cuantitativa: CI Verbal, CI Manipulativo, CI Total. Un índice de deterioro, dispersigramas y perfiles (que van a caballo entre lo cuantitativo y lo cualitativo.

 

2.   Cualitativa:

-     Ineficiencias temporales (que falla en lo fácil y acierta en lo difícil).

-     Análisis de las respuestas (es diferente que alguien diga creo, me parece, quizás, o que lo diga directamente. Nos debemos fijar en esto).

-     Análisis de conductas durante la tarea.

-     Dispersigramas (ver la dispersión que sufren las diferentes puntuaciones de los diferentes subtest con respecto a una puntuación estándar). Existen varias formas de calcularlas:

 

1.   Media global: hay 11 subtest, calculamos una media global  de ellos, y luego comparamos cada media con la global.

2.   Media con respecto a vocabulario, usamos esta como referencia.

3.   Media de los 6 subtest verbales y se toma como referencia para cada uno de esos 6, por otro lado la media de los 5 subtest manipulativos y usarlos como referencia, aquí tenemos dos dispersigramas.

 

 El dispersigrama nos ayuda a tener una visión más completa de la que nos daría el perfil. En un dispersigrama existe un margen de normalidad de ± 2.

 

 

 

 

 

 

 


                           

 

- 2         0        +2

 


                       Margen de normalidad

 

Cada subtest de la prueba implica una tarea relacionada con un proceso cognitivo.

 

1.   Subtest de Información: Se ve el nivel cultural y el nivel social del sujeto. Al igual que el ambiente en el que se desenvuelve el sujeto. M.L.P.

 

2.   Subtest de Comprensión: Aplicación de experiencias o hechos sociales, comprensión de las normas sociales. Influyen la Expresión y el Estado de ánimo. Nos hablaría de inteligencia social. Nos va a informar acerca de la comprensión que tiene el sujeto de la aplicación de normas sociales.

 

3.   Subtest de Aritmética: Desarrollo cognitivo, atención, resistencia a la distracción.

 

4.   Subtest de Semejanza: Pensamiento asociativo, juicio conceptual.

 

5.   Subtest de Dígitos: M.C.P. (memoria auditiva), Atención, Orden directo (resistencia en situaciones difíciles), ansiedad, reducida atención.

 

6.   Subtest de Vocabulario: Educación, ambiente de los primeros años, receptividad a las nuevas ideas.

 

7.   Subtest de Números: Rapidez de ejecución, destreza visomotora, adaptación a las nuevas tareas.

 

8.   Subtest de Figuras Incompletas: Discriminación, conocimiento de objetos, capacidad de interacción.

 

9.   Subtest de Cubos: Razonamiento espacial, rapidez de ejecución, integración visomotora. Es el subtest más orgánico porque los que tienen una lesión cerebral suelen tener problemas para realizarlo y porque hay que trabajar en el espacio.

 

 

10. Subtest de Historietas: percepción visual, síntesis de conjunto, capacidad de relacionar causa-efecto.

 

11. Subtest de Rompecabezas: coordinación visomotora, capacidad de ensamblado, pensamiento.

 

Comparación de CIs                       CIV – CIM ≥ 15

 

-     CIV  > CIM Þ Lesión cerebral difusa o en el hemisferio derecho. Inteligencia superior. Depresión.

-     CIM > CIV Þ Lesión cerebral en el hemisferio izquierdo, baja inteligencia. Personalidad histérica y narcisistas.

 

         Estos son datos norteamericanos.

 

         Una diferencia de 15 o más entre CIV y CIM solo la obtenían el 5% de la población.

 

         Para que el deterioro sea significativo tiene que ser superior o igual a 20, pero esto es en EE.UU., en España se dijo que en un principio debía ser superior a 32.

 

         Para pasar el WAIS se tarda más o menos 1 hora o 1 hora y pico, pero los norteamericanos creían que era mucho y sacaron formas abreviadas o reducidas.

 

         Como la correlación entre CIV, CIM y CI Total es muy alta, pues se aplica solo una parte, la verbal o la manipulativa.

 

         También se han desarrollado grupos reducidos de subtest y los que tengan menor peso en la puntuación total se eliminan.

 

         En formas reducidas:

 

-     Los mayores valores a nivel de correlación es en los quintetos. Esta posibilidad (reducida) no es utilizada en nuestro país, pero en algunas ocasiones es recomendable cuando el paciente tiene algún tipo de discapacidad (ejemplo: ciego, no usamos la parte manipulativa). También cuando una persona se canse frecuentemente como son los ancianos, enfermos de hemodiálisis, cuando no queremos que la evaluación se prolongue en el tiempo ( porque no disponemos de tiempo).

-     Inconvenientes: perdemos la posibilidad de realizar análisis clínicos cuando aplicamos parejas, cuartetos, etc. (con estas formas abreviadas).

 

Hay que tener cuidado con la forma reducida que se utiliza. Tener en cuenta: que la evaluación ha de adecuarse al sujeto (hay sujetos que tienen más habilidades manipulativas que verbales o al revés, y hay formas reducidas con más parte manipulativa que verbal; esto sesgará los resultados).

 

Críticas al WAIS.

 

Hoy día la antigua crítica que se le hacía al WAIS de su gran carga cultural, queda invalidada, porque no es una cultura académica, sino cultura social.

 

Se suele decir que cuando nos encontramos con superdotados o los demasiado poco inteligentes (con los extremos) no es sensible en su medición. Pero se rebate diciendo que esta prueba es ideada para CI normales (medios) o medio alto.

 

Por otro lado, una crítica cierta es que la baremación es muy baja, con solo 600 personas. Aún así los datos apoyan la fiabilidad y validez.

 

En la versión española habría que revisar los aspectos psicométricos.

 

 

4. Test BETA.

 

         Antecedentes: Alpha Army Test.

 

         Finalidad: Evaluar a sujetos con un pobre nivel cultural (y en principio también bajo nivel intelectual).

 

         Al comienzo de su aplicación se encontró que muchos de los reclutas eran inmigrantes y no conocían bien el idioma por lo que los resultados en el test eran demasiado negativos. Esto llevó a idear una prueba con instrucciones muy simples y con la simple observación el sujeto supiese qué tenía que hacer. Así nace el test b y a army.

 

         Aplicación individual y colectiva; de los 14 años en adelante. Cualquier nivel cultural, incluidos analfabetos, a nivel medio-alto no es recomendable porque le resulta muy poco exigente.

 

         La información que proporciona es únicamente un CI. No dan demasiada esperanza los análisis clínicos.

 

         Objetivo: evaluar la inteligencia de forma global.

 

 

 

         Ventajas:

 

-     Fácil aplicación.

-     Fácil comprensión de instrucciones.

-     No verbal.

-     Escasa influencia cultural.

-     Antes de realizar el test Beta, el sujeto debe completar unos ejemplos para que demuestre que ha comprendido las pruebas. Permite comprobar la comprensión de instrucciones.

-     Menos exigente que el WAIS.

-     Se recomienda para analfabetos y personas que desconocen el idioma (inmigrantes).

        

 

5. Test OTIS.        

 

         Autor: Otis, en la década de los años 20 en EE.UU. Considerado como test pionero en la evaluación de la Inteligencia.

 

         Motivado por necesidades de tipo educativo y laboral.

 

         Existen varias adaptaciones. La versión española se adopta de la canadiense Otis-Otawa.

 

         Aplicación: sujetos de niveles culturales de tipo medio-bajo, pero es necesario saber leer y escribir. Individual y colectivo. De 11 años en adelante.

 

         Composición: 75 preguntas de temática muy distinta a niveles muy elementales.

 

         Las preguntas del OTIS son del tipo:

 

1.   ¿Cuál de estas palabras nos indica lo que es una manzana?

 

a.   Fruto.

b.   Cuadrado.

c.   ...

 

2.   ¿Cuál de estos números tiene cifras impares?

 

A mediados de los 60 se pone de manifiesto que estas preguntas (algunas) son muy difíciles para una determinada población.

 

 Se utiliza básicamente para la elección de personal, cuestiones laborales. A nivel clínico no es recomendable.

 

         Información: CI, percentiles y centiles (casi siempre que se trabaja en cuestión laboral los centiles son más adecuados que los CI s); eneatipos.

 

         Objetivo: evalúa la inteligencia general.

 

         Ventajas: Es muy elemental.

 

 

6. Test ELEMENTAL DE INTELIGENCIA (T.E.I.).

 

Autor: Yela (1982).

 

Antecedentes: Otis, aparece para superar las limitaciones del OTIS porque era demasiado difícil para personas con bajo nivel cultural, y además era demasiado largo. Por eso él pone la mitad aproximada. Aparece así el Test Elemental de Inteligencia.

 

Toma 2 formas, A y B, pero no son formas paralelas. La aplicación es individual y colectiva. Al disminuir el nivel exigido se puede aplicar a partir de los 8 años (pero tampoco se usa en la escuela).

 

De utilidad laboral u orientación escolar y también algo en deficientes mentales (bourdeline).

 

Información: Evaluación de la inteligencia en centiles.

 

Objetivo: Evaluación de la inteligencia general.

 

 

Estrategias Factoriales

        

 

7. Escala de Inteligencia Práctica de Alexander

 

Autor: Alexander (1935).

 

Antecedentes: Passalong (1932), Kohs (1923) y Construcción (1918-1925).

 

Prueba que evalúa un factor F (un factor de inteligencia Práctica); siendo una variable común a todas las pruebas de tipo manipulativo.

 

Con estudios posteriores se comprobó que no era cierto, sólo recogía pruebas de tipo perceptivo y espacial, no todas las manipulativas.

 

Aún siendo anticuada en EE.UU., no se ha terminado de adaptar aquí.

 

Se compone de 3 pruebas diferentes, 2 de ellas son los cubos de Kohs y la de construcción, que ya existían, mientras que el autor sólo crea la tercera, la prueba de Passalong.

 

Aplicación individual, desde los 9 años en adelante.

 

Prueba de Passalong

(figura)

 

 

 

 

 

 


         Esta prueba tiene alta correlación con los tests de inteligencia y a partir de esta idea Alexander propone que si nos vemos apurados de tiempo solo apliquemos esta prueba y no las otras dos.

 

         Es una prueba libre de influencias culturales según Alexander, pero realmente si existen porque a lo largo de nuestra vida algunos hemos hecho muchos rompecabezas y otros no.

 

         No requiera una destreza manual esencial.

 

Prueba de Cubos de Kohs.

 

Es similar a la de Rubin, pero esta tiene más cubos y más colores.

 

Prueba de Construcción.

 

Similar a la del cubo de Rubin, pero cada cara del cubo tiene diferentes dibujos (hacerlo igual que el modelo).

 

Información: cociente de Inteligencia Práctica, NO es un CI (difícilmente existe una prueba de tipo factorial que tenga CI).

 

Estas pruebas, ambas (la de Kohs y construcción), nos facilitan información de tipo complementaria: deterioro mental, desarrollo intelectual, inteligencia práctica...

         Pueden emplearse con sordos pero no con ciegos.

 

 

8. Matrices Progresivas de Raven

 

Autor: Raven (1938). Pensado para evaluar a un grupo selectivo de personas (los oficiales de la armada).

 

Antecedentes: Raven y Penrose (1936).

 

         Esta prueba obliga a poner en marcha su razonamiento analógico y percepción y capacidad de abstracción.

 

         Existen tres versiones diferentes de la prueba, la más usual es la Escala General (12 elementos en 5 series – A, B, C, D, E-).

 

         Sujetos de 12 a 65 años. La complejidad aumenta cada vez más.

 

         Matrices Progresivas en color: (A, Ab, B) La 1ª serie (A) y la 3ª (B) son iguales que la escala general pero con color, mientras que la otra es pensada para niños

 

         Sujetos entre 3 y 8 años o un deficiente mental: se usa un tablero de formas, que es una actividad muchos más manipulativa porque va probando si la pieza queda bien o no.

 

         Entre 9 y 10 años usamos el cuadernillo. También se utiliza el cuadernillo cuando sospechamos que existe afectación orgánica.

 

         Matrices superiores: para los más listos. Hay dos sistemas de aplicación: si intuyo que es muy inteligente le aplico la forma 1 y en función del resultado, si es realmente tan inteligente, paso a hacer la evaluación efectiva (forma 2).

 

         Hoy existen pruebas para superdotados mejores que esta.

 

         Información: rango, percentiles, discrepancias y perseveraciones.

 

         Las discrepancias y las perseveraciones nos darían información de carácter adicional.

 

         La baremación del Raven era pésima pero ya está bien.

 

 

 

9. Test de Dominó

 

         Autor: Anstey (1944). Uso civil. Se plantea 3 objetivos:

 

1.   Medida del factor G.

 

2.   Evaluar la capacidad de abstracción y comprensión de relaciones.

 

3.   Evaluar la capacidad para conceptualizar y aplicar el razonamiento de modo sistemático a nuevos problemas.

 

D-48

 

 

Aplicación: Individual y colectiva, aunque el tiempo no es cerrado, se cree que con 25 minutos es bastante. De 12 años en adelante.

 

Se utiliza básicamente en selecciones.

 

Ventajas: no precisa expresiones verbales. Instrucciones y corrección fáciles.

 

Objetivo: inteligencia general.

 

Información: percentil.

        

D-70

 

         Aparece más tarde en los 69, creado por Kowrovsky y Rennes. Ellos intentaron que fuese una prueba paralela del D-48, pero no resultó, por dos motivos fundamentales:

 

1.   De donde se sacaron los reactivos del D-48 no es la misma que la del D-70.

2.   No se respeta la movilidad de los elementos del mismo modo.

 

En el resto de las características es similar al D-48.

 

En los años 70 se construyeron más pruebas de dominó en versión española, así aparecieron:

 

 

 

 

10. Test de Inteligencia General

 

(TIG-1)

 

Este y el 2º aparecen porque se pone en evidencia que el d-48 y el    d-70 no discriminan bien a sujetos con nivel cultural demasiado bajo o demasiado alto, por eso TEA (empresa) crea TIG-1 y TIG-2 para estos niveles (altos y bajos).

 

(TIG-2)

 

Aparece en 1973. Es más discriminativo y se aplica a sujetos con niveles culturales muy elevados. Tiene más elementos que el D-48 y D-70 y necesita más tiempo (25 minutos).

 

Objetivo: Evaluar factor G.

 

Información: Centiles y eneatipos.

 

Aplicación: individual o colectiva. Nivel cultural bajo y medio (TIG-1).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota: siempre que un test tenga las dos aplicaciones, individual y colectiva, es preferible siempre pasar la forma individual.

El Informe Psicologico

TEMA 7

 

EL INFORME PSICOLÓGICO

 

 

         Es el último acto del proceso diagnóstico. Consiste en la comunicación, oral o escrita, de los resultados y conclusiones obtenidas a lo largo de todo el proceso.

 

         Se trata de formular, con la mayor precisión posible, una descripción detallada de la conducta del sujeto del informe. Descripción que debe ser inteligible y relevante para los propósitos que han motivado el informe.

 

La información obtenida del contacto con el sujeto, con todos los frutos de la actividad del profesional, son propiedad del interesado, que tiene todo el derecho a conocerlos. Pero también deberán hacerse constar las reservas que se deban adaptar a la hora de dar por seguros los resultados que se han obtenido, en función de la fiabilidad y validez de los instrumentos utilizados.

 

 

1º. ¿QUÉ CARACTERIZA UN INFORME PSICOLÓGICO?

 

1.   Es un documento científico.

2.   Es un vehículo de comunicación.

3.   Es un documento útil para el sujeto.

4.   Es un documento legal.

 

1.   Documento científico. Debemos demostrar los criterios en que nos basamos, al igual que debe reunir los requisitos necesarios para poder ser replicado y contrastado. Por ello debe contener los datos sobre:

 

-     Persona que lo ha realizado.

-     Objetivos iniciales trazados.

-     La forma en que se aplicaron y corrigieron las pruebas.

-     Las técnicas de interpretación utilizadas en cada caso, etc.

 

2.   Vehículo de comunicación. Dado que va a ser leído tanto por el paciente como por quien lo remitió, el lenguaje deberá utilizar términos comprensibles, pero pertinentes.

 

3.   Documento útil para el sujeto. No solo puede utilizarse por los datos obtenidos, sino que debe también hacer propuestas concretas sobre el problema y las posibles maneras de superarlo.

 

4.   Documento legal. Hay que tener en cuenta que, a partir de este documento, es posible que se tomen decisiones de cualquier tipo sobre el paciente, su futuro o sus circunstancias.

 

 

2º. ESTRUCTURA DEL INFORME

 

1.   Descripción del cliente.

2.   Delimitación de el/los problema/s.

3.   Breve historia del problema.

4.   Datos de la evaluación.

5.   Interacción de resultados.

6.   Objetivos de la intervención.

 

 

3º. Tipos de informes

 

A.   Informe Oral:

 

a.   Es imprescindible informar oralmente al paciente.

b.   Es un derecho del paciente, un deber del psicólogo y un requisito del proceso evaluador.

c.   De ser posible, debe acompañar siempre al informe escrito. Suele ser asimilado con la entrevista de devolución.(aunque no es exactamente una devolución).

d.   No llevarlo a cabo correctamente constituye un atentado contra la ética profesional y termina enturbiando la relación entre profesional y paciente. Genera un aumento de la ansiedad del paciente y la aparición de fantasías sobre el trastorno, sobre su origen y gravedad, etc.

e.   Requiere habilidades terapéuticas.

f.    Se da en un contexto en el que hay que considerar al informador, al informado, la situación en la que acontece, etc. Existe diferentes niveles de ansiedad según el espacio en que se lleva a cabo.

g.   Debe recoger todo aquello que se considere oportuno que conozca el sujeto, que esté preparado para asimilar y que, sobre todo, esté verificado. Si es una información que no iba buscando el sujeto y que puede hacerle daño, no aporta nada y no es de utilidad, la información debe darse a pequeñas dosis, intercalada con tintes de humor.

h.   Siempre que sea posible, se evitará la emisión de primeros diagnósticos clínicos, juicios de valor.

i.    De hacerlos, debe matizarse claramente cual es su valor y alcance situacional, es decir, justificarlos.

j.    Suele ser más positivo no diagnosticar, no etiquetar, describir el trastorno o el problema en base a sus características pero no con su término diagnóstico, que suele impresionar más.

k.   Las descripciones deben asociarse con las indicaciones terapéuticas oportunas para cada problema. Balancear problema/recurso.

l.    Debe comenzarse por los datos adaptativos y pasa a exponer los más problemáticos.

m.  Tiene como objetivo principal contrastar las opiniones del clínico con las del paciente.

n.   Debe dársele cariz de feed-back con el que el clínico irá recabando más información y el paciente modificando sus opiniones.

 

B.   Informe Escrito:

 

1º. Informe técnico: va dirigido exclusivamente a otro profesional. Por ello, debe utilizarse un lenguaje común al del receptor, debe ser estrictamente confidencial y de ser conveniente debe servir para intercambiar puntos de vista.

 

Debe indicarse el proceso seguido durante la evaluación, los datos obtenidos, su valoración e integración. Conformándolo en un todo y facilitando así la toma de decisiones.

 

Un ejemplo característico es el informe intrahospitalario o el de interconsulta.

 

2º. Informe Personal: va dirigido al cliente o paciente. Se le comunican las conclusiones a las que ha llegado el profesional al finalizar el trabajo. Es el equivalente en escrito al informe oral.

 

Su contenido debe centrarse en lo que esté relacionado con aquello que, en principio, ocasionó la intervención. El lenguaje tiende a ser más coloquial. Los datos no tienen porque ser confidenciales, según caso y situación. Por ej.: cuando le va a recibir otra persona, el paciente no está en condiciones de recibir esa información, etc.

 

Si el informe lo va a recibir una persona distinta del paciente, los datos deben restringirse a lo imprescindible.

 

3º. Informe Certificado: es un testimonio que el profesional presta, bien a petición del cliente, bien de una institución. Un psicólogo en su consulta no puede ni debe firmar certificados.

 

         Esta certificación debe centrarse especialmente en su objetivo inicial, eliminando todos aquellas precisiones técnicas que no sean necesarias.

 

Debe centrarse exclusivamente en el aquí y ahora y ser breves, concisos y concretos. Y orientados a un uso particular que debe figurar en el citado documento. Debe figurar a instancias de quién se emite.

 

         Un ejemplo lo constituyen los certificados médicos o los que se utilizan para la gestión de ciertas ayudas.

 

4º. Informe Pericial: va dirigido a un solicitante que es un profesional, pero no de la Salud. Lo cual requiere un lenguaje técnico pero con las matizaciones necesarias para evitar los malentendidos, etc.

 

         Debe circunscribirse exclusivamente a aquello que se ha pedido que sea estudiado. Se hacen preguntas muy concretas.

 

         Las explicaciones facilitadas tienen que estar centradas en el objetivo, evitando tomar posturas o intentar explicar hechos que se salen de nuestro ámbito.

 

         Las explicaciones facilitadas deben complementarse con una entrevista con quien/es hayan solicitado la intervención. (En el caso judicial suele ser precisa una ratificación en persona).

 

         El informe, al final, es lo que queda escrito, de lo oral se suelen olvidar cosas.

La entrevista Psicologica

tEMA 5

 

LA ENTREVISTA psicológica

 

 

         Es la primera relación que se establece con un paciente, independiente del objetivo o naturaleza de la evaluación. Es una de las técnicas más utilizadas, pero no existe unanimidad entre los psicólogos. Hay detractores que opinan que no es tan imprescindible, a pesar de lo cual sigue siendo realmente imprescindible.

 

 

1º. ORÍGENES DE LAS ENTREVISTAS

 

         Corrientes que han incidido en el desarrollo de la entrevista (según Schraml):

 

1.   Medicina y psiquiatría clásica. Se utilizan las historias clínicas para ver los desencadenantes y las causas de los síntomas. Raíces de lo que hoy es la entrevista psicológica.

2.   Psicoanálisis: entrevista mucho más flexible que la entrevista médica gracias a la situación de intercambio verbal.

3.   Sullivan. Padre de la psiquiatría interpersonal o interaccional. El entrevistador sería una persona activa con gran interés por el problema del paciente, es un observador participante y existe un compromiso con el cliente en una tarea común. Entrevista como situación interpersonal (2 personas), interaccional. Tanta importancia a la comunicación verbal como a la no verbal.

4.   Sociología. Técnicas de entrevista tanto para el ámbito de investigación como con fines aplicados (asistencia social, estudios de casos...).

5.   Psicología Clínica. Entrevista como técnica de diagnóstico, como técnica de evaluación que permite un conocimiento total y profundo del individuo.

 

 

2º. DEFINICIONES DE ENTREVISTA

 

Pelechano: es un intercambio fundamentalmente verbal, aunque no exclusivamente, que se lleva a cabo entre dos seres humanos o entre un entrevistador y un grupo de personas, en el que ambas partes adoptan roles específicos y se interinfluencian mutuamente. (1976).

 

Bingham y Moore: Una conversación seria que se mantiene con un propósito definido. (1941).

 

Conversación y entrevista son encuentros verbales cara a cara, se aportan ideas, actitudes y se tienen en cuenta aspectos verbales y no verbales, pero la entrevista lleva un propósito definido, que lleva a que cada una de las partes adopte roles específicos.

 

Además, en la entrevista hay que dejar claras las metas a conseguir, comprometiendo al sujeto en la tarea para que aporte la máxima y mejor información.

 

 

3º. CARACTERÍSTICAS

 

1.   Intercambio eminentemente verbal donde el entrevistador realiza preguntas y el sujeto responde.

2.   Intentar crear una comunicación ágil, útil, aparentemente natural y que haga que el diálogo sea fluido, sencillo y veraz.

3.   Importante no olvidarse de los aspectos no verbales y saber analizarlos.

4.   La entrevista es una situación bidireccional, aunque las mayores aportaciones provienen del entrevistado, el entrevistador ha de darse un poco. Ha de ser empático pero objetivo.

 

 

4º. VENTAJAS E INCONVENIENTES

 

VENTAJAS:

 

-     La relación interpersonal que implica es positiva. El sujeto se siente escuchado y atendido, sobre todo comprendido.

-     Su amplia flexibilidad. El entrevistador se adapta sobre la marca, acomodando su lenguaje.

-     Permite observar al sujeto, cómo narra los problemas, qué nivel verbal tiene, como se expresa,...

-     Se obtiene información de muy diversos tipos (objetiva y subjetiva).

-     A veces es la única técnica para ciertas personas con deficiencias graves que no pueden ser evaluados por otros instrumentos.

 

INCONVENIENTES:

        

-     Costo elevado de  tiempo y esfuerzo.

-     Todos los sesgos y errores  de distinta índole (entrevistador, entrevistado, situación) que pueden afectar a la calidad de la información que se recoge.

 

 

5º. TIPOS DE ENTREVISTAS

 

1º. Según el grado de Estructuración

 

a.   Estructurada. Aquella en la que está previsto todo el desarrollo y el contenido. Todas las todas las preguntas y facetas están delimitadas claramente y no deja nada al azar. También se pueden estructurar las respuestas del sujeto.

 

b.   Semiestructurada. Existen algunas cuestiones delimitadas previamente pero hay mayor libertad a la hora de estructurar las preguntas y a la hora de responder. Según la evolución de la entrevista se puede ir cambiando la forma y el número de preguntas. Suele haber unas preguntas guía, destinadas a conocer un área concreta. También existen preguntas de apoyo que son más específicas sobre aspectos muy concretos (éstas no vienen delimitadas, sino que se intercalan según hagan falta). Requiere más preparación por parte del entrevistador.

 

c.   Libre o no estructurada. Pueden existir algunas directrices planteadas pero son muy generales, es el propio curso de la entrevista el que da pie a las preguntas.

 

2º. Según el grado de Participación del entrevistador

 

a.   Directiva. El entrevistador tiene el mando de la entrevista. Él dirige, orienta, rechaza, cuestiona todo lo que quiere (ej.: entrevista conductual, historia clínica). Se sabe qué se va a preguntar, en qué momento.

 

b.   No Directiva. Relación más libre, más al mismo nivel. No existe tanta dirección por parte del entrevistador, puede dar libertad al sujeto para que piense que va dirigiendo la entrevista. Se trata de que el sujeto tome conciencia de sus posibilidades, de su potencial humano y se promueva su autoconciencia.

Existen autores que piensan que esta entrevista favorece el tratamiento porque el sujeto se siente muy libre.

 

c.   Semidirectiva. Entrevista psicológica propia. Tiene muchas partes de preguntas planteadas de forma directiva, pero también ofrece al sujeto parte de entrevista no directiva, más libre.

 

3º. Según la Finalidad

 

a.   De Contacto. Nos ayuda a describir al sujeto en su totalidad. Se utiliza en el primer contacto con el sujeto, sirviendo para determinar si tiene un problema psicológico o no.

 

b.   De Diagnóstico. Obtener toda la información para clasificar o diagnosticar al sujeto en función de lo que nos dice. El formato es estructurado o semiestructurado. El sujeto suele ir a la consulta por iniciativa propia.

 

c.   De investigación. Trata de llevar a cabo una entrevista con un gran nº de sujetos para un diseño de experimentación. La información obtenida no recae directamente en cada sujeto, sino que llegamos a conclusiones científicas (acepta o no hipótesis). Estos sujetos serán anónimos y seleccionados al azar (no por iniciativa propia.

 

d.   De Terapia. Su objetivo es motivar al sujeto para que modifique las conductas problemáticas. (sustituirlas por otras más adaptadas o suprimirlas). La relación paciente-terapéuta es bastante estrecha con el objetivo común de salud mental del paciente. El entrevistador aquí debe estar muy preparado para conseguir el objetivo terapéutico.

 

e.   De Selección de Personal. Cuando una empresa requiere de un psicólogo para elegir a un profesional que tome un puesto de trabajo. El perfil que ha de tener el sujeto lo da la empresa y el psicólogo utiliza la entrevista para seleccionar al sujeto que posea dicho perfil.

 

f.    De Orientación. El psicólogo actúa como consejero en cualquier asunto, ha de orientar lo que le conviene o no al sujeto, no debe implantar nada de forma directiva o a la fuerza.

 

4º. Según el Marco Teórico del Entrevistador

 

a.   Entrevista Fenomenológica. Se interesa por los sujetos y los fenómenos que los rodean (circunstancias). Subyace la idea de que el sujeto posee potencialidad para resolver sus problemas, para rellenar sus lagunas (con ayuda del terapeuta). No existe direccionalidad, el terapeuta no tiene más importancia que el sujeto.

 

b.   Entrevista Dinámica. Busca conocer el pasado inconsciente del sujeto. Se da mucha importancia a la expresión verbal porque va a ser la que se interpretará según la teoría psicoanalítica, por medio de la asociación libre, la interpretación de los sueños,... Las expresiones no verbales no son importantes. (Diferencia de la entrevista fenomenológica y la conductual).

 

c.   Entrevista Conductual. Se centra en las quejas actuales del sujeto (el aquí y el ahora). Buscan las causas, variables que influyen y variables que mantienen la conducta problemática. La entrevista se completa con una intervención posterior (apartado del tratamiento).

 

5º. En base a la Temporalidad

 

a.   Según Rogers y Kingett (1967):

 

1.   Preliminar: de tanteo, de contacto inicial. Ver si el problema es psicológico o no, para no mandarlo a otro profesional.

2.   Terapéutica: después de la preliminar.

 

b.   Según Signier de Ocampo (1974):

 

1.   Entrevista Inicial: igual que la preliminar.

2.   De Revolución: se realiza al final de todo el proceso, y aquí es el terapeuta el que devuelve la información al paciente y aclara las dudas con él.

 

 

6º.RECOGIDA DE DATOS

 

1.   Recogida Manual

 

a.   Durante la entrevista.

 

-     Ventajas: queda registrado la mayor parte de las expresiones verbales del sujeto y se va a perder muy poca información.

-     Inconvenientes: se pierde el contacto visual por lo que el sujeto puede sentirse mal atendido.

 

b.   Una ver terminada la entrevista.

 

-     Ventajas: vamos a estar muy pendiente de él, por lo que comunicación no verbal se va a perder muy poca.

-     Inconvenientes: recordaremos casi menos de la mitad de la información que nos dé el sujeto.

 

Ante estas ventajas e inconvenientes del punto a y b, lo que hacemos es optar por una postura media Þ mirar con más frecuencia al paciente y apuntar algo después de la entrevista que se halla perdido en ese contacto visual.

 

2.   Recogida mecánica

 

Frecuente. Puede ser con magnetófono o con vídeo, en ambos casos hay que pedirle permiso a los sujetos.

 

a.   Magnetófono.

 

-     Ventaja: se registra toda la información verbal.

-     Inconveniente: no registra la información  no verbal.

 

b.   Vídeo.

 

-     Ventaja: no se pierde ni información verbal ni no verbal.

-     Inconveniente: produce reactividad en el sujeto.

 

 

7º. PRINCIPALES PROBLEMAS DE LA ENTREVISTA

 

1.   Problemas del Entrevistador.

 

a.   Lenguaje verbal inapropiado. Por ej.: palabras que el sujeto no entiende, que haga muchas preguntas cerradas, muchas interrupciones, muchas preguntas a la vez, no deje tiempo para contestarlas.

b.   Lenguaje no verbal inapropiado. Por ej.: manifieste inseguridad y nerviosismo (que se pone rojo, se queda atascado, dé mucha confianza al sujeto, que esté muy distante, etc.).

c.   Utilice los reforzamientos de forma indiscriminada, es decir, reforzar las conductas negativas y no las positivas. (Esto ocurre en entrevistas conductistas). Lo idóneo sería lo contrario, sonreír cuando se deba y ponerse serio cuando también se deba poner.

d.   Errores de intervención. Por ej.: registrar todo o no registrar nada.

e.   Mostrar excesiva pasividad.

f.    Ejercer un excesivo control sobre el sujeto.

g.   Manifestar cansancio, aburrimiento, impaciencia.

h.   Que la entrevista no tenga ninguna estructuración (porque puede hacerse entrevistas no estructuradas pero bien hechas).

i.    Sobrestimemos la fragilidad del sujeto. Por ej.: decir pobrecito.

j.    Conocer al paciente.

k.   Dejarse influenciar por el Efecto Halo. Por ej.: tener reacción favorable hacia el paciente.

 

 

 

2.   Problemas en el Paciente

 

a.   Dejarse influenciar también por el Efecto Halo.

b.   Que esté muy cansado, nervioso.

c.   Que la situación no le sea estimulante y no esté motivado para participar positivamente.

 

 

8º. ¿QUÉ HAY QUE HACER?

 

1.   Tener un plan, tener la entrevista preparada y tener programado el tiempo.

 

2.   Entrevista llevada a cabo con la mayor privacidad, por ej.: situación sin ruido.

 

3.   Escuchar al entrevistado y dejarlo hablar y, por supuesto, no hacer valor de lo que dice el entrevistado.

Evaluacion Psicologica

EVALUACIÓN PSICOLÓGICA

 

TEMA 1

 

 

PREGUNTAS HAY QUE HACERSE ANTES DE INTERVENIR

 

1.   Consecuencias de no intervenir (porque existe problemas en los que es mejor no hacer nada) (PROS-CONTRAS)

2.   Beneficios que se esperan de la intervención.

3.   ¿Qué intervención realizar?

4.   ¿Qué reacciones adversas podemos ocasionar? (efecto dominó).

5.   ¿Qué capacidad tenemos de poder cumplir los requisitos para trabajar juntos?

 

 

¿CÚANTO SE DEBE INTERVENIR?

 

         Lo necesario. Lo menos posible. Solo lo imprescindible. Tampoco quedarse corto.

 

 

¿QUÉ ES EL PSICODIAGNÓSTICO?

 

         Psicodiagnóstico = evaluación psicológica

 

         Psique: mente, alma, espíritu.

 

         Diagnóstico: Arte o acto de conocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas y signos (indicio o señal de algo).

 

         “Es el proceso por el que, utilizando distintos medios, alcanzamos un conocimiento de un sujeto que nos permite descubrir su personalidad”.

 

         “Psicodiagnóstico  es aquella disciplina psicológica que se ocupa del estudio científico del comportamiento (a los niveles de complejidad necesarios) de un sujeto o un grupo de sujetos determinados, en su interacción recíproca con el ambiente y con el fin de descubrir, clasificar, predecir y, en su caso, explicar su comportamiento”.

 

 

¿PARA QUÉ SIRVE EL PSICODIAGNÓSTICO?

 

-     Describrir características psicológicas de un sujeto.

-     Predecir para ver si vale la pena hacer un tratamiento (pronóstico).

-     Explicar.

-     Medir.

-     Valorar.

-     Diagnosticar.

-     Clasificar.

-     Evaluar.

 

 

diferencias entre Medición, Evaluación, Diagnóstico y Valoración

 

1.   Medición

 

Medimos para obtener datos objetivos (cantidades, dimensiones, magnitudes) aplicando una unidad de referencia.

 

“La medición es el acto o proceso de determinar la extensión y/o cuantificación de alguna cosa; la evaluación, en cambio, se refiere al acto o proceso de determinar el valor de alguna cosa.”

 

“Medir es el procedimiento para definir, obtener y ofrecer información útil y que posibilite el juicio o valoración posterior en que consiste la evaluación.” Definición de medición condicionada a la evaluación.

 

“Medir es comparar una cantidad con su respectiva unidad, con el fin de averiguar cuántas veces la segunda está contenida en la primera.”

 

La medición es:

 

-     Fiable.

-     Puntual.

-     Objetiva.

-     Estructurada.

-     No precisa entrenamiento teórico.

-     No requiere relación interpersonal profunda.

-     Basada en criterios estadísticos.

-     Aquí y ahora.

-     Cuantitativa.

-     Está prefijada.

 

 

 

 

 

2.   Valoración

 

Valoramos esa medición, su repercusión, su relación con el pronóstico, la gravedad, la oportunidad de una u otra intervención y obtener emociones y decisiones (si es  conveniente tratar o no, de qué manera, etc.).

 

Valorar es determinar el valor de una cosa.

 

Valor es el  grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.

 

La valoración es:

 

-     Subjetiva.

-     Poco fiable.

-     Cualitativa.

-     Descriptiva.

-     Utiliza referentes externos para hacer un balance.

-     Se basa en apreciaciones globales.

-     Precisa información profesional.

-     Suele referirse a gravedad o intensidad.

-     Suele vincularse a intensidad del tratamiento y pronóstico.

 

3. Diagnostico

 

Diagnosticamos situaciones o procesos en función de patrones preestablecidos y obtenemos etiquetas, rótulos o nombres significativos (aluminosis, anemia, etc.).

 

“Diagnosticar es el arte de reconocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas y signos. Calificación que da el médico a la enfermedad según los signos que advierte.”

 

El diagnóstico es:

 

-     Subjetivo.

-     Poco fiable.

-     Puntual.

-     Descriptivo.

-     Utiliza referentes externos para categorizar (taxonomías).

-     Puede basarse en mediciones.

-     Precisa formación profesional.

-     Suele vincular etiología, sintomatología, pronóstico y orientación terapéutica.

 

4. Evaluación

 

Evaluamos datos globales, situaciones, significados, etc. Lo hacemos en función de criterios referentes externos y obtenemos impresiones, apreciaciones, etc. (resistencia correcta, nº de hematies, etc.).

 

“Evaluar es señalar el valor de una cosa. Estimar, apreciar, calcular el valor de una cosa” (Real Academia).

 

La evaluación es:

 

-     proceso continuo (procesual, funcional, continuista)

-     más subjetiva

-     cualitativa

-     no está prefijada

-     menos fiable

-     requiere diferentes observaciones

-     puede estar sistematizada

-     precisa relación interpersonal

-     basada en criterios clínicos.

 

La evaluación es una tarea:

 

1.   Procesual: Los fenómenos son variables, evolutivos. El evaluador influye en el/lo evaluado. La información muta con el tiempo.

2.   Funcional: Todo está condicionado por las continuas interacciones bio-psico-sociales.

3.   Continuista: Cursa desde el primer contacto con el sujeto hasta la despedida definitiva (¿el alta?)

 

 

 

 

RESUMEN

 

1-   Medimos los signos (fiebre, leucocitos...)

2-   Evaluamos el conjunto de signos (estado general)

3-   Diagnosticamos la causa (enfermedad)

4-   Valoramos su importancia (gravedad)

 

 

 

 

DIFERENCIAS ENTRE EVALUACIÓN PSICODIAGNÓSTICO

 

 

 

EVALUACIÓN

 

PSICODIAGNÓSTICO

 

 

-     Orientación más comportamental

-     No explica         

-     Metodología objetiva

-     Valora lo cuantitativo y lo cualitativo

-     Se relaciona con el tratamiento

-     Orientado a la modificación de lo anómalo

 

 

-     Orientación clínica

-     Sí explica

-     Metodología subjetiva

-     Valora lo cualitativo

-     No vinculado al tratamiento

-     Se puede realizar con fines diferentes al cambio de lo anómalo

 

 

Explicación: Es una reducción a un sistema de conocimientos ya existente y que se ajusta al correspondiente fenómeno (Eysenck, 1977).

 

 

¿DE QUÉ ASPECTOS DE LA SITUACIÓN NOS INTERESA SACAR INFORMACIÓN?

 

1.   Somático (organismo).

2.   Físico.

3.   Demográfico.

4.   Conductual manifiesto.

5.   Cognitivo o Intelectual.

6.   Oréctico (conductas emocionales, sensitivas).

7.   Ambiental.

 

         Lo que varía es la atención que le prestamos más a un aspecto o a otro según el sujeto. Se toma información de todos los aspectos, pero centramos nuestra atención en un aspecto o en otro. En un psicodiagnóstico no podemos analizar un solo elemento aislado.

 

         Cualquier pista vale. No podemos despreciar ninguna información que nos dé el paciente.

 

 

 

 

 

 

HISTORIA DE LA EVALUACIÓN

 

 

TEORÍA                           ANORMALIDAD

              (Filosofía y religión)                             (Medicina)

                  

                                   PSICOLOGÍA

 

 

 


   TEST

 

 

         Existe una relación estrecha entre Test y Psicología porque el psicodiagnóstico (al disponer de instrumentos) le ha dado vivencia a la psicología, porque sin cosas que podamos investigar y medir no podemos hacer ciencia.

 

Precedentes: Platón, Teofrasto, Hipócrates, Galeno, Huarte de San Juan (S. XVI) conduce al S. XIX.

 

Periodos en la historia del psicodiagnóstico (Anastasi, 1973).

 

1er Periodo: Test Sensomotores

 

-     1838. Esquirol establece niveles mentales según evolución del lenguaje (ve que existe una relación  nivel lenguaje - nivel mental).

-     1860. Pruebas manipulativas para la educación de débiles mentales.

-     1882. Galton funda en Londres el Laboratorio antropológico ( a más neuronasÞ más grande la cabeza Þ más inteligencia)

-     1890. Cattel introduce la palabra test y trabaja en Columbia (N. York) con muchas pruebas sensomotrices.

-     1899. Binet demuestra que los test de procesos superiores distinguen mejor la capacidad escolar que los test tipo Galton.

 

En Alemania: Munstenber, Kraepelin, Ebbinghaus, etc.

En Francia: Binet, Henry y Toulousse.

 

         CARACTERISTICAS:

 

1.   Tests antropométricos, sensoriales y motores (organicistas).

2.   Comprobación de su ineficacia.

3.   Inicio del uso de tests más complejos.

 

 

2º. Periodo. Escalas de Inteligencia

 

Binet relaciona inteligencia con edad y formula la 1ª escala de inteligencia en 1905, corregida en 1908 y 1911 y actualizada en 1916 y 1937 por Terman en Stanford. En España es adaptado por Germain.

 

         CARACTERISTICAS:

 

1.   Predominio de la atención a los procesos cognitivos superiores.

2.   Variedad de los elementos, buscando estimular todas las funciones.

3.   Normas valorativas referidas a la edad cronológica.

4.   Puntuación global indicativa de la inteligencia general (C. I.)

5.   Aplicación individual de los test.

 

3er. Periodo. Test Colectivos

 

- 1914-1918.  1ª Guerra Mundial: Yerkes y cols. (Terman) preparan test simples, impresos y posteriormente manipulativos (Test alfa y beta) Þ  para personas analfabetas. Dicho test no tiene letras, aunque tengamos puntuaciones menos fiables. Estos tests los aplicaba y corregía cualquiera (no tiene por que ser un profesional) por sus características.

 

         CARACTERISTICAS:

 

1.   Aplicación colectiva.

2.   Predominio de elementos objetivos, cuantificables y mayor rigor en los aspectos estadísticos del método.

3.   Rapidez, facilidad, economía y objetividad en la aplicación e interpretación.

4.   Generalización del uso de tests manipulativos.

 

4º. Periodo. Test de Personalidad

 

-     Leonardo da Vinci y Boticelli (Test de manchas)

-     Kraepelin Test de asociación libre)

-     1917: Woodworth (Hoja de datos personales)

-     1921: Test de Roscharch

 

CARACTERÍSTICAS:

 

1.   Se pasa a estudiar la personalidad.

2.   Mayor atención al análisis cualitativo que al cuantitativo.

3.   Aparece un nuevo tipo de Test: el proyectivo.

 

5º. Periodo. Análisis Factorial

 

-     1904 –1927: Spearman da a conocer el análisis factorial como método para conocer objetiva y experimentalmente lo que mide un test.

 

Se aplica a los antiguos tests de inteligencia y aparecen los de Factor G, que se refiere a la capacidad de abstracción y de comprensión de relaciones (Pruebas como las de Raven o dominó).

 

6º. Periodo. Escalas de Evaluación

 

Se trata de una tendencia eminentemente clínica y basada en las aportaciones de la informática y la estadística, tratando de determinar la presencia – ausencia de signos característicos de una patología concreta.

 

Instrumentos que tratan de obtener información objetiva y metodológicamente correcta sobre segmentos muy concretos de la condición individual y sin necesidad de referencias a otros sujetos o conductas.

 

(hasta aquí llegó Anastasi)

 

7º. Periodo. Pruebas Psicofisiológicas

 

Los desarrollos en psicofisiología y psiconeurología permiten establecer las relaciones que puedan darse entre lo orgánico y lo mental, la conducta y la conciencia. Y también en el sentido inverso.

 

Sirve para conocer al paciente (obtener más información) y no para tratarlos.

 

8º. Periodo. Estrategias Cognitivas

 

Replanteamiento de la utilización de estrategias e instrumentos que habían sido abandonados. Recuperación del interés por los procesos internos y no visibles.

 

No ha cambiado el instrumento ni su utilización sino la orientación.

 

 

Desde hace 30 años no se ha aportado ningún instrumento más, seguimos como estábamos. Lo que hemos cambiado es el área donde aplicamos esas pruebas e instrumentos, también somos capaces de interpretar los datos de estas pruebas de diferente forma.

 

TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS

 

1.   Entrevista – Historia Clínica

 

Datos que recogemos y organizamos, sistematizamos.

 

2.   Observación

 

Lo que obtenemos en la entrevista está supeditado a la observación.

 

3.   Pruebas Complementarias:

 

a.   Psicobiología. – no tiene por qué hacerla el psicólogo, pero debe tenerla presente, pe.: si tiene o no gripe.

 

b.   Testológica:

 

1. Tradicionales: - Inteligencia

- Personalidad

 

2. Comportamentales:           - Observación (en situaciónes controladas)

                                                  - Escalas e inventarios

 

El 1º y 2º van juntos pues no es idóneo pasar una entrevista sin que esté delante el terapeuta).

 

 

TIPOS DE PSICODIAGNÓSTICO

 

1.   Patognomónico

 

Se basa en detectar la presencia – ausencia de los signos determinantes, específicos, concretos y característicos de un cuadro determinado.

 

2.   Estadístico

 

Se da la presencia de un nº tal de signos que son propios de un cuadro concreto, que no es probable que se puedan dar en otro.

 

3.   Sistemático

 

La elaboración de un constructo explicativo hipotético permite integrar los resultados obtenidos en alguno de los cuadros concretos ya conocidos y establecidos.

4.   Comprensivo

 

La descripción completa de la personalidad del sujeto y de sus características personales, es comparada posteriormente con las específicas y propias de los cuadros clínicos establecidos.

 

 

CUESTIONES PREVIAS AL DIAGNÓSTICO PSICOLÓGICO

 

1.   ¿Qué pretendemos conocer?

2.   ¿Cómo podemos saberlo?

3.   ¿De qué manera podemos lograr toda la información necesaria?

4.   ¿Qué pensamos hacer con ella cuando la tengamos?

5.   ¿Qué haremos finalmente con los resultados de la evaluación?

 

 

ANÁLISIS DE LA CONDUCTA SINTOMÁTICA

 

1.   Analizar el síntoma individualizado

 

Conlleva:

a.   Una descripción de la conducta sintomática.

b.   Condiciones estimulares y conductuales antecedentes y consecuentes.

Y hay:

c.   Variables del organismo.

d.   Autocontrol.

e.   Elaboración de un modelo funcional provisional.

f.    Génesis del síntoma y sus condiciones.

g.   Conclusiones del análisis genético sobre el modelo funcional.

 

2.   Relaciones de los distintos síntomas.

 

Habría que ver hasta qué punto hay una comunalidad, si hay una base común, una misma causa con distintas manifestaciones.

 

Otra posición es la que tiene en cuenta síntomas con distintas causas y que pueden confluir.

 

Por tanto existe: - Causa común Þ génesis común para diferentes síntomas.

                                 - Causa común con consecuencias primaria y/o secundaria.

                                 - Sin causa común.

 

-     Una sola causa Þ consecuencia que es causa de Þ 2ª consecuencia (por ejemplo: dolor de cabeza Þ no poder dormir Þ nerviosismo Þ discusión).

 

-     Síntomas sin nada que ver por causas. Las consecuencias pueden relacionarse, pero no las causas. Un depresivo, se muere el canario Þ se deprime, no se ha muerto el canario porque sea depresivo, pero se deprime por ambas razones.

 

         3. Análisis de los condicionantes ambientales.

 

a.   Condicionantes de vida (nivel S.E.)

 

b.   Significado del síntoma.

 

4. Fijación de objetivos. (I)

 

a.   Conductas a modificar. Hay que determinar lo que es necesario realmente modificar, lo que está relacionado con el problema.

 

b.   Conducta final deseada: Topografía y frecuencia. Ej.: hábito compulsivo de suicidio con pastillas. Terapia Þ no poder abrir el bote de pastillas pero generalizó a todos los botes...

 

c.   Condiciones en que debe aparecer la conducta final.

 

d.   Establecer consecuencias previsibles de la modificación. Efecto dominó: el cambio de una conducta puede crear otros problemas.

 

 

¿QUÉ FASES SE SIGUEN EN UN PSICODIAGNÓSTICO?

 

1.   Planificación de procedimientos de recogida de datos.

2.   Recopilación de datos para la evaluación.

3.   Procesamiento e interpretación de datos.

4.   Comunicación de los resultados.

 

Estas 4 fases se solapan y no se mantienen obligatoriamente.

 

1.   Planificación de procedimientos de recogida.

 

1.1.     Aspectos a analizar: Somático, físico, demográfico, conductual manifiesto, cognitivo - intelectual, ambiental. Aspectos distintos, complementarios, no excluyentes.

 

Es necesario sopesar la información previa, tanto sea de la fuente propia o de otra persona.

 

1.2.      Atención a los aspectos. Determinar:

 

a.   Cuanta atención merece cada aspecto.

b.   Qué tipo de preguntas o instrumentos es más adecuado para cada aspecto.

c.   Técnicas de evaluación que son mejores en cada aspecto.

d.   Qué modelo teórico subyace a cada aspecto.

e.   Qué fiabilidad y validez ampara a cada teoría disponible.

f.    Qué información previa nos orienta.

g.   Grado de inferencia supone la decisión de pasar de la información previa a esta planificación?

 

2.   Recopilación de datos para la evaluación.

 

2.1.      Entrevista: fuente principal de información, rica, económica e inmediata, versátil, bien aceptada por el paciente y de aparentemente fácil utilización.

 

Se basa en la lógica de preguntar lo que queremos saber.

 

Inconvenientes:

 

a.   Carece de fiabilidad y validez.

b.   Proporciona solo la versión del sujeto. Subjetiva.

c.   Puede ser distorsionada (voluntariamente o no).

d.   Está influenciada por las características del entrevistador, entrevistado, circunstancias, etc.

 

2.2.     Observación: Trata de trascender lo que se dice para descubrir lo que realmente se hace. La observación es directa (evitando interferencias e inferencias), pertinente (se centra en las conductas de interés), minuciosa (permite describir con mucho detalle las conductas de interés) y rigurosa (si se realiza con las debidas exigencias metodológicas.

 

Inconvenientes:

 

a.   Errores y prejuicios del observador.

b.   Influencia de la observación sobre el observado.

c.   Influencia de factores situacionales

 

Pueden ser utilizables técnicas de:

 

1.   heteroobservación:

-     libre

-     sistemática

2. autoobservación.

 

Hay que tener en cuenta distintos aspectos:

                  

1.   Marco o situación de observación.

 

a.   En situaciones concretas.

b.   En situaciones naturales.

c.   En situaciones planificadas.

 

2.   Instrumentos utilizados.

 

a.   Aparatos.

b.   Sistemas de codificación: a. Signos, b. Categorías, c. Escalas de calificación.

 

3.   Muestra de la conducta.

 

a.   Muestreo temporal.

b.   Muestreo de acontecimientos.

 

4.   El observador.

 

a.   Errores del observador.

b.   Participante o no participante.

 

5.   Atribuciones comportamentales.

 

a.   Grado de abstracción de la descripción de la conducta.

b.   Observación funcional de la conducta.

c.   Delimitación de la unidad de observación.

 

2.3.      Pruebas complementarias: Instrumentos para obtener muestras normalizadas le la conducta y de los que se exige un elevado grado de fiabilidad y validez. Existen multitud de opciones según las respuestas que demos a las preguntas planteadas en la 1ª. Fase.

 

2.3.1.   Psicofisiológicas.

 

 

2.3.2.   Testológicas:

 

2.3.2.1.     Tradicionales: inteligencia, personalidad.

 

2.3.2.2.     Comportamentales: observación, escalas/.....

 

3.   Procesamiento e interpretación de datos.

 

Transformación de las informaciones obtenidas por diferentes medios en imágenes e hipótesis para relacionarlas posteriormente para llegar a un planteamiento diagnóstico.

 

Un planteamiento diagnóstico que será ratificable por los mismos datos existentes o por otros que se elaboren para tal fin.

 

Ello requiere saltar de los datos conocidos a aquello que se supone en base a ellos.

 

Considerando que cuanto más grande sea el salto, mayor probabilidad de error habrá  y que cuanto más objetivos sean los datos, menos riesgo correremos. A mayor número de suposiciones, mayor riesgo.

 

4.   Comunicación de los resultados.

 

A la vista de los datos obtenidos, es posible llegar a conclusiones. Basandose en ellas se podrán hacer distintas cosas, de entre las que destacan 2:

 

Por un lado se podrán realizar manifestaciones con respecto a:

 

a.   El pasado (etiología).

b.   El futuro (pronóstico).

c.   Las indicaciones posibles en relación a una intervención determinada.

 

Y por otro lado, presentar de forma adecuada tales conclusiones, junto a la información básica en que se apoyan. Todo ello siempre de forma:

 

a.   Clara (que no induzca a errores en su comprensión)

b.   Pertinente (auténtico motivo del proceso y no a cuestiones accesorias)

c.   Útil para el destinatario.

 

 

EL PROCESO DEL EVALUADOR

 

  1. El clínico aporta a todo el proceso su propio sistema de categorías aprendidas, su modelo de lo que es normal-anormal, salud y enfermedad, etc.
  2. El enfermo aporta su propia información, tanto la subjetiva como la que es objetiva a través de pruebas o instrumentos. Con ello se activa y actualiza la información, conocimientos y saberes almacenados por el clínico.
  1. El clínico contrasta o aparea las características entre el indicio (síntomas expresados) y los prototipos que tiene almacenados (categorías de diagnóstico).
  2. El clínico recaba activamente la información que confirme o disconfirme, complete o matice, el modelo mental que se ha hecho del paciente.

 

Y sacar conclusiones.

 

 

CONDICIONES QUE GARANTIZAN LA LIMPIEZA DEL PROCESO EVALUADOR

 

1.   Objetividad.

 

Se debe medir, analizar y concluir sin que el pensamiento o los criterios personales del/la evaluador/a se mezclen con los resultados. La realidad no puede ser alterada.

 

2.   Validez.

 

Deben utilizarse datos comparables, resultados que puedan compararse con situaciones externas y sin distorsiones durante el proceso evaluativo.

 

Tipos de validez.

 

2.1     Externa: Las puntuaciones correlacionan con los referentes externos.

 

2.2     De contenido: todos los items muestran todos aspectos de la conducta propuesta.

 

2.3     De constructo: la prueba explora aquello que desea de forma correcta. Mide aquello que realmente quiere.

 

3.   Oportunidad.

 

Hacer las cosas cuando hay que hacerlas. Implica la adecuación del análisis evaluativo al momento elegido. Es preciso evitar las modificaciones del momento de la evaluación que puedan originar distorsiones valorativas.

 

 

 

 

 

4.   Confiabilidad.

 

La evaluación debe estar basada en una medición objetiva y ser susceptible de tratamiento estadístico, de ser preciso. Así mismo, debe ser reproducible por otros evaluadores.

 

Motivos de la falta fiabilidad del diagnóstico psicológico:

 

a.   Variación del sujeto.

b.   Variación de la ocasión.

c.   Variación de la información.

d.   Variación de la observación.

e.   Variación de los criterios.

 

5.   Utilidad.

 

La evaluación debe establecer la relación entre los objetivos y los resultados. Tiene que identificar y examinar lo positivo y lo negativo de las conclusiones.

 

Los informes deben ser claros y oportunos, y en ellos pueden incluirse soluciones y sugerencias de mejoras.

 

6.   Viabilidad.

 

La evaluación debe ser realmente factible. Para ello, los instrumentos deben ser accesibles y utilizables.

 

Deben tomarse en consideración y aplicarse controles razonables sobre aquellas fuerzas (políticos, por ej.) que puedan, de alguna forma, inmiscuirse en la evolución del proceso.

 

7.   Propiedad.

 

La evaluación debe ser ética. Referida a compromisos previamente explícitos, que garanticen los derechos de los implicados.

 

La actuación ha de ser honradamente cooperadora.  Sin que en el informe se oculten defectos ni bondades del programa o la persona evaluados.

 

8.   Exactitud.

 

La evaluación debe considerar y descubrir con claridad la evolución del proceso y el contexto en el que se desarrolla, los informes internos del proceso evaluador, los instrumentos, la implementación de los procedimientos, etc.

 

Las conclusiones siempre han de ser: validas, fiables y libres de influencias.

 

 

PROCESO PARA UNA CORRECTA EVALUACIÓN

 

1.   Simplificación

 

Necesidad de estar constantemente relacionado con los datos que se obtienen con el conjunto global del problema.

 

2.   Generosidad

 

Tendencia a suponer, a calificar generosamente, a eludir temas o preguntas embarazosas, etc., o al revés.

 

3.   Efecto halo

 

Opinión inconsciente que uno/a forma de alguien ante su simple visión y que, por no responder a criterios objetivos, puede  entorpecer. Por ej.: los sujetos introvertidos tienden a parecer mejor dotados intelectualmente que los extravertidos.

 

4.   Efecto fachada

 

Tendencia del sujeto a verse y/o mostrarse a sí mismo de una forma más acorde con sus aspiraciones que con la realidad para dar una imagen deseada.

 

5.   Prejuicios y estereotipos

 

Tendencia a endosar y relacionar determinadas características con determinadas circunstancias que no están realmente relacionadas.

 

 

Evaluacion Clinica del Desarrollo

Bloque 2: INSTRUMENTACIÓN

 

 

         Primero se debe saber el  nombre del instrumento y su autor, también en base a qué corrientes u orientaciones se ha basado para elaborarlo. A quién se aplica y qué evalúa (las escalas...), si se aplica de forma individual o colectiva.

 

 

 Tema 8

 

EVALUACIÓN CLÍNICA DEL DESARROLLO

 

 

         Evaluación Infantil: es un proceso exploratorio, de contrastación de hipótesis, en el cual se usan una serie de procedimientos sensibles al desarrollo y validados empíricamente, para comprender a un determinado niño, grupo o ecología social y para formular y valorar procedimientos específicos de intervención (Ollendrak y Hersen, 1993).

 

 

1. COINCIDENCIAS CON LA EVALUACIÓN DEL ADULTO.

 

         Al igual que en los adultos, la evaluación infantil es un proceso; es algo dinámico. El fin va a ser la verificación de hipótesis y plantear las bases para los procedimientos de intervención posteriores.

 

         El objeto de estudio puede ser un sujeto, un grupo o un ambiente –a partir de los años 60- (se tiene en cuenta el contexto y sus influencias).

 

 

2. ELEMENTOS DIFERENCIALES ENTRE EVALUACIÓN EN EL ADULTO Y EN EL NIÑO.

 

         Evaluación en adultos: los objetivos son predecir, explicar, descubrir y clasificar las conductas.

 

         Evaluación en niños: los objetivos son predecir, explicar, describir, clasificar y comprender la conducta del sujeto. El desarrollo adquiere un papel significativo. El desarrollo nos va a servir como sistema de alarma ante los retrasos del mismo (déficit desarrollo Þ causa).

 

 

 

3. INICIO DEL CAMBIO (Evaluación infantil)

 

-     Factores evolutivos. Se tiene en cuenta la edad en la que se encuentra.

-     Factores familiares. Se tiene en cuenta la familia, que puede ser causa de determinadas conductas.

-     Factores escolares. Como transmisor de aprendizajes y habilidades sociales.

-     Exigencias escolares pueden influir en la motivación del niño.

-     Separaciones. También afectan de forma importante sobre el niño.

-     Paro. Dificultades para el adulto Þ dificultades para el niño.

-     Consumo de drogas.

-     Incremento del nivel de competencia social. Se plantea cada vez mayores exigencias del niño.

 

La evaluación infantil ha sufrido un cambio porque antes no se tenían en cuenta estos factores.

 

4. REFLEXIONES.

 

-     Los niños son poblaciones especiales (al igual que los adultos, adolescentes).

-     Las comparaciones de tipo normativo deben tener en cuenta los cambios por desarrollo.

-     Los niños son sensibles a problemas afectivos y a cambios en sus propias cogniciones.

-     Los instrumentos de evaluación deben ser multimodales (muchos instrumentos) y multidimensionales (instrumento evalúa diferentes dimensiones o capacidades).

-     Cambios en la evaluación por el hecho de evaluar en un niño.

-     Modificaciones en la relación evaluador - evaluado.

-     Variaciones en el sistema (han de ajustarse y adaptarse al niño) de aplicación de los instrumentos.

 

 

5. ESTUDIO SOBRE INSTRUMENTOS UTILIZADOS PARA EVALUAR NIÑOS.

 

Para evaluar la inteligencia (por orden de utilización):

 

1.   La escala Weschler para niños. WISC para niños.

2.   WISC para adulto (a partir de 15 años).

3.   Matrices progresivas de Raven.

4.   Test de aptitudes diferenciales (DAT).

5.   Stanford – Binet.

 

 

 

Para evaluar la personalidad:

 

1.   Test de Rorschach.

2.   TAT, test de apercepción temática.

3.   Inventario multifásico de la personalidad de Minessota (MMPI).

 

Para la evaluación perceptivo – motriz:

 

1.   Test Gestáltico psicomotor Bender – Gestalt (BG)

2.   Test Frostig.

 

 

6. EVALUACIÓN DE LA INTELIGENCIA INFANTIL Y ADOLESCENTE

 

1.   Terman – Herril (1960)

 

Antecedentes: Binet – Simon (1905, 1908, 1914), Kuhlman (1912), Stanford – Binet (1916 y 1937) –1972-.

 

Primer test que aparece a lo largo de la evaluación y el psicodiagnóstico. Ha ido cambiando de nombre con el tiempo. Inicialmente aparece en 1905, sus autores son Binet y Simon. A Binet le pidieron (la administración) que hiciera una prueba para discriminar entre niños normales (académicos) y otros más torpes. Utiliza la observación de deficientes mentales en los hospicios para ver que podía hacer y que no. A partir de ahí elabora una pequeña escala de tipo observacional y de aplicación individual. La muestra de estandarización de esta prueba fue de 100 personas, de las que hubo que quitar la mitad (realmente 50 personas) de niños normales, de los deficientes no se sabe.

 

Binet consideraba que su prueba evaluaba:

 

1.   Juicio de la persona.

2.   Comprensión.                  Son los procesos más ligados a la inteligencia para Binet.

3.   Razonamiento.

 

Posee 30 items con grado desde más fáciles a más difíciles. Es un sistema básico y elemental.

 

Niños entre 3 y 11 años.

 

Aparecen  modificaciones en 1908 y 1911. En esta última revisión la prueba se amplió a adultos.

 

Terman coge la prueba de Binet, la lleva a EE.UU, la reformula y adapta a los norteamericanos  y la denomina Stanford – Binet (1916).

Binet hablaba de edad mental (sale en la prueba) y la comparaba con la edad cronológica. Si hay diferentes grados, existe déficit.

 

Terman utiliza un nuevo concepto ya utilizado por Stern y Kuhlman, el CI (coeficiente intelectual).   CI= edad mental/edad cronológica * 100.

 

La prueba se utilizaba para niños de entre 3 y 18 años, pero la edad óptima es entre 9 y 15 años. Gran difusión de la prueba.

 

1937. La prueba se reactualiza. Terman y Herrill (1937) deciden realizar una prueba paralela a la original que reactualizan. Son las 2 pruebas paralelas L y M, que es una forma original con diferentes preguntas.

 

1960. Los autores deciden unificar (aparte de actualizar las cuestiones) cogiendo lo mejor de L y lo mejor de M y juntarlo en un solo Test. A partir de ahí tenemos Terman – Herrill  L-M que se utiliza en nuestro país. (la revisión de 1972 es una estandarización que incluye otras razas, es más exigente). Cada vez se usa menos.

 

Necesita evaluador con mucha experiencia. Su aplicación es complicada ya que su corrección es inmediata, sobre la propia marcha.

 

El tiempo de aplicación no debe pasar de 1H. 30M, pero habitualmente se tarda más.

 

La edad mental más alta que puede obtener una persona en este test es de 22 años y 10 meses. Esto no quiere decir que tenga la misma capacidad que una persona que realmente tenga 22 años. Solo podemos decir que su rendimiento es mucho mas alto.

 

A partir de los 13 años ya no se puede hacer el CI = Edad mental/edad cronológica * 100; porque se reconoce que a partir de los 13 años, la evolución de la edad mental es mucho más lenta que la evolución de la edad cronológica. Por tanto, a partir de 13 se recurre a unas tablas.

 

Los autores recomiendan que al tratar con niños es mejor hablar de edad mental que de CI para entenderlo mejor (los padres).

 

Es una prueba pensada para niños y adolescentes normales y adultos no demasiado inteligentes. La dificultad de la prueba es reducida.

 

También vale para niños deficientes.

Desde los 2 años, y con aplicación individual.

 

Inconvenientes:

 

-     No se le puede aplicar a adultos demasiado inteligentes, porque tiene un nivel bajo. Falta motivación.

-     Excesiva duración.

-     Han aparecido instrumentos mejores.

 

La prueba se encuentra definida en niveles de edad mental y dentro de cada uno existe una serie de pruebas concretas que equivaldrían a una determinada cantidad de meses de edad mental. Quien acierte más pruebas, tendrá más edad mental. La prueba identifica:

 

Edad tope: Cuando la persona no acierta ninguna prueba.

 

Edad base: Primer nivel en el que el sujeto ha acertado todas las pruebas.

 

Es necesario saber los años, los meses y los días de la persona para realizar la prueba. Si pasa de 15 días se pone 1 mes más, si no llega a 15 no.

 

Lo habitual es que la EM coincida con la cronológica, aunque los autores afirman que es mejor empezar aplicándoles pruebas de una edad mental inferior a su edad cronológica.

 

Ej.: Edad Mental = 4 años + 20 meses = 68 meses

      Edad Cronológica = 6 años + 4 meses = 76 meses  

                            CI=(68/76)*100=89

 

En el nivel de edad IV-6 hay 5 test,...

 

Niveles aplicados     Test Acertados                  Valor Test              Aumento en Meses

         IV                         6                              Edad Base                     4 años

         IV-6                      5                                    1                           5 meses

         V                          3                                    1                           3 meses

         VI                         3                                    2                           6 meses

         VII                        2                                    2                           4 meses

         VIII                       1                                    2                          

         IX                         0                              Edad Tope                     2 meses

     

 

Cada uno de los tests equivale a una serie de meses. A la Edad Base obtenida le vamos sumando el equivalente en meses de las diferentes pruebas. Por tanto, se necesita conocer una edad base y una edad tope.

Se le aplica un nivel de edad mental un año inferior, a ese se le aplica nivel V. Hay que buscar la edad base y la edad tope. Si no tiene edad base V, se le aplica los inferiores; el nivel IV-6, que tampoco los acierta todos y se le aplica el nivel IV, del que si los acierta todos. Esta es su edad base, IV.

 

Ahora se busca el tope: Se aplica el nivel VI, donde acierta algunas, luego el VII, VIII y el IX, donde no acierta ninguna. Ya se tiene la edad tope.

 

Información que facilita:

 

-     Cuantitativa: edad mental y CI.

-     Cualitativa: (VENTAJAS DEL TEST) Explorar distintas áreas, indica desarrollos.

-     Memoria (dígitos, repetición de frases, reconocimiento de objetos...)

-     Orientación espacial (laberinto, pegado y cortado de papel)

-     Lectura y cálculo aritmético.

-     Coordinación mano-ojo (ensaltado)

-     Fluidez Verbal (vocabulario, analogía)

-     Discriminación perceptiva.

-     Interpretación de situaciones...

 

Aplicación: Individual. De dos años en adelante, se recomienda cuando hay sospechas de retraso mental.

 

Objetivo: Evaluación de la inteligencia por niveles de edad.

 

Por su larga duración se han hecho versiones reducidas, como las de Bernal Muñoz (1964) Þ Test colectivo de Terman (TCT), y luego lo redujo aún más.

 

2.   Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC)

 

Autor: Wechsler (1949).

 

Antecedentes: Wechsler – Bellewe I y II (193).

 

Modificación: WISC-R (Wechsler 1974), actualización casi del 30% de las preguntas. Edad de aplicación ampliada hasta los 17 años. En EE.UU se utilizó el censo del año 70 a la hora de estandarizarlo, esto hace que la adaptación sea mucho más real que la anterior.

 

Se basa en el mismo patrón que el WAIS (para adultos):

 

-     Parte Verbal: información, comprensión, aritmética, semejantes vocabulario y dígitos.

-     Parte Manipulativa: formas incompletas, cubos, historietas, rompecabezas, claves y laberintos.

 

Aplicación individual entre 5 y 15 años y 11 meses. Es un arco de edad más reducido que el Terman, por es más ajustado.

 

El tiempo de aplicación del WISC es más reducido, alrededor de 1h. (Terman 1,30h. o más).

    

Información que facilita:

 

-     Cuantitativa: CI verbal, CI manipulativo, CI total, dispersigrama y perfil. Es más amplio que el Terman.

-     Cualitativo: menos que el Terman. No todas las áreas (memoria...).

 

Existen test complementarios (dígitos y laberintos) que son los que se pueden eliminar sin problemas si fuese necesario. Estas pruebas no aparecen en la versión de adultos (WAIS).

 

Objetivo: Evaluación de la Inteligencia general. Información clínica de organización de conducta.

 

Ventajas: Son las mismas que las del el WAIS. Supera al Terman–Herrill.

 

Ineficiencias Temporales: Cuando hay un chico normal (inteligencia normal) que no acierta las fáciles y sí las difíciles. Esto se explica a partir de la ansiedad, que influye negativamente.

 

Observación Conductual: Es importante el análisis de la conducta durante la realización de la tarea, observación. Si es reflexivo, impulsivo, etc.

 

Análisis Clínico. Wais/Wisc informa de los procesos cognitivos del sujeto.

 

3.   Escala de Inteligencia de Wechsler para Preescolar y Primaria (W.P.P.S.I.)

 

Se desarrolla en el año 1965 y evalúa a niños de 4 a 6 años y medio.

 

 

 

Composición:

 

-     Parte Verbal: información, vocabularios, aritmética, semejanza, comprensión y memoria de frases.

-     Parte Manipulativa: casas de los animales, figuras incompletas, laberintos, dibujo geométrico y cubos.

 

Para que los niños no se aburran, se intercalan pruebas manipulativas con verbales.

 

Memoria de frases sustituye a dígitos, porque para los niños es más fácil. En los niños pequeños evalúa la capacidad de comprensión verbal, mientras que en niños mayores (WAIS) la atención y memoria.

 

Casa de animales, es igual que los símbolos, igual que el número en el WAIS, pero cambiándolos a animales y colores, para que sea más fácil.

 

Información que facilita

 

-     Cuantitativa: CI verbal, CI manipulativo, CI total, dispersigrama y perfil.

-     Cualitativa: ineficiencias temporales, análisis de conductas durante la tarea,...

 

Objetivo Evaluación de la inteligencia general. Información clínica de organización de la conducta.

 

Ventajas Mismas que el Wais. Supera al T-M.

 

Hubo una revisión del WISC Þ WISC-R (1972). Es muy similar al WISC, pero se han actualizado un 30% de las preguntas. La edad de aplicación se ha ampliado un año más.

 

En la versión norteamericana introdujeron sujetos de raza no blanca para regularizar la estandarización.

 

ESCALAS DE DESARROLLO (todas se aplican individualmente).

 

4.   Escala de Habilidades Infantiles de Mc Carthy (Problemas de Aprendizaje).

 

1972. Aplicación individual. De 2,5 años a 8,5 años.

 

Intenta evaluar niños con problemas de aprendizaje, detectarlo lo antes posible para poner en marcha estrategias reparadoras o mandarlos a programas específicos.

 

 

Informa de 6 grandes áreas:

 

1.   Índice cognoscitivo general (ICG). Representación de la habilidad del niño para integrar los conocimientos acumulados y adaptarlos a las escalas (igual a tareas).

Muchos autores lo han identificado con el CI, ya que su nivel promedio es 100 y la desviación típica 15 igual que el ICG, además la estructura de la prueba es similar; esta asimilación es errónea.

2.   Habilidad Verbal y razonamiento No Verbal. Informa sobre la aptitud expresiva del niño y la madurez de sus conceptos verbales.

3.   Habilidad numérica. Capacidad para comprender y manejar símbolos numéricos.

4.   Memoria a corto plazo. Componentes de tipo visual, o auditivos a través de reactivos (preguntas) verbales y numéricos.

5.   Percepción – Ejecución. (igual área manipulativa). Misma capacidad de razonamiento y se estudia por tareas lúdico- manipulativas.

6.   Área motora. Movimientos de extremidades, coordinación psicomotricidad fina y gruesa.

 

En total son 18 pruebas y hay algunas que son comunes para varias áreas.

 

Duración aproximada 1 hora.

 

Existen dos versiones reducidas:

 

-     1977 (Mc Carthy). Sólo 6 pruebas. Es más usada que la de Taylor.

-     1979 (Taylor, Slocumb y O´neill).

 

La prueba original a niveles de validez y fiabilidad es bastante aceptable, pero baja en niños que no son de raza blanca.

 

Ventajas

 

-     Rápida aplicación.

-     En condiciones normales, al medir 6 áreas diferentes nos facilita un perfil del nivel de desarrollo de esas 6 áreas de carácter cognoscitivo.

-     Nos orienta a la hora de intervenir en un área determinada.

 

Inconvenientes

 

-     La evaluación que hace del área Motora no es muy correcta en niños pequeños.

-     En este bloque de edad es importante la comprensión social y el juicio, esta prueba no los evalúa.

-     La capacidad del niño para resolver problemas abstractos es sumamente importante, y no es evaluada extensamente en la prueba (aunque existen algunos reactivos, son pocos).

-     Prueba que no se puede usar con:

-     Niños muy inteligentes (superdotados).

-     Niños deficientes.

-     No existen pruebas complementarias (si en anulamos alguna prueba por algo, no podemos sustituirla.

 

Conclusión: Es una prueba excelente para la evaluación.

 

5.   Etapas de la Inteligencia Sensoriomotriz (de Casati y Lezine 1968).

 

Antecedentes: Teoría de la inteligencia de Piaget.

 

Composición:

 

1.   Exploración de objetos.

2.   Búsqueda de objeto desaparecido.

3.   Combinación de objeto.

4.   Utilización de intermediarios.

 

Prueba rápida pero baremación pobre o nula.

 

Cada prueba consta de items en función de la edad.

 

Aplicación individual. De entre 0 y 2 años.

 

Informa sobre el estado evolutivo.

 

Objetivo: Estado general del desarrollo psicomotor.

 

Inconvenientes: Sólo 305 baremados (pobre o nula).

 

6.   Escala de Desarrollo de Gessell (1925).

 

Surge de una teoría de Gessell, la teoría evolutiva de la conducta, dentro de la cual se habla de diagnóstico evolutivo (la 1ª vez que se habla de esto). Para llevarlo a cabo se desarrolla esta prueba.

 

Se compara la conducta y ejecuciones del niño evaluado con la conducta de ejecuciones de otros aparentemente normales y se decide si está por encima o por debajo. Si es capaz de realizar determinadas tareas.

 

Existe gran relación Edad-Conducta (binario fundamental).

 

Se evalúan niños desde 1 mes a 60 meses (5 años). Inicialmente se valora por semanas y a partir de 1 año por meses.

 

Edades claves: 4, 16, 28, 40 semanas. 12, 18 ,24 y 36 meses.

 

A estas edades el niño necesariamente ha tenido que adquirir unos determinados comportamientos, si no, algo falla.

 

La escala chequea 4 tipos de conductas:

 

1.   Motoras: psicomotricidad, locomoción, coordinación.

2.   Lingüísticas: mediante palabras o sonidos.

3.   Adaptabilidad: capacidad para adaptarse a situaciones nuevas, reacciones.

4.   Sociabilidad: respuestas del niño a las exigencias del medio (juego, aseo,...).

 

Objetivos: desarrollo de aspectos Motores, Verbales, adaptación y socialización.

    

Informa: coeficiente de desarrollo (CD). No tiene CI, pero se puede sacar Þ      CI = (CD/Edad cronológica) *100

 

Siempre hay dos evaluadores, uno aplica y otro observa. Siempre es bueno la entrevista con el niño y su madre.

 

Si evaluamos 4 áreas, sacamos 4 coeficientes de desarrollo (CD): motor, lingüístico, sociabilidad y adaptación.

 

 

7.   Escala de evaluación infantil de Kaufman (K.A.B.C) (1983).

 

Uno de los pocos instrumentos que hay en España para evaluar el desarrollo cognitivo.

 

Pensado especialmente para niños deficientes, sordos, aunque también para niños normales.

 

Para Kaufman la inteligencia es igual a la habilidad del sujeto para resolver problemas y procesar información. Dentro de la órbita cognitiva esta definición es bastante acertada y basada en aspectos concretos.

 

Evalúa 3 grandes sectores (y se compone de 16 subtest):

 

1.   Procesamiento de secuencia: información de forma secuenciada para que vaya organizando la información.

2.   Procesamiento simultáneo: información a la vez para que integre.

3.   Ejecución de logro: más cultural (lectura, conocimientos aritméticos...).

 

Da 4 datos genéricos correspondientes a cada área más un valor global de procesamiento mental cuya media = 100 y s = 15.

 

Aplicación individual de 2,5 a 12,5 años.

 

Evaluación de la inteligencia y habilidades manipulativas.

 

ESCALA PARA LA EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL NEONATO

 

8.   Escala de Desarrollo Infantil de Bayley (B.S.I.D)

 

Se basa en Gessell. Aparece en 1969, tras 11 años de investigación de instrumentos y habilidades.

 

Intenta evaluar el desarrollo infantil de los 2 a 30 meses.

 

Rompe con los planteamientos más tradicionales.

 

Existen 3 determinantes básicos que ayudan a que el desarrollo de un niño sea adecuado, dan lugar a 3 escalas:

 

1.    Escala Mental: diferentes tipos de actividades junto con aspectos mentales (memoria, aprendizaje, solución de problemas, constancia de objeto...).

2.    Escala de Psicomotricidad: gruesa y fina (sentarse, caminar, pararse...).

3.    Escala Social o Registro del Comportamiento: a través de la observación, por un protocolo de registro de la conducta infantil (mantenimiento de la atención...).

 

Los diferentes elementos se complementan entre sí, sobre todo el desarrollo mental y el psicomotriz, el primero está condicionado por el psicomotor (Bayley).

 

El material es divertido: muñecos, etc.

La aplicación dura aproximadamente unos 45 minutos. El evaluador ha de ser un  técnico experto en la prueba. Se empieza siempre por la escala mental y no es preciso seguir un orden con los items, pero si hay que seguir las instrucciones.

 

La aplicación se parece a las de las escalas de Terman y es necesario obtener un nivel básico y un techo. Está dividido en meses (igual que el Terman).

 

Es obligatorio tener a la madre presente (y entrevistarla).

 

Informa:

 

-     Indice de desarrollo mental.

-     Indice de desarrollo psicomotor.

-     Edad mental. (fiabilidad alta)

-     Edad psicomotriz (fiabilidad baja, entre 2 y 5 meses).

 

La covariación entre escalas mental y motora es alta, pero va bajando conforme aumenta la edad.

 

Entrevista Familiar

ENTREVISTA FAMILIAR:

 

 

 

 

NOMBRE DEL NIÑO / NIÑA:..............................................................................................

 

FECHA DE NACIMIENTO......................................................EDAD..................................

 

CURSO...............................ESCUELA.....................................................................................

 

 

Dirección:

 

Teléfono:

 

 

Motivo de Consulta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DATOS FAMILIARES:

 

Nombre del Padre:......................................Edad...................Teléfono.....................................

Estudios.....................................................Profesión.................................................................

¿Habla otros idiomas?...............................................................................................................

 

Nombre de la Madre:...............................Edad...................Teléfono........................................

Estudios.....................................................Profesión.................................................................

¿Habla otros idiomas?..............................................................................................................

 

¿Qué idioma hablan habitualmente en casa?..............................................................................

 

Otras personas que convivan en la casa:

 

 

PARENTESCO

 

EDAD

 

PROFESIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posición del niño /a con respecto a otros hermanos:

 

1º Hijo

 

2º Hijo

3º Hijo

4º Hijo

Nombre:

 

 

Nombre:

Nombre:

Nombre:

Edad

 

 

Edad

Edad

Edad

Actividad

 

 

Actividad

Actividad

Actividad

 

¿Hay alguna otra persona que se encargue del cuidado del niño / niña además de los padres?........................................................................................................................................

 

Otros datos de importancia sobre la situación familiar que desee reflejar.................................

.....................................................................................................................................................

.....................................................................................................................................................

 

 

 

 

 

DATOS DEL PERÍODO DE EMBARAZO Y PARTO:

 

¿Tuvo supervisión médica durante el embarazo?.....................................................................

 

¿Hubo alguna complicación durante el mismo?.......................................................................

 

¿Cómo fue vivida esa experiencia?...........................................................................................

 

¿En qué mes de embarazo se produjo el alumbramiento?........................................................

 

¿Cómo transcurrió el parto?......................................................................................................

 

¿Surgió alguna complicación?..................................................................................................

 

¿ Cómo se sintió después del parto?..........................................................................................

 

 

 

DATOS EVOLUTIVOS:

Describa cómo era de bebé (hasta los 12 meses).

 Consignar si o no según corresponda.

 

 

 SI

NO

Tranquilo/a

 

 

Comía bien

 

 

Dormía bien

 

 

Mostraba curiosidad por las cosas

 

 

Sonriente / alegre

 

 

Disfrutaba con la presencia de otras personas

 

 

Fue muy dependiente de la madre o el padre

 

 

Ha gateado de pequeño

 

 

A què edad se sostuvo en pié

 

 

A que edad comenzó a caminar

 

 

Cuando comenzó a emitir los primeros sonidos

 

Cuando comenzó a hablar

 

 

 

Hubo algún aspecto de los primeros 18 meses de vida que llamara su atención por algún motivo.

 

 

 

 

 

Comentario de la persona que realiza la entrevista:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DATOS ACTUALES DEL DESARROLLO:

 LENGUAJE:

 

¿Habla con claridad suficiente para su edad?............................................................................

 

¿Su lenguaje es entendido por otros adultos que no sean sus padres o familiares?

...................................................................................................................................................

 

¿Conoce una cantidad de palabras adecuadas para su edad?....................................................

 

¿Emplea el lenguaje para comunicarse?....................................................................................

 

¿Construye las frases adecuadamente cuando habla?...............................................................

 

¿Pone atención, escucha cuando le hablan?..............................................................................

 

¿Lleva a cabo las acciones que le piden?..................................................................................

 

¿En que idioma le hablan habitualmente?.................................................................................

 

¿Uds. Le hablan en tono y vocabulario normal, o infantil?......................................................

 

 Comentarios del entrevistador:

 

 

DESARROLLO SOCIAL:

 

¿Le gusta estar en compañía de otros niños de su edad?..........................................................

 

¿cómo suele ser su comportamiento cuando está con ellos?....................................................

...................................................................................................................................................

 

¿qué tipo de juegos realiza?......................................................................................................

 

¿Cómo se comporta con los hermanos?....................................................................................

 

¿Cómo se comportan los hermanos con el niño?......................................................................

 

¿Cómo es su comportamiento ante personas mayores (familiares o no)?

...................................................................................................................................................

 

¿Qué suele hacer cuando conoce a otros niños y/ o adultos por primera vez?

...................................................................................................................................................

 

 

Comentario del entrevistador:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Examen Mental

EXAMEN MENTAL A PACIENTES

PORTE:

·         Paciente hospitalizada, cuya edad cronológica concuerda con la aparente.

·         Vestida de manera deportiva y limpia, relacionada con su género.

·         Sin maquillaje, con el cabello recogido y adecuado aseo personal.

·         Colaboradora en ciertos aspectos de la entrevista.

·         Paciente masculino adulto

·         Vestido con pantaloneta, de aspecto físico atlético.

·         Paciente que ingresa al consultorio por sus propios medios.

·         Adecuada presentación personal, edad cronológica concuerda con edad actual.

·         Vestimenta adecuada para la edad

·         Paciente cuya edad cronológica corresponde con la aparente.

·         Mantiene contacto visual con los entrevistadores.

·         Vestida con blusa azul con manchas de comida, sudadera del mismo color, sandalias deportivas, cabello mal recogido y no portaba ningún accesorio.

·         Paciente con posturas adecuadas, vestido acorde con su género, en buenas condiciones de higiene y orden.

·         La mayor parte del tiempo se encuentra llevándose el cabello a la boca.

·         Tono y contenido del lenguaje son adecuados.

·         Expresión facial acorde con la sensación experimentada.

·         Es colaboradora.

·         Hace buen contacto visual con el entrevistador.

·         Entiende y obedece órdenes.

·         Paciente en buen estado general.

·         Con adecuadas condiciones higiénicas y vestimenta no relacionada al género ni a la ocasión.

·         Llama la atención el corte de cabello de la paciente (rapado)

·         Adolescente masculino cuya edad aparente concuerda con edad cronológica, ingresa caminando.

·         Descuido en su arreglo personal

·         Pobre contacto visual con el entrevistador

·         Se muestra colaborador durante la entrevista

·         Vestido sucio, descuidado, mala higiene personal.

·         Paciente femenino adulto, de contextura delgada, talla baja, con adecuada presentación e higiene personal.

·         Maquillaje sobrio (moderado, que carece de adornos superfluos)

·         Vestida con ropa acorde a su edad, de colores claros, juveniles.

·         Mantiene contacto visual, aunque desvía la mirada cuando se tocan temas referentes a la familia, con sonrisa al parecer fingida.

 

ACTITUD:

·         Paciente presenta principalmente actitud de colaboración y escucha.

·         Colaboradora

·         Poco colaboradora.

·         Es espontánea, creativa a la hora de realizar dibujos

·         Termina las actividades iniciadas.

·         Cooperadora, atenta, interesada, con algunos rasgos de seducción.

·         Se muestra agradable a la entrevista.

 

CONCIENCIA:

·         Alerta

Cuantitativa: somnoliento

Cualitativa: obnulación

·         Sin alteraciones de la conciencia cuantitativa (alerta)

·         Asomatognosia “siento que en mi cabeza no hay nada”

·         Sin alteraciones cuantitativas o cualitativas.

 

SENSORIO Y COGNICIÓN

 

·         Conciencia: Alerta

·         Concentración y atención: normal, deletrea palabras y sigue el contenido adecuado de la entrevista

·         Inteligencia: promedio normal sin alteración en la capacidad de abstracción

 

ORIENTACIÓN:

·         Orientada en persona, lugar y tiempo.

·         Presenta orientación autopsíquica y desorientación parcial en tiempo.

·         Desorientado en tiempo, espacio y persona.

·         Orientada alopsíquica y autopsíquicamente

·         Orientada parcialmente en tiempo, reconoce el día y el mes, no sabe la fecha exacta, orientada en espacio y persona.

 

ATENCIÓN:

·         Euprosexica: atención normal

·         Hipoprosexia

·         Hipoproséxico

 

MEMORIA:

·         Mediata e inmediata conservada y difícil valorar memoria remota porque es poco colaboradora.

·         Sin alteración

·         Remota, reciente e inmediata conservadas.

·         En la entrevista la paciente no responde ciertas preguntas porque dice no acordarse, pero es notorio que quiere evita la entrevista.

·         Memoria: memoria reciente, remota e inmediata sin alteración alguna

·         Inmediata, reciente y de evocación conservada

·         Reciente sin alteraciones.

·         Memoria de evocación.

·         Hipomnesia

·         No recuerda muchos datos de su historia personal en la época de su infancia: el nombre de la escuela donde hizo la primaria, cosas que realizaba en ese entonces, amigos, etc.

·         Conservada (Inmediata, reciente y remota)

 

CALCULO:

·         Alterado (se le asignaron tres operaciones aritméticas las cuales fueron erradas)

·         Sin alteración.

·         Cálculos matemáticos con buen resultado pero confunde algunos números, dibuja el cinco al revés. 

·         Realiza sumas y restas.

·         Realiza operaciones matemáticas sencillas

·         Cálculo: realiza operaciones simples sin ningún grado de dificultad

 

PENSAMIENTO:

·         Lógico, coherente de velocidad normal y de pobre contenido.

·         Origen: ilógico, concreto, presenta falsos reconocimientos de las personas “usted es mi hijo, yo soy igualito a usted”

·         Forma de asociación: tangencialidad, perseveración, (siempre termina las frases hablando de Dios) e idiosincrasia “lo bueno es de Dios, lo malo es del diablo”

·         Velocidad: sin alteración

·         Cualidad contenido: ideas delirantes de grandiosidad con contenido místico “soy el elegido de Dios, voy a salvar el mundo”

·         Cantidad contenido: pobreza de ideas.

·         De origen ilógico, concreto, con pérdida de asociación entre las ideas.

·         Lógico con poca producción de ideas, alteración del contenido de ideal de minusvalía e ideas de muerte.

·         Adecuada asociación de las ideas con producción normal, sus ideas son coherentes y acordes para su edad.

·         Paciente responde a lo que se le pregunta, con capacidad de desarrollar un objetivo claro.

·         Sin delirio

·         Con preocupación excesiva sobre el pronóstico de su enfermedad mental y vida personal.

·         Con un alto contenido de ideas suicidas recurrentes y estructuradas

·         Presenta ideas de influencia (amigo)

·         Ilógico, pérdida de asociación de las ideas, con tangencialidad (Dicho de una idea, de una cuestión, de un problema, etc.: Que solo parcial y no significativamente se refiere a algo) bradipsiquia, pobreza ideativa, ideas delirantes de tipo persecutorio “muchos indios me persiguen, me quieren hacer daño”; místicas “el arcángel San Miguel se me apareció y yo a veces  creo que soy el Arcángel” de autorreferencia “muchos indios me quieren hacer daño, las aves y la radio están contra mí” nihilistas “siento como si no tuviera sangre en este momento, en mi cabeza ya no hay nada”; somáticas “cuando toso siento que me voy para el otro lado”.

·         Forma del pensamiento racional.

·         Curso: tangencialidad y circunstancialidad.

·         Velocidad; taquipsíquica.

·         Ideas delirantes de grandeza “mi papá me dejó una gran herencia, yo soy la dueña de la olla”.

·         Lógico, coherente, ideas de desesperanza “Se me acabó la vida”, “esto no tiene solución”, de minusvalía “cuando lo insultan a uno tantas veces, uno se lo cree”, ideas de muerte “a veces quisiera estar muerta”, sin ideación suicidas e ideas de culpa “por qué accedí a estar con ese tipo”.

 

LENGUAJE:

·         De intensidad baja y tono normal, su lenguaje es coherente aunque pausado, establece tópico conversacional, más no lo inicia y sus respuestas son breves.

·         Estructuración: disartria (desde el inicio de los medicamentos anti psicóticos).

·         Ecolálico al inicio de la entrevista. Ecolalia (De eco-2 y el gr. λαλιά, habla, charla). f. Med. Perturbación del lenguaje que consiste en repetir el enfermo involuntariamente una palabra o frase que acaba de pronunciar él mismo u otra persona en su presencia.

·         Emisión: Sin alteraciones, sin alteraciones del tono.

·         Progresión: sin alteración.

·         Contenido: coprolalia con el personal de salud.

·         Sin alteración en curso, ni contenido.

·         Coherente

·         Buena articulación del lenguaje, comprende y ejecuta órdenes correctamente.

·         Se expresa de manera hablada y escrita y a través del lenguaje pre verbal.

·         Le gusta hablar bastante y puede llegar a mezclar varios temas, sin embargo, responde de forma precisa a lo que se le pregunta.

·         Paciente hablador con ideas espontáneas y léxico amplio bradilalica.

·         Sin alteración de la estructuración, con musitación ocasional, bradilalia, con pararrespuestas e hipomimia.

·         Sin trastornos en la estructuración o en la omisión.

·         Taquilálica

·         Buena producción verbal, adecuada articulación y emisión.

 

SENSOPERCEPCIÓN:

·         No presenta alucinaciones, ni ilusiones.

·         Sin alucinaciones visuales o auditivas.

·         No presenta alucinaciones, ilusiones, ni dismorfopsias.

·         Sin alteraciones francas (auditivas, visuales, táctiles u olfativas)

·         Alucinaciones auditivas complejas “oigo voces que me dicen que me mate y pelean entre ellas”, “oigo voces que se burlan de mi, que dicen que soy una niña porque no me quise colocar más inyecciones de complejo B” alucinaciones táctiles “Un muñeco negro me puya todo el cuerpo y la cabeza”.

·         Despersonalización “Tengo una hermana gemela que acabo de conocer”.

·         Parestesias (Med. Sensación o conjunto de sensaciones anormales, y especialmente hormigueo, adormecimiento o ardor que experimentan en la piel ciertos enfermos del sistema nervioso o circulatorio) en manos y pies de frecuencia y presentación variable.

 

SENSORIOPERCEPCIÓN:

·         Alucinaciones auditivas complejas, escucha una voz masculina que reconoce como Dios que le dice: “Salva mi reino”. Sobre su hermano muerto dice “dijo que está bien y que va a venir a visitarme”

·         Alucinaciones visuales complejas (“mi hermano G.P. está a mi lado”, “Dios está arriba de este piso, lo veo como una paloma a través de las paredes”)

·         Alucinaciones olfatorias: (“Cuando va a venir el diablo huele a cacho quemado, como cuando usted quema una gallina”)

·         Sin alucinaciones visuales o auditivas.

ESTADO DE ÁNIMO:

·         Afecto plano

·         Ánimo plano, con tono ansioso.

·         Exaltado

·         Labilidad afectiva (el paciente presenta una facilidad llamativa para cambiar de sentimientos y para expresar los mismos de forma generalmente brusca y poco duradera) se torna triste con llanto fácil al hablar de su pasado y su situación actual; sentimientos de ira “esto no debió haber pasado”.

 

AFECTIVIDAD

·         Presenta reducción ligera de la intensidad de su expresión (constreñido)

 

CONDUCTA MOTORA:

·         Hipobúlica, sin movimientos estereotipados, (Dicho de un gesto, de una fórmula, de una expresión, etc.: Que se repiten sin variación), sin alteración del polígono de sustentación y marcha antálgica.

·         Trastorno de la conación consistente en discontrol de impulsos (se mantiene vigilancia del paciente para evitar nuevo retiro del tubo de toracostomía, la sonda vesical y catéter venenoso)

·         Ejecución: hipoquinesia (desde el uso del medicamento sedante) 

·         Sin otras alteraciones.

·         No hay alteración en la conducta motora.

·         Lentitud psicomotora, no presenta movimientos estereotipados.

·         Presenta conductas estereotipadas (acariciarse la cabeza reiteradas veces), acompañado de bradiquinesia.

·         Abulia (falta absoluta de voluntad),  fatigabilidad, bradiquinesia.

·         Inquietud motora, la paciente no permanece quieta durante la entrevista.

 

CONDUCTA ALIMENTARIA:

·         Consume sus tres comidas al día, sin ingerir nada intermedio y con adecuado apetito.

·         Paciente sin vía oral, al interrogarlo refiere sensación de hambre.

·         No hay alteración en la conducta alimentaria.

·         Presenta atracones de comida y posterior sentimiento de culpa.

·         Refiere hiperfagia (Exceso aumentado o incontrolable por querer comer a cualquier hora, incluso después de haber comido adecuadamente, se está hablando de polifagia, hiperfagia, o aumento de apetito) de predominio de carbohidratos desde ocho días antes de su ultima hospitalización.

·         Hiperorexia, potomanía, sin trastornos cualitativos en la alimentación.

·         Hiperfagia desde hace tres meses.

·         No hay trastornos cualitativos, presenta hiporexia ocasional.

 

 

CONDUCTA SEXUAL:

·         No se masturba, siente deseo sexual ante estímulo con su novio y no ha iniciado su vida sexual, la paciente manifiesta que no está preparada aún para esto.

·         No se evidencia hipersexualidad, ni conducta de seducción.

·         No hay alteración en la conducta sexual.

·         Orientación heterosexual, no se masturba, no presenta parafilias

·         Hipersexualidad, priapismo (Erección continua y dolorosa del miembro viril, sin apetito venéreo).

·         Sin alteración aparente

 

CONDUCTA PSICOMOTORA

·         Sin alteraciones, congruente.

 

SUEÑO:

·         Hipersomnia

·         Sin alteración en la estructura del sueño.

·         En este momento no presenta alteración porque está recibiendo tratamiento para éste.

·         Hipersomnia (Son una tendencia al sueño exagerada y prolongada con disminución de los periodos vigiles) diurna.

(Vigilia: acción de estar despierto o en vela, trabajo intelectual especialmente el que se ejecuta de noche)

·         Insomnio de conciliación y mantenimiento

 

INTELIGENCIA:

·         Impresiona promedio normal. Con capacidad abstractiva.

·         Como promedio la paciente interpreta adecuadamente refranes.

·         Bajo nivel de inteligencia, hace malas interpretaciones con los refranes y menciona pocas asociaciones entre los objetos mencionados.

·         Comprende y elabora de forma limitada discursos complejos, racionamiento aritmético adecuado, establece analogías y semejanzas adecuadamente.

·         Impresiona como normal, habilidad de cálculo conservado (realizó las cinco operaciones matemáticas)

AFECTO:

·         Eutímica. Modulado

·         Sin alteración del afecto (eutímica) en el momento de la consulta.

·         Hostil, irritable y poco modulado.

 

INTROSPECCIÓN:

·         La paciente identifica su enfermedad pero reconoce no saber cómo controlarla, es consciente de la necesidad de un tratamiento y está dispuesta a seguirlo.

·         Nula, no presenta conciencia de enfermedad mental ni física “Yo no estoy enfermo, Dios no deja que me enferme”

·         Inadecuada: “Yo estoy sano, no sé porque estoy acá”

·         Bueno.

·         La paciente no reconoce su enfermedad y no refiere la condición por la que requirió hospitalización.

·         Alterado

·         No es consciente de su problema, refiere que fumar basuco es normal, que eso es como otro alimento. No es consciente de todos los problemas familiares y sociales y que esta situación le ha generado prospección pobre.

·         Alterada, se observa una disminución de la capacidad para la autocrítica y toma de decisiones acerca de su situación actual. No tiene iniciativa para solucionar su problema pero acepta la ayuda profesional que se le ofrece.

 

PROSPECCIÓN:

·         A pesar de que no tiene planeado, ni piensa en su futuro, espera mejorarse de su enfermedad.

·         Desviada “cuando salga de acá, quiero seguir predicando y salvando el reino de Dios de la inmundicia y de Satanás”.

·         Bueno.

·         A pesar de desear estudiar bellas artes, no tiene un plan para lograr esta meta, además de esto, no tiene ninguna otra expectativa sobre el futuro.

·         La paciente refiere que en 10 años se ve como educadora de niños, aprovechando, el futuro profesional sin familia.

·         Alterado.

·         Prospección pobre: manifiesta que al salir de la hospitalización va a seguir consumiendo.

·         No hay planes concretos para su futuro.

 

JUICIO Y RACIOCINIO:

·         Tiene la capacidad de captar situaciones, evaluarlas y seleccionar las formas más apropiadas de acción.

·         Habilidad de cálculo conservada (de 5 cálculos se equivoca en el último)

·         Juicio ausente, abstracción pobre.

·         Juicio de realidad conservado.

·         Juicio e Introspección: Alterado, no es capaz de analizar las consecuencias futuras de sus actos, busca constantemente factores externos u otras personas para exonerar su grado de culpabilidad, es incapaz de aplicar sus conocimientos para modificar experiencias futuras, aunque la paciente identifica su patología, reconoce los síntomas adecuadamente y es consciente que debe seguir un tratamiento para la mejoría de su enfermedad, aún contempla ideas constantes de suicidio.

·         Interpretación delirante de la realidad. Delirio: Confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia. || de grandezas. m. Actitud de la persona que se manifiesta con apariencia muy superior a la que realmente le corresponde. || paranoide. m. Psicol. Síndrome atenuado de la paranoia caracterizado por egolatría, manía persecutoria, suspicacia y agresividad.

·         Raciocinio: No interpreta refranes.

·         Juicio parcialmente comprometido, debido a que la paciente no tiene la capacidad de plantear soluciones a sus problemas. Abstracción adecuada.

 

·         FUNCIONES DEL YO  (FUNCIONES DEL YO: Funciones básicas. Memoria, percepción, atención, pensamiento, anticipación, exploración, ejecución y coordinación de la acción)

 

PERCEPCIÓN

·         Paciente euproséxica, alerta, orientada alopsíquica y autopsíquicamente; no presenta alteraciones del comportamiento.

 

INTELECTO, CONTENIDO, NIVEL Y VARIEDAD DEL PENSAMIENTO

 

Memoria de fijación inmediata y reciente adecuada, evoca eventos de su vida, narra eventos. No hay trastornos relacionados. Realiza sumas, restas y escribe párrafos completos.

 

EMOCIÓN

·         Afecto alegre, lo expresa con sonrisas en el momento apropiado.

·         Tiene buen sentido del humor.

 

ESTRUCTURAS DE RELACIÓN E INTEGRACIÓN

 

·         Buena relación con el entrevistador.

·         Es perceptiva y receptiva

·         Es cariñosa

·         Se integra fácilmente en la conversación entre los adultos.

 

RELACIONES CON OBJETOS Y CONCEPTOS

 

·         Reconoce sus pertenencias y aquellas que son ajenas, respetándolas.

·         Juego con reglas estructurado.

·         Comparte con sus amigos y encuentra diferencia entre el “ganar” y el “perder”, experimentando sensaciones acordes con cada situación.

·         Opina acerca de figuras políticas colombianas, así como famosos de la televisión, refiriendo posibles modelos de identificación.

·         Se identifica con su mamá, a quien dice querer mucho.

·         Refiere aspiraciones futuras relacionadas con su profesión: “maestra”.

·         Le gusta cantar y bailar e identifica su imagen corporal con una figura de televisión.

·         Realiza el dibujo de su mamá, como figura femenina, con características acordes al género. Luego dibuja a su familia y se dibuja ella junto a sus padres. El dibujo corresponde al nivel escolar e intelectual para su edad.

 

FIABILIDAD

 

·         Paciente con buena sinceridad en la administración de datos sobre el consumo de sustancias tóxicas pero debido a su condición patológica estos datos pueden sufrir cambios por la extrapolación que ella presenta.

 

 

cognitivo y expresio no verbal

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TERAPIA COGNITIVA

Y EXPRESIÓN

NO VERBAL

Por

Dr. Juan José García Jiménez

Profesor Universidad Complutense de Madrid

Profesor-Tutor de la Universidad Nacional de

Educación a Distancia

El supuesto teórico de la terapia Cognitiva es que la conducta está mediada,

en gran medida, por el modo que tiene el individuo de estructurar el mundo.

Un modo que está basado en actitudes y supuestos desarrollados a partir de experiencias previas de aprendizaje.

El sujeto percibe y evalúa en función de unas imágenes mentales y un lenguaje

interno que etiquetan las situaciones y que indican al individuo como

afrontar una determinada situación.

Posibles distorsiones o déficit cognitivos podrían ser, en alguna medida loa

responsables de la aparición de trastornos emocionales. La terapia cognitiva

pone el acento en estos procesos, en sus posibles distorsiones, además de identificarlos, modificarlos y analizarlos para conseguir una mejor adaptación del individuo a su medio.

Se pueden destacar tres rasgos esenciales de la Psicología cognitiva:

1º.-Referencia a entidades mentales.

La Psicología Cognitiva refiere la conducta a entidades mentales, para las

que reclama un nivel de discurso propio.

Esto significa negarles valor a los otros discursos (conductista, neurofisiológico y

Sociocultural), ya que el plano cognitivo tiene una relación ontológica y genética con ellos. La Psicología Cognitiva, simplemente, decide explicar, como estrategia

científica, la conducta en el plano de las estructuras, representaciones y procesos cognitivos.

“A lo largo de la historia de la civilización, muchos han hecho hincapié en este

punto: existe una diferencia irreductible entre el mundo y nuestra experiencia de él.

Como seres humanos, nosotros no actuamos directamente en el mundo. Cada uno de

nosotros crea una representación del mundo en que vivimos, es decir, un mapa o un modelo que nos sirve para generar nuestra conducta.

En gran medida, nuestra representación el mundo determinará lo que será nuestra

experiencia de él, el modo de percibirlo y las opciones que estarán a nuestra disposición al vivir en el mundo”. (R.Mander y

J.Grinder, 1.980)

2º.- Autonomía funcional:

Este plano cognitivo tiene autonomía funcional. En sentido muy amplio,

esto alude a que en la conducta se dan

ciertas regularidades y formas de determinación

que van mas allá de lo que puede expresarse por cadenas asociativas

lineales y que no pueden expresarse en términos de relaciones probabilísticas

conducta-medio, ni en términos de correlaciones puntuales entre la energía física del mundo y las variaciones de la conducta, ni en términos de procesos neurofisiológicos, influencias socioculturales o intenciones

conscientes utilizadas por las

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personas par dar cuenta de sus conductas.

El mundo es el resultado de nuestra construcción del mismo, más allá de

que pueda tener o no tener una estructura objetiva independiente de nosotros. La Psicología Cognitiva busca estudiar los procesos, estructuras y representaciones que hacen posible esa construcción. El descubrimiento de regularidades en el mundo requiere además, algún tipo de conservación de la información en la memoria.

3º.-Formas de organización

la Psicología Cognitiva presupone la idea de que las funciones del conocimiento

no están determinadas solamente por funciones de “abajo a arriba” sino

también por funciones “de arriba a abajo”.

O sea por procesos que determinan niveles estructurales inferiores desde

otros superiores. Si estos últimos no se tienen en cuenta, no habría Psicología

cognitiva.

Las explicaciones cognitivas de la conducta se realizan, entonces, apelando

a formas de organización del propio sujeto, e su conocimiento o de su actividad,

así como a relaciones entre esos diferentes “niveles de organización”. La conducta no es función puntual del estímulo ambiental (influencia de afuera hacia adentro), sino de la forma de organización de los procesos mentales (influencia desde dentro hacia fuera) o, según cada subparadigma, de estructura, reglas, esquemas, operaciones, etc.

En este contexto podemos entender ahora mejor las entidades mentales a

que apuntaba la primera característica de la Psicología Cognitiva. Tales entidades mentales son entonces formas de organización “interna” necesarias para explicar las regularidades de la conducta, pero no en términos de intercambio puntual de energía con el medio sino en términos de estructuras e intercambios de información con el mismo.

“Allí donde la función lógica interviene activamente altera lo que está dado y

es la causa que aleja de la realidad. Ni siquiera podemos describir el proceso elemental

de la psique sin encontrarnos a cada paso con este factor perturbador, ¿o sería

mejor que dijéramos ayudador?. Tan pronto como la sensación ha entrado en la esfera de la psique, se ve atraida hacia el torbellino de los procesos lógicos. La psique, en gran medida por cuenta propia, altera tanto lo dado como lo presentado. En este proceso hay que distinguir dos cosas: las formas reales a partir de las cuales se efectua este cambio y los prodctos obtenidos del material original, mediante este cambio.

La actividad organizada de la función lógica incorpora todas las sensaciones

y constituye un mundo interior propio, que progresivamente e aparta de la realidad”.

(H.Vaihinger, 1.982)

Las terapias cognitivas suponen un conglomerado de técnicas heterogéneas,

con grandes diferencias entre ellas y que comparten dos denominadores comunes:

a) El interés por la naturaleza y modificación de las cogniciones.

b) La utilización de los procedimientos de la terapia de conducta para

promover el cambio conductal La comunicación verbal desempeña

una importante función en la comunicación y las relaciones con los demás.

“El reforzamiento social consiste en la utilización de una relación interpersonal o

de un gesto tal como una sonrisa, una alabanza, una manifestación de aprobación,

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etc., contingentemente a una conducta objetiva” (Carrillo, 1.983).

La conducta no verbal constituye

un importante soporte instrumental de la terapia por la enorme cantidad de información que transmite. Los terapeutas pueden aprender mucho de los clientes si se sensibilizan a las señales no verbales que estos producen.

El objetivo del Entrenamiento de Habilidades Sociales consiste en adquirir

conductas manifiestas, las cuales pueden ser objeto de diferentes formas de evaluación y entrenamiento. Por una parte se pueden seleccionar

los aspectos moleculares de la conducta, esto es, unidades concretas y discernibles

que corresponden a los niveles siguientes:

1º.- No verbal

2º.- Paralingüístico

3º.- Verbal: contenido del habla

Los entrenamientos de habilidades sociales pueden enfocarse, por otra parte, al

desarrollo de habilidades perceptivas y cognitivas (de escucha, observación y discriminación de señales sociales, anticipación de consecuencias, planificación de estrategias

de actuación, etc” (Gil, 1.983).

En definitiva, los procedimientos de la terapia cognitiva son conductuales,

pero el proceso de cambio es, principalmente,

cognitivo.

Mahoney y Arnkoff, (1.978) mencionan

los siguientes tipos de terapias cognitivas:

�� Terapia racional emotiva (Ellis)

�� Reestructuración cognitivosistemática (Goldfried)

�� Terapia cognitivo-conductual (Beck)

�� Terapia de habilidades de afrontamiento

de estrés (Técnicas de inoculación del estrés).

�� Terapia de solución de problemas (D´Zurilla y Goldfried).

En todos y cada uno de los diferentes tipos de terapia cognitiva, la conducta no

verbal del terapeuta tiene también un gran impacto sobre el ambiente.

El mensaje afectivo depende, en gran medida, de medios de comunicación

no verbal. Los sentimientos y la conducta se expresan a través de todas las partes del cuerpo, del movimiento corporal y de las funciones corporales.

Los problemas en la comunicación están en la base de la mayoría de las dificultades

que presentan las parejas. Para que una comunicación sea efectiva, se necesita

que sus componentes, tanto verbales como no verbales, sean congruentes; es decir, que el mensaje emitido sea único, que los contenidos no verbales apoyen a los verbales.

Además, los mensajes deben de ser emitidos de forma “directa”, esto es, debe de haber

una manifestación clara de las opiniones, sentimientos y deseos. También se requiere

una conformidad entre lo que dice la persona que habla y lo que está pensando en realidad.

Todo ello se complementa con una distribución de la comunicación, de tal manera

que no haya un miembro que monopolice sistemáticamente las conversaciones.

Otro aspecto que muchas veces es olvidado porque se presupone su existencia, es la

capacidad para saber escuchar que debe poseer todo receptor para que el mensaje

sea, de hecho recibido (...) Será, pues, labor del terapeuta, entrenar a la pareja en la utilización de formas más efectivas de comunicación (...)” (Carrasco, Llavona y Carrasco, 1.983)

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En la terapia cognitiva es básico el establecimiento de una relación comunicativa directa, fluida y personal entre terapeuta y paciente, donde la comunicación no verbal representa un aspecto sumamente importante.

“Lo que es realmente esencial es la habilidad para combinar información lingüística

e información no lingüística, de tal forma que se pueda interpretar el lenguaje a

diferentes niveles, o bien literalmente, o bien haciendo referencia al contexto y a las

implicaciones pragmáticas. (William Cohen, 1.983)

Las cinco dimensiones de la conducta no verbal con influencia importante

en la comunicación son según Cormier, (1.996):

1º.-Las kinesias o movimientos

corporales: incluyen los gestos, movimientos del cuerpo, expresiones faciales,

movimientos oculares y las posturas.

También las características físicas como son la fisonomía, altura, peso y aspecto general.

“Sin duda alguna, la epifanía del hombre es su cuerpo. Antes de presuponer

nada, antes de cualificar o encasillar sus contingencias, antes incluso de que ese

cuerpo sea de muchas maneras cuerpo “no como objeto, sino como un vehículo de estar

en el mundo, (Bernard), el hombre aún

desde su debilidad de niño recién nacido, se apoya en el cuerpo, se hace cuerpo desmedido y comienza su diálogo consigo mismo y con el mundo que él descubre o que se descubre a él como interlocutor válido. “No solo los cuerpos ajenos, sino el propio cuerpo del sujeto que reflexiona sobre la corporeidad y trata de atenerse a ella como el único dato fiable, al ser percibido, viene ya

filtrado por la corporeidad misma...” (Cencillo).

(Santiago Coca Fenandez, 1.987)

“Trower y cols (1.988) enumeran una serie de comportamientos que deberán

cumplir las personas adecuadas socialmente.

Entre ellos se encuentran el mostrarse cálido, asertivo, con variación expresiva en

la cara, voz y postura, mirando frecuentemente a su interlocutor y gustándole intervenir en las conversaciones, donde manifestará comentarios espontáneos e interesantes y será recompensado por los otros” (Trower

y cols., en Carrasco, 1.983)

2º.-Los factores paralingüisticos:

señales vocales no verbales, es decir la forma del mensaje. El paralenguaje incluye las características de la voz (estudiadas por la prosódica), las vocalizaciones, los silencios y los errores discursivos.

“Los conceptos cotidianos varían a lo largo de un continuo que va de lo concreto

a lo abstracto. También es posible discernir continuos similares que van de lo simple

a lo complejo y de lo no verbal a lo verbal”

(William Cohen, 1.983)

3º.-Las proxemias o uso que el

individuo hace de su microespacio personal.

Distancias y contactos entre paciente

y terapeuta.

“Los animales también reaccionan al

espacio, y en forma predecible para cada

especie. Muchos, por ejemplo, tienen una

distancia de fuga y una distancia crítica. Si

cualquier ser viviente suficientemente amenazador

aparece dentro de esa distancia de

fuga del animal, este huirá. Pero si el animal

se ve acorralado, y la amenaza entra dentro

de la distancia crítica, entonces, atacará. Los

domadores aparentemente manejan a los

leones porque conocen al milímetro la distancia

crítica del animal. El domador atraviesa

ese límite y el leónse le tira, cayendo –

casualmente- sobre la anqueta que les separa.

Al instante el hombre retrocede hasta

estar nuevamente fuera de la distancia crítica.

Y el animal se queda donde está, porque

ya nada le induce a atacar.

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La burbuja de espacio personal de un

ser humano representa el mismo margen de

seguridad. Que un extraño irrumpa en ella, e

inmediatamente surgirá la necesidad de huir

o atacar. Un libro de texto policial reconoce

esto cuando aconseja a los detectives que al

interrogar a un sospechoso se sienten cerca

de el, sin ninguna mesa u obstáculo intermedio,

y se acerque mas a medida que

avanza el interrogatorio.

Pero el grado de proximidad puede

transmitir mensajes muchos mas sutiles que

una amenaza. Hall ha sugerido que expresa

claramente la naturaleza de cualquier encuentro.

De hecho ha confeccionado una

escala hipotética de distancias consideradas

apropiadas en EEUU para cada tipo de relación.

(Flora Davis, 1.978)

4º.-Los factores ambientales: Los

sujetos humanos reaccionamos emocionalmente

dependiendo del entorno en el

que nos encontramos ubicados.

“Marzillier (1.980) ha señalado que,

además de estos ingredientes fundamentales,

la terapia de Ellis, que a menudo hace

uso de agresiones verbales al paciente para

forzar su visión de las cosas, utiliza de modo

mas o menos explícito y no sistemático:

a) La aceptación incondicional del

paciente.

b) Técnicas de inundación por exposición abrupta a situaciones

ansiógenas.

c) Imaginación emotiva para “ponerse” en situaciones de problema.

d) El humor y la vergüenza como emociones para activar al paciente.

e) El rol-playing y practica de conducta. (Marzillier en Avia,

1.983)

5º.-El tiempo: la percepción que

del mismo se tiene y el uso que de él se

hace son de gran importancia en la interacción

paciente-terapeuta. La puntualidad,

el espacio temporal dedicado a cada

una de las sesiones... en definitiva, el factor

tiempo matizara de modo intenso el

fluir comunicativo de ambos.

“Una explicación complementaria al

modelo de déficit de conductas, consiste en

suponer que las conductas inadaptadas se

deben a la creencia o uso erróneo de habilidades

perceptivas y cognitivas, produciéndose

discriminaciones defectuosas, e interpretaciones

incorrectas de las señales sociales”

(Gil, 1.983)

Gran parte de los enfoques teóricos

subrayan la importancia del trabajo

con la comunicación no verbal de los pacientes

y las terapias cognitivas en este

aspecto no son una excepción.

Los terapeutas que utilizan el

Análisis Transaccional (AT) indican la

importancia de esta información suplementaria

a la comunicación estrictamente

verbal del paciente, que posee la facultad

de mantener la comunicación o de contarla.

Los terapeutas centran su atención

en las conductas no verbales de los pacientes,

con el fin de obtener indicadores

de los sentimientos y emociones de estos.

Parsons (1.975), ha descrito cinco

formas de responder a la comunicación

no verbal del cliente en una entrevista y

su forma de utilización en la terapia.

a) Comprobar la congruencia entre

la comunicación no verbal y verbal

del paciente.

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b) Anotar o responder a las discrepancias

entre mensajes verbales, no

verbales o mixtos.

c) Responder o anotar los mensajes

no verbales (interacciones expresivas)

cuando el paciente se mantiene en silencio

y no habla.

d) Centrarse en las comunicaciones

no verbales, para cambiar el contenido

de la entrevista.

e) Advertir los cambios en la comunicación

no verbal del paciente, que

ocurran a lo largo de una entrevista o de

las diferentes sesiones.

De igual forma, es de gran importancia

en el proceso terapéutico, la atención

que el terapeuta ha de poner en el

control de su propia conducta no verbal,

ya que mientras unas conductas pueden

facilitar la relación, otras, por el contrario

pueden deteriorarla.

“El hecho de que el talante interno-

¡es decir, el verdadero!- de una persona

siempre “se abre paso” hasta su entorno, ha

sido confirmado ya en los últimos tiempos

por numerosas investigaciones que se realizaron

sobre los fenómenos del “lenguaje

corporal”. Así sabemos hoy por el análisis

de películas (mediante el uso de la cámara

lenta) que el lenguaje corporal de una persona

expresa a veces lo contrario de lo que

dice la persona. Todos nosotros analizamos

en un plano subconsciente el lenguaje corporal

y el sonido de la voz de otras personas

y “sabemos” con esos frecuentemente la

disposición de los demás hacia nosotros”.

(V.F. Birkenbihl, 1.983)

Los niveles altos o facilitadores de

conductas, pueden contribuir a que el

paciente valore positivamente la empatía

y hasta pueden hacer que perciba al terapeuta

como una persona atractiva

y experta.

Además de utilizar la comunicación

no verbal de forma efectiva, existen

tres aspectos no verbales del terapeuta,

que son importantes:

a) Sensibilidad

Los terapeutas experimentados,

son mas capaces de emitir mensajes no

verbales efectivos (codificar) y son mas

conscientes de los mensajes no verbales

de los pacientes (descodoficar), que los

entrevistadores menos experimentados.

b) Congruencia

Las conductas no verbales del terapeuta,

paralelas a los mensajes verbales,

tienen consecuencias sobre la relación,

particularmente cuando estos mensajes

son mixtos o incongruentes, que

pueden ser mensajes confusos, disminuidores

de la cercanía psicológica que el

paciente siente, así como la percepción de

lo auténticamente genuino del terapeuta.

Hay que aprender a equiparar la

intensidad de las conductas no verbales

con las que muestra el paciente. Los

cambios de tono, volumen, ritmo y énfasis

son especialmente importantes para

equiparar nuestra experiencia al cliente.

c) Sincronía

Que es el grado de armonía entre

las conductas no verbales del paciente y

del terapeuta. En las interacciones terapéuticas,

sobre todo en las interacciones

iniciales, es importante corresponder o

guardar el ritmo de la conductas no verbales

del paciente, porque favorece el

rapport y la empatía. La sincronía no

implica que el terapeuta reproduzca cada

movimiento o sonido del paciente, sino

equiparar la apariencia global no verbal

de ambos.

Además de los ya mencionados. En

la terapia cognitiva (al igual que en el

resto de las terapias) hay ciertos aspectos

no verbales que un buen terapeuta debe

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de tener en cuenta durante el proceso

terapéutico con el paciente, que ya quedan

mencionados anteriormente, pero

que si debemos matizar con énfasis:

-ENERGIA:

Los terapeutas finalizaran la jornada

emocional y físicamente fatigados.

Los terapeutas pasivos y poco enérgicos

no inspiraran mucha confianza y seguridad

a los pacientes. El dinamismo y la

intensidad inspiran la seguridad y el esfuerzo

suficientes para que los clientes

colaboren y sean activos durante las sesiones.

-OBJETVIDAD EMOCIONAL:

La relación terapéutica tiene el

poder de invocar una intensidad emocional

fuerte, a menudo experimentada tanto

por el terapeuta como por el cliente.

Los terapeutas necesitan implicarse en la

relación. Sin embargo sí el terapeuta se

implica demasiado, puede asustar al

cliente o puede peder toda su objetividad.

-EMPATÍA:

La empatía ayuda a conseguir el

rapport y a obtener información de los

clientes mostrándoles comprensión, o

atención, acordando que el terapeuta y el

cliente están trabajando “desde el mismo

lado”. Además del uso de mensajes verbales

seleccionados, la empatía se transmite

mediante conductas no verbales;

como el contacto directo con la mirada,

una posición directa, ofreciendo la cara al

paciente y mostrándose con los

brazos abiertos hacia el paciente.

-GENUINIDAD

Genuinidad implica ser uno mismo

y contribuye a establecer una relación

terapéutica efectiva reduciendo la distancia

emocional y ayudando al paciente a

identificarse con el terapeuta.

“Un gato que tiene el concepto de

perro no solo puede discriminar a los perros

de los no-perros, sino que también puede

experimentar miedo y responder con la huida.

El hombre que ha aprendido el concepto

de perro puede, además, dar una variedad de

respuestas verbales”. (Guillian Cohen

1.983)

La genuinidad se transmite mediante

el uso apropiado de conductas no

verbales que ejecute el terapeuta discretamente;

conductas tales como contacto

ocular, sonrisa y disposición frontal al

sentarse.

“Al igual que hay un continuo de tipos

de conceptos, también hay un rango de

comportamientos conceptuales que incluyen

tanto respuestas no verbales como verbales”.

(Guillian Cohen 1.983)

-CONGRUENCIA:

Otro aspecto importante de la genuinidad

es la congruencia, la cual implica

que las palabras, acciones y sentimientos

del terapeuta coincidan, que sean

consistentes. Cuando un terapeuta esta

incomodo, reconoce su sentimiento y no

intenta enmascarar o mostrar comodidad.

Los terapeutas que no son conscientes

de sus sentimientos y discrepancias

entre sus sentimientos, palabras y acciones

pueden emitir mensajes incongruentes.

“Cuando adquirimos un concepto no

solo aprendemos a reconocer y a nombrar

ejemplos, sino que también podemos desarrollar

respuestas emocionales y aprender a

comportarnos apropiadamente frente a los

ejemplos del concepto”. (Guillian Cohen,

1.98)

-ESPONTANEIDAD

El último componente de la genuinidad

a tener en cuenta es la espontanei-

11 -

dad o capacidad para expresarse a sí

mismo con naturalidad. Implica tacto sin

deliberar sobre todo lo que se diga o se

haga, pero no implica que el terapeuta

deba verbalizar cualquier pensamiento o

sentimiento al paciente, en especial los

sentimientos negativos.

-PROTECCIÓN Y CERCANÍA:

El hombre necesita de otros para su

supervivencia en el plano físico.. En el plano

psicológico el hombre necesita contacto

al igual que en el plano fisiológico necesita

comer y beber. El sentido de relación con el

grupo es tan natural al hombre como lo es

su sentido de relación con cualquiera de sus

impulsos de supervivencia fisiológica. Ciertamente,

este sentido de identificación es

probablemente el impulso psicológica de

supervivencia más primario”. (Perls, F,

1.982)

El esforzarse por parte del terapeuta

para que en cliente viva un ambiente

de protección y cercanía a lo largo

de la sesión terapéutica le será necesario.

Las sensaciones de protección y

cercanía conforman matices comunicativos

fundamentales para el buen desarrollo

de las interacciones entre teraputa y

paciente que pueden ser transmitidos

utilizando conductas no verbales tales

como el tono de voz, contacto ocular, expresiones

faciales, gestos y contacto físico.

-ATRACCIÓN:

Los pacientes infieren atracción a

través de la aparente amabilidad simpatía

y similitud del terapeuta con el paciente.

El terapeuta que es percibido como

atractivo por sus pacientes, dispone

de un recurso de poder referencial importante.

“Vi como alguien se reía de lo que

en otro tiempo fue un elemento que acompañaba

a la “gracia” o a la “belleza” de una

persona. Y el mismo protagonista, pasado

ya el tiempo, lo calificó de hortera. Lo que

ra elegante, o bello, con el tiempo se transformó

en feo, poco estético. Aquel hombre

al mirar su fotografía no podía por menos

que sentirse extraño. Apoyado sobre la barandilla

de un puente en la década de los

setenta se le veía sonreír en una fotografía

con una melena larga unos pantalones

campana, algo cortos, que quitaban el hipo.

Sin embargo. Por aquel tiempo todo era

normal, era la moda. Ahora no resultaba un

elemento tan actual, y a no ser que se impusiera

de nuevo aquello se calificaría como

de antiguo, trasnochado y pasado...

El concepto de belleza o de fealdad,

la gracia o la torpeza de las personas igual

que su indumentaria, vienen condicionados0,

según los estudiosos, por elementos

sociales y culturales, que muchas veces no

tienen nada que ver con lo biológico o heredado.

La belleza que portamos en nuestro

rostro, en nuestro modo de llevar el cuerpo,

en los movimientos, son conceptos que

hacen referencia a lo social y cultural” (José

Francisco Gonzalez, 1.998)

Los efectos de la atracción son mayores cuando esta es mutua. La atracción

incluye las dimensiones físicas e interpersonales.

El atractivo físico tiene mayor importancia en la fase inicial de la

terapia. Las destrezas, la competencia y las manifestaciones conductuales de la

pericia parecen superar los efectos del atractivo físico en las sesiones siguientes de la terapia. Sin embargo, el atractivo físico no sirve como sustituto de las destrezas técnicas o las habilidades sociales.

Las conductas no verbales que contribuyen a la atracción son el contacto ocular, la orientación del cuerpo de cara al paciente, disposición frontal del cuerpo, sonreír y asentir con la cabeza.

- 12 -

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Ed. Cuatro Vientos

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1.983.

-

MENTIRAS

Centro de Bachillerato

Tecnológico,

industrial y de

servicios No.

103

“LA VERDAD DE LAS MENTIRAS”

Por: Luis Roberto Hernández

González.

Cd, Madero, Tamaulipas, México

Junio, 2009.

Ded ic ator ia s.

Primeramente me encantaría dedicar esta tesis a quien sin su apoyo esto no

sería una realidad, hablo de ti Dios que me diste la oportunidad de vivir para

concluir este reto y porque eres tu quien me ha regalado una familia

maravillosa. Eres tu quien me brindaste el estambre para tejer este trabajo.

Con gran cariño y respeto dedico el presente trabajo de investigación a mi

abuelo Domingo Hernández Méndez, por su fortaleza para enfrentar

momentos difíciles, y por el amor y la alegría que proporciona a la familia. Su

apoyo y compañía me brindan una gran.

También quisiera incluir en esta dedicatoria a Ithzel Nazyibi Mitzy Posada

Velázquez, quien me enseño a darle un significa especial a la vida y me brindó

una enorme inspiración para seguir adelante. Como olvidar sus consejos, sus

regaños y los momentos maravillosos que me ha regalado.

Por último, pero para nada menos importante, dedico con mucho cariño este

esfuerzo a Laura Daniela Rivera Hernández, quien en poco tiempo se ha

convertido en una persona muy importante para mí. Poco a poco he ido

descubriendo lo maravillosa que es. Sus misterios son fantásticos y

sinceramente me encanta su forma de ser.

Ag rad ecimi ento s.

Agradezco a mi familia por el apoyo que me brindaron para la realización del

presente trabajo y sobre todo por depositar su confianza en mí. Especialmente

a mis padres Roberto Hernández y Angélica González y mi abuela Martina

Hernández. También quiero agradecer a mi hermano Jonathan, por respetar

mi trabajo y darme el espacio que requería.

Me gustaría agradecer al profesor Ursino Cervantes, quien me asesoro en este

camino, desde el principio hasta el final, gracias por su tiempo y dedicación,

por sus consejos y sugerencias, lo cual permitió ampliar mis conocimientos y

estar más cerca de mis metas profesionales.

Gracias a mis amigos y compañeros por sus intercambios de ideas y sus

opiniones, siempre me fueron útiles para mejorar y proporcionarle mejor

forma a este trabajo.

Las gracias les doy a el salón del 6 ° “A” por su los momentos llenos de alegría

y satisfacción que me han brindado estos 6 semestres.

Irvin, Pedro y Jonathan, gracias por su amistad, por sus consejos, los

momentos de diversión, su apoyo incondicional. De igual manera agradezco a

Misael, Luis Ángel, Julio, Martín, José Luis, Héctor, Carlos, Rafael, Francisco,

Bello, Erick, Reyes y Christian por haber compartido parte de su tiempo

conmigo.

Como pasar por alto a Alí, Stephania, Gabriela, Elisa, Andrea, Cassandra,

Estefanía, Tania, Susana, Tania Judith, Tiaré, Martha, Samantha, Cristy, Julia

y Abigail por la alegría que me han traspasado.

Mariel, muchas gracias, eres una amiga muy importante para mí, y aunque te

vayas lejos no te olvidare. Los momentos alegres se le agradecen.

Alma Cristina, te brindo un especial agradecimiento por haberme dado el

último impulso para finalizar la tesis y por apoyarme en esas situaciones

complicadas.

Sergio, Alan, Casanova, Jair y José Luis Medellín, gracias por la convivencia

y los conocimientos que me brindaron.

Para finalizar quisiera dar las gracias a todos y cada uno de los maestros que

he conocido a lo largo del bachillerato, porque de una u otra manera he

aprendido de ellos.

Índice.

Página.

Introducción

Capitulo I.- El contexto de investigación. 1

Planteamiento del problema 2

Delimitación del problema 7

Magnitud del problema 7

Objetivos 8

Justificación. 8

Antecedentes. 9

Capítulo II.- Fundamentación. 10

Conceptualización. 11

Historia del desarrollo del conocimiento de la mentira. 14

Normatividad. 20

Marco teórico. 29

Tipos de mentiras y mentirosos 29

Mitomanía. 33

Mitómano. 34

Técnicas de detección de mentirosos 35

Teorías relacionadas con la mentira. 43

Marco de referencia. 44

El derecho de mentir. 44

La mentira en los seres vivos. 45

La mentira desde el punto de vista moral. 45

Mentiras relacionadas con los sentimientos y los

pensamientos

45

Importancia de las mentiras. 46

Causas de las mentiras. 48

Consecuencias de las mentiras. 50

Desarrollo de la mentira a lo largo de la vida. 52

La mentira en la niñez 53

Tratamiento de la mentira en la niñez. 55

Formas de las mentiras 55

Características y comportamiento de los mentirosos. 56

La mentira como trastorno psicológico 57

Comportamiento del mentiroso fantasioso. 57

Mentiras piadosas. 58

Prevención de la mentira. 58

Tratamiento de la mentira. 59

Mundo sin mentiras. 59

Capítulo III.- Metodología. 60

Hipótesis. 61

Variables 62

Definición nominal o conceptual 62

Definición operacional 63

Tipo de estudio. 64

Sujetos, unidad de análisis, muestra. 66

Materiales y procedimientos. 68

Capítulo IV.- Resultados. 69

Resumen de resultados. 70

Tipos de análisis. 72

Procesamiento de datos. 74

Graficas. 74

Metatextos. 77

Apartados 92

Conclusiones. 93

Sugerencias. 95

Anexos 96

Bibliografía. 102

Introducción.

El documento trata sobre un fenómeno que nos afecta o nos beneficia a todos:

la mentira.

El estudio se comenzó como resultado de un trabajo escolar, sin embargo con

el transcurso y el avance del mismo, esta razón pasó a ser secundaria, pues la

conclusión y elaboración de esta investigación se convirtió en un reto

personal.

La organización del trabajo son cuatro capítulos, además de una sección de

apartados.

El capítulo I es la puerta de entrada al conocimiento del tema de la mentira.

Se plantean las bases de la investigación, así como sus objetivos y alcances.

En el capítulo II se localizan los fundamentos teóricos, jurídicos y

conceptuales que están involucrados en lo que concierne al fenómeno de la

mentira.

En el capítulo III, se encuentra planteada la hipótesis del problema con sus

respectivas variables. También se encuentra la manera en que se fue

selecciona la muestra de análisis y los materiales empleados en la recolección

de datos.

El capítulo IV trato sobre los resultados, en el se encuentran el procesamiento

de los datos recolectados.

En los apartados se encuentra la conclusión respecto a ciertos aspectos, así

como las sugerencias en relación al tema de la mentira. se pueden observar

los anexos, los cuales incluyen, entre otras cosas, el instrumento empleado

para la recolección de datos.

La información contenida en el presente documento es muy interesante y de

gran utilidad; la construcción de este trabajo fue cuidadosa y planeada, con la

finalidad de brindar al lector los mejores resultados, y poder satisfacer su

búsqueda de conocimientos.

Las limitaciones a las que se enfrento la realización de esta investigación

fueron principalmente dos: el tiempo, pues la mentira es un tema muy amplio

en su estudio, y los recursos económicos. Ambos en conjunto, fueron un

obstáculo para poder estudiar una muestra de mayor tamaño.

A quien realice investigaciones sobre la mentira, le recomendaría analizar una

muestra de mayor tamaño, para de esta forma obtener una diversidad más

grande de respuestas que nutrirán su trabajo. Otro consejo seria, hablar con

expertos en el tema, como pueden ser psicólogos, filósofos o médicos

encargados del estudio del cerebro.

Les recomiendo leer toda la investigación, pues el perderse de un poco, es

privarse de la libertad de aprender sobre la mentira y sus secretos.

CAPÍTULO I

El contexto de la investigación.

Planteamiento del problema.

¿Por qué mentimos?

¿Para qué mentimos?

¿Cómo, cuando y donde aprendemos a mentir?

¿Podemos mentirnos a nosotros mismos?

¿Cuáles son las principales consecuencias de las mentiras?

La mayoría de las personas mienten por ser la mentira un recurso fácil y

barato de utilizar, muchas veces no la planean, sino simplemente surge en el

momento, otras más están muy bien pensadas, tanto que pareciera que son

realidad. Por otra parte, aunque pareciera increíble existen personas que

mienten por placer, es decir, disfrutan de decir mentiras y de provocar

sufrimiento ajeno. Algunas de las principales razones que nos conducen al

uso de mentiras son: cuando buscamos soluciones fáciles y rápidas porque no

queremos afrontar cierto problema, cuando sabemos una verdad que es muy

dolorosa y no deseamos dañar a la persona porque es alguien a quien

apreciamos mucho o porque creemos que no debe enterarse.

Existen muchos fines con los que es empleada la mentira, podría emplearse

para ayudar a alguien o en su caso contrario perjudicarlo. También la mentira

sirve para crearnos ambientes de fantasía, con la finalidad de sentirnos bien.

La mentira es empleada para obtener ciertos beneficios o lograr ciertos

objetivos, muchas veces sin importar cuales puedan ser las consecuencias que

esta traiga consigo.

Es necesario dejar en claro que el por qué mentimos es la causa que origina la

mentira, mientras el para qué es la finalidad o el objetivo que se desea

alcanzar al mentir.

Tal vez te has preguntado en qué momento la mentira se convirtió en parte de

tu vida, sin embargo esta respuesta es difícil poder obtenerla. “Parece que

desde que nacemos y nos comenzamos a relacionar con los demás

comenzamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en los demás

nuestra conducta.” (Delgado, Juan, 2006). Quien recuerda su primer

mentira, quizá podrías decir que si la recuerdas, pero estas completamente

seguro de que esa fue tu primer mentira; y si fuera de esta manera, que te hizo

decirla.

Es importante mencionar, que no podemos mentirnos a nosotros mismo,

pues nuestra conciencia es fuerte y siempre que mentimos, estamos

conscientes de que lo estamos haciendo, siempre y cuando estemos

perfectamente de nuestras facultades mentales.

Las mentiras tienen ya sea a corto o largo plazo sus consecuencias; pues de

alguna la verdad siempre sale a relucir y termina por tirar la mentira a la

basura.

Descubrir que alguien nos ha mentido, es doloroso, pero lo es aun mas

cuando confiábamos plenamente en esa persona; esto podría generar tristeza

en la victima o inclusive ganas de vengarse. Es de esta forma como podría

iniciarse el ciclo de la mentira, y al hablar de un ciclo es que no tiene fin

mientras este se cumpla.

Las mentiras son destructivas, suelen decirse empleando el pretexto de

ocultar una verdad dolorosa, pero “una mentira es como una bola de nieve;

cuanto más rueda, más grande se vuelve”. (LUTERO, Martín, 1483-1546). Es

necesario preguntarse a ¿A quién daña la mentira? “La mentira puede hacer

daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al

mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de

confianza y carente de crédito.” (DELGADO, Juan, 2006, 2)

Construcción del objeto de estudio.

Mentir se ha convertido en la actualidad como el pan de cada día; mas común

que las estrellas en el espacio exterior.

“La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad

que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos

llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin

embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno

psicológico considerable.” (DELGADO, 2006, 1).

Las mentiras son el reflejo de la perdida de los valores, principalmente la

honestidad, valor que podría dejar de existir.

Aunque tal vez pareciera algo infundado o disparatado, las mentiras son un

enorme problema, del cual ningún ser humano está exento a sufrir.

El problema de las mentiras se manifiesta de muchas maneras, lo que lo hace

hasta cierto punto difícil de tratar y erradicar.

La mente de cada individuo es un mundo totalmente diferente, de aquí surge

la dificultad de poder precisar la manera en como ocurre el problema. Cabe

mencionar que influyen muchos aspectos, que van desde la formación de cada

persona, hasta las experiencias que hayan vivido estas durante su niñez. La

mentira forma parte indisoluble del ser humano. Cuando nos maquillamos o

fingimos ciertas actitudes lo estamos haciendo” (LIVINGSTONE, David).

De no resolver este problema, las sociedades futuras, podrían encontrarse en

al total perdición, sin ningún valor y sin el conocimiento de la importancia de

la verdad. Se podría convertir el mundo en un mundo sin escrúpulos, sin

sentimientos, en el que a nadie le importara que siente el otro; y en donde

nadie se preocupara por nadie. ¿Te lo puedes imaginar?

Todos los seres humanos estamos involucrados en este problema, desde los

niños de menor edad hasta las personas con más vida recorrida; esto es

porque de una u otra forma mentimos y eso nos lleva a formar parte del ciclo

de las mentiras. “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido,

porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de

esta primera.” (POPE, Alexander, 1688-1744).

La realidad en sí, está relacionada con las mentiras, pues entre mas mentiras

existan, menos realidad habrá, es sencillo, entre mas mentiras, la realidad se

convertirá en falsedad, que por lo tanto no será real.

Probablemente las mentiras han existido desde siempre, y de no ser así,

¿Cuándo surgieron? ¿Quién nos enseño a mentir? ¿Aprendemos a mentir o

nacimos mintiendo?

Las mentiras suelen tener algo de verdad, por más extraño que esto parezca; y

explicar la verdad de las mentiras suele ser algo hasta cierto punto

incongruente. "Sólo la literatura dispone de las técnicas y poderes para

destilar ese delicado elíxir de la vida: la verdad escondida en el corazón de

las mentiras humanas", postula Mario Vargas Llosa (1990)

¿Qué sentimos al mentir? La respuesta a esta pregunta es totalmente

subjetiva, depende de cada persona; algunos pueden sentir culpa, otros

temores, y aunque es difícil de creer existen seres humanos que sienten placer

al mentir. La mentira es en determinadas situaciones, usada para impresionar

a otras personas.

Quizá hemos sido víctimas de mentiras, de engaños, pero también nosotros

muy sin lugar a dudas hemos mentido. ¿Quién será la persona que nunca

haya mentido? ¿Dónde puedo encontrarla? ¿Se puede evitar mentir?

La sociedad de hoy es la sociedad de las mentiras, de hecho sería bueno

cuestionarse acerca de que si aún existen las verdades, y si existieran cuáles

son.

¿Dónde está la honestidad? Tristemente en la actualidad ya es difícil poder

creer las cosas, pues es más común en las personas mentir que decir la

verdad. Esto nos lleva a la pregunta lógica, de ¿Qué es la verdad? En términos

sencillos podríamos definir la verdad como la “cualidad o característica de

una declaración o sea un entendimiento” (GRAY, Phillip.)

Muchas veces mentimos y creemos que es correcto hacerlo, pero ¿Cómo

saberlo? ¿A dónde nos llevan las mentiras? ¿Ayuda a las personas mentir?

¿Existirán las mentiras piadosas?

Existen gran cantidad de formas de mentir, muchas justificaciones para

hacerlo, diferente sentido de usarse.

La verdad no podemos diferenciar fácilmente la mentira de la verdad, la

verdad no podemos explicar el origen exacto de las mentiras, la verdad es que

cada mentira cubre una verdad. “Nunca entenderás verdaderamente a una

persona hasta que entiendas sus mentiras.” (ORIHUELA, José, 1994)

Siempre debemos recordar que “Al decir o manifestar algo distinto de lo que

se sabe, se cree o se piensa, inducir a error, faltar a la verdad, decir algo de

una manera engañosa para que no parezca falso, crear alguna ilusión o

falsa impresión, distraer a alguien para que no se dé cuenta de una

realidad, falsear la calma, obtener la voluntad de alguien mediante

falsedades, la infidelidad sentimental, hacer caer a alguien en la

equivocación o falta de acierto” (DONOSO, Pedro, 2001,) estamos

incurriendo en una forma de mentir.

Delimitación del problema.

Esta no es una investigación de tipo histórico, es decir no se relaciona con el

proceso evolutivo de las mentiras a lo largo del tiempo ni se tratara de

descubrir el tiempo en que estas surgieron. Tampoco hablará acerca de las

reacciones que ocurren dentro de nuestro cuerpo al mentir; no se presentarán

testimonios de personas que hayan sido víctimas de mentiras. Por el contrario

en este trabajo de investigación, se definirá el concepto de mentira, se hablará

sobre de los principales factores que nos conducen a mentir, se explicarán las

consecuencias más comunes que traen consigo las mentiras y algunas

curiosidades relacionadas con estas.

Magnitud del problema.

La magnitud del problema se puede resumir en la siguiente frase: “Mentir es

como los catarros, los padece todo el mundo”. (HIERRO, Miguel, 2004).

De una u otra forma afecta a todos las personas. Los niños mienten muchas

veces por protegerse o evitarse un regaño de sus padres, pero lo hacen de una

manera inocente. Los adolescentes1 son los más mentirosos. Es en esta etapa

de la vida en que las mentiras se vuelven algo tan normal. Las utilizan en la

mayoría de las ocasiones para quedar bien o aparentar ser algo que no son;

también las usan por que quieren ser aceptados en un determinado grupo

social. Los adultos no mienten tanto, pero las mentiras que dicen están muy

bien planeadas, organizadas y aunque saben que pueden causar mucho daño

las dicen. Son las mentiras de los adultos las que se tiene indicios causan

mayores secuelas. Además de que si un adulto miente, está motivando de

manera indirecta a que su hijo lo haga en un futuro.

Objetivos.

Los objetivos de la presente investigación son los siguientes:

· Definir el concepto de mentira.

· Identificar cuáles son los principales factores que nos conducen a mentir.

· Explicar si es posible mentirnos a nosotros mismo.

· Analizar y describir las principales consecuencias que causan las mentiras

en las personas; tanto victima como victimario.

· Analizar el impacto de las mentiras en la sociedad.

Justificación.

Con esta investigación se trata de explicar los factores y las causas que están

relacionadas en el momento en que decimos una mentira, además se hablará

1 La organización Mundial de la Salud define que la adolescencia está comprendida entre los

10 y los 19 años de edad

sobre las consecuencias que estas traen consigo, con el propósito de hacer

conciencia en las personas de lo malo que es mentir.

Se aportarán conocimientos teóricos relacionados con el tema y algunas ideas

de autores que han abordado este tema desde el punto de vista psicológico.

Este trabajo está destinado a los adolescentes, sin embargo puede ser leído

por cualquier clase de lector, pues se empleará un vocabulario sencillo de

entender. Se busca elaborar una investigación que sirva para crear y reforzar

en los adolescentes el valor de la honestidad y la importancia de la verdad.

Antecedentes.

Las mentiras.

Hugo Dvoskin en 2009 realizó un estudio acerca de cuáles son las causas más

comunes que nos conducen a la mentira; esto con el objetivo de aprender

sobre las raíces principales de las mentiras. Su fundamento teórico son la

conducta y la psicología de las personas que recurren a mentir. La hipótesis de

partida se basa en que el desarrollo de una persona puede ser determinante

en su postura en torno al mentir o no. Existen ciertas variables como los

estados de ánimo, las emociones y las circunstancias por las que atraviesan las

personas en el momento en que mienten; otro aspecto no menos importante

es la educación, la cual es diferente en cada individuo, así como la autoestima

que desempeña una labor importante. Se han realizado estudios de tipo

psicológicos a personas cuyo pan de cada día y la razón de ser son las

mentiras; además se cuenta con información proporcionada por personas que

han sido afectadas por mentiras, o que en su defecto han sido ellos quienes

han mentido; se ha recabado la información gracias a la ayuda de psicólogos y

a la aplicación de encuestas aplicadas por parte del equipo de investigación.

Los resultados revelan que las personas con mayor tendencia a mentir son

aquellas que tuvieron problemas en su infancia y que cuentan con una baja

autoestima. La conclusión de la investigación es que desarrollo emocional y

cultural de cada persona son determinantes en la postura que esta adoptara

frente a decir la verdad o no.

CAPÍTULO II

Fundamentación.

Conceptualización.

Mentir. (Del lat. mentīri).

1. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.2

2. Fingir, aparentar. El vendaval mentía el graznido del cuervo. (Ídem).

3. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto. (Ídem).

Mentira. (Del lat. mendacium)

Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que

es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la

realidad en forma parcial o total.

2 Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en

http://www.rae.es/rae.html

Falta a la verdad con intención de engañar. Se distingue del error en que falta

esa intención. El error se opone a la verdad; la mentira, a la veracidad. La

mentira en acción se llama hipocresía.3

Por su parte, Whiten y Byrne (1988) definen como comportamiento engañoso

(mentira) aquel “acto del repertorio de conducta normal de un individuo,

usado con baja frecuencia y en contextos diferentes a los que se usa de forma

habitual. De este modo, es probable que otro individuo familiar mal

interprete la conducta de forma que el actor tiene ventaja”.4

Mitomanía. (Del francés mythomane).

“La palabra mitomanía tiene dos componentes: manía, que es la

preocupación caprichosa por un tema o situación determinada, y mito, que

es un relato donde hay partes de una realidad histórica y otras de leyenda”

(Escobedo, Sergio)5

De forma específica, la mitomanía es una conducta o comportamiento

morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o

sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se

cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo. (Ídem)

Se define mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir

patológica y continuamente falseando la realidad y haciéndola más

soportable. (Julia, 2009)

Mitómano. (Del francés mythomane).

3 Glosario net, 2006, http://www.glosario.net/

4 Citado en ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs84.pdf por Hernández, Estefanía,

2000. Tesis ubicada en DIALNET.

5 Citado en http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=2304 por Mejía,

Rafael.

1. Perteneciente o relativo a la mitomanía. Conducta mitómana. 6

2. Dicho de una persona: Dada a la mitomanía. (Ídem).

Calumnia. (Del lat. calumnĭa).

1. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. (Ídem).

2. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad. (Ídem).

Difamar. (Del lat. diffamāre).

1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su

buena opinión y fama.7

2. Poner algo en bajo concepto y estima. (Ídem).

Injurias. (Del lat. iniurĭa).

1. Agravio, insulto de obra o de palabra. (Ídem).

2. Hecho o dicho contra razón y justicia. (Ídem).

3. Delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad

en menoscabo de su fama o estimación. (Ídem)

Verdad. (Del lat. verĭtas, -ātis).

1. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. (Ídem).

6 Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en

http://www.rae.es/rae.html

7 Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en

http://www.rae.es/rae.html

2. En filosofía la verdad es un juicio o proposición que no se puede negar

racionalmente. (PASTOR, Carlos, 2007)

Mentiras piadosas

Se definen como una falsa afirmación expresada con intención benevolente.

Este tipo de mentiras, puede tener como objetivo el tratar de hacer más

digerible una verdad tratando de causar el menor daño posible, y suele ser

utilizada simplemente para evitar fricciones innecesarias, secuelas o actitudes

que pueden ser desagradables para alguien. (Diario El liberal, 2009).

Historia del desarrollo del conocimiento de la

mentira.

Cuesta creer que la mentira tenga una historia. ¿Quién se atrevería a contar la

historia de la mentira? ¿Y quién la propondría como una historia verdadera?

Pues suponiendo que la mentira tenga una historia, aún se debería poder

contarla sin mentir. Y sin ceder demasiado fácilmente a un esquema

convencional y dialéctico que hiciera participar a la historia del error, como

historia y trabajo de lo negativo, en el proceso de la verdad, en la verificación

de la verdad referida al saber absoluto. Si hay una historia de la mentira, es

decir del falso testimonio, y si apunta a alguna radicalidad del mal que

llamamos mentira o perjurio, ella no sería reapropiable por una historia del

error o de la verdad. Por otro parte, si según parece, la mentira supone la

invención deliberada de una ficción, no por eso toda ficción o toda fábula

vienen a ser una mentira; y tampoco la literatura. Se pueden imaginar mil

historias ficticias de la mentira, mil discursos inventivos destinados al

simulacro, a la fábula y a la producción de formas nuevas sobre la mentira, y

que no por eso sean historias mentirosas, es decir, si nos guiamos por el

concepto clásico y dominante de mentira, historias que no sean perjurios o

falsos testimonios.Aún siendo un elemento recurrente de la acción social, la

mentira siempre ha sido concebida como un peligro, y es así porque atenta

sobre todo contra la confianza.8

Desde las sociedades más antiguas hasta el pensamiento moderno, han

existido discursos hegemónicos de carácter moral que la prohíben o limitan,

teniendo como tarea alimentar un sentido particular de justicia y la seguridad

ontológica entre los hombres. Sin embargo, ninguno ha sido realmente

eficiente y todos los individuos siguen haciendo uso de ella. Por lo mismo,

construir una explicación sociológica que de luz sobre las razones por las que

este comportamiento se presenta, resulta de gran importancia.

En la mitología griega encontramos un sin fin de pasajes en los que la mentira

o el engaño intervienen para definir el destino de los dioses, los hombres y la

naturaleza: así fue como Zeus. Los griegos poseían un dios de la mentira

llamado Hermes, aunque no existe ninguna palabra en su lengua que

signifique exclusivamente mentir o mentira, sino que comparte su significado

con equivocarse (pseudesthai) o equivocación (pseudos).

Con la llegada del pensamiento lógico que caracterizó el surgimiento de la

filosofía y de la conciencia individual, las reflexiones que se generaron

alrededor de la mentira cambiaron de sentido: ya no se hablaba de la palabra

profana como transgresora del orden cósmico, sino de la palabra como

“herramienta” de intervención en el mundo y como vehículo del

conocimiento.

8 Uno podría pensar que la mentira atenta contra la verdad, y esto es cierto. Sin

embargo, verdad y mentira se mueven en planos diferentes y éste es quizás el

error más frecuente en su tratamiento. La verdad se inserta en un nivel

epistemológico u ontológico y la mentira en uno deóntico, es decir, la primera

tiene que ver con la adecuación de un enunciado y la realidad, o bien con el

estado de las cosas, mientras que la segunda con la intencionalidad del actor.

Platón (427-347 a.C.) es el primer filósofo antiguo en hacer hincapié en la

distinción moral entre mentir y equivocarse, considerando inferior a aquel

que mentía (Sommer, 1995). Planteó con grandes dudas en el Hipias menor

que tanto el mentiroso como el que se apega a la verdad son el mismo tipo de

hombre, y llegó incluso a sostener que son mejores aquellos que engañan y

son injustos de forma consciente que aquellos que lo hacen

involuntariamente. Sin embargo fue hasta el Crátilo, la República y las Leyes,

en que se elogió, abierta y radicalmente, a la verdad.

Asimismo, en la Metafísica y en la Ética Nicomáquea, Aristóteles asentó la

importancia de la verdad como rectora de la acción pública y privada,

defendiendo la certeza en todos los planos: lógico, histórico y ético.

Para Platón y Aristóteles el problema de la verdad resultó fundamental, y

aunque no hicieron una revisión extensa sobre la mentira, los límites que sus

discursos establecieron la restringieron al ámbito de los vicios y de lo opuesto

al bien de la verdad que, para ellos, debía ser buscada y defendida en toda

circunstancia.

Cicerón, hablando de los dones de la amistad, señaló que la verdad llegaba

incluso a ser molesta, ya que el odio nacía de ella; así mismo, en el siglo II de

nuestra Era, Sexto Empírico reconoció el poder que la mentira tiene sobre

nuestros espíritus, pues sostuvo que es siempre menos severa que la verdad.

Ejemplos de estos límites podemos encontrarlos en las llamadas mentiras

piadosas. La discusión se abrió también al ámbito de las fábulas, el arte y la

poesía, pues se distinguían porque la invención se encarnaba en ellas; eran

pura simulación, creación de la imaginación humana que ocultaba siempre

algo. Sin embargo, se reconoció que si bien eran producto de la fantasía,

buscaban conducir a los hombres sensatos a buscar las verdades que se

ocultaban tras sus ropajes.

Una vez que se reconoció el valor de la verdad, la complejidad de la acción

política y las debilidades del correcto manejo de la acción individual, un

nuevo nivel de discusión entró en juego: el de establecer los distintos grados

de vicio que implicaba cada tipo de mentira. Así se inició un debate abierto

sobre la acción mendaz, y fue el teólogo y filósofo medieval San Agustín de

Hipona quien, en el año 420 d.C., desarrolla el tema de la mentira en su

escrito De mendacio (Sobre la mentira), en el cual escribió que toda mentira

es un pecado. Él estaba en contra de la definición de mentira entendida como

decir lo contrario de lo que uno piensa, ya que así no puede distinguirse una

mentira de un discurso culto basado en “el decir de otro modo”. Para él solo

existe mentira cuando “el decir de otro modo” se acompaña de la intención de

engañar. En su obra De mendacio expone esta idea:

“De este modo puede decirse que quien anuncia como verdadero algo que es

falso, mas creyendo que es verdad, es alguien equivocado o precipitado; pero no se

le puede llamar mentiroso, pues al hablar no tuvo ninguna segunda intención y no

pretendió engañar, ya que se engaña solo a sí mismo. La culpa del mentiroso, en

cambio, consiste en la intención de engañar al manifestar sus pensamientos.”

(Citado en Sommer, 1995).

El tratamiento que dio San Agustín a la mentira muestra que la acción

mendaz esconde un peligro significativo para los hombres y la sociedad, por lo

que resulta necesario construir discursos que la prohíban o limiten.

En el siglo XI d.C., Santo Tomás de Aquino, a diferencia de San Agustín,

sostuvo que la mentira, lejos de ser un vicio o una predisposición, era en su

totalidad un acto moral y que como tal tenía que ser definido por su objeto y

su fin, que constituyen el propósito de la voluntad. Con esto vuelve a

reconocer que toda mentira es pecaminosa y triplemente infame.

Nicolás Maquiavelo (siglo XVI) decía que de modo excelente y excesivo

encontramos a la mentira en la política. En el capitulo XVIII de su obra El

Príncipe, los gobernantes pueden encontrar su silabario de las ventajas que

les trae el engaño y cómo incumplir sus promesas.

Hacia fines de la Edad Media, el delito de mentir sufrió una modificación

sustancial: del campo de las faltas morales o religiosas, se pasó al campo

secular, en el que la mentira se definió y restringió desde las normatividades

civiles y mercantiles. Esta transformación, característica del espíritu

renacentista, puso el acento en el individuo y en sus obligaciones con los

demás, dejando en segundo plano las obligaciones con Dios.

A partir del Renacimiento la noción de verdad se hizo más compleja, dando

como resultado una gran problematización sobre los límites que separan lo

verdadero de lo falso, la sinceridad de la mentira. Diversos ensayos de la

época tratan sobre este problema y testifican un importante esfuerzo por

reorganizar los nuevos parámetros de la existencia humana.

El estudio de la mentira desde la psicología aparece a finales del pasado siglo

y, en este primer momento, se centra en el análisis del engaño del que

ilusionistas y médiums hacen "víctimas" a su público (Hyman, 1989). Uno de

los primeros autores en estudiar este campo es Jastrow (1900) quien toma

como punto de partida la teoría de Helmholtz. En ella se afirma que la

percepción no es un producto directo de los estímulos o inputs que nos llegan,

sino que está influida por un proceso inferencial. Es decir, que la percepción

implica una participación del receptor, que colabora con sus expectativas,

creencias, etc. Según Jastrow, tenemos la necesidad de interpretar los sucesos

y lo hacemos a partir de nuestra experiencia previa. Cuando nos encontramos

ante una situación poco conocida la interpretamos acudiendo a sucesos

familiares. De este modo cometemos muchos errores, y es la adquisición de

nuevo conocimiento lo que nos permite reconocerlos y enmendarlos. No

obstante, si bien en situaciones normales, el uso de estas inferencias puede

ser de mucha utilidad, bajo condiciones especiales pueden llevarnos por mal

camino. Jastrow estudia el engaño de los ilusionistas y los médium

espirituales de su época, afirmando que el que éstos tengan éxito va a

depender en gran medida de la ignorancia de los espectadores respecto a los

detalles del hecho, al control de las expectativas, a la sugestionabilidad y a la

atención mal dirigida. Así, Jastrow está convencido de que, con el tiempo, el

avance en el conocimiento de la psicología de la mentira irá disminuyendo las

posibilidades de éxito del engaño. En la misma línea, Triplett (1900) explica el

engaño producido por los ilusionistas basándose en las dos reglas

fundamentales de éstos: 1) no revelar nunca donde está el truco del engaño, y

2) no repetir nunca un truco más de una vez en la misma ocasión. La idea es,

una vez más, que el espectador no descubra hacia donde debe dirigir su

atención para comprender el truco.

Otros autores que se interesan a finales del pasado siglo por los ilusionistas

fueron Dessoir y Binet. Así, Dessoir (1893) afirmaba que el truco de éstos está

en convencer a los espectadores de algo no real, es decir, inducirles a pensar

lo que ellos desean, de ahí que los espectadores incultos sean más difíciles de

engañar que los cultos ya que los primeros, al creerse menos inteligentes, se

protegen resistiéndose al engaño de forma (1896) matiza estas afirmaciones

señalando que el engaño de los ilusionistas requiere de la colaboración del

público que está deseando ser engañado. En definitiva, Jastrow, Dessoir,

Binet y Triplett se adelantan en el estudio de la mentira desde lo que hoy

denominamos psicología cognitiva. Pero, esta incipiente psicología de la

mentira es olvidada más tarde por la llegada de las corrientes más puras del

conductismo. ¿Por qué la psicología del engaño no tiene cabida dentro de este

paradigma? Al igual que ocurre con otros procesos y estructuras que implican

características mentalistas del ser humano, la mentira es excluida por suponer

hablar de falsas creencias, intenciones, representaciones internas, etc. Este

énfasis del conductismo en reducir el campo de investigación a aquellas

conductas objetivas y observables, hace que la investigación sobre la mentira

se desarrolle de forma paralela en animales y humanos. En el primer caso, la

investigación va a estar centrada en el engaño. En humanos, la investigación

se va a dirigir al estudio de los correlatos "cuantificables" asociados a la

mentira. Se puede observar que la mayoría de estos personajes discutieron la

manera en cómo el mundo verdadero "se transforma en fábula y cómo la

fábula puede ponerse como "el mundo verdadero", o en cómo no se miente

cuando no se quiere mentir.

Normatividad.

Legislación de la injuria, la difamación y la calumnia hasta antes de la reforma

del 23-01-2009

Código penal federal.

Libro segundo.

Titulo vigésimo delitos contra el honor.

Capítulo II. Injurias y difamación.

Articulo 350.

El delito de difamación se castigara con prisión hasta de dos años o multa de

cincuenta a trescientos pesos, o ambas sanciones a juicio del juez.

La difamación consiste: en comunicar dolosamente a una o más personas, la

imputación que se hace a otra persona física, o persona moral en los casos

previstos por la ley, de un hecho cierto o falso, determinado, o indeterminado,

que pueda causarle deshonra, descredito, perjuicio, o exponerlo al desprecio

de alguien.

Si el ofendido fuere alguno de los parientes o personas a que se refieren los

artículos 343 bis y 343 ter, en este último caso siempre y cuando habite en el

mismo domicilio con la víctima, la pena se aumentara en un tercio.

Artículo 343 bis.- Por violencia familiar se considera el uso de la fuerza

física o moral así como la omisión grave, que de manera reiterada se ejerce en

contra de un miembro de la familia por otro integrante de la misma contra su

integridad física, psíquica o ambas, independientemente de que pueda

producir o no lesiones.

Comete el delito de violencia familiar el cónyuge, concubina o concubinario;

pariente consanguíneo en línea recta ascendente o descendente sin limitación

de grado; pariente colateral consanguíneo o afín hasta el cuarto grado,

adoptante o adoptado, que habite en la misma casa de la víctima.

A quien comete el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a

cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia. Asimismo

se le sujetará a tratamiento psicológico especializado.

Este delito se perseguirá por querella de la parte ofendida, salvo que la

víctima sea menor de edad o incapaz, en que se perseguirá de oficio.

Artículo 343 ter.- Se equipara a la violencia familiar y se sancionará con

seis meses a cuatro años de prisión al que realice cualquiera de los actos

señalados en el artículo anterior en contra de la persona con la que se

encuentre unida fuera del matrimonio; de los parientes por consanguinidad o

afinidad hasta el cuarto grado de esa persona, o de cualquier otra persona que

esté sujeta a la custodia, guarda, protección, educación, instrucción o cuidado

de dicha persona, siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en la

misma casa.

Articulo 351.

Al acusado de difamación no se le admitirá prueba alguna para acreditar la

verdad de su imputación, sino en dos casos:

I.- Cuando aquella se haya hecho a un depositario o agente de la autoridad, o

a cualquiera otra persona que haya obrado con carácter público, si la

imputación fuere relativa al ejercicio de sus funciones, y

II.- cuando el hecho imputado este declarado cierto por sentencia irrevocable

y el acusado obre por motivo de interés público o por interés privado, pero

legitimo, y sin ánimo de dañar.

En estos casos se librara de toda sanción el acusado, si probare su imputación.

Articulo 352.

No se aplicara sanción alguna como reo de difamación ni de injuria:

I.- Al que manifieste técnicamente su parecer sobre alguna producción

literaria, artística, científica o industrial.

II.- Al que manifestare su juicio sobre la capacidad, instrucción, aptitud o

conducta de otro, si probare que obro en cumplimiento de un deber o por

interés público, o que con la debida reserva lo hizo por humanidad, por

prestar un servicio a persona con quien tenga parentesco o amistad, o dando

informes que se le hubieren pedido, si no lo hiciere a sabiendas

calumniosamente, y

III.- Al autor de un escrito presentado o de un discurso pronunciado en los

tribunales, pues si hiciere uso de alguna expresión difamatoria o injuriosa, los

jueces, según la gravedad del caso, le aplicaran alguna de las correcciones

disciplinarias de las que permita la ley.

Articulo 353.

Lo prevenido en la fracción ultima del artículo anterior, no comprende el caso

en que la imputación sea calumniosa, o se extienda a personas extrañas al

litigio, o envuelva hechos que no se relacionen con el negocio de que se trata.

Si así fuere, se aplicaran las sanciones de la injuria, de la difamación o de la

calumnia.

Articulo 354.

El injuriado o difamado a quien se impute un delito determinado que no se

pueda perseguir de oficio, podra quejarse de injuria, de difamación o de

calumnia, según le conviniere.

Cuando el delito sea de los que se persiguen de oficio, solamente podrá

acusarse por calumnia.

Cuando la queja fuere de calumnia, se permitirán al reo pruebas de su

imputación, y si esta quedare probada, se librara aquel de toda sanción,

excepto en el caso del artículo 358.

Articulo 355.

No servirá de excusa de la difamación, ni de la calumnia: que el hecho

imputado sea notorio, o que el reo no haya hecho más que reproducir lo ya

publicado en la república o en otro país.

Capítulo III. Calumnia.

Articulo 356.

Por el delito de calumnia se castigara con prisión de seis meses a dos años o

multa de dos a trescientos pesos, o ambas sanciones a juicio del juez:

I.- Al que impute a otro un hecho determinado y calificado como delito por la

ley, si este hecho es falso, o es inocente la persona a quien se imputa;

II.- Al que presente denuncias o querellas calumniosas, entendiéndose por

tales aquellas en que su autor imputa un delito a persona determinada,

sabiendo que esta es inocente o que aquel no se ha cometido; y

III.- Al que, para hacer que un inocente aparezca como reo de un delito,

ponga sobre la persona del calumniado, en su casa o en otro lugar adecuado

para ese fin, una cosa que pueda dar indicios o presunciones de

responsabilidad.

En los casos de las dos últimas fracciones, si el calumniado es condenado por

sentencia irrevocable, se impondrá al calumniador la misma sanción que a

aquel

Articulo 357.

Aunque se acredite la inocencia del calumniado, o que son falsos los hechos

en que se apoya la denuncia o querella, no se castigara como calumniador al

que las hizo, si probare plenamente haber tenido causas bastantes para

incurrir en error.

Tampoco se aplicara sanción alguna al autor de una denuncia o querella, si los

hechos que en ellas se imputan son ciertos, aunque no constituyan un delito, y

el errónea o falsamente les haya atribuido ese carácter.

Articulo 358.

No se admitirá prueba alguna de su imputación al acusado de calumnia, ni se

librara de la sanción correspondiente, cuando exista una sentencia irrevocable

que haya absuelto al calumniado del mismo delito que aquel le impute.

Articulo 359.

Cuando haya pendiente un juicio, en averiguación de un delito imputado a

alguien calumniosamente, se suspenderá el ejercicio de la acción de calumnia

hasta que dicho juicio termine. En este caso la prescripción comenzara a

correr cuando termine el juicio

Capítulo IV. Disposiciones comunes para los capítulos precedentes.

Articulo 360.

No se podrá proceder contra el autor de una injuria, difamación o calumnia,

sino por queja de la persona ofendida, excepto en los casos siguientes:

I.- si el ofendido ha muerto y la injuria, la difamación o la calumnia fueren

posteriores a su fallecimiento, solo se podrá proceder en virtud de queja del

cónyuge, de los ascendientes, de los descendientes o de los hermanos.

Cuando la injuria, la difamación y la calumnia sean anteriores al fallecimiento

del ofendido, no se atenderá la queja de las personas mencionadas, si aquel

hubiere perdonado la ofensa a sabiendas de que se le había inferido, no

hubiere presentado en vida su queja pudiendo hacerlo, ni prevenido que lo

hicieran sus herederos, y

II.- cuando la ofensa sea contra la nación mexicana o contra una nación o

gobierno extranjeros, o contra sus agentes diplomáticos en este país. En el

primer caso, corresponderá hacer la acusación al ministerio publico; pero será

necesaria excitativa en los demás casos.

Articulo 361.

La injuria, la difamación y la calumnia contra el congreso, contra una de las

cámaras, contra un tribunal o contra cualquier otro cuerpo colegiado o

institución oficial, se castigara con sujeción a las reglas de este título, sin

perjuicio de lo dispuesto en el artículo 190 de este código.

Capítulo IV. Delitos cometidos contra funcionarios públicos.

Artículo 189.- Al que cometa un delito en contra de un servidor público o

agente de la autoridad en el acto de ejercer lícitamente sus funciones o con

motivo de ellas, se le aplicará de uno a seis años de prisión, además de la que

le corresponda por el delito cometido.

Artículo 190.- (Se deroga).

Articulo 362

Los escritos, estampas, pinturas o cualquiera otra cosa que hubiere servido de

medio para la injuria, la difamación o la calumnia, se recogerán e inutilizaran,

a menos que se trate de algún documento público o de uno privado que

importe obligación, liberación o transmisión de derechos.

En tal caso, se hará en el documento una anotación sumaria de la sentencia

pronunciada contra el acusado

Articulo 363

Siempre que sea condenado el responsable de una injuria, de una difamación

o de una calumnia, si lo solicita la persona ofendida, se publicara la sentencia

en tres periódicos a costa de aquel. Cuando el delito se cometa por medio de

un periódico, los dueños, gerentes o directores de este, tengan o no

responsabilidad penal, estarán obligados a publicar el fallo, imponiéndoseles

multa de cien pesos por cada día que pase sin hacerlo, después de aquel en

que se les notifique la sentencia.

El importe de la multa no podrá exceder de diez mil pesos

Código penal federal.

Texto vigente. Última reforma publicada DOF 23-01-2009

Titulo vigésimo. Delitos Contra el Honor.

Capítulo II. Injurias y difamación.

Artículo 348.- (Se deroga).

Artículo 349.- (Se deroga).

Artículo 350.- (Se deroga).

Artículo 351.- (Se deroga).

Artículo 352.- (Se deroga).

Artículo 353.- (Se deroga).

Artículo 354.- (Se deroga)

Artículo 355.- (Se deroga).

Capítulo III. Calumnia.

Artículo 356.- (Se deroga).

Artículo 357.- (Se deroga).

Artículo 358.- (Se deroga).

Artículo 359.- (Se deroga).

Capítulo IV. Disposiciones comunes para los capítulos precedentes

Artículo 360.- (Se deroga).

Artículo 361.- (Se deroga).

Artículo 362.- (Se deroga).

Artículo 363.- (Se deroga).

Código civil federal.

Texto vigente. Última reforma publicada DOF 13-04-2007

Título quinto. Del Matrimonio

Capítulo X. Del Divorcio

Artículo 267.- Son causales de divorcio:

XI. La sevicia, las amenazas o las injurias graves de un cónyuge para el otro;

Título sexto. Del Parentesco, de los Alimentos y de la Violencia Familiar.

Capítulo II. De los Alimentos.

Artículo 320.- Cesa la obligación de dar alimentos:

III. En caso de injuria, falta o daño graves inferidos por el alimentista contra

el que debe prestarlos.

Título séptimo. De la Prescripción

Capítulo III. De la Prescripción Negativa.

Artículo 1161.- Prescriben en dos años

IV. La responsabilidad civil por injurias ya sean hechas de palabra o por

escrito, y la que nace del daño causado por personas o animales, y que la ley

impone al representante de aquéllas o al dueño de éstos.

Marco teórico.

Tipos de mentiras y mentirosos.

Tipos de mentiras

Tipos de mentiras según San Agustín.

1) la mentira que se refiere a la doctrina, que consideraba pecado mortal sin

remisión; 2) la mentira que no sirve a nadie y daña a alguien; 3) la mentira

que daña a uno en beneficio de otro; 4) la mentira pronunciada por la

voluntad de engañar; 5) la mentira motivada por el deseo de agradar; 6) la

mentira usada para proteger bienes materiales; 7) la mentira para

salvaguardar la vida; 8) la mentira para conservar la pureza del cuerpo.

(PÉREZ, Sergio, 1998, p. 27)

Taxonomía de mentiras propuestas por Whiten y Byrne (1988).9

Tipo de mentira Definición

Ocultación. El emisor oculta algo al receptor

Distracción.

El emisor desvía la atención del receptor hacia

algo sin importancia real.

Creación de imagen El emisor simula una situación falsa

Uso de herramientas

sociales

El emisor utiliza una herramienta social en su

propio beneficio.

Uso de un cabeza de turco

El emisor desvía la atención del receptor hacia

un tercero.

9 Citado por HERNÁNDEZ, Estefanía, 2000 en

ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs84.pdf.

Por su intencionalidad, hay dos tipos distintos de mentira: la mentira de

cobardía y la mentira de vanidad.

A) Mentira de cobardía: Se trata de una mentira que huye de dar la cara. Es la

típica mentira a los padres para evitar un castigo, o la mentira a una amigo

para tapar un error y evitar pedir disculpas. Pero como este mundo es un

pañuelo, la mentira se acaba descubriendo. Entonces ocurre lo que tú mismo

decías en tu pregunta, resulta que el "teórico remedio" resulta más dañino que

la enfermedad misma. En realidad, la psicología del que miente por cobardía,

es la propia de aquel que no afronta el futuro, sino que se limita a salir del

paso. Su dinámica es la de poner parches y parches cuando el único remedio

posible sería el de cambiar de rueda.

B) Mentira de vanidad: Se trata de una mentira con la que uno quiere aparentar ante

los demás lo que no es. Uno "se ve mal" ante los demás porque no consigue los éxitos

que ellos tienen, o por lo que fuere. Entonces viene una mentira de

exageración, para darse una cierta importancia o, simplemente, por ser el

centro de atención. (ANÓNIMO, s/año)10

Se puede hablar de otra clasificación que incluye tres tipos de mentiras: la

racional, la emocional y la conductual.

En la mentira racional, lo básico es que lo que se dice, se siente o se hace, se

contrapone con la verdad racional. Se falsea la verdad por algún interés. Es

más profunda, mucho más malvada, es la mentira hecha para dañar a los

demás.

10 Extraído de www.loiola.org/mentira.htm

La mentira emocional, en la que lo básico es que, lo que se dice, se siente o se

hace no concuerda con la situación emocional del mundo afectivo.

Y el tercer tipo de mentira, que es mucho más elaborada, es la mentira

conductual en la que se trata de actuar o dejar actuar de forma deliberada

para decir que somos lo que no somos. (ANÓNIMO, s/año)11

Otra clasificación de las mentiras acepta cuatro tipos de ellas:

1.- La hecha esporádica y espontáneamente.

2.- La evolutiva.

3.- La que se dice como producto de un padecimiento sintomático.

4.- La efectuada como conducta repetitiva. (DELGADO, Juan, 2006)

Tipos de mentirosos.

Por trastornos de personalidad:

-Naturales: están al tanto de su aptitud, no menos que quienes los conocen

bien. Desde su infancia engañaron impunemente a sus padres, maestros y

amigos cuando se les antojó hacerlo; no sienten gran recelo de ser detectadas,

todo lo contrario, confían en su capacidad de engañar.

-Antisociales: poseen encanto superficial, falta de remordimiento o de

vergüenza, egocentrismo patológico, incapacidad de amar, carencia de culpa o

de conciencia moral, falta de empatía. Los individuos con personalidad

11 Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm.

antisocial son los más difíciles de que se les detecten indicios de mentiras,

pues muchos de ellos pasan desapercibidos de su condición.

-Mitómanos: Mienten por llamar la atención; utilizan los delirios para ello.

-Psicóticos: Sus alucinaciones son contenidos de pensamientos incongruentes

y/o incoherentes con la realidad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

Mitomanía.

“Es importante saber que la mitomanía no es una enfermedad en sí misma,

sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en

diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de

personalidad. Por lo general, se presenta en personas auto-devaluadas con

bajo nivel de estima o muy pretenciosas” (TEJADA, Virginia, 2008).

La mitomanía está relacionada tres factores: un factor genético, en el sentido

de lo que se hereda es la predisposición a algún tipo de personalidad; otro

factor es el psicológico que tiene que ver con el procesamiento de

información, y el último factor es el aprendizaje. (Ídem).

Tres claves de la mitomanía son:

1. El mitómano recurre a la mentira continuamente y sin valorar las

consecuencias con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable,

urdiendo todo tipo de sistemas que pueden parecer delirantes.

2. Es síntoma de padecimientos el trastorno de personalidad limítrofe, que se

caracteriza por inconsistencia en varias áreas de la vida, tanto en lo afectivo,

social y laboral, por lo que la víctima no logra un grado de compromiso ni

constancia.

3. Se asocia con el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de

que todo lo bueno está adentro y lo malo está afuera: hay dificultad para

vincularse con otros de una forma integral y madura; piensa que las personas

están a su servicio.

Este padecimiento, afirman los especialistas, puede ser parte de la

esquizofrenia, aunque no es uno de sus principales síntomas. Hay otra

patología que se llama trastorno ficticio y hace que las personas inventen

enfermedades, que se podría considerar como una característica mitómana.

(OJANGUREN, Silvia, 2007)

Mitómano.

Los mitómanos mantienen un juicio de realidad suficiente como para darse

cuenta de que están mintiendo. Puede pasar inadvertido, pero cuando

establece una conversación caerá preso de sus mentiras y en muchas

ocasiones terminará siendo desenmascarado.

Estas personas se dejan llevar por sus fantasías, mantienen un juicio de la

realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los

diferencia de los psicóticos, que son personas que pierden el contacto con la

realidad al extremo de confundir lo real con lo imaginado. (TEJADA, Virginia,

2008)

El mitómano imagina y siente cosas que no suceden realmente. Se cree sus

propias mentiras y las ve como si fueran realidad. Vive en un mundo irreal y

utiliza el engaño para conseguir lo que quiere. El mitómano pierde

credibilidad y se lo cataloga como aquel que cuenta inventos. Si la persona no

busca tratamiento llega a perder prestigio social, asegura la especialista.

El mitómano miente para construir una mejor imagen de sí mismo frente a la

sociedad o para conseguir lo que desea. La mentira se convierte en algo

cotidiano que no puede evitar. Por lo general no planifica lo que va a decir y

como consecuencia termina siendo descubierto. (TEJADA, Virginia, 2008).

Los mitómanos no buscan ayuda, generalmente son llevados a consulta

psicológica por otras personas, pero mientras la persona no se someta a una

terapia, la mentira seguirá dominando su vida.

Existen motivaciones más profundas que son inconscientes, pero que pueden

ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.

Si el mitómano acude a un especialista podrá superar la mentira y comenzará

a vivir la realidad tal y como es y podrá gozar de la confianza de quienes lo

rodean. (Ídem).

Técnica de detección de mentirosos.

La técnica de la kinesis es útil para detectar patrones de conductas que

indican la probabilidad (alta, mediana o baja) de que el interlocutor o emisor

este mintiendo.

Es importante recordar que los signos y síntomas de movimientos corporales

se presentan desde el inicio o ante una pregunta que causa presión y tensión

en el entrevistado. Esta técnica no funciona con personas psicóticas, drogadas

y que sean menores de 15 años de edad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Signos verbales.

Los deslices verbales (lapsus inconscientes), contradicciones en descripción

de detalles específicos, frases como “esas preguntas no me hacen gracia”;

responder a una pregunta inexistente evadiendo la pregunta real. Quejas

sobre el ambiente y sobre la entrevista; cuando nos pidan que repitamos la

pregunta; cuando nos responden con otra pregunta; detenerse a la mitad de la

oración; interrumpir; desviar el tema; disculparse frecuentemente; abusar de

los siguientes términos: honestamente, francamente, de verdad, créame, que

me caiga un rayo si no, etcétera.

El expresar “No” nos da características de posibles mentiras de acuerdo a lo

siguiente: si se acompaña de cerrar los ojos; si se expresa con énfasis y se

mueve la cabeza de un lado a otro; si se expresa titubeante, con duda y con

demora; si se expresa de manera suplicante; con inflexión de voz o con una

mirada al vacío; acompañado de mirada inquisidora; expresándose como si

no fuera dirigida a él la pregunta. (TEJADA, Virginia, 2008).

Signos no verbales.

Según la PNL (Programación Neurolingüística), si mira el individuo mira al

lado superior derecho cabe la posibilidad de que diga mentiras. Si parpadea

demasiado (no confundir con un tic), si desvía la mirada (no confundir con

timidez), si baja la mirada (no confundir con distracciones), si fija demasiado

la mirada (no confundir con estrabismo), si se muestra ansioso, afecto

inapropiado, expresiones falsas de emociones (sonrisas falsas, depresión

falsa, etc.); si la persona se cubre el rostro consciente o inconscientemente con

las manos u algún objeto (máscara, lentes, tela, etc.); si la persona se coloca

deliberadamente de perfil; si la persona abandona la conversación

intempestivamente; largas pausas entre palabras; ritmo respiratorio

excesivamente profundo o superficial; tragar saliva. (MARTÍNEZ, Juan,

2003).

Cambios más significativos que se presentan en el organismo de los

mentirosos de acuerdo a Paul Ekman (1991):

1.-Sonrisas asimétricas.

Una sonrisa falsa suele ser asimétrica, sólo intervienen en ella una parte de

los músculos de la boca y ninguno de los que rodean a los ojos: no se alzan las

mejillas ni descienden las cejas.

2.-Parpadeo incontrolado.

Un mentiroso experto es capaz de mirar fijamente a las personas pero

posiblemente no será capaz de controlar el parpadeo, que es un movimiento

involuntario cuando se experimenta una emoción.

3.-Movimiento de los músculos de la frente.

Cuando mienten, muchas personas experimentan sentimientos de angustia, lo

que provoca que las cejas se pongan en una posición oblicua (más elevadas en

el centro), haciendo la forma de una V invertida.

4.-Duración de las expresiones.

Las expresiones faciales que duran más de cinco o diez segundos suelen ser

falsas. Por ejemplo, un gesto genuino de sorpresa apenas supera las décimas

de segundo

5.-Alteración del ritmo.

Cuando se está fingiendo, los gestos no acompañan a las palabras, es decir, no

hay congruencia.

6.-Gestos controlados.

Se utilizan menos gestos cuando hay inseguridad en lo que se dice. La causa

es que el mentiroso se da cuenta de que el movimiento nervioso puede ser

considerado un principio de engaño y, al final, es su ausencia el agente

delator.

7.-Pupilas dilatadas y excesivos lagrimeos.

Las pupilas se dilatan cuando hay excitación o agrado, y se contraen cuando

nos disgustamos; aunado a lo anterior, las lágrimas son síntoma de

satisfacción o irritación.

8.-Transpiración.

La aparición de sudor es otro proceso es otro proceso regulado por el sistema

nervioso.

9.-Ruborización o palidez extrema.

Los cambios producidos en el sistema nervioso autónomo afectan a los vasos

sanguíneos, de tal forma que aparece el rubor cuando se está confundido o

avergonzado y, la palidez cuando se tiene miedo a ser descubierto. Ninguno

de estos dos actos puede dominarse conscientemente. (MARTÍNEZ, Juan,

2003).

La voz

La vacilación al empezar a hablar, en particular cuando se debe responder a

una pregunta, puede suscitar sospechas, así como otras pausas menores

durante el discurso si son frecuentes.

Otras pistas las dan ciertos errores que no llegan a formar palabras, como

algunas interjecciones (“¡ah!”, “¡oh!”, “¡este!”), repeticiones (“yo, yo, yo quiero

decir en realidad que...”), y palabras parciales (“En rea-realidad me gusta”).

Quebrar el tono de la voz, toser y aclarar la garganta. Elevar el tono de la voz

ante una pregunta que causa tensión. El signo vocal de la emoción que está

más documentado es el tono de voz. En el engaño, el tono se vuelve más

agudo, debido al temor de ser descubierto. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Movimientos corporales.

Los emblemas tienen un significado preciso, conocido por todos dentro de un

grupo cultural determinado. Durante un engaño, los emblemas normalmente

aumentarán más que de costumbre. Un ejemplo de emblema es el leve

encogimiento de hombros. Las ilustraciones (o ademanes) normalmente

serán empleadas menos que de costumbre durante un engaño. La primera

razón es una falta de apego emocional a lo que se está diciendo: El entusiasmo

o el interés fingidos pueden traicionarse en la falta de un aumento de

ilustraciones que acompañen las palabras. Las ilustraciones también se

reducen cuando el individuo tiene dificultad para decidir lo que va a decir. Las

manipulaciones (con las manos) no son signos válidos del engaño: pueden

indicar los dos estados opuestos, la incomodidad y la relajación. Por otra

parte, los mentirosos saben que deben suprimir sus manipulaciones, y la

mayoría lo consigue casi siempre.

Otro aspecto corporal, la postura, ha sido estudiado por diversos

investigadores, pero no han podido encontrar datos indiscutibles de

autoacusación o de pistas sobre el embuste. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

El papel del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).

El SNA da lugar a cambios notorios en el cuerpo cuando hay una activación

emocional: en el ritmo respiratorio, en la frecuencia con que se traga saliva,

en el sudor. Estas alteraciones se caracterizan por producirse

involuntariamente cuando hay alguna emoción, ser muy difíciles de inhibir y,

por esto mismo, muy confiables como indicios del engaño. Las personas son

capaces de inhibir gran parte de sus signos faciales, en tanto que el

funcionamiento del SNA está mucho menos sujeto a la propia censura.

La actividad del SNA no es la misma para todas las emociones. Algunas de las

alteraciones provocadas por el SNA son fácilmente falseables. Cuesta ocultar

los signos emocionales presentes en la respiración o en el acto de tragar

saliva, mientras que falsear esos mismos signos no exige un adiestramiento

especial: basta respirar más agitadamente o tragar saliva más a menudo. El

sudor es otra cuestión: cuesta tanto ocultarlo como falsearlo. Un mentiroso

podría recurrir a la respiración y al acto de tragar saliva como medio de

transmitir la falsa impresión de estar sintiendo una emoción negativa; sin

embargo, una suposición es que pocos lo hacen. También se pensaría que un

mentiroso podría aumentar el número de sus manipulaciones para parecer

incómodo o molesto, pero es probable que la mayoría de los mentirosos no se

acuerden de esto. Precisamente la ausencia de estas manipulaciones,

fácilmente ejecutables, puede traicionar la mentira que se esconde en la

afirmación de que uno siente miedo o angustia. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

La cara.

La cara es un sistema dual en el que aparecen expresiones elegidas

deliberadamente y otras que surgen de forma espontánea. A veces, cuando

emerge una expresión, parece que la persona se da cuenta de lo que empieza a

mostrar y la interrumpe, en ocasiones encubriéndola con otra. La sonrisa es

la máscara encubridora más corriente. Puede ocurrir que la expresión

abortada sea tan fugaz que resulte difícil captar el mensaje que se habría

transmitido en caso de no interrumpirse. Pero aún cuando este mensaje no

quede en ella reflejado, el hecho mismo de abortar una expresión es un

indicio notorio de que la persona oculta algún sentimiento.

No todos los músculos que producen las expresiones faciales son igualmente

fáciles de controlar: algunos son más fidedignos que otros. Los músculos

fidedignos son aquellos de los que no puede hacerse uso para las expresiones

falsas: el mentiroso no los tiene a su disposición, y como tampoco puede

inhibirlos o abortarlos inmediatamente, le cuesta ocultar la acción de esos

músculos al tratar de disimular una emoción real.

La frente es la sede principal de los movimientos musculares fidedignos.

Según la PNL, la cara oculta que nos da más información es la parte izquierda

del rostro, la cual está gobernada por el hemisferio derecho. Porque los

hemisferios cerebrales gobiernan los movimientos faciales voluntarios pero

no los involuntarios, que se generan en zonas inferiores, más primitivas del

cerebro. Había asimetría cuando la expresión era voluntaria, deliberada, una

pose. La asimetría era un indicio de que la expresión no era auténtica. Lo

típico era que la acción fuera un poco más marcada en el lado izquierdo si la

persona era diestra. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Ojos.

La mirada se aparta en una serie de emociones: baja con la tristeza, baja o

mira a lo lejos con la vergüenza o la culpa, y mira a lo lejos con la repulsión.

No obstante, es probable que un mentiroso, por culpable que se sienta, no

aparte la vista demasiado, ya que los mentirosos saben perfectamente que

todo el mundo confía en detectarlos de esta manera. Las lágrimas son

producidas por el SNA, pero ellas sólo son signos de algunas emociones, no de

todas. Se presentan cuando hay tristeza o desazón (si las cejas muestran

también dichas emociones), alivio, ciertas formas de goce y risa incontrolada.

(TEJADA, Virginia, 2008)

La sonrisa.

En la sonrisa auténtica se contaren los músculos orbiculares de los párpados

que rodean cada ojo, formando las llamadas “patas de gallo”. La sonrisa

auténtica expresa todas las experiencias emocionales positivas, sólo con

diferencias en la intensidad de la mímica y en el tiempo de duración.

Las sonrisas falsas tratan de hacerle creer al otro que se sienten cosas

positivas, caracterizándose por ser más asimétricas que las auténticas;

además, una sonrisa falsa no estará acompañada nunca de la acción de los

músculos orbiculares de los párpados, no se alzarán las mejillas ni habrá

hondonadas debajo de los ojos, ni patas de gallo, ni el leve descenso d las cejas

que se presentan en la sonrisa auténtica leve a moderada.

La falta de participación de las cejas es un indicio sutil pero decisivo para

diferenciar las sonrisas auténticas de las sonrisas falsas. El tiempo de

desaparición de la sonrisa falsa parecerá notablemente inapropiado, es decir,

puede esfumarse demasiado abruptamente, o tal vez de forma escalonada.

La sonrisa falsa no abarca más que movimientos en la parte inferior del rostro

y en el párpado inferior. Los signos propios de una sonrisa falsa son la

ausencia de todo movimiento en torno de los ojos y la presencia de signos de

repulsión o disgusto profundo o de desdén. (MARTÍNEZ, Carlos, 2003).

Teorías relacionadas con la mentira.

Teoría de la mente

La relación causal entre la mente y la mentira no es casual. Las mentiras son

memes replicantes. Las mentes de las personas están íntimamente enlazadas

debido a la interacción de conceptos e instrucciones conductuales que pasan

de un cerebro a otro por imitación (memes). Esta relación causal se debe a las

neuronas especulares (o neuronas espejo), que reflejan la “realidad” de una

mente a otra. (CARBONA, Vicente, s/año).

Teoría de las teorías (mene del menes).

Sugiere que los niños acumulan pruebas, en forma de expresiones y gestos, y

usan su entendimiento cotidiano de las demás personas para desarrollar

teorías que explican y predicen su estado mental. (CARBONA, Vicente,

s/año).

Teoría de la simulación.

Alega que tenemos la capacidad de leer las mentes de los demás, ni más ni

menos. Nos ponemos en la mente del otro y usamos nuestra propia mente

como un modelo para explicar la suya. Y a veces para engañarla (Ídem).

Hipótesis de la inteligencia maquiavélica.

Establece que el desempeño de la mentira en la vida social de los primates

contribuyó a la rápida expansión de su inteligencia. (VALENZUELA, América,

2005).

Marco de referencia.

Alguien puede manifestar su verdad y quien le escuche o lea está en su

derecho de creer que lo señalado es mentira porque "su verdad" es distinta.

No existe la verdad absoluta y como consecuencia tampoco la mentira total.

Por esto, aceptamos que mentir es expresar algo en contra de lo que se sabe,

se cree o se piense. (GESSEN, MERCEDES, 2009).

Nos preocupamos más por la verdad, que por su lado oculto: la mentira. Nos

interesa saber más en qué consiste la verdad (no hay muchas y las que existen

son valiosas) que la mentira. (Miguel, 2007).

Todos mentimos y sabemos que nos mienten, pero mientras esta evidencia no

quebrante nuestros principios de conformidad, no nos hace dudar de la

realidad en la que actuamos; sólo en aquellos casos en los que la mentira se

hace evidente y en los que sus consecuencias nos resulten negativas,

actuaremos con el fin de enfrentarla. (HERNÁNDEZ, Estefanía, 2000)

El derecho de mentir.

Todos queremos ser libres para mentir, pero ninguno queremos ser víctimas

de las mentiras. Los demás deben ser honestos, pero nosotros no nos

reservamos el derecho de mentir. Como resultado, tenemos una actitud

hipócrita hacia la falsa honradez. (VALENZUELA, América, 2005).

La mentira en los seres vivos.

Mentir no es algo exclusivo de los seres humanos. Se encuentra en todo el

reino natural. Los seres humanos mienten porque es una característica básica

de los seres vivos. Por supuesto, los seres humanos mentimos mucho mejor

que otros animales, debido a que nuestra inteligencia es poderosa y tenemos

la capacidad de hablar. (VALENZUELA, América, 2005).

La mentira desde el punto de vista moral.

Desde el punto de vista moral, el imperativo de no engañar a los demás, de no

mentir, de cumplir las promesas, ha desterrado siempre a la mentira del

dominio de la moral. El cartel del mentiroso no es muy aconsejable, y sus

consecuencias no suelen resultar agradables ni en lo personal, ni en lo social o

lo económico. (Miguel, 2007).

Existen moralistas que opinan que si bien no es licito mentir, no siempre

existe la obligación de decir la verdad. Ocultar la verdad no es solo

conveniente, sino inclusive obligatorio, tal es el caso, de cuando se debe

guardar un secreto. (SADA, Ricardo, 2009)

Mentiras relacionas con los sentimientos y los pensamientos.

El hecho de no haber pensado de antemano, programado minuciosamente y

ensayado el plan falso es uno de los motivos por los cuales se cometen errores

que ofrecen pistas sobre el engaño. Los errores se deben a la dificultad de

ocultar las emociones o de inventar emociones falsas. No toda mentira lleva

consigo una emoción, pero las que sí, causan al mentiroso graves problemas.

Cuando se despiertan emociones, los cambios sobrevienen casi al instante sin

dar cabida a la deliberación. El pánico que siente el mentiroso de ser

descubierto produce señales visibles y audibles, pues es algo que está más allá

de su control. Las mentiras relacionadas con pensamientos no involucran

emociones. Son las mentiras acerca de planes, ideas, acciones, intenciones,

hechos o fantasías. Defender la verdad es mucho más complicado que decir

una mentira en este caso. (ANÓNIMO, s/año).12

Importancia de la mentira.

“Proclamar que nadie debe mentir nunca en una relación sería caer en un

simplismo exagerado; tampoco recomiendo que se desenmascaren todas las

mentiras” (EKMAN, Paul, 1991 citado por MARTÍNEZ, Juan, 2003)

La mentira es la herramienta fundamental para poder conseguir que los

demás se adapten a las necesidades de uno. Puede utilizarse de manera

consciente o sin conocer realmente la intención. Esto último coincide en

ocasiones con la personalidad histriónica, son personas que se relacionan con

los demás desde una posición victimista, desde la pena, la llamada de

atención o desde la culpabilización de los demás. Es fácil en estas personas

detectar abundantes mentiras, que si bien no suelen ser premeditas, conforme

hablan crean una realidad distorsionada, adaptada a su necesidad. La mentira

es un arma letal de manipulación. (AZOR, Fernando, s/año).

La mentira tiene bastante más valor del que pudiera parecernos, su papel en

el mundo es vital. La mentira es tan necesaria como la verdad, aunque sea

solo una medida para equilibrar la balanza. Sin la mentira la verdad no

tendría ningún peso específico. (Miguel, 2007).

Ningún hecho está más firmemente establecido que el que demuestra que el

mentir es una necesidad de nuestras circunstancias. La mentira es una virtud.

Ninguna Virtud puede alcanzar su utilidad más sublime sin cultivación

12 Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm

cuidadosa y diligente. Consecuentemente, no hace falta declarar que ésta

debería ser enseñada en las escuelas públicas, hasta en los periódicos. La

mentira ‘juiciosa’ es lo que el mundo necesita. Sería mejor y más seguro no

mentir nunca antes que mentir sin juicio. Una mentira torpe, no-científica

suele ser tan poco eficaz como la verdad. (CARBONA, Vicente, s/año)

El ser humano en esencia es mentiroso. Socialmente puede ser bien vista la

mentira, además es útil a la hora de manejarse adecuadamente en la sociedad,

el problema viene cuando la mentira se convierte en un rasgo de personalidad

y se usa continuamente con algún fin concreto. (AZOR, Fernando, s/año)

No es bueno que sepamos todas las verdades; existen verdades que no nos

interesa saber y otras más que podrían dañarnos, por ello, la importancia en

ocasiones, de la mentira. (Miguel, 2007).

Mentir es ventajoso, la evolución la ha integrado en la naturaleza humana.

Los humanos somos mentirosos natos. Mentimos de forma espontanea, de

igual manera que respiramos o sudamos. En realidad, en muchas ocasiones

mentimos sin saber que lo hacemos, mentimos inconscientemente.

(VALENZUELA, América, 2005).

El mundo sería insoportable si todos fuéramos honestos: la vida social sufriría

un colapso. El uso sensato del engaño es mucho mejor que la honestidad total.

Sin embargo mentir, aunque sea indispensable hacerlo no es lo mejor. (Ídem).

“La ironía de mentir es que se trata de una conducta normal y anormal al

mismo tiempo. La mentira es esperable, pero no por eso hay que menospreciar su

importancia.” (TALWAR, Victoria citado por BRONSON, Bo, 2008)

Las pequeñas mentiras actúan como lubricantes sociales o se usan para

cambiar los sentimientos de otro, así resultan efectivas en ciertos casos y con

medida. Hay que reconocer que hallar la verdad es imposible, porque es un

concepto subjetivo, lo que tú crees verdadero, para otro puede no serlo.

Simplemente se debe aplicar la tolerancia a los pensamientos de los demás.

(AOL Latino, s/año)

Las mentiras ayudan al desarrollo humano y a la convivencia, es algo natural,

necesario e inevitable. Ciertas mentiras juegan un papel positivo. (Ídem).

“Cualquier persona que no sea capaz de mentir, está en clara desventaja. Esa

persona tiene todas las papeletas para convertirse en un marginado social, porque

la vida social humana gira en torno a la mentira” (Livingstone, Davis citado por

VALENZUELA, América, 2005).

Por su parte, la vida social está impregnada de ciertas mentiras, mentiras que

todos aceptamos diariamente. Lo que se llama buena educación traspasa

frecuentemente la línea de la hipocresía: los contextos sociales imponen sus

reglas. (Miguel, 2007).

Con frecuencia mentir es una estrategia para mantenerse a flote; mentir

puede convertirse en una estrategia exitosa para manejar situaciones sociales

difíciles. (BRONSON, Bo, 2008).

Causas de las mentiras.

La mentira tiene sus artimañas y habilidades, sus cláusulas y sus límites. Toda

mentira tiene un por qué. No vale un “porque sí”, a no ser que detrás tenga un

claro por qué. Los porque pueden ser variados, pero por más bueno que este

pudiera ser, la mentira es falta de honestidad. (Francis Alonso, 2009).

Existen muchas posibles explicaciones por las cuales mentimos, todas válidas

en cierto grado. Atribuir valores morales a la mentira es un ejercicio fútil

porque se está juzgando el síntoma y no la enfermedad. En este caso, la

enfermedad sería el resultado de la mentira, es decir, sus implicaciones.

(CARBONA, Vicente, s/año).

En algún momento todos hemos mentido, unos más que otros, la diferencia

radica en el bienestar emocional. Las mentiras crecen con nosotros y

evolucionan junto con nuestra personalidad a lo largo de nuestra existencia.

(AOL Latino, s/año).

Mentimos por diversos motivos, para mostrar mejor imagen, para convencer

a alguien de algo. La mejor de las mentiras es cuando se miente por amor o

para evitar una injusticia. La graduación entre buenas y malas mentiras es un

proceso delicado. Mentimos para poder vivir en consenso con la sociedad, por

eso, pese a que sabemos que existe la mentira, hay una presunción de verdad

y no de mentira: "es verdadero hasta que se pruebe lo contrario". (KRELL,

Horacio, 2009)

Mentir nos permite conseguir lo que queremos mediante la manipulación y la

explotación de otros individuos. Aunque sea una pena, a menudo los

mentirosos son los ganadores del juego de la vida. (VALENZUELA, América,

2005).

El miedo es su principal factor desencadenante, a este se pueden agregar el

egoísmo, la cobardía, la falta de seguridad en sí mismo, la fantasía

descontrolada que no diferencia lo verdadero de lo falso, y aun la misma

maldad y el deseo de dañar. (STEINBERG, Delia, 2000)

Las principales razones por las que mentimos son la inseguridad, casi siempre

unida a una baja autoestima, y la manipulación como un fin en sí mismo. Si

uno se siente inferior es relativamente sencillo poder construir una realidad

paralela que se adapte a lo que vemos que los demás esperan de nosotros. A

corto plazo elimina la inseguridad pero a medio plazo las razones por las que

uno se siente inferior e inseguro siguen estando presentes, por lo que no se

ponen medios para vencerlas. (AZOR, Fernando, s/año)

Las personas que son manipuladores sociales, mienten para herir, abusar de

la gente y aprovecharse de los demás. Otros mienten para sentirse mejor, para

halagar a los demás, para lograr algo útil o válido sin herir a nadie. En este

caso, al final, el mentir puede ser hasta un arte. (CARBONA, Vicente, s/año)

La mentira relacionada con la autoestima, se vincula directamente a la

inseguridad y la desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como

somos. Una mala autoestima, puede hacernos caer en la tentación de adornar

nuestra historia y habilidades de forma que causemos una impresión

favorable en las demás personas. Esta es quizás el origen de la mentira más

generaliza en estos tiempos. (DELGADO, Juan, 2006).

La mentira puede darse cuando el sujeto siente cierto placer al hacerlo, pues

de alguna forma se siente más listo que los demás. El hecho de correr cierto

riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer

asociado al riesgo. Sin embargo cada mentira, puede llevar a que la persona se

vea obligada a unirlas con otras nuevas. (Ídem).

Consecuencias de las mentiras.

Las sociedades actuales parecen indefensas frente a la mentira, cuya gravedad

es excepcional. La mentira introduce la perversión en las relaciones humanas,

perturba la visión de lo real, confiere una circulación fraudulenta a tesis que

nada tienen que ver con la realidad, que quedan invalidadas por la mera

visión de ésta

La mentira daña la relación de confianza en la familia, en la pareja, el trabajo

y en general, en todos los aspectos de nuestra vida. (ANÓNIMO, s/año)13

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni

penurias, aunque el riesgo que se corre es la posibilidad de ser descubierto. La

13 Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm

mentira puede hacer daño al destinatario, pero en última instancia a quien

más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable,

indigna de confianza y carente de crédito. (DELGADO, Juan, 2006).

Los efectos de las mentiras pueden ser horribles y peligrosos. La perdida de la

confianza, es uno de los efectos principales de la mentira. La pérdida de

credibilidad ante los demás, suele marcar la vida de quienes apuntado por los

demás como mentiroso. La culpa y el remordimiento son sentimientos que

muchas veces experimenta la persona que miente. La tristeza de saber que

alguien te ha engañado, suele ser muy grande, sobre todo cuando eras alguien

en quien confiabas. La mentira no solo tiene efecto en las relaciones

personales, sino también en relaciones económicas, en la religión, en el

ámbito judicial, e inclusive la ciencia. La vida se vuelve cada vez mas artificial

y las relaciones humanas ineficaces. (STEINBERG, Delia, 2000).

La mentira es dañina tanto para el que la dice como para el que la recibe, pues

corroe la fidelidad, la confianza, la intimidad entre dos personas, y por

extensión debilita los cimientos de la convivencia social. En este último

escenario podemos incluir las incontables mentiras piadosas (y otras

claramente impías) de los políticos, los periodistas, los comerciantes, los

abogados, los religiosos y todos de cuya decencia y verosimilitud depende la

ciudadanía en cualquier sociedad libre y democrática. (CARBONA, Vicente,

s/año).

El mentiroso debe plantearse su misterioso desánimo y la progresiva

debilidad que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto

contrario, pues causa decepción y una desconfianza que es muy difícil, en

ocasiones, de superar; pueden generar disgustos y enojos por parte de las

personas a las que engaño o pretendía engañar. (DELGADO, Juan, 2006).

Cuando huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de una u otra forma y

no nos permiten estar en paz con nosotros mismos; por ello es mejor dar la

cara, pues esto generalmente es la mejor la opción, ya que aun suponiendo

que nos puedan castigar, demostramos que somos responsables de nuestras

acciones y por lo tanto los demás nos toman enserio. (DELGADO, Juan,

2006).

Desarrollo de la mentira a lo largo de la vida.

Desde que nacemos y comenzamos a relacionarnos con los demás,

empezamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en los demás

nuestra conducta. Existen dos formas de afrontar esta conducta: afrontando

nuestros comportamientos o evitando nuestros compromisos. (Ídem).

Desde pequeños podemos acostumbrarnos a mentir para conseguir que no se

nos que nuestros padres se sientan orgullosos... cuanto más útil resulte más

probable será que se repita. En la adolescencia y en la edad adulta lo que

podemos conseguir por mentir es mayor, pero los riegos si se nos descubre

también aumentan. Recibiremos mayores críticas, e incluso nos podrán dejar

de lado, pero aun así hay personas que utilizan la mentira con gran regañe,

conseguir frecuencia. (AZOR, Fernando, s/año).

El mentiroso se forma de pequeño. En la infancia se prueba la mentira, se

aprende a utilizarla. Estos años son determinantes y si no se enseña que

mentir conlleva más riesgos que asumir la responsabilidad de la culpa, el

individuo se quedará con la idea de que mentir sale a cuenta y de adulto

engañará con frecuencia. El mentiroso no sólo se hace, también nace. Hay

personas que saben mentir mejor que otras, que son más convincentes. Quien

es capaz de engañar con éxito seguirá practicando la mentira, pues correrá

menos riesgo de ser descubierto. El mentiroso tiene muy desarrolladas las

habilidades sociales, es una persona extrovertida. (BELT IBÉRICA, 2005).

Se dice que el niño es mentiroso en la misma medida en que sus fantasías se

hagan presentes para confundirlas con realidades. El adolescente es un

mentiroso en la medida en que su encuentro con el mundo real, cause

frustraciones. El joven es mentiroso, en tanto y en cuanto no se sienta capaz

de confrontar las verdades que le adversan. El adulto es mentiroso cuando no

ha logrado superar los obstáculos que le ha puesto la vida y por lo tanto para

sentirse el triunfador que nunca ha sido, engaña. El anciano es mentiroso

cuando no se perdona los errores que ha cometido en su vida. En la

proporción en que el niño aprenda a diferenciar el mundo real de sus

fantasías, que sepa enfrentar sus diferencias con los demás para irlas

comprendiendo y confrontando en la juventud y la adultez y en la misma

medida en que los ancianos se hayan sentido valiosos, triunfadores en la vida,

se podrá confrontar la posibilidad de la mentira como una traición

destructiva. (ANÓNIMO, s/año)14

La mentira en la niñez.

En los niños pequeños la mentira puede satisfacer una necesidad de fantasía y

pueden divertirse mucho contando historias fabulosas que en términos

estrictos no son mentiras, sino fantasías verbalizadas y que satisfacen la

necesidad de atención. Frente a este tipo de historias, generalmente los

adultos siguen preguntando y establecen diálogos a partir de ellas, que se van

complejizando y terminan abruptamente.

En niños ya mayores que pueden distinguir la realidad, las mentiras pueden

ser para acomodarse a las normas y así evitar un reto; por interés, la mentira

le permite obtener algo o evitar algo; incluso para llevarse mejor y no

provocar conflictos. En todos estos casos y si la conducta ha sido ocasional, es

necesario reaccionar y hablar con los niños respecto al valor de la verdad y la

honestidad. (PÍA, María, s/año).

14 Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm

Los niños mienten por diversas razones. Evidentemente el castigo es la

primordial causa de hacerlo. Los niños también mienten para aumentar su

poder y control hacia sus padres. La mentira, es utilizada por ciertos niños

como mecanismos de defensa, para aliviar frustraciones o llamar la atención.

(BRONSON, Bo, 2008).

Los niños que viven bajo amenaza constante de castigo, no mienten menos.

Por el contrario, se convierten en mejores mentirosos a temprana edad:

aprenden a ser atrapado con menor frecuencia. El proceso de socializaciones

útil para lograr que los niños mientan menos. (Ídem).

La razón más perturbadora por la que los niños suelen mentir es porque los

padres les enseñan a hacerlo. Si bien los padres no les dicen de manera

explícita que lo mientan, los hijos ven como sus padres mienten. (Ídem).

Si los niños ven que los padres mienten a veces para evitar ciertas cosas, ellos

van a internalizar que algunas mentiras son permitidas o "blancas". Frente a

esto no debe haber términos medios: hay verdades y mentiras y un valor ético

que es la honestidad y que debe ser ejercitada con los niños en primer

término. Ellos tienen derecho a saber verdades, a su medida, de acuerdo a sus

preguntas, pero sabemos que mentir puede traer a la postre enredos en las

relaciones humanas, que generarán dolor innecesario. (PÍA, María, s/año).

“La mentira está relacionada con la inteligencia” (Talwar, Victoria citada

por Bronson en La mentira desde el punto de vista psicológico, 2008). La

mayor virtud de un niño pequeño no es la veracidad, sino que mentir, es en

realidad su capacidad más notable. Los niños de mejores resultados

académicos comienzan a mentir a los 2 o 3 años.

Las personas que entienden temprano la diferencia entre la mentira y la

verdad, usan este conocimiento para su provecho, lo que los hace más

propensos a mentir cuando se da la oportunidad de hacerlo. (BRONSON, Bo,

2008).

Un niño que miente debe reconocer la verdad, concebir intelectualmente una

realidad alternativa y ser capaz de vender a alguien su nueva realidad. Por lo

tanto, mentir implica un desarrollo cognitivo avanzado y habilidades sociales.

(Ídem).

Tratamiento de la mentira en la niñez.

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad

adulta es no castigar a os niños cuando dicen una mentira menor, pues es

propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración. Los padres

deben explicar las diferencias entre fantasía y realidad a los niños. El

desarrollo de una fantasía muy grande puede llevar a los niños a cultivar otra

realidad inventada, que es la puerta a la mentira. (DELGADO, Juan, 2006).

Formas de las mentiras.

La mentira no se ciñe simplemente al hecho de decir cosas que no son verdad.

También mentimos al ocultar información o decir algo que es la verdad de

manera que parezca que es falso. Podemos mentir sin utilizar palabras, a

través de una sonrisa falsa, adquirir posturas que disfracen nuestra apariencia

real. Cualquier pequeño engaño intencionado puede considerarse una

mentira. (VALENZUELA, América, 2005).

Una mentira puede tener distintas variantes. Puede ser inocente, humorística,

puede ser algo perverso y puede ser hasta bondadosa y útil. El autoengaño, en

cambio se podría decir que, sin perjuicio de su consideración como inocente,

humorístico, perverso, piadoso y útil, no toma ninguna variante especial

siendo acaso un poco de todo. (PORCEL, GONZÁLEZ, 2005)

El engaño es un elemento de interacción social absolutamente extendido en el

funcionar de las sociedades modernas, que va desde los aspectos económicos

y políticos hasta los más íntimos, el autoengaño, se podría decir, resulta ser la

extensión de-generada que acaba por impregnar de caminos obtusos la

conciencia y la voluntad personal. Se puede definir el autoengaño como un

modo de dirigir nuestra vida cuando no sólo ignoramos lo que comporta la

dirección elegida sino, sobre todo, cuando ignoramos o pretendemos ignorar

que en realidad, sin remedio, hemos tomado algún camino que tiene

aparejado una serie de consecuencias.

El engaño apunta a un objetivo consciente, pero el autoengaño es

inconsciente no sabiendo uno lo que hace. (Ídem).

Características y comportamiento de los mentirosos.

Los mentirosos patológicos parecen demasiados sinceros, cuando se

enfrentan con hecho que los contradicen, cambian su historia a otra

igualmente sincera. No hay gestos, ni emociones, incluso sus historias tienen

una consistencia creíble, parece que no son capaces de discernir si están

diciendo la verdad o una mentira. (AOL Latino, s/año).

Cuando alguien miente por salir bien librado de una situación, en general,

siente un malestar y no puede evitar demostrarlo con expresiones o gestos

extraños. Algunas características y comportamientos son:

- Quien miente no mira a los ojos por un tiempo

- Suelen mostrar nerviosismo o inquietud.

- Terminan pronto las pláticas que los comprometen. (Ídem).

La mentira como trastorno psicológico.

La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima se puede

transformar en un trastorno de la personalidad llamada pseudología

fantástica, que es una compulsión a imaginar una vida en base a causar una

impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos

escuchan; esto basado en la necesidad de resultar valiosos por medios

tramposos, ya que se considera la única manera de poder lograrlo.

(DELGADO, Juan, 2006).

Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus

responsabilidades mintiendo. La mentira puede convertirse en hábito si la

realizan durante mucho tiempo, apareciendo de este modo un trastorno

psicológico serio que le impide controlar su comportamiento, la mentira

acaba dominando al individuo. (Ídem).

Cuando mentir se vuelve algo patológico, trastorna le vida del mentiroso o la

de los engañados. Vivir relaciones familiares, personales, sociales o

profesionales en las que prevalecen las distorsiones y el ocultamiento de la

realidad terminan por fallar. (AOL Latino, s/año).

Comportamiento del mentiroso fantasioso.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás

por la vía del fácil engaño (las palabras son mejores sustitutos que los

hechos), en vez de ser sincero, tal vez más modesto, lo que su ambición no lo

soporta. Muchas veces la propia conducta del individuo genera un

comportamiento que tiende a confirmar la mentira. No se conforma con ser

una persona cualquiera, sino que desea ser siempre una personalidad de

primera magnitud. El problema del llamado pseudólogo es que para mentir

tanto y que no se note, ha de hacer lo mismo que un actor que representa un

personaje y que quiere resultar increíble: esforzarse tanto como si fuera la

persona inventada, tanto que realmente uno se confunda y olvide quien es

verdaderamente. (DELGADO, Juan, 2006).

Mentiras piadosas.

Mucha gente no tiene inconveniente en pensar, que en diversas circunstancias

lo mejor que se puede hacer es mentir. Engañar sobre una enfermedad grave,

inventar el motivo de haber llegado tarde a una cita, entre muchos otros

motivos; son las llamadas mentiras piadosas. Sin embargo los moralistas

dicen de modo categórico que “nunca es lícito mentir”. (SADA, Ricardo,

2009).

Muchas veces la sinceridad no impera en las relaciones laborales, pero

tampoco en las relaciones personales. Todos tenemos amigos, pero no con el

mismo grado de amistad con todos. El uso de la mentira para no lastimar a un

amigo, o para literalmente ayudarlo, suele ser común y aceptado por nosotros.

(Miguel, 2007).

Sin embargo, muchas personas aseguran que no existen las mentiras

piadosas, ya que grandes o pequeñas, rosas o azules, mentiras siguen siendo.

Aunque muchas veces se piensa que decirlas es lo mejor, o lo único que se

puede hacer, se debe tener en cuenta que la verdad podría aparecer y

complicar las cosas de una manera que no planeamos. (SADA, Ricardo,

2009).

Prevención de la mentira.

La principal fuente de prevención es la detección de las mentiras. Se han

detectado cambios en el cerebro y la actividad cerebral en personas que

mienten, lo cual puede ayudar a detectarlas y tratarlas. (DELGADO, Juan,

2006).

Tratamiento de la mentira.

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia.

Reconociendo su necesidad de brillo y atracción, dedicándose con firmeza a

mejorar sus méritos verdaderos, con suficiente persistencia, paciencia y

seguridad. Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados

por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes. (Ídem).

Mundo sin mentiras.

La mentira se disipa como la energía. Es inevitable decirlas, pero debemos

controlarlas. Un mundo sin mentiras es un concepto difícil de imaginar, cómo

pensar en qué la mentira no exista, pues su papel a lo largo de la historia es

evidente. (Miguel, 2007).

CAPÍTULO III

Metodología.

Hipótesis.

Declaración de perspectiva.

Mediante el presente trabajo se pretende presentar un análisis profundo

relacionado con el tema de las mentiras. El trabajo recoge información de

algunos psicólogos que han abordado este tema e información teoríacientífica

tomada de diversas fuentes y textos de divulgación. Es evidente que

al leer el contenido necesitamos reflexionar en torno a la forma en cómo se ha

adoptado la investigación, su carácter intensamente fenomenológico, es decir

estudia un fenómeno relacionado con la conciencia. Se tratara de introducir al

lector en un mundo de misterios, donde poco a poco descubrirá los enigmas

de este tema. Para indagar sobre el verdadero significado de las mentiras se

tomaran los principios fundados por Alfred Schütz define a la realidad como

un mundo en el que los fenómenos están dados, sin importar si éstos son

reales, ideales, imaginarios, etc. Es decir, se considera un mundo de la vida

cotidiana que los sujetos viven en una actitud natural, desde el sentido

común. Además el trabajo se basa en los puntos de vista científicos,

psicológicos e inclusive filosóficos, con el objetivo de cubrir en lo mayormente

posible el tema. Se observara además que la postura del autor en dicho

trabajo es una actitud que desvincula la conciencia temporal interna del

mundo temporal es llamada epojé y además presenta una vigilancia

epistemológica o de duda sistemática llamada aproche. Es necesario aclarar

que el tema de las mentiras es de interés general y presenta por ser

fenomenológico15 gran cantidad de variables, pues puede manifestarse de

distintas maneras dependiendo de las características de cada individuo,

específicamente en la manera de pensar de cada uno de ellos.

Constantemente la acción de la mentira se justifica con una innumerable

cantidad de pretextos, excusas o argumentos. El ser humano se enfrenta

muchas veces a situaciones que no son del todo agradable o aceptable, por ello

recurre frecuentemente al uso de las mentiras para transformar, al menos en

su mente su realidad. La mentira es una herramienta perfecta que puede ser

empleada para evadir compromisos que no queremos asumir, ya sea por

miedo o por falta de interés. Evadir responsabilidades y modificar la realidad

son causas frecuentes escuchadas en las personas del porque han mentido,

15 Fenómenos basados en la conciencia, es decir las esencias de las cosas.

pareciera que la mentira se encuentra estrechamente relacionada con ellas.

Con base en esto se plantea la siguiente hipótesis:

Hi (Hipótesis de la investigación): El intentar modificar la realidad y evadir

responsabilidades son las principales causas por las que mienten los seres

humanos.

H0 (Hipótesis nula): No es cierto que el intentar modificar la realidad y

evadir responsabilidades son las principales causas por las que mienten los

seres humanos.

Variables

Definición conceptual o nominal.

Modificar la realidad.

Consiste en cambiar el mundo real, por otro creado por nosotros mismos,

basado en mentiras, creando situaciones que nos favorezcan y beneficien;

evitando en todo momento afrontar aquellas realidades que nos perjudiquen

o nos incomoden.

Evadir responsabilidades.

Es evitar a toda formar asumir las consecuencias de nuestros actos. Es un

mecanismo de defensa para deslindarnos de hechos que no son beneplácitos

ni convenientes para nosotros.

Causas por las que mienten los seres humanos (causas de las mentiras).

Son los orígenes de las mentiras. En sencillas palabras es el por qué de estos

actos. Muy frecuentemente se tratan de justificar las consecuencias de las

mentiras con las causas que la originaron.

Definición operacional.

Modificar la realidad.

Evadir responsabilidades.

Causas por las que mienten los seres humanos.

Las tres variables están íntimamente relacionadas, pues modificar la realidad

y evadir responsabilidades son sin lugar a duda causas por las que las

personas mienten, por ello para su definición operacional se han englobado

dichas variables.

Para la definición operacional de estas variables, se emplearan las preguntas:

¿Qué pasa para que usted mienta?

¿Para qué miente?

En base en las respuestas a estas preguntas se podrá respaldar o rechazar la

Hi. (Hipótesis de la investigación).

Estas preguntas estarán incluidas en una guía de entrevista que se aplicará a

un grupo de personas. (Ver guía de entrevista en anexos).

Tipo de estudio.

En la presente investigación, se emplearon tres tipos de estudio, de acuerdo a

la clasificación establecida por en el libro de Sampieri16 se inicio con un tipo

de estudio explicativo, empleando la técnica del estudio descriptivo para su

complemento. Posteriormente hará uso del estudio correlacional, con la

finalidad de analizar la relación de la mentira con sus causas y sus

consecuencias.

Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de

personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a

análisis. Miden o evalúan diversos aspectos, dimensiones o componentes del

fenómeno o fenómenos a investigar. En un estudio descriptivo se selecciona

una serie de cuestiones y se mide cada una de ellas independientemente, para

así —y valga la redundancia— describir lo que se investiga.

La descripción puede ser más o menos profunda, pero en cualquier caso se

basa en la medición de uno o más atributos del fenómeno descrito. Los

descriptivos se centran en medir con la mayor precisión posible

Es necesario hacer notar que los estudios descriptivos miden de manera más

bien independiente los conceptos o variables con los que tienen que ver.

Aunque, desde luego, pueden integrar las mediciones de cada una de dichas

variables para decir cómo es y se manifiesta el fenómeno de interés, su

objetivo no es indicar cómo se relacionan las variables medidas.

Los estudios correlacionales miden las dos o más variables que se pretende

ver si están o no relacionadas en los mismos sujetos y después se analiza la

correlación

16 Roberto Hernández Sampieri y Carlos Fernández Collado, Metodología de la

investigación.

La utilidad y el propósito principal de los estudios correlacionales son saber

cómo se puede comportar un concepto o variable conociendo el

comportamiento de otra u otras variables relacionadas. Es decir, para intentar

predecir el valor aproximado que tendrá un grupo de individuos en una

variable, a partir del valor que tienen en la variable o variables relacionadas.

Los estudios explicativos van más allá de la descripción de conceptos o

fenómenos o del establecimiento de relaciones entre conceptos; están

dirigidos a responder a las causas de los eventos físicos o sociales. Como su

nombre lo indica, su interés se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno

y en qué condiciones se da éste, o por qué dos o más variables están

relacionadas.

Las investigaciones explicativas son más estructuradas que las demás clases

de estudios y de hecho implican los propósitos de ellas (exploración,

descripción y correlación), además de que proporcionan un sentido de

entendimiento del fenómeno a que hacen referencia.

El tipo de estudio del presente trabajo, de acuerdo a sus intenciones es

ideográfico no probabilístico.

Un estudio ideográfico es aquel que permite asumir que los resultados solo

son válidos para la muestra observada y en donde generalizar sería

equivocado.

El estudio ideográfico no probabilístico, es aquel en que la muestra no es

escogida al azar, y por lo tanto no se pueden generalizar los resultados

obtenidos.

Sujetos, unidad de análisis, muestra.

La unidad de análisis son los personajes de la muestra, pues se analizará su

forma pensar y actuar con respecto al tema de la mentira.

Para realizar la selección de la muestra se empleo la técnica del muestreo

teórico. El muestro teórico, también conocido como muestreo intencional, es

un procedimiento que permite seleccionar los casos característicos de la

población limitando la muestra a estos casos. Se utiliza en situaciones en las

que la población es muy variable y consecuentemente la muestra es muy

pequeña comparada con la población.17

Las características que se consideraron para realizar el muestreo teórico

fueron la edad, el sexo, la clase social y le nivel académico. Las categorías,

tuvieron subdivisiones, las cuales se muestran a continuación.

Con respecto a la edad se dividieron en tres subcategorias:

· Infancia (Hasta los 10 años)

· Adolescencia (Mayor de 10 y menor de 19 años)

· Edad adulta (De 19 años en adelante)

En la categoría de sexo las divisiones fueron:

· Masculino.

· Femenino.

En lo que concierne a la clase social las subcategorias establecidas fueron:

· Baja

17 Ávila, Héctor, (2006) Introducción a la metodología de la investigación Edición electrónica.

www.eumed.net/libros/2006c/203/2l.htm

· Media

· Alta

Por último para el nivel de estudio se consideraron tres niveles de educación

(nivel de estudios concluidos):

· Básica (Preescolar, primaria y secundaria)

· Media Superior (Bachillerato).

· Superior. (Estudios universitarios, postgrados...)

Con base a estos criterios se efectuó la selección de una muestra de 30

personas, se trató en el grado de las posibilidades, que la muestra cubriera en

su mayoría todas las posibles combinaciones de las categorías y subcategorias.

Por ejemplo se selecciona un individuo de sexo masculino, adolescente, con

nivel de estudios básico y de clase social baja. Entonces el siguiente sujeto

deberá tener por lo menos una característica diferente a este, por ejemplo el

siguiente individuo seleccionado podría ser del sexo femenino, adolescente,

con un nivel de estudios básicos y de clase social baja. Obsérvese que entre

ambos existe la diferencia del sexo. Esta fue la manera sistemática en la que se

basó la selección de todas las partes de la muestra.

Las encuestas no exigen el nombre de la persona a quien fue aplicada, las

respuestas se manejarán de manera anónima para proteger de esta manera la

integridad del encuestado.

Materiales y procedimientos.

Se aplicara una guía de entrevista que consta de 16 preguntas: 3 de ellas de

respuestas cerradas y las 13 restante de respuesta abierta. (Ver anexos pág.96)

El objetivo de las preguntas de las guía de entrevista es obtener información

que pueda ser empleada para el desarrollo del presente trabajo de

investigación. Las preguntas fueron planteadas tomando en consideración los

alcances que se desean alcanzar; se trato de emplear una escritura

comprensible para toda la muestra, pues de no ser así, los resultados podrían

no ser del todo útil.

La encuesta se aplicará de manera directa, con el propósito de observar e

interactuar con cada una de las personas que conforman la muestra a

estudiar.

Además, se elaboraron fichas de resumen, síntesis, paráfrasis, constructo y de

cita textual, extraídas de documentos que daban aportes relevantes al tema;

esto con la finalidad de enriquecer el aporte hacia el lector. Con las

mencionadas fichas, se logro la construcción del capítulo II del presente

trabajo.

CAPÍTULO IV

Resultados.

Resumen de resultados.

La mentira es un instinto de los seres humanos, pareciera que la traemos en

los genes. En la actualidad quien no miente se encuentra en una desventaja

ante los demás. Más que un gusto la mentira es una necesidad; por ello el no

mentir suele incluso sonar absurdo. La mentira es un platillo que todos

tenemos servido en la mesa y del cual muy probablemente hemos comido. Es

difícil recordar cuál fue nuestra primera mentira y cuando la dijimos, esto es

debido a que desarrollamos la mentira instintivamente e inconscientemente.

La cantidad de veces que mentimos en un día no podemos limitarla o

contabilizarla, ya que no podemos predecir con exactitud en qué momentos y

en qué tiempo se hará empleo de una mentira. Toda mentira es consecuencia

de circunstancias, motivo, razones, causas o situaciones que se presentan

previas a esta, aunque tal vez muchas veces no justifiquen la acción de la

mentira. Las personas tratamos de justificar el acto de mentir porque

sabemos que es equivocado lo que hacemos. Las situaciones incómodas,

extremas o situaciones en las que creemos no hay salida, guardar secretos,

solucionar momentáneamente problemas, son escenarios propicios para

mentir.

En algún momento de la vida nos ha tocado ser víctimas de una mentira. Las

emociones o sentimientos generados cuando descubrimos un engaño o una

traición son muy diversos. El enojo, el coraje, la ira, los golpes son formas de

expresar la intolerancia hacia el acto de la mentira. El engaño es fuerte y

doloroso. Es importante mencionar, que no solo que nos mienta nos genera

ciertos sentimientos o actitudes, también el mentir genera impactos en

nosotros. La mentira genera en quien la dice, distintas emociones y

sentimientos; los más conocidos son la culpa, el remordimiento, la vergüenza

y desesperación. Pese a las consecuencias que las mentiras puedan tener, hay

que decir que la mentira juega un rol muy importante en la sociedad.

La mentira es un instrumento de doble filo, como puede ayudarnos, también

puede acabarnos. La mentira ha unido al mundo, ha evitado la revelación de

muchos secretos, incluso a evitando conflictos, y desde luego la mentira le ha

dado una mayor importancia a la verdad; por otro lado, la mentira ha herido a

muchos miles quizá millones de personas, generando la desconfianza en el

prójimo.

Cada persona tiene una imagen distinta acerca de las personas que mienten.

Sin embargo pese a la diferencia de opiniones la mayoría está de acuerdo que

mentir a menudo forma un mal hábito y si uno miente pierde credibilidad

ante los demás y hacia uno mismo. Las personas mentirosas tienen sus

motivos para hacerlo, sean estos motivos buenos o malos

Las mentiras piadosas se consideran mentiras no graves; se piensa que son un

recurso hasta cierto punto inofensivo, pero el cual se debe saber utilizar y

tener cuidado de hacerlo; los motivos para su uso suelen ser muy distintos y

personales, cada quien tiene su ideología y un pensamiento distinto. Un

motivo para hacer uso de las mentiras piadosas es para ocultar las verdades

dolorosas. Una verdad dolorosa es aquella verdad que consideramos puede

causar un gran impacto en el momento en que se dé a conocer, por lo regular

un impacto negativo.

En el mundo actual, es evidente la existencia de las mentiras, convivimos con

ellas, son abundantes y se manifiestan de diferentes maneras; pero nos hemos

puesto a pensar la forma en qué sería un mundo sin mentiras. Es evidente que

el hecho de imaginar un mundo sin mentiras puede considerarse una locura

para muchos. La manera en que se cree podría ser un mundo sin mentiras es

muy contrastante, por un lado aquellos que creen que sería como un paraíso

utópico mientras por otro lado quienes consideran que el mundo sería peor

que ahora.

Tipo de análisis.

Para el análisis de las encuestas aplicadas se realizaron dos tipos de análisis,

el análisis de distribución de frecuencias y el análisis de contenido.

Una distribución de frecuencias es un conjunto de puntuaciones ordenadas en

sus respectivas categorías

Las distribuciones de frecuencias pueden completarse agregando las

frecuencias relativas y las frecuencias acumuladas. Las frecuencias relativas

son los porcentajes de casos en cada categoría, y las frecuencias acumuladas

son lo que se va acumulando en cada categoría, desde la más baja hasta la más

alta.

Las frecuencias acumuladas, como su nombre lo indica, constituyen lo que se

acumula en cada categoría.

Las frecuencias acumuladas también pueden expresarse en porcentajes

(entonces lo que se va acumulando son porcentajes).

Las frecuencias relativas o porcentajes pueden calcularse así:

Donde nc es el número de casos o frecuencias absolutas en la categoría y NT es

el total de casos.

Las distribuciones de frecuencias, especialmente cuando utilizamos las

frecuencias relativas, pueden presentarse en forma de histogramas o gráficas

de otro tipo

El análisis de contenido es una técnica para estudiar y analizar la

comunicación de una manera objetiva, sistemática y cuantitativa. Otra

definición del análisis de contenido es que es una técnica de investigación

para hacer inferencias válidas y confiables de datos con respecto a su

contexto. Algunos autores consideran al análisis de contenido como un

diseño. Pero más allá de como lo definamos, es una técnica muy útil para

analizar los procesos de comunicación en muy diversos contextos.

El análisis de contenido puede ser aplicado virtualmente a cualquier forma de

comunicación.

Los objetivos del análisis de contenido son tres:

· La descripción precisa y sistemática, de las características de una

comunicación.

· La formulación de inferencias sobre contenidos exteriores al contenido

de la comunicación y

· La prueba de hipótesis para su verificación o rechazo.

El análisis de contenido se efectúa por medio de la codificación, que es el

proceso a través del cual las características relevantes del contenido de un

mensaje son transformadas a unidades que permitan su descripción y análisis

preciso. Lo importante del mensaje se convierte en algo susceptible de

describir y analizar.

Para poder codificar es necesario definir el universo a analizar, las unidades

de análisis y las categorías de análisis.

Procesamiento de datos.

Gráficas.

¿Ha mentido alguna vez?

¿Ha mentido alguna vez? Frecuencia acumulada

Sí 29

No 1

En el gráfico se puede observar que hay una inclinación por parte de los

encuestados hacia la tendencia de mentir. Es claro y evidente la diferencias

entre ambas respuestas.

La mentira es un instinto de los seres humanos, pareciera que la traemos en

los genes. El uso revolucionado de la mentira ha sido originado por la

sociedad y las situaciones que hoy en día nos rodean. En la actualidad quien

no miente se encuentra en una desventaja ante los demás. Más que un gusto

la mentira es una necesidad. Por ello el no mentir suele incluso sonar

absurdo.

¿A qué edad mintió por primera vez?

Edad Frecuencia acumulada.

Antes de los 5 años 4

Entre los 5 y los 10 años 6

Después de los 10 años 7

No recuerda 13

En la grafica puede observarse que la mayoría de las personas encuestadas, no

recuerda la edad a la que dijo su primera mentira. Se puede observar que

aquellos que recuerdan la edad en la que mintieron dicen haberlo hecho de los

5 años en adelante, solo 4 personas respondieron que mintieron antes de los 5

años.

Es difícil recordar cuál fue nuestra primera mentira y cuando la dijimos, esto

es debido a que desarrollamos la mentira instintivamente y podría decirse que

inconscientemente; la mentira es un mecanismo de defensa. Aprendemos a

mentir desde pequeños.

¿Con qué frecuencia miente?

Frecuencia con que miente. Frecuencia acumulada.

Una vez al día. 1

Entre 2 y 5 veces al día. 3

Más de 5 veces al día. 0

Depende de las circunstancias. 23

No respondió 3

Se puede observar en el grafica la frecuencia con que la gente miente está

marcada por las circunstancias que se presentan en su día. Es de llamar la

atención que ninguno de los encuestados admitió mentir más de 5 veces en un

solo día.

Es evidente que la mentira debe estar rodeada de distintas circunstancias para

poder manifestarse. La cantidad de veces que mentimos en un día no

podemos limitarla o contabilizarla, ya que no podemos predecir con exactitud

en qué momentos y en qué tiempo se hará empleo de una mentira.

Metatextos.

Motivos, circunstancias y situaciones que nos conducen a mentir.

Las situaciones, circunstancias y motivos por los cuales mentimos son muy

distintos, aunque tal vez muchas veces no justifiquen la acción de la mentira.

Algunas de las circunstancias más comunes por las que las personas dicen

mentir son para salir de circunstancias que los comprometan o en las que son

necesarias hacerlo, para conseguir algún fin, los niños mienten para que no

los regañen sus padres, son mentiras pequeñas, pero así empezamos todos;

además consideran que las circunstancias del mundo actual nos orillan a la

mentira, pues quien no miente no puede competir y defenderse de los demás.

Una situación extrema también es considerada por la gente un motivo

importante para mentir. Hay quienes mienten cuando piensan que la mentira

es mejor que la verdad, aunque no necesariamente sea cierto esto. Las

situaciones que vivimos en el momento de la mentira, son determinantes para

tomar la decisión de mentir; las situaciones incómodas, los problemas, las

presiones, los miedos, nos dirigen a un destino, la mentira. Cuando se desean

esconder cosas íntimas y personales, u ocultar nuestros sentimientos la

mentira es un camino sencillo de tomar. Hay quienes afirman haber mentido

por amor, por evitar dañar a una persona. Mentir sirve para no hacernos

cargo de nuestras responsabilidades o para arreglar momentáneamente

nuestros problemas. De cualquier forma no siempre el fin justifica los medios.

Toda mentira es consecuencia de circunstancias, motivo, razones, causas o

situaciones que se presentan previas a esta. Las personas tratamos de

justificar de uno u otro modo el acto de mentir pues dentro de nosotros

sabemos que es equivocado lo que hacemos, por ello podría decirse que esas

justificaciones son una manera no explicita de querer sentirnos bien con

nosotros mismos. Las situaciones incómodas, extremas o situaciones en las

que creemos no hay salida, son las llamadas propicias para mentir, no

obstante no quiere decir que el fin justifique los medios. Guardar secretos es

un motivo, por el cual se podría pensar es correcto mentir, pero pues más vale

guardar silencio que decir una mentira, “con la restricción mental, puedo no

decir la verdad cuando injustamente traten de averiguar algo de mí. Lo que

diga en ese caso podrá ser una respuesta no exacta, evasiva o confusa, con

un sentido verdadero y otro falso, pero no una mentira” (Sada, Ricardo,

2009). Mentir también es el camino más rápido y sencillo para solucionar,

aunque sea por el momento, tus problemas. Es cierto que se podría hacer una

lista interminable de razones y motivos que justifiquen una mentira, pero no

por ello quiere decir que esa justificación sea lo suficientemente buena como

para decir que mentir estuvo bien, la mentira es intrínsecamente mala, es

decir, no es mala porque alguien la prohíba, sino que es mala en sí misma. Y

algo de suyo malo no puede producir nada bueno, aunque sean muy buenas

las intenciones de quien actúa” (Sada, Ricardo, 2009). Mentir a un niño

sobre un asunto, no es del todo bueno, esto es porque lo que generamos en el

niño el nacimiento del mal hábito de la mentira.

“Al mentir, en definitiva, decimos sí al egoísmo y no al amor. Es decir, nos

hacemos un daño inmensamente más grande que el pequeño (pequeñísimo, porque

siempre es miserable) beneficio que uno pueda conseguir con la mentira. Queda,

además, el otro aspecto de la mentira: el daño que otros reciben. Cuando un esposo

se siente engañado, cuando un padre ve cómo el hijo aumenta cada día la dosis de

mentiras, cuando un compañero de trabajo nota que la confianza depositada en el

“amigo” se ha esfumado como bruma ante el sol... nace en los corazones una pena

profunda: alguien que creíamos bueno nos ha engañado, nos ha mentido, nos ha

traicionado” (Pascual, Fernando, 2009).

“Sin afirmar que el fin pueda siempre justificar los medios, es preciso admitir

que existen circunstancias en las que la actitud más admirable no es

necesariamente admitir la verdad. Incluso debemos defender la virtud que entraña

ocultar la verdad en aras de de la dignidad y la libertad, como aquella del

prisionero que prefiere la muerte en medio de torturas inenarrables antes que

informar objetivamente a los tiranos que se la infligen”. (Byrne, Hugo).

¿Cómo actuamos cuando nos mienten?

Alguna vez hemos sido víctimas de mentiras, y hemos experimentado diversas

sensaciones, las cuales son diferentes en cada individuo. El engaño es fuerte y

doloroso, al grado de que hay personas que llegan a cambiar su forma de ser

con alguien que les miente, pues sienten que se han reído de ellos y nace un

sentimiento de ira y resentimiento. Para muchos es común enojarse cuando se

enteran que alguien les ha ocultado la verdad, muchos prolongan demasiado

ese sentimiento y a otros no les dura mucho tiempo. Hay quienes aceptan

molestarse con quien les miente, solo si esa mentira les daña. También la

decepción es común después de un engaño, más cuando la persona es

importante para ti y tenias confianza en ella. Hay quienes toman la decisión

de desquitarse y pagar con la misma moneda, el rencor es una manera de

expresar, sana o no, el enojo; otros prefieren buscar a la persona que les

mintió e implementar el dialogo, aun oprimiendo su ira, para resolver y dejar

en claro la situación; contrario a esto existen personas que emplean los golpes

para sacar su coraje, pues es tanto el mismo que no pueden controlarse.

Además existen individuos que prefieren no enojarse, debido a que

consideran que el enojo los daña a ellos y no vale la pena desgastarse y

amargarse la vida por cosas que siempre van a existir.

En algún momento de la vida nos ha tocado ser víctimas de una mentira. Las

emociones o sentimientos generados cuando descubrimos un engaño o una

traición son muy diversos. El enojo, el coraje, la ira, los golpes son formas de

expresar la intolerancia hacia el acto de la mentira. Un factor determinante en

la actitud que se toma ante la persona que te engaña, es la relación que tengas

con ella, la forma en que te engaño, y cuáles fueron los motivos para que lo

hiciera. Cuando el resentimiento es grande, los golpes son una manera de

expresar lo que estamos sintiendo; otras veces se toma rencor hacia la

persona que te ha mentido. Hay quienes aseguran que pagan con la misma

moneda, es decir, si me mienten les miento, y es aquí cuando se genera el

ciclo de la mentira. Por otra parte existen personas que opinan que no se gana

nada enojándose o reclamando a quién te ha mentido, que debemos guardar

la calma y seguir adelante, pues en el caso de manifestar molestia solo nos

afectamos a nosotros mismo; también pudiera deberse esta actitud a que se

han resignado a vivir en un mundo que tiene como invitado de honor a la

mentira. De una manera inconsciente o quizá consciente, expresamos nuestro

desagrado por el acto de mentir, sin embargo pasamos por alto esta situación,

probablemente porque nos gusta vivir de esta manera.

“A través de la mentira se dañan gravemente las virtudes de la caridad y de la

justicia. Perjudica enormemente a la sociedad, precisamente por dañar la

confianza entre los hombres: La mentira, por ser una violación de la virtud de la

veracidad, es una verdadera violencia hecha a los demás. Atenta contra ellos en su

capacidad de conocer, que es la condición de todo juicio y de toda decisión”.

(Pascual, Fernando, 2009)

“La mentira provoca daños enormes, hiere profundamente la confianza entre los

hombres. Pero... ¿cómo vencerla? ¿Cómo eliminar esa tentación continua que nos

lleva a engañar, a manipular las palabras para conseguir una “victoria” (más

dinero, un ascenso laboral), para desahogar la sed de venganza, para herir por la

espalda a nuestro prójimo? Hay que mirar dentro, en el corazón, para descubrir

cuál es la raíz de la mentira” (Pascual, Fernando, 2009)

El remordimiento después de la mentira.

La culpabilidad y el remordimiento son sensaciones que pueden generarse en

nosotros como consecuencia de decir una mentira. En muchas ocasiones no se

manifiestan de inmediato, sino que las comenzamos a experimentar, después

de analizar detalladamente y reflexionar la acción que hemos realizado. El

sentimiento de culpa esta en nosotros, y algunas personas consideran que el

remordimiento que queda en uno, no es solo en la conciencia, sino además en

nuestra alma. El no decir la verdad nos genera conflictos internos, pues

sentimos haberle fallado a esa o esas personas a las que les mentimos. Al

sentirnos culpables, podemos manifestar este sentimiento de muchas manera,

en ciertas ocasiones se toma la decisión de evadir a la persona a la que

engañamos, llegando inclusive al grado de excluirla de nuestra vida. Otras

veces expresamos la culpa con el silencio, pues no nos sentimos capaces de

hablar o expresar algo, pues el remordimiento está dentro de nosotros. La

vergüenza y el no tener el valor de ver a los ojos a una persona son

manifestaciones de culpabilidad. Sentimos culpa si después de hacer un

balance, concluimos que tomamos la peor decisión. Personas aseguran

escuchar voces en su cabeza, que los atormentan y no los dejan estar en paz

con ellos mismo. Cabe mencionar que el grado de culpabilidad depende del

tamaño de la mentira, la forma en que la dijimos, las circunstancias que la

rodean y de la persona a la que hemos mentido.

La mentira genera en quien la dice, distintas emociones y sentimientos; uno

de los más conocidos, pero que es desagradable sentir es la culpa. Sentirse

culpable por haber mentido es algo común en la mayoría de las personas. La

manera de expresar este sentimiento es distinta dependiendo de cada

persona, algunos la manifiestan por medio del silencio, del llanto, de la

vergüenza o inclusive llegan a tomar acciones evasivas con la persona a la que

han engañado. El grado de culpabilidad es varia, en algunas situaciones puede

sentirse un enorme remordimiento y puede durar mucho tiempo, también

podría ser que la culpa fuera pequeña y solo durara un momento, esto

dependerá de a quien le mentimos, que fue lo que ocultamos o inventamos y

la finalidad de hacerlo. Por lo regular la culpa no se manifiesta de inmediato,

sino que el individuo que ha mentido debe pasar por un proceso de reflexión y

es después de dicho proceso que comienza a sentirse los cargos de conciencia.

Se sabe, ya sea por experiencias personales o anécdotas de otros, que la

mentira genera un sentimiento de arrepentimiento y remordimiento, como es

que aun sabiendo esto seguimos mintiendo; posiblemente la necesidad de

mentir sea más grande y poderosa que olvidamos que somos seres humanos

que sentimos.

“La vergüenza es otro sentimiento vinculado a la culpa, pero existe entre ambos

una diferencia cualitativa. Para sentir culpa no es necesario que haya nadie más,

no es preciso que nadie conozca el hecho, porque la persona que la siente es su

propio juez. No ocurre lo mismo con la vergüenza. La humillación que la vergüenza

impone requiere ser reprobado o ridiculizado por otros. Si nadie se entera de

nuestra fechoría, nunca nos avergonzaremos de ella, aunque sí podemos sentirnos

culpables. Por supuesto, es posible que coexistan ambos sentimientos. La diferencia

entre la vergüenza y la culpa es muy importante, ya que estas dos emociones

pueden impulsar a una persona a actuar en sentidos contrarios. El deseo de

aliviarse de la culpa tal vez la mueva a confesar su engaño, en tanto que el deseo de

evitar la humillación de la vergüenza tal vez la lleve a no confesarlo jamás”.

(Ekman, Paul)

“El sentimiento de culpa por engañar es mucho más probable cuando la mentira

no está autorizada; será grave si el destinatario como supone que será engañado

porque lo que está autorizado entre él y el mentiroso es la sinceridad. En estos

engaños oportunistas, el sentimiento de culpa que provoca el mentir será tanto

mayor si el destinatario sufre un perjuicio igual o superior al beneficio del

mentiroso”. (Ekman, Paul)

Papel de la mentira en el mundo.

La mentira es, desde donde se vea, una manera que tenemos de evadir

nuestra realidad. La mayoría de las personas están conscientes de que la

mentira no es un acto del todo bueno. Muchos tiene la idea de que decir

mentiras es necesario y que la mentira como tal ha tenido, tiene y tendrá

siempre un papel muy importante, el mundo se encuentra regido por las

mentiras; la mentira evita conflictos entre la gente, nos permite guardar

verdades que no conviene que se sepan, hay quienes las consideran parte de la

naturaleza humana, son adherentes a los seres humanos y aunque consideran

doloroso admitirlo, opinan que la mentira es un mal necesario, que nos es de

mucha utilidad. Existen personas que opinan que la mentira puede ser buena

o mala dependiendo de la situación en que estas se utilicen; además la

mentira le da sabor a la vida y hace más interesante la verdad. Por otra parte,

muchos están de acuerdo que no es correcto mentir pues la mentira genera

desconfianza en el prójimo y hace que se pierda el valor de la honestidad,

consideran que la mentira es lo peor que una persona puede hacer, y que

aunque muchos se justifique diciendo que había motivos para hacerlo todas

las mentiras siguen siendo mentiras y por lo tanto su uso no es correcto en

ninguna excepción. Ante todo esto las personas hoy en día no tienen la certeza

de decir que de lo han aprendido a lo largo de su vida es verdad y que es

mentira.

Decir que la mentira no es importante hoy en día en este mundo, seria

simplemente una gran mentira; nos guste o no la mentira juega un rol muy

importante en la sociedad, “decir siempre la verdad es buena educación...

pero como un contrasentido maldito, decirla siempre y sin contemplaciones

es a la vez de pésima educación. Será entonces que la verdad es en sí

contradictoria” (Karina, 2008). Antes de continuar hay que dejar en claro

que no por ser importante la mentira deja de ser mala, pues desde el punto de

vista moral la mentira mala es; si bien se puede adornar para que se vea

mejor, la realidad es que mentira sigue siendo. La mentira es un instrumento

de doble filo, como puede ayudarnos, también puede acabarnos. La mentira

ha unido al mundo, ha evitado la revelación de muchos secretos, incluso ha

evitado conflictos, y desde luego la mentira le ha dado una mayor importancia

a la verdad; por otro lado, la mentira ha herido a muchos miles quizá millones

de personas, ha generado la desconfianza en el prójimo y se han vuelto tan

comunes que puede ser una tarea difícil decir que de lo que sabemos es

verdad y que otro no lo es. Las mentiras son un mal necesario y se han

convertido en las leyes que rigen el mundo actual. Es claro que es difícil dejar

de mentir, sin embargo debemos al menos, tratar de moderar su uso

(recuerda que hasta el agua en exceso es mala), o tratar de hacerlo en

situaciones que sean muy necesarias utilizarlas, no obstante por utilizarlas en

este tipo de situaciones, quiere decir que dejaran de ser malas, “La mentira

es fea, pero la ausencia de la verdad es sana y conveniente” (Karina, 2008).

La mentira es un campo enorme de opiniones, pero todos estamos

conscientes de que una mentira, independientemente de todo, no deja de ser

mentira.

“Es indudable que si el hombre entre las cosas que aprendió con los siglos, para

defender su propia pervivencia, no hubiera aprendido a parlar por la lengua a

contrapelo de lo que había en su mente, no hubiéramos podido ahora estar

escribiendo. Aunque la mentira es execrable, así nos han enseñado desde la

infancia, sin ella la vida nos sería intolerable. Sería intolerable nuestra vida social.

Sería imposible nuestra individualidad, y ahí está todo” (Karina, 2008).

Opiniones acerca de los mentirosos.

La mayoría de las personas, por no decir todos, hemos mentido en alguna

ocasión, sea cual fuera el motivo o la circunstancia que se presentó.

Obviamente cada persona tiene una imagen distinta acerca de las personas

que mienten. Ciertos individuos comparten la opinión de que las personas

mentirosas no son seguras de sí mismas, que no tienen el valor de afrontar su

realidad y mucho menos de aceptar sus responsabilidades; consideran que los

mentirosos ocultan sus culpas en las mentiras y que les gusta vivir un mundo

de falsedad. Los mentirosos a juicio de algunos son personas cobardes, en las

cuales no se debe confiar y que necesitan ayuda para enfrentar su problema:

la mentira; además consideran que un mentiroso es sinónimo de mala

persona y que la mentira es su pan de cada día, es decir, que no pueden vivir

sin ella. Las personas que mienten no están conscientes de las consecuencias

de sus mentiras, por eso siguen mintiendo. Otras personas justifican las

acciones de los mentirosos, dicen que ellos deben tener sus motivos para

hacerlo y como seres humanos debemos comprenderlos y no juzgarlos;

utilizan la frase: todos tenemos derecho de mentir. Por otra parte muchos

prefieren abstenerse de opinar, pues dicen haber mentido en varias ocasiones,

y que por este motivo no son ellos nadie para juzgar a quién miente, además

sienten que se estarían juzgando a sí mismos. Sin embargo pese a la diferencia

de opiniones la mayoría está de acuerdo que mentir a menudo forma un mal

hábito y si uno miente pierde credibilidad ante los demás y hacia uno mismo.

La mentira es un platillo que todos tenemos servido en la mesa y del cual muy

probablemente hemos comido. Las personas mentirosas son personas que

tienen sus propios motivos para hacerlo, sean estos motivos buenos o malos.

“El que miente es como un barco que hace agua hasta que se hunde

irremediablemente en lo más profundo, a veces perdiendo lo que más

quiere” (Lede, Malena, 2007). La sociedad suele tachar a quién miente, de

cobarde, de irresponsable, de falso, y esto solo por mencionar algunos

calificativos; los mentirosos son considerados por algunos como malas

personas, personas carentes de valores y de moral. Sin embargo existe una

gran cantidad de la población que tiene miedo de juzgar al que miente, que

prefiere abstenerse de opinar; esto puede deberse a que alguna vez ellos han

mentido, o que tal vez sienten que se harán un juicio de ellos. Hay quienes

tratan de justificar la mentira diciendo que todos tenemos derecho a mentir,

en parte es cierta, pero mentir no debe considerarse como un derecho, mas

sin embargo la abundancia con que la mentira está en nuestras vidas hace

parecer natural el hecho de mentir. La opinión que la gente puede tener

acerca de los denominados mentirosos es muy variada, depende directamente

del individuo. Esto ayuda a la investigación para no centrarse en la existencia

de una verdad absoluta, sino tratar de dar una respuesta que abarque la

mayor cantidad de aspectos y características existentes.

“Un mentiroso es una persona que tiene cierta tendencia a decir mentiras. La

tolerancia de la gente con los mentirosos es normalmente muy pequeña, y a

menudo sólo se necesita ser cogido contando una mentira para que te pongan la

etiqueta de mentiroso y no ser más de confianza. Esto por supuesto es moderado

por la importancia del hecho de que te hayan mentido sobre algo.” (Caba, Cesar,

2008)

“La mentira tiene patas cortas, es decir, que no llega muy lejos; porque los

mentirosos tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser

descubiertos. El que miente necesita falsear la verdad para dar una imagen

diferente de la que realmente tiene. No está conforme consigo mismo y en lugar de

mejorarse auténticamente se oculta tras una máscara o disfraz inconsistente.”

(Lede, Malena, 2007)

Mentiras piadosas.

Las mentiras piadosas son aquellas mentiras que se consideran no son graves.

Todos en algún momento de nuestra vida quizá nos hemos visto en la

situación de hacer uso de ellas, y los motivos que conducen a decirlas son muy

diversos y dependen de cada individuo. Algunas personas antes de decir una

mentira piadosa tratan de ponerse en el lugar del que será receptor de esta

mentira. Otro motivo por el cual se recurre al empleo de este tipo de mentiras

con la finalidad de ayudar, defender o evitar lastimar a alguien, muchas veces

a seres queridos. También suelen emplearse las mentiras piadosas para

ocultar verdades que en ocasiones no se consideran necesarias decir, prueba

de ellos es que muchas veces a los niños no se les dice las cosas tal cual son,

pues no están, desde el punto de vista de quien les miente, preparados para

saber la verdad. Las situaciones enredosas, son otro motivo por el cual se

emplean estas mentiras. Muchos comparten la opinión de que la mentira

piadosa no se planea, que más bien se utiliza de manera involuntaria, por ello

consideran que no hay circunstancias especificas en las cuales las empleemos.

Las mentiras piadosas son un instrumento para quedar bien con la sociedad.

Por otra parte algunas personas están seguras de que las mentiras piadosas no

dejan de ser mentiras, y por lo tal motivo no deben de decirse sea cual sea el

motivo o la excusa que se usa para justificarla, por todo ello dicen que no

existen las mentiras piadosas. En general las personas entienden y no juzgan

el empleo de las mentiras piadosas, pero están de acuerdo en que no siempre

se debe hacer uso de ellas.

Considero a la mentira piadosa como un recurso hasta cierto punto

inofensivo, pero el cual debemos saber utilizar y tener cuidado de hacerlo; los

motivos para su uso suelen ser muy distintos y personales, cada quien tiene su

ideología y un pensamiento distinto. La mentira piadosa es empleada para

cubrir verdades que se consideran dolorosas, para ayudar a una persona,

guardar secretos personales o de otros o simplemente para aparentar ser

quien no somos, otro motivo no menos importante es para ocultar verdades a

los niños, pues consideramos no son aptos para conocerlas, “recurrir a

“mentiras piadosas” puede tener implicancias que muchos padres no están

conscientes” (Cuadra, Ricardo, 2007). Como sea, debemos tener en cuenta

que mentira piadosa no deja de ser mentira, y por tanto es eludir la realidad;

no obstante las mentiras piadosas tienen un papel en las sociedades de estos

tiempo y planeadas o no se hace uso de ellas. Es importante mencionar que

hay personas que piensan que estas mentiras son necesarias y que no causan

daño alguno, en contra parte a este argumento, existen quienes piensan la

práctica de esta debe desaparecer. El aporte a la investigación es interesante,

pues podemos darnos cuenta de lo impredecibles que pueden llegar a ser este

tipo de mentiras en nuestra vida, o mejor dicho nos podríamos preguntar que

de lo que creemos es verdad no es más que una de las llamadas dulcemente

mentiras piadosas. En síntesis estas mentiras son unas mil caras, pero sea

cual sea la cara que nos muestren mentiras seguirán siendo.

“Mucha gente no tiene inconveniente en pensar que, en ciertas circunstancias, lo

mejor que puede hacer es mentir. Engañar sobre una enfermedad grave, inventar

el motivo de haber llegado tarde a la cita, atribuirnos méritos inexistentes,

modificar las cifras a las notas de consumo y mil situaciones más. Pero los

moralistas dicen de modo categórico que “nunca es lícito mentir”. ¿Nunca? ¿Ni

para evitar daños mayores? ¿Ni para salvar a la humanidad con una pequeña

mentira? Así parece, pues el adverbio “nunca” no admite excepciones. Pero vendrán

de nuevo los moralistas en nuestra ayuda para tranquilizarnos: “de que nunca sea

lícito mentir, no se sigue que haya siempre obligación de decir la verdad”. Ocultar

la verdad es a veces no sólo conveniente, sino incluso obligatorio, por ejemplo,

cuando se debe guardar un secreto.” (Sada, Ricardo, 2009)

Verdades dolorosas.

En este mundo existen verdades que pueden ser muy dolorosas, pero las

cuales pueden o no decirse, esto depende de cada persona y de su forma de

pensar. Muchos comparten la opinión de que para decir una verdad dolorosa

debe ser esta indispensable o necesaria conocerla, o en otras ocasiones se dice

cuando es el último camino por el que se puede caminar. Hay situaciones que

algunos consideran no deben ocultarse la verdad por más dolorosa que esta

pueda ser, por ejemplo cuando fallece un ser querido o hay que tomar alguna

decisión de inmediato sobre un tema delicado. Otro factor que influye

directamente en decir una verdad dolorosa o no, es la manera en que te

relaciones con la persona a la cual se la debes decir, consideran que a una

persona a la que quieres mucho y le tienes confianza suficiente, es mejor

decirles la verdad aunque duela, porque de esta manera la ayudaremos a

afrontar su realidad; la contra parte de esto, es que muchos no quieren que las

personas a las que estiman y les guardan gran cariño sufran, por ello toman la

decisión de no hablar o de cambiar la verdad por algo más satisfactorio para

esta persona. También suelen decirse verdades dolorosas por rencor, coraje,

por venganza o por el simple hecho de ridiculizar o agredir a una persona;

hay quienes las utilizan para su conveniencia y sacan el mayor beneficio de

ellas. Además cuando se guarda una verdad dolorosa, se siente muchas veces

una carga de conciencia, y cuando esta carga es demasiada, preferimos revelar

la verdad. Existen personas que consideran que no existen verdades

dolorosas, y que como seres humanos debemos tener el valor o la resignación

de aceptar nuestra realidad.

Una verdad dolorosa es aquella verdad que consideramos puede causar un

gran impacto en el momento en que se dé a conocer, por lo regular un

impacto negativo. La decisión de decir o no una de las llamadas verdades

dolorosas, suele estar acompañada de diversos factores, motivos o

situaciones. Las principales razones por las que la gente es capaz de decir una

verdad dolorosa son cuando no existe otro camino viable, es necesario que se

conozca, es una situación muy extrema, confió en que es lo mejor para la

persona, o cuando se tiene una enorme amistad con el afectado, sin embargo

también es empleada para dañar, avergonzar y aprovecharse de diversas

situaciones, otros consideran que no deben de presentarse motivos específicos

para decirlas; estas son solo algunas de las razones por la gente llega a tomar

la decisión de revelar una verdad dolorosa; una salida que consideran sencilla

es la mentira, pero debemos hacer un balance y sacar nuestras propias

conclusiones. La gran diversidad de factores que influyen para que una

verdad dolorosa sea desenmascarada, deja en claro que cada persona actúa de

acuerdo a lo que cree conveniente, y por ello, no podemos decir que sean

correctas o no la decisiones que se toman. Por lo anterior se puede deducir

que una verdad que es dolorosa para alguien, no necesariamente será de esa

magnitud para otra persona; es decir, es relativo y depende del lugar donde se

vea.

“Las mentiras son traiciones, y no digan que existen traiciones pequeñas o

insignificantes, las traiciones son traiciones por tontas e insignificantes que puedan

ser estas y hacen el mismo daño que la peor de estas, así las mentiras, rompen con

las relaciones, rompen con la confianza y aunque la mentira haya sido pequeña

para nosotros para la otra persona puede ser una gran mentira por eso lo mejor de

todo es decir la verdad por amarga que sea”. (Caba, Cesar, 2008)

¿Cómo imaginamos un mundo sin mentiras?

En nuestro mundo actual, es evidente la existencia de las mentiras, vivimos y

convivimos con ellas, son abundantes y se manifiestan de diferentes maneras;

pero nos hemos puesto a pensar como sería un mundo sin mentiras. Muchos

imaginan un mundo sin mentiras como un mundo mejor, en el que

predomine la honestidad, la confianza en el prójimo y que contrario a la

corrupción las cosas se hicieran con transparencia; están seguros de que se

acabarían los problemas, y por lo tanto viviríamos en armonía y en constante

alegría, sería un mundo en el que no habría lugar alguno para la maldad,

consideran además que tendríamos un mundo justo y próspero, y que aunque

probablemente se conocerían verdades dolorosas, estarían dispuestos a pagar

este precio a cambio de las maravillas que creen existirían; definen un mundo

sin mentiras como un mundo color de rosa, una verdadera utopía. Por otra

parte, existen personas que no creen que un mundo sin mentiras se tornaría

aburrido, abundarían los conflictos, consideran que el hecho de imaginar un

mundo así, les hace sentir tristeza; se piensa también que el mundo sería peor

que ahora, abundaría la crueldad y el dolor, pues sabríamos cosas que no son

necesarias y que lastimen a las personas. Un mundo sin mentiras yacería en la

desunión, porque desafortunadamente las mentiras unen al mundo. Para

otras personas es complicado el hecho de imaginar un mundo sin la existencia

de la mentira, y consideran que no existe ni existirá nunca ese mundo. Otra

opinión es que el mundo sin mentiras existe, pero que pocos creen en él, ya

que les parece una locura.

Es evidente que el hecho de imaginar un mundo sin mentiras puede

considerarse una locura para muchos. La manera en que se cree podría ser un

mundo sin mentiras es muy contrastante, por un lado aquellos que creen que

sería como un paraíso utópico, es decir maravilloso, sin maldad, viviendo en

armonía, por mencionar algunos calificativos, los gobiernos serian honesto y

la corrupción se eliminaría del mundo; en contra parte de esto tenemos la

opinión de quienes consideran que el mundo sería peor que ahora, pues

conoceríamos cosas que no debemos, nadie podría guardar secretos, existirían

mayor cantidad de problemas, esto por citar algunas ideas; otras personas no

pueden ni imaginar que esto pueda suceder, ya que consideran imposible que

la mentira puede desaparecer, “Que las mentiras desaparezcan

completamente del ámbito de la política, justicia o diplomacia es algo

virtualmente imposible” (Caba, Cesar, 2008). Lo anterior nos deja más que

claro que si bien sabemos la mentira es mala, no tenemos una idea concreta

de un mundo en el que no exista. Probablemente quienes creen que un mundo

sin mentiras es lo mejor, son personas que se han visto afectadas o que han

dañado a alguien con la mentira, y han experimentado sensaciones

desagradables, las cuales no les gustaría seguir viviendo. En cambio aquellas

personas que piensan que el mundo estaría peor, son aquellas que ya han

aceptado a la mentira como parte de su vida y han aceptado que esta tiene una

gran importancia en el mundo actual. “La mentira tiene la función de

fabricar personas y mundos falsos que hasta el que los inventa se los cree.”

(Lede, Malena, 2007).

APARTADOS

Conclusiones.

Conclusión 1. Con respecto de la pregunta principal de la investigación, la

cual es ¿por qué mentimos?, se concluye que mentimos porque nos gusta

evadir nuestras responsabilidades, por el miedo a enfrentar nuestra realidad y

por los sentimientos relacionados a una persona, estos pueden ser buenos

como el amor y el cariño, o sentimientos adversos como el odio y la envidia.

Mentimos porque es una necesidad, una defensa muy importante para salir

adelante en la sociedad actual. Esta conclusión se encuentra fundamentada en

el marco de referencia (Capítulo II) y en el capítulo IV.

Conclusión 2. Respecto a las preguntas secundarias se concluye, que

mentimos para defender y defendernos, para crear en los demás una imagen

impactante de nosotros, una falsa imagen, mentimos para salir

momentáneamente de un apuro, para dañar, o simplemente mentimos para

demostrar que somos superiores a los demás. Con respecto a cuándo, cómo y

dónde aprendemos a mentir, se concluye que es la infancia la etapa en la que

se sientan las bases de las mentiras, que por lo regular desarrollamos la

mentira por imitación a nuestros padres o como un escudo ante situaciones

tales que se nos presentan y las cuales no queremos afrontar. El precisar el

donde aprendemos a mentir seria caer en un error, si bien los principios de

las mentiras se desarrollan por lo regular en el hogar, hay que resaltar que

aprendemos de cualquier medio ambiente en que nos encontremos, pues el

ser humano es racional por naturaleza.

La conclusión a la pregunta ¿podemos mentirnos a nosotros mismos? es

interesante. De acuerdo al enfoque científico se descarta esta posibilidad,

pues se puede estudiar el comportamiento de nuestra mente, de manera que

se detectan reacciones y los cambios que ayudan a deducir que el individuo

está mintiendo. En lo que se refiere al punto de vista psicológico, es posible

llegar a mentirnos a nosotros mismo, esto es cuando la mentira se vuelve un

trastorno psicológico, el cual llega a impedir, en quien lo padece, distinguir la

realidad de la fantasía.

Con respecto a las consecuencias de las mentiras, se concluye que esta deja

huella tanto en quien es víctima de la mentira, como en quien la dice; siendo

las principales consecuencias la culpa, el remordimiento, la vergüenza, la

pérdida de credibilidad y la desconfianza de los demás, esto con respecto al

mentiroso; por el lado del que es el receptor de la mentira, las principales

consecuencias que la mentira genera son el daño que por lo general suele ser

emocional, la decepción, la pérdida de confianza en quienes los rodean,

inclusive puede despertar sentimientos de venganza y enojo. Aunque por otro

lado, hay quienes afirman obtener buenas consecuencias de mentir, como

puede ser lograr un objetivo u ocultar cosas acerca de su vida. Los

fundamentos de estas conclusiones se encuentran en el marco teórico y marco

de referencia del capítulo II y en capítulo IV, básicamente en el procesamiento

de los datos.

Conclusión 3. Con respecto a los objetivos se afirma y se respalda el logro

total de ellos. Los objetivos fueron logrados con información extraída de

documentos de diversos autores y por supuesto, gracias a la colaboración de

las personas que fueron entrevistadas. El respaldo del logro de los objetivos

está situado en dos capítulos: el capítulo II, llamado fundamentación y en el

capítulo IV, prioritariamente en los datos procesados.

Conclusión 4. Con base a desarrollado y a los conocimientos plasmados en

este trabajo de investigación relacionado con el tema de las mentiras, se

acepta como válida la hipótesis nula (H0), pues si bien es cierto que la

evadir responsabilidades y modificar la realidad son motivos por los que

regularmente se miente, no son los más importantes para las personas, por

encima de ellos se encuentra proteger a una persona o protegernos a nosotros

mismos, hecho fundamentado en el capítulo IV.

Sugerencias.

Si bien la mentira es un mal necesario, se debe tener mucho cuidado para

evitar que esta se convierta en un trastorno psicológico emocional grave.

Las bases de las mentiras se siembran en la niñez. Con la finalidad de prevenir

una manía por la mentira sugiero a los padres, hermanos y en general a las

personas mayores, inculquen en los niños el valor de la verdad; que procuren

no castigar sus mentiras, pues estas son parte del proceso de maduración, por

el contrario traten de explicar al niño siempre la diferencia entre la realidad y

la fantasía; de esta forma se podra ir creando una conciencia con respecto al

tema de la mentira.

Un consejo que me gustaría brindar, es que evitemos en la forma de ser

posible la mentira y analicemos las situaciones antes de hacer uso de ella.

Con respecto al trato que muchas veces se les da a los mentirosos, sugiero no

los culpemos por sus actitudes, debido a que todos mentimos, por el contrario

les aconsejo hablen con ellos y traten de comprenderlos y brindar el apoyo

posible; si después de brindarle ayuda y comprensión, sigue mintiéndote y

dañándote, solo aléjate de él, sin vengarte ni guardarle rencor.

Prevengamos la mitomanía, vivamos una vida rica en valores y aceptémonos

como somos. De qué sirve formar una imagen de falsa de nosotros, si al final

del día nos vemos en n espejo y nos damos cuenta que no hemos dejado de ser

quienes somos.

Anexos.

Guía de entrevista

Tema: la verdad de las mentiras.

Esta es una guía de entrevista conocer más acerca de la verdad de las

mentiras. El objetivo principal es observar la manera en que se presenta la

mentira en cada persona y observar que factores influyen directamente sobre

esta. Los factores a observarse serán el nivel de estudios, la clase social, el

sexo y la edad de los entrevistados. La información proporcionada será

tratada de manera anónima y confidencial.

Datos generales del entrevistado:

Nivel de estudios (concluidos) _____________________________

Clase social: ______________________________ Sexo: M F

Edad (años cumplidos): ________

Preguntas:

1.- ¿Ha mentido alguna vez?

a) SI b) NO

2.- ¿A qué edad dijo su primera mentira?

a) Antes de los 5 años b) Entre los 5 y los 10 años

c) Después de los 10 años d) No recuerda

3.- ¿Con qué frecuencia miente?

a) Una vez al día b) entre 2 y 5 veces al día

c) más de 5 veces al día d) dependen circunstancias

4.- ¿Qué opinión tiene acerca de la mentira?

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5.- ¿Qué siente cuando dice una mentira?

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6.- ¿Qué hace cuando dice una mentira?

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7.- ¿Qué pasa para que usted mienta?

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8.- ¿Para qué miente?

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9.- ¿Alguna vez le han mentido? ¿Qué ha sentido al darse cuenta del engaño?

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10.- ¿Qué hace cuando le mienten?

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11.- ¿Qué pasa para que diga una mentira piadosa?

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12.- ¿Qué pasa para que diga una verdad dolorosa?

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13.- ¿Qué piensas de las personas que mienten?

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14.- ¿Cómo se imagina que sería el mundo si no existieran las mentiras?

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15.- ¿En alguna de las respuestas de las preguntas anteriores usted ha dicho

alguna mentira? ¿Por qué lo hizo?

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16.- ¿Cuál es el papel que desempeña de la mentira en el mundo?

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¡Gracias por su colaboración!

Características de la muestra.

No. de

entrevistado

Clase social. Sexo. Edad.

Nivel de

estudios.

1 Media M 18 MS

2 Media F 19 MS

3 Media F 36 MS

4 Media F 33 MS

5 Media M 40 MS

6 Media M 11 B

7 Baja M 10 B

8 Media M 18 B

9 Media M 41 B

10 Baja F 43 B

11 Baja M 66 B

12 Media F 18 B

13 Media F 16 B

14 Alta F 17 B

15 Baja M 18 MS

16 Baja F 17 B

17 Media M 23 B

18 Media M 18 B

19 Media F 29 MS

20 Alta M 28 MS

21 Baja M 17 B

22 Alta M 26 S

23 Media M 28 S

24 Baja F 18 MS

25 Media F 27 S

26 Baja M 23 S

27 Baja F 24 S

28 Alta F 25 S

29 Media F 19 MS

30 Media M 28 S

Acotaciones:

M: Masculino.

F: Femenino.

B: Básica.

MS: Media Superior.

S: Superior.

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Entrevista Cualitativa

1

Extraído de: Corbetta, P. (2003) Metodología y técnicas de

investigación Social.

LA ENTREVISTA CUALITATIVA

La técnica de la entrevista cualitativa, al igual que la encuesta por muestreo, tiene como

objetivo obtener datos interrogando a las personas, pero con la finalidad típica de la

investigación cualitativa de entrar en la individualidad de la persona entrevistada y de

ver el mundo con sus ojos.

10.1 La recogida de datos mediante interrogación

La entrevista cualitativa puede ser contemplada como el correspondiente, en la vertiente

de interrogar, de lo que la observación participante constituye en la vertiente de

observar. La inmersión en la realidad social no es tan profunda como la que se realiza

con la observación participante.

Pero, el objetivo último es acceder a la perspectiva del sujeto estudiado: comprender sus

categorías mentales, sus interpretaciones, sus percepciones y sus sentimientos, los

motivos de sus actos.

Podemos definir la entrevista cualitativa como una conversación: a) provocada por el

entrevistador b) dirigida a sujetos elegidos sobre la base de un plan de investigación c)

en número considerable d) que tiene una finalidad de tipo cognoscitivo e) guiada por el

entrevistador y f) sobre la base de un esquema flexible y no estandarizado de

interrogación.

En primer lugar, la entrevista la provoca el entrevistador, y en eso se distingue de la

conversación ocasional.

En segundo lugar, la entrevista cualitativa se dirige a sujetos elegidos según un plan

sistemático de recogida de datos, en el sentido de que ni siquiera el entrevistado es

ocasional: éste es elegido por sus características.

Debe contarse con un número bastante considerable de estos sujetos.

Tal conversación está encaminada a una finalidad, que es la finalidad cognoscitiva del

entrevistador. Por lo tanto, no es ocasional el acontecimiento, no es ocasional la persona

entrevistada, no es ocasional el tema de la conversación. Y su objetivo es estrictamente

cognoscitivo.

Por último, no se trata de una conversación normal, de un diálogo común entre dos

personas, sino de una conversación guiada, en la que el entrevistador establece el tema y

controla que el desarrollo de la misma responda a los fines cognoscitivos que él se ha

marcado. Esta intervención de guía del entrevistador puede realizarse con distintos

grados de direccionalidad, pero respetando en esencia la libertad del entrevistado.

10.2 Entrevista cuantitativa y entrevista cualitativa

Podemos interrogar para obtener informaciones mediante dos instrumentos: mediante

un cuestionario estandarizado (es decir, rígidamente estructurado en las preguntas y en

las respuestas) o bien, mediante una entrevista “libre”.

Se trata de dos técnicas similares sólo aparentemente: en esencia son muy distintas,

puesto que se basan en dos filosofías de investigación –dos paradigmas- divergentes.

2

Falta de estandarización. Ésta es la diferencia fundamental entre cuestionario y

entrevista, diferencia que genera todas las demás. Mientras que en el caso del

cuestionario el objetivo es colocar al entrevistado dentro de esquemas preestablecidos

por el investigador, en el caso de la entrevista el propósito es comprender las categorías

mentales del entrevistado, sin partir de ideas y concepciones predefinidas. Como afirma

Patton, “la finalidad de la entrevista cualitativa es entender cómo ven los sujetos

estudiados el mundo, comprender su terminología y su modo de juzgar, captar la

complejidad de sus percepciones y experiencias individuales”.

El criterio cuantitativo, el que sirve de instrumento del cuestionario, obliga al

entrevistado a limitar sus propias respuestas, le enseña a autocontrolarse. Si él quisiera

calificar sus propias ideas, por ejemplo explicar… no puede hacerlo.

En todos estos casos la voz del entrevistador se alza sobre la del entrevistado. Por el

contrario, en la entrevista (cualitativa), manteniendo el entrevistador su cometido de

plantear los temas de la conversación, la voz sobresaliente debe ser la del entrevistado:

en la situación extrema ( en algunos aspectos ideal), el entrevistador habla muy poco, se

limita a estimular y a animar al entrevistado, que cuenta con absoluta libertad su forma

de ver las cosas, sus motivaciones, sus pensamientos.

Por lo tanto, si el objetivo es tener acceso a la perspectiva del sujeto estudiado, se infiere

inevitablemente la individualidad de la relación en la entrevista: este instrumento de

recogida de las informaciones debe ser flexible, debe poder adaptarse a las distintas

personalidades de los entrevistados, debe poder cambiar al pasar de un sujeto a otro.

Comprensión frente a documentación (contexto del descubrimiento frente a contexto de

la justificación). Podemos hablar de interrogación bien como instrumento de recogida

de datos, bien como instrumento de comprensión de la realidad social. En el caso

cualitativo, la entrevista no se utiliza para recoger datos sobre las personas, sino para

hacerlas hablar y para entenderlas desde dentro.

La diferencia entre estos dos criterios, precisamente en cuanto diferencia entre cantidad

y calidad, entre extensión y profundidad, influye también en el número de personas a

entrevistar.

La distinción entre el objetivo de la recogida de datos y el de la comprensión de la

realidad social nos lleva a la distinción introducida por Reichenbach entre contexto del

descubrimiento y contexto de la justificación. En la interrogación estandarizada, el

contexto que prevalece es el de la justificación: se le pregunta al entrevistado por qué

está a favor o en contra de la pena de muerte, presentándole una alternativa de

respuestas entre las que elegir, y ello porque el investigador considera que tiene ya un

conocimiento suficiente del fenómeno estudiado como para poder reconocer todas las

posibles respuestas, y sólo pretende “recoger los datos”, con el fin de cuantificar el peso

de las diversas alternativas y poner las respuestas a estas preguntas en relación con otras

variables.

Si, por el contrario, el investigador no conoce los motivos que inducen a la gente a estar

a favor o en contra de la pena de muerte, y quiere servirse del instrumento de la

entrevista para “descubrir” este aspecto de la realidad, se servirá de una interrogación

no estandarizada: en este caso su principal objetivo es el de comprender el fenómeno

estudiado. Este objetivo no excluye el precedente: veremos más adelante situaciones de

investigaciones en las que la entrevista cualitativa se utiliza también para recoger datos

sobre la realidad social. Pero el objetivo prioritario sigue siendo el de la comprensión y

los datos cuantitativos recogidos quedarán en forma de subproducto: descarnados y

empobrecidos para hacerlos comparables entre sí y sacrificados por las modestas

dimensiones de la muestra.

3

Falta de muestra representativa. Otra diferencia entre cuestionario y entrevista, que se

deduce de los dos puntos precedentes es la relativa al problema de la muestra. La

investigación realizada mediante cuestionarios tiene como elemento característico el

hecho de que se realiza sobre una muestra construida de tal forma que pueda ser

definida como “representativa”, es decir, capaz de reproducir a un tamaño más reducido

las características de la población.

La entrevista cualitativa no aspira a este objetivo. Incluso cuando hay sistematicidad en

la elección de las personas a entrevistar, este plan nace más de la exigencia de cubrir la

variedad de las situaciones sociales que de la de reproducir sobre una escala reducida las

características de la población. Y ello no porque el objetivo no sea deseable sino porque

resultaría caprichoso y en cualquier caso inalcanzable dadas las dimensiones de la

muestra. Muy a menudo las muestras utilizadas en las investigaciones que emplean

entrevistas cualitativas rondan el centenar de casos, número insuficiente para lograr

cualquier objetivo de representatividad.

El investigador cualitativo no sigue un criterio de representatividad estadística, sino más

bien de representatividad sustantiva, con el objeto de cubrir todas las situaciones

sociales de interés principal para la investigación, más que de reproducir las

características de la población en su totalidad.

En la investigación cualitativa falta a menudo un plan de muestreo previo.

Manteniéndose el hecho de que en la elección de las personas a entrevistar el

investigador sigue un criterio, éste puede ir construyéndose a lo largo de la

investigación misma. Él elegirá los casos no por su difusión en la población, sino por el

interés que a él le parece que expresan, interés que, por otro lado, puede modificarse en

el curso de la propia investigación.

Criterio centrado en el sujeto frente a criterio centrado en las variables. El interés del

investigador se dirige a la comprensión de los hechos sociales a partir de una lectura

global de los fenómenos y, sobre todo, de los sujetos estudiados. En el análisis de los

datos procedentes de entrevistas cualitativas no se fragmentan los individuos en

variables, para estudiar después éstas. No se producen frecuencias y correlaciones, sino

que se reconstruyen historias. El objetivo no es entender las relaciones entre las

variables, sino comprender las manifestaciones en su individualidad: la categoría del

nexo causal ha sido sustituida por la de la experiencia vivida. Se busca reconstruir

modelos, tipologías, secuencias, a partir de casos analizados en su totalidad. Y, en

consecuencia, el punto de partida lo constituye el individuo no la variable.

10.3 TIPOS DE ENTREVISTA

Podemos distinguir las entrevistas de acuerdo a su grado de estandarización, es decir por

el diferente grado de libertad/constricción que se concede a los dos actores, al

entrevistador y al entrevistado. Ya hemos establecido una distinción entre instrumentos

estandarizados (cuestionario) e instrumentos no estandarizados (entrevista) en la

recogida de los datos mediante la interrogación.

La entrevista se caracteriza por ser un instrumento abierto, flexible, adaptable a los

distintos contextos empíricos, moldeable a lo largo de la interacción: pero la flexibilidad

puede presentar diversos grados. Tres tipos básicos: entrevistas estructuradas,

semiestructuradas y no estructuradas.

10.3.1 Entrevistas estructuradas, semiestructuradas y no estructuradas.

4

Entrevista estructurada. Denominamos así a las entrevistas en las que a todos los

entrevistados se les hacen las mismas preguntas con la misma formulación y en el

mismo orden. El “estímulo” es, por tanto, igual para todos los entrevistados. Éstos, sin

embargo, tienen plena libertad para manifestar su respuesta. Se trata de un cuestionario

de preguntas abiertas. El simple hecho de plantear las mismas preguntas en el mismo

orden a todos los entrevistados introduce un fuerte elemento de rigidez en la dinámica

de la entrevista .

En esta obra hemos hecho siempre una clara distinción entre métodos cuantitativos y

métodos cualitativos, subrayando su adhesión a dos paradigmas distintos y por tanto,

sus escasa compatibilidad.

La entrevista estructurada constituye el más genuino y probablemente único caso de

técnica que trata de mediar entre los dos criterios. La predeterminación de la pregunta

plantea serias limitaciones al objetivo de flexibilidad de adaptabilidad a la específica

situación analizada, que es uno de los presupuestos del criterio cualitativo.

Se trata de una técnica más bien híbrida, que asegura en parte esa estandarización de las

informaciones recogidas necesaria en el “ contexto de la justificación”, y en parte esa

apertura hacia lo desconocido y lo imprevisto que pertenece al “contexto del

descubrimiento”. El intento de responder al mismo tiempo a los dos objetivos hace que

el instrumento resulte moderadamente útil para cada uno de ellos; la entrevista

estructurada presenta una menor capacidad de estandarización que el cuestionario ( a

preguntas cerradas) y al mismo tiempo non es capaz de profundizar tanto como una

entrevista no-estructurada.

Tres motivos que inducen al investigador a hacer uso de entrevistas estructuradas. Un

primer caso está generado por la extrema singularidad de las situaciones, cada una

distinta de la otra, que impide la determinación de un exhaustivo arco de respuestas

antes de la administración de la entrevista.

Otras veces se escoge esta solución no tanto porque la problemática sea poco conocida

para el investigador, sino porque evoca una complejidad de dimensiones tal que las

respuestas resultan totalmente imprevisible.

En muchos casos la decisión de servirse de la entrevista estructurada se asienta en la

cultura del entrevistado, poco acostumbrado al lenguaje abstracto.

Entrevista semiestructurada. El entrevistador dispone de un “guión” que recoge los

temas que debe tratar a lo largo de la entrevista. El orden en el que se abordan los

diversos temas y el modo de formular las preguntas se dejan a la libre decisión y

valoración del entrevistador.

El guión del entrevistador puede tener distintos grados de detalle. Puede ser

simplemente una lista de temas a tratar, o bien puede formularse más analíticamente en

forma de preguntas, si bien de carácter más general.

Esta forma de conducir la entrevista concede amplia libertad tanto al entrevistado como

al entrevistador, y garantiza al mismo tiempo que se van a discutir todos los temas

relevantes y que todas las informaciones necesarias van a ser recogidas.

El guión de la entrevista establece un perímetro dentro del cual el entrevistador decide

no sólo el orden y la formulación de las preguntas, sino también si se va a profundizar

en algún tema y, en su caso, en cuál de ellos. En general, el entrevistador no abordará

temas no previstos por el guión; sin embargo, tiene libertad para desarrollar temas que

vayan surgiendo a lo largo de la entrevista y que él considere importantes para la

comprensión del sujeto entrevistado, aun cuando no se incluyan en el resto de las

entrevistas.

5

Entrevista no estructurada. En la entrevista estructurada las preguntas hechas por el

entrevistador están preestablecidas, tanto en la forma como en el contenido.

La especificidad de la entrevista no estructurada está en la individualidad de los temas y

del itinerario de la entrevista. El entrevistador tiene como único cometido el de sacar, a

lo largo de la conversación, los temas que desea abordar.

El entrevistador, además de esta función de aliciente y de estímulo, desempeña también

una función de control, atajando las divagaciones.

En una entrevista sobre el trabajo nos podremos extender sobre los aspectos técnicos,

relacionales, de sueldo, profesionales, en función de hacia dónde lleve el entrevistado la

conversación y dónde ponga el énfasis, pero en cualquier caso se hablará de trabajo y

no, por ejemplo, de mujeres. Si el entrevistado llevara la conversación hacia esos

derroteros, el entrevistador deberá reconducirla al núcleo principal.

Una entrevista puede extenderse más sobre un determinado tema, y otra sobre otro

distinto. No todas abordan los mismos temas. Algunos entrevistados tienen más cosas

que contar que otros. De ello se deriva lo que hemos mencionado más arriba, es decir,

una extrema individualidad de las entrevistas, que al final resultarán muy distintas entre

sí, empezando por los temas abordados y terminando con su propia extensión.

Es necesario añadir que a menudo en estas entrevistas, precisamente con el fin de dejar

al entrevistado libertad para expresarse y extenderse sin demasiadas restricciones, los

tiempos de la conversación los marca el entrevistado: la entrevista puede durar incluso

horas, desarrollarse en varias sesiones, y a veces adquiere las características de un

verdadero relato autobiográfico.

La elección de uno u otro de estos tres instrumentos depende de los objetivos de la

investigación y de las características del fenómeno estudiado.

Es preciso recurrir a la entrevista estructurada cuando el diseño de la investigación

prevea que se entreviste a un elevado número de personas, lo que exige un numeroso

equipo de entrevistadores. La función del entrevistador en la entrevista cualitativa es

muy delicado y determinante, ya que la evolución de la conversación está muy influida

por la relación que el entrevistador logra establecer con el entrevistado. Si los

entrevistadores son muchos, es necesario limitar la subjetividad de su relación

obligándoles a ceñirse a un esquema prefijado común para todos: en última instancia,

estableciendo de antemano el formato de todas las preguntas con una entrevista

estructurada.

La diferencia entre entrevista semiestructurada y no estructurada es más bien vaga,

mientras que la verdadera diferencia está entre estas dos y la entrevista estructurada.

Ante un guión más bien esquemático de entrevista puede resultar difícil decir si se

configura una relación semiestructurada o no estructurada, mientras que la existencia de

una secuencia de preguntas preestablecidas define con claridad un determinado tipo de

relación de entrevista, fuertemente dirigida por el entrevistador.

10.3.2. Casos Especiales.

Entrevista no dirigida y entrevista clínica. En las entrevistas anteriores, la interacción

siempre estaba de algún modo dirigida (o controlada) por el entrevistador, quien al

menos fijaba los temas y los límites de la conversación. En la entrevista no dirigida no

está establecido de antemano ni siquiera el tema de la conversación; el entrevistador se

deja guiar por el entrevistado, quien libremente puede llevar la conversación hacia

donde él prefiera; y el hecho mismo de que la lleve hacia un determinado terreno y no

hacia otros se considera elemento de diagnóstico.

6

Este tipo de entrevista tiene sus orígenes en la psicología dinámica y en la psicoterapia,

cuyo objetivo es precisamente ayudar al paciente a sacar a la luz sentimientos profundos

y en último término inconscientes.

La entrevista clínica es distinta de la anterior, puesto que está fuertemente guiada por el

entrevistador: el objetivo consiste en releer, la historia personal del entrevistado,

reconstruyendo, en una especie de lectura a cámara lenta, le itinerario que lo ha llevado

hacia un determinado resultado.

La finalidad principal de ambos tipos de entrevistas es más de tipo terapéutico que

cognoscitivo.

Por este motivo las entrevistas no dirigidas y las entrevistas clínicas no ofrecen gran

interés al sociólogo, que busca entender los hechos sociales más que penetrar en

profundidad en la estructura de la personalidad del individuo entrevistado.

Entrevista a observadores privilegiados. En los tipos de entrevista presentados hasta el

momento, las personas entrevistadas son objeto de estudio: si queremos estudiar a

militantes de partidos, entrevistamos a militantes de partido, si queremos estudiar a los

delincuentes, entrevistamos a algunos delincuentes. Sin embargo, podemos decidir

entrevistar a personas no en calidad de parte del fenómeno estudiado, sino en cuanto

conocedores y expertos de este fenómeno, del cual tienen una visión directa y profunda

que les coloca en una posición privilegiada de observación.

En un estudio sobre la cárcel terapéutica en Gran Bretaña, los autores entrevistaron a

640 presidiarios, a varios miembros de personal de la prisión, tales como asistentes

sociales, funcionarios, médicos y psicólogos.

Otras veces el observador privilegiado forma parte de la población objeto de estudio,

pero ocupa en esta una posición especial: pensemos por ejemplo en un líder de opinión

o en líder de comunidad, al que se entrevista porque refleja las opiniones del grupo al

que pertenece. O bien, por sus experiencias personales, tiene un conocimiento

particularmente profundo del objeto de estudio.

A menudo se recurre a los observadores privilegiados en la fase preliminar de la

investigación, cuando aún nos encontramos en el momento exploratorio de definición

de los contornos del objeto de estudio. También se suele acudir a ellos para esta misma

función cuando el planteamiento de la investigación es de tipo cuantitativo: por

ejemplo, si se tiene intención de recoger los datos mediante una encuesta por muestreo,

y antes de plantear el cuestionario se quiere analizar el fenómeno estudiado preguntando

a quienes lo conocen bien.

Un caso en el que la entrevista a los observadores privilegiados reviste una importancia

documental esencial es el de la investigación de tipo etnográfico. Este tipo de

investigación se basa sobre todo en la observación participante.

Es evidente que las entrevistas a los observadores privilegiados son completamente

heterogéneas y no comparables entre sí: cada una es un caso en sí misma, tiene una

evolución y un enfoque propio. Esto se debe a que los personajes entrevistados son

muy distintos entre sí, y cada uno de ellos tiene una historia distinta que contar.

Entrevista de grupo (focus group).

En determinados casos la interacción – y en particular la interacción de un grupo- puede

aportar profundizaciones y favorecer la comprensión del investigador.

Por ejemplo, con el fin de entender el fenómeno de la violencia en los estadios de

fútbol, puede resultar útil reunir en una habitación a diez integrantes de grupos ultras y

mantener con ellos una discusión acerca del porque de los actos de violencia. De la

discusión pueden surgir motivaciones que no habrían salido a la luz en coloquios

7

individuales: además, ésta puede hacer aflorar la intensidad de los sentimientos,

facilitando las comparaciones entre distintas posiciones.

De la discusión colectiva, de los enfados de los participantes y de su debate, puede

emerger la fuerte carga emotiva de la contraposición entre grupos que actúan en el

mismo terreno.

Como afirma Blumer, “un número limitado de personas reunidas para discutir en grupo

resulta mucho más útil que una muestra representativa. Un grupo de tales

características, en el que cada uno discuta colectivamente su parte de vida y se vea

obligado a profundizar en ella en el ámbito de una discusión y con el disentimiento de

los demás, contribuirá a alzar los velos que esconden la realidad social más que

cualquier otra técnica que yo conozca”.

Merton propuso por primera vez las entrevistas de grupo “en primer lugar las personas

entrevistadas deben haber sido implicadas en una determinada situación: han visto una

película, han escuchado un programa de radio... , han participado directamente en un

determinado acto social”

A partir de esta experiencia en común las personas son entrevistadas en grupo por un

investigador que previamente ha estudiado el acontecimiento objeto de estudio y que

estimula y dirige la discusión de tal forma que haga aflorar las distintas interpretaciones,

las reacciones emotivas, las valoraciones críticas: se trata, de un debate enfocado en un

acontecimiento determinado.

Ya Malinowski las utilizaba en sus investigaciones antropológicas.

Se hace gran uso de ellas en el campo del marketing.

En general, un focus group está constituido por una decena de personas, cantidad

suficiente para que puedan verse representadas distintas posiciones, pero al mismo

tiempo limitada para permitir la interacción entre todos los participantes.

En general se trata de que las personas llamadas a formar parte del grupo sean más bien

homogéneas. Además es imprescindible el requisito de que todos los participantes estén

familiarizados con el tema objeto de la discusión.

Por último, no puede subestimarse la rentabilidad de la entrevista de grupo:

aproximadamente en el tiempo que se emplea para entrevistar a una persona, se puede

entrevistar a diez. El instrumento de la entrevista de grupo resulta útil de cara a la

comprensión del fenómeno estudiado y no tanto a su documentación.

10.4 CONDUCCIÓN A LA ENTREVISTA

Saber realizar una entrevista cualitativa es un arte difícil. La parte más difícil no es el

consentimiento del entrevistado sino “hacer hablar” al entrevistado, lograr provocar un

relato fluido en el que el entrevistador se limite a escuchar y a realizar de vez en cuando

alguna pregunta de aclaración o alguna intervención cauta para reconducir la

conversación a los temas centrales; consiste en conseguir acceder sino a la profunda, al

menos al mundo de las emociones y de los sentimientos de la persona entrevistada, a

sus más genuinos pensamientos. El entrevistador puede lograr establecer con él una

relación de confianza, no como profesional, sino como persona. La entrevista cualitativa

no es una mera obtención de informaciones, sino un proceso de interacción social entre

dos individuos. Por ello no resulta fácil dar reglas generales de actuación.

Algunas sugerencias:

Explicaciones preliminares El problema principal lo constituye la desconfianza inicial

del entrevistado y su inseguridad ante una situación nueva y desconocida. En el caso de

la entrevista cualitativa este problema es menor, ya que suele llegar a la entrevista con

8

una mayor preparación: el entrevistador no es un desconocido que llama a su puerta,

sino que previamente ha habido un proceso de acercamiento (llamada telefónica, carta

de presentación... ) lo que es posible gracias al menor número de contactos necesarios

en la entrevista cualitativa respecto a la encuesta con cuestionario (que permite cuidar

más cada caso), y por el hecho de que al tratarse de una entrevista en profundidad, es

necesario resolver todas las posibles dudas y motivos de desconfianza.

El problema en el contacto inicial no consiste tanto en superar la desconfianza del

entrevistado como en hacerle entender qué es lo que queremos de él. Se tratará de

describirle explicitamente el objetivo de la investigación, explicarle por qué le hemos

escogido a él y por qué le haremos determinadas preguntas que pueden ser personales,

justificar en su caso el hecho de que grabemos la conversación...

Preguntas primarias. Según las distinción que Kahn y Cannel hacen entre preguntas

primarias y preguntas secundarias, aquéllas son las que introducen un nuevo tema o

bien abren un nuevo interrogante, mientras que las “preguntas sencundarias” tienen

como finalidad articular y profundizar el tema de la pregunta primaria. Utilizando una

clasificación de Spradley, referida a lo que él llama entrevista etnográfica pero que

puede aplicarse a cualquier contexto de entrevista cualitativa, podemos distinguir tres

tipos de preguntas primarias:

Preguntas descriptivas, ¿me puede hablar de su trabajo?

Preguntas estructurales, descubrir como estructura su pensamiento el entrevistado ¿me

puede decir que tipo de personas para usted?

Preguntas de contraste, basadas en una comparacion ¿ qué diferencia hay entre un

tractorista y un motorista?

Preguntas exploratorias. No son verdaderas preguntas, sino estímulos que tratan de ser

neutrales y que tienen como función animar al entrevistado a continuar, a que no esté a

la defensiva, a profundizar en la cuestión a dar más detalles.

Repetición de la pregunta. A veces basta con repetir la pregunta, bien formulándola de

forma distinta o bien haciendo hicapié en determinadas palabras.

Repetición de la respuesta o de una síntesis de las últimas respuestas (acción eco). Se

trata de retomar las últimas respuestas del entrevistado, con sus palabras o con una

síntesis nuestra, para invitarlo a profundizar en ellas o aclararlas.

Estímulo, expresión de interés.

Pausa. A veces dejar pasar algún segundo de silencio, sin preocuparse de llenarlo

enseguida por temor a crear malestar, puede favorecer que se genere confianza por parte

del entrevistado; otras veces el momento de cierta incomodidad creada por la pausa

hace que el entrevistador se sienta obligado a romper la situación retomando su

narración con más detalles.

Solicitud de profundización. A veces es necesario pedir al entrevistado más

explicitamente que suspenda la narración, para aclarar o profundizar algún extremo.

Lenguaje. En el caso del cuestionario el problema del lenguaje se planteaba en términos

de claridad y de comprensibilidad, puesto que la estandarización del instrumento exigía

una cuidados selección de formulaciones que resultaran comprensibles para todos. En la

entrevista cualitativa el problema del lenguaje no se plantea en estos términos, ya que el

estilo lingüístico de las preguntas puede variar en función del sujeto.

“Si el entrevistador y el entrevistado “hablan el mismo lenguaje”, es muy probable que

tengan experiencias parecidas y por tanto es mucho más probable que puedan

entenderse el uno al otro”. Kahn y Cannel

9

A menudo el entrevistador se presenta con la apariencia y el lenguaje propios de un

investigador y como tal es aceptado, siempre que se muestre auténticamente interesado

y el entrevistado pueda percibirlo como una persona que sabe comprenderlo.

Papel del entrevistador. En la entrevista cualitativa el entrevistador desempeña un papel

no sólo central, sino además determinante. En el enfoque constructivista de la

investigación social, en el hecho del paradigma interpretativo de la entrevista, ésta es

entendida no como una operación de “recogida de datos”, en la que el entrevistador

registra las opiniones del entrevistado, sino como una relación dinámica en la que la

entrevista se “construye” conjuntamente por el entrevistador y el entrevistado, y su

resultado depende en gran medida del vínculo empático que se haya instaurado entre los

dos interlocutores.

La función del entrevistador está llamada a desarrollar una función activa de orientación

de la entrevista, dirigiendo la comunicación hacia sus objetivos: el entrevistador

“premia de forma sistemática las respuestas completas y exhaustivas… pertinentes

respecto a los objetivos de la entrevista, y tiende a desanimar las comunicaciones no

pertinentes para estos objetivos. Debe tener cuidado de que estas actitudes de animar y

desanimar no se transformen, de simples limitaciones de campo, en alteraciones del

pensamiento del entrevistado.

La labor del entrevistador cualitativo es mucho más laboriosa que la del entrevistador

que utiliza un cuestionario. Lo que se le pide va mucho más allá de la simple diligencia

de seguir fielmente detalladas instrucciones. Se le pide sensibilidad, intuición,

capacidad de identificarse con la personalidad del interlocutor, experiencia en las

relaciones humanas y, no en último lugar, un profundo conocimiento del problema

objeto de estudio.

En último término, en la entrevista no estructurada, será el propio investigador quien

lleve a cabo las entrevistas directamente, sin utilizar entrevistadores o sirviéndose de

ellos sólo de forma muy limitada, trabajando en este caso con ellos codo con codo en

una interacción continua durante toda la fase de realización de las entrevistas.

Esta regla de realizar la entrevista en primera persona – o como máximo con la ayuda de

un limitado número de colaboradores que pueden calificarse de coinvestigadores más

que de investigadores – es válida sobre todo para las entrevistas semiestructuradas o no

estructuradas. El criterio es menos vinculante en el caso de las entrevistas estructuradas,

cuando la existencia de una estandarización de las preguntas reduce la libertad del

entrevistador, y permite encargar las entrevistas a personal ajeno al equipo de

investigación, lo que (a su vez) implica obtener muestras incluso de dimensiones

considerables.

Naturalmente, establecidas estas premisas, las entrevistas cualitativas pueden realizarse

exclusivamente en una relación cara a cara (con las entrevistas telefónicas, postales,

telemáticas y similares pueden únicamente suministrarse cuestionarios ). Además, como

regla general, éstas deben grabarse siempre. La solución alternativa, al menos en la

entrevista estructurada, consistente en transcribir durante la entrevista un resumen de la

respuesta, debe evitarse, pues ello da lugar a sintesís incompletas, planas, a veces

incomprensibles. Por el contrario, la grabación permite conservar la narración del

entrevistado en su forma original y completa. A la hora de transcribir las cintas se

recomienda seguir siempre un criterio de transcripción integral, insertando incluso las

formas dialectales, los errores de sintaxis, las frases entrecortadas, etc., ya que son

precisamente estos aspectos del lenguaje hablado los que hacen más viva y

comunicativa la entrevista.

Es necesario añadir que la utilización de una grabadora permite al entrevistador

concentrarse en la conversación y mantener con el entrevistado una relación más

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natural, lo que sería casi imposible si tuviera que tomar apuntes. Es cierto que la

presencia de la grabadora podría en algunos casos inhibir la libre expresión del

entrevistado, pero en la mayor parte de los casos no sucede tal cosa y la presencia de la

grabadora, si bien puede crear alguna incomodidad inicial, se va olvidando a medida

que avanza la entrevista.

10.5 ANÁLISIS DEL MATERIAL EMPÍRICO

10.5.1. El análisis de tipo cualitativo. (ver capítulo 2 epígrafe 3.3 y 3.4)

Una vez que las entrevistas han sido efectuadas, grabadas y transcritas, llega el

momento de analizarlas, interpretarlas y redactar el informe de investigación.

Análisis cualitativo de las entrevistas.

El análisis de los datos se centra en los sujetos y no en las variables, como sucede en la

investigación cuantitativa. El criterio debe ser por tanto de tipo holístico, en el sentido

de que el individuo es observado y estudiado en su totalidad, en la convicción de que

cada ser humano es algo más que la suma de sus partes. El objetivo del análisis es

comprender a las personas, más que analizar las relaciones entre variables.

La presentación de los resultados se produce según una perspectiva narrativa, en el

sentido de que se desarrolla a través de relatos de episodios, descripción de casos, a

menudo utilizando las mismas palabras de los entrevistados para no alterar el material

recogido y transmitir al lector la inmadietez de las situaciones estudiadas. La forma

estándar de proceder en la presentación de los resultados es la siguiente: se desarrolla un

razonamiento, y para apoyarlo y explicarlo se reproduce un fragmento de entrevista.

Las síntesis y las generalizaciones toman a menudo forma de clasificaciones y

tipologías, la forma de utilizar y de analizar el material empírico procedente de una

investigación de tipo cualitativo es esencialmente unitaria, y no cambia en función de

que éste proceda de observación participante, de entrevistas, o de que se trate de

material documental de otro tipo.

10.5.2. El análisis de tipo mixto (cuantitativo y cualitativo)

El elemento que distingue propiamente la investigación cuantitativa de la cualitativa lo

constituye la presencia o no de la matriz de datos. Dijimos entonces que la matriz de

datos, en tanto que organización estandarizada de las respuestas, implica una premisa de

clasificabilidad y uniformidad de las actitudes y comportamientos humanos que es

incompatible con el planteamiento individualista.

Sin embargo, existe una determinada forma de recogida de datos en la que conviven los

dos tipos de criterios: se trata del caso de la entrevista estructurada. En la entrevista

estructurada las preguntas son preestablecidas, y las respuestas, abiertas. Ello implica

que a todos los entrevistados se les piden las mismas informaciones, si bien se les deja

libertad para exponerlas como mejor crean y para articularlas a su gusto. Esta base

informativa común puede hacerse uniforme a través de un procedimiento de

codificación.

La conversación se grababa. Posteriormente se codificaban las preguntas, tomando en

consideración no las respuestas a cada una de las preguntas, sino asignando un juicio

global a un bloque de preguntas.

11

Nótese que lo que se clasifica y codifica es sólo una parte de la entrevista, la parte, por

así decirlo, común a todos los casos; una especie de mínimo común denominador, que

puede incluso ser muy reducido. Cada entrevista tiene además una parte específica

propia, distinta en cada uno de los casos, que no debe perderse. De hecho, el análisis del

material empírico se realiza siguiendo una doble vía: por un lado, los datos

estandarizados son analizados con los instrumentos clásicos de la estadística; y por otro,

los textos integrales de las transcripciones son analizados según las modalidades

características de la investigación cualitativa. Es necesario decir que este modo de

cuantificar los datos cualitativos no se limita al caso de la entrevista estructurada. Cada

entrevista cualitativa puede tener una parte de temas comunes, de los cuales pueden

extraerse informaciones relativas a todos los entrevistados. Los autores, al final de la

recogida de datos, sometieron los textos de las entrevistas a una “comisión” formada

por tres jueces, que releyeron los textos y rellenaron para cada sujeto un cuestionario de

preguntas cerradas, relativas a las cuestiones que habían abordado todos los

entrevistadores.

Esta intervención de cuantificación tiene sentido únicamente cuando estamos ante

muestras de gran tamaño, lo cual es raro si se trata de entrevistas no estructuradas.

La codificación de las respuestas constituye un paso crucial de este procedimiento. Está

claro que se trata de un trabajo que sólo puede ser realizado por un grupo reducido de

personas, capaces de interactuar estrechamente y establecer criterios de clasificación y

de juicio comunes. En la mayor parte de los casos son los propios investigadores del

equipo quienes efectúan las codificaciones. Resulta indispensable una coordinación muy

estrecha por parte de los investigadores. Además, para evitar la posibilidad de

encontrarse al final con algunas entrevistas que carezcan de las informaciones que se ha

decidido codificar en la matriz de datos, se aconseja establecer el esquema de

codificación antes de empezar las entrevistas, de forma que todos los entrevistadores

sepan cuáles son las informaciones que deben solicitar.

10.6 FALTA DE ESTANDARIZACIÓN E INTERACCIÓN

La falta de estandarización constituye al mismo tiempo el punto de fuerza y de debilidad

de las entrevistas cualitativas. Al plantear pocas obligaciones al entrevistador, le permite

adentrarse en caminos imprevistos, elaborar y explorar nuevas hipótesis sobre el

fenómeno estudiado, yendo más allá de la formulación originaria del problema. Al

conceder al entrevistado plena libertad de expresión, le coloca en condiciones de

resaltar su punto de vista utilizando sus propias categorías mentales y su propio

lenguaje. Es un instrumento especialmente adecuado para el descubrimiento y para la

comprensión. Al mismo tiempo, la falta de estandarización hace muy problemática la

valoración cuantitativa de los fenómenos estudiados y la comparación.

Si bien a través de la entrevista cualitativa conseguimos identificar las razones, es difícil

cuantificar el peso de las diversas motivaciones, y resulta igualmente difícil realizar

comparaciones.

Así, la falta de estandarización conlleva una dificultad para realizar comparaciones y

comporta asimismo una dificultad de síntesis.

Pero incluso en el supuesto de que se consiguiera contar y comparar, seguiría siendo

difícil inferir conocimientos sobre una población más amplia, por el pequeño número

de los casos estudiados. La entrevista cualitativa, precisamente por sus exigencias de

profundización, no puede realizarse sobre muestras demasiado grandes.

El número de casos entrevistables se reduce porque las conversaciones requieren

tiempo. A ello se añade el tiempo de preparación de las entrevistas: es necesario

12

identificar y localizar a las personas, explicarles la finalidad de la entrevista, superar las

barreras de desconfianza, hay que fijar las citas en lugares tranquilos. Todos ellos

aspectos muchomás laboriosos en la entrevista cualitativa que en la entrevista con un

cuestionario. De ahí que la primera requiera una labor mucho mayor.

Por consiguiente, si no se estandariza es más difícil comparar, es más difícil contar, es

más difícil inferir de la muestra estudiada conocimientos sobre una población más

amplia. Naturalmente, estas desventajas son ampliamente compensadas por el hecho de

que la entrevista cualitativa permite “llegar hasta el fondo” descubrir lo escondido y lo

imprevisto.

Pocos investigadores niegan la utilidad de la entrevista en profundidad en la

investigación social. Son dos los argumentos que se aducen en su defensa, según se

inspiren en el paradigma de derivación positivista o en el interpretativo. Un argumento

alegado, es que la entrevista cualitativa puede ofrecer aportaciones en la fase

exploratoria de la investigación.

También se recurre a la entrevista cualitativa en la investigación social de inspiración

cuantitativa para profundizar, tras la recogida de dos datos a través de técnicas

cuantitativas, en un determinado tema surgido: tanto para darle trascendencia, color y

visibilidad ante el lector con auxilio de fragmentos de entrevista, como para profundizar

en un tema que no ha sido suficientemente explorado en el cuestionario. O bien si a

partir del análisis de los cuestionarios se revela importante un tema que se había

descuidado, se puede decidir profundizar en él con una serie de nuevas entrevistas ad

hoc.

En todos estos casos la entrevista cualitativa desempeña un papel auxiliar en la

investigación cuantitativa. La principal base empírica está constituida por los

cuestionarios, y la fase cualitativa sólo sirve para preparar la investigación cuantitativa o

para ofrecer apoyo pictórico a sus conclusiones, del mismo modo que se haría con una

ilustración, o bien para aclarar algunos aspectos que los datos cuantitativos han dejado

en la sombra.

En el lado opuesto, para los investigadores que se inspiran en el paradigma

interpretativo, la entrevista cualitativa constituye, de entre las técnicas basadas en la

interrogación, la única vía para una comprensión auténtica de la realidad social. El

paradigma interpretativo, como ya sabemos abandona por falso y desviador el mito de la

objetividad de los hechos sociales, a favor de una visión “constructivista” de la

investigación, en la cual los datos no son “recogidos”, sino que son “generados” por la

interacción entre el que estudia y el que es estudiado.

Más que un “acto de observación”, la entrevista constituye un acto de interacción, a

través del cual el investigador accede directamente, de forma no muy distinta a la del

observador participante, al mundo vital del entrevistado. Alcanzado esa “visión desde

dentro” que para el investigador inspirado en el paradigma interpretativo constituye la

única forma verdadera de conocimiento social.

Schwartz y Jacobs “La única realidad social “verdadera” es la vista desde el interior. Si

se quieren comprender los fenómenos sociales, es necesario que el investigador

descubra “la definición de la situación” dada por el actor, es decir, su percepción y su

interpretación de la realidad, y la relación de ambas con su comportamiento. En esta

perspectiva, los significados sociales (que orientan el comportamiento) no se agotan en

las actividades, instituciones u objetos sociales en cuanto tales.”

Entrevista psiquiatrica

LA  ENTREVISTA PSIQUIATRICA

 

 

La entrevista psiquiátrica sigue siendo nuestra principal arma en el quehacer psiquiátrico, a la hora de llegar a la comprensión y conocimiento de la persona que precisa nuestra intervención. El grado en que el paciente y el médico desarrollan un sentimiento de comprensión mutua es lo que indica el éxito de la entrevista. La función principal del entrevistador es escuchar y comprender al paciente, con objeto de poder ayudarle. Por otra parte, el establecimiento de una buena relación médico-paciente es un primer paso indispensable para conseguir una eficacia en el tratamiento, tanto si se plantea un tratamiento psicoterapéutico, como si se decide el uso de fármacos, y esto solo se consigue mediante un buen contacto con el paciente, que comienza en nuestro primer encuentro y sigue en las sucesivas revisiones, utilizando como principal "prueba" la entrevista psiquiátrica. Cuantos más conocimientos se tengan de las enfermedades psiquiátricas, más datos relevantes pueden obtenerse de utilidad diagnóstica y terapéutica.  

Es fundamental durante la entrevista no atender únicamente a lo que el sujeto nos relata, sino también tener en cuenta toda la transmisión a través de la conducta no verbal, por lo que es imprescindible una observación detallada de los movimientos, la vestimenta, los gestos del paciente, sus expresiones emocionales y su manera de reaccionar ante determinados temas, etc. 

Resumiendo, se podría decir que los principales objetivos de la entrevista psiquiátrica son:

  1. Obtener información sobre el padecimiento del paciente: Sintomatología actual, antecedentes del episodio actual que ayuden a clarificar posibles causas, datos biográficos, etc.
  2. ­Estudiar las actitudes y los sentimientos del paciente ante su enfermedad.
  3. ­Observar la conducta no verbal del paciente, que nos amplía información sobre él y la naturaleza de los problemas.
  4. ­Observar el tipo de relaciones interpersonales que maneja el paciente, y estudiar de qué forma se han alterado debido al actual trastorno.

 

TIPOS DE ENTREVISTA

 

No directiva

El objetivo es conseguir una mínima contaminación por parte del médico, para lo que se realizan el menor número de preguntas posibles (las imprescindibles para que el paciente no interrumpa el hilo de la conversación). Al paciente se le ofrece un espacio donde expresar libremente sus vivencias y sentimientos. Ofrece la ventaja de aportar muchos datos sobre la personalidad del paciente. No es aplicable en situaciones de urgencia o cuando no se va a seguir un vínculo profesional, sino que el paciente solo consulta por algún problema concreto.

Estructurada o semiestructurada 

Se trata de realizar una evaluación estandarizada de la psicopatología del paciente. Su objetivo primordial es ofrecer uniformidad en la recopilación global de los datos psicopatológicos (al estandarizar la evaluación, todos los clínicos podrán utilizar los mismos métodos y sabrán que sus evaluaciones serán idénticas a las de otros profesionales). Esto es fundamental a la hora de realizar un estudio de investigación, donde medir de forma uniforme y estandarizada es la única vía de hacer los datos comparables. En la clínica, este tipo de entrevista puede ser una herramienta de apoyo a la hora de identificar los síntomas más importantes y realizar un diagnóstico sindromático, útil a la hora de tomar decisiones concernientes a la medicación. Sin embargo, no obvian la necesidad de un buen juicio clínico a la hora de su interpretación; es necesaria una evaluación individualizada basada en una descripción narrativa del paciente y su conducta.

En la práctica se usa una mezcla de ambas, ya que no se excluyen, sino que se complementan mutuamente. Una entrevista excesivamente dirigida puede implicar una falta de espontaneidad y llevar a un diagnóstico basado más en los conocimientos científicos del médico que en la realidad del paciente. Por el contrario, una entrevista demasiado libre, puede conducir a que "el médico pierda el control de la misma y se convierta en un mero espectador de lo que el paciente ofrece”. En cualquier caso, el médico debe mantener siempre el control de la entrevista; si en algún momento lo pierde, debe saber reconocerlo y retomarlo mediante maniobras como volver a temas superficiales.

 

PARTES Y CURSO DE LA ENTREVISTA

CONDICIONES PARA LA REALIZACION DE LA ENTREVISTA

  Modo de acceso

El paciente puede venir espontáneamente a la consulta porque cree que necesita ayuda, puede ser remitido por otro médico que solicita una opinión sobre la posible naturaleza psicológica de sus síntomas, o puede ser llevado de una forma más o menos forzado (por familiares, fuerza pública.), por falta de una correcta conciencia de su enfermedad. Todas estas condiciones deben ser consideradas, ya que tienen importantes implicaciones a la hora de llevar a cabo la entrevista.

Lugar de la entrevista

Lo importante es que médico y paciente se encuentren cómodos, asegurando en cualquier caso (consulta privada, institución, etc.) que quede garantizada la confidencialidad. Algunos profesionales sugieren que los asientos queden a una misma altura, de manera que ninguno de los dos quede más bajo que el otro, además algunos prefieren que no hayan muebles entre el entrevistador y el paciente, de todas las formas se debe guardar la seguridad del médico en caso de un paciente agresivo o peligroso, facilitando que pueda salir fácilmente de la habitación o que pida ayuda.

Duración  

Variable, según se trate de una primera entrevista o subsiguientes, en que el tiempo a emplear depende del tipo de tratamiento escogido, la complejidad del paciente, etc. Es así que conviene tener en cuenta que en psiquiatría no puede aceptarse que una consulta primera haya de tener una duración mayor que una de revisión, ya que muchas veces en estas segundas, la profundización en la relación médico-paciente puede ser mayor de lo esperado. De ahí que el estándar medio para todas sea más menos de 70 minutos. En cualquier caso, suele ser recomendable planificar la duración de la entrevista y transmitir al paciente una idea del tiempo de que se dispone.

Se debe tener en cuenta que la actitud del paciente en relación a la puntualidad en la consulta suele revelar aspectos importantes de su personalidad y de afrontamiento de situaciones.

 

CURSO DE LA ENTREVISTA

Fase inicial

La entrevista comienza indicándole al paciente nuestro nombre y especialidad (no se debe ceder a la petición de la familia de presentarse como un amigo o un médico de otra especialidad). Una vez tomados los datos personales del paciente, se solicita información (verbal o escrita) sobre quién lo ha remitido y el motivo por el cual consulta. Es importante insistir desde el comienzo que todo lo que el paciente nos cuenta es estrictamente confidencial. A continuación se invita al paciente a que exponga el problema que le trae a la consulta. En esta primera parte se debe interrumpir lo menos posible al paciente, limitando las intervenciones a aclarar algún punto del relato.

  Fase intermedia

Una vez que tenemos una idea general del paciente y su problema, se pasa a realizar una historia clínica y un examen completo del paciente, a través de nuestra intervención mediante preguntas concretas, evitando interrogar directamente, y dando la impresión con las preguntas de un interés sincero por conocer su situación. Es fundamental la actitud del médico, ya que "la muestra de interés estimula al paciente a hablar, mientras que si éste se muestra indiferente, el paciente no tendrá suficiente confianza para comunicar sus sentimientos; sin embargo, si el médico habla demasiado, el paciente se distrae de lo que tiene en su mente". Se evaluará, junto a los síntomas actuales, el contexto familiar y personal del paciente, datos biográficos de interés, seguidos de un examen psicopatológico, asimismo se evaluará la necesidad de realizar otros test psicológicos o biológicos.

  Fase final

En esta última fase, en la que el médico ya tiene datos para formular una hipótesis de diagnóstico, así como una idea de la forma de ser del paciente, se le dará una opinión acerca de su situación, y se realizará un plan terapéutico. Este debe ser comunicado al paciente, dándole instrucciones cuidadosas sobre el mismo y asegurándose de que el paciente (y/o la familia) lo ha entendido correctamente. Asimismo se le ofrecerá la oportunidad de realizar las preguntas que estime pertinentes en relación a su caso.

 

ELEMENTOS DE LA ENTREVISTA

­            El instrumento principal de la entrevista es el médico; cada médico aporta a la entrevista antecedentes personales y profesionales distintos; su estructura de carácter, sus valores, su sensibilidad, etc. El entrevistador ha de ser: Acrítico, interesado, preocupado y amable. Pero no siempre es posible que el médico mantenga una absoluta neutralidad, sino que en algún momento puede participar de la problemática del paciente; es importante aprender a detectarlo y controlarlo. 

El paciente puede tener múltiples fuentes de ansiedad; está ansioso por su enfermedad, por la reacción del médico hacia él y por los problemas que pueda conllevar el tratamiento psiquiátrico. A lo largo de la entrevista, el paciente puede expresar otros afectos como tristeza, ira, culpabilidad, vergüenza, alegría..., que deberán ser abordados por el médico, indagando sobre los desencadenantes de tales sentimientos, ya que ello aporta datos muy importantes para la comprensión del paciente y sus problemas.

 

SITUACIONES ESPECIALES

Entrevista a familiares: Es fundamental la información aportada por los familiares, tanto más, cuanto más grave y aguda sea la condición del paciente. Podemos recoger datos sobre el padecimiento del paciente, su entorno socioambiental y los apoyos con que se puede contar. Sin embargo, hay que cuidar la forma de acceso, y contar siempre que sea posible con el paciente, ya que puede conducir a una ruptura de la relación médico-paciente. También es importante estudiar las actitudes de la familia ante el paciente y su enfermedad, y, en función de sus propios conflictos, el grado de distorsión con que nos aportan los datos.

­El paciente suicida: Se debe preguntar sobre el suicidio a cualquier paciente deprimido, a pacientes que den la impresión de desesperanza o en aquellos sujetos deprimidos que mejoran súbitamente. Hay que tener presente que el hecho de preguntar por el suicidio, no le da idea de suicidarse; por el contrario, puede suponer un alivio. La mejor forma de abordar el tema es comenzando por preguntas generales sobre las ganas de vivir, pasando paulatinamente a otras más concretas sobre la ideación de autoeliminación y la elaboración y la realización de planes suicidas. Debe escucharse y evaluar, y luego adoptar una decisión de tratamiento.

            La entrevista en urgencias: Presenta unas características especiales:

·         Se suele contar con poco tiempo, por lo que se debe dirigir la entrevista hacia los temas de interés, sin dejar que el paciente divague.

·         ­Deben ser tomadas en serio todas las amenazas, gestos o intentos suicidas u homicidas por parte del paciente.

·         Tras la evaluación se deben dar pautas claras sobre las recomendaciones terapéuticas (tratamiento farmacológico, derivación del paciente a servicios ambulatorios, etc.), aclarando cualquier duda antes de que abandonen la sala de urgencias.

­            La entrevista telefónica: Siempre es preferible una entrevista personal, por lo que aquélla sólo se plantea, generalmente, en situaciones de urgencia, en las que un sujeto llama solicitando ayuda. En estos casos, los objetivos mínimos a alcanzar son:

·         ­Obtener datos de identificación del sujeto.

·         Identificar el problema fundamental, con especial atención al posible potencial auto o heteroagresivo del paciente.

·         Establecer un plan terapéutico, movilizando los recursos del sujeto y de su entorno para resolver la situación.

El paciente delirante: El tema del delirio no se debe abordar de entrada, sino que se hará tras una valoración completa del paciente Se le debe ofrecer sensación de que se comprende que él cree en el delirio, pero que no lo compartimos.

El paciente violento: No se debe acceder nunca a realizar la entrevista en presencia de armas, debiendo solicitar colaboración al servicio de seguridad para que se haga cargo del tema. La actitud del médico debe ser serena, pero poniendo en todo momento límites al paciente. Si la situación del paciente lo permite, se debe establecer una relación comunicativa, pero si el paciente está alejado de la realidad (por ejemplo en un cuadro psicótico agudo o en una intoxicación), se procederá a la administración de medicación sedante y a la contención mecánica en caso de que sea necesario.

            ­El paciente mutista: El mutismo del paciente puede deberse a un estado de ansiedad intensa, a una alteración de la atención por fijación en ideas delirantes o alucinaciones, un estado catatónico, un estado disociativo o una alteración del nivel de conciencia. Cuando no es posible la comunicación verbal, el único recurso de la observación cuidadosa de la actitud del paciente y su psicomotricidad: Posición del cuerpo, la expresión fisonómica, los movimientos del rostro y las extremidades, etc. Una vez observada la actitud general del enfermo, hemos de intentar la provocación de una serie de reacciones psicomotrices y observar la reacción a los estímulos afectivos, por ejemplo, a preguntas relativas a sus deseos de salir del hospital, o a la formulación de preguntas absurdas.

En definitiva, toda la entrevista psiquiátrica va destinada a: La elaboración de la historia clínica, la realización del examen mental, la formulación de hipótesis de diagnóstico y el planteamiento de una estrategia terapéutica.

 

LA HISTORIA CLÍNICA PSIQUIÁTRICA

 La historia clínica psiquiátrica podríamos definirla como el registro completo realizado de forma confidencial a todo tipo de paciente psiquiátrico que atendemos por primera vez; en donde establecemos un diálogo de tal forma que se entienda, conozca y comprenda al enfermo, generando así una relación médico-paciente de considerable valor terapéutico.

Jaspers transportó a la psiquiatría el movimiento fenomenológico con lo que puso en relieve la necesidad de recoger en las historias clínicas psiquiátricas una transcripción literal de las expresiones del enfermo y una fiel descripción de su comportamiento, dejando de un lado los síntomas y las interpretaciones de los mismos, para obtener un completo registro del modo que tenía el enfermo de experimentar los síntomas de su mundo interior.

En otras ocasiones se realizaban las historias clínicas científico-naturales centradas en la descripción de rasgos externos y objetivos de la enfermedad, lo que resultaba insuficiente; desde entonces hasta la actualidad se han efectuado múltiples cambios en su conformación.

Para evitar posibles omisiones en la recogida de datos que debemos efectuar, se han confeccionado las historias protocolizadas, cuya ventaja supondría la uniformidad de criterios y posterior facilidad a la hora de elaborar el diagnóstico. Como ejemplo de este tipo de historias Vallejo Ruiloba nos menciona las siguientes:

  •   ­ "El PSE: Examen del estado actual (Wing, Birley, Cooper, Graham e Isaacs, 1967), utilizado para valorar el estado mental de pacientes adultos afectados de psicosis o neurosis funcionales".
  •  ­ "El SADS: Para evaluar la esquizofrenia y trastornos afectivos (Endicott y Spitzer, 1978)".
  •  ­ "El NIMHI-DIS: Es una entrevista diagnóstica altamente estructurada del Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. diseñada para realizar diagnósticos en base a los tres sistemas diagnósticos como son el DSM-III, RDC y los del grupo de San Luís".

Ya en 1979 Seva y cols. valoraron la importancia de los sistemas-cuestionarios debidamente estandarizados para obtener homogeneidad en los protocolos clínicos y evitar las posibles omisiones de determinados aspectos de la historia clínica, me refiero a la automatización de las historias clínicas por ordenador. Para subsanar el inconveniente de la escasa elasticidad en las respuestas, elaboraron un cuestionario donde se fusionaban la rigidez y ordenación necesarias para su tratamiento con el ordenador y la espontaneidad y libertad inherentes en la comunicación personal médico-paciente. El resultado fue la Historia Clínica Psiquiátrica Automatizada Zaragoza, donde añadieron a la información codificada, un apartado denominado "Hoja de comentarios" para que el psiquiatra la rellenara libremente con lenguaje telegráfico, logrando personalizar y humanizar la información de cada uno de los 14 bloques codificados.

En líneas generales, la historia clínica junto a la anamnesis familiar y la psicobiografía condicionan la vida del paciente. La enfermedad actual es resumen y consecuencia de lo anterior. Todo ello unido a los diferentes tipos de exploraciones, psicopatológica y somática, a las pruebas complementarias, diagnóstico y adecuado tratamiento, conformarán los principales apartados de una completa historia de nuestro enfermo psiquiátrico. Sin olvidar la importancia de los antecedentes (somáticos, psicosomáticos y psiquiátricos) sean o no patológicos.

El orden en que se analicen estas áreas dependerá de la demanda del paciente, de su actitud y de las propias preferencias del psiquiatra.

 

ESTRUCTURACION DE LA HISTORIA CLINICA PSIQUIATRICA

  1) Anamnesis

Es donde se recogen datos de filiación, motivo de consulta, antecedentes personales y familiares, historia de la enfermedad actual. Sin embargo, este esquema varía de acuerdo con las diferentes instituciones psiquiátricas e incluso con las distintas modalidades del terapeuta según sea conductista, psicoanalista o biologisista.

            Datos de filiación e identificación del paciente: Nombre, edad, sexo, estado civil, lugar de origen y de residencia, estudios realizados, profesión, situación laboral y socioeconómica, religión, previsión. (Importante consignar la fecha de la entrevista).

Motivo de consulta

Lo que en realidad ha ocasionado que el paciente haya acudido a nuestro servicio. Si se rellena con las palabras del propio paciente sabremos cómo ha percibido los acontecimientos ya que su familia puede considerar el problema de forma diferente. También deben valorarse las circunstancias del envío, quiénes han sido los personajes implicados: El propio paciente voluntariamente, la familia, el médico de cabecera, etc., y si se ha efectuado en contra a los deseos del paciente; en este último caso es evidente que el enfermo no estará en condiciones de ofrecernos información por lo que deben transcribirse las anotaciones ofrecidas que el profesional correspondiente suele remitir en una interconsulta.

Enfermedad actual

Desde el momento en que aparecieron los primeros síntomas actuales, especificando la tipología, duración e intensidad de los mismos y cómo han evolucionado con el paso del tiempo, si cursaron con mejoría espontánea, si ha precisado o no asistencia psiquiátrica previa, si ha recibido tratamiento psicofarmacológico (anotar el tipo de psicofármacos) y el efecto producido (tanto terapéutico como secundarios o indeseables).

Hay que intentar precisar cuándo fue la última vez que el paciente se sintió medianamente estable y duración aproximada de este periodo asintomático.

También debe indagarse sobre la personalidad previa a la aparición de la enfermedad, de qué forma se han visto afectadas sus actividades cotidianas y sus relaciones personales, en definitiva, valorar si ha habido o no ruptura en su psicobiografía.

En el caso de que hubiera episodios anteriores, evaluar si fueron o no similares al actual.

Antecedentes personales 

Además de estudiar la enfermedad actual del paciente y su situación vital actual, es necesario conocer lo acaecido desde su nacimiento hasta la actualidad. La historia personal se suele dividir en tres grandes partes: Período del desarrollo, infancia tardía y vida adulta.

 

Período del desarrollo

a)     Historia prenatal y perinatal: Se analiza la situación familiar en que nació el paciente, si el embarazo fue deseado y planeado, el estado emocional de la madre durante el embarazo, si hubo patología materna o fetal durante la gestación, tipo de parto, condición del niño al nacer (si se puede, consignar el APGAR).

b)    Primera infancia (desde el nacimiento hasta los tres años): Se debe investigar sobre la calidad de la interacción madre-hijo durante el desarrollo psicomotor del niño (durante el aprendizaje del comer, control de esfínteres, etc.), y la existencia de problemas en esta área. Debe analizarse sobre el entorno familiar del infante, condiciones socioeconómicas, relación con sus padres y hermanos, etc. La personalidad emergente del niño es de crucial importancia, deben recopilarse datos además de su capacidad de concentración, de tolerancia a la frustración o de posponer gratificaciones, etc. En resumen, deben explorarse fundamentalmente las áreas de: Hábitos de alimentación, desarrollo temprano, síntomas de problemas de comportamiento, personalidad infantil, fantasías o sueños primeros o recurrentes.

c)     Infancia media (de 3 a 11 años): Se deben evaluar factores tan importantes como identificación del sexo, los castigos habituales en casa y las personas que ejercían la disciplina e influyeron en la formación de la conciencia temprana. Se deben consignar las primeras experiencias escolares, cómo le afectó la separación con la madre. Preguntar sobre las primeras amistades y relaciones personales. Dentro de la relación escolar se deben describir los patrones tempranos de asertividad, impulsividad, agresividad, pasividad, ansiedad o conducta antisocial. También es importante la historia del aprendizaje de la lectura y del desarrollo de otras habilidades intelectuales y motoras. Debe explorarse a la vez la presencia de pesadillas, fobias, enuresis, masturbación excesiva.

Infancia Tardía

            En esta etapa el individuo empieza a desarrollar la independencia de los padres mediante otras relaciones con amigos. Se deben establecer los valores  de los grupos sociales del paciente y determinar si los padres eran o no figuras idealizadas. Debe explorarse la vida escolar del paciente, su participación en actividades de grupo, relaciones con compañeros y profesores. Debe preguntarse por hobbies, áreas de interés, etc. También es importante averiguar sobre el desarrollo de la identidad y de la vida sexual del sujeto. En resumen no se pueden pasar por alto las siguientes áreas: Relaciones sociales, historia escolar, desarrollo cognoscitivo y motor, problemas físicos y emocionales y

sexualidad.

Edad adulta

            Debe consignarse la historia ocupacional del paciente, la formación y prácticas requeridas, los conflictos relacionados con el trabajo, y las ambiciones y objetivos a largo plazo. Se debe explorar los sentimientos que tiene con respecto a su trabajo actual, las relaciones con compañeros, jefes o empleados, y describir la historia laboral (número y duración de los trabajos que ha tenido).

            También es importante preguntarle por las relaciones de pareja, su historia marital, la religión que posee, sus actividades sociales, su situación vital actual, la historia legal, sexual y familiar, y finalmente sobre sus proyecciones futuras en todos los ámbitos, sus sueños y fantasías.

Antecedentes mórbidos personales

Se reflejarán las enfermedades médicas y/o psiquiátricas previas y la psicobiografía del paciente.

El conocimiento de la historia natural de las afecciones psiquiátricas y su relación con la edad y los posibles síntomas es importante, dado que ciertos trastornos suelen iniciarse solapadamente antes de que manifiesten la sintomatología clásica que los clasifique como auténtica enfermedad psiquiátrica.

Los episodios previos, en especial los relacionados con acontecimientos vitales, pueden ser considerados por el paciente de escasa importancia, por lo que debe insistirse en ellos de forma más directiva debido a que difícilmente nos los relatará de forma espontánea; la frecuencia y duración de estos episodios, la edad a la que el paciente fue visto por primera vez por un psiquiatra, lugar de asistencia (urgencias, consulta, hospitalización), intervalo mayor entre los episodios en que el paciente se mantuvo estable con o sin tratamiento, nos ayudarán para la posterior elaboración del diagnóstico y tratamiento.

Del mismo modo debe investigarse respecto a enfermedades físicas, intervenciones quirúrgicas, accidentes, o bien si ha precisado hospitalización por cualquier otra causa, ya que pueden constituir acontecimientos vitales desencadenantes de alteraciones psiquiátricas (trastornos adaptativos, depresiones reactivas, somatizaciones, etc.).

Hábitos:

Se deben dejar consignado claramente los medicamentos que consume el paciente, hallan sido prescritos o no por algún facultativo y su forma de administración, por su posible repercusión en la sintomatología psiquiátrica (antihipertensivos, anticonceptivos, analgésicos, etc.).

También es de vital importancia interrogar sobre el uso y abuso de sustancias, tales como tabaco, alcohol y drogas de toda índole, consignando cantidad, tiempo de uso y efectos que le producen.

Antecedentes familiares

Se recogen los datos de parentesco referidos a su origen familiar y núcleo familiar actual. Así mismo, es de considerable importancia indagar sobre historia de suicidios anteriores, motivo y consumación o no de los mismos, y la posible existencia de trastornos psiquiátricos (alteraciones afectivas, retraso mental, comportamientos extraños, etc.) en alguno de los miembros de la familia.

Se debe tener en cuenta que reconocer el padecimiento de una enfermedad psiquiátrica o el suicidio de algún familiar supone una carga emocional intensa para el paciente e incluso para la propia familia que pueden motivar encubrir el evento y expresarse de formas similares a las siguientes: "no sabemos bien como fue", "murió en circunstancias extrañas", con el objetivo de eludir la respuesta.

Antecedentes mórbidos familiares

Se debe constatar las patologías mórbidas y psiquiátricas de familiares cercanos y además si ha habido historia de ingresos o institucionalización de alguno de ellos.

Se debe preguntar sobre existencia de problemática alcohólica o de consumo de otras substancias tóxicas en el ámbito familiar.

 

2.- Exploración psicopatológica

También conocida como examen mental, es la parte de la valoración clónica que describe la suma total de observaciones e impresiones del médico acerca del paciente, en el momento preciso de la entrevista, ya que se debe considerar que el estado mental del sujeto puede variar de un momento a otro.

Se debe describir el estado mental del paciente, y para ello es importante tener un esquema ordenado, que se ajusta de acuerdo a las condiciones de la entrevista, pero que de todas formas debe ser completo.

A continuación, un esquema modelo para el examen del estado mental:

I.- Descripción general

a)     Aspecto: Se debe describir el aspecto general del paciente y la impresión física general, postura, porte, vestimenta y aseo.

b)    Conducta explícita y actividad psicomotora: Se refiere  tanto a aspectos cuantitativos como cualitativos de la conducta motora, así como los signos físicos de ansiedad.

c)     Actitud: La actitud del paciente hacia el examinador se describe en términos de: Cooperador, amable, hostil, interesado, franco, o cualquier otro adjetivo que pueda ser útil. Se debe consignar el nivel de contacto que se consigue establecer.

II.- Humor y afectividad

a)     Humor: Se define como la emoción persistente y constante que exhibe la percepción del mundo del paciente

b)    Afecto: Es la respuesta emocional del paciente en el momento presente, incluida la cantidad y el rango de conducta expresiva.

c)     Grado de adecuación al afecto: Es el grado de adecuación de las respuestas emocionales del paciente en el contexto del tema que se está comentando.

III.- Características del lenguaje

            Se describen las características físicas del lenguaje, en cuanto a cantidad, tasa de producción y cualidad.

 

IV.- Percepción

            Se debe consignar cualquier alteración sensoperceptiva, describiendo cuál es el sentido afectado y el contenido de la experiencia alucinatoria o ilusoria. También son importantes las circunstancias que ocurren en la experiencia alucinatoria y el momento preciso en que ocurren.

V.- Contenido del pensamiento y tendencias mentales

a)     Proceso del pensamiento: Se refiere a la forma del pensar, puede mostrar sobreabundancia como pobreza de ideas, deben consignarse las asociaciones de ideas y la continuidad de ellas.

b)    Contenido del pensamiento: Se deben pesquisar alteraciones de contenido, como delirios, obsesiones, fobias, planes, intenciones, ideas recurrentes, etc.

c)     Control del pensamiento.

 

VI.- Sensorio y cognición

            Busca valorar la función orgánica cerebral del paciente.

a)     Conciencia: Se refiere a la capacidad de darse cuenta de sí mismo y del entorno. Es muy importante su exploración porque influye considerablemente en el resto del examen mental.

b)    Orientación y memoria: Se debe explorar la orientación temporal, espacial, la orientación auto y alopsíquica. Se debe investigar sobre la memoria remota, reciente, de fijación y sus alteraciones.

c)     Concentración y atención: Se refiere al esfuerzo en centrase en una determinada parte de la experiencia y la concentración.

d)    Lectura y escritura

e)     Capacidad visuoespacial

f)     Pensamiento abstracto: Capacidad para manejar conceptos, se utilizan test de similitudes, diferencias y refranes.

g)    Información e inteligencia: Se utiliza test como el Mini Mental para objetivar este punto.

 

VII.- Impulsividad

Se evalúa el control de los impulsos, para asegurarse de que reconoce las conductas sociales básicas.

VIII.- Juicio e introspección

            El juicio se refiere a la capacidad del paciente de medir las consecuencias de sus actos y la introspección es el grado de conciencia y de comprensión del paciente sobre el hecho de sentirse enfermo.

IX.- Fiabilidad

El médico debe consignar su impresión sobre la veracidad y la sinceridad del paciente durante la entrevista.

Con la valoración del estado mental obtenemos entonces una imagen precisa del estado emocional, funcionamiento y capacidad mental del paciente.

 

3 Exploración física y neurológica

Es muy importante para descartar posibles causas orgánicas enmascaradas por síntomas psiquiátricos o concomitantes, en ningún caso debería omitirse.

4.- Pruebas complementarias

Físicas y psicométricas: Test psicológicos, neurológicos o de laboratorio según estén indicadas: Electroencefalograma, imagen de tomografía computada, resonancia magnética, test para establecer o descartar otras enfermedades, test de escritura y de comprensión de la lectura, test de afasia, test de proyección psicológica, test de supresión de dexametasona, análisis de orina por probable intoxicación, etc.

5.- Impresión diagnóstica

Una vez recogida y ordenada la exhaustiva información aportada por la anamnesis, las pruebas psicológicas y somáticas y por la exploración psicopatológica, debemos "comprender, explicar, analizar e interpretar" para establecer un diagnóstico inicial; de ahí que no seamos concluyentes, puesto que dependiendo de la evolución posterior del paciente se podrá modificar para encaminarnos a la elaboración de un diagnóstico definitivo.

Asimismo, en ocasiones nos enfrentamos a la necesidad de realizar un diagnóstico diferencial entre dos o tres orientaciones diagnósticas debido a la complejidad de la sintomatología, que se confirmarán con el paso del tiempo y las posteriores revisiones.

En el caso de que haya habido hospitalizaciones previas, no debemos circunscribirnos exclusivamente al diagnóstico inicial sino que se debe analizar cuidadosamente el episodio actual para evaluar si se trata o no de la misma sintomatología o bien corresponde a un nuevo diagnóstico al que debemos realizar una modificación en su tratamiento de base.

6.- Tratamiento y evolución

Se reflejará el tratamiento administrado al paciente y el consecuente proceso evolutivo. En las sucesivas entrevistas debe valorarse si la respuesta terapéutica es favorable o no, si precisa sustitución de fármacos, si aparecen o no efectos secundarios o desfavorables y la intensidad de los mismos.

7.- Pronóstico

No en todas las historias clínicas se hace alusión a este apartado, sobre todo si es de poco tiempo. En algunas situaciones es importante hacerlo constar cuando el paciente lleva largo tiempo bajo nuestra supervisión, lo conocemos a fondo, ya que dependerá entre otras cosas de la intensidad y evolución de la enfermedad y del apoyo socio-familiar que dispone el paciente.

8.- Epicrisis

Cuando se trate de un paciente hospitalizado que sea dado de alta para continuar una supervisión ambulatoria, o bien deba derivarse a otro Centro de Salud Mental, se debe realizar una valoración general de la evolución del caso, donde se anotará de forma resumida y concreta los aspectos más importantes de su historia clínica, las disquisiciones diagnósticas, el pronóstico, los diferentes tratamientos empleados, así como las conclusiones definitivas. De esta forma el nuevo profesional que atienda al paciente tendrá una visión objetiva, general y concisa del proceso patológico.

 

CONSIDERACIONES PARA ELABORAR LA HISTORIA CLINICA

 En cuanto a la forma de realizar la historia, el paciente no debe sentir que se encuentra frente a un interrogatorio al que debe contestar de la forma más satisfactoria posible para quedar bien. No debe sentirse acosado, sino que hay que dejarle que en determinados momentos se exprese libremente; en cambio en otros, incidir sutilmente para que se centre en los objetivos de interés.

Nuestra actitud como médicos (psiquiatras) no debe caer en la "camaradería", sino que debe fusionarse la cordialidad y compresión con cierto matiz de distanciamiento adecuándolo a cada tipo de paciente; de este modo unas veces adoptaremos una posición directiva, ordenando la información de acuerdo a nuestros conocimientos y otras seremos más liberales y flexibles; no se trata de una contrariedad sino de dos posturas o actitudes complementarias.

El lenguaje debe ser sencillo y asequible para que nos entienda, olvidándonos de los tecnicismos que pueden confundir al paciente. Por ejemplo, a la hora de establecer el diagnóstico, que es cuando se utilizan términos académicos, se debe explicar la denominación de su enfermedad, en qué consisten los síntomas y su posible evolución, para que el paciente no lo vivencie como acusación, principalmente en aquéllas situaciones en que es difícil que tomen conciencia de enfermedad.    

En ocasiones el paciente puede distorsionar voluntaria o involuntariamente la información que recogemos en su historia, omitir sucesos importantes, alterar la cronología de los mismos, etc., para ello es fundamental contrastar con algún familiar o cónyuge los datos obtenidos.

Otra dificultad que en ocasiones podemos afrontar y que Alonso Fernández describe son los peritajes penales, donde es habitual que los parientes del procesado aleguen que éste ya padecía trastornos psíquicos cuando se produjo la conducta punible, con el objeto de evadir la responsabilidad penal.

En algunas de estas situaciones no conseguiremos una reproducción absolutamente fidedigna de los acontecimientos que realmente han sucedido, por lo que se debe recurrir a nuestro juicio clínico basándonos en un análisis objetivo de los hechos y de la exploración psicopatológica incluida en nuestra historia.

Para averiguar las auténticas vivencias del paciente, inicialmente hay que reflejarlas cómo las siente, no sólo cómo supone la familia o cómo interpretamos nosotros que sucedieron. Alonso Fernández nos recuerda como muchas veces la presunta causa del trastorno psíquico puede ser consecuencia biológica o psicológica del mismo, así como los ensayos de psicologizar y hacer comprensibles las manifestaciones psicóticas de un amigo o un familiar son frecuentes y en ocasiones poco certeras. Así podremos establecer una diferencia entre lo que el paciente dice, la familia añade y nosotros pensamos, registrándolo por separado e indicando claramente la procedencia de la fuente informante.     

De todas formas el sentido crítico médico debe aplicarse con rigor para seleccionar ante cada enfermo el material realmente importante de la historia clínica. Con esto no se quiere incurrir en la brevedad ya que Weitbrecht asegura que "no hay historia clínica psiquiátrica corta que sea buena". Esto se refiere a que no debemos extendernos innecesariamente en sus límites sino que debemos ser adecuadamente concisos en su elaboración.

 

Entrevista por Competencia

1.-Trayectoria Laboral

- Cuénteme sobre su último trabajo

- ¿En qué contexto se desvincula Ud. de la empresa? ¿por qué quiere cambiarse?

- Cuénteme cómo comenzó a trabajar en esta área

- Cuénteme un día típico en su trabajo actual/ último.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.-Motivación por el Logro

-¿Qué nuevos objetivos profesionales se ha propuesto y qué ha hecho para alcanzarlos?.

- ¿Qué valora Ud. en sus compañeros de trabajo? ¿Qué característica personal le resulta más difícil de tolerar en sus compañeros de trabajo?

 

 

 

 

 

 

 

 

3.-Capacidad de tomar la Iniciativa                                                                       

- ¿Qué hace cuando se debe tomar una decisión y no existe ningún procedimiento al respecto o su superior está ausente?.

- Cuando ha propuesto ideas nuevas en su trabajo, ¿Cómo las propone?, ¿Qué resultados se obtuvo?.

 

 

 

 

 

 

 

 

4.-Búsqueda de Información                                                             

- Cuando se ve enfrentado a algún tipo de problema del cual usted sabe que no tiene la información necesaria para enfrentarlo ¿qué hace para buscar una solución?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

5.-Capacidad de Trabajo bajo Presión                                    

- Relate alguna situación en la que su escenario habitual haya cambiado drásticamente y qué hizo usted al respecto.

- Describa una jornada extenuante para usted, en la que se haya sentido agotado, sabiendo que aún tenía tareas que cumplir.  ¿Cómo manejó la situación y qué resultados obtuvo?.

 

 

 

 

 

 

 

 

6.-Sensibilidad Interpersonal                                                                             

- ¿Qué hace usted cuando algún miembro de su oficina, no entrega su trabajo a tiempo, entorpeciendo la labor de los demás?.

- ¿Qué me podría contar de su jefe?, ¿cómo es su carácter?

 

 

 

 

 

 

 

 

7.-Orientación al Servicio                                                                 

-¿Qué impacto tiene en las otras áreas, las deficiencias que se generen en su sector?.

-¿Cuáles son las principales necesidades del público al que Uds. Atienden? ¿Cuál es la actitud de las personas que recurren a su empresa?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8.-Deferencia y Respeto hacia la autoridad                        

- ¿Cómo se relaciona usted con las personas de los otros departamentos?.

-¿Cómo sería para Ud. un jefe ideal? Mencione algunas diferencia que ha tenido con su jefe y cómo las ha resuelto.

- Qué características personales o profesionales explican que su jefe se encuentre actualmente en ese puesto, cree Ud. que podría tomar su lugar ¿por qué?

 

 

 

 

 

 

 

 

 


9.-Aptitudes Verbales y Comunicación                                                            

- Relate un momento en el que haya sido importante para usted transmitir sus ideas u opiniones respecto de un tema.

- ¿Cuáles son las estrategias que usted emplea cuando tiene que hablar con distintos niveles organizacionales?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10.-Apertura a ideas de otros y flexibilidad                

- Relate alguna situación en la que haya tenido que trabajar con personas de otro departamento.

- Relate alguna situación en la que lo hayan asignado a trabajar en un área o con un jefe que no era de su agrado.  ¿Cómo se desempeñó?.

- ¿Sus compañeros de trabajo recurre a usted cuando necesitan algún tipo de ayuda?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11.-  Preocupación por el orden y la calidad                                                                                                                              

- Recuerde alguna ocasión en la que haya tenido mucho trabajo ¿Cómo lo hizo? (identificar estrategias de enfrentamiento en las que esté presente la planificación y el orden)

-¿Le pasa que cuando está más apurado buscando un papel no logra encontrarlo? ¿cómo podría evitarlo?

- Cuando pierde algún antecedente o documento ¿dónde busca? (evaluar si utiliza archivos o sólo acumula capas de papeles sin orden, analizar qué clasificación realiza de esos documentos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12.-Sentido Práctico                                                                                                                                

- ¿Cómo identifica potenciales problemas dentro de su ámbito laboral?.

- ¿De qué manera recaba la información que se requiera para la resolución de alguna problemática?.

- Describa alguna situación compleja por la que haya pasado su departamento.  ¿Cómo analizó la situación?  ¿Qué decisiones tuvo que tomar?  ¿Cómo coordinó su equipo de trabajo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 


13.-Pensamiento Conceptual                                                                                                                               

- Cuénteme acerca de cómo se enfrenta a los problemas que surgen en el ámbito laboral, relatando alguna situación a la cual se haya visto enfrentado.  ¿Cuáles son los aspectos que toma en cuenta para poder evaluarlo?

- ¿Es capaz de identificar, en problemas de alta complejidad, cuales son los aspectos claves para poder enfrentarlo de una manera exitosa?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

14.-Conocimientos y Experiencia                                                                                                                            

- ¿Considera que los conocimientos que posee, son suficientes para poder desempeñarse de una manera óptima en el puesto?  ¿De qué manera los utilizaría?.

- ¿Se hace partícipe del desarrollo de su equipo de trabajo, compartiendo los conocimientos que posee?  De un ejemplo extraído de su experiencia laboral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

15.-Estabilidad Emocional y Autocontrol                                                                                                                                                  

- ¿Qué cosas o situaciones le irritan?.

- ¿Qué hace cuando se enoja?  ¿Cómo puede darse cuenta la gente que lo rodea que usted está enojado?.

- Cuénteme de algún problema que usted debía solucionar, sin embargo se vió imposibilitado de hacerlo.  ¿Qué sintió y cuál fue su reacción?.

- Cuénteme acerca de una situación difícil que le haya tocado vivir en el último tiempo (evaluar el grado de elaboración de la misma)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16.-  Habilidad para revisar y clasificar

(ver puntaje obtenido en prueba aplicada al momento de realizar el informe, contrastar este dato con las respuestas obtenidas)                                                                                                                                  

-Cuando le entregan un documento importante cómo se asegura de que no contenga errores. (lo revisa dos o tres veces, lo leen sus compañeros, lo lee su jefe)

- Considera Ud. que al momento de revisar documentos, sus compañeros y jefes se fijan en “detalles sin importancia”

- Qué tipo de trabajo le resulta más tedioso o aburrido. (evaluar el grado de frustración que producen las tareas de revisión y clasificación)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

17.-Esfuerzo y Perseverancia                                      

- Relate alguna vez en que no pudo terminar su trabajo a tiempo y  fue objeto de algún tipo de reprimenda o crítica.  ¿Cuál fue su reacción?.

- En el caso de que no sea aceptado para el puesto ¿qué hará o cuales son sus próximos planes?.

- Cuénteme acerca de algún error que haya cometido y qué hizo para repararlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

18.-Compromiso con la Organización                                                                                                                  

- Relate algunos de los obstáculos más importantes que haya superado para llegar a su actual puesto.

- ¿De qué manera orienta su desempeño para lograr alcanzar los objetivos de la organización?.

- ¿En qué aspectos de su desempeño  ha influido positiva o negativamente la organización para la cual trabaja?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19.-Sindéresis                                                                                                                                                    

- ¿Qué tratamiento le da usted a la información confidencial?.

- Cuando conversa con sus cercanos acerca de alguna situación especial ocurrida durante su jornada laboral, ¿Omite algún tipo de información o en general no se guarda detalles y conversa abiertamente del tema?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

20.- Manejo de Información                                                                                                                                 

- ¿De que manera organiza los registros o documentos con los que habitualmente trabaja?.

- ¿Cuánto tiempo aproximadamente demora en encontrar registros que usted maneje y que necesiten actualización?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


21.-Organización del Puesto                                                                                                                               

-  ¿De qué manera organiza usted los distintos elementos que hay en su oficina?.

- ¿Mantiene un orden de fácil entendimiento para cualquiera dentro de su puesto de trabajo?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista Psiquiatrica

CONCEPTOS BASICOS DE LA ENTREVISTA PSIQUIATRICA

 

Elaborado por: Wido Salazar Ventura

Universidad Insurgentes, Plantel Xola, México, DF.

(2002)

 

La entrevista en el campo de la psiquiatría se ha definido como el  estudio de las relaciones interpersonales aplicándose  el método  científico y esos datos dan referencia a una observación participante él experto no puede hacerse a un lado y aplicar sus órganos sensoriales aunque  se encuentren refinados, para observar lo que las demás personas hacen sin complicarse personalmente.

 

Los procesos que componen los datos que pueden ser sometidos a un estudio científico, se producen no en sujeto entrevistado, no en el observador si no en la situación que se crea entre este y aquel.

 

La entrevista psiquiátrica es una cuestión de comunicación vocal y seria un error muy grave si  se cree que la comunicación es únicamente verbal, en donde los sonidos forman un papel importante para que  experto formule sus hipótesis y asi pueda sacar ciertas deducciones  verbales que expresa su paciente.

 

Las personalidades de los pacientes son tan diversas y muestran de manera notable en todos los casos y situaciones  los efectos que les siguen desde su pasado, tratando de comprender las características de como el paciente trata a las demás personas, esta puede relacionarse con la dificultas en la vida del paciente con las características importantes de su personalidad debido a que nosotros los seres humanos somos tan competentes que no siempre ni en aproximación lo que nos ha pasado.

 

El experto en psiquiatría debe poseer la capacidad de comprender el campo de las relaciones interpersonales y esta área de problemas es peculiarmente el campo de la observación participante se espera del psiquiatra que manifieste un extraordinaria habilidad en las relaciones con el sujeto.

 

Los expertos saben mucho respecto a sus pacientes, a pesar de que el paciente no se da cuenta: de todo lo que sabe el experto. Lo que se sabe con respecto a  las personas que conocemos bien es realmente un asombro  a pesar de que las cosas no están formuladas, tal vez lo que uno sabe no es tan importante para poderlo formular o no tiene ningún valor, lo que se contribuye a una mejor comprensión o entendimiento si su interés radica en lo que hace una persona probablemente se ignora lo que sabes de esa persona.

 

Una entrevista bastante corta puede alcanzar ciertos objetivos limitados ya que la entrevista se considera como un grupo de 2 en la cual se crea una relación de experto - cliente en la que el experto se define por la cultura y poniéndola en practica el entrevistador tiene que descubrir lo que encuentra problemático en su vivir ya que la cultura juega un papel muy importante ya que si la cultura justifica a esas personas a la larga se tienen diversas dificultades.

 

Por lo regular el beneficio personal desagradables para dar ce cuenta que pacientes tienen la esperanza de un mejoramiento o de tener un como consecuencia de una entrevista, aunque en ocasiones son el paciente pero al final se dan cuenta que fue algo muy útil la entrevista le favoreció.

 

 

PERCEPCIÓN Y COMUNICACIÓN

 

Cada percepción y su interpretación respecto de prácticamente de cualquier evento se basan en una combinación de experiencias históricas, necesidades del momento y propiedades inherentes a la escena que se percibe, debido a lo que se ve siempre producto de la combinación de lo que se mira y lo que nos sucede en ese instante es improbable que 2 personas perciban siempre la misma cosa de la misma manera. 

La teoría de análisis transaccional consiste en lo siguiente cuando éramos niños elaboramos un concepto de autovaloración basado en las experiencias de la vida. Al mismo tiempo que concretábamos un sentido de nuestra propia valía, formulábamos la de los otros en especial la de aquellos que nos rodean. Hicimos esto mediante la cristalización de nuestras experiencias y la toma de decisiones sobre que clase de vida queríamos vivir.

Las posiciones ante la vida  se relacionan con tres preguntas básicas ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo aquí? Y ¿Quiénes son las demás personas?.

El análisis transaccional sostiene que solo percibimos selectivamente en una situación dada sino que también cuando ya hemos decido como percibir y que proyectar  así como lo que no hay que ver y oír, incluso cuando pensamos que estamos escuchando cuidadosamente y siendo objetivos estamos proyectando información.

 A menudo estamos conscientes de las influencias más poderosas que actúan sobre nuestra percepción, un grupo de personas representa diversos grados de aceptación y de rechazo, de gustos y desagrados de recuerdos placenteros y molestos a partir de allí elaboramos un cuadro de nuestra realidad y construimos lo que parece ser respuestas adecuadas todo para mantener una posición de integridad dentro del grupo.

Una necesidad de reconocimiento o una de control probablemente no se alteran mucho de una situación a la siguiente. En la forma en que respondemos a ser predecibles dentro de un grupo. En forma similar los grupos llegan hacer más predecibles en sus percepciones y en sus conductas de respuesta.

Una docena de veces al día los estereotipos se refuerzan, las bromás las estrategias se generan a expensas del otro. La separación individual y de grupo se asegura conforme cada uno contempla al otro mediante el ojo envidioso de las necesidades personales, cada grupo y cada individuo deben justificar su existencia.

Dentro de un grupo los estereotipos individuales se alimentan aparentemente de si mismos y rápidamente nos inclinamos hacia quienes creemos que comparten nuestras opiniones. Buscamos estructura y apoyo para nuestras propias inseguridades en cualquier situación que no podamos comprender ni controlar. Especialmente en un grupo donde nuestros papeles no están claramente determinados con anticipación es natural que busquemos la confirmación de que no estamos solos de que tenemos aliados potenciales entre lo rostros extraños y al examinar los indicios superficiales y clasificar aquellos con los que nos podemos sentir seguros o amenazados, los de energía, los de enojo, inseguridad, poder, nerviosismo, o humor. Hacemos nuestras predicciones y lego gastamos nuestra energía en probar que hemos acertado.

A menos que estemos preparados para probar las suposiciones no demostradas en las cuales basamos nuestras percepciones, podemos esperar que habrá muchas interrupciones en la comunicación.    

La gente esta desorientada sobre lo que alguna vez fue el juego más común y seguro de relaciones. En este momento es difícil señalar los aciertos y los errores: has esto pero no aquello. Las reglas y los estereotipos nos ayudaron en cierta ocasión a mantener nuestra cordura; ahora no sabemos que hacer.

La teoría Gestalt así como seleccionamos y organizamos los estímulos físicos de la manera que sea más fácil y cómoda para nosotros así también organizamos las complejidades de la conducta humana los psicólogos de Gestalt establecieron varios conceptos sencillos con los estímulos físicos con objeto de entender lo que ocurre cuando la gente se reúne en un grupo.

De acuerdo con la teoría Gestalt la gente tiene la tendencia a tomar los diversos estímulos y concentrase en el conjunto de ellos que parezca ser bueno en términos de similitud, continuidad, cierre y simetría de acuerdo con este concepto seremos inmediatamente atraído hacia los miembros del grupo que tiendan a encajar en nuestra percepción de un buen miembro de grupo a saber aquellos que son menos amenazadores para nosotros y tienden a crear la menor disonancia en lo que se refiere a nuestros propios valores y metas dentro de un grupo.

Si no fuéramos capaces de imprimir esta clase de orden en el grupo y en algunos de  sus miembros, la situación podría volverse insoportable tensa y difícil así si somos callados y tímidos podemos encontrar el orden y algún alivio en el grupo al descubrir aquellos que son menos ásperos o dominantes y a los que muestran mayor moderación  de esa forma podemos conferirle armonía a una situación discordante podemos buscar aliados y apoyo en los hechos o la fantasía.

A menudo se dice que solamente los hombres y no las palabras son los que poseen significados en los intentos por comunicarse entre si ya que con demásiada frecuencia es el gesto, el tono, la inflexión, la postura o el contacto visual los que contienen la clave del mensaje real mientras que las palabras claras aparentemente no ambiguas no proporcionan falsos puntos de partida y puntos muertos para el escucha incauto. Lo que trasciende dependerá de la trama creada con base a las experiencias pasadas, las definiciones las habilidades, idiomáticas, las expectativas, la rapidez y la claridad de las palabras habladas y el clima psicológico que prevalezca.

La gente desea agradar y ser aceptada debido a que las presiones nos empujan a ajustarnos a obedecer y a recibir la aceptación final a los ojos del otro no son siquiera discernibles por nosotros o por nuestra persona. Nuestros esfuerzos por ser aceptados nos vuelven sensibles ante los mínimos indicios conductuales indicadores del grado de aceptación de parte de las otras personas al conocerlas mejor o al estar más tiempo dentro del grupo basamos nuestros hechos en dichos indicios.

 

 

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA COMUNICACIÓN

 

Los líderes de grupo a menudo dudan en emplear tiempo para establecer relaciones interpersonales de un grupo donde las metas están definidas claramente alrededor de tareas específicas. Los adolescentes gastan una enorme cantidad de energía preocupándose por autodefinir sus autoimágenes cuando el tiempo empleado al principio en abrir vías de comunicación les ayudaría a reducir ansiedad personal inicial y crear una atmósfera de mayor apoyo. Se ha demostrado que los grupos que son agradables para sus miembros pueden controlar mejor la conducta desviada de estos y permanecer concentrados más directamente en la tarea.

Perece que cuando la gente inicia una tarea con la necesidad predeterminada de elaborar y de ser independiente hay oídos más atentos más aceptación de ideas menos posesividad de estas y en general más comunicación.

La comunicación toma entonces otra dimensión al relacionarse varios grupos entre si y el tamaño del grupo también influye en la comunicación y en la conducta los grupos de 2 personas pueden llegar a producir tensión porque inevitablemente se origina una relación de dominación- sumisión cuando se percatan de esta situación surge la tendencia a combatir a la otra persona y sus ideas a retraerse en un patrón pasivo de conducta.

Al incrementarse el tamaño del grupo disminuye el tiempo destinado a la comunicación en la reuniones de cualquier duración, los miembros de los grupos están conscientes de esto y un número creciente de miembros de los grupos de discusión manifiestan sensaciones de amenaza e inhibición para participar conforme se incremente el tamaño del grupo. El efecto del aumento del tamaño es la reducción de la cantidad de participación por miembro

La aglomeración es otro factor que influye en la en la comunicación como el calor y el frío. La aglomeración no solo existe en función del número de personas reunidas en un espacio físico sino también es un factor psicológico.

Es obvió que la comunicación y el proceso de toma de decisiones son influidos por la estructura física  que se desarrolla en cualquier grupo y a su vez ayuda a determinar el éxito de este, así como la cantidad de satisfacción de los participantes, con la experiencia que este patrón de comunicación influye en la conducta, la exactitud, la satisfacción y el surgimiento potencial del liderazgo.

Se ha demostrado que cuando están presentes en el grupo de individuos de status elevados tanto ellos como los de inferior status dirigen su comunicación a los primeros los individuos de status elevados tienden a ser los más aceptados y encontraran más fácil y ventajoso hablar más y los de status inferior no valoran la aceptación de sus iguales status a menudo evitaran asociarse entre si durante la reunión y entonces aplazaran hasta el final la expresión de sus propios sentimientos y actitudes sobre los procedimientos. También como prevalece el temor de ser evaluados por  aquellos que ejercen el poder.

A medida que los individuos que no habían hablado pero que repentinamente se dan cuenta de que pueden tener un breve tiempo para expresarse en una situación menos inhibitoria vierten sus ideas y sentimientos no es que previamente no hayan tenido nada que decir si no que la atmósfera del grupo simplemente no permitía la libre expresión de sus ideas incluso entre individuos capacitados para trabajar con grupos, hace falta un esfuerzo concertado para trascender las necesidades y las fuentes de satisfacción inmediata y en lugar de estas buscar y cultivar realmente las oportunidades de participar este proceso no parece evolucionar de forma natural pues hay demasiadas necesidades personales de por medio.

Los problemas de comunicación existen pero son solo el reflejo de nuestra propia falibilidad y de la extensión de nuestras necesidades en cualquier lugar que estemos con otros por la razón la comunicación es difícil pero muy factible de mejorar.

 

 

 

LA ESTRUCTURACION DE LA SITUACION DE LA ENTREVISTA

 

EL PAPEL CULTURAL DEL PSIQUIATRA COMO EXPERTO.

 

El experto psiquiátrico debe prestar considerable atención a lo que tradicionalmente en la sociedad es aceptado como la función del psiquíatra en su papel particular de experto. El experto debe tener según se espera de él una comprensión poco común del campo de las relaciones interpersonales, una comprensión muy extensa de forma maravillosamente detallada o ambas cosas a la vez

 

Por lo tanto el psiquíatra es un experto en las relaciones interpersonales, no seria extraño que el paciente llegue  esperando que el experto lo conduzca a que la cosas sean de tal modo que materialice los propósitos que lo llevan al consultorio, en la forma en que sus dificultades serán suavizadas a fin de que puedan con vertirse en elementos remediables y significativos de su pasado o que será aconsejado.

 

Datos pertinentes y fuera de lugar. La cultura como el orden social pueden servir de apoyo al psiquiatra al decir que como experto tiene derecho a ciertos datos pertinentes y significativos referentes a la persona que le consulta.

 

El orden social es de tal naturaleza que en su carácter de psiquiatra indica el  movimiento en la personalidad del paciente, el experto insiste en conseguir lo que tiene que saber el hecho de que esa información le es imposible adivinar que clase de persona es su cliente o saber que es lo que lo aqueja.

 

El psiquiatra en la entrevista se conduce como un verdadero experto en relaciones interpersonales que están genuinamente interesados en los problemas de su paciente, teniendo cuidado de obtener todos los detalles necesarios para evitar incomprensiones o errores que el paciente da sin intención, el entrevistador deberá evitar  todo comentario carente de sentido y todo cuanto signifique oscurecer los problemas, al mismo tiempo evita dar su consentimiento por medio de la ausencia de todo comentario o decepciones lamentables  o errores expresados por el paciente.

 

 

LOS OBSTACULOS CULTURALES EN LA  LABOR  DEL PSIQUIATRA.

 

La cultura que hace que el desempeño en la psiquiatría sea muchisimo más difícil de lo que es la demostración en otro gran número de campos de la actividad humana al tratar de llegar a ser expertos en psiquiatría se aqueja notablemente el hecho de que a los seres humanos no deberían necesitar ayuda por lo que se avergüenzan cada vez que necesitan, o experimentan la sensación  de que son unos tontos al buscarla o esperar que alguien se las dé.

 

La herencia cultural de tal manera que es general que se le enseñe a la gente tenemos la creencia de que las personas deben conocerse así mismas, saber lo que una u otra cosa fija llamada naturaleza humana es realidad distinguir entre lo correcto y lo erróneo, lo bueno y lo malo y ser capaces de descubrir en los demás, todo cuanto se refiere a esas importantes cuestiones. Se le enseña más o menos a la gente que debe ser regida por la lógica o tener sentido común.

 

 

EL EMPLEO  DEL  PROCEDIMIENTO  METODICO PARA SU PERAR LOS OSBTACULOS PERSONALES.

 

Las relaciones doctor-paciente se convierte en un hábito de un procedimiento más o menos metódico para desarrollar las relaciones interpersonales con los pacientes la entrevista puede ser considerada como compuesta por una serie de etapas que pueden ser hipotéticas, novelescas, abstractas y artificiales pueden resultar de suma utilidad para el psiquiatra si las tiene ordenadas en su mente, para disponer su tiempo con el paciente, el comienzo incluye la recepción formal de la persona que viene a ser entrevistada y un interrogatorio sobre las referencias de las circunstancias de su vida.

 

El reconocimiento que debe iniciarse lo más naturalmente consiste em obtener un bosquejo a grandes rasgos de la historia social o personal del paciente, en esta etapa el entrevistador se preocupa por lograr alguna noción de la identidad de la persona, es así como sea compartido en la persona que ha venido a consultarle.

 

El interrogatorio detallado depende de manera considerable aunque no exclusivamente del propósito que compone la casi ilimitada variedad de sutilezas y complejidades de esa prolongada extensión de indagación en la vida de otra persona y sus problemas.

 

La terminación o la interrupción de la entrevista psiquiátrica debe formular una declaración final, el propósito más importante puede alcanzarse ya sea por terminar una entrevista o interrumpida por cualquier periodo de tiempo  es la consolidación de lo que se ha alcanzado en termino de algún beneficio duradero para el entrevistado.

 

Como expertos debemos de tener comprensión en cuestión a las relaciones interpersonales, pero las personas creen que al llegar con uno como experto quieren soluciones inmediatas pero siempre es necesario informarle que se necesita un tiempo determinado para que se le exprese y se le pueda orientar para que pueda mejorar sus relaciones interpersonales, pero aquí debemos de tomar encuenta que tanto influye la sociedad en el paciente pero sobre todo estar interesado por lo que él comenta detalle a detalle para que no se sienta incomprendido.

 

Aunque sabemos que las herencias culturales enseñan a las personas a no depender de los demás  aunque seamos personas capacitadas para escucharlos y orientarlos para encontrar una solución juntos.

 

 

 

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES TÉCNICAS

SOBRE LA ENTREVISTA

TIPOS DE ENTREVISTA  PSIQUIATRICA.

La consulta realizada con propósitos de diagnóstico para aconsejar o tal vez facilitar la obtención de un tratamiento, el psiquiatra trata de determinar el carácter de las dificultades personales en la vida del entrevistado aconsejándole con quién y de que manera podrá obtener un tratamiento o beneficio.

 

Una psicoterapia breve o un tratamiento continuado, el entrevistador se aboca al diagnóstico y al establecimiento de un conocimiento profesional realizando un mismo tratamiento.

 

La entrevista en la cual el psiquiatra descubre eso es lo que se espera, las dificultades que aquejan al paciente, sino comenta y comparte  con el psiquiatra que puede ayudarlo a eliminar esas dificultades. El propósito de diagnosticar una dificultad del vivir pero con un acento especial en influir en el ambiente más que en el paciente.

 

La entrevista en relación con la dirección del personal de empresas comerciales o industriales, se pide al psiquiatra que entreviste aun candidato a ser ascendido o trasladado de alguna organización que tiene un funcionario convencido de que algo se puede ganar por medio del estudio de la personalidad.

 

El propósito de la entrevista tiene mucho que ver con el procedimiento exacto en donde el entrevistador  trasmite el entrevistado una mayor sensación de capacidad de adaptación para seguir viviendo y de hacer las cosas mejor como resultado de la entrevista.

 

 

EL USO DE  LAS  TRANSICIONES  EN  LA  ENTREVISTA.

 

Las transiciones es como debe actuar el psiquiatra en las entrevistas, si es importante si desea saber cual es su posición con otra persona avanzando a lo largo de la entrevista de tal manera que no se pierda el respeto de lo que se intenta lograr.

 

Las transiciones en las entrevistas como uno de los importantes detalles técnicos que siempre deben suscitarse considerablemente la atención y que requieren  una especie de serenidad una continua vigilancia en todo el trabajo  del psiquiatra en su trato con extraños de una manera seria e íntima. Conviene siempre observar con la misma facilidad con la cual la gente puede observar un mundo de cosas que se es tan produciendo sin perder su lugar cuando se cambia el tema de la conversación.

 

Los cambios de tema puede ser muy bien tratado  de una a tres maneras que son de importancia y en modo alguno resultan abstracciones artificiales.

 

La transición suave el entrevistador desea cambiar el tema de conversación, puede cambiar la transición por medio de una declaración adecuada y por lo menos superficialmente veraz.

 

La transición acentuada no se utiliza una de las maneras corteses de trasladarse el psiquiatra y su paciente de la mano de un tema a otro, y es posible que se olvide de lo que se estaba hablando.

 

La transición abrupta se introduce un nuevo tema de conversación que es pertinente pero que  ha sido introducido en lo que puede llamarse un punto inoportuno sin la menor advertencia por lo común para evitar una ansiedad peligrosa o para provocar ansiedad cuando se observa que de otra manera no es posible llegar a lo que se busca.

 

 

LAS  ANOTACIONES  DURANTE LA  ENTREVISTA.

 

Puede haber personas capaces de tomar anotaciones escritas que pueden resultarles útiles después sin por estar razón desviarse en lo absoluto su atención durante la entrevista. El entrevistador psiquiátrico realiza o más bien estudia lo que puede querer decir el paciente con lo que expresa, estudia la mejor manera en que el mismo puede exponer lo que desea comunicar al paciente y al mismo tiempo observar el tipo general  de los hechos que se le comunican o que se están discutiendo.

 

Tomando notas que tengan un valor más que evocativo o llegue aproximadamente a construir una constancia de palabra por palabra, el hecho de tomar notas no facilita  por cierto la comunicación.

 

 

LA INTEGRACION INTERPERSONAL DEL ENTREVISTADOR  Y  EL  ENTREVISTADO.

 

La psiquiatría estudia las relaciones interpersonales que ocurren únicamente en situaciones  interpersonales en donde tales situaciones involucran algo más que la simple presencia de dos personas en algún lugar, refiriéndose a dos personas que están relacionadas una con la otra y a esto se le llama integración.

 

La situación entrevista o serie de situaciones esta integrada por motivos coincidentes y recíprocos del entrevistado y el entrevistador. Lo que se sabe sobre integración  de las situaciones interpersonales, en donde la entrevista tiene que prometer utilidad o beneficio para el entrevistado, sintiéndose con derecho a una cierta medida  de beneficio derivado de ella y debe obtener ese beneficio. El entrevistador tiene que darse cuenta de que su beneficio de la entrevista tiene que ser algo más imaginario.

 

Como experto en la observación participante de las situaciones interpersonales, el entrevistador tiene la tarea de influir de tal modo la entrevista que el curso de su participación revele los obstáculos principales y las mayores ventajas en el vivir que constituya características relativamente duraderas del entrevistado.

 

La función de procesos secretos resulta de utilidad, en el adiestramiento para la tarea de entrevistar, teniendo encuenta el género de datos que pueden ser esperados de etapa en etapa de la entrevista.

 

Los datos psiquiátricos tienen su origen en la participación en la situación que se esta observando o en otras palabras por medio de la observación participante, se debe tener conciencia en todo momento del hecho de que es un performance de dos personas en la cual el comportamiento del paciente y lo que dice se ajusta por lo que el paciente sabe y es capaz a lo que el adivina sobre el psiquiatra.

 

El propósito de una entrevista para nosotros  es evaluar y dar un diagnóstico para poder orientar al paciente y darle si se puede llamar así un tratamiento  para encontrar  un beneficio a sus conflictos. También se utiliza  en las empresas para detectar si el candidato es capaz de realizar adecuadamente las tareas que debe realizar.

 

Son necesarias tres transiciones para realizar una entrevista de forma eficiente; transición suave nosotros como entrevistadores  si desea cambiar el tema de conversación entre el entrevistado y entrevistador.

 

La transición acentuada no utiliza una manera adecuada de trasladarse de un tema a otro es muy factible que se les olvide de que están hablando.

 

La transición abrupta habla de un nuevo tema de conversación en donde se introduce algo inoportuno sin alguna advertencia de que se va hablar de otra situación

 

 

EL ENTREVISTADOR

 

Devereux, 1967, afirma que el científico el comportamiento no puede ignorar la acción recíproca entre sujeto y objeto, con la esperanza de hacerla desaparecer si durante en tiempo suficiente la ignora. Más aún, considera que el acceso a la esencia de la situación observacional la proporciona el estudio del observador, no el del sujeto de observación; siendo el debido. Aprovechamiento de sus actividades y de los llamados trastornos o "perturbaciones" creados por su existencia, las piedras angulares de una verdadera ciencia del comportamiento y no como suele creerse contratiempos deplorables. Bleger, 1985, por su parte, señala que en la entrevista, el entrevistador forma parte del campo condicionando en cierta medida, los fenómenos que él mismo va a registrar. Sólo se logra una objetividad máxima cuando se incorpora al sujeto observador como una de las variables del campo. La dependencia de las manifestaciones del objeto de estudio de la relación establecida con el observador, ha sido uno de los argumentos usados para cuestionar el carácter científico de la entrevista, que Bleger rebate señalando que tal objeción se deriva de una concepción metafísica del mundo, que supone en cada objeto, cualidades dependientes de su propia naturaleza interna; cuando en verdad, las cualidades de todo objeto son siempre relacionales, derivándose de las condiciones y relacionales en las cuales se encuentra cada objeto en cada momento".

Wiener, 1962, nos recuerda lo poco que se ha insistido sobre las marcadas diferencias que existen entre los distintos investigadores del campo psiquiátrico, en lo referente a la obtención de datos relativos a la conducta; diferencias que originan discrepancias diagnósticas importantes.

Siendo tan importante la participación del entrevistador en el tipo, calidad y destino de la relación con el entrevistado, y se debe tener habilidad y juicio intelectual superiores sentido del humor originalidad y variedad de recursos y la mayoría de los autores elaboran listas que pueden resumirse en términos de personalidad madura carácter genital o yo fuerte estos requisitos llevan frecuentemente al principiante a la adopción de roles impostados que perturban la relación interpersonal pues la energía necesaria puede mostrarse inteligentes llenos de recursos y con sentido del humor o para sostener otro tipo recomendadas hace que el entrevistador y no del entrevistado el objeto de atención principal además es necesario tener siempre presente que los entrevistados son personas que han sido objeto de numerosos engaños, rechazos, incomprensiones, humillaciones, agresiones falta de respeto, devaluaciones etc.

Y algunas defensas características son: sometimiento, seducción, complacencia, reto, amenaza desprecio, negativismo, etc. las que a su vez despertaran respuestas emocionales y defensas en el entrevistador que al negar su participación en la cadena de reacciones que se han provocado interpretara mal los fenómenos que se muestran ante sus ojos.

Los elementos más importantes del interés en nuestro caso son el impulso epistemofilico y la capacidad de identificación con el otro que se manifiesta como empatía y comprensión identificarse con el otro sin perder objetividad finalmente implica una capacidad de disociación en el entrevistador que solo se diferencia de las disociaciones de sus entrevistados en que la suya esta a servicio de una finalidad adaptativa en el mejor de los casos, y no defensiva, aunque puede serlo. Se insiste reiteradamente en la necesidad de que quien se dedica a la clínica, se sujete a su vez, a una psicoterapia o psicoanálisis, con la mira de acrecentar su capacidad de identificación con los pacientes, permitirse el libre acceso a sus sentimientos y fantasías, y por tanto al contacto interpersonal idealmente poco distorsionado por sus defensas neuróticas. Es imposible subestimar tanto la utilidad de este recurso como el de la supervisión de la práctica clínica Pero tampoco es factible esperar a que tales procedimientos provean al entrevistador de la honestidad e interés en sus entrevistados, cuando inicia su práctica. Me referiré a la primera dentro del inciso: el entrevistador como sujeto; y al segundo bajo el rubro de: el entrevistador en su interacción,

 

 

 

EL ENTREVISTADOR COMO SUJETO

 

La honestidad del clínico comienza por lo exploración de los motivos que lo llevan a su elección vocacional, uno de los motivos más frecuentes, consciente o inconsciente, es la necesidad de reparación de objetos internos o de partes de la propia personalidad que se perciben detallados. (Bicas, 1984) Estos intentos de reparación, pueden ser en términos kleinianos, maníacos o depresivos. En el primer caso se habla de seudoreparaciones, en ellas priva la angustia persecutoria y el rechazo del entrevistado se vive, como confirmación de la incapacidad para reparar, y por tanto como corroboración de la destrucción interna y maldad del entrevistador. Para evitar tal catástrofe, anunciada por la presencia de angustia, el entrevistador puede adoptar actitudes seductoras, falsamente amistosas u ofrecer consuelo, estímulo, apoyo y ayudas irreales y extemporáneas, con la mira de obtener la aceptación y afecto del entrevistado. Cuando sus intentos tienen éxito consigue además, bloquear la emergencia del material que el entrevistado considera arruinaría la presunta buena opinión y disposición que hacia él presenta su interlocutor, O bien tal ofrecimiento puede despertar, en personalidades paranoides, una intensa desconfianza porque se interpreta como treta destinada a tomarlos desprevenidos, por sorpresa, con las defensas bajas, ante los fines aviesos del entrevistador. En otras ocasiones, especialmente cuando el encuentro es con un psicótico,

Cuando atraves de a la asunción de del rol de trabajador de la salud mental se consigue negar la patología personal, la conflictiva relegada al inconsciente es claramente percibida por otras atravez de los gestos, actitudes e intervenciones del entrevistador. En estas circunstancias resulta imposible percatarse del momento en que un paciente inicialmente cooperador se torna resistente, no es factible reconstruir la situación que tronco el entrevistado en un ser irritado, culpable, perseguido, rechazado o devaluado, perplejo frente al cambio, el examinador capaz de cuestionarse porque de hacerlo se verían amenazadas sus negaciones y repercusiones, racionaliza y proyecta sobre el paciente su conflictiva personal y se tranquiliza son seeudoexplicaciones del siguiente tenor es resistente a hablar a su sexualidad la culpa ante su agresión se expresa en enrojecimiento.

En algunas ocasiones la motivación para dedicarse a la practica clínica se deriva de la fantasía de satisfacer a través de ella tendencias escoptofilicas de manipulación y control sobre los demás o de obtener amistad afecto y otras ganancias secundarias como obtener compensación de antiguas frustraciones en la curiosidad infantil o en situaciones de impotencia y indefensión también hemos visto  que es difícil de emprender la investigación científica de la vida sexual de otras personas si la propia resulta insatisfactoria o presenta verdaderas alteraciones en ambos casos se pretende sustituir la practica perturbada por la contemplación de la ajena derivando de ello el placer ausente en la vida personal en la entrevista surge la sexualidad como uno o más de los temas que requieren exploración siendo esta más o menos complicada dependiendo tanto de la patología como del contexto social del cual proviene el entrevistado pero si quien la investiga tiene en ella un interés más allá de lo profesional el paciente al percibirlo puede reaccionar con angustia al interpretarlo con intento de seducción o bien intenta satisfacer la curiosidad de su interlocutor y su propio exhibicionismo, haciendo un relato detallado y exagerado de sus  proezas sexuales.

 

La necesidad de encontrar a través de la práctica clínica amistad y afecto es como cualquier otra demanda neurótica una búsqueda irreal.

 

 

EL ENTREVISTADOR EN SU INTERACCIÓN

 

Hemos revisado  algunas de las motivaciones que subyacen a la elección vocacional del trabajador de la salud mental, que constituyen el substrato frecuentemente inconsciente de su opción profesional. Conscientemente, nos enfrentamos a su interés por proporcionar ayuda a otros seres humanos, y cuando el clínico tiende hacia el campo de la psicodinamia, nos encontramos también con su interés por las fuerzas y mecanismos puestos en juego para provocar una determinada conducta o síntoma. El placer por el conocimiento, impulso epistemofilico, es requisito imprescindible en todo investigación Pero en el caso que nos ocupa, su dirección meta, la mente humana, implica la imprescindible necesidad de ponernos en lugar del otro, de identificarnos con él para entenderlo    o identificarse, con un desconocido y más aún si éste es un enfermo mental, despierta diversas ansiedades que, naturalmente, tratamos de contrarrestar a través de nuestros mecanismos defensa habituales. La ansiedad más frecuente en el encuentro con un desconocido se despierta por el temor a la imposibilidad de identificación con él; sea por su rechazo a la relación, sea porque nos resulta tan ajeno y lejano que no encontramos puntos en común con él para identiticarnos y por tanto. entendernos. La defensa habitual es la negación de las diferencias y del desconocimiento mutuos, lo cual puede llevar a actuar inconscientemente, como si ya se hubiera entablado una relación, haciendo innecesaria cualquier presentación. Si socialmente provoca ya, cierta incomodidad iniciar una conversación con alguien de cuya identidad no estaremos seguros, para algunos pacientes la incomodidad puede transformarse en ansiedad severa o verdadero pánico, pues dudosos de su propia identidad, necesitan que el "otro y el ambiente, lo definan al definirse. Todos somos susceptibles de proyectar en situaciones poco definidas, en las que pondremos nuestro marco (le referencia habitual, aunque podemos mover o menor rapidez, recobrar nuestro juicio de realidad y diferenciar ésta  lo que ponemos en ella. En cambio, el paranoide, difícilmente puede discriminar a un perseguidor o alucinación. de cualquier desconocido, que de pronto pretende obtener informes sobre el

El  tuteo indiscriminado de negar las diferencias entre entrevistado y entrevistador, aunque en ocasiones, trate de justificarse aduciendo la procedencia de lugares en donde es de uso general.

 

 

LA ENTREVISTA COMO PROCESO

 

Una clase de cambio en la actitud de una persona, es bastante fácil de advertir para cualquiera en un caso de conversación, en la situación de entrevista esos cambios en cierto modo más recónditos son cambios en la actitud del entrevistador reflejados por el entrevistado.

Parte del desarrollo de su habilidad procede de la observación más o menos automática de cual es probablemente el caso en lo referente a los sentimientos del entrevistado sobre la actitud del entrevistador.

La impresión del entrevistado puede estar naturalmente muy lejos de lo que el entrevistador calificaría como exacta. Las operaciones del entrevistado proporcionan guías referentes a lo que esta experimentando hacia el tipo de dificultad que habrá de tener con cualquiera que le impresione  como superior en capacidad o posición.

 

 

IMPRESIONES GENERALES DE LA SITUACION-ENTREVISTA.

 

Los cambios de las impresiones generales iniciales que se observan durante el curso posterior de la entrevista son útiles como datos, estos son recibidos dependiendo de la eficiencia del entrevistador, o encontrando que resulta productiva  la propia entrevista.

La atención del entrevistado a lo que esta ocurriendo puede variar notablemente, a pesar de que algunas personas estén atentas a todo lo que dice el entrevistador, aunque sean cautelosas están decididas a sacar un provecho de la entrevista. Las primeras impresiones sobre la inteligencia de otra persona pueden resultar completamente engañosas, sobre todo cuando se indaga sobre su historia de trabajo puede mostrar que ha logrado progresos extremadamente rápidos en el manejo de cosas complejas, a pesar de que el entrevistador se de  cuenta de que para haber logrado eso el entrevistado tiene que poseer una gran inteligencia.

Algunas veces hay repugnancia a ser conducido de tal manera que resulta singularmente difícil conseguir que el entrevistado trate lo tópicos que el entrevistador le presenta aunque puede resultarle muy productivo a algo que no le es pertinente o algo que es tangencial por el momento.

 

 

LA OBSERVACION DE CAMBIOS EN LA SITUACION-ENTREVISTA.

 

El entrevistador observa los cambios  que se presentan en las actitudes, que es lo que esta mejorando o empeorando de la situación, hay ocasiones que el entrevistador tiene la impresión de que hay poco o ningún cambio, el entrevistador trata de recoger más o menos automáticamente impresiones cual ha sido de sus propios actos que han influido en el cambio, si esta situación es mala, la entrevista es dura por cualquier motivo conviene que el entrevistador tenga alguna idea sobre que operaciones suyas son responsables del fracaso en lo que respecta a producir un cambio.

La tarea de apreciar los cambios en algunas zonas es muy importante, hasta donde el paciente parece estar más impresionado  por la experta capacidad o destreza del entrevistado y más aliviado por su comprensiva manera de hacer las cosas y perfectamente convencido de determinar quien es el paciente y que es lo que lo aqueja.

 

 

IMPRESIONES COMO HIPOTESIS QUE DEBEN SER PUESTAS A PRUEBA.

 

Las impresiones generales a las que me estoy refiriendo son hipótesis burdas relacionadas con el trabajo interpersonal deberán ser sometidas a continuas o recurrentes pruebas o correcciones, el entrevistador puede casi automáticamente que el paciente esta progresando.

El entrevistador obtiene impresiones que al ser estudiadas con cuidado pueden resultar justificadas o injustificadas, deben ser sometidas a pruebas más o menos especificas  con la idea de tenerlas con exactitud. Otra forma de poner a prueba  las hipótesis es por medio de alguna clase de actividad exploratoria con propósitos claros, el entrevistador formula preguntas críticas, de tal modo que la respuesta indicara si la hipótesis es correcta o inadecuada.

 

 

LA SITUACION DE LA COMUNICACIÓN MEJORADA.

 

El entrevistador sabe que manera la situación a llegado a marchar bien sabe cuales son los puntos de operaciones que aumentará la comunicación del paciente, teniendo valiosos índices de operaciones secretas que te de el paciente son evidentes por inferencia.

 

 El entrevistador debe prestar estrecha atención a los mejoramiento de episodios de la entrevista que marcha maravillosamente bien puede pasar por alto una gran cantidad de los datos  que podrían mostrarle lo que seria el entrevistado en una situación más difícil que no este marchando bien.

 

 

LA SITUACION DE LA COMUNICACIÓN DETERIORANTE.

 

Considerando un caso especial en donde se esta produciendo un deterioro de la actitud comunicativa, el paciente se muestra menos comunicativo, pensando que el entrevistador es cualquier cosa que un experto cuando las cosas parecen estar más difíciles en este caso se aconseja que controle su ansiedad por el momento si le es posible  y  que trate de estudiar el deterioro de la relación.

Algunas situaciones que se supone han estado  deteriorándose, el asunto ha estado muy mal desde el principio y el paciente ha sido empujado  a presionar al entrevistador sobre como están tan mal las cosas.

En ocasiones el paciente esta tan desalentado con relación al entrevistador que no tarda en darse cuenta de que las cosas no van  ha estar bien con ese experto en particular.

Cuando las cosas se están deteriorando le conviene al entrevistador verificar si su paciente le desagrado al entrar en el consultorio, si el paciente le ofendió de alguna manera, o el entrevistador demostró poco interés por algunos aspectos de la información.

 

 

TEOREMA DE LA EMOCION RECIPROCA.

 

Este teorema es la interacción de una situación interpersonal es un proceso en el cual las necesidades complementarias son resueltas dado que los tipos recíprocos de actividad son desarrollados y se facilita la previsión de satisfacción de necesidades similares.

Existe una necesidad de satisfacción de varias fuerzas tales como la lujuria y el hambre y la necesidad esto incluye también una sensación de seguridad personal en las relaciones interpersonales que a su vez puede ser calificada necesidad de evitar o huir de la ansiedad o asimismo, necesidad de autoestima.

Consideremos una situación - entrevista en la cual el entrevistador comunica por medio de gestos tonales o por el tipo de sus observaciones o ambas cosas a la vez lo cual ocurre por regla general su propia necesidad de reaseguración.

En consecuencia los procesos suplementarios que se entretejen alrededor del obstáculo de tal manera que el paciente al sentirse razonablemente seguro llegará a un punto que jamás podría ser alcanzado frontalmente. El otro resultado de la frustración puede ser la desintegración del dinamismo propiamente dicho y la totalidad el sistema de motivación de disociación y los procesos de las entrevistas que comprenden la disociación son sumamente complejos.

 

 

EL USO POR EL ENTREVISTADOR DE LAS FORMULACIONES PROCEDENTES  

 

Se considera que todas las situaciones - entrevistas caen el teorema de la emoción reciproca y que los procesos de las entrevistas siguen ese mismo tipo de todos los procesos interpersonales de esto se desprende que el entrevistador muestra su pericia en su elección de un papel pasivo o activo en momentos particulares de la entrevista.

Se puede trabajar con éxito en una situación deteriorante si no se permite que la misma se desintegre eso es inevitable algunas veces es asta deseable. En momentos embarazosos la indagación del entrevistador progresa desde la perplejidad expresada ante la preguntas directas y si es necesario finalmente ante el uso del "como si". En cualquier caso atiende respetuosamente todo aquello que parece llevar una intención comunicativa en forma de contestaciones y comentarios.

Algunas veces resulta útil para el terapeuta tratar una observación que no entiende diciendo

" No estoy seguro de entenderle ¿quiere tener la bondad de decírmelo de otra manera?"

De este modo el psiquiatra no comete errores en la formulación de su pregunta.

Cuando se refiere ala irritación  sugiere que un es una de las que sugiere que la irritación ya sea en sus grados suave o violento es una de las operaciones de disfraz más comunes en ansiedad. El entrevistador puede utilizar señales de suave irritación o hasta expresiones de enojo pero si en verdad esta irritado eso significa por regla general que el mismo tiene la necesidad  de alguna ayuda psicoterapeuta ya sea de si mismo o de alguna otra persona es imposible de que  el entrevistador que pierde la paciencia de cuando en cuando con el paciente haga frente alas muy técnicas necesidades de su labor de entrevistar ni que obtenga conclusiones en la cuales pueda confiar.  

La ansiedad resulta casi imposible de evitar de cualquier entrevistador por lo menos durante el curso de algunas entrevistas que lleva a efecto y constituyen su trabajo.

La habilidad en materia de entrevistar incluye como gran parte de su base ciertos procesos para tratar de tal modo las ocasiones de ansiedad que la labor de la entrevista no sea seriamente perjudicada.

El entrevistador debe estar alerta de los movimientos menores de ansiedad en si mismo de modo de modo de que pueda ejercer la previsión con respecto a los procesos que siguen en casi todas las personas se producen una gran ansiedad de la cual la persona interesada no tiene clara conciencia o algún proceso suplementario como es la irritación.

El entrevistador deberá tratar de identificar la causa aparente de la ansiedad al decir aparente quiere decir que tal causa puede ser completamente simple solo una incipiente racionalización y no causara por cierto prejuicio alguno en el entrevistador puede considerar primeramente al entrevistado como fuente de estima reflejada. Si el terapeuta considera que su estimación esta disminuyendo a los ojos del paciente tendrá la tarea de explorar si ello ocurre en efecto y en caso afirmativo determinar las causas de ese intercambio de posición.

El estudiar la posibilidad de que la ansiedad tenga su origen con relación al supuesto fracaso del terapeuta en ponerse a tono con lo que imagina que es el ideal del paciente aunque este ideal puede estar apenas comprendido en el conocimiento efectivo dl paciente propiamente dicho.

Así el terapeuta podrá observarse a si mismo como terapeuta en comparación con lo que imagina que el comportamiento del doctor.

Finalmente al buscar la aparente causa de la ansiedad el entrevistador puede preguntarse si tiene alguna relación con un desarrollo previsto algo que ocurrirá o puede ocurrir. Las posibilidades de ese futuro sospechado pueden ser útilmente estudiadas y la ansiedad ha servido a un propósito en cierto modo indirecto pero importante al atraer la atención a los posibles hechos.

Cual sea el caso de la ansiedad del entrevistador no puede ser evitada por completo es una clara de que es completamente humano y toda vez que la ansiedad estará con el por momentos vale la pena de que trate de sacarle provecho y solo eso puede hacerlo observándola y estudiándola lo mejor posible.

    

 

PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN EN LA ENTREVISTA

 

En el trato con las personas nos damos cuenta de existen  reservas en la comunicación, hay cosas de las que no nos atrevemos a pensar y mucho menos a hablar de ellas libremente.

El entrevistador se da cuenta automáticamente de que ninguno de sus pacientes será totalmente "franco".

 

Lo impide la comunicación es sin duda alguna, la ansiedad, ya que por parte del entrevistado es inevitable.

 

El trabajo del entrevistador es utilizar sus habilidades para que el paciente este tranquilo,

En la forma de manejar la ansiedad hay dos aspectos importantes:

 

1.       Intenta evitar provocarla.

2.       Se esfuerza para limitar su desarrollo.

 

La instigación de confianza se considera como una técnica para manejar la ansiedad, cuando hay un movimiento terapéutico hábil y adaptado a un fin en las relaciones interpersonales.

 

Las palabras tranquilizadoras representan un intento por parte de del terapeuta de hacer algo con el lenguaje, pero en esta situación el terapeuta se tranquiliza más que el paciente

La ansiedad es una señal de que la propia estimación y el respeto se encuentran en peligro.

La ansiedad es con frecuencia una señal de disminución prevista de la propia estimación en  este sentido es muy mansa y no muy perturbadora, por lo general precede a lo que perturbaría al propio respeto indicando por su aparición, que se tiene que realizar un cambio en la progresión de la actividad -aunque solo sea la del pensamiento- a fin de asegurar el propio respeto del mismo.

 

La ansiedad es una señal de peligro para el respeto hacia uno mismo, para la consideración que pueden tenerle a uno las  personas, aunque estas sean tan solo figuras ideales de la niñez, esta señal de igualdad conduce a un cambio en la situación.

 

En la entrevista psiquiátrica, el psiquiatra esta por encima del poder del paciente, este cambio cosiste en que el paciente hace algo para provocar el desorden de la situación.

Lo que hace con mayor frecuencia es irritarse, pues cuando las personas están levemente ansiosas en relación a un individuo relativamente extraño para ellas, se irritan, algunas lo hacen aunque se trate de sus más íntimos amigos.

 

Otro movimiento que se realiza para evitar la ansiedad es el de desarrollar un mal entendido

La persona comienza a hablar de una u otra cosa.

El malentendido es de una clase tan particular que se le denomina "desatención selectiva"

Lo cual quiere decir que la persona no nota lo que le ha provocado la ansiedad y desvía la conversación, si esto fracasa la persona no podrá tener una actuación constructiva en la comunicación.

 

La resistencia puede relacionarse con la ansiedad esto es algo que se opone algo que se suponía era útil. la ansiedad es un impedimento para el ajuste y obstáculo para la comunicación .Todo concepto que contenga, juntamente con sus otras cualidades, alguna insinuación de que se reflejará desfavorablemente en del psiquiatra hacia el paciente, provocará ansiedad  ésta provocará a su vez la "resistencia". Es decir, que siguiendo la introducción del tema amenazador, las cosas ya no salen tan bien o tan fácilmente. El paciente comienza a crear toda clase de argucias para evitar una colisión total con el tópico perturbador, y el instrumental disponible al ser humano para hacer algo en ese sentido es con frecuencia excesivamente importante.

De cosas como éstas, está integrada la práctica de la psiquiatría. Y solo pueden ser,  materia para nuevas observaciones y estudio. Solo son datos.

 

Esto no está limitado solo a la entrevista psiquiátrica. Hasta amigos muy queridos se asustan uno al otro en ocasiones al descubrir que han estado pensando de manera similar con anterioridad a cualquier comunicación verbal sobre un tema determinado. Hay algunas cosas que se cuidan de no comunicarlas al otro. Ciertas cosas podrán molestar a la otra persona y posiblemente poner en peligro la amistad. Siempre hay intentos de llegar a un arreglo hábil, evasiones sutiles y así sucesivamente.

Sus apariencias en la entrevista psiquiátrica no constituyen, en modo alguno, una critica contra el psiquiatra o Su capacidad como tal; no representa conclusión del paciente de que el médico es un débil mental y es posible enganarle. Son necesarias, puesto que están  arraigadas en la personalidad.

 

Donde el entrevistador reconozca que eso es así, tanteando hábilmente su camino entre aquello que es inevitablemente así y aquello que está ajustado al entrevistador, podrá cortar rápidamente las ilusiones engañosas del paciente respecto a lo que le será posible hacer o decir que pueda pasar inadvertido para el entrevistador.

 

Si  cae en la cuenta y considera ofensiva alguna evasión que es natural en el paciente, el psiquiatra no es, un experto en relaciones interpersonales; su irritación ante la evasión del paciente desvía y reduce la posibilidad de un buen resultado.

 

La primera manera de manejar la ansiedad, consiste en evitar provocarla innecesariamente, en la entrevista eso es, con frecuencia, una cuestión de progresión y transición.

Hasta donde lo permite el psiquiatra deberá tratar de proceder con claridad, de tal modo que el paciente pueda seguir sin esfuerzo la dirección de su pensamiento, ya que si el paciente no tiene la menor idea de lo que el psiquiatra trata de hacer, éste, y de manera patética, estará propenso a no obtener tampoco una idea de lo que el paciente quiere decir cuando le formule alguna declaración, así que resulta conveniente, a no ser que medie una razón clara para mostrarse sutil y misterioso, ser completamente directo, simple y claro.

En la experiencia personal de cualquier psiquiatra debe haber encontrado personas cuyas mentes saltan de tal manera de un tema a otro, que la mitad de las cosas que dicen tienes por fuerza que asombrar al terapeuta.

 

Con tiempo y tranquilidad a Su disposición, el psiquiatra podría descifrar de que manera diversas observaciones formuladas por el paciente surgió de lo que se estaba diciendo o a lo que se había presentado, en general el psiquiatra tiene solamente una sensación de que: se trata de una persona extraña.

 

Dice muchas cosas más que las que pensaba decir, y si se detiene a pensar por qué las ha dicho por regla general se encuentra que cada tópico se fue desarrollando, en "forma natural", si los hechos no se produjeron en la forma más saturar, entonces quiere decir que muy probablemente hubo una muy cuidadosa atención a las transiciones, de tal modo que el psiquiatra no se vio sorprendido en ningún momento: Las preguntas que fueron fórmuladas parecían correctas y sensatas, y la persona entrevistada parecía mostrar, en todo momento, una comprensión bastante sensitiva de lo que el psiquiatra estaba tratando de evocar en su mente por lo cual resultó tan fácil seguir y seguir, sin la menor dificultad.

 

De la misma manera, el entrevistador competente introduce por regla cada nuevo tópico con ciertos gestos de conversación que al tema que se estaba tratando y abren la mente a otro nuevo. Si presenta un nuevo punto de vista o una diferencia de opinión, lo hace de tal manera que indica en forma clara que lo que dice no significa en modo alguno una critica.

 

Cualquier paciente que llegue al consultorio de un psiquiatra está propenso a la inseguridad, y esa mseguridad aumentará de manera considerable.

El bloqueo". Es un término de significado más bien indeterminado pero comúnmente se refiere a un estado en el cual la proporción del enfoque del habla por medio de la preparación de las cosas que se van a decir se ve muy seriamente perturbada por impulsos contradictorios. Dicho en otros términos, los impulsos prácticamente son una impotencia idéntica, y el resultado  es que el paciente no dice nada y se siente sumamente agobiado.

Existen muy escasas probabilidades de que se dé cuenta de los impulsos contradictorios; en algún punto de "desacuerdo", o se limita a quedarse mudo, o como se dice en psiquiatría se quedo en blanco.

 

La mayor parte de las cosas que nosotros decimos, son revisadas antes de decirlas. Se trata de un proceso de fantástica rapidez, porque siempre hay una gran cantidad de cosas que revisar. La persona que está razonablemente segura de lo que está tratando de hacer, y razón; levemente segura de que tiene que producirse por fuerza un número muy grande de errores e inexactitudes, dirá con frecuencia cosas que requieren ser modificadas después de haberlas dicho. Es decir, aun cuando esa persona pase de la revisión inicial, que es extremadamente apresurada,  ofrezcas cosas igual que las ha oído la otra persona, se da cuenta que son inadecuadas y de que necesitan una corrección. Si todo este procedimiento es bloqueado" en el momento en que el paciente se dispone a hablar, resulta fácil comprender por qué se dice tan poco.

 

El grado hasta el cual una persona se verá libre de esos "bloqueos" es, en medida extraordinaria, la resultante de la facilidad y libertad con las cuales puede expresar todo cuanto se le ocurre, y de esa manera, la simple y fácil progresión del interrogatorio evitará con frecuencia la precipitación de esas  Por ejemplo, el hecho de formular una pregunta indirecta, puede dar como resultado, algunas veces, un bloqueo. No obstante, es muy posible que el mismo no sea ni siquiera advertido, ya que todos nosotros, en el proceso de crecimiento, somos muy hábiles en lo que respecta a acomodarnos o adaptados a lo que equivale a una falta de comunicación con la persona con la cual estamos hablando; y de esta manera, uno puede suponer que se ha comunicado algo que en realidad no fue dicho. La pregunta indirecta, compuesta de un comentario corrido, agregados, correcciones y demás, que contiene lo que uno desea saber, o sugiere la interacción que se desea, es, posiblemente, el modo ideal de obtener información de tal manera que uno pueda considerarse razonablemente seguro de lo que está comunicando.

 

De este modo es conveniente, por regla general, evitar esas desconcertantes cesaciones o lagunas" en la comunicación  y  ceder paso a paso y siempre sin salirse de la comprensión de la otra persona, de tal manera que ella experimente la sensación de que, debe adónde se dirige el psiquiatra y. por lo tanto, sabe lo a donde dirigirse.

 

Una consideración que puede llevarnos a no mostrarnos tales errores y obvios en el tren de nuestro errotorio es, asimismo, la de evitar propia la ansiedad, es decir, cuidar en todo momento que no produzca una descomposición o perturbación del paciente, Hay alguna cosas en la investigación, en las cuales el entrevistador no permite a un paciente que siga sus pensamientos, cuando es deseable que el paciente este por asi decirlo desconectado por un momento a fin de evitar que pueda tener una linea de pensamiento demasiado perturbadora.

 

Una de las mayores responsabilidades del terapeuta consiste en llevar al paciente hacia la disminución de la ansiedad antes que llegue al final de la sesión en lugar de provocarle un estado que le cause una creciente ansiedad, cuando la ansiedad del paciente ya aumento, esa abrupta transición en la cual el psiquiatra destruye simplemente la situación comunicativa y presenta otra distinta en la que produce un cambio tópico provocado por el psiquiatra este llega como un alivio para el paciente y además puede ejercer sobre el una neta influencia educativa.

 

Si uno se da cuenta de la importancia que tiene el efecto transicional en una situación comunicativa comprobara que le es posible perdonar al paciente esos extensos discursos que en las primeras etapas de la psicoterapia casi nunca lo que uno supone que ha dicho a pesar de que uno puede haberlo dicho muy elegantemente, ocurre a menudo que el paciente no ha dicho nada del discurso habla toda una autoridad.

 

El problema para todo psicoterapeuta es seleccionar las cosas que se entienden con otras y tratar de construir su argumento psicoterapeutico con esos elementos hasta aquí

El autor se refiere a las técnicas de progresión y transición en la entrevista como medios de evitar la ansiedad en el paciente y restringir su desarrollo cuando aquella existe incidentalmente.

 

El entrevistador puede preguntar acontinuación de donde saco el entrevistado la impresión de que esa cosa particular que le ha producido ansiedad es tan deplorable para que la persona no vea una vulnerabilidad en la estructura del yo que este especialmente relacionada con una pestilente censura moral en le pasado.

 

Cuando el psiquiatra no puede tranquilizar al paciente el paciente recurriendo al medio de la magia, la actitud más sensata es no intentarlo solo se necesita dar cuenta que la entrevista ha terminado.

 

Una situación comunicativa que se presenta cuando el paciente pierde parte de su cautela pone en juego menos esfuerzo para mantener distancia con el entrevistador y se siente más libre de decir lo que acude a su mente. Entonces comenzara a experimentar más agudamente el recuerdo de la gente significativa de su pasado habrá momentos de que el paciente engañara de tal modo al entrevistador debido a la situación que ha vivido revivida que se producirá una situación patética y en tal situación hay en realidad 3 personas el psiquiatra imaginario a quien el paciente dirige su comportamiento y sus palabras el paciente que reacciona ante esa persona imaginaria y el psiquiatra que esta observando y tratando de obtener alguna guía respecto a como Sera esa imagen ante la cual reacciona el paciente y el identifica su papel y lo adopto durante el periodo de tiempo suficiente para que se convierta en una ilusión perfectamente convincente o una desilusion para el paciente. 

 

Tales ilusiones de personas del pasado no se presentan hasta después de que el paciente comienza a sentirse seguro de lo que dice algunas cosas que por regla general jamás diría y de esta manera descubre algo sobre ciertas personas que figuraron en el pasado del paciente cuyo gran significado puede no haber sido nunca claro para el.

 

CONCLUSIÓN

 

La entrevista psiquiátrica es muy importante al igual que los otros tipos de entrevista que existen ya que debe ser muy cauteloso para poder iniciar un rapport con empatía y así el paciente arroje datos importantes y relevante para un buen diagnostico y esto ayuda un la forma en que actúan las relaciones interpersonales ya que aplicando un método a la entrevista mediante pasos premeditados así vamos llevando al paciente en línea recta y así no divaga mucho en tiempo lugar y espacio.

 

La observación forma parte fundamental en una entrevista así como la cuestión de comunicación ya mediante esta se pueden elaborar hipótesis y corroborarlas y así tener un diagnostico exacto y esto es un poco difícil ya que los pacientes diversas personalidades y es difícil definírselas a cada uno de ellos para ello el entrevistador debe poseer la capacidad de comprender, ser sumamente observador y tener mucha habilidad en las relaciones con el sujeto ya que uno sabe mucho respecto a sus pacientes. Ya que una entrevista tienen que alcanzar ciertos objetivos limitados cabe mencionar que la cultura juega un rol muy importante ya que muchas veces la cultura justifica los hechos de muchas cosas que los paciente hayan cometido y ay que estar muy alertas para que la entrevista favorezca al paciente.

 

El entrevistador debe evitar errores de dar consentimiento tácito a la decepción o a muy serios errores por parte del paciente, también maca algunas técnicas para bajar la ansiedad y los mecanismos de defensa, así como la tensión muscular que muchas veces esto hace que no haya empatía y el paciente trata de engañarnos mediante su problemática porque muchas veces desconfía del terapeuta porque no le tiene la suficiente confianza y también nos marca las diferentes formas de cómo tratar a pacientes paranoides, esquizofrénicos etc. y que preguntas preguntarles en una caso de ansiedad extrema para bajarles la ansiedad antes de que termine la entrevista y en caso extremo de que no se logre a la perfección nos marca que podemos darle cita al día siguiente a reserva del entrevistador.

Entrevista con niños

Entrevista con Niños

Aprendiendo a entrevistar niños

Desarrollo Psicológico, Aprendizaje y Educación: Perspectivas Contemporáneas

GUIA PARA CONDUCIR UNA BUENA ENTREVISTA CLINICA

(Ginsburg, 1997)

Tener claro que el objetivo del método clínico es conocer cómo piensa el niño

y cómo construye su visión del mundo

Contar con una serie de normas significativas -relativas al nivel de desarrollo,

factores socioculturales, etc. (tanto procedentes de la literatura científica,

entrevistadores o la propia experiencia)

Preparar un protocolo con el cual empezar

Utilizar tareas que desde el punto de vista teórico sean significativas

Preparar tareas con las cuales el niño se pueda interesar

Utilizar tareas variadas

Preparar tanto preguntas abiertas como semi-abiertas

Buscar un lugar adecuado para la entrevista

Tener a punto el equipo para registrar la entrevista (grabadora,

videocámara....)

Establecer un primer contacto informal

Explicar el propósito de la entrevista

Utilizar un lenguaje adaptado a la edad del niño

Considerar al niño como un experto

Iniciar con las tareas más sencillas

Mostrar apoyo y comprensión

Valorar el esfuerzo del niño

Manejar con cuidado el afecto

Estimular la verbalización

Mostrar una "sensibilidad clínica" hacia el individuo

Realizar las preguntas fundamentales

Mantener silencio cuando sea necesario

Hacer eco (repetir) de la última frase dicha por el niño

Pedir justificaciones

Explorar pistas interesantes

Ayudar al niño en la introspección

Observar aspectos claves de la conducta del niño

Reelaborar la pregunta cuando no la entienda el niño

Modificar la tarea cuando sea necesario

Repetir y revisar las tareas

Poner a prueba las respuestas confusas

Ofrecer contrasugerencias

Dar pistas y otras formas de ayuda cuando sea necesario

Llevar a cabo "experimentos" apropiados

Estimular la manera en que el niño resuelve problemas

Evitar hablar demasiado

Evitar las sugerencias

Evitar realizar correcciones innecesarias

Evitar "enseñar"

ENTREVISTA CLÍNICA PARA NIÑOS

 

DATOS DE IDENTIFICACIÓN

 

Nombre:                                                                                        Edad(con meses):

Fecha de nacimiento:                                                                    Escolaridad:

¿Asiste a escuela especial?                                                           ¿A cuál?

¿Por qué?                                                                                      ¿Desde cuando?

Lugar de nacimiento:                                                                    Residencia:

Dirección:                                                                                      Teléfono:

Datos proporcionados por:

Motivo del estudio:     

 

ANTECEDENTES FAMILIARES

 

Nombre del padre:                                                                        Edad:

Escolaridad:                                                                                  Ocupación.

Estado de salud:                                                                            Religión:

Nacionalidad:

 

Nombre de la madre:                                                                    Edad:

Escolaridad:                                                                                  Ocupación.

Estado de salud:                                                                            Religión:

Nacionalidad.

 

 

¿Nivel económico?

¿Tienen tiempo los padres de vigilar los estudios del niño?

¿Quién cuida al niño mientras los padres trabajan?

¿De cuánto tiempo disponen con el niño?

¿Cómo es la relación entre los padres?

¿Se han separado los padres?                                          ¿Por qué?

¿Cuánto tiempo?

¿Qué opinión tienen de la situación actual del niño?

 

ANTECEDENTES FAMILIARES PATOLÓGICOS

 

Epilepsia                                                                      Diabetes

Alcoholismo                                                                 Deficiencia mental

Problemas de lenguaje                                                 Problemas de algún miembro

Enfermedad mental                                                      Internamiento

Suicidio o intento del mismo                                       Otros:

 

ANTECEDENTES PERSONALES

 

¿Viven en casa propia?

¿Cuántos cuartos tiene?

Número de integrantes en la familia:

Número de personas que viven en la casa:

Lugar que ocupa en la familia:

Nombre y edad de los hermanos:

Grados que cursan:

¿A los cuantos meses de embarazo nació?

¿Padeció la madre alguna enfermedad durante el embarazo?

¿Algunas caída o golpe durante el embarazo?

¿Cómo fue el parto?   Normal,   fórceps,   cesárea,  inducido,  lento,  rápido, anestesia local.

¿Presentó fiebre?

¿Incubadora?                         ¿Cuánto tiempo?

Cianosis(morado)                  ¿Cuánto tiempo?

Ictericia(amarillo)                 ¿Severa?

Peso al nacer:                                Talla:

Proceso de oxigenación:

 

ANTECEDENTES PERSONALES PATOLÓGICOS

 

Enfermedades que ha padecido:

¿Se le ha operado?                                              ¿De qué?

¿A qué edad?

¿Golpes en la cabeza?                                         ¿Perdió el conocimiento?

¿Durante cuanto tiempo?                                    ¿Recibió atención médica?

¿Le han hecho un EEG?                                      ¿Cuántas veces?

¿Porqué motivo se lo hicieron?                           ¿Qué arrojó?                                            

¿Cuándo fue?

¿Duerme bien?                                                     ¿Se despierta llorando?

¿Ruido con los dientes al dormir?                       ¿Habla al dormir?

¿Duerme sólo?                                                     ¿Comparte habitación con alguien?

¿Está bajo tratamiento médico?                           ¿Qué médico?

¿Qué medicina toma?                                          ¿Cuál es la dosis?               

¿Tiene todas sus vacunas?                                   ¿Problemas de la vista?

¿Problemas auditivos?

 

DESARROLLO PSICOMOTOR

 

¿A qué edad se sentó sólo?

Edad en que empezó a caminar                           ¿Presentó trastornos en la marcha?

Edad de sus primeras palabras                            ¿Ha presentado trastornos de lenguaje?

¿Cuáles letras?                                                    Dar ejemplos

¿Se viste sólo?                                                     ¿Ata sus cordones?

¿Puede abotonarse la ropa con facilidad?

Coordinación motora gruesa (saltar, correr, etc.)

Lateralidad:

 

DESARROLLO PSICOSEXUAL

 

¿Fue amamantado?                                             ¿Cuánto tiempo?

¿A que edad dejó el biberón?                             ¿En forma brusca o progresiva?

Control de esfínteres                                           Control de enuresis

¿A qué edad dejó de presentarlas?

¿Después de no presentarlas volvió a presentarlas?

¿Al cuánto tiempo?

¿Hubo algún acontecimiento especial? (nacimiento de un hermano, muerte de algún familiar, etc.)

¿Se baña sólo?                                      ¿Desde qué edad?

¿Sabe la diferencia entre niño y niña?

 

DESARROLLO SOCIAL.

 

¿A qué edad comenzó la escuela?

¿Tiene amigos? (muchos, pocos)

¿Sus amigos son iguales, mayores o menores que él?                            ¿Por cuantos años?

¿Sale a algún lado con ellos?                                                                  ¿A dónde?

¿Qué hace en su tiempo libre?

¿Practica algún deporte?

Tecnicas de la Entrevista

La Técnica de la Entrevista Psicológica en Relación a sus Objetivos.

Por: Esperanza Pérez de Pla.

A través del estudio de la Entrevista Psicológica nos introducimos de lleno en el campo de la psicología clínica, lo que nos plantea una serie de preguntas sobre el método clínico en psicología y sobre el objeto de estudio de la psicología en conjunto. La Técnica de la Entrevista Psicológica en Relación con sus Objetivos.

Dra. Esperanza Pérez de Pla.


Quiero expresar en primer lugar mi alegría de visitar Monterrey, de tener la oportunidad de conocerlos, de intercambiar ideas, de pensar juntos.

Y quiero que me acompañen desde el punto de partida, desde el título que le puse a esta plática. Quisiera discurrir con Uds. largamente por los objetivos, o sea el porque y el para qué de las cosas, para terminar entonces con la técnica, el cómo del quehacer. Y todo este camino a propósito de la entrevista psicològica.

Se configura así una verdadera encrucijada, una zona de convergencia de problemas, de la que sacaremos el mayor provecho, pienso, si caminamos lentamente, sin soslayar contradicciones ni polémicas.

Cuando decimos técnica podemos estar diciendo de una manera más elegante “receta”. Y yo respeto mucho las recetas por ejemplo en la cocina, pero tampoco ignoro que detrás de un número que me dice el tiempo de cocción hay una serie de nociones de física sobre presión atmosférica en relación con la altura sobre el nivel del mar, etc. Y no voy a exponerles las ventajas que tiene saber más de estos temas si uno se muda del D.F. a la costa. Me importa más la distancia que media entre la pura práctica y una disciplina científica.

A través del estudio de la Entrevista Psicológica nos introducimos de lleno en el campo de la psicología clínica, lo que nos plantea una serie de preguntas sobre el método clínico en psicología y sobre el objeto de estudio de la psicología en conjunto.

Objetivos, apunta a la finalidad teórica presente en forma implícita o explícita en quien realiza la entrevista.

Pero además quiero contarles una experiencia previa que se me actualizó con esta venida a Monterrey. Imagínense Uds. un grupo de estudiantes de medicina que aprenden Psicología Médica y el primer tema es, por supuesto Entrevista .Psicológica. Ahí el problema es mostrar que los pacientes van al médico en un porcentaje alto por quejas psíquicas; que muchos otros aparentemente orgánicos no lo son realmente, y que aún dolencias indiscutiblemente físicas tienen componentes psicológicos de entidad variable.

La pregunta en ese caso es: ¿Existe o no existe? Y sí existe la enfermedad psíquica, pues aprendemos el instrumento de acercamiento y tratamiento de esos problemas. Pero dentro del equipo de psiquiatras, psicoanalistas y psicólogos que íbamos a hablar de Entrevista Psicológica muy necesitado entre tanto embate médico de fortalecer nuestra identidad, las preguntas planteadas eran ¿qué hacemos? ¿qué estamos estudiando?

Uds. ya son psicólogos, y ya no sólo médicos o estudiantes de medicina les preguntarán qué están haciendo; el cuestionamiento surge seguramente a cada paso de la tarea misma, de la inserción profesional, de cada libro que lean apenas hagan un pequeño esfuerzo de comprensión, de qué esquema tenía ese señor en la cabeza al escribirlo.

Yo pienso que es un enredo productivo y por eso los invito a seguirme. No intentar explorar esta inquietante cuestión es como andar caminando a ciegas alrededor de un pozo, no bien ubicado, sin defensa y a punto de caerse.

A mí me divierte buscar siempre en el Diccionario de la Real Academia. Entrevista: Vista concurrencia y conferencia de dos o más personas en lugar determinado para tratar de resolver un negocio. “Menudo negocio tenemos entre manos verdad”.

Entrevista psicológica. Dice Bleger en su trabajo sobre el tema: Entendemos por tal aquella en que se persigue un objetivo psicológico (investigación, diagnóstico, terapia, etc.)

Es evidentemente una definición tautológica y en ella aparece la palabra: objetivos, pero aquí en un acepción descriptiva: no es una entrevista sociológica por ej., y agrega “Psicología es lo que hace el psicólogo, diferente de lo que hace el periodista, el jefe de personal, etc.”

Creo que es esta una definición incorrecta, por lo parcial: El habito no hace al monje y yo agregaría, el mismo monje puede usar diferentes hábitos. Me refiero a que la entrevista psicológica no es patrimonio del psicólogo, sino que es un método también usado por psiquíatras o médicos generales. Y por otra parte no es muy claro que todo lo que hacen los psicólogos en el campo de la entrevista merezca el nombre de Entrevista Psicológica.

Trataré primero de aclarar las características del método clínico en psicología. El método clínico en general y la entrevista Psicológica. en particular proceden del campo de la medicina. Conservan por su origen una relación con la consulta de la que se espera la orientación, curación, etc. o sea un aspecto práctico empírico.

A la vez han evolucionado para adquirir características propias y un rigor que sustente sus pretensiones científicas que le den el carácter de un procedimiento capaz de producir conocimientos.

Lo que caracteriza al método clínico en oposición al experimental es el estudio en extensión y en profundidad de un caso: el “caso clínico”. A la inversa el método experimental trata de explorar las modificaciones de una sola variable en muchos casos.

Clínico proviene de Clinos = lecho y se refiere al enfermo concreto en su cama, al caso de estudio. La generalización llega por comparación entre diferentes casos; es la enfermedad.

Por supuesto que la relación con el enfermo acostado en su cama ya perdió su valor, pero lo que sí se mantiene es el estudio de un caso singular.

Diversos autores se han empeñado en diferenciar la entrevista psicológica de examen médico.

M. Balint señala cómo para muchos médicos psiquíatras, la Entrevista Psicológica no es más que una forma de entrevista médica. El entrevistador debe comprender las quejas, los síntomas e integrarlos en un cuadro coherente.

El supuesto de esta forma de pensar es que el médico puede examinar al enfermo, como un ingeniero examina una máquina. Esta aspiración se cumple bastante bien en el examen físico corriente.

En la entrevista psiquiátrica se hace más difícil, y se recurre por ejemplo a esquemas de entrevistas, a formularios que deben ser llenados etc. Estamos en presencia de una entrevista cerrada.

Anamnesis es un nombre de amplio uso en medicina, y corresponde a la primer parte del examen médico en que se indaga la información sobre la enfermedad, si el paciente no da los datos hay que extraerlos.

Dice Bleger que el paciente se transforma en un mediador entre su enfermedad, su vida y sus datos por un lado, el médico por otro.

Los datos que el paciente agrega por su cuenta son considerados perturbaciones en el transcurso de la anamnesis.

Esto se opone al trabajo clínico del psicólogo y en especial de la Entrevista Psicológica que intenta el estudio y la utilización del comportamiento total del sujeto en el curso de la entrevista.


Y como método y concepción de la psicología clínica van unidos, recorreremos varias definiciones para irlas comparando.

En el libro sobre Psiquiatría Dinámica de Franz Alexander figura la siguiente definición de psicología clínica: Es la que se ocupa de los problemas de adaptación del individuo y del estudio y aplicación de las técnicas psicológicas para el mejoramiento de esa adaptación.

Piéron en cambio dice que es la ciencia de la conducta humana basada principalmente en la observación y el análisis profundo de los casos individuales.

Fraise habla de la comprensión del individuo en su totalidad.

Favez Boutunier dice, resumiendo las conclusiones de un grupo de clínicos franceses, que la Psicología Clínica es el estudio del individuo en situación y en evolución. “En situación” se refiere a que el individuo se encuentre en relación con otros frente a una infinidad de condiciones. “En evolución” se refiere a la importancia de la historia y de las perspectivas de futuro.

Esta última ha sido muy utilizada en la teoría de la Entrevista Psicológica pues cada individuo llega al encuentro con todo el caudal de su historia y establece una relación muy particular con otro, el entrevistador, de la cual surgen los datos de la entrevista.

En general para todos los autores citados la Entrevista es la primera parte de un estudio sistemático que se completará con estudios complementarios (tests), que a diferencia de la entrevista son de aplicación mecánica y estandarizada.

El Psicoanálisis agrega elementos esenciales.


Freud, hace ya muchos años, en una carta a Fliess de 30-I-1899, dice: “la psicología contenida en Estudios sobre la Histeria, o sea la vinculación con el conflicto, con la vida; la psicología clínica como me agradaría llamarla”.

Veamos por último lo que dice Daniel Lagache, psicoanalista francés en la Unidad de la Psicología: “La actitud en psicología clínica, consiste en encarar la conducta en su perspectiva propia, inventariar fielmente las maneras de ser y reaccionar de un ser humano, concreto y completo, enfrentado a una situación, buscar establecer sus sentidos, estructura y génesis, revelar los conflictos que las motivan y los procedimientos que tienden a solucionar dichos conflictos.

Esta definición habla de dos objetivos muy relacionados:

1. Objetivo de descubrimiento de los sentidos de la conducta.
2. Objetivo práctico. Encontrar medios de solución de los conflictos.

La dimensión del conflicto que aparece en Freud y Lagache es propia del psicoanálisis y es diferente del concepto biológico de conflicto que se refiere a que la adaptación soluciona el conflicto.


En psicología implica una teoría del aparato psíquico donde la dimensión inconsciente tiene un lugar central.


Existe un conflicto psíquico cuando en el sujeto se oponen exigencias internas contrarias. Puede ser manifiesto, por ejemplo entre un deseo y una exigencia moral, o entre dos sentimientos contradictorios. Puede ser latente y manifestándose a través de síntomas, desórdenes de la conducta, trastornos del carácter, etc. Para el ser humano el conflicto es constitutivo.

Se preguntarán ustedes, después de esta reseña si a cada posición corresponde una diferente técnica de entrevista, y yo les contestaría que en un sentido estricto sí. Pero debemos saber que en las últimas décadas mucho se ha estudiado sobre el tema que nos ocupa y se ha llegado a una teoría de la Entrevista Psicológica que aunque muy definidamente enriquecida por el psicoanálisis también recibió aportes de otras posiciones teóricas.

Tomaré los trabajos de Michel Balint y de Bleger que resumen la evolución de la noción teórica y práctica de la Entrevista.

Señalaré que cuanto menos estructurada y técnicamente más libre sea la entrevista, más influencia psicoanalítica está demostrando.

El psicoanálisis ha aportado: la dimensión inconsciente de la conducta, el concepto de transferencia-contratransferencia, la resistencia, la represión, los mecanismos de defensa, explicación de los síntomas.

Gestalt, comprensión de la entrevista como un todo en el que se incluye el entrevistador, este aspecto también proviene del psicoanálisis, por el concepto de transferencia-contratransferencia.

Topología, estudio del campo psicológico, sus leyes, el enfoque situacional.


Aprendemos a hacer entrevistas a partir de la comprensión del proceso y a la inclusión de nuestros objetivos.


No he nombrado aquí las tesis específicas del método clínico que pueden darle a determinada entrevista un acento especial, aunque se modifican los patrones generales de la misma:


- Diagnóstico
- Investigación
- Orientación y Terapia

Podemos ahora tratar de resumir nuestras ideas:

Afirmamos que la entrevista es una relación entre dos o más personas que intervienen como tales, pero con una asimetría básica entre ellas. Uno es el psicólogo que debe tratar de saber lo que pasa en la entrevista y actuar en consecuencia. También intentar, con su actitud neutra que el entrevistado enfoque el campo de la entrevista según su estructura psicológica particular. Lo que se examina es el resultado de la interacción de ambos y en ese sentido una repetición del examen no proporcionará así los mismos resultados.

Ya no se trata de empeñarse en obtener datos completos de la vida de la persona, sino datos del comportamiento total durante la entrevista. Además, se parte de la consideración de que el entrevistado aporte una historia de su vida y sus problemas (muchos aspectos son inconscientes). Los registraremos a través del discurso, por ej. como lapsus, olvidos, etc. Surgirán en la conducta no verbal, lo consciente y lo inconsciente.

Solo si partimos de una concepción psicoanalítica pondremos atención a estos aspectos, tratando de comprender el sentido de los mismos. Por esta causa es aconsejable dejar que el entrevistado hable sin interrupción del entrevistador. Se promueve así la asociación libre capaz de darnos índice de los nexos inconscientes entre diferentes tópicos y favorecer la disminución de la racionalidad del discurso escudándose del conflicto.


El comportamiento del investigador podrá ser en sí mismo motivo de una exposición. El instrumento de trabajo es la propia persona del investigador. Debe ser, por tanto, un instrumento muy afinado. Dice Balint, comparando la entrevista con la aplicación de los tests, que el entrevistador es el estímulo y debe ser cuidadoso de cómo se presente y cómo seleccione los estímulos que provienen de su persona, y agrega que está demostrado clínicamente que los resultados de la entrevista son comparables a los de una prueba proyectiva.

La actitud de neutralidad cordial es la recomendable, pues con una actitud cordial, es decir, receptiva e interesada, que cree la atmósfera que motive al entrevistado con neutralidad, que implica la no manifestación de opiniones, sentimientos ni ningún aspecto de su vida personal que para él se transformará de inmediato en un estímulo agregado a la situación.


La instalación de la transferencia con la reacción contra-transferencial consecuente, hace peligrar esa actitud neutral y cordial de que hablábamos. Entrenamiento y conocimiento de los problemas personales que pueden intervenir en la situación de entrevista son esenciales. Un conocimiento continuo de aproximación, que permita la comprensión del entrevistado seguido de un alejamiento imprescindible, para mantener la objetividad, (es lo que se) produce.




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